PAPÁ NOEL AL REVÉS
Papá Noel entró por la puerta del fondo
(en Brasil las chimeneas no son practicables)
entró más cauteloso que marido después de la farra.
Tanteando en la oscuridad pulsó el interruptor
y la electricidad golpeó en las cosas resignadas,
cosas que seguían siendo cosas en el misterio de la Navidad.
Papá Noel exploró la cocina con ojos expertos,
encontró queso y lo comió.
Después sacó del bolsillo un cigarro que no quiso encender.
Tuvo miedo tal vez de prender fuego la barba postiza
(en Brasil todos los papanoeles tienen la cara afeitada)
y avanzó por el pasillo blanco de luz de luna.
Aquel cuarto es el de los niños.
Papá entró concentrado.
Los niños dormían soñando con otras navidades mucho más lindas
pero los zapatos estaban llenos de juguetes
soldados mujeres elefantes barcos
y un presidente de la república en celuloide.
Papá Noel se agachó y recogió todo eso
en el interminable pañuelo rojo de tela de algodón.
Cerró el fardo e hizo un nudo, pero lo apretó tanto
que allí dentro mujeres elefantes soldados presidente
se peleaban por causa del apretón.
Los pequeños seguían durmiendo.
A lo lejos un gallo comunicó el nacimiento de Cristo.
Papá Noel volvió tranquilo a la cocina,
apagó la luz, salió por la puerta del fondo.
En la huerta, la luz de la luna de Navidad bendecía las legumbres.
Traducción de Carles Távec
PAPAI NOEL ÀS AVESSAS
Papai Noel entrou pela porta dos fundos
(no Brasil as chaminés não são praticáveis),
entrou cauteloso que nem marido depois da farra.
Tateando na escuridão torceu o comutador
e a eletricidade bateu nas coisas resignadas,
coisas que continuavam coisas no mistério do Natal.
Papai Noel explorou a cozinha com olhos espertos,
achou um queijo e comeu.
Depois tirou do bolso um cigarro que não quis acender.
Teve medo talvez de pegar fogo nas barbas postiças
(no Brasil os Papai-Noéis são todos de cara raspada)
e avançou pelo corredor branco de luar.
Aquele quarto é o das crianças
Papai entrou compenetrado.
Os meninos dormiam sonhando outros natais muito mais lindos
mas os sapatos deles estavam cheios de brinquedos
soldados mulheres elefantes navios
e um presidente de república de celulóide.
Papai Noel agachou-se e recolheu aquilo tudo
no interminável lenço vermelho de alcobaça.
Fez a trouxa e deu o nó, mas apertou tanto
que lá dentro mulheres elefantes soldados presidente
brigavam por causa do aperto.
Os pequenos continuavam dormindo.
Longe um galo comunicou o nascimento de Cristo.
Papai Noel voltou de manso para a cozinha,
apagou a luz, saiu pela porta dos fundos.
Na horta, o luar de Natal abençoava os legumes.
De «Alguma poesía», Rio de Janeiro, Editora Pindorama, 1930.
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