Te fuiste
Te fuiste a patinar sobre las costras de la herida. Te fuiste a caminar. A dar rodeos. Posponer. Te fuiste a repoblar Kentucky de conejos. Te fuiste a reevaluar, rizar el rizo. A enmascarar las letras S & M de “activismo”. Te fuiste a despejar, a deslomarte 24/7. Te fuiste a digerir. A dirimir la idea de “comuna”. En la autopista transnacional del privilegio blanco, te fuiste a manejar tu afán social en un auto alquilado –Thelma & Louise May Alcott. “Sin señal en el teléfono”, “en mitad de la nada”, por mensajes en neo-Braille erráticos, te fuiste a sopesar, como quien pesa carne, tus palabras. Te fuiste a ser quien sos. Quien deberías ser, si hubieras sido quien pensaste que eras o podías ser. Te fuiste a embalar con eficiencia todo en valijas, cajas. A engañar el estómago. Te fuiste con tus bolsas de trucos y tus bombas de humo orgánicas. Te fuiste hacia tu incendio forestal. Hacia tu parque nacional. Te fuiste hacia los brazos de tus guardabosques.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
No hay comentarios:
Publicar un comentario