lunes, 31 de marzo de 2025

Jonio González (Buenos Aires, 1954)

 

EL PRIVILEGIO DE LA NOCHE

 

Ventanas ayer abiertas
hoy cerradas
última diáspora del cuerpo
la herida
 
lluvia escondida
en la sucesión de noches
signos
que la reemplazan
 
y entre las sábanas
la percepción
de la distancia
 
__________________
J. G., inédito

 

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

Vagando
por Venecia
no vi
a Luchino Visconti,
no escuché
el canto del gallo
bataraz,
no
di con el Café
en que Stendhal
se estudiaba la lepra
del anular y el meñique;
deambulando
callejuelas
y pasadizos,
entre aguas y caracoleras,
de no morir en paz
y en cama,
sólo me aturdieron
el barullo de los turistas
y sus oh!, ah!,
la obligada sensatez
que la edificación y el circo
de sigilosos siglos
fueron dejando y quedaron
sin pena ni gracia;
descreído del placer
y los monumentos,
aburrido,
tanguero,
fosforado,
un lugarcillo de horteras
me digo;
dándole kerosén
a las patas,
que tanto me gusta,
caminando
los escondrijos
y escorpieras,
sólo conocí
la exhibición,
la apetencia del pecado,
el presumido histrionismo,
la vulgaridad
de los chiches de Murano
que vienen de Shanghai;
no,
por favor,
no eso de la capitalista expansión,
sí,
la capital de la seda, el azafrán
y los berilos,
no,
bitte, n
sí,
la pretensión del oro
el sexo y el desenfreno del poder,
la posesión,
la guerra
y la mierda diplomática;
sí,
los tejemanejes
de cualquier época
y conveniencia;
aquí,
en la antiquísima
feria de los pescadores,
entre la niebla que no se levanta
y un caniche toy
que histeriquea
desde una ventana
desconchada
con grueso cortinaje,
aquí,
ausente de oriente y del siroco,
del pan caliente en horno frío,
mascando semillas
como lino haya,
y en franca decadencia
el novilunio de noviembre,
aquí,
tan venido de lejos
como cerca
están las cebollas y el boro
de Jáchal,
sus alfalfares agostados,
las uvas moscateles
y los vinos tardíos,
y los rumbos
del no te agrada
pero ha de agradarte,
cabeza gacha
y nervio andante,
cacciatore,
perdón por la palabra,
l'inverno alle porte,
silbo como puedo
Eleanor Rigby,
de puro gaucho que soy,
ciao,
ci vediamo a Gerusalemme,
october 27.

- Inédito -

 

constantino mpolás andreadis (Buenos Aires)

 

POEMAS IV - 75

 

CANCIÓN DEL HUÉRFANO 


no sé si todos los ríos son tan grandes

pero mi tío es grande

y se murió

y yo lo quiero


yo también 

como este río 

como todos los ríos

tuve tío 

y tuve tía 

y tuve ríos 

tan grandes como todos 

los ríos que no tuve

pero que son tan míos 

como mi tío y mi tía 

tan muertos y tan vivos 

como este río 

que soy y que me lleva 


1-4-2021


(Fuente: literaturaconstantino.blogspot.com)



Pedro Salinas (Madrid, España, 1891-Boston, EE. UU., 1951)

 Puede ser una imagen de 1 persona

 

CUÁNTAS VECES HE ESTADO...

 

Cuántas veces he estado
-espía del silencio-
esperando unas letras,
una voz. (Ya sabidas.
Yo las sabía, sí,
pero tú, sin saberlas,
tenías que decírmelas.)
Como nunca sonaban,
me las decía yo,
las pronunciaba, solo,
porque me hacían falta.
Cazaba en alfabetos
dormidos en el agua,
en diccionarios vírgenes,
desnudos y sin dueño,
esas letras intactas
que, juntándolas luego,
no me decías tú.
Un día, al fin, hablaste,
pero tan desde el alma,
tan desde lejos
que tu voz fue una pura
sombra de voz, y yo
nunca, nunca la oí.
Porque todo yo estaba
torpemente entregado
a decirme a mí mismo
lo que yo deseaba,
lo que tú me dijiste
y no me dejé oír.
 
 
 
_____________________
en "La voz a ti debida", Losada, Buenos Aires, 1949. En la imagen, Pedro Salinas (Madrid, España, 1891-Boston, EE. UU., 1951 / Nuovi Argumenti).
 
 
(Fuente: Jonio González)

Adolfo García Contreras (Chile, 1945 - 2009)

 

msrperformance23Sanbdopoeta•
ADOLFO GARCÍA CONTRERAS
POETA1945-2009CHILE
CAMPANARIO SILENTE lib.1995 selecΩ
 
Puede ser arte pop de texto que dice "deseo con ansia y fervor de vigjero urgente tomar descanso al sur del sur a.C."
 
 
 

AÚN LOS MIMBRES ESTÁN VERDES

 

Aún los mimbres están verdes
y no es el tiempo conveniente
ni la hora adecuada para que omitas.
Todavía debo ganar la eternidad
y la quietud para mis huesos.
Cuando sea la hora apocalíptica
y deje de ser su amenaza,
deseo fervientemente
quedarme tal cual como me deja una tarde,
con mi zampoña de caña en el pecho
y mi callado a la mano.
Todavía me quedan algunas horas
y nubes que presenciar
Aún falta tiempo para que mi ojo
y mi voz perezca.
Tu me debes, entre tanto, un par de noches,
me adeudas
la ofrenda de tu música soprano y dulce
y el amor a mis tambos y a mis siembras.
Si no lo haces
te irás con una inmensa pena a tus praderas,
con la madeja de tu conciencia enredada
y llena de nudos indesatables.
 
 
 

NO SE PUEDE

 

No sé pueden contar las estrellas con los dedos
No se puede enfriar al Sol
como si fuera una sopa de espárragos.
No sé puede evitar y de un chasquido
el trabajo febril en un tronco,del picapinos colorado
No sé puede acallar con un gorro de lana pasamontes
a un volcán eruptivo y enojado.
No sé puede frenar la maduración de los maquis
y los manzanos.
No sé puede ignorar por las noches invernales
el trote de los niños en puntillas y descalzos.
No sé puede olvidar el fragor y el roce amado
de los vientres palpitando.
No sé puede talar de un guadañazo inesperado,
un bosque antiguo de coihues y avellanos
No sé puede tronchar la historia feliz y cercana
de haber caminado juntos de la mano
tantos derroteros,
que nos hemos ansiado y extrañado.
Cada hora, cada anochecer,
cada año nuevo, cada sábado.
 
 
 

MI PADRE RELOJERO

 

¿Sabían que mi padre es relojero?
Sí, relojero.
Dueño y poeta del tiempo infinito
trata de ordenarlo y hacerlo marchar.
Hombre suave como sombra,
mesurado en el hablar, tranquilo y quieto.
Camina lentamente,
parece que le duele pisar hasta la brisa.
Yo diría que es un péndulo cansado
entre el diario sustento del tic-tac.
Llega el alba sonriente como novia
y lo sorprende soñoliento en su faena,
con la levadura del metal enmohecido,
lleno de espirales, de vértigos latentes, empujándole el sueño hacia adentro.
Y sigue caminando y sigue
como el péndulo agotado del reloj
fabricando el tiempo
con rompecabezas de engranajes
con vueltas siderales
minuto a minuto entre sus manos.
¿Verdad que es poderoso, mi padre el relojero forjando el tiempo entre sus dedos?
 
 
 

SI NO ES MUCHO PEDIR

 

Si no es mucho pedir.
anhelo caminar los bosques sureños no talados
y saltar las piedras de sus ríos,
aunque me empape los zapatos y las bastillas
y se pinten mis calcetines con musgos rojos
y líquenes dorados.
Aguardo con fervor oler los manzanares silvestres
y llenarme los bolsillos con avellanas de Renaico.
Si no es mucho pedir.
Quiero la tierra aromada de hierbas húmedas, donde los duendes conceden todos los deseos
y las promesas no cumplidas,
hundir mi mano en la vertiente
Que enfría la frente y la nuca hirviente,
contar asteroides viandantes y luciérnagas
bajo el rocío de la luna anciana
cuando hila en su telar araucario
luces tenues y relámpagos.
Si no es mucho pedir.
Quiero oir el rumor de los caminos
y sus murmullos de siembras y leyendas.
Espero escuchar con los párpados cerrados
la sinfonía audaz y repentina de los vientos,
el crepitar del horno
y los dardos de lluvia en los tejados.
No importa en que momento...
pero quiero transgredir mis obligaciones cotidianas y concurrir a lugares exactos
donde las sombras descienden
para ocultar las fechorías y zalagardas
de bandurrias y Queltehues enfiestados
donde aún prorrumpe la prole
y los juegos de lobeznos marinos
y profetizan los espejos del tiempo
en el glaciar austral eterno,
donde las estrellas comparten el pan cósmico
en una inmensa mesa azul hasta la madrugada donde las orillas de las imágenes
pierden su diseño original,
su color y sus sonidos.
Si no es mucho pedir.
deseo con ansia y fervor de viajero urgente
tomar descanso al sur del sur
donde, según me han contado,
la memoria y el alma se hallan en devoción
y meditan largo rato
y charlan de ecos montesinos
fantasías de niños y sueños solferinos,
Si no es mucho pedir.
Quiero bajar mi morral peregrinante en mi sur anhelado
mientras tenga vitalidad, buen oido y un par de ojos
Que aunque cansados,
evitan a toda costa los olvidos.
 
 
 

TREPÉ UN RELÁMPAGO

 

Entonces me dio la gana de subir a un monte Trepé un relámpago en un abrir y cerrar de ojos.
Di un salto con algún esfuerzo, no lo niego
y cabalgué en una nube con destino al sur.
La idea era cosechar castañas, avellanas y piñones
De repente recordé el sabor de una mermelad
de murtilla
y bajé en la copa de una araucaria,
transbordé luego a un pino insigne
y logré pisar las hojas crepitantes
de un eucaliptus algo adulto.
Justo en la orilla norte del Calle Calle.
 
 
 

EL MUNDO AL REVÉS

 

Ahora les ha dado por hacer filosofía de la historia aunque resulta comprensible
que se haga historia de la filosofía,
pero parece ser que el mundo anda de revés.
Hasta cuando fue posible resultaba lógico entender que la historia fue, es y será propia de los hombres que la historia, como en el tango, vuelve a repetirse
o que la historia no puede reeditarse
por ser unívoca e irrepetible.
Entonces los más sencillos
Que no comprenden estas diatribas
prefieren cultivar las artes y oficios
de las remembranzas.
Dicho más directamente, el arte de los recuerdos: las estepas recuerdan los bosques
y los trinos de pájaros inquietos.
Los hombres del norte
recuerdan a los del sur y vice versa.
Los hermanos separados
recuerdan su par de juegos gemelos
y su primer cigarro.
Las ruinas muralleras
recuerdan cuando eran adobes jóvenes de alguna casa.
La noria recuerda su caudal veloz de napas soterradas.
 
El huerto recuerda su jardin
de cilantros, tomillos y melones de agua.
El bosque recuerda
su tamaño bisoño y su altura de renuevos.
El monte recuerda sus boldos
sus coihues y queñoas antes del incendio.
La aldea recuerda
a su clérigo casamentero, al profesor y a la partera
La joven recuerda su primer beso
y una flor de pensamiento seco en un libro amarillo
El muchacho recuerda su primer galope en un alazán
y su primera monta genital.
Como los más sencillos
no desean la profunda llaga del olvido.
simplemente
recuerdan el homenaje a lo que fue y a lo sucedido
Si los recuerdos se reiteran o no son repetibles
es cuestión de tradiciones
y de cuentos relatados de memoria,
en una noche invernal junto a los leños en llama
y doce pares de manos estiradas sobre el fuego.
 
 
Obra: Campanario Silente 1995/ Cable A Tierra 1999
Ωre RÍOS√2015
 
 
(Fuente: Marcelo Sepúlveda Ríos)

 

Tatiana Voltskaya (Татьяны Вольтской, San Petersburgo, Rusia, 1960)

 Puede ser una imagen en blanco y negro de 1 persona y sonriendo

 

LA NIEVE SE HA RETIRADO...

 

La nieve se ha retirado igual que un mar, y ha descubierto
los esqueletos de la hierba muerta, el caparazón
de los graneros, húmedos espejismos de arboledas,
en la estación empapados haces
 
de gente esperan de pie los trenes,
que siempre salen con retraso
para seguir el suspiro del denso humo
que aún persiste, la estela de negros arbustos.
 
Troncos de árboles se alzan como cuchillos oxidados,
las bolsas están apiladas en el mercado.
La nieve ha deshecho abrazos, descubierto
toda la oscuridad, toda la agitación de la tierra.
 
 
 
_______________________
en “Modern Poetry in Translation”, New Series, nº 20, 2002. Trad. del ruso al inglés, Emily Hardiment, Trad. Del inglés al castellano, Jonio González. En la imagen, Tatiana Voltskaya (Татьяны Вольтской, San Petersburgo, Rusia, 1960 / RFE)
 
 
____
The snow has receded, like a sea, and uncovered
The skeletons of dead grass, the shells
Of barns, damp mirages of groves,
At the station sodden sheaves
 
Of people stand waiting for trains,
Ever delayed in their departure
To follow the sigh of thick smoke still
Lingering, the trail of black bushes.
 
Tree trunks stick up, like rusty knives,
Sacks are piled in a heap at the market.
The snow has undone embraces, uncovered
All the darkness, all the restlessness of the earth.
_______________________
 
 
Снег отступил, как море, обнажив
Тельца травинок мертвых, скорлупу
Сараев, рощ сырые миражи,
На станции — набухшую крупу
 
Народа в ожиданьи поездов,
Все медлящих отправиться туда,
Куда несется запоздалый вздох
Густого дыма, черного куста. 
 
Торчат стволы, как ржавые ножи,
У рынка в кучу свалены кули.
Снег разомкнул объятья, обнажив
Всю тьму, всю неприкаянность земли.
 
 
 
(Fuente: Jonio González)

Víctor Coral Cordero (Lima, Perú, 1968)

 

SONETO PARTICIPIO

 

               𝙧𝙚í𝙧 𝙚𝙣 𝙡𝙖 𝙣𝙤𝙘𝙝𝙚 𝙨𝙤𝙡𝙚𝙖𝙙𝙖
               𝙙𝙚𝙡 𝙫𝙞𝙜𝙤𝙧𝙤𝙨𝙤 𝙥𝙖𝙧𝙩𝙞𝙘𝙞𝙥𝙞𝙤
                                          𝘼. 𝙋𝙞𝙯𝙖𝙧𝙣𝙞𝙠.
 
 
 
Sido el suave sonido,
cocido celo de cielo;
el tiempo todo asido,
dormido tono uncido.
 
Y ya vencida la noche,
hacha fruncida la roe
de luz de alba nacida,
de malva morada fría.
 
¿Quién, reluciente, va
por ese sendero vivo?
Liberado, fresco brío,
 
viento fluido… el ritmo
de nuevo día impuesto:
¡brillante mundo nacido!

 

Bei Dao (Zhao Zhenkai, Beijing, China, 1949)

 

Pesadilla

 
En los vientos impredecibles
pinté un ojo
el momento congelado luego se fue
y nadie despertó
la pesadilla siguió su curso a la luz del día
inundando los lechos de los arroyos, arrastrándose por los adoquines
aumentando en presencia y presión
entre las ramas, a lo largo de los aleros
los pájaros aterrorizados con ojos congelados
se cayeron
sobre las pistas de la carretera
se formó una costra de escarcha
y nadie despertó
 


Traducción Fernando Pérez Villalón
 
 
(Fuente: Ricardo Ruiz)

 

Eduardo Espósito (Buenos Aires, 1956)

 

Poemas

 

Eduardo Espósito

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            

HONDURAS

Todos guardan un monstruo debajo de sus camas
Una sustancia viscosa
gris
inacabada 
la gestación interrumpida de algún ángel
olvidado de Dios y de los hombres
Todos lo alimentan cada noche
con la leche nutricia de sus sueños
y lo malcrían
en mundos más allá de las palabras
en parajes de óxido y de nieve
Y cuando todos salen a cumplir con el día
ellos arrastran sus ventosas
debajo de otros muebles
Son sobras de la sombra
Oscuridad
Todos guardan un monstruo debajo de sus camas
una mascota para el sueño
pero nadie se fía en verdad lo suficiente
como para dejar colgar su mano
hacia el fondo de esa pena.


MUNDIAL 78 (RETROSPECTIVA)

y mientras Kempes era vivado por Massera
por un segundo gol de atropellada
y los once ponían huevos con manchitas
como prolijas gallinas obedientes
y Clemente arengaba a multitudes
con la euforia del “tiren papelitos”
y el que no saltaba era un holandés errante
                                                en esta tierra ignota
junio los preparaba
y Agosti se los llevaba
Y yo gritaba
y vos gritabas
y él gritaba
Era un tiempo en pretérito discreto
y nosotros aullábamos
y vosotros aullábais
y ellos (sobre todo ellos) aullaban
con un eléctrico ardor
como en el tango.


TODO FLUYE

Un hombre entra en el río
dispuesto a refutar a Heráclito
Trastabilla
Pierde pie
Es arrastrado por las aguas
Otro hombre será hallado muerto
en un río al que nunca entró
mañana.


LE GUSTABA BEETHOVEN

Ayer nevó en Bs. As. Después de 89 años
También ayer falleció Lidia la vecina
después de 85
Eventos que no ocurren a menudo
como ases en la manga salen a la luz
Dos buenas jugarretas del destino
Un extraño combo inesperado
Si no viajo –pienso
no veré la nieve nuevamente
Si no muero no veré a Lidia como ayer
Lo cierto es que nada garantiza
que si viajo en Bariloche habrá nevado
que si muero iré a tomar el té con la vecina
o a escuchar a Beethoven 
tocarle un solo de arpa
La nieve comienza a disolverse igual que Lidia
y yo sentado frente al mar de lo ya escrito
me abrigo bien en mi afán de perdurar.


INTRODUCCIÓN AL ZEN
                                           A Lía Miersch

Cuando la voz del vendedor ambulante
corra en sentido contrario a la dirección
en que va el tren
y ambas fuerzas se conjuguen en un punto
en el que una rubia eche humo descuidada
sin importarle el resto de los pasajeros
ni el cartelito de prohibido fumar
Cuando el piropeador de turno
el ciclista y el hombre de la bolsa con corbata
se encuentren en el mismo vagón
para hablar de la carrera del domingo
y mamá regrese del tatoo
y me muestre el piercing en la lengua
Cuando las nuevas hordas bárbaras
desciendan en la última estación
y arrasen con cuanto imperio choripán
panchito o huevo duro encuentren
Y yo a diez centímetros del suelo
mirando todo esto
pueda tomar una Coca
tranquilamente en una esquina
sin importar que me pasen por encima
la edad la economía
y alguno que otro gobierno de facto
Entonces habré asegurado la paz para mi alma
Entonces los árboles de la terminal.
albergarán más pajaritos al fin
que mi cabeza.


CLASE TURISTA

Porque no estamos hechos
de carne no de sangre como pretendemos
aunque alguno que otro traje parezca desmentirlo
Porque la humedad bisiesta de este pueblo
arropa formas innombrables y mezquinas
Y nuestras lenguas de trapo
achican dos talles en invierno
Y porque el sur también existe
                                             en un afiche al menos
Porque soplamos semillas de amargón cada verano
para que alguien se eleve liviano en sus muñones
así enmohezcan los planos inclinados
Porque rezamos desnudos en las playas
y nadamos vestidos en nuestras sofocadas camas
y vacacionamos de oído
y hacemos de la fiesta una fanfarria
y porque sí
y porque el mar y la montaña
y estas ganas de ser otro
bajo una luna parecida.

                                                  A Robert F. Young


CASTIDAD

Monedas de carne en la ranura
Centavos de amor como limosna
Reír sobre la leche derramada
Oír el ruido de rotas caderas
Eso es todo
Lo que fue lamido por los galgos
Cierta postrer migaja repudiada
Y ese hueco sin llave
con su luz de otros días.

                                                A Úrsula K. Le Guin


SOY LEYENDA

De a uno se es náufrago
De a uno cadáver
De a uno y con la amada a cuestas
uno toma el último tren
el bondi postrero
la humedad de las lluvias
Amasa un único pan de a uno
Miente de a uno
Iza la bandera de su soledad
en la ausencia de las grandes metrópolis
De a uno pone la semillita
Arroja la maceta al sumidero
Festeja su cumpleaños con la puerta
De a uno suspira
De a uno babea
Se entristece de a uno hasta los hígados
Fornica y llora 
al mismo pulso que una sombra. 

                                        A Richard Matheson


HUMO

Está escribiendo 
el poema perfectito
el poema huero
por añadidura
ahí
parado sobre sus
propios pies
como un agua discutible
Está escribiendo
-pergeñando-
un poema de llanura
Su vaguedad es ley
Acusa sinos de impermeable
Un poema para terceros
Todo silicio
todo anzuelo
todo humo.


INFRA

Si el cielo es amar
y el infierno es odiar
por qué
esta pluma de carne 
que soy
todavía insiste
en gravitar feliz
entre dos vientos
en la frontera difusa
que nos propone el caos.


KANTIANA

Afortunado el poeta
que ve cruzar el río de la vida
bajo sus pies descalzos
y no atina a mojar
ni una uña siquiera
en los espejismos que traduce
y no llora
al ver el cadáver de su madre
braceando inútilmente
en las simpatías del agua
Y no ríe
con la locura de sus hijos
esos guijarros de intensa claridad
Y desmonta la risa en sus venenos
y retroalimenta el llanto en un milagro
para finalmente almorzar solo
clavarse un vino
y hundir el cuerpo en su estrella para 
                                                                siempre.


UN COLIBRÍ SE PREGUNTA

Esta mañana
un colibrí se apostó
en el aire bordeado
por el marco de la puerta
como un balón
que apenas traspasase
la línea de gol
Permaneció ahí unos segundos
observándome
vertiginoso
etéreo
casi viento
y acaso preguntándose
cómo yo con mi desmesurada
mole podía sobrevivir
a esta inercia tan humana
a este duelo de voluntades
con la actitud de un caracol.


SINCERAMIENTO

                                                A Luz

Hoy lloré
Me acerqué a Dios con
mi cuna de hierro
y lloré
Hoy supe del escondrijo
de todos mis males
Le pedí perdón a mi psicóloga
muerta
y la volví a velar debajo
de mi cama
Y debajo de mi cama
aparecieron el niño sus
juguetes y mujeres
Se anunció mansito
este hombre que soy
No tuve miedo
Lo dejé entrar
Le di las gracias.


Eduardo Espósito (Buenos Aires, 1956)
Poeta. Gestor Cultural. Ha publicado. El niño que jugaba a ser Rayo, 1992; Violín en bolsa, 1995. Una novia para King Kong, 2005, Quilombario, 2008. Las Puertas de Tannhäuser, 2011. Poesía Completa, 2018. Hartó, 2018. Yo no pedí ser Baby Boomer, 2024.
Participó en varias antologías, destacándose entre ellas Poesía en el subte, 1999. Italiani d’ Altrove, 2010. Antología Federal de Poesía, 2017.
Coordina desde 1996 los talleres de Poesía de la Casa de la Cultura de Moreno, además de otros emprendimientos particulares.
Traducido parcialmente al inglés, italiano, árabe y bengalí.
 
 
(Fuente: Alpialdelapalabra)


 

Roberto Juarroz ( Buenos Aires, 5 de octubre de 1925 , 31 de marzo de 1995)

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I
En la raíz de la palabra
juegan varios amores.
Pero también un sombrío color
parecido a las banderas de una batalla perdida.
 
Hablar es vivir de otra manera,
pero también es morir de otra manera,
como si vivir fuera morir
como si morir fuera vivir.
 
En la raíz de la palabra
todo amor va más allá de lo que ama,
pero vuelve con una flor imprudentemente oscura
y reconoce que no puede ir más allá.
 
Es por eso que después de la palabra
en su raíz se abre un espacio sin pasión ni sarcasmo,
un espacio desde el cual puede crecer ya libremente
la ausencia más humana que habita en el hombre.
 
 
Roberto Juarroz del libro “Octava poesía vertical”
 
(Fuente: Adriana Hoyos)

Emily Dickinson (EEUU, 1830 - 1886)

 


379

 

Repetir en nosotros
renovados deleites —
es como un asesinato —
omnipotente — agudo —
no soltamos el puñal —
porque amamos la herida
el puñal conmemora
memorias que morimos.
 
1862
 
 
 

305

 

La diferencia entre desesperación
y terror — es como aquélla
entre el instante de un naufragio —
y cuando el naufragio aconteció —
la mente extática suave — ninguna moción —
contenida como el ojo
sobre la frente de un busto —
que sabe — que no puede ver —
 
1862
 
 
 

301

Razono, el mundo es corto —
y la angustia — absoluta —
mucho duele,
pero ¿qué importa?
Razono, podríamos morir —
la mejor vitalidad
no puede exceder la decadencia,
pero ¿qué importa?
Razono, que en el cielo —
de algún modo será lo mismo —
alguna nueva ecuación dada —
pero ¿qué hay con eso?
 
1862
 
 
 

724

Inventar una vida es fácil
Dios lo hace — todos los días —
creación — pero el brinco
de su autoridad —
es fácil de borrar —
su floreciente deidad
escasamente podría otorgar eternidad
a la espontaneidad —
los efímeros modelos murmuran —
pero su imperturbable plan
procede — insertando acá — un sol —
allá — dejando afuera a un hombre —
 
1863
 
 
 

435

Mucha locura es juicio divino —
para el ojo más sagaz —
mucho juicio — la más estricta locura —
para la mayoría
en esto, y en todo, prevalece —
asiente — y eres normal —
disiente — y eres directamente peligroso —
y manejado con cadenas —
 
1862
 
 
 

35

Nadie conoce esta pequeña rosa —
Podría ser un peregrino
De no haberla cogido del sendero
Y habértela ofrecido.
Sólo una Abeja la echará de menos —
Sólo una mariposa,
Precipitándose tras un lejano viaje —
A yacer en su pecho —
Sólo un Pájaro se preguntará —
Sólo una Brisa —
¡Ah, Pequeña Rosa! — qué fácil
Para alguien como tú morir!
 
1858
 
 
 
(Fuente: La venganza de los malditos)

Néstor Groppa (Córdoba, 1928 - Jujuy, 2011)

 


 

NOTAS

 

Las familias (ellos en musculosa,
ellas en batón) tomaban sidra
sentados en balcones de las cien viviendas.
De lo hondo de los zanjones
venían “uñas de vaca” en flor;
se oxidaban piedras
por ser vaciaderos de ácidos.
La tarde del domingo y fin de año a la vez,
trascurría. En una vereda palpeleña
dos compadres brindaban con cerveza negra.
 
Al terminar el día
viajaron los parientes, los que habían sido
oreja todo el domingo y año nuevo.
Regresaban a sus lejanías
debajo de arces y fresnos umbrosos en patios terreros
con gorriones de vidrio al atardecer. Cargaban
cierto cansancio y recogimiento de la ciudad.
Los fuegos artificiales
con toses violetas, de pronto
anaranjadas, tan luego celeste o amarillo luz
los habían alegrado entre el humo de estrellitas
y deseos de festejo.
 
Mañana, hoy, ahora, reinicia el futuro.
Los ómnibus de media y larga distancia
habrían de “partir en hora”. Haría el coche motor
su último viaje al Ramal. Para el comercio
sería un día medio inhábil
porque en los barrios, almacenes y despensitas
atenderán, como atendió el Señor en su puro aniversario
los ruegos de los fieles.
Y a mí siempre me encuentran los abrazos
de las despedidas, donde vaya. Entristezco al recibirlos
porque nadie sabe qué flor tienen adormilada
y con tanta belleza.
 
La patria es un candil lejano
encendido no se sabe por quién ni cuándo.
Un candil que dibuja llamaradas, episodios,
refucilos, sombras de batallones
larguísimos por el cielo y el piso
de la historia. Un candil que se lleva
balanceando entre sus ruedas, el tiempo.
 
 
(Fuente: Tema: Poesía)

 

Ángel Cerviño (España, 1956)

 

DUERMEVELA DEL TEXTO 

 

El texto acaba de despertar / torbellinos de imágenes / pecios que 
lejanas tormentas del inconsciente arrojaron a las playas del sueño / 
desconexión sintáctica / fragmentos de cláusulas / restos de frases 
aventadas por el despertar / concordancias momentáneas / 
huecos que repoblar / estructuras elementales y melopeas rítmicas / 
palabras perdidas como reses descarriadas / redil vacío de la página / 
los primeros que van llegando roturan los rincones / estamos 
empezando a hablar.

 

Thomas Boberg (Roskilde, Dinamarca, 5 de mayo de 1960)

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LA FORMA DEL FUEGO 

 

.
No es que tengas que manifestarte,
sino que venga
a ti, sin vergüenza,
como de la nada,
desde el otro lado,
y éste, el oscuro,
arde, tintineando, hasta que la luz brota,
y sabes que ya llegó la hora,
 
y no es historia, herencia
y viejas y amargas deudas
entre tú y un fantasma,
entre el fantasma y una mano amputada
que se contrae en una tumba que nadie sabe ya dónde está,
 
no la dura nuez
que salta de tu bolsillo hacia un hoyo y susurra
ahora tienes que seguirme,
 
no la pesadez de la industria
ni la aureola de los faroles que parece atrapar cada silueta
en una horca en un día de otoño
que ya pasaste,
 
no en un día cuando la tensa cuerda libera
un colibrí,
 
o que tú dirías sí abrazando
el vacío como a ti mismo lejos del otro
que te había buscado en todos los cafés,
en todos los corredores,
en todas las habitaciones
mientras buscabas...
 
Esa cruz que tú ves,
colgando en la profunda quebrada entre
dos húmedas montañas
que tiemblan suavemente ante el paso
de la diosa a través de la primavera
y te convoca,
no tiene nada que ver aquella otra que arroja su sombra sobre los ausentes
en la oscura loma
a donde regresarás una noche
quién sabe cuándo,
 
no es si de pronto
te pusiera a bailar
valdrías más 
 
que aquel
con la forma de un perro saltando a través
del cero
ardiendo con el fuego del mundo
y sólo el perro junto al container
ve los rieles en diciembre,
 
... pero esto,
la sensación de llegar al mediodía,
es alta y perfecta
como la forma del fuego
o del halcón
sobrevolando un campo
con un millón de tréboles,
 
y caes
feliz
ignorando todo lo olvidado que sucede,
horizontalmente, despojado,
y una perla de sudor te hace guiños
desde una agitada cruz
que entre dos montañas se estremece sobre
la hierba...
 
.
De: «𝘉𝘢𝘫𝘰 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘵𝘦𝘭𝘢𝘤𝘪ó𝘯 𝘥𝘦𝘭 𝘊𝘢𝘯» (1997)
(Traducción: Thomas Boberg y Renato Sandoval)
Thomas Boberg es un poeta danés

(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)