UN MODESTO LLAMADO
A RESISTIR
cierto: el
monstruo
ha decidido
dedicarse a
comernos con
prisa y
sin pausa.
Antes nos
inculcó el
vicio atroz
de desear
parecernos a
él aunque
casi todos
sepamos que
eso es
imposible.
Antes nos
instiló el
torpe afán de
negar la
hermandad que
tal vez
podría
salvarnos.
Pero quizás
no todo esté
perdido.
A muchos de
nosotros nos
queda la
memoria de
los días más
felices cuando
las manos que
rían
estrecharse y
empuñar los
instrumentos del
bien
común la
voluntad
capaz de
hacer el
pan y
con
partirlo y
el gusto por
aquellas
palabras que
hablan en
plural dicen
nosotros cantan
justicia y
libertad sin
cacarearla ni
carajearla
obtusa
mente.
Habrá que
devolverles
el sabor y
el peso para
ponerlas otra
vez a
frasear las
nuevas
formas de
decir ya
basta de
miseria y
de mentiras
y traiciones ya
basta de
poner la
otra
mejilla.
Aún hay
zorzales y
gallos que
tejen la
mañana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario