
¿Dónde está tu belleza sin par, tu corona de torres,
Corinto la dóride, tus tesoros de antaño,
los palacios, los templos divinos, las damas sisifias,
la gente innumerable que en tiempos te poblaba?
Ni rastro de ti resta ya, desgraciada, ni rastro;
todo lo arrebató la guerra y devorólo.
Las nereides tan sólo, las hijas de Océano, inmunes
quedamos para ser alciones de tus males.
(Traducción: Manuel Fernández-Galiano, español)
En: Antología Palatina I. Epigramas helenísticos (1978)
Traducción e introducciones de Manuel Fernández-Galiano
Madrid: Editorial Gredos, 1993, p. 346
(Fuente: Óscar Limache)
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