
INTRO
Coloco el ojo izquierdo en la cerradura
Giro
Y vuelan despavoridas las sombras
Se camuflan detrás del silencio
Que duerme a sus anchas
Algunas
Torpes, antediluvianas
Chocan entre sí
Y caen
A los pies del cancerbero
Hurgo en mi espalda
Saco y tenso palabras
Las lanzo contra la penumbra
Una tras otra
Cargadas de nervio
De iracunda luz:
Blanco certero
Arde la noche.
II
Me alejo de la cercanía del hombre
De su repleto vacío
De su absurda existencia fosforescente
Que atrae exaltados ejércitos de moscas.
Enciendo a media luz tus ojos
Me preparo a exterminar
Una a una
Las larvas de la noche.
Ángeles caídos
Con sus alas hechas polvo
Por mis atolondradas
E ingenuas manos.
III
El poeta anda
Se retuerce
Trastabilla
Se rehace:
Él sostiene a la noche
Tambaleante
Camina en un pie
Mientras busca uno de sus ojos
En los bolsillos
Y rebusca el otro
En la impiedad de la arena
Amanece
El poeta duerme
Ronca
Contraría el ritmo de las olas
Y despierta
En medio de un sueño
Sin ojos
Sin pie
Sin olas
Iluminado tan solo por las sombras.
Lado B de las sombras (2022)
Lima: Editorial apogeo, 2022, pp. 11, 19 y 21
(Fuente: Óscar Limache)
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