PARTE DIARIO
que nombrar
y abrazar
a mis amigos,
los que están y los que se fueron,
sería tarea no sintética
y no muy edificante.
Veamos.
Malandras, nutrieros,
llaveros de canales y acequias,
un cuidador de cementerio
que vende balas 32
y cuanto garrote haya
para asustar o golpear,
peones y albañiles,
inventores de huevadas,
jinetes que cambiaron
el caballo por una damajuana
de tintillo,
plomeros, un cura exorcista,
encofradores:
vitales, llorones, curdas.
reidores, manito presta,
aguerridos, tranquilos
y pendencieros;
empleados de banco
que no hicieron carrera
y bailarines
de sábado por la noche,
medio locos y peor sanos,
y un largo etc.
Agregaría
un sociólogo,
mi compadre anestesista,
Carmen crítica y estética,
dos poetas que no escriben
y mascullan,
un profe de historia,
un egresado flamante
en geología,
un periodista,
una veterinaria,
un aprendiz de filósofo,
etc.
Y llegada la hora
del balance
diría que el primer grupo
es mi favorito
porque la vida bulle
y calienta
cuando nos juntamos;
los del segundo
muy buenos,
pero
como que hablamos
con cribas y tamices
que en vez
de sedimentar
enturbian.
El 1 el 2,
por igual
los quiero.
- Inédito-
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