Si volviera
seguramente no habría encontrado
ni los árboles de mi infancia,
ni la cruz con una tabla de hierro,
el banco en el que suspiraba conjuros,
ni los castaños, ni la sangre,
ni nada nuestro.
Todo lo que ha sobrevivido
es la losa de piedra
con su rueda de creta.
Estoy de pie, en el centro, sobre una pierna
justo antes de saltar.
… No puedo crecer aunque pasan los años
y arriba retumban los planetas y las guerras.
Estoy de pie, dentro, en pie,
inmóvil como un monumento,
sobre un pie, antes de saltar al borde.
La rueda de creta se tiñe de rojo como la vieja sangre.
Alrededor crecen montículos de ceniza
hasta los hombros,
hasta los labios…
Traducción de Maciej Rudnik y Alicia González
(Fuente: Adriana Hoyos)
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