
NUDOS
y al que fui, llegando
por las ramas al techo del conventillo,
donde entre estrellas caídas jugué
a estar muerto en una carroza fúnebre
tirada por alazanes, iluminado
por relámpagos de leche.
Y ahora igual a víboras que mudan
la piel para crecer, cambio de espíritu
en cada nudo
que ajusta los lazos de mi camisa
de fuerza antes de volver
a todo.
(Fuente: Esto es Meta Poesía)
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