Aunque la Economía
no es una ciencia
en sentido estricto,
sino una aproximación
ventral
al quehacer humano,
define
a la poesía y conglomerados afines
como actividad terciaria.
No implica creación de bienes,
es socialmente indispensable,
indirectamente satisfactoria,
con reservas,
inversamente enfermiza
y no es parte del juego bancario,
la especulación cambiaria,
la producción, el plusvalor,
los hidrocarburos,
la ecología política
y un sinfín servicial
tan cosificado
que miramos sin ver,
de qué está y por ahí no.
Tal vez no sea
tan así,
como un corazón,
una daga,
un útero cónico
a punto de parir un huevo.
Pero, mejor,
trunquemos
esta inexplicable realidad
y tomemos, si así lo quieren,
un tinto áspero,
de esos que ponen fibra
y abren un horizontito
más permeable.
- Inédito-
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