OTRO SUBURBIO
(Fuente: Adriana Hoyos)
Ni uno de ellos dijo nunca tu nombre.
Dejá de poner palabras en boca de los pájaros.
Semillas quieren.
¿Qué van a hacer con palabras,
lágrimas de miel teofánicas,
escupitajos metafísicos, sangre sacrificial, bálsamo
endógeno, alcanfor y mirra, palabras?
Una dieta así de evanescente sólo les haría
preguntarse por qué nacieron
y por qué mueren.
Un régimen tan dulce, salado y amargo,
tan liminal, que al siguiente minuto
van a estar construyendo templos aéreos
y altares abovedados cerca del sol. Después,
se van a olvidar de lo que era dormir
y van a empezar a escribir historias de sus tribus,
haciendo la crónica de sus conquistas y derrotas,
la construcción de sus ciudades,
los años que fueron extranjeros en su propio país,
los años que fueron extranjeros en tierra extranjera,
las expulsiones aladas y los regresos en vuelo.
Después van a predicar
el principal fin de las alas y el reinado del amor.
Todo porque pusiste palabras en sus bocas.
Dejá de poner ideas en sus cabezas.
Sos vos quien quiere conocer el origen de los números, no ellos.
Sos vos quien no puede encontrar su rumbo a casa, no ellos.
Sos vos quien sigue y sigue olvidando su primer idioma
cada día, quien deja que lo no dicho crezca
entre vos y tu madre cada año.
Sos vos quien perdió las primeras canciones que te enseñó.
No los pájaros.
Pueden pasar la mayor parte del día en el cielo
pero cada tarde se acuerdan
de volver a la tierra.
Ni uno solo de ellos se perdió nunca en lo alto.
Sos vos quien siguió a los muertos hasta allá.
Y cuando se quedaron arriba, fuiste vos
quien volvió sólo tres cuartas partes del camino.
Y ahora no entendés cómo vivir en el tiempo
o cómo estar en un cuerpo pesado de murmullos y zumbidos,
en una tierra llena de fuego, atravesada por el deseo.
Sos vos. No los pájaros.
Nunca se trató de los pájaros.
Versión de Tom Maver
(Fuente: Marian Jacob)
Existe el Angst
No hay manera de saber más
acerca de su identidad
Parece tener raíces
raíces reacias a la extracción,
raíces que ahondan en el humus profundo de la carne
que llegan adonde nadie llega
con el fino haz de su consciencia.
No es posible alquilarlo, ni venderlo
Es algo que se sabe desde muy temprano
La pregunta es si se puede convivirlo
O si hay que esperar que se duerma,
ser inefable.
El Angst se desplaza con una sigilosa fluidez
pero no es desplazable
(No se sale caminando y se deja el Angst
tirado)
Se desliza por los compartimientos
cuerpomentales
con su sustancia
inaprehensible, inapresable,
incoercible, ingobernable
¿Cómo ha aprendido a estrangular
esa serpiente sapiente, agitarnos la sangre,
retorcernos el pecho, extraernos el aire?
Si uno fuese un río
tal vez la corriente podría llevárselo
Si uno fuese una nube
tal vez se iría volando
Conoce su territorio
que casualmente es el 'mío',
pero no se sabe qué busca
ese Angst silencioso,
esa bestia callada.
A veces me he preguntado
si el Angst resulta ser, de todas, la única parte inmortal
que portamos.
(Y si se presenta como enviada de la verdad.)
A veces me pregunto
si el Angst desaparecerá en la muerte,
o si acaso es su mensajero y representante.
O, dicho de otra manera,
si un día lo aniquilará la paz de la muerte,
o si será, la misma muerte,
la aniquiladora aniquilada.
(Fuente: Idiomas Olvidados)
