Él,
triunfante
de fieras
que tiemblan,
mendigo
a las orillas
de ríos neptúnicos
o como
en arenales
que se extravían
en el azote de alquitrán.
Él,
mísero,
opulento,
yace
a medias
y en exceso
muerto
o vivo
de la suspirosa
suerte.
Él,
por encima
de sus lastimeras
victorias,
savia amogosada,
apenas resina perruna,
asesino,
delator,
verdugo,
ángel conspirador
y cobarde,
casi
piedad
que nunca tuvo,
mi retrato
y la deformidad
amenazante,
él, tú, vosotros,
ellos,
en tiempo presente,
carro a los apuros
y rempujones.
- Inédito -
No hay comentarios:
Publicar un comentario