martes, 18 de marzo de 2025

Tendo Taijin (Hokkaido, Japón, 1943)

 Puede ser arte de 1 persona

 

 

ISLA DE LOS REFUGIADOS 

 

En el torrente fangoso que saca a flote
lo que arrasa el raudal de la oleada –
¿Es tuyo? ¿Es mío? ¿De quién es?
No es de nadie, pero flota
con la corriente, escapa…
Lo que pensaba era tuyo o mío,
muchos enseres, coches, casas –
enormes terrones de desechos y basura a la deriva.
“Yo era el dueño.”
“¡Creía que eran míos!”
Pero estas cosas, y también los terrenos,
en un santiamén, volvieron con Pachamama.
Todos los vínculos de la vida cotidiana, en un instante,
fueron trocadas en una ilusión.
Nadie podía creerlo al principio.
Las voces de aquellos que avisaron que el litoral
de esta isla iba a borrarse, fueron borradas ellas mismas,
sin embargo, lo que realmente se ha borrado, son aquellos
que no oyeron y sólo creyeron lo que podían ver.
Si la cuestión fuera escapar, el tiempo podría resolver
las cosas, tal vez reponiendo todo como antes.
Aún ahora no logramos detener la constante irradiación
de sustancias radioactivas de los reactores de Fukushima
sólo siguen acumulándose sin cesar,
la descontaminación es un placebo.
Y el agua contaminada que derramaron
¿Adónde fluirá?
“No podemos volver a nuestras aldeas contaminadas.
¡Es horrible! ¡No podemos ganarnos la vida!”
Nadie dice algo así. Nadie lo puede.
Estas diminutas islas del Lejano Oriente que han
denegado albergar refugiados del mundo entero
se convirtieron en islas de refugiados,
aunque hasta ahora nadie lo capta.
Si estas diminutas islas son la pauta para el mundo,
entonces este mundo ya agoniza por una herida grave.
Manteniendo su potencia desde la creación,
el magma de este planeta
explota a veces y revienta su exterior,
inmediatamente absorbe
mucho
más y más –
una advertencia sin palabras que sigue expresándose.
Aquellos que viven en la superficie de este planeta
y que ahora continúan destrozando
la naturaleza como les plazca En este planeta de agua
por cuánto tiempo más podremos seguir
viviendo a salvo?
Nadie lo sabe.
 
 
 
 

(Fuente: Enrique Hernández-D’Jesús)

No hay comentarios:

Publicar un comentario