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9 Poemas de Rolando Revagliatti – Colección “Leo y Escribo”: textos concebidos a partir de las novelas ‘Papeles póstumos del Club Pickwick’, ‘La casa deshabitada’ y ‘Aventuras de Oliverio Twist’ de Charles Dickens y de las novelas ‘Los cosacos’, ‘Ana Karenina’, ‘Resurrección’, ‘La sonata a Kreutzer’, ‘La borrasca’ e ‘Iván, el imbécil’ de León Tólstoi.
“PAPELES PÓSTUMOSDEL CLUB PICKWICK”
Para los póstumos papeles el señor Pickwick juega al whist y bebe su ponche frío
diserta de pie sobre el sillón de Windsor
entre aplaudido y aplaudido con vehemencia
con carismático pickwicknianismo el señor Pickwick
se deja otear oteando con el catalejo que extrae de su impecable gabán
estimula instruye ordena reconviene aconseja disuade a su cochero
y en su cuaderno de apuntes apunta observaciones sobre la tenacidad de los caballos por la
vida
y casi perece sospechoso en el mar de una trifulca
sobrenada
sin eludir desprecio y puñetazos
según consta en las actas del club
El señor Pickwick a la caza de su sombrero, grajos y otras aves
y de cierto hallazgo con forma de piedra por diez chelines
y de las veintisiete interpretaciones (la inscripción en la piedra) de su propio cacumen
el malinterpretado señor presidente
y su enamorada, patrona y demandante, la matrimoniable viuda Bardell
de tan enseñoreada incidencia en el augusto meollo
(y la señora de Leo Hunter)
y todo consta en las actas por ellas lo sé
¡El señor Pickwick subrepticiamente en el internado de señoritas, de noche!
vejado adviene
un ataque regio de reumatismo que lo postra pickwicknianamente
y de alcoholismo que lo duerme en una carretilla pickwickniana dentro de un corral
o bien
azarado entre recules y profundas reverencias abandonando espacios inconvenientes
o contentísimo y encarnado con sus negras polainas por entre la nieve
y al diablo, al helado diablo el señor Pickwick
desaparecido y reaparecido
luego rodeado de los reclutados media docena de habeas esqueletos
lo saben, pickwicknianos unidos
el benemérito señor Pickwick se da a sosiego
a moderación, a jubilación
y todo todo todo consta en las actas del club.
“LA CASA DESHABITADA”
Chitón, procuran los procuradores
es la llovizna negra, costas y mañas
Atráense — sórdidos vaivenes —
los vocablos bufete rico y bufete pobre
y zarandeado tribunal de la chancillería
Me inclino ante la Ley/ yo me prosterno
(cuando otros enloquecen)
qué menos que guiñando o haciendo ojitos
Abnegaciones y lealtades copulando con perentorios chantajistas
próximos a la luminosidad artificiosa de los ensimismados candelabros
del celebérrimo pleito Jarndyce y Jarndyce
¿Velos?, pero sobre todo pretendientes
para mi dueña y mujercísima Esther
(dama Trot, dama Durden) Summerson
(Apostillas entre la niebla sucia
y la cellisca de Londres recauda
Vladimir Nabokov
y yo administro).
“AVENTURAS DE OLIVERIO TWIST”
Grito agudo del corderillo al que criar
recién parido ser mortal en el llamado hospicio
mientras su madre lo abandona estremeciéndose para siempre
besándolo por única vez
Los parroquiales lo condenan —¡magnánimamente!—
a vivir con (y eventualmente a morir de) hambre
distraída por patadas y coscorrones de diligentes celadores
tundas repartidas a otros desgraciados caballeretes
sucios y hasta piojosos por añadidura
famélicos alucinadores de la gorda manteca
Oliverio es designado delegado y atrevido pedigüeño
y el director resuena la testa de Oliverio con un cucharón
en malhadados tiempos incompasivos
(Añadir cinco libras al incordio en forma de futuro aprendiz de cualquier arte u oficio
sortear a quien desholline cogitando sobre deudas y penurias)
Quédase alquilado el niño al funebrero
traga sobras y duerme entre ataúdes
¡Pamemas! estalla el condigno administrador de justicia
estupefacto Oliverio, después perseguido e inclusive baleado
aprendiendo y lastimándose en el melodrama.
“LOS COSACOS”
Muchachas de la aldea provocadas por los uniformes
(aman dos a Mariana)
sangre, humo, detonaciones en el heno
(Mariana se dejaba –¡Oh!– se dejaba galantear)
los chechenes, los caballos y los gritos
(bruscos pudor o altanería)
Uno agoniza
otro retorna a entrañables
nevadas y silenciosas calles de Moscú.
“ANA KARENINA”
Karenin, el opio, mi amante, mi hijo
mis celos, mi opulencia
mi abandono.
“RESURRECCIÓN”
Nejliudov
príncipe y todo
no puede más con su conciencia
con su mala conciencia
con la voz de su mala conciencia
(Y Tólstoi con la ligera sugestiva
bizquera del ángel seducido).
“LA SONATA A KREUTZER”
Beethoven allí en el salón
y ese presto de los mismos infiernos
Animal magnético el inspirado
¿de dónde ese caudal injurioso?…
“LA BORRASCA”
El trineo chirrió y el barínarribó
atrás el sueño, las verstasy el sopor helado de la estepa
y las medidas de aguardiente de los cocheros
y otra vez el sueño en menudos copos.
“IVÁN, EL IMBÉCIL”
Argucias y monedas de oro de los malévolos
se desvirtúan escandalosamente
Viejos y jóvenes malévolos tragados
por la tierra y las pasiones
Reino diáfano
equitativo
benévolo
artesanal.
***
(Fuente: La Mecánica Celeste)
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