jueves, 20 de febrero de 2025

Laura García del Castaño (Córdoba, Argentina)

 


Laura García del Castaño (Córdoba, Argentina) ha publicado doce libros de poesía de los que rescata, entre otros, La vida en que sueñas (Recovecos, 2012), El animal no domesticado (Pan comido, 2014), El sueño de Sara Singer (Llanto de mudo, 2014; reeditado por Caleta Oliva, 2017), Los demonios del mar (Ediciones del Dock, 2015), Sangre del día (Añosluz, 2018), Mubarak (Buena Vista, 2021), La réplica (Buena Vista, 2023) y Mis sentidas condolencias (Buena Vista, 2023).

Blog: www.lapalabrasembrada.blogspot.com

 

 

Punto de retorno

 

Se dice que los ojos de un hombre

que ha sufrido un acv

apuntan a la lesión

A esto se le llama Mirar la lesión

Se dice que en un choque automovilístico

las ruedas se doblan

hacia el punto del impacto

A esto se le llamará luego Interpretación de la huella

En la descompostura, en el trance, en el estrago

la mirada rastreará la trayectoria entre un punto y el daño inicial

Retornará en la penumbra de su circunstancia

como una polea a su eje.

Se arquea la directriz

Se interrumpe el propósito

La vida se orienta en el final

El cuerpo señala en la falla el sentido:

iluminar el centro del derrumbe

Es la claridad de un hombre,

una certeza divina

un reflejo involuntario que lo sume

en la sensatez

lo curva a la verdad y lo revela

paradójicamente

despierto

 

 

Take away

 

Hoy comemos en casa

Hoy tu hija te confesó que tu marido la toca

Pero no le creíste

En cambio te fuiste a cantar a la iglesia

Está cayendo su gloria sobre mi

Hacha fresca en tu vaso de agua bendita

Agua de las napas del monte Sinaí

comprada con pay pal

Ves la vida con prismáticos mientras

Algo está cayendo sobre ti

Le preguntaste a tu hija

desde cuando la toca

Querés hacer cálculos

Si fue antes o después que sus pechos

se enciendan como dos dalias

moradas y redondas

Pensás: si no es una niña no será para tanto

Una flor casi madura en mano impaciente

Podías sentir la loción de tu hombre

notas de musgo y hojas de laurel

Después de la iglesia volviste a casa

La gloria iba cayendo sobre ti

Tu marido restauraba un sofá

trabajó toda la noche sustituyendo el cuero gastado

por uno sintético.

Al amanecer una tormenta de granizo los despertó a todos

La habitación de tu hija se llovía

como el nido de una golondrina

fabricado con sus propias plumas

 

 

remedios naturales

 

Tu primer hija Milena;

la amada por Dios

es igual a vos cuando eras una niña

Tu marido, que no es su padre

tiene la idea fija:

Es un peligro,

me enamoraré otra vez

 

Tu marido es un terreno descampado con un farol en corto

De vez en cuando se enciende

y alumbra una idiotez.

 

Tarde, ya borracho

insinuó que ella se le ofrece como un cajón de lirios recién cortados

Pensaste en su pulgar

quebrando hacia adentro una pequeña infancia

agrio el estambre

negra su semilla

dos dedos de tallo fuera del camino

lejos de casa

 

Callada herviste agua

y se la arrojaste en los pies

Tal como tu abuela trataba sus frutales

asegurándose de apartar larvas ocultas, futuras moscas.

 

[Para ustedes la puerta estrecha]

Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición
Mateo 7. 13;14

 

Para ustedes la puerta estrecha

Para nosotros el espacioso camino

Para ustedes el pulgar arriba,

el verde valle Pet Friendly

decentes membresías, un cuadro de Piet Mondrian,

colores deshidratados, grasa saludable

Para nosotros siempre

el barrio infectado,

el olor a la sospecha

el azufre en el placard

el tumor sin extirpar

el santo fallido debajo de la cama

 

Para ustedes la muerte siempre

un enternecedor espectáculo

Para nosotros la justa, la merecida

la farmacodependiente

fruta volcada

en una sobremesa sin mantel

¿A dónde vamos? No sabemos

Pero aquí entra entero todo el rebaño

todo entero y ordinario entra

como una gran eucaristía en la boca de un dragón

Hijos atormentados

desviadas y pasivos

Potras montadas sin bendición

monjas swingers streppers y hechiceras

Tíos engomados en carmesí

La perra a la que se le ven las costillas

en la puerta de tu iglesia

también viene con nosotros

la voz de pito

el tesorero de la congregación

A esa que la lesbiana le duró una temporada

y la otra que mató lentamente a sus padres.

Escotes acostumbrados

al paso de un cuchillo o de una lengua

Alzados en sus tacos nuevos o en su rota infancia

vienen con nosotros

los alcanzados por tu flema ignorante

Managers depilados, CEOS tatuadas, rockstars inconcebidas

una vaca de luto

El de la tintura azul en el pelo

La mano derecha en tu corralón

La cajera del chino,

el de rosácea,

el que solo vino a mirar a su Sensei

el de las piernas como alfiler

y la herida abierta como una sepultura

Viejos perfumados y mimosos,

rengas atrevidas

Cuerpos turbulentos, bien proporcionados, pechos que la soledad arrecia,

Cuerpas flemáticas y asesinas que cualquier roce extravía

El garfio en el dedo lesbiano

Venid hermanos

ancha es la puerta que nos trae a casa

el requisito es mínimo

La oveja negra indispensable

Todos pasarán, hay espacio

Eso de allá

su luz mala

y esto que no se sabe si es hombre o mujer

pero que arde como una corteza de pino por años guardada

Un raro vegano de ropa ecléctica

que compra pepinos en la verdulería

La muda del gimnasio

y la que se cambia a escondidas

para que no vean sus pantorrillas velludas

Pero también hombres y mujeres como vos

El alabado turista de dios

y el que creyó ser «sal y luz del mundo»

El cristiano maduro de trampa,

su mujer con la cara marcada

y los hijos pequeños inmersos en su casino online

El predicador que posa en la parada de taxi con su gatubela de labios gruesos

El que te vendió una tabla del arca de Noé y aceptó tus dólares

Todos son el camino espacioso

Para vos que te persigue un captor

que hoy marchás

que cual sea tu bandera también está en llamas

Para vos que destripaste a los tuyos

en un mar de drama y como Eetes,

un padre desconsolado,

aún busca sus restos

Hay días injustos, persecución

Hay noches sin aire que no dan puntaje

Tu hija esconde su vómito

tu marido se duerme antes del orgasmo

El huracán voló la casa de tu bulldog

El verde valle es llano y se desfonda

Tu oración es flaca y huele a sexo

Para vos que no anhelas la resurrección

qué esperaste demasiado de aquel que se fue por su costado

Venid, hermano, prójimo, amigo,

entrad por la puerta ancha de la perdición

La perdición es una verdad árida y sin solución,

es madera balsa de un naufragio.

 

La cruz que pasa a tu lado se hunde.

En esta puedes flotar

mantenerte a salvo

 

(Fuente: caravansari.com)

 

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