EL ÚLTIMO TREN SE HA PARADO
El último tren se ha parado en el último andén, y nadie
El tiempo se ha acabado. El poema no puede más que la espuma.
No creas a nuestros trenes, amor, no esperes a nadie en la muchedumbre.
El último tren se ha parado en el último andén, y nadie
puede retornar a los narcisos rezagados en los espejos de la penumbra.
¿Dónde dejaré mi última descripción del cuerpo que en mí habita?
Todo ha terminado. ¿Dónde está lo que ha terminado? ¿Dónde vaciaré el país que en mí habita?
No creas a nuestros trenes, amor, las últimas palomas han volado, han volado,
y el último tren se ha parado en el último andén... y no hay nadie.
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en "Menos rosas", Hiperión, Madrid, 2001. Trad. de María Luisa Prieto. En la imagen, Mahmud Darwish (محمود درويش, Al-Birwa, Palestina, 1941-Houston, Estados Unidos, 2008 / Daily Sabah)
(Fuente: Jonio González)
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