jueves, 1 de enero de 2026

Carl Sandburg (Gallesburg, EEUU, 1878-Flat Rock, EEUU, 1967)

 

 

Puede ser una imagen de guitarra 

 

 

HIERBA

 

Apilad los cadáveres en Austerlitz y Waterloo.
Enterradlos y dejadme hacer mi trabajo;
soy la hierba, lo cubro todo.
 
Y apiladlos en Gettysburg
y apiladlos en Ypres y Verdún.
Enterradlos y dejadme hacer mi trabajo.
Dos años, diez años, y los pasajeros preguntan al conductor:
"¿Qué lugar es éste?"
"¿Dónde estamos ahora?"
 
Soy la hierba.
Dejadme hacer mi trabajo.
 
 
 
________________________
de "Cornhuskers" (1918), en "Selected Poems of Carl Sandburg", Harcourt Brace, Nueva York, 1996. Versión de Jonio González. En la imagen, Carl Sandburg (Gallesburg, EEUU, 1878-Flat Rock, EEUU, 1967) por Jack Rosen, 1959
 
 

GRASS

 

Pile the bodies high at Austerlitz and Waterloo.
Shovel them under and let me work—
I am the grass; I cover all. 
 
And pile them high at Gettysburg
And pile them high at Ypres and Verdun.
Shovel them under and let me work.
Two years, ten years, and passengers ask the conductor:
What place is this?
Where are we now? 
 
I am the grass.
Let me work.
 

 

(Fuente: Jonio González) 

Jesse Lee Kercheval (Fontainebleau, Francia, 1956)

 

 

 

 

 

Jesse Lee Kercheval es una poeta, narradora, traductora y artista visual estadounidense nacida en Fontainebleau, Francia, en 1956. De padres estadounidenses, creció en Cocoa Florida, cerca del Centro espacial John F. Kennedy durante los años del programa lunar Apollo. Estudió historia y literatura en la Universidad Estatal de Florida y obtuvo la Maestría en Bellas Artes en Inglés del Programa en Escritura Creativa (Iowa Writers’ Workshop). Es autora de libros de poemas como Dog Angel, Film History as Train Wreck, Cinema Muto, de libros de cuentos como The Dogeater o The Alice Stories, y novelas como The Museum of Happiness y My Life as a Silent Movie. Ha traducido al inglés la obra de poetas uruguayos como Agustín Lucas, Tatiana Oroño y Circe Maia. Es profesora emérita de la Universidad de Wisconsin-Madison. Presentamos un poema con traducción de Ezequiel Zaidenwerg.

***

 

Voy a llamar a esta muerte verde amarillenta, su color preferido

 

Dio pelea. Pinchaba pedacitos de sandía con un palito chino
cuando el cuerpo hacía mucho que se había rendido a la materia.
No la culpo por eso.
Primero dejó de usar ropa interior, después de usar ropa,
su cuerpo los barrotes de la ventana, su cuerpo la puerta que se abre de golpe.
No paraba nunca.
No le critico eso.
No sabía que iba apurada hacia la muerte
cuando iba apurada, sus zancadas devoraban kilómetros
millas metros pies pulgadas sin moverse del lugar
Esperó que llegara la muerte en la selva que plantó, la selva por la que los médicos
de emergencias tuvieron que abrirse paso a machetazos la noche que los llamamos.
Le perdono eso.
En nombre de las paltas, la perdono:
pesadas frutas que caían sobre el tejado como bolas de boliche
lanzadas desde un avión, como ángeles expulsados del paraíso,
como mi corazón: así de machucado, así de herido.
Hasta casi el final,
se las disputaba cuerpo a cuerpo con las ardillas flacas de Miami:
ardillas que sólo se movían cuando ella se movía.
El ruido de la puerta era la señal para salir corriendo.
Después el cáncer le robó el aliento.
Después el cáncer le cerró la garganta.
Después moverse era una desgracia, o ni siquiera se movía.
Las ardillas, perplejas, se quedaron mirando la puerta cerrada, el jardín lleno de paltas,
esperando jugarle una carrera como siempre, hasta el final.
El final: el corazón falló y se le arrugó.
Los pulmones de terciopelo se le rasgaron.
Lloramos por eso: les echamos la culpa a tantos Winstons y Camels.
Las ceniza de su cuerpo, esas cenizas.
Por eso, al final, la perdonamos
Por eso, al final, cerramos la puerta verde de su casa al salir.
Su mundo, una bata exuberante: demasiado pesada para usarla.


(Fuente: Zenda libros) 

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

PARTE DIARIO 

 

Si tuviera
que nombrar
y abrazar
a mis amigos,
los que están y los que se fueron,
sería tarea no sintética
y no muy edificante.
 
Veamos. 
 
Malandras, nutrieros,
llaveros de canales y acequias,
un cuidador de cementerio
que vende balas 32
y cuanto garrote haya
para asustar o golpear,
peones y albañiles,
inventores de huevadas,
jinetes que cambiaron
el caballo por una damajuana
de tintillo,
plomeros, un cura exorcista,
encofradores:
vitales, llorones, curdas.
reidores, manito presta,
aguerridos, tranquilos
y pendencieros;
empleados de banco
que no hicieron carrera
y bailarines
de sábado por la noche,
medio locos y peor sanos,
y un largo etc.
 
Agregaría
un sociólogo,
mi compadre anestesista,
Carmen crítica y estética,
dos poetas que no escriben
y mascullan,
un profe de historia,
un egresado flamante
en geología,
un periodista,
una veterinaria,
un aprendiz de filósofo,
etc.
 
Y llegada la hora
del balance
diría que el primer grupo
es mi favorito
porque la vida bulle
y calienta
cuando nos juntamos;
los del segundo
muy buenos,
pero
como que hablamos
con cribas y tamices
que en vez
de sedimentar
enturbian.
 
El 1 el 2,
por igual
los quiero.
 

- Inédito-

 

Paul Claudel (París, Francia, 1868-1955)

 

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CUATRO FRASES PARA ABANICOS

 

Tú
me llamas Rosa
dice la Rosa
pero si supieras
mi verdadero nombre
me deshojaría
de inmediato
 
**
toda
la
naturaleza
surge del oro
emerge
de su baño
de eternidad
 
**
un
rayo
de
sol
en un
remolino
de
nieve
 
**
El papel blanco como un copo de nieve
ha absorbido el sentido—
queda la escritura 
 
 
__________________________
en "Cent phrases pour éventails" (1927), Gallimard, París, 1996. Versiones de Jonio González. En la imagen, Paul Claudel (París, Francia, 1868-1955 / Le Pèlerin) c. 1927.
 
 

Tu
m’appeles la Rose
dit la Rose
mais si tu savais
mon vrai nom
j’effeuillerais
aussitôt
 
**
toute
la
nature
sort de l'or
elle émerge
de son bain
d'éternité
 
**
un
rayon
de
soleil
dans un
tourbillon
de
neige
 
**
Le papier blanc comme un flocon de neige –
a absorbé le sens –
il reste écriture
 
 
 
(Fuente: Jonio González) 
 

Zbigniew Herbert (Leópolis, Segunda República de Polonia, 29 de octubre de 1924-Varsovia, Polonia, 28 de julio de 1998)

 

 

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Si volviera
seguramente no habría encontrado
ni una sola sombra de mi casa,
ni los árboles de mi infancia,
ni la cruz con una tabla de hierro,
el banco en el que suspiraba conjuros,
ni los castaños, ni la sangre,
ni nada nuestro.
 
Todo lo que ha sobrevivido
es la losa de piedra
con su rueda de creta.
 
Estoy de pie, en el centro, sobre una pierna
justo antes de saltar.
… No puedo crecer aunque pasan los años
y arriba retumban los planetas y las guerras.
 
Estoy de pie, dentro, en pie,
inmóvil como un monumento,
sobre un pie, antes de saltar al borde.
 
La rueda de creta se tiñe de rojo como la vieja sangre.
Alrededor crecen montículos de ceniza
hasta los hombros,
hasta los labios…
 
 

Traducción de Maciej Rudnik y Alicia González
 
 
(Fuente: Adriana Hoyos) 
 

Tristan Tzara (Francia, nacido en Rumanía, 1896-1963)

 

 

"Agua salvaje"

 


 
 
 
 
los dientes hambrientos del ojo
cubiertos de hollín de seda
abiertos a la lluvia
todo el año
el agua desnuda
oscurece el sudor de la frente de la noche
el ojo está encerrado en un triángulo

el triángulo sostiene otro triángulo
el ojo a velocidad reducida
mastica fragmentos de sueño
mastica dientes de sol dientes cargados de sueño

el ruido ordenado en la periferia del resplandor
es un ángel
que sirve de cerradura a la seguridad de la canción
una pipa que se fuma en el compartimento de fumadores
en su carne los gritos se filtran por los nervios
que conducen la lluvia y sus dibujos
las mujeres lo usan a modo de collar
y despierta la alegría de los astrónomos

todos lo toman por un juego de pliegues marinos
aterciopelado por el calor y el insomnio que lo colora

su ojo sólo se abre para el mío
no hay nadie sino yo que tenga miedo cuando lo mira
y me deja en estado de respetuoso sufrimiento

allí donde los músculos de su vientre y de sus piernas inflexibles
se encuentran en un soplido animal de hálito salino
aparto con pudor las formaciones nubosas y su meta
carne inexplorada que bruñen y suavizan las aguas más sutiles
 
 

Tristan Tzara en De nos Oiseaux (1914-1922), incluido en Antología de la poesía surrealista de lengua francesa (Fabril Editora, Buenos Aires, 1961, selec. de Aldo Pellegrini).
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras) 


 

Carl Adamshick (Ohio, EEUU, 1969)

 

 

Mañana de Año Nuevo

 

Suena bajito una apagada música: 
trompeta sucia, bajo desgarrado,
ventanas blancas. Mis dos manos son
parlantes, posavasos de billar.
Sobre la mesa a oscuras las apoyo
para que las arregles.

 

Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib