He oído de peces
que salieron a tomar el sol
y se quedaron allí por siempre,
hombro a hombro,
avenidas de peces que nunca regresaron,
todas sus orgullosas manchas y soledades
succionadas de ellos.
Pienso en las moscas
que vienen de sus fétidas cuevas
hasta la arena.
Son transparentes al principio.
Después son azules con alas de cobre.
Resplandecen en las frentes de los hombres.
Ni ave, ni acróbata,
ellas se secarán afuera como pequeños
[zapatos negros.
Soy un ser idéntico.
Infecta por el frío y el olor de la casa
me desvisto bajo la quemazón de una lupa.
Mi piel se aplana como agua de mar.
Oh ojo amarillo,
déjame que me enferme con tu calor,
déjame estar enfebrecida y ceñuda.
Ahora estoy absolutamente dada.
Yo soy tu hija, soy tu golosina,
tu sacerdote, tu boca y tu ave
y les diré a todos historias de ti
hasta que esté tendida por siempre,
un estandarte delgado y gris.
traducción de #DanielaBirt (México, 1990).
(Fuente: Periódico de Poesía de la UNAM,)
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