domingo, 1 de noviembre de 2026

Houda Al Naamani (Damasco, Siria, 2 junio 1930–Beirut, 31 octubre 2020)

 

 

 

 



LAS BALAS SE VOLVIERON UN PARAGUAS PUNTEADO 

 

1
Me acuerdo, era un punto,
era un círculo.
Me fui. Las espadas eran poros verdes.
Caí hasta el borde de una pestaña blanca.
Y reí, hasta el borde de la muerte reí.
Me acuerdo, era vidrio que quiebra el agua extendida sobre las nubes.
Me acuerdo, era una mariposa,
y la desesperación corrió hacia la oscuridad, y las balas se volvieron un paraguas punteado,
punteado. 
 
2
No hay color en los valles del sol.
No hay color en las uñas de los niños.
No hay color en las correas de fuego.
No hay color en el grito. Beirut... ¡el grito eres tú! 
 
3
Como el que vive en un columpio vivo en tus ojos.
Cuando la mañana viene te lanzas como una flecha.
Y cuando viene la tarde me abandono a ti.
Sin mover me vuelvo tierra,
digo: Es una montaña que lleva una ciudad,
digo: Es un caballo que corre en el sol.
Como el que vive en una mentira,
me lapido y pido socorro. 
 
4
Con todas tus manos recojo tu ternura por la noche,
con todas tus manos ofrezco una sonrisa a cada estrella,
con todas tus manos entierro mi rostro en tu pecho.
con todas tus manos busco mi ruego. 
 
 
(Traducción: Joumana Haddad, libanesa)
 
Allí donde el río se incendia (2006)
Prólogo, selección y traducción del árabe de Joumana Haddad
Caracas: Fundación Editorial el perro y la rana, 2006, pp. 9-10
 

(Fuente: Óscar Limache) 

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