Hojas perdidas
Los escribas se hundieron en su asombro.
No era el expediente jerárquico que se había
abierto al público. Era algo
mucho más maravilloso: una piedrita opaca en el pasto.
Yo casi siempre estoy buscando
temas que analizar para extender mis investigaciones
a climas retrógrados de alienación y majestad meridianas.
Uno de ellos, que se extiende un poco más lejos,
resuena hoy con inusual franqueza:
lo que pienso de la sinceridad
desaliñada que todos habitamos
en algún momento. Retirarse del sol de la tribu
para habitar un remordimiento sin dudas intacto.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
Cuando ya me olvide de estar siempre
a la espera de un
desenfreno, cuando
tome real cuenta de que esto conlleva
graves lesiones cardíacas, el sobresalto,
el timbre que uno creía
estar esperando, la velocidad,
el vértigo que uno creía
desear hasta tal punto,
recién entonces el silencio
será como un útero lleno o una cabeza
llena de algo que no es conocimiento
o las dos cosas llenas o vacías
pero al fin el silencio no aturda, cuando
ya me olvide
de lamer eso con lo que una
creía llenar
el estómago la cabeza el útero el oído, o
simplemente el corazón las manos,
cuando todo o nada se calme
pero me olvide, el silencio
vendrá a mí como un amante
casi perfecto, casi amado,
mi tolerancia será finita o infinita,
la entrega será parcial o
inmediata,
me olvide, cuando por fin olvide,
el silencio será
tan intercambiable
como cualquier persona o cosa,
tan insustituible
como cualquier persona o cosa
tan irremediable como la salud,
esa que soporta o sostiene o sobrevive,
cuando deje, por fin deje
trabajar a la memoria como esas máquinas
que una vez terminado el mundo
siguen funcionando, autómatas, y
el silencio sea
lo que vibra alrededor,
lo que se mueve o ya no se mueve alrededor
de la memoria, lo que ya
no reacciona ni sobresalta
ni obtura el timbre, la sordera, me olvide
de oír
o de esperar el ruido, el vértigo, eso que
creía era la acción, la pasión
el encuentro con algo con alguien que
creía era no era, cuando
me olvide y me duerma o
abra los ojos para descubrir
el sueño o lo que vi, después de todo,
cuando me canse o me desvele,
qué será del silencio
qué será de ese algo de esa nada,
el factor
constante, alucinado que habla que calla
canta.
Irene Gruss
Humo
Antología personal
(Edición con poemas inéditos)
Ediciones La Palma
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)
Recientemente galardonado con El Premio Wisława Szymborska al mejor libro de poesía publicado en 2022.
Trad. Ada Trzeciakowska
Se te parte el corazón. En un momento
el autobús arranca y tú giras la cabeza
para que no puedan ver cómo
los rasgos de tu rostro se hunden en la ruina.
Ya se podrá reparar. Dentro sólo caerán
más y más cristales del mundo
y de la sal gruesa. De hecho, cabrá allí
todo aquel mundo junto con sus afueras
y los autobuses con sus horarios
e impreso en las arrugas alrededor de los ojos
un intrincado mapa de conexiones. Y en cada
uno de ellos te marcharás. Pero de eso no quería
hablar, no. Simplemente se te parte el corazón.
Y nada, nada. Nada más.
de La mano del apicultor, 2022
ZENTRALER OMNIBUSBANHOFPo prostu pęka ci serce. Za chwilęautobus rusza, a ty się odwracasz,żeby nie było widać, jak się właśnie
rysy twej twarzy osuną w ruinę.
Już się nie poskleja. Będą tam wpadać
tylko coraz nowe kryształy świata
i grubej soli. Właściwie to zmieści
się tam cały ów świat razem z przedmieściem
i autobusy z ich rozkładem jazdy
i z wdrukowaną w zmarszczki wkoło oczu
misterną mapą połączeń. A w każdym
z nich ty odjeżdżasz. Ale ja nie o tym
chciałem, nie. Po prostu pęka ci serce.
I nic, nic. Nic więcej
z Ręka pszczelarza, 2022
(Fuente: Ada Lírica)