jueves, 30 de enero de 2025

Pedro Burgos Montero (Puertollano, Ciudad Real, España, 1955)

 

 

Tomó mi mano
y se alejó deprisa
con cinco dedos. 
 
Ahora comprendo
la levedad del tiempo
y su contrario.
 
No pudo nada
frente a la compraventa
de la belleza.
 
Puso la mesa
y asentó la silla
de las ausencias.
 
Tiró la ira
para quedarse sólo
con la repisa.
 
Oh ángel sabio,
nadie me ha dicho nunca
cómo te llamas.
 
-Ykuyu-
 
 
Puede ser una imagen de árbol

 

Mariela Cordero (Venezuela, 1985)

 

"Bajo los párpados..."

 


 
 
 
Bajo los párpados

persiste

el

ardor

de la

imagen

intacta.


*

Palpar la cicatriz

fisura

        inextinguible

del

recuerdo.


*

Intuye al ardor

se aclimata

al dócil

incendio.


*

El paladar

evoca

el regreso

de una sed

sin

atavíos.


*

La fiebre

              asedia

a la penumbra,

fluyen

las maniobras mudas

en el perfume

del acento.


*

La

dicha

         asalta

inevitable,

tibia

como

un rapto

         vacilante


*

Una saeta

perfuma

el roce

           mientras,

en la transparencia

un pliegue

                           evoca

el color del instante.
 
 

Mariela Cordero en El cuerpo de la duda (2013), incluido en En la Masmédula (10 de junio de 2024, México).
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras)

 

Luis Alberto Castillo (Morropón, Piura, 1951 - Lima, 29 de enero del 2025)

 Puede ser una imagen de 1 persona

 

 

MELIBEA NEGADA POR LAS PALOMAS…

.

Melibea negada por las palomas de la Plaza San Francisco
yo habité tu templo
y nadie se percató de mi presencia
y en la morada de los dioses yo habité
las garras del suicidio
más allá de los días en que fuimos ese poema que nunca te pude escribir
a la vuelta de un boleto de tren
Melibea estás ahí saltando de la torre abrigándote en mi
chaqueta verde-olivo
cuando caminamos por este puente
en el invierno más cruel
en Lima
Melibea desnuda sobre mi hoja en blanco
Sangran tus senos violeta
El coro repite la última estrofa de tu canto
y fue entonces que abrí la ventana
y era la noche oscura.
 
.
De: «𝘔𝘦𝘭𝘪𝘣𝘦𝘢 𝘺 𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘱𝘰𝘦𝘮𝘢𝘴» (1977)
Luis Alberto Castillo Castillo fue un poeta peruano 🇵🇪


(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

 

Rosemary Dobson (Sídney, Australia, 1920-Canberra, Australia, 2012)

 Puede ser una imagen de 1 persona

 

 

EL CANTO DEL GALLO

 

Queriendo ser yo misma, sola,
entre la casa iluminada y el pueblo
emprendí la marcha, y al llegar al puente
di media vuelta y regresé por donde había venido.
Tres veces recorrí ese tramo solitario del camino,
tres veces los oscuros árboles me cercaron,
la noche me absolvió de mis vínculos
sólo mis pasos asían el suelo.
Mi madre y mi hija dormían,
una vida detrás y otra antes,
y yo, en el medio, negaba
sus necesidades cerrando la puerta.
Y andando arriba y abajo por el camino
me conocí a mí misma, distinta y sola,
desconectada de los gritos humanos, del dolor
y del amor que crece en torno al hueso.
¡Ilusión demasiado breve! Tres veces
oí el canto del gallo en la colina,
e hice girar el picaporte de la puerta
convencida de que conocía bien su significado.
 
 
 
___________________________
en "Cock Crow", Angus & Robertson, Sídney, 2012. Versión de Jonio González. En la imagen, Rosemary Dobson (Sídney, Australia, 1920-Canberra, Australia, 2012) por Max Dupain, 1981.
 
 

COCK CROW

 

Wanting to be myself, alone,
Between the lit house and the town
I took the road, and at the bridge
Turned back and walked the way I'd come.
Three times I took that lonely stretch,
Three times the dark trees closed me round,
The night absolved me of my bonds
Only my footsteps held the ground.
My mother and my daughter slept,
One life behind and one before,
And I that stood between denied
Their needs in shutting-to the door.
And walking up and down the road
Knew myself, separate and alone,
Cut off from human cries, from pain,
And love that grows about the bone.
Too brief illusion! Thrice for me
I heard the cock crow on the hill,
And turned the handle of the door
Thinking I knew his meaning well.
 
 
(Fuente: Jonio González)

 

Hilda Hilst (Brasil, 1930 - 2004)

 

 

Cantaré a los humildes

Cantaré a los humildes
los de lengua trabada
y ojos ciegos
los que el amor hirió
sin derrumbar.

Cantaré el gesto
de los que piden y no logran
la resignación de los santos
la sonrisa velada e inútil
de los hombres que se conforman.

Cantaré a los humildes
al hombre sin amigos
al amante sin esperanza
de regreso.

Cantaré el grito
de escucha universal
y del misterio nunca desvelado.
Seré el camino
la boca abierta
los brazos en cruz
la forma

A mí
vendrán los hombres desconocidos.

 Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib


 

Bernard Chambaz (Boulogne-Billancourt, Francia, 1949)

 

Cinco días de agosto 

 


 
 
 
 
1
Las cinco la mañana
Salvaba la ruta
Que habíamos seguido desde la mitad de los años 
Setenta
Bajando como en planeador
Hacia el límite del mar y Tesalónica
La otra mitad del mundo, a la derecha, todavía oscura
Y dormida


2
Vestigios
En los últimos minutos de la séptima hora
Sqqarah aparece en las cercanías
La mata de papiros y las pirámides
De ocres en la imperfección de los peldaños
Aquí los rastros de un templo
Donde desapareces
Entre dos columnas y las colinas de arena desierta


3
La noche negra
Al punto que no se ve nada del barranco inaudito
Recorrido por el range-rover
Hasta Nemrut
Un cono de piedras azules como
La intuición del cielo &
Tu suéter cuando antes del sol te estiras
Bajo el rostro oval y benévolo de Antioquía


4
M'zab
Anagrama encabado una letra por hijo
El árbol de las estrellas, a la noche
Titila como la mezquita &
Los viejos colectivos con el parabrisas decorado con pequeñas
/medialunas
Verdes realzado por un milagroso sistema de luces de guiño
El infinito se inclina
Derramando dicha


5
El tiempo se dilata
Y vacila
Como el barco de la vuelta a Brindisi o Trapani
El olor de las especias y el gusto del café
Cuando una nube rosada-rosada recubre la chimenea
Cuya sombra desciende por bocanadas sobre el puente
Donde soñamos
En la misma cubierta


Une anthologie de circonstance, 1993
 

En Poesía francesa contemporánea 1940-1997. Selección, traducción, prólogo y notas de Jorge Fondebrider, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1997

Cinq jours d’ aóut

1
Cinq heures le matin/Enjambait la route/Que nous avions suivie depuis le milieu des années soixante-/Dix/Dévalant comme en parapente/ Vers la lisière de la mer et Thessalonique/ L'autre moitié du monde, à droite, encore obscure/ Et endormie

2
Vestiges/ Aux dernières minutes de la septième heure/Sqqarah apparaît à proximité/ La touffe des papyrus et les pyramides/ D'ocres dans l'imperfection des degrés/ Ici les traces d'un temple/ Où tu disparais/ Entre deux colonnes et les collines de sable désert

3
La nuit noire/Au point qu'on ne voit rien du ravin inouï/ Longé par la range-rover/ Jusqu'au Nemrut/ Un cône de cailloux bleus comme/ L'intuition du ciel &/ Ton chandail quand avant le soleil tu t'allonges/Sous le visage ovale et bienveillant d'Antioche

4
M`zab/ Anagramme inachevée une lettre par fils/ L'arbre aux étoiles, le soir/ Scintille comme la mosquée &/ Les vieux autocars au pare-brise décoré petits croissants/ Verts rehaussé par un miraculeux système de clignotants/ L'infini penche/ Versant bonheur

5
Le temps se dilate/ Et tangue/ Comme le raffiot du retour à Brindes ou Trapani/ L'odeur des épices et le goût du café/ Quand un nuage rose-rose recouvre la cheminée/ Dont l'ombre descend par bouffées sur le pont/ Où nous rêvons/ A même le bois
---
 
Foto: Bernard Chambaz, Saint-Malo, 2014 Raphaël Gaillarde/Gamma-Rapho/Getty Images

 

(Fuente: Otra Iglesia Es Imposible)

Heba Abu Nada (Meca, Arabia Saudita, 1991 - Jan Yunis, 2023)

 

«Te concedo refugio»

Versión de Brianda Pineda Melgarejo




1

Yo te concedo refugio
en la invocación y el rezo.
Bendigo el barrio y el minarete
para que protejan a la gente
del misil

desde el momento
en que lo ordena un general
hasta que pasa a ser
una incursión.

Les concedo refugio a ti y a los pequeños,
aquellos niños que
con sus sonrisas
cambian el rumbo del misil
antes de que aterrice.



2

Les concedo refugio a ti y a los pequeños,
los pequeños que ahora duermen como pollitos en su nido.

No se dirigen en sueños hacia los sueños.
Saben que la muerte ronda fuera de casa.

Las lágrimas de sus madres son ahora palomas
que los siguen, que se arrastran detrás
de cada ataúd.



3

Yo concedo refugio al padre
al padre de los pequeños que sostiene la casa en pie
después del bombardeo.
En el momento de la muerte implora:
«Ten piedad. Déjame vivir un poco más.
Por ellos aprendí a amar mi vida.
Concédeles una muerte
tan bella como ellos».



4

Yo te concedo refugio
ante el dolor y la muerte,
refugio en la gloria de nuestro asedio,
aquí, en el vientre de la ballena.

Nuestras calles glorifican a Dios con cada bomba.
Rezan por las mezquitas y las casas.
Y cada vez que el bombardeo comienza en el Norte,
nuestras súplicas se elevan en el Sur.




5

Yo te concedo refugio
ante el dolor y el sufrimiento.

Con palabras de las sagradas escrituras
protejo a las naranjas del aguijón del fósforo
y a las sombras de las nubes del smog.

Yo te concedo el refugio de saber
que el polvo se disipará y que aquellos
que se amaron y murieron juntos
van a reír un día.


(Fuente: Descontexto)