jueves, 17 de octubre de 2013

Textos escogidos por V. Narioh: E.M.Cioran



Mas vale ser abyecto sin esfuerzo que “noble” por imitación ó
persuasión. Siendo preferible un vicio innato a una virtud
adquirida, se siente uno necesariamente incómodo ante aquellos
que no se aceptan, ante el monje, el profeta, el filántropo, el
avaro que se somete al gasto, el ambicioso a la resignación, el
arrogante a la prevención, ante todos los que se vigilan, sin
exceptuar al sensato, el hombre que se controla y se constriñe,
aquel que no es nunca él mismo.
La virtud adquirida forma un cuerpo extraño, no la amamos ni
en nosotros ni en los demás: es una victoria sobre uno mismo
que nos persigue, un éxito que nos agobia y nos hace sufrir aún
cuando nos sintamos orgullosos de él.
Que cada quien se contente con lo que es: ¿No es acaso tener
predilección por la tortura y la desgracia querer ser mejor a
toda costa?

E.M. Cioran

viernes, 11 de octubre de 2013

Poemas escogidos por V.N.


Luz y oscuridad

Llego, entro, prendo la luz de la cocina
y sorprendo a las hormigas coloradas
puliendo los platos y cargando
todos los restos de comida.
No me molestan, pero mentalmente
las advierto sobre la superpoblación:
hasta ahora, el ecosistema se mantiene.
Sin embargo, si consigo trabajo
comeré más, vendrán amigos y mujeres,
habrá más restos, ustedes crecerán
y tendré que echar insecticida.
Sólo esta pobreza puede mantenernos
delicadamente unidos.

Daniel Durand

domingo, 6 de octubre de 2013

Poemas escogidos por V.N.: Ariel Delgado


El orden emocional


A mí me gusta trabajar
en una empresa mayorista,
estar nueve horas diarias ocupado,
encerrado en un galpón
sin ver el cielo,
desconocer el movimiento
dormido de las nubes.
Me hace muy feliz
acomodar 600 cuadernos
de 24 hojas en un anaquel
de 2 metros por 80 centímetros,
establecer el orden de las cosas.
Acá yo soy el que acomoda todo:
tengo el poder de ponerle
un destino a los objetos,
en vez de estar minutos y días
frente al escritorio
mirando cómo un espiral se extingue
con su luz hacia el centro.

Ariel Delgado (1985-2011), 30.30 poesía argentina del siglo XXI, Editorial Municipal de Rosario, Rosario, 2013.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Diálogos de Robert O. Jara


-Padre,  ¿Qué es la necesidad?
-La necesidad, hijo, es aquello que no
 puede no ser.
-Ah... ¿Y qué es ser?
-No se sabe.., pero no es necesario saberlo
 para poder ser:  alcanza con saber
 necesitar.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Textos escogidos: Antonio Di Benedetto


(De "El Silenciero")
El martirio de un poeta

Un poeta vive entre la casa de un herrero y la de un calderero.
Martirizado por los ruidos, les da dinero a los dos para que se muden.
Ellos aceptan y cumplen: el calderero se muda a la casa del herrero 
y el herrero se instala en la casa del calderero.


lunes, 9 de septiembre de 2013

Fransicso Urondo (Santa Fé, 1930 - Mendoza, 1976)


Parece mentira
que haya llegado a tener
la culpa de todo lo que ocurre
en el mundo; pero es así. Han tratado
de disuadirme psicólogos y sociólogos de mi tiempo,
me han dado razones de peso técnico largamente
formuladas y
parcialmente ciertas. Pero
yo sé que soy culpable de los dolores
que aquí siento y recorren el mundo; de las soledades
que lo van vaciando: quisiera saltar
como Juan L. Ortiz, vociferar
como Oliverio Girondo, pero: primero, ellos me ganaron
de mano; segundo, no me sale bien y aquí
empieza todo nuevamente: otro sufrimiento
igual a diapasones y recursos
que conozco perfectamente y que no vale la pena
repetir: primero, para no emularlos; segundo, porque tendré que ir
reconociendo que no he sabido
hacerme entender. Y esto es agudo como un ataque
que nos traga la lengua; pido entonces disculpas
por la mala impresión, por las exageraciones.

Francisco Urondo

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Poetas escogidos por V.N. : Jacobo Fijman

 

(Molino Rojo, 1926)


CANTO  DEL CISNE



          Demencia:
El camino más alto y más desierto.

         Oficios de las máscaras absurdas; pero tan humanas.
Roncan los extravíos;
tosen las muecas
y descargan sus golpes
afónicas lamentaciones.

          Semblantes inflamados;
dilatación vidriosa de los ojos
en el camino más alto y más desierto.

          Se erizan los cabellos del espanto.

          La mucha luz alaba su inocencia.

          El patio del hospicio es como un banco
a lo largo del muro.

          Cuerdas de los silencios más eternos.
Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.

          ¿A quién llamar?
¿A quién llamar desde el camino
tan alto y tan desierto?

          Se acerca Dios en pilchas de loquero,
y ahorca mi gañote
con sus enormes manos sarmentosas;
y mi canto se enrosca en el desierto.

           ¡Piedad!