CATÁBASIS
Sales de casa huido de ti mismo. Necrópolis
de vivos, la ciudad te espía entre cipreses
y sospecha que buscas aquello que perdiste,
y no entiendes qué es. Y no te tiene lástima.
En medio del camino de la vida te sabe,
sin dirección. Te enfocan las luces del crepúsculo
y desfallecen. Pasas junto a la vieja iglesia:
los dioses han dejado de creer en nosotros
porque les dimos miedo. Te saludan,
con la mirada mate de la hulla,
tres almas enfundadas en sus cuerpos
insepultos: van al baile de máscaras.
En los parques el viento arremolina
portadas de periódico que informan
del fin del fin del mundo. ¿Qué canción
te sacará de allí, rota tu lira?
¿A qué rama aferrarte, si te hundieses?
En las sesiones golfas de los cines
se proyecta el futuro en versión
original, oferta dos por uno.
El diablo sabe que eres como él,
el más sabio de todos los idiotas,
el más audaz de todos los cobardes,
el más alegre de los hombres tristes,
y no puja por ti. En el Paradise
no permiten entrar con tus sandalias
de pecador. Y ya es la del alba,
y un día más esta ciudad te observa
de reojo volver despacio al purgatorio
de tu casa igual que regresan los héroes:
con las manos vacías de esperanza
y esta injustificable fe en el hombre.
.....
(Fuente: Daniel Freidemberg)
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