"Solsticio"
Llega
un día en que todo se aclara. Llega un día en que se grita ¡basta! al
día que no quiere acabar. Llega una noche, una noche que no quiere
acabar, una noche tan larga que el diamante estalla y se borra de la
lista de los agonizantes. Vuelve entonces la aurora de los días
cambiantes. Vuelve una aurora y sus ojos deslumbrados sobre la oleada de
jóvenes espigas y corazones que sangran, vacilantes amapolas ebrias de
vino y de sueño. Y el pasado vuelve a florecer en los sombreros de las
muchachas.
¿Visteis
a ese ciego siempre sentado sobre el puente de piedra? Toca el eterno
vals del adiós y su acordeón se pliega y despliega, y la serpiente de
nácar y de ébano se pliega y se despliega, y los arcos, los gruesos
arcos de piedra se aproximan y separan, y, siempre en el mismo momento
del año, el sol poniente y el río que reinician su amor, viran en
redondo y remontan hacia la fuente.
¿Visteis a ese ciego?
Maurice Blanchard en Le pain, la lumière (1955), incluido en Antología de la poesía surrealista de lengua francesa (Fabril Editora, Buenos Aires, 1961, selec. de Aldo Pellegrini).
(Fuente: Asamblea de palabras)

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