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LOS AMIGOS
En el tabaco, en el café, en el vino
al borde de la noche se levantan
como esas voces que a lo lejos cantan
Livianamente hermanos del destino
dioscuros, sombras pálidas, me espantan
las moscas de los hábitos, me aguantan
que siga a flote en tanto remolino.
Los muertos hablan más, pero al oído
y los vivos son mano tibia y techo
suma de lo ganado y lo perdido.
Así un día, en la barca de la sombra
de tanta ausencia abrigará mi pecho
esa antigua ternura que los nombra.
(Fuente: Manuel Gil Morales)
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