jueves, 30 de abril de 2026

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947 / Vive en San Juan, Argentina)

 

 

Cenábamos
bajo la parra
del verano
y la condenada
alegría
de la sopa de tocino,
los tomates
y el huevo frito.
 
La noche
eran sapos,
luciérnagas,
cogoteros,
mondacas,
toritos y mariposas,
las viñas rebosantes
de uva y de cosechas.
Y en los camellones,
melones, sandías,
hortalizas,
azafrán y albahaca.
 
Y tras
la luna
que subía
de los cerros
parpadeaba
el infortunio,
los harapos,
las mangas de piedra
y las langostas.
 
Ese año estrenaron
"Al compás del reloj",
en el novísimo cine Ideal
y el Neno
todavía no empuñaba
el puñal de los corticoides
y el degüello.
/

- Inédito -
 

Elianne Santiago (México)

 

 

 

 

EXILIADA 

 

Yo también fui
una aurora disidente
con el pecho extasiado
en sus afanes,
a contra viento,
antes de sobrevivir
al veneno de los falsarios,
de tropezar con la piedra
de sus muecas y traiciones. 
 
Oscura legión
bajo disfraz de corderos.
Hueste de rostros sin mirada.
 
Después nunca más
pude sonreír inocente.
Se me murió la piel
de aquellos días,
mudé de historia y nombre
para no ser alcanzada
por la ferocidad de sus fauces,
perderle pista a esa jauría hambrienta
de poder, condecoraciones
y vanas presunciones. 
 
Transité nómada,
solitaria, desterrada,
con un rostro distinto
por cada rumbo. 
 
Y mi palabra
fue la única patria
para edificarme
un hogar de ternuras
y diminutos asombros. 
 
Mujer de liviano equipaje,
cuya única propiedad
es la sombra bajo sus pies;
lo demás, dominio del humo. 
 
Hoy no tengo cielo ni asilo;
pero nunca pertenecí
a quien pretendió imponerme
-con señuelos- cadenas,
ni me doblegué
ante quien para hacer alarde
quiso adueñarse de mis alas
y cercenar mi vuelo.
 
Mi libertad es mi paz,
ganada a los que teniéndolo todo
olvidaron la abundancia de su nada.
 

Pepe Suárez Jardón (Asturias, 1965)

 

 

MENSAJES CLONADOS

 

Nos mienten, me mienten, nos engañan,
nos queman , nos rompen, nos difaman,
¿acaso, no existen los deseos
que saben a miel y son cizaña?
 
Nos dictan, nos llevan, nos ordenan,
nos guía un pastor a su cabaña,
me dicen que me quede tranquilo,
me dicen que no salga de casa..
 
Nos gritan, nos roban, nos increpan,
me atan a los pies de una montaña,
seguro que saben que yo sé
cuántas son las patas de una araña.
 
Me llevan, te llevarán, nos llevan
enmudecidos y con mordaza,
las bocas que caminan tapadas
son el fiel reflejo de esta farsa.
 
No escuchan, no viven, no perdonan,
alguien sabe que algo nunca encaja,
las cifras, los besos y los muertos,
la noche, el silencio, las miradas.
 
Nos mienten, con ráfagas de trueno
entre algún océano que estalla,
mis ojos ven también desde lejos,
mi voz sabe cómo decir ¡basta!
 
Me ordenan, pretenden silenciarme,
el miedo será la mejor arma,
qué fácil, creen, va a ser todo esto,
seguramente no les alcanza.
 
Piensa, aún estás a tiempo,
quizás nos quede tiempo y seamos
pregunta que impida que las rejas
separen mi piel y tus palabras.
---
Pepe Suárez Jardón-2020
 

(Fuente: Daniel Edgardo Petasne) 

Patti Smith (Chicago, EEUU, 1946)

 

 

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El creador del amor 

 

Te vi a ti que eras yo
un silbido en la boca torcida
con saco de cuero y pantalón marrón
cruzando el campo desnudo
 
con huesos estivales largos y secos
en la amplitud de nuestro gran día
a media tarde y la noche más larga
pisabas fuerte con la cabeza al aire
 
Te vi un lastimero espectro
que azuza el fuego de los antiguos
arañados con palos frutos y espinos
como el néctar para su argumento
 
Te vi caminar por extensos campos
lejanos como el dedo de la Providencia
lejanos como los montículos que llamamos colinas
montañas talladas del corazón de la losa
 
Te vi hurgar en el saco
esparcir semillas por doquier
como el leñador tala a hachazos
roble fresno y los distintos pinos
 
para escritorios que reflejarán
un fajo de versos que hablan de árboles
que encierran toda sobria esperanza
toda borrachera como baño sagrado
 
Vi el libro en la estantería
Te vi a ti que eras yo
Vi al fin el saco vacío
Vi la rama que te daba sombra..
 
 
• Patti Smith. «El creador del amor». En "Augurios de inocencia" (2019). Traducción de Ana Mata Buil.
En este poema, Patti Smith, Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026, explora la figura del poeta (encarnada en Arthur Rimbaud) y la creación artística.
El poeta es el inventor del amor, vinculado a la alquimia de la palabra y la figura del profeta.
.
.
 

(Fuente: Literatura EnEspiral) 

Ana Martíns Marqués. (Brasil:, 1977).

 

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MAR

 

Ella dijo
mar
dijo
a veces vienen cosas improbables
no solo bolsas plásticas cartón madera.
botellas vacías condones latas de cerveza
también paraguas zapatos ventiladores
y un sofá
ella dijo
es posible mirar
por mucho tiempo
es aquí que vengo a
limpiar los ojos
ella dijo
aquellos que nacieron lejos
del mar
aquellos que nunca vieron
el mar
¿qué idea tendrán
de lo ilimitado?
¿qué idea tendrán
del peligro?
¿qué idea tendrán
de partir?
¿pensarán en tomar una carretera larga
y no ver hacia atrás?
¿pensarán en autopistas
aeropuertos
puestos de frontera?
cuando digan
quiero matarme
pensarán en cuchillas revolveres
¿veneno?
pues yo solo pienso en el mar
 
 
(Fuente: Caridad Atencio - Poetas cubanos) 
 

Daniela Martín Hidalgo (España, 1980)

 

Amarillo


Una palabra dentro de la boca,
frotada contra la lengua llena de esporas.
Las cosas ya no remiten a esas cosas,

en mitad un vacío como si no
las oyeras bien del todo.

Y no lo entiendo: dibujo
la constelación de vuestras iniciales
en un mapa que da ganas de llorar;
luego me viene el dolor de cabeza.

Arriba la radio resuena
hasta las tres de la madrugada,
después comienza el correr de sillas.

¿Es eso a lo que te referías? Reglas
no escritas que vagamente
comprendes y que no llegan
nunca a nombrar. Dibujo
una cuerda trenzada
como nos enseñaron: tres trazos
y en la línea siguiente dos íes griegas,
una derecha, la otra al revés.

¿Por qué cambiaste de idea?
¿Es verdad que cambiaste de idea?

Había una sábana y acarreábamos la sábana
por la ciudad. Por turnos,
salíamos a cumplir con las tareas.
Caminábamos juntas bajo la sábana
y esa era nuestra forma de vida.

Pequeños núcleos de pensamiento
que no cristalizan en una idea,
lo que se consolida en el momento antes
de que se consolide.

No sé de dónde viene el olor
a perfume en la habitación:
sostener un hilo sin extremos.

Viene algunas tardes,
hablamos de sus asuntos.
Sentadas, pan y algo de queso.

Sólo la forma deliberada en los dientes
que en este tiempo no ha cambiado.

Una bola repartida entre los cuerpos,
existiendo sólo
mientras la sostengamos.
Otra: amarnos a la vez que caminamos.
En las rotondas iluminadas o alrededor
de los monumentos patrios.

Entre lo que está dentro y lo que está fuera,
el tacto es otra cosa:
todo potencia, todo por hacer.

Entras a la habitación del fondo
y me dices lo que ves.


(Fuente: Life vest under your seat)

 

Daniel Quintero (Buenos aires, 1957)

 

 

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Labor day

 

 
"Yo trabajo y pienso en vos"
Paolo Meneguzzi
 
El día se parte en dos mitades
exactamente desiguales
 
de un lado el mundo
del otro lado esta tierra
que hace fuerza para no caer
 
¿habrá creído que todo es plano?
plano su nombre
plano su futuro
plano el paso de la historia
plano el grito de conquista
plano el recuerdo del olvido
 
no sé que harán acá
con el 1 de Mayo
ni pensar en cantar La Marcha
o una Plaza Roja
 
apartados de la historia
niegan el verbo trabajar
en verdad no lo niegan
lo llenan de confituras
y le cantan dios salve a la reina
 
sino no se explicaría el por qué
Londres controla la Reserva Federal 
 
así este Día del Trabajo que
se esfuerza por no ser una
celebración comunista
/acaso también sea plano el marxismo 
 
¿qué harán con la memoria
de los anarquistas
qué con las trabajadoras
de Chicago
qué con el millón
de trotskistas
qué con este inútil poema?
 
hoy es un mayo invertido
un lunes de campo
todos se saludan y sonríen
no se distingue bien
si se festeja el fin
o el principio de la esclavitud
igual les da a las tiendas
lo mismo largan sus ofertas
 
50% off en guerras
 
mañana será otra patria
este recuerdo que llevo
entre tantas cosas
a las que no tendría que
prestarles poesía.
 

 

 

Homero Manzi (nacido Homero Nicolás Manzione, Añatuya, Argentina, 1907-Buenos Aires, Argentina, 1951)

 

 

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DEFINICIONES PARA ESPERAR MI MUERTE *

 
 
 
Puedo cerrar los ojos
lejos de las pequeñas sonrisas que conozco.
Escuchando estos ruidos recién llegados.
Viendo estas caras nuevas.
Como si de pronto
los mil lentes de la locura
me transladaran a un planeta ignorado.
Estoy lleno de voces y de colores
que juraron acompañarme hasta la muerte
como amantes resignadas
al breve paso de mi eternidad.
Sé que hay recuerdos que querrán abandonarme
sólo cuando mi cuerpo hinche un hormiguero sobre la tierra.
Sé que hay lágrimas largamente preparadas para mi ausencia.
Sé que mi nombre resonará en oídos queridos
con la perfección de una imagen.
Y también sé que a veces dejará de ser un nombre
y será un par de palabras sin sentido.
Estoy lleno de voces y de colores.
Unas veces recogidos en el sonambulismo de la marcha.
Otras, inventados tras mi propia soledad.
Con ellos se integrará un cortejo final de despedida.
Se cambiarán en lágrimas y palabras piadosas.
Pero hoy, en medio de lo que todavía no he podido amar,
evoco a los marinos encerrados en las paredes altas de la tormenta;
a los soldados caídos sobre hierbas lejanas;
a los peregrinos que duermen bajo la sombra de árboles innominados;
a los niños que yacen contemplando el yeso de los hospitales
y a los deseperados, que entregan el último gesto
frente al paisaje final e instantáneo de la demencia. 
 
 
 
__________________________________
en Luis C. Alen Lascano, "Homero Manzi. Poesía y política", Editorial Nativa, Buenos Aires, 1974. En la imagen, Homero Manzi (nacido Homero Nicolás Manzione, Añatuya, Argentina, 1907-Buenos Aires, Argentina, 1951 / Página 12)
* Poema fechado en abril de 1951, un mes antes de la muerte de Manzi el 3 de mayo de ese año.
 

(Fuente: Jonio González) 

Sara Gayoso (Rosario, 1956)

 

 

Tres poemas

 

Bordado 

 

Al borde del mar estuve,
de las uñas
y el pellejo de las letras,
al borde de las vías,
del ojo y su humedad,
de la risa con su entraña.
Al borde de una hoja
o en su margen de familia.
 
Estuve al borde
del amor y de la nota,
de ser y estar sabida,
al borde
de los hilos y las sedas,
y al borde de escuchar.
 
Malconjugada
al borde de la i griega.
 
Sí, se escribe así.
*
 
 

Intuición 

 

Fueron no más de cuatro calles de casas altas;
el tiempo se movía allí,
la historia se apisonaba
en campos verdes argentinos,
en tierras allende de trabajo duro
y en el dolor desarraigado de todos.
 
Pelo largo anudado, anginas y caireles de cristal,
cuerpos rozados en su modo de mecerse.
Glicinas, retamas y uva chinche,
el horno de barro y las gallinas,
mediodías de prontar la mesa
y los libros con dibujos.
 
Mucho después supe
que durante aquel tiempo
no hubo siquiera
la intuición del mundo.
 
 
*

Filmina

 

Las esferas coloradas oscilaron
sobre un desvaído equilibrio,
pequeños espejos irregulares,
quebrados en la superficie.
Miro la filmina
lenta y adorable de una idea,
la de la vida sin penuria,
la de las verdes hojas de pino y muérdagos
levemente dobladas por el peso del regocijo
que esperan la sorpresa venidera.
Todo lo que no ha sido
se ha convertido en todo, e inquieta
como los sueños de una vida absoluta.
S. G.
 
 
(SARA GAYOSO nació el 10 de abril de 1956. Reside en Rosario, provincia de Santa Fe en la República Argentina. Psicóloga egresada de la UNR, se dedica a la práctica clínica del Psicoanálisis. Ha publicado su primer libro, "El libro anterior", una compilación de cuentos, escritos breves y estrofario, bajo el sello editorial de Este carnaval, y con fondos devenidos del programa Espacio Santafecino, tras haber sido seleccionado en la categoría editor - autor. Actualmente prepara la edición de un nuevo libro de poemas, "Craquelado el tiempo").
 

Georg Trakl (Salzburgo, Austria, 1887-Cracovia, Polonia, 1914)

 

Georg Trakl - Cantar de Kaspar Hauser 

 

El horror



Me vi caminando por habitaciones abandonadas.
- Las estrellas giraron locamente sobre un fondo azul,
Y los perros azotaron fuertemente en los campos,
Y el viento foehn arrojó salvaje a las copas de los árboles.
 
Pero de repente: ¡Quietud! Una fiebre aburrida
Hace florecer flores venenosas de mi boca,
De las ramas gotea un pálido rocío brillante
Como si de una herida, gotea y gotea como sangre.
 
Del vacío engañosamente vacío de un espejo
Se levanta lentamente, como si fuera un vago semejanza
Fuera del horror y de la oscuridad: ¡Caín!
 
Muy suavemente susurre las cortinas de terciopelo de la puerta,
A través de la ventana la luna también mira a nada,
Entonces estoy solo con mi asesino.
 
 
Traducido por James Reidel
La Biblioteca Gaviota de Literatura Alemana
2019
 

(Fuente: Lab De Poesía) 

Stefan George (Alemania, 1868 - Suiza, 1933)

 

 

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Un himno

 

Oh, madre de mi madre, y excelentísima
¡cómo me turba la sucesión de tan severas palabras!
Tu reproche porque mi espíritu no te pertenece,
porque yo, descuidado, sin fruto lo disipé.
 
¿Recuerdas cuántas lanzas hendieron el aire
cuando yo en el Oriente luché por la corona,
y alabanza y reproche sonó para el temerario
que por entonces no había tomado aún la tierra?
 
No es debilidad lo que me aparta de vuestro trato;
he comprendido la locura de vuestro proceder.
¡Oh, déjame, ni afamado ni odiado,
libre de vagar por los caminos acotados!
 
y no busques alejar de mí al hermano
-¿aún en el sueño percibí tu mirada?-,
a quien encadenas ferviente a una absurda tarea,
revistiéndole con tus deseos de ropajes de esclavo.
 
Mira, soy frágil, como la flor del manzano
y manso como un cordero recental,
aunque yacen hierro, piedra y yesca
peligrosamente en el alma atormentada.
 
Desciendo por una escalera de mármol;
un cadáver decapitado en medio se agita;
allí rezuma la sangre de mi caro hermano:
yo sólo recojo, quedamente, la cola del manto púrpura.
 
 
Traducción Marina Gurruchaga.
 

 

(Fuente: Lab De Poesía) 

Jorge Teillier (Lautaro, 24 de junio de 1935 - Viña del Mar, 22 de abril de 1996)

 

 

 

 

Andenes

 

Te gusta llegar a la estación
cuando el reloj de pared tictaquea,
tictaquea en la oficina del jefe-estación.
Cuando la tarde cierra sus párpados
de viajera fatigada
y los rieles ya se pierden
bajo el hollín de la oscuridad.

Te gusta quedarte en la estación desierta
cuando no puedes abolir la memoria,
como las nubes de vapor
los contornos de las locomotoras,
y te gusta ver pasar al viento
que silba como un vagabundo
aburrido de caminar sobre los rieles.

Tictaqueo del reloj. Ves de nuevo
los pueblos cuyos nombres nunca aprendiste,
el pueblo donde querías llegar
como el niño el día de su cumpleaños
y los viajes de vuelta de vacaciones
cuando eras -para los parientes que te esperaban-
sólo un alumno fracasado con olor a cerveza.

Tictaqueo del reloj. El jefe-estación
juega un solitario. El reloj sigue diciendo
que la noche es el único tren
que puede llegar a este pueblo,
y a ti te gusta estar inmóvil escuchándolo
mientras el hollín de la oscuridad
hace desaparecer los durmientes de la vía.


(Fuente: Zenda libros)

 

Robert Desnos (París, 1900 - Campo de concentración alemán de Terezin, Checoslovaquia, 1945)

 

 

 

 

EN EL FIN DEL MUNDO

 

Algo grita en la calle negra en cuyo final el agua del
Río ruge contra las barrancas.
Esa colilla arrojada desde una ventana cambia en estrella.
Algo grita una vez más en la calle negra.
¡Ah!, ¡vuestras fauces!
Noche pesada, noche irrespirable.
Un grito se acerca a nosotros, hasta tocarnos casi, pero
Expira justamente en el momento de alcanzarnos.
 
En alguna parte del mundo, al pie de un terraplén,
Un desertor parlamenta con centinelas que no
comprenden su manera de hablar.
….

Por Raúl Gustavo Aguirre.
 

(Fuente: Daniel Freidemberg) 

César Calvo .(Lima, Perú, 26 de julio de 1940 - Lima, 18 de agosto del 2000)

 

 

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Nocturno de Vermont 

 

 
Me han contado también que allá las noches
tienen ojos azules
y lavan sus cabellos en ginebra.
 
¿Es cierto que allá en Vermont,
cuando sueñas,
el silencio es un viento de jazz
sobre la hierba?
 
¿Y es cierto que allá en Vermont los geranios
inclinan al crepúsculo,
y en tu voz, a la hora de mi nombre,
en tu voz, las tristezas?
 
O tal vez, desde Vermont enjoyado de otoño,
besada tarde a tarde por un idioma pálido
sumerges en olvido la cabeza.
Porque en barcos de nieve, diariamente,
tus cartas
no me llegan.
Y como el prisionero que sostiene
con su frente lejana
las estrellas:
chamuscadas las manos, diariamente
te busco entre la niebla.
 
Ni el galope del mar: atrás quedaron
inmóviles sus cascos de diamante
en la arena.
 
Pero un viento más bello
amanece en mi cuarto,
un viento más cargado de naufragios
que el mar.
 
(Qué luna inalcanzable
desmadejan tus manos
en tanto el tiempo temporal golpeando
como una puerta de silencio suena.)
 
Desde el viento te escribo.
Y es cual si navegaran mis palabras
en los frascos de nácar
que los sobrevivientes
encargan al vaivén de las sirenas.A lo lejos escucho
el estrujado celofán del río
bajar por la ladera.
(un silencio de jazz sobre la hierba.)
 
Y pregunto y pregunto:
¿Es cierto que allá en Vermont
las noches tienen ojos azules
y lavan sus cabellos en ginebra?
 
¿Es cierto que allá en Vermont los geranios
otoñan las tristezas?
 
¿Es cierto que allá en Vermont es agosto
y en este mar, ausencia…?
 
 
.
De: «𝘈𝘶𝘴𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢𝘴 𝘺 𝘳𝘦𝘵𝘢𝘳𝘥𝘰𝘴» (1963)
César Viacheslav Calvo Soriano fue un poeta peruano 🇵🇪

(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947)

 

 

I. 
 
 
                             "...con tal que rompiera la monotonía..."
                                                             James Hadley Chase.
 
 
Las rocas y la greda,
La mina.
El petróleo, el gas, la hulla,
la electricidad
y las centrales atómicas.
El agua.
Lo lacustre
y el riego agrícola.
Los peces
devenidos pescados
y el omega 3.
El bosque.
El incendio.
La tala.
El papel higiénico
y el contrato con cuatro copias.
La cacería.
El cinturón
de piel de yacaré
y el visón.
La mente
que divaga
y el barro
que ajusta los pies.
La devota sociedad planetaria
que no quiere
esto y aquello
y delira,
y se rompe el culo,
por el auto,
el celular y el chip,
la carretela
tirada
por animales
que mueren reventados,
el yate y el avión,
el litio,
las armas y el radar,
el patricio oro y el diamante,
la cal, el hierro y el cemento,
el matadero y la curtiembre,
la huerta orgánica
y el glifosato,
la calefacción,
y el aire al mango,
las plumas del pavirreal,
el quillango,
y el marfil,
el propileno
y el telgopor
que
caen del cielo
como un abejorro
en un balde con nítrico.
 

- Inédito -
 

Eduardo Dalter (Buenos Aires, 1947)

 

 

PARA ESTAR CONMIGO

 

Para estar conmigo, a solas conmigo,
me basta este sol casi redondo
   . o la noche con estrellas
(aunque podría ser con niebla),
2 o 3 mates y un buen plato de arroz
y esas memorias, que abrazan siempre,
y esta soledad serena y relumbrona,
que es un rito sentido de silencios,
con todos los pulsos de la vida.
 
(De “Luces de la orilla”, La carta de Oliver, 2025)
*
 
 

AIRES DE LA CASA

 

Las historias de Arlt, hasta las más osadas,
fueron anidando en esta habitación y en la contigua,
que da al patio y ostenta una ventana despintada,
que ya no cierra bien. Todas, hasta algunos
aguafuertes, que buscan la mandíbula o el costado
flojo. Una habitación quizá como cualquier otra,
pero dispuesta a escuchar a Kafka y Dostoievski,
y a los ecos dolidos de Ungaretti que se filtraron.
Una habitación que hizo su destino en medio
de esta casa, con sus puertas, su alta claraboya,
sus secretos, y sus canteros para que crezcan
las matas y flores de los aires nuevos bajo el sol.
 
(De “La realidad me escribe”, La Carta de Oliver, 2026)
*
 

 

ALEJANDRA EN BARRACAS

 

viene distraída por la avenida Hornos
 
Nunca la pude imaginar llorando,
o lacrimosa, detrás de un pañuelo;
sólo la pude imaginar ahogándose,
como cuando quería encerrarse
en una, dos, o tres palabras herméticas,
como si afuera arreciara una tormenta,
como si su piel exudara un abandono.
 
(De “La canción de las notas perdidas”, La Carta de Oliver, 2026)

 

 

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(Fuente: César Cantoni) 

Max Alhau (París, Francia, 1936)

 

 

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YA NO BUSQUES...

 

Ya no busques entre los arrecifes
el paso más seguro,
hace tiempo descubriste
los territorios enroscados en tu memoria,
las estaciones al alcance del aliento.
De la tierra, iceberg destinado a la debacle,
eres el habitante incierto,
aquel que deserta al amanecer
cuando las raíces se liberan
de un árbol apenas delineado.
 
Tú ya no eres de este país
sino de ese otro
ignorado por las mapas.
 
Lo nombras sin temor.
Ya te pertenece.
 
 
_______________________
en "Del asilo al exilio", Vaso Roto, Madrid, 2011. Trad. por Fabienne Bradu. En la imagen, Max Alhau (París, Francia, 1936)
 

(Fuente: Jonio González) 

Alicia Galaz Vivar (Valparaíso, Chile, 1936 - Tennessee, 2003)

 

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Soluciones

 

                                        "No sabía vivir sino esconderme"
 
Reptas, te nutres, llegas sin color.
Te pones a sacar cuentas en una bitácora de otro tiempo
y señalas itinerarios,
emociones frecuentadas:
hasta los pares de zapatos comprados a tus hijos
te parecen pasos que nunca llegaron a ninguna parte.
Se proyectan ahora en .la pared de este cuarto alquilado.
Adoptas entonces el empaque de togado funcionario
con la solemnidad. de alguien
                                                    que no quiere morir.
Así cuentas historias muy antiguas
y en la noche auscultas tu propio latido,
descifrando el vacío en las manos.
Escuchas bien tu clase de hambre
que cierra
con desconocida llave
el aposento ese que intentabas habitar.
Reeditas los mitos para vivir,
pero descubres que tu rostro ha sido borrado por la lluvia.
//
 
 

Hombre dividido - Mujer entera

 

                                  "Rompe el hombre los pactos de la luz..."
 
 
El silencio yace en la maceta
de agua y tiempo
que destruyo para no morir de a poco.
Esparzo la melancolía señalada
por los gestos de tu caída comenzada ayer,
cuando dijiste que me aprestara
a la violencia
y defendiera la paz,
la libertad, la igualdad,
el estado, la democracia y otras abstracciones
que tu pregonas con ingentes parlantes
en rotundas antesalas y congresos.
Mi paz está conmigo en el claro habitante de la tierra
y en las enormes madres de mi pueblo
que parieron tantos hijos.
//
 
 
Mi madre me tortura en la punta de la silla
"Yo recuerdo en mi infancia..."
Mi madre me tortura en la punta de la silla
los sábados a la hora de visita:
los pies juntos en casa de la amiga,
sin moverme y no se moleste muchas gracias
mientras mi hermano trepa escalas,
saca frutas, se raja el pantalón con el gran siete
de la victoria en su primera independencia,
al regresar libre de nosotras, 30 metros adelante.
Me colocan cintas, me complican los vestidos,
sobre el andar y los modales
dictan catedra las abuelas, las tías,
las vecinas y parientes que reiteran los peligros
de las relaciones prematuras.
Hablan de ser madre y buena esposa,
de ventajosos matrimonios escucho asertos perentorios:
si luego la niña no se casa
es mejor que siga una carrera, pero corta.
La honra familiar se cuida y pasiva recibo los consejos
sobre el matrimonio nuevamente
y corro hacia mi madre, de la virginidad
voy a mis amigos, de la moral, de casamientos
y bautizos, protocolo y ceremonias,
los buenos maridos, respeto y conveniencias.
Mi padre llega hasta la mesa y tejo entonces fantasías
sobre mi madre comedida que le lleva su café.
 
 
//
Poeta, ensayista e investigadora literaria, fundadora y directora de la revista de poesía Tebaida. Publicó en ensayo La fábula de Píramo y Tisbe y la interpretación burlesca de la mitología grecolatina (1955), Análisis estilístico de la fábula de Píramo y Tisbe, de don Luis de Góngora (1958), Galatea y Tisbe. El discurso de los retratos: aproximación estructuralista a la lengua poética de Góngora (1974) y Alta Marea: Introvisión crítica en ocho voces latinoamericanas (1988); y en poesía Jaula gruesa para el animal hembra (1972), Oficio de mudanza (1987) y Señas distantes de lo preferido (1990).
 

(Fuente: Cecilia Pontorno) 

María Mercedes Carranza (Colombia, 1945-2003)

 

 

"Una rosa para Dylan Thomas"

 

 


 
 
 
Murió tan extraña y trágicamente
como había vivido, preso de un caos
de palabras y pasiones sin freno... no
consiguió ser grande, pero fracasó genialmente...
                                                      Dylan Thomas

 
Se dice: “no quiero salvarme”
y sus palabras tienen la insolencia
del que decide que todo está perdido.
Como guiado por una certeza deslumbrante
camina sin eludir su abismo;
de nada le sirven ya los engaños
para sobrevivir una o dos mañanas más:
conocer otro cuerpo entre las sábanas destendidas
y derretirse pálido sobre él
o reencontrarse con las palabras
y hacerlas decir para mentirse
o ser el otro por el tiempo que dura
la lucidez del alcohol en la sangre.
En la oscuridad apretada de su corazón
allí donde todo llega ya sin piel, voz, ni fecha
decide jugar a ser su propio héroe:
nada tocará sus pasiones y sus sueños;
no envejecerá entre cuatro paredes
dócil a las prohibiciones y a los ritos.
Ni el poder ni el dinero ni la gloria
merecen un instante de la inocencia que lo consume;
no cortará la cuerda que lleva atada al cuello.
Le bastó la dosis exacta de alcohol
para morir como mueren los grandes:
por un sueño que sólo ellos se atreven a soñar.
 
 

María Mercedes Carranza, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras) 

 

Amanda Durán (Santiago de Chile, 1982-2025)

 

 

«Keme»

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Keme (Kame, Kamey) 
Muerte, renacimiento. 

Significa los cuatro puntos cardinales. Cargador del Tiempo. 
Es la representación de los cuatro elementos: el aire, el fuego, 
el agua y la tierra. KEME es la energía de la abuela y abuelo, 
muerte y vida — vida y muerte — transformación — descanso, 
retorno.

Es el nahual de la muerte.

 
Las mamás no mueren, 
se transforman
en leche de aire,
nadan entre las pestañas 
como grumos de rímel
y se sientan en la comisura
de los hijos de sus hijos
a contar historias de supererues
y misteriosas zapatillas colgadas de un cable.

Lo intentan
pero se inflaman en trapos de colores, 
en fotos muchas fotos
y se transforman en pájaros
o chanchitos de tierra.

Lo intentan
pero se les mancha la piel
de baba de universo,
y hay estrellas
que se acurrucan entre medio de sus dedos 
rasguñándoles la carne.

Lo intentan,
pero no saben que no saben
y se vuelven eternas
y parasiempras,
interminables
como el vacío del que nos trajeron, 
pariendo una y mil veces
en un concierto de sangre,
o son volcán,
lamiéndonos el fuego con ternura.

Se desamarran la vida
porque se asquean del cuerpo
cansadas
de estar pegadas al pelo y a la sombra, 
viajando a miles por hora
entre los poros de la carne,
ordenando las piedritas del jardín,
en medio del silencio más insoportable.

Se desenganchan las arterias 
y dejan partir al corazón correr 
al fin
como un animalito libre
que se va
pero también se queda
porque adora
el concierto de euforia que ahora son

y nosotros
—casi vacíos—
enganchados al último vagón, 
mendigando
una calle que contenga nuestras piernas 
o un puñado de tumbas
para derramarnos
no entendemos
que aun en este inmundo desamparo, 
siguen palpitando
las que un día nos cantaron
hasta que no pudimos más
y también
se nos cerraron los ojos.



·       ·       ·



Advertencia:
No quedaba nada 
ni la sangre,
ni los golpes
las patadas,
ninguna señal del matadero.

Antes de escribir abrí los ojos, rompiendo la escarcha duros, como témpanos.



·       ·       ·



La muerte no ha querido acogerme corazón, 
me ha dado la espalda.
Sobre ella un manto de cariño, que creía seco, 
empapa todo.
La muerte
no ha querido mis manos
que ya estaban frías.
Yo tampoco la quiero,
por eso cada una de estas líneas.



·       ·       ·



Aún no habito esta casa
veo en sus hebras el silencio más brutal
y ella ve en mí la muerte de todas las cosas.



·       ·       ·



Cierro ventanas imaginarias
para soportar la luz,
y espantar pájaros que puedan acomodarse en el marco 
sólo para mirarme.



·       ·       ·



Habito un cuerpo
que me persigue desde siempre
y que he sabido despreciar como nadie
para que me perdone
froto sus heridas con palabras que no significan nada, 
pero le aseguro pueden nombrar a Dios
y que tiene su nombre.
A veces
no puedo inventar ninguna
y apenas llega el silencio algo tiembla,
son los golpes furiosos
de ese corazón que forzado a latir
se sueña apagando.
 


·       ·       ·



«Todo va a pasar»
repito antes de salir,
como si fuera un mantra,
y vuelvo a la casa
—que aun no habito—
para quedarme a observar como todo,
los días —y las noches—
los sueños, los amores
y los miedos
los niños, incluso mi niño, con todas sus mariposas 
o todas sus pisadas.

La calma, la vida, la muerte, 
todo, absolutamente todo pasa 
y nada ni nadie
cruza esta puerta.



·       ·       ·



Es mi cuerpo
colgado en el latido de todas las cosas
 el que ves antes de entrar,
el que enganchado a alambres de púa 
dices perverso y crees que ruega, 
crees,
que no hay amor que permanezca así, 
en estos bosques de eucalipto 
revelado a la intemperie.













Feliz cumpleaños, donde estés.


(Fuente: Descontxto)