PASEO
madre me llevaba de la mano
por el terraplén oscuro
decía:
esa es la bomba de agua
el perro amarillo, ése, no lobo,
ahí las parvas
más allá el pajonal de las cluecas
decía:
nunca, a tu edad,
vi estas cosas
llegábamos hasta la capilla de los garzón
a ver
los altos vitrales del cristo
de la buena muerte
el áspero cuero de las iguanas
la ruta, siempre lejos
a la vuelta me daba
el pan de la tarde, cantando
los salmos preferidos
y una tristeza hermosa me cerraba la garganta
o quizá el polvo del camino
o dios, que entonces era
un potro negro
que despertaba el miedo
TABACO MARIPOSA
aprendí a fumar con rubén
enrollando tabaco mariposa en papel
de seda
lo hacíamos de noche
sentadosenunescalóndelacasilla
mientras a nuestrospies
sus lánguidos perros soñaban
con la sangre dulce de las liebres
en el monte cercano
a veces todo era oscuridad, salvo
su cara
iluminada brevemente por el fuego
como un animal
por los relámpagos
el día que se fue del pueblo
me dejó su radio
y los jabones partidos
que yo usaba pasándomelos
despacio
por el cuerpo
con la última espuma disuelta en el agua
se fue, también, la memoria
y el deseo de él
una cosa fragante
y sutil
como los eucaliptos
cuando los moja la niebla
MAÑANA DE VERANO
a los siete, una mañana de verano,
me tiré al tanque desnuda
un verdín viejo y neblinoso
ocultaba los peces
breves y violentos
que fueron a morderme
los pies
hubo algo carnal en la manera
en que los dientes
y la sangre de todos
se mezcló
con la asfixia
con el miedo de la muerte
con el espasmo tembloroso
en que brillamos
***************
de su libro "tabaco mariposa" en reedición de Caballo Negro Editora,
"Si con algo debiera comprometerse el lenguaje –discurso, escritura, palabra, letra– es con la fuerza de la vida, su fatalidad. Y eso es lo que pasa en tabaco mariposa, lo que se vuelve brasa frente a las estrellas, al sol rabioso y lo descampado. (...) Un libro necesario, una apuesta feroz. Tabaco mariposa ocupa un clima bajo el cual sólo resta atreverse a la herida y quemar la cicatriz", escribió Alejandro Schmidt.
Fuente: Eterna Cadencia
(Fuente: Oscar Vicente Conde)
No hay comentarios:
Publicar un comentario