Cenábamos
bajo la parra
del verano
y la condenada
alegría
de la sopa de tocino,
los tomates
y el huevo frito.
La noche
eran sapos,
luciérnagas,
cogoteros,
mondacas,
toritos y mariposas,
las viñas rebosantes
de uva y de cosechas.
Y en los camellones,
melones, sandías,
hortalizas,
azafrán y albahaca.
Y tras
la luna
que subía
de los cerros
parpadeaba
el infortunio,
los harapos,
las mangas de piedra
y las langostas.
Ese año estrenaron
"Al compás del reloj",
en el novísimo cine Ideal
y el Neno
todavía no empuñaba
el puñal de los corticoides
y el degüello.
/
- Inédito -
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