martes, 7 de julio de 2026

Kay Ryan (California, EEUU, 1945)

 

 

Tortuga

¿Quién querría ser una tortuga si pudiera evitarlo?
Rodillo casi inmóvil, casco con cuatro remos,
mal puede permitirse los riesgos que le toca correr
remando hacia los pastos de los que se alimenta.
Deja un rastro sin elegancia alguna, como el de quien arrastra
por ahí una valija, y casi cualquier pendiente
derrota sus modestas esperanzas. Por práctica que sea,
suelen empantanársele las ruedas cuando sale a buscar
algo comestible. Incluso con todo a favor, está a punto
de caer en la zanja que convertiría su caparazón
en una fuente llena de comida. Vive bajo el nivel 
de la suerte, sin nunca fantasear con ganarse una lotería
que le dé alas a su cargamento de loza.
Su única ligereza es la paciencia,
el verdadero deporte de los escarmentados. 
 

In new collection, Marin poet Kay Ryan contemplates nuances of loss

(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)

 

lunes, 6 de julio de 2026

Jane Draycott (Londres, 1954)

 

 



La gota del Príncipe Rupert     




el enfriamiento rápido de esta extraordinaria gota de vidrio 
la deja en un estado de tensión enorme… 
 
Es deslumbrante. Es una lágrima que soporta 
un auto, el desprecio del candelabro 
presto a romper en llanto como niño, un nacimiento 
extraño, frío antes de tiempo. Es una oreja 
de vidrio sembrada por accidente en el agua más fría, 
la gota trasparente, dura como piedra excepto por la cola 
o el cuello que estallará como azúcar, pateará como un mortero 
con sólo el roce infalible de una uña. 

Es la perla en el fuego fatuo, farol dormido
en el hielo, lumbre de San Telmo en tus ojos.
Es la explosión de un collar en ruleta, el crac
de huesos en un carámbano, el clic de tu alicate
sobre el cuello de mi corazón, el dedo frotando el punto
que dice ‘estás acá,’ hasta que de pronto ya no.



Prince Rupert’s Drop




the rapid cooling of this extraordinary glass drop
leaves it in a state of enormous tension…

It’s brilliant. It’s a tear you can stand a car
on, the hard eye of a chandelier
ready to break down and cry like a baby, a rare
birth, cooled before its time. It’s an ear
of glass accidentally sown in the coldest of water,
that sheer drop, rock solid except for the tail
or neck which will snap like sugar, kick like a mortar
under the surefire touch of your fingernail.

It’s the pearl in a will-o’-the-wisp, the lantern asleep
in the ice, the light of St Elmo’s fire in your eyes.
It’s the roulette burst of a necklace, the snap
of bones in an icicle’s finger, the snip of your pliers
at the neck of my heart, the fingertip working the spot
which says ‘you are here’ until you are suddenly not.






                                  
poesía inglesa
JANE DRAYCOTT (1954, Londres, Inglaterra, Reino Unido)
Traducción: Carlos Llaza
Fuente: Buenos Aires Poetry
Enalce: Sitio de Jane Draycott
Imagen: Jemimah  Kuhfeld

 

 

 

 

 

(Fuente: elpoetaocasional.blogspot.com) 

Carilda Oliver Labra (Matanzas, Cuba, 6 julio 1922–Matanzas, 29 agosto 2018)

 

 

 



PRONÓSTICO DEL GRIS

 

Algo me está subiendo, que llora desde el fondo:
hoy necesito oír el corazón adentro
para echárselo al perro que está naciendo solo,
y salvar a la llama convicta en la ceniza
y dar a los leprosos la carne que perdieron.
 
Decidme si no entonces:
¿qué estoy haciendo aquí, rodeada de nadie,
acorralada al fin por un humo que asciende?
 
Decidme:
si no traigo una sonrisa, un gesto,
algo que se me caiga en la esquina del aire
y fabrique una cruz de amor sobre los muertos
¿adónde pongo ahora mi mano enternecida?
 
Decidme si estoy loca,
si me enfermo de alguna cosa que no se sabe:
porque prefiero ver desdoblada una cinta;
porque después del alba siento
que se vuelve de polvo el borde de la estrella,
y voy al cementerio sin una margarita,
y me paro delante de las palomas presas.
 
O no me digáis nada:
que ninguna palabra me puede acompañar.
 
 
Antología personal (2004)
La Habana: Editorial Letras Cubanas, 2004, p. 152

 (Fuente: Óscar Limache)

Eugenio Montejo (Caracas, Venezuela, 19 de octubre de 1938 - Valencia, 5 de junio de 2008)

 

 

 

 

La poesía 

.
La poesía cruza la tierra sola,
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide
—ni siquiera palabras.
.
LLega de lejos y sin hora, nunca avisa;
tiene la llave de la puerta.
Al entrar siempre se detiene a mirarnos.
Después abre su mano y nos entrega
una flor o un guijarro, algo secreto,
pero tan intenso que el corazón palpita
demasiado veloz. Y despertamos.
.
De: «𝘈𝘭𝘧𝘢𝘣𝘦𝘵𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰» (1986)
Eugenio Hernández Álvarez, conocido como Eugenio Montejo, fue un poeta venezolano 🇻🇪

(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Bertolt Brecht (Augsburgo, 1898-Berlín Este, 1956)

 

 

«Elogio al comunismo»

Traducción de Juan Carlos Villavicencio



 
 
 
 
Es sensato, todos lo entiendes. Es fácil.
No eres ningún explotador, puedes entenderlo.
Es bueno para ti, pregunta cómo es.
Los tontos lo llaman tonto y los sucios lo llaman sucio.
Está contra la suciedad y la tontería.
Los explotadores lo llaman crimen.
Pero nosotros sabemos:
es el fin de todo crimen.
No es una locura, sino 
el fin de la locura.
No es el caos, 
sino el orden.
Es lo sencillo, 
que es lo difícil de lograr.



en Die Mutter, 1932














Lob des Kommunismus

Er ist vernünftig, jeder versteht ihn. Er ist leicht. / Du bist doch kein Ausbeuter, du kannst ihn begreifen. / Er ist gut für dich, erkundige dich nach ihm. / Die Dummköpfe nennen ihn dumm, und die Schmutzigen nennen ihn schmutzig. / Er ist gegen den Schmutz und gegen die Dummheit. / Die Ausbeuter nennen ihn ein Verbrechen. / Aber wir wissen: / Er ist das Ende der Verbrechen. / Er ist keine Tollheit, sondern / Das Ende der Tollheit. / Er ist nicht das Chaos / Sondern die Ordnung. / Er ist das Einfache / Das schwer zu machen ist.



(Fuente: Descontexto)

 

Claudia Dabi (Chivilcoy, Buenos Aires, Argentina)

 

 

No hay ninguna descripción de la foto disponible. 

 

 

ALMA ENTRE LÍNEAS

 

Hilario, mi cuerpo iba adelante y mi alma atrás corriendo para alcanzarme.
Mi alma paciente analizaba mi cabellera por dentro cuando podía.
Mi cuerpo criminal huía hacia el mercado negro de palabras.
Libreros en andamios marginales,
con los pies en alto, como fósiles de excavación arqueológica,
revoloteaban jaurías de libros con demasiadas alas.
Títulos que usaban todo su poder para conservar su polvo empolillado.
Ay Hilario, mi cuerpo traficante ruega arrepentido por su alma.
 
 
               Sin prisa sin pausa
Chivilcoy, Buenos Aires, Argentina
 

Maeve López (Montevideo, 1946)

 

 

Puede ser arte 

 


I
El viejo se compró una escarapela
(tenía miedo de morir desdibujado).
 
Los viejos necesitan inscribirse
                   casarse
                   tener hijos
                   estar enamorados
 
atarse alguna cosa al cuello
meterse en las libretas
                   en los cuadros las horas
                   y los años.
 
Todos los días y mejor por la tarde
le sacan punta al corazón
a veces roban una flor
le sacan punta.
 
II
La noche ha terminado
tú me dices buendía
entra el sol orillando la columna
vertebral de mi miedo
 
tú me ves y te veo
pero
yo tengo los ojos metidos en
el sueño
en el círculo mágico
 
este sol no me importa
ni este día
yo me morí de noche entre tus brazos.
 
III
Tu boca
-por cien palomas las comisuras levantadas–
tu boca una paloma
tu boca que casi me sonríe desde lejos.
 
 
 
UNA POETA CASI DESCONOCIDA DE LOS AÑOS 70
 
Maeve López fue todo un personaje en el Pocitos de comienzos de los años setenta, cuando Bellas Artes era un centro revulsivo en materia estética, y cuando no se habían apagado todavía –entre vasos de vino guerrero y empanadas– las "luces de bohemia" en el viejo Chamadoira de Martí y Benito Blanco. En aquel Pocitos de entonces, que aun albergaba muchachas con misterio y con ángel, Maeve, con sus grandes ponchos y su corte de pelo a lo pillete, su intensa mirada y su pequeña estatura, su caminar rápido y sus libros, irradiaba magnetismo a manos llenas y hería corazones sin saberlo.
Maeve nació en Montevideo, en 1946. Sus poemas aparecieron en diversas revistas literarias, como El Pez Digital Nº 1 (mayo de 1971), Nexo Nº 1 (marzo de 1975), y Destabanda Nº 2 (agosto de 1979). Textos suyos fueron seleccionados por Laura Oreggioni y Jorge Arbeleche para integrar la antología titulada Los más jóvenes poetas (Ed. Arca, Montevideo, 1977).
Reside fuera del país desde mitad del primer lustro de la década de los 70. Luego de las publicaciones mencionadas –salvo la primera, todas se debieron a la iniciativa de alguno de sus amigos, que consideró que valía la pena la difusión de su obra– un silencio de más de treinta años abre un enorme interrogante sobre su posible evolución literaria.
A.M.
 
MAEVE LOPEZ
Imagen: Mujer tomando café, cuadro de Edward Hopper
 

(Fuente: Alejandro Daniel Michelena)