"Cantante"
¡No, música tenaz, me hables del cielo!, donde es obligación cavar la tierra. No creo que exista tal consuelo donde sólo es vivir perenne guerra. Pues quien del horror ya corrió el velo sabe que sólo horror el mundo encierra. Inútil es tu canto, ardor y celo: oigo la última puerta que se cierra. Y es tanto el estupor de ese chasquido que la voz más audaz ya se resiente a su ruido seco, su mortal estruendo, y hasta el más musical de los sonidos ante tal algarabía de batientes su rumor también va enmudeciendo.
(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)
ARTE POÉTICO LÓGICO (1924)
El material básico de la poesía no es la palabra sino la letra. La palabra es:
1. Composición de letras.
2. Sonido.
3. Designación (significación).
4. Medio de asociación de ideas.
El arte no puede ser explicado, es infinito; para lograr una composición lógica los elementos deben carecer de ambigüedad.
1. La continuidad de las letras de una palabra caree de ambigüedad, es igual para todos. Es independiente de la toma de posición del espectador.
2. Sólo en la palabra hablada el sonido pierde su ambigüedad. En la palabra escrita depende de las facultades de imaginación del espectador. Por eso el sonido sólo puede ser un material apto para recitar poesía y no para componerla.
3. La significación sólo puede carecer de ambigüedad cuando el elemento significado está presente. De lo contrario depende de las facultades de imaginación del espectador.
4. Las asociaciones de ideas son siempre ambiguas porque dependen de las facultades de asociación del espectador. Cada uno vive sus propias experiencias, las recuerda y combina diferentemente.
5. La poesía clásica se basaba en la similitud de los seres humanos. Consideraba que las asociaciones de ideas carecían de ambigüedad. Eso era falso.
En la actualidad sólo los cancionistas cultivan la poesía clásica.
3. La poesía abstracta ha liberado –y ese es su gran mérito- a la palabra de sus asociaciones, dándole su valor a la palabra como palabra, y particularmente al concepto contra el concepto, habida cuenta del sonido. Esto tiene mayor coherencia lógica que la evaluación del “sentimiento poético”, pero aún no es suficiente. Lo que la poesía abstracta trata de obtener el pintor dadaísta también lo intenta, pero de una manera más rigurosa incluso, oponiendo en sus cuadros objetos que pega y clava uno junto a otro. Aquí los conceptos son perceptibles con mayor claridad que en la significación metafórica de las palabras.
2. No juzgo lógico considerar el sonido como base de la poesía, porque el sonido carece de ambigüedad sólo en la palabra hablada y no en la palabra escrita. El único caso en que la poesía de los sonidos es lógica es cuando nace directamente del recitado y no ha sido escrita. Es necesario, en efecto, distinguir estrictamente el poema de la recitación. Para ésta la poesía no es más que materia, e incluso le es indiferente que esa materia se a poema o no. Se puede, por ejemplo, recitar el alfabeto, que en sus orígenes tiene un fin funcional, de tal manera que resulte una obra de arte. Aún habría mucho que escribir sobre la recitación de poemas.
1. La poesía lógica está compuesta de letras. No hay ningún contenido conceptual en las letras. Por sí mismas no poseen cualidades sonoras, pero ofrecen posibilidades de sonidos que pueden ser interpretadas por el recitante. En el poema lógico, las letras y los grupos de letras se valorizan mutuamente.
(Kurt Schwitters, en G, nro 3, 1924)
Traducción de ENRIQUE MOLINA
Historia del dadaísmo. Hans Ritcher. Buenos Aires. Ediciones Nueva Visión. 1973. Págs. 155-156.
“MERZ”, 1921 (1)
Podría hacerse un catecismo de los medios necesarios, si ello no fuese inútil, para conseguir la expresión en una obra de arte. Cada línea, color y forma tiene una expresión definida. Cada combinación de líneas, colores y forma tiene una expresión definida. La expresión sólo puede darse a una estructura particular, no puede ser transferida.
La expresión de un cuadro no puede manifestarse con palabras, mientras que la expresión de una palabra, por ejemplo “y”, si puede pintarse.
Sin embargo, la expresión de un cuadro es tan esencial en el arte que es necesario luchar por conseguirla de modo consistente. El deseo de reproducir las formas naturales limita la fuerza y la consistencia al trabajar con la expresión. Yo dejé toda reproducción de elementos naturales para ocuparme sólo de elementos pictóricos. Son mis abstracciones. He ajustado los elementos del cuadro entre sí, igual que lo habría hecho antes académicamente, mas no con el propósito de reproducir la naturaleza, sino teniendo en cuenta la expresión.
Hoy, el esforzarse por la expresión en una obra me parece insultante para el arte. El arte es un concepto primordial, exaltado como la divinidad, inexplicable como la vida, indefinible y sin propósito. La obra de arte llega a serlo por medio de una total evaluación artística de sus elementos. Sólo sé cómo lo hago; sólo en lo que participo: mas no conozco el propósito.
El medio es tan poco importante como yo mismo. Sólo es esencial lo que se hace. Puesto que el medio carece de importancia, utilizo cualquier clase de material que el cuadro exija. Cuando combino materiales diferentes, he dado un paso adelante con respecto a la simple pintura al óleo, pues además de utilizar un color junto a otro, una línea junto a otra, una forma junto a otra, etc., hago lo mismo con distintos materiales, madera y arpillera, por ejemplo. A la Weltanschauung [“visión del mundo”] de la cual nace este tipo de creación artística la llamo Merz.
Esta palabra, Merz, carecía de sentido cuando la inventé. Ahora tiene el significado que le he dado. El significado cambia cuando cambia en el interior de quienes continúan trabajando con ella.
1. Publicado originalmente en Dere Ararat (Munich), 1921. Fragmento tomado de la traducción al inglés de Ralph Manheim en The Dada Painters and Poets, p. 59.
Traducción: JULIO RODRÍGUEZ PUÉRTOLAS
Teorías del arte contemporáneo. Fuentes artísticas y opiniones críticas. Herschel B. Chipp. Barcelona. 1996. Pág. 410.
KURT SCHWITTERS
Por: Richard Hüelsenbeck (1892-1974)
El principio del azar, que desempeñó un papel tan importante en el movimiento dadá y que se había deslizado en nuestra existencia incluso al descubrir la palabra Dadá en un diccionario, se le reveló a Schwitters en su experiencia “Merz”. Todo eso era apto a satisfacernos. La causa del desacuerdo entre Schwittersy el movimiento berlinés estuvo en la diferencia de nuestros criterios con respecto al valor del arte. Para nosotros el arte –en tanto lo reconociésemos derecho a existir- era una de las formas de expresión de la fuerza creadora, pero en la cual uno podía muy fácilmente dejarse engañar. Para Schwitters, la importancia del arte era la del bosque para el guarda forestal. Esa transformación de la vida tan importante a nuestros ojos, y que nos impulsó a tomar parte en los movimientos políticos, no la quería aceptar Schwitters sino a través del símbolo artístico. Su predilección por el “collage”, por el material “extraño” (piedras, corcho, cerillas, trapos, misivas amorosas, páginas de breviario, declaraciones de impuestos) mostró que admitía la tendencia profunda hacia lo primitivo, hacia la forma simple. Quiso alejarse del presente complicado, sobrecargado y de perspectivas múltiples.
Al propio tiempo, llevó una vida de pequeño burgués de la época victoriana. No tenía nada de temeridad, de espíritu de aventura, de necesidad de ir hacia adelante, de mordiente, de vigor personal ni de la voluntad de convencer que para mí representaron gran parte de la filosofía dadaísta. Para mí, que era entonces un señor muy turbulento e intolerante, fue un genio endomingado. (…)
De Dada y el existencialismo, en Dada, de Willy Verkauf, Arthur Niggli editor, Teufen 1957
Versión española de RAFEL SANTOS TORROELLA
El Futurismo y el Dadaísmo. Madrid. Aguilar, S. A. de Ediciones. 1968. Págs. 122-123.
(Fuente: La Mecánica Celeste)
Foto de vacaciones
Esa foto de mis abuelos en vacaciones
da tristeza,
su tonalidad apagada
su escaso tamaño
y la evidente concordancia de la escena
con la irrealidad
abren dentro de mí una ciénaga.
Vida fuera de cauce
en lugares prestados
entre una geografía de ridículos tolditos
sobre las cabezas
de unos cuantos mozos aburridos
y ellos, mi abuelos
posan acaso para los ojos
que los miran
en este presente desvaído
dejándose llevar por el abatimiento.
Las fotos no deberían mentir
de semejante manera: esforzarse tanto
en disimular la muerte que ya ocurrió
o que sobrevendrá
distorsiona los rostros
que apenas se sostienen
entre el decorado y el paisaje.
La muerte se fue de vacaciones
con ellos aquel año
y en esa foto
con su ostentosa irrealidad
lo único verdadero
son los mozos que sirven la comida
-ojos muy atentos
endurecidos y un rictus de tedio
en sus bocas-.
Los vasos, platos, las hojas
silvestres de los canteros lo saben,
quién tiene dudad de que las vacaciones se inventaron
para escapar de la muerte,
una huida espectacular,
un discreto viaje
que va en dirección opuesta
al gran y auténtico viaje.
Las vacaciones de mis abuelos esquivan
el tono sombrío de sus días
con audacia de tragicomedia.
El fotógrafo lo sospechó.
Hay un guiño en el enfoque
cierto encuadre de la toma,
tal vez se adivina en la ironía
de esos pájaros
que vuelan tan allá atrás
y con movimientos plácidos
desmienten
las sonrisas rígidas de mis abuelos,
un regalo para los hijos,
de los hijos,
de los hijos,
que alguna vez se atrevan a mirarlos.
*

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Irma Verolín nació en Buenos Aires en 1953, publicó libros de cuentos, novelas y poesía. También libros de literatura infantil y juvenil. Obtuvo el Premio del Fondo Nacional de las Artes, Premio Emecé, Premio Eduado Mallea, entre otros. Tres de sus novelas fueron finalistas en los premiso Fortabat, La Nación, Planeta y Clarín. Algunos de sus textos fueron traducidos al inglés, portugués, italiano, ruso y alemán.
(Fuente: músicararablog.wordpress.com)
(Fuente: Daniel Freidemberg)