viernes, 6 de febrero de 2026

Euler Granda (Ecuador, 1935 - 2018)

 

 

 

 

 

La advertencia

 

Un día
le regalan a uno
una palabra
y uno la pone al sol,
la alimenta,
la cría,
la enseña a ser bastón,
peldaño,
droga anticonceptiva,
garra,
analgésico,
brecha para el escape
o parapeto.
Uno le saca música,
la pinta,
la vuelve más pariente
que un hermano,
más que la axila de uno.
Uno la vuelve gente
y en los instantes débiles
hasta le cuenta
las cosas subterráneas de uno;
pero cría palabras
y un día te sacarán los ojos".

(Fuente: Sociedad Poética)

Lars Huldén (Jacobstad, Finlandia, 1926-Helsinki, Finlandia, 2016)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

 

ME PREGUNTAN...

 

Me preguntan, no inesperadamente,
por qué escribo.
 
Sé lo que debería contestar:
Escribo porque amo
a la humanidad y quiero
que mejore la situación de los hombres
y que puedan vivir juntos
en paz, libertad e igualdad.
Con mis poemas quiero, en la medida
de mi escaso talento, contribuir a alcanzar
esa noble meta.
 
Pero contestar de esa manera
sería pura palabrería.
 
Escribir es hundir la mano
 
en tinta, en alquitrán o en tinta de imprenta
y estamparla en una pared
a causa de la impresión,
por el solo motivo de la impresión
de su mano.
Lo más negro que hay
donde hundir la mano
es la miseria del mundo.
 
 
 
_________________________
en "Lecturas para caminantes", Bassarai, Vitoria, 2000. Traducción del original sueco, Francisco J. Uriz. En la imagen, Lars Huldén (Jacobstad, Finlandia, 1926-Helsinki, Finlandia, 2016) por Hanna Klingen.
 

 

(Fuente: Jonio González) 

Fabio Moràbito (Alejandría, Egipto, 1955 / México)

 

 

Los columpios

 

Los columpios no son noticia,
son simples como un hueso
o como un horizonte,
funcionan con un cuerpo
y su manutención estriba
en una mano de pintura
cada tanto,
cada generación los pinta
de un color distinto
(para realzar su infancia)
pero los deja como son,
no se investigan nuevas formas
de columpios,
no hay competencias de columpios,
no se dan clases de columpio,
nadie se roba los columpios,
la radio no transmite rechinidos
de columpios,
cada generación los pinta
de un color distinto
para acordarse de ellos,
ellos que inician a los niños
en los paréntesis,
en la melancolía,
en la inutilidad de los esfuerzos
para ser distintos,
donde los niños queman
sus reservas de imposible,
sus últimas metamorfosis,
hasta que un día, sin una gota
de humedad, se bajan
del columpio
hacia sí mismos,
hacia su nombre propio
y verdadero, hacia
su muerte todavía lejana.
 
 
(Fuente: Henderson Espinosa) 

Víctor Coral Cordero (Lima, Perú, 1968)

 

 

P̷o̷e̷m̷a̷ ̷c̷o̷n̷t̷r̷a̷ ̷E̷p̷s̷t̷e̷i̷n̷ ̷y̷ ̷a̷d̷l̷á̷t̷e̷r̷e̷s̷

 

𝑶𝒉,
𝑾𝒆 𝒍𝒂𝒔𝒉 𝒘𝒊𝒕𝒉 𝒕𝒉𝒆 𝒃𝒆𝒔𝒕 𝒐𝒓 𝒘𝒐𝒓𝒔𝒕
𝑾𝒐𝒓𝒅 𝒍𝒂𝒔𝒕!
G. M. HOPKINS
 
 
 
Nuestras alegrías no duran demasiado
pero tienen un revoque delicado:
nos hacen pensar en la utilidad de la vida
mientras los vencejos se atolondran en su vuelo
hacia la muerte airada sin poner las garras en el suelo
 
Años de infamia
y deseos que se estrellan contra el hielo negro del desamor
 
Pero los vencejos mueren en su alegría volátil
felices de tocar lo mínimo posible la tierra de los hombres
y nuestros revoques -sí- son lindos mas duran
lo que un hálito
poco más que una exhalación postrera
Alegría: basto cielo de media pulgada de altura
 
¿Contra qué lidiamos vencejos y poetas
si no contra el mismo hielo negro de la incomprensión?
 
Lector avisado: ¿'última palabra' o 'palabra que perdura'?
(Olvidé mi diccionario Chambers, lo siento)
 
!No se diga más!
Acaso debimos morir a ras de cielo
(sin ordenar grandes aves de hierro/naos grávidas de oro)
difuminarnos dulcemente en el cielo azul en el mar azul
para no pensar 
 
                       en tu deseo negro
                                                    en tus ganas negras
                       en tu negra avidez...
 
¡Quién cómo los vencejos!
Aunque pierden al final la batalla contra la muerte
                      —como todos—
solo lidian con lo mejor que tienen: su vuelo digno constante
su deseo de no teñirse con la infamia
Y nada más les hace falta
 
 
 
No hay ninguna descripción de la foto disponible. 

 

(Fuente: Lab De Poesía) 

Adrienne Rich (Baltimore, Maryland, 26 de mayo de 1929 - Santa Cruz, California, 27 de marzo del 2012)

 

 

 

 

 

Qué Tiempos Son Éstos 

 

.
Hay un lugar entre dos arboledas
donde el pasto crece cuesta arriba
 
y la antigua senda a la revolución
se escinde en sombras
 
cerca de un templo abandonado
por los perseguidos
que desaparecieron en aquellas sombras.
 
He caminado por allí recogiendo champiñones 
al filo del miedo, 
 
pero no se engañen
este no es un poema ruso, 
 
no es en ningún otro lugar sino aquí,
en nuestro país aproximándose
a su propia verdad y miedo,
 
a su propia forma
de desaparecer a las personas.
 
No les diré dónde está el lugar,
la oscura red del bosque 
 
hallando la línea de luz inadvertida—
encrucijadas encantadas,
paraíso del humus:
 
ya sé quién lo quiere comprar, vender,
hacerlo desaparecer.
 
Y no les diré dónde está,
¿Por qué les digo algo entonces? 
 
Porque ustedes todavía escuchan,
porque en tiempos como éstos
para que me escuchen en absoluto,
se necesita hablar acerca de los árboles.
 
.
De: "𝘗𝘰𝘦𝘮𝘢𝘴 𝘳𝘦𝘶𝘯𝘪𝘥𝘰𝘴" (1950 - 2012)
 
.
Adrianne Cecile Rich fue una poeta norteamericana 🇺🇸

.
(Traducción: Grover González Gallardo Poesía)
 
 
.
 

What Kind of Times Are These 

 

.
There's a place between two stands of trees where the grass grows uphill
and the old revolutionary road breaks off into shadows
near a meeting-house abandoned by the persecuted
who disappeared into those shadows.
I've walked there picking mushrooms at the edge of dread, but don't be fooled
this isn't a Russian poem, this is not somewhere else but here,
our country moving closer to its own truth and dread,
its own ways of making people disappear.
I won't tell you where the place is, the dark mesh of the woods
meeting the unmarked strip of light—
ghost-ridden crossroads, leafmold paradise:
I know already who wants to buy it, sell it, make it disappear.
And I won't tell you where it is, so why do I tell you
anything? Because you still listen, because in times like these
to have you listen at all, it's necessary
to talk about trees.
 
.
From: "𝘊𝘰𝘭𝘭𝘦𝘤𝘵𝘦𝘥 𝘱𝘰𝘦𝘮𝘴" (1950-2012)

 

(Fuente: Grover González Gallardo Poesía) 

Elise Cowen (EEUU, 1933 - 1962)

 

 

«Quise una concha de placer dorado»

 

Traducción de Juan Carlos Villavicencio




 
 
 
 
Quise una concha de placer dorado 
                más pura que la heroína 
Para honrarte en ella
Un corazón tan grande como para quitarte 
                los zapatos & estirarte
La anatomía del amor
                Oh si yo fuera una
                concha de placer dorado más pura
                que la heroína o el cielo
Para honrarte en ella
                Una cama doble con forma de corazón como 
                una pradera en Yosemite 
Para que descanses en ella
                La imaginación clara & activa como 
                                charcos soleados que dejó la marea
Para ofrecer una buena conversación con la cena 
                Un alma como tu rostro antes de que 
                                nacieras 
Para glorificarte en ella
                pecho, cabellera, dedos, 
                toda la ciudad del cuerpo
En tus brazos la noche entera



en Poems and Fragments, BlazeVOX Books, 2014











I wanted a cunt of golden pleasure

I wanted a cunt of golden pleasure / purer than heroin / To honor you in / A heart big enough to take off / your shoes & stretch out / Love’s Anatomy / O that I was a / cunt of golden pleasure more pure / than heroin or heaven / To honor you in / Double bed heart like a / meadow in Yosemite / To take your ease in / Imagination clear & active as / sunny tidepools / To serve up good talk with dinner / Soul like your face before you / were born / To glory you in / breast, hair, fingers, / whole city of body / In your arms all night


(Fuente: Descontexto)

 

Óscar Cerruto (Bolivia, 1912-1981)

 

 

 

"Rayo contradictor"

 


 
 
 
 
 
La poesía
no trasunta el agravio
ni el furor
ni restalla
como una bofetada.
Debiera quemar
debiera disolver.
Sólo publica el desprecio.

No mata pero marca
y es un ácido
o es un revulsivo
o el anillo de brasas
dentro del cual
retuercen su impotencia
los escorpiones
y su agobio.
En ningún caso es una feria.

No cantes
poeta
para el oro
de los estatutarios
los tránsfugas de la balanza
que prevarican con la desdicha
la fuente
de la supervivencia
el tenebroso
que esconde el corazón
y tiembla
cuando truena.

Devuélveles su peste
solo
desde los médanos
arroja el arpa de David
que han convertido
en albergue de ratas
da igual
que hiele
y estés desnudo
si tus manos arden
y tus sienes
y el escozor de tu repulsa
¿qué importa
desafiar al infierno?

Ellos no son la Ley
son su rédito
los turbios
oficiantes del hiperbóreo
confundidos
porque la palabra
desgarrada
estalla en granadas y luces.
O canta.
 
 

Óscar Cerruto, incluido en El árbol y la piedra. Poetas contemporáneos de Bolivia (Monte Ávila editores, Caracas, 1986, ed. de Eduardo Mitre).
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras)