sábado, 4 de abril de 2026

Eduardo Chirinos .(Lima, Perú, 4 de abril de 1960 - Missoula, Montana, 17 de febrero de 2016)

 

 

 

 

 

EL POEMA MÁS LINDO DEL MUNDO 

 

 
A los diecinueve años escribí el poema
más lindo del mundo. Yo era muy joven,
no tenía cómo darme cuenta. Ni siquiera
recuerdo cómo lo escribí. Si en Lima hubiera
tempestades, una tempestad hubiera dictado
sus palabras; si lloviera, una lluvia silenciosa
hubiera borrado cada uno de sus versos.
Pero en Lima la meteorología no ayuda.
Tendré que conformarme con una tarde
doméstica y un clima que no sabe distinguir
otoños de veranos. A quien recuerdo muy
bien es a la chica: se lo regalé una noche
y ella, sin decir nada, lo guardó en su bolso.
Si lo leyó alguna vez jamás lo supe. Hasta
llegó a no importarme su desdén. Total,
me dije, por ella escribí el poema más lindo
del mundo. Así dicen los más jóvenes, los
que han conquistado a sus novias leyendo
ese poema. A mí también me gusta.
A veces, por las noches, se lo leo a mi mujer.
A ella le sorprende que no lo sepa de memoria.
 
.

(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Roberto Matta (Chile, 1911 - Italia, 2002)

 

 

«El corazón es un ojo»

 






 
 
 
Toda forma es la historia de la dificultad y de la necesidad de una especie.
La forma no se explica, se hace.

Si el universo es único, hay una red que enlaza los fenómenos, que, a su vez, están enlazados como los elementos que constituyen el cuerpo de un hombre.

Quien siente su propio cuerpo, siente el mundo, la discordia de su armonía.

El mundo, el universo, es sano, armónico-desordenado, donde incluso la enfermedad puede tener solución.

Sobre el modelo armónico del mundo. Cada uno de nosotros es geografía, astronomía de un mundo propio; quizá ilusorio pragmático acribillado de mentiras. Aprender a sentir la armonía del Universo es construir una arquitectura y una geografía de nuestro mundo personal, del cual depende nuestra personalidad, a la manera de un segundo rostro para presentar a la sociedad, a la vida social con la cual cada uno ve a los demás y es visto por ellos, unidos todos por lazos comunes.

Viendo y siendo visto, todo el mundo puede desarrollar en si mismo la propia persona que se manifiesta en la personalidad.

Así pues, el arte no es para ser explicado, sino para ser hecho, para hacer en cada uno de nosotros a la propia persona humana que después crea y construye una visión débil, culpable o creativa de la realidad. Por esta razón, hay que crear un mundo que resulte útil. Cada suceso (experiencia) es un terremoto e nuestra propia geografía, cambia la topología del paisaje, del mensaje íntimo.

Tu cuerpo es un ojo o una mano que lleva a cabo tu vida mental.

Esta gráfica es una geografía de mi mundo, donde mi personalidad lleva el timón y podrá servirte de mapa náutico en tu andadura. Reanimar la realidad de la naturaleza en la naturaleza humana. Si el mono ha llegado a ser hombre, el hombre llegará a ser gracia: cuadrúpedo, seres acuáticos, árbol químico de la angelidad indígena.

Sistema musical de las relaciones sorprendentes de un nuevo humanismo.

 

(Fuente: Descontexto) 

Fatena Al-Gurra, también escrito Al-Ghurra, Al-Gharra y Al Ghorra (فاطمة الغرة, Gaza, Palestina, 1977)

 

 

 Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y personas sonriendo

 

 

PADRE

 

Tú que habitas el instante del principio
me hallaste hace mil años tirada en el borde de un libro
me cogiste
el polvo que me desfiguraba el rostro me quitaste
el cuerpo me tomaste
con paciencia, con calma, le devolviste a la forma que quisiste.
Comenzaste a vestir cada parte a tu antojo
diseñando bocetos y tapando lo oculto
revelando las lenguas todas ellas
de mi boca tomaste mis historias caducas
y colocaste fuego en su lugar
me tomaste la mano
plenamente me hiciste renacer
te sentaste a mirar lo concluido con tus manos perfectas.
Después todos los nombres me enseñaste
y como dicta la paternidad
continuaste riendo alegremente por las letras que en mí balbuceaban
me corregías
ponías cada cosa en su lugar
en continua vigilia... para que yo aprendiera las poesías
a hablar correctamente
y de tu néctar para mí las engendrabas.
Me enseñabas las calles del lugar
dándome cual ofrenda de una feliz promesa
en todos los rincones me acogió tu peculiar regazo embellecido
deambulando conmigo ante mis súbditos
a los que yo otorgué tus bendiciones.
 
Padre
que estás sentado justamente detrás del corazón,
cumplí tus mandamientos,
cumplí tus enseñanzas,
siempre te obedecí.
¿Hasta cuándo tu rostro será nube
y tu voz, que descendía cual ala,
será hogar
ante el frío
y tu fuego?
Padre, te busco entre quienes adoran al sol
en la ternura que pintaste con mi sangre;
voy corriendo descalza por callejas
en mi traje real rasgado por las rocas
mientras la espina, amado corazón, me come la carne
sin que te pueda ver.
Por mi forma que hiciste
por mi ser que creaste
por mi espíritu cuyo hálito insuflaste
y en la tumba más cercana abandonaste,
me enarenaste el ojo para que no te viera
y mi oído, que intentaba alcanzarte al final del espíritu,
ya sólo absorbe el viento.
¿Por qué en el bosque me dejaste
con las piernas cruzadas, ateridos los huesos?
No me trajiste más los dulces prometidos,
a las fieras que me acechaban les diste la espalda,
y, echándome, te fuiste;
yo escuché todas tus palabras, mandamientos, confesiones,
te tatué en mi espíritu.
¿Acaso no acaté la orden de tu ávido reino?
Padre, tú, creador,
soy tu hija, aquella que de tu boca conformaste,
te llamo:
no me encuentro los ojos
no me siento,
ven ahora,
tengo miedo.
 
 
_______________________
versión de Rosa Isabel Martínez Lillo en "Idearabia", n.º 20, diciembre de 2023. En la imagen, Fatena Al-Gurra, también escrito Al-Ghurra, Al-Gharra y Al Ghorra (فاطمة الغرة, Gaza, Palestina, 1977 / RTVE)
 

 

(Fuente: Jonio González) 

Robert Walser (Biel, Suiza, 1878-Herisau, 1956)

 

«Luz sofocante»

 

Traducción de Juan Carlos Villavicencio



 
 
 
 
Dos árboles se alzan en la nieve, 
el cielo, cansado de la luz, 
se retira a casa, y no hay nada más 
que melancolía alrededor.

Y tras los árboles se alzan 
oscuras casas allá en lo alto. 
Ahora se oye a algo hablar, 
ahora ladran los perros.

Ahora aparece el amor, redonda 
luna-lámpara en la casa. 
Ahora la luz se apaga de nuevo, 
como si se abriera una herida.

Qué pequeña es la vida aquí 
y qué grande la nada. 
El cielo, cansado de la luz, 
ha entregado todo a la nieve.

Los dos árboles inclinan 
sus cabezas el uno hacia el otro. 
Las nubes atraviesan la quietud 
del mundo en una danza.



en Gedichte, Verlag Bruno Cassirer, 1909











Drückendes Licht

Zwei Bäume stehen im Schnee, / der Himmel, müde des Lichts, / zieht heim, und sonst ist nichts / als Schwermut in der Näh'. // Und hinter den Bäumen ragen / dunkle Häuser hinauf. / Jetzt hört man etwas sagen, / jetzt bellen Hunde auf. // Nun erscheint der Liebe, runde / Lampenmond im Haus. / Nun geht das Licht wieder aus, / als klaffte eine Wunde. // Wie klein ist hier das Leben / und wie groß das Nichts. / Der Himmel, müde des Lichts, / hat alles dem Schnee gegeben. // Die zwei Bäume neigen / Ihre Köpfe sich zu. / Wolken durchziehn die Ruh' / Der Welt im Reigen.

 
 
(Fuente: Descontexto)

 

Maya Angelou (San Luis, EEUU, 1928 - Winston-Salem, 2014)

 

 

 

 

 

LOS HOMBRES 

 

Cuando era joven, tenía la costumbre de mirar
detrás de las cortinas
a los hombres que iban y venían por la calle. Hombres viejos, borrachos.
 
Hombres jóvenes, más ácidos que la mostaza.
Los veía. Los hombres siempre
están yendo a alguna parte.
Ellos sabían que yo estaba ahí. Con quince
años, y famélica.
 
Se paraban debajo de mi ventana
con los hombros en alto, como los
pechos de una adolescente,
y la cola del traje palmeándoles
las nalgas,
los hombres.
 
Un día te toman con delicadeza
entre sus manos, como si
fueras el último huevo crudo de la tierra. Después
aprietan. Un poquito nomás. El
primer estrujón es agradable. Un abrazo rápido.
 
Suaves hasta tu indefensión. Un poquito
más. Y empieza a doler. Te arrancan una
sonrisa que patina en el miedo. Cuando
se acaba el aire,
el cerebro te explota, estalla breve y feroz
como la cabeza de un fósforo. Hecho trizas.
 
Es tu jugo
el que baja por sus piernas. Manchándoles los zapatos.
Mientras la tierra vuelve a enderezarse
y el gusto trata de retornar a la lengua,
tu cuerpo ya se cerró. Para siempre.
No existen llaves.
 
Después la ventana se cierra toda sobre
tu mente. Ahí, detrás
del oscilar de las cortinas, caminan los hombres.
Sabiendo algo.
Yendo a alguna parte.
 
Pero esta vez, nada más voy a
pararme y mirar.
 
A lo mejor.
 
 
 

UNA PRESUNCIÓN

 

Dame tu mano
Haceme lugar
para que te lleve
y te siga
más allá de este furor de la poesía.
 
Dejá para los otros
la intimidad
de tocar las palabras
y el amor por la pérdida
del amor.
 
A mí
dame tu mano.
 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

Pablo Iráculis (España)

 

 

2 poemas de  DIME CUÁNTO

  


 

 

deseos

 

y si sacamos la cabeza un centímetro apenas
de la nostalgia atrapada en un marco de hojalata
recuerdo de la primera comunión y vemos
la respuesta en el aire resumida en tres palabras
petróleo recién quemado y decimos fuera todos ahora
y si amenazamos con poner un pie lejos de sus centros de internamiento
y a continuación ponemos ese mismo pie y el otro
en cualquier lugar menos tóxico
para que lloren de miedo y no tener que llorar nosotros

por todo lo que se desmorona ante nuestros mismos ojos
y si cuando un invisible mercante hace sonar su sirena
mientras la policía acude a sofocar algún incendio fuera de su control
justo en el momento en que la última y certera bala del amanecer
acierta a dispersar nuestro cansancio acumulado
de muchas palizas en los orificios de la noche en que nos hemos acomodado

abrimos los ojos y nos sacudimos por si cae algo de luz 
y si nos sentimos debajo de las etiquetas
y si hablando entre iguales enrojecemos a una
pasamos de largo ante la misma canción de siempre
salimos a campo abierto como una piel con el sol recién puesto
negamos a tijeretazos ese falsamente piadoso confeti 

en las sucias manos de los mercados y sus alegres cobayas

y veneramos entonces el jugo purificador

que es la caña del tiempo de los árboles

y buscamos la fértil compañía de aquellos

a quienes amamos y nos necesitan de una sola pieza
y si juntamos tu fracaso y el mío en una raíz indivisible
que haga la presión necesaria para reventar el asfalto
y si decidimos poner punto final a todas esas palabras

enterradas en silencios precarios que no nos pertenecen
y arrancamos el hierro envenenado de la memoria libre
que aún aviva nuestras manos siempre tendidas

 




 

 

 

alas

 

que la poesía

no te dé placer

sino alas

 

 




Pablo Iráculis. Dime Cuánto. 2025

 

(Fuente: Voces del extremo) 

Fiama Hasse Pais Brandão (Portugal, 1938-2007)

 

 

"Opus ∞ + I"

 

 


 
 
 
 
Hojas nuevas donde la lluvia
no penetra sino agita. La dis
tancia de la lluvia por la cual yo
puedo deducir del paisaje
la obra que estoy imaginando.
La separación en que parte
de mí retrocede desde el nuevo arte
hacia la antigua vida calca
da para siempre por algunos versos.
 
 

Fiama Hasse Pais Brandão en Âmago I (Nova Arte) (1982), incluido en Antología breve de la poesía portuguesa del siglo XX (Instituto Politécnico Nacional, México, 1998, selec. y trad. de Mario Morales Castro).

 

(Fuente: Asamblea de palabras)