viernes, 7 de agosto de 2026

Ángel Cerviño (España, 1956)

 

 

ELOGIO DE LA DIFICULTAD

 

(...y breve apología del pensamiento largo)
 
 
Todo se nos administra en píldoras. Hace ya mucho tiempo, colgué en mi muro de Facebook un escueto comentario (píldora perdida entre millones de píldoras) sobre ese asunto, e inmediatamente alguien aportó el enlace de todo un encuentro o congreso organizado por el autodenominado “Laboratorio del Pensamiento Breve” que, bajo el título “Píldoras de sabiduría”, se muestra dispuesto a poner en marcha este próximo otoño “un nuevo ágora como espacio público para el pensamiento breve”; si se tiene en cuenta que el acontecimiento habrá de celebrarse en ese insensato y desmesurado monumento a la monumentalidad que es A Cidade da Cultura de Santiago de Compostela, lo primero que salta a la vista es un inquietante desajuste entre la grandiosidad del escenario y lo reducido de las pretensiones de la reunión. En un entorno semejante sólo deberían celebrarse congresos sobre El hombre sin atributos, o Finnegans Wake, o las poesías completas de Pablo Neruda, pero parece ser que, una vez más, la montaña parirá un ratón.
 
Quizá no resulte del todo ocioso, aunque no sea más que por alargar un poco el presente texto, traducir alguno de los párrafos de la convocatoria:“Estos encuentros, dirigidos por expertos [suponemos que expertos en pensamiento breve], giran alrededor de una selección de autores de primer nivel sobre cuya obra y pensamiento se debatirá en distintas sesiones con el objetivo de alcanzar nuevos aforismos y sentencias acordes con el momento presente y con proyección hacia el futuro. .../... La dinámica del laboratorio se inspira en las fórmulas más populares y atractivas del pensamiento, aquellas que se condensan en los pequeños formatos, en la necesidad de lo básico y nuclear en un mundo complejo.”
 
“Un encuentro que busca desgranar (sic) el pensamiento de autores que frecuentaron el aforismo, la greguería, el haiku o el microensayo (sic), .../...pensadores cuyas fórmulas se acomodan perfectamente a nuestra sociedad actual, en la que se extiende la literatura mínima, de urgencia, favorecida por los nuevos soportes de comunicación (sms, redes sociales, ...)” 
 
Del post al twitt. Todos estamos inmersos en un proceso de jibarización del esfuerzo expresivo, y hemos recorrido en pocos años el camino que nos ha llevado desde los sesudos artículos colgados en las webs, a las entradas de los blogs, necesariamente más sintéticas, luego los dinámicos comentarios del Facebook, ...hasta llegar –de momento- a los ciento y pico caracteres de Twitter. 
 
Pero no debemos cargar sobre la tecnología toda la responsabilidad de esta deriva del increíble pensamiento menguante. La generalización y la implantación a escala global de las nuevas tecnologías de la comunicación no pueden explicar por si solas semejante proliferación de formatos micro (microrrelato, micropoesía, microensayo –género que nos ha descubierto, he de confesar, el Laboratorio del Pensamiento Breve-, o nanofilosofía,...). No, en absoluto, una entusiasta y contagiosa pereza social, ciertamente impulsada por los vendedores de ungüentos y remedios rápidos, había abonado previamente todos los campos y fertilizado nuestra credulidad hasta convencernos de lo innecesario –y aun obsoleto- de todo esfuerzo. No en vano ya nos habíamos dejado persuadir, con muchas décadas de anticipación, de que para participar en política investidos de toda la dignidad del ciudadano libre bastaba con tomarse, tan ricamente, la píldora del voto una vez cada cuatro años.
 
En fin, La Facilidad llega a nosotros como marea que inunda todos los ámbitos, y en ella nos mecemos como corchos soñolientos, dispuestos a dar por buena la posibilidad de los artefactos más inverosímiles: desde la máquina de gimnasia pasiva hasta la antología de “poesía que se entiende” y cura la incertidumbre; inglés con mil palabras, adelgazar comiendo, footing sin levantarse del sillón, Hegel con abre-fácil, poesía sin artificio, píldoras para dejar de fumar,“literatura mínima y de urgencia”, ...y poco a poco, sin apenas darnos cuenta, ya nos vamos apañando con el abstract del mundo.
 
Qué lejos, material y espiritualmente, los tiempos en que el filósofo reclamaba dificultades para entrenar el alma. “Las dificultades son las que hacen grandes a los hombres. Así que, cuando sobrevenga la dificultad, recuerda que Dios, como maestro de gimnasia, con rudo mozo te entrena. ¿Para qué? Para que Olímpico llegues a ser; más sin sudor no sucede. .../...Y así como aquel que se aplicó a resolver silogismos, que como se le proponga alguno fácil dice: `prefiero que me propongáis alguno bien complicado para que así me ejercite´, también los atletas con los entrenadores ligeros se disgustan”.
(Epicteto, Pláticas, I, 24 - I, 25)
 
No, decididamente no, el nuestro no es el tiempo de Epicteto. Ahora, adentrados en la senda del paulatino empobrecimiento de los recursos expresivos, cómo no volver a recordar las palabras de Joseph Roth (que tantas veces nos han servido de conjuro), pronunciadas con espanto mientras la Europa más civilizada se dejaba ir inerme a las fauces del nazismo: “la catástrofe de la nación hace mucho tiempo que se venía anunciando en el embrutecimiento de la lengua”. Un poco más adelante en el mismo libro -en realidad una colección de artículos periodísticos-, elocuentemente titulado La sucursal el infierno en la tierra, aventura un terrible diagnóstico que quizá nos resulte provechoso revisar: “La Europa espiritual se rinde. Se rinde por DEBILIDAD, por DESIDIA, por INDIFERENCIA, por IRREFLEXIÓN. El futuro deberá investigar con exactitud los motivos de esa capitulación vergonzosa”. En eso estamos, nosotros somos el futuro del que habla Roth, repasemos esas enfermedades del espíritu: DEBILIDAD, DESIDIA, INDIFERENCIA, IRREFLEXIÓN, ¡qué tremendamente contemporáneo nos tiene que sonar esto!
 
Creo que no será necesario añadir `FACILIDAD´ a la terrorífica lista de Roth, para que podamos reconocernos en ese espejo. El expolio de la lengua es el primer acto de violencia de cualquier régimen de dominación. Mientras Europa se hundía en su propio abandono, “las palabras pasaron a través de las múltiples tinieblas del discurso mortífero” (Paul Celan), y fue necesario purificarlas con nuevos poemas. Pero el daño no se inflige únicamente en situaciones extremas de totalitarismo y destrucción. Existen muchas clases de dominación, y las tinieblas del discurso mortífero que hoy deben cruzar las palabras son las tinieblas de la charlatanería y la banalidad: la palabrería bobalicona y sin esfuerzo, ese es el discurso que hoy tenemos la obligación de vivificar. Y si las tinieblas que hoy debilitan y desactivan las palabras no son otras que la pereza, la renuncia, el abandono, la laxitud, el olvido y la deserción de uno mismo, ...entonces la tarea de la poesía, y de toda escritura que se precie de serlo, ha de consistir necesariamente en reactivar las palabras, devolverles la vida y la tensión, la ansiedad de un decir que nunca se alcanza, el dulce tormento de un deseo de significar, inevitablemente insatisfecho.
 
Cuando la cháchara amaina la verdad asoma: únicamente nos pertenece el temblor que se tensa al filo de lo decible, aquello que se yergue apenas sobre el balbuceo ininteligible: migas de pan en el bosque de los signos. Estamos atrapados, hablar nos deshabita y callar no nos devuelve al mundo; pequeños relatos operativos, como fría ración de campaña, nos mantienen con vida mientras dura la expedición. Nuestro reino se llama Incertidumbre.

 

 

Puede ser una ilustración 

Aurea María Sotomayor (Puerto Rico, 1951)

 

 

Considerada una de las voces poéticas y académicas más influyentes de Puerto Rico, estos poemas provienen de dos colecciones, Chuvento o lengua secreta y La noche es otra luz, que serán publicados en este año por Bokhé editores.

 

 

¿Cómo ajustar el ojo de la selva?

Rotar el lente y escuchar mientras miras

ese sonido con que se calibra la visión

en la oficina de los oftalmólogos.

Las imágenes aparecen con más o menos énfasis

siempre rutilantes igual de impecables o borrosas

afirmándose en la inmediatez del técnico

que procura fijar contrastes, ajustar la precisión

apreciando los grados de incertidumbre entre uno y otro.

Así el contraste del verde contra la verja color marrón crema

color tierra o color púrpura o un ocre cantarín,

pedregoso quizá, quizá oloroso

a comida de perro junto a espigas que se disparan altas

como los robles que semejan selvas desde un cuarto cerrado

pudiera afirmar que el instrumento aquel con que se dispara

para decir, puntualizar, quemar, fijar, nada sea.

El mismo viento que agita al ojo agita la selva mientras se aleja

y se sonríe con un guiño de ojo irresistible

que no te deja ver más que a intermitencias sucesivas.

Los recursos naturales, invencibles, no sofocan

el entusiasmo con que mira. No se ve igual. Probablemente

sea invisible, y este rumor de letras no sea más que el tiempo

agitando el color o las ramas o el encuadre.

 

(De Chuvento)

 

 

Un cristal verde quizá rojo

 

También hoy agua y sombra.

Y el prado verde al frente

con su murmullo,

las sibilancias

del relato y el temor.

Y después la cascada

y la cuesta subiendo

y aquel sol tan intenso

encendiéndolo todo.

Dos días después

yo te veía en el sueño

desde abajo del agua

y me ahogaba.

Y cuando quise respirar

más hondo

me ahogaba más.

 

(De Chuvento)

 

 

Anábasis

 

No hay nadie.

Ya alguien lo dijo.

No hay nadie.

Díjolo quién.

Para quién.

El sujeto impone una ausencia,

la falta, el límite.

No se deja apostrofar.

(Cuando es silencio

más claro aún.

Klar silence.

Klar unde suspirat cor.)

Lo quien. Locar el alocar.

La locura no se atreve

a decir tú. Flota el tú

frota el tú.

Te froto con palabras

donde no hay nadie,

dijo alguien

para alguien.

 

(De La noche es otra luz)

 

 

 

Desparecido

 

Un pájaro pasó

entre ambos.

Entre el papel lijado

y la letra que se posa en el blancor.

Nada puede leerse en la fuga

del sentido.

Lo desparecido:

un punto el

fulgor apagado

que fue.

Algunos signos sobreviven:

impalpables   subjetivos

enardecidos por el ansia.

Sustraerse del sentido.

Sustraerse del papel.

La figura flota

segura no

más incierta que la nada.

Rezuma lo indecible

para quien

no quiere ver.

Más lejos que

más lejos

la aproximación

es un tanteo

de insensatez.

(De La noche es otra luz)

 

 

De “Ensamblaje del mismo deseo en tres fechas distantes»

II

Estoy mirando una película

donde dos desconocidos

se miran con cautela

y aún así se besan,

con mucho miedo.

Cada cual

gira sobre su memoria

Y parecería

que miran hacia adentro.

Aún no se ven.

Extender mano, brazo o prótesis

siempre es una temeridad,

Y qué se diga de pensar

un beso.

En esa cercanía se agitan

y nuevamente desprenderse,

quizá alejarse

signifiquen

una tregua,

un modo del sosiego.

La última vez nunca es la última

parecería decir yéndose.

Sólo un fragmento de eso

que estalla continuamente.

(de La noche es otra luz)

 

 



Aurea María Sotomayor es escritora y profesora universitaria en la Universidad de Pittsburgh. Estudió literatura comparada y latinoamericana en la Universidad de Puerto Rico y en Indiana University (Bloomington), se doctoró en Stanford University y posee un Juris Doctor de la UPR. Entre sus libros de poesía figuran Sitios de la memoria (1983), La gula de la tinta (1994), Rizoma (1998), Diseño del ala (2005), Cuerpo nuestro (2013) y Artes poéticas (2014). Ensayista, de crítica publica Hilo de Aracne (1995) y Femina Faber. Letras. Música, ley (2004). Ampliamente antologada, ha recibido reconocimientos del Pen Club, Instituto de Literatura, Instituto de Cultura Puertorriqueña y Ateneo Puertorriqueño. Es co-fundadora de las revistas culturales Posdata, Nómada y Hotel Abismo. Como antóloga tiene De lengua, razón y cuerpo (ICP, 1987) y Red de voces: poesía puertorriqueña contemporánea (La Habana). Traduce el libro de Walcott, The Bounty (La providencia) en Fragmento Imán en 2010 y edita un volumen crítico: Poéticas de José María Lima (2012).

Polisílabos es un espacio dedicado a compartir la mejor poesía que se está escribiendo hoy en castellano y, siempre que sea posible, inédita.

La imagen que ilustra los poemas es una de las conocidísimas instantáneas de Ansel Adams.

 

(Fuente: revistapenúltima.com) 

Etel Adnan (Beirut, Líbano, 1925-París, Francia, 2021)

 

Puede ser una imagen en blanco y negro 

 

 

de LA MAR 

 

La mar arde, el verano irrumpe en ella. El sol
entra en sus ojos y le habla de su esencia y
de su historia. 
 
Tras el fervor, la frescura. La mar acude
y lo envuelve, sus ojos arden en el agua. Oigo
sus golpes sus ruidos su rumor... Es un
tejido cuya vertical es de agua y su horizontal
de luz. Cuenta su esencia líquida y su
historia luminosa.
 
***
Estoy expuesta a la desnudez de la luz y
abandonada a los múltiples labios de la mar
 
Soy líquido elemento líquido
la tierra sus volcanes sus barrancos su cólera
 
Soy sus torrentes y su lodo y su limo
y su primavera
Líquido elemento líquido
Soy la mar y estoy unida a la mar.
 
 
___________________________
de "La Mer", en "Je suis un volcan criblé de météores . Poésies 1947-1997", Gallimard, París, 2023. Versión de Sara Conde. En la imagen, Etel Adnan (Beirut, Líbano, 1925-París, Francia, 2021) en su estudio, por André Siegel, 2020.
 
 

LA MER

 

La mer brûle, en elle l’été s’est avancé. Le soleil
entre dans ses yeux et lui raconte son essence et
son histoire. 
 
Après la ferveur, la fraîcheur. La mer accourt
et le recouvre, ses yeux brûlent dans l’eau. J’entends
ses chocs ses bruits ses rumeurs... Elle est un
tissu dont la verticale est d’eau et l’horizontale
de lumière. Elle raconte son essence liquide et son
histoire lumineuse.
 
***
Je suis exposée à la nudité de la lumière et
abandonnée à la lèvre multiple de la mer 
 
Je suis liquide élément liquide
la terre, ses volcans, ses ravines, sa colère 
 
Je suis ses torrents et sa vase et son limon
et son printemps
Liquide élément liquide
Je suis la mer et unie à la mer.
 

(Fuente: Jonio González) 

Osvaldo Sauma (San Pedro de Montes de Oca, San José, Costa Rica, 17 de junio de 1949)

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas, barba y personas sonriendo 

 

 

La mano que nos busca 

 

.
Alguien toca una puerta
y toca todas las puertas del mundo
El silabario de la mano
busca a tientas
demanda el nosotros de los otros
el vos del yo / el yo del vos
Alguien con los nudillos
agita la noche
con un toc-toc agudo
pregunta por el nombre
que nos nombra
Alguien busca a alguien
impulsado por su necesidad
o por la de otro
No es el golpeteo febril del asesino
ni la patada en la puerta
del gendarme alimentado por el odio
tampoco es
el llamado lastimero del mendigo
es
más bien
el galopar de unos dedos femeninos
sobre el sonido cómplice de la madera
 
.
De: «𝘌𝘭 𝘭𝘪𝘣𝘳𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘢𝘥𝘪ó𝘴» (2006)
Osvaldo Sauma Aguilar es un poeta costarricense 🇨🇷

(Fuente: Grover González Gallardo Poesía) 

Jordi Virallonga Eguren (Barcelona, 1955)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

 

 

EL AMOR CUESTA MÁS DE LO QUE VALE

 

El amor cuesta más de lo que vale,
a algunos mucho más y otros se alegran
de que exista ese dolor que desconocen
si con la debilidad salen ganando.
 
Se llaman miserables y tienen siempre
una casa al final de algún sitio,
llaman borracho a los dejados, insolventes,
debiluchos depresivos furibundos
para los que encargan libros de autoayuda,
para dejarlo todo en la custodia
de los fuertes, los pacíficos
sensibles a la tuerca y la factura.
 
Los algunos nada tienen que ver con los otros,
no tienen domicilio, por eso leen mucho
y escriben improperios que a veces tachan
para que no se note que aman la poesía.
 
Por fin tienen dos ventajas con que embisten:
conociendo el odio no odian casi a nadie,
y lo mismo que los perros, duermen poco,
aman más a quien está más triste,
no te abandonan ni aconsejan ni te avisan
y un día se mueren pronto para dar menos disgusto.
.....

(Fuente: Daniel Freidemberg)
 

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

 

El pequeño
acto,
lápiz, papel,
memoria,
una gota,
la palabra desertora,
desnuda y opulenta.
 
El peque-
queño trance,
el poema,
no retórico,
no el de la ideación que castra
y el pantano,
no epifánico,
menos místico;
esas extravagancias
de cofre y pergamino,
sí, este polvillo
entre uno y uno,
caprichoso,
aristocrático harapiento,
no declamado,
no recitado,
no leído,
menos aplaudido,
no en micrófono,
altavoz o karaoke,
menos filmado
ni expresado
al tonto que reportea.
 
El peque-
queñísimo
suceso
en silencio ventral,
casi precioso,
casi chancho,
casi de puñal y manzanilla,
ni en calculada dirección
ni cuerpo que elude bala,
incomprensible
como el mundo
y la vida,
delicado o brutal,
de nadie, de todos,
y de quienquiera que lo lea
y pueda,
feliz o crudo en el tormento;
o nada,
letras dispersas
en el fragor universal.

- Inédito -

 

Irma Lanzas (El Salvador, 1933 - 2020)

 

 

 

DEJA QUE CREZCA EL FUEGO

 

Deja que crezca el fuego aquí en la frente
Y que sobre este polvo del camino
Siga su andar la planta penitente.
 
Aquí estuvo y pasó lo peregrino.
En todas estas cosas puede verse
Que unas son levadura y otras vino.
 
Si ahora mi mosto empieza a removerse
Deja que vibre mi canción de hierba
Y arda un instante lo que va a perderse.
 
Mientras lo grande su quietud conserva
Que alce la brizna su temblor creciente
Y acoja a la belleza que la enerva.
 
Mientras la pulsación esté latente
Que abra la flor su gloria pasajera
Y no se vuelva muda la simiente.
 
Deja que el tiempo se deslice y pase,
Aunque con su guijarro abra una herida,
Que nos espere todo lo que yace
Y que siga quemándonos la vida.
 
 

VAN LOS NIÑOS DESCALZOS

 

Bajo las golondrinas van los niños descalzos:
Son un presagio breve en medio de la tarde.
Alto camino de olas se pierde en el espacio,
Hay un rastro de sombra…
Despedazando el viento van los niños descalzos,
(Cómo pesa la tarde,
Y cómo pesa el frío
De esos pies).
Posiblemente cerca esté ardiendo un crepúsculo,
Pero no puede verse,
Porque sobre los párpados
Se agolpan las miradas oscuras de los niños,
Con su carga de sales,
Con su cristal quebrado,
Y el contacto ardoroso de su llanto encendido.
Arriba crece el canto de todas las bandadas,
Pero no puede asirse,
Porque sobre las manos
Se sienten muchas manos que van hacia la tierra.
Son dedos de los niños con afán de raíces,
Es el barro sombrío,
Lo gris, lo silencioso,
Lo que aprisiona el miedo,
Caracolas alzando mareas de tristeza.
Bajo las golondrinas corre un tropel de voces,
Y de manos heridas, y de pies sobre el lodo.
Van los niños descalzos…
¡Ah, tambor por qué suenas!
Van los niños descalzos…
¡Ah, clarín por qué cantas!
Por qué pregonan gloria, por qué hablan de futuro?
Por los niños descalzos,
Por los niños desnudos,
No veo la mañana ni puedo oír la aurora.
Cuando no hay esperanza se ha perdido el camino,
Cuando un pueblo desangra las bocas de los niños
Mancha sus propias huellas
Y mata su destino.
 
Van los niños descalzos
¡Cómo tiembla el sendero!
Van regando la sombra con su alquimia de juegos.
Arriba pasan siempre las mismas golondrinas,
No hay un pájaro nuevo que nos anuncie el alba,
Y allí sobre la tierra donde pasan los niños
Sólo queda,
Tendida,
La cicatriz del día.
 
 
 

TIEMPO DE RECORDAR

 

Tiempo de recordar: Arena ardida
de nuestro tiempo actual en que se siente
el flujo de la onda ya perdida.
Agua de ayer que besa luz presente,
mar que nos va siguiendo en cada paso
y llega al hoy y está a la vez ausente.
 
Vino que se versó del antiguo vaso,
que en un instánte viene a recogerse
y a madurarse bajo un nuevo ocaso.
 
Ángel de un alba que hoy no puede verse,
que se apagó en infierno o paraíso
y en nuestro tiempo actual vuelve a encenderse.

 

(Fuente: Henderson Espinosa)