martes, 10 de marzo de 2026

Ana Gracia (Bolívar, Pcia. de Buenos Aires)

 

 

Los pasos de la danza
hacen llorar a la niña
todos los pasos
hacen llorar a la niña
 
No puede bailar
lágrimas enturbian el ritmo
exigen paso rítmico
acompasado paso
Pasos pasos
hacen llorar a la niña
 
La madre va
a sus pasos perdidos
va el padre
a sus pasos lentos
nadie hay
joven nadie
todos van
una danza trunca llora
llora los pasos que van
me lastiman los pasos
todos los pasos
bailar con ella deseo
 
Sola danza la niña sus pasos
busca otros pasos
que sepan bailar


Circe Maia (Uruguay, 1932)

 

"El medio transparente"

 


 
 
 
 
 
Lo mejor sería no pensar demasiado
en ellas, las palabras. Ellas vienen
así o de otro modo y no es tan importante.
Vidrios, ventanas son y habría que limpiarlas
con cuidado, por eso. No pintarlas
–¿qué verías detrás? – y no adornarlas.
Por mirar el adorno en la ventana
no miraste hacia afuera.
El más breve vistazo
hubiera sido al menos suficiente
para mirar la luz del otro lado.
Sí, esa luz de afuera
sobre un rostro que pasa.
 
 

Circe Maia, incluido en Arquitrave (nº 70, septiembre-octubre de 2022, Colombia).

(Fuente: Asamblea de palabras)

 

Enrique González Tuñón (Buenos Aires, Argentina, 1901-Cosquín, Argentina, 1943)

 

 

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TIENDAS DE ULTRAMARINOS.

 

Ese olor de las tiendas de ultramarinos. ¿Recuerda usted? En pleno centro, a veces. O mejor, en la calle Pedro Mendoza, o en Junín y Corrientes. Olor de vodka y salmón en lata; de arreos de pesca y arenque ahumado. Ese olor.
 
Ese olor a color de mapa.
Ese olor a ruido de motor de remolcador.
Ese olor a Hotel de Inmigrantes.
Ese olor a colonia extranjera. Ese olor.
 
Ese olor fresco del alambre y la cuerda; ese olor húmedo, espeso, de mostrador y trastienda; de comida dulce; de dulce agrio; de ropa comprada en puertos; ese olor ultramarino. Ese olor.
 
Ese olor a comida en las calles Veinticinco de Mayo, Reconquista o Leandro Alem. Olor a agencia de colocaciones, también. Y a calentador a kerosene. A tufo de calentador. A violín sacado del baúl lleno de polvo. A armónica. A afiches de la guerra ítalo-turca o anglo-boers. Ese olor.
 
Ese olor a tricomía de Trípoli. De familia real española. Ese olor.
Ese olor ultramarino.
Ese olor azul de mapa y ojo de buey.
 
El personaje de Proust por el aroma de una taza de té, reconstruye todo un tiempo perdido, pasado. Huela, huela usted cuando pase por una tienda de ultramarinos. Huele a Centenario, ¿verdad? A 1910. La Infanta Isabel. El Presidente Montt. Roque Sáenz Peña. Las primeras huelgas y manifestaciones. El abigarramiento en el Hotel de Inmigrantes, las terceras, la carta de España, la Exposición, las tiendas de ultramarinos.
 
Huela, huela usted cuando pase por una tienda de ultramarinos. ¿Huele a retrato antiguo, verdad? A postal en colores. La Plaza del Congreso. El monumento de los Españoles. Un niño con sombrerito de paja que cruza la calle. Un fiacre. Un tranvía a caballos. El mayoral.
 
Huela, huela usted cuando pase por una tienda de ultramarinos. Huele a heliotropo, brocamelia y alelí. Huele a Parece que Fue Ayer. A trencito del Parque Japonés. A cuello Mey. A bigotera y cosmético. A 1914. Huele a progroms. A guerra europea.
Los diarios nos recuerdan cada día ese olor, esos olores.
Lituania, Letonia, Estonia, Finlandia, Polonia….Kovno, Vilma, Helsingfors, Riga…
 
Inmediatamente se desparrama un olor a arenque ahumado, a pepinos en vinagre, a salmón en lata, a pescado en barrica, a esturión, a bacalao, a arreos de pesca, a … un olor ultramarino. (Todo esto puede ser un poco literario, pero ustedes comprenderán).
 
En seguida, el paisaje. Ahora hay sobresalto en el mar, en las rías y en los ríos; en los prados y en las colinas.
¿Qué será de esos paisajes reproducidos en los atriles de algunos pianos automáticos?
 
¿Qué será de la rueda del molino mal pintado?
Vemos a una mujer gorda cortando pescado sobre una tabla. (La gorda de la pescadería).
 
A un grupo de hombres del norte cuchicheando a la puerta del café maloliente. A un vendedor de diarios cuyos títulos no podremos deletrear nunca. A un sacerdote de una religión extranjera –y extraña-. A un retrato de novios, en el fondo de la sala, sobre unos tarros de compota de penetrante olor (ultramarino). A alguien que cruza la calzada llevando a un niño de la mano. A un niño agitando desde la borda de un barco de carga su gorra de pana (ultramarina). Y, finalmente, a una pandilla de chiquillos rubios, rotosos, sucios, que hablan ya el lenguaje de la calle, el lenguaje argentino, mientras la más vieja de las mujeres, la más vieja, mueve melancólicamente la cabeza y habla todavía del barco como el gringuito cautivo de "Martín Fierro".
 
Y, sobre la mesa, el diario, y en el diario los telegramas fechados en esos lugares (ultramarinos) que, sin duda, no conoceremos nunca. Y entonces, al puchero cotidiano se mezcla un súbito y profundo olor (ultramarino) de arenque ahumado, de salmón en lata, de pepino en vinagre, de pescado en barrica.
 
Es curioso.
Y triste, bien triste, muy triste. 
 
 
 
 

LA CALLE DE LOS SUEÑOS PERDIDOS

 

"Dios creó al hombre para que fuera feliz"
Tolstoi
 
 
Un hombre ha perdido un sueño y no lo puede encontrar.
Muchos seres perdieron un sueño. ¿Cuántos siguen el rastro del sueño perdido?
 
Un sueño puede perderse de día o de noche, a la hora indecisa de la madrugada, en la calle, en la casa, en un hotel, en una plaza, en un vagón de ferrocarril, en un barco. En cualquier lugar puede perderse un sueño como se pierde una llave.
 
¿Ha encontrado usted alguna vez una llave en la calle?
¿Ha encontrado un sueño perdido?
(De qué le vale una llave, un sueño, si no es su llave, su sueño?)
El mundo está lleno de sueños perdidos.
 
El honrado chofer devolvió la valija olvidada en su coche de alquiler. El honrado transeúnte devolvió la cartera repleta de billetes.
Nadie, que yo sepa, ha devuelto un sueño.
Nadie.
 
Y los sueños se pierden, de la noche a la mañana, como cualquier objeto. Se pierden y se encuentran. (¿Dónde? ¿Dónde?)
Un hombre ha perdido un sueño (Se gratificará a quien lo devuelva). Lo perdió en una ausencia, o en una espera. No sabría decir dónde.
Hay un lugar adonde van a parar los objetos perdidos. Llaves, anillos, medallas, Cristos de plata y de bronce, cadenas, relojes, puñales, recuerdos de familia, todo lo que se pierde y se encuentra. Menos los sueños. No hay una sección de extravíos y hallazgos para los sueños y los destinos. Un lugar, una especie de Rastro celeste, de entrecielo, donde uno pudiera hallar aquello esencial de su vida: lo único que podría darle la felicidad.
Dios creó al hombre para que fuera feliz.
 
Habría que crear ese lugar. Abrir una nueva calle fuera de la nomenclatura urbana. La calle de los sueños perdidos, de los sueños equivocados, de los sueños fugitivos, remotos, desvanecidos, desencontrados; de los sueños que sobreviven; de los sueños inéditos; de la ausencia y de la espera; del regreso a un día en que el sueño pudo ser nuestro. En que pudimos encontrarnos con nuestro verdadero destino.
 
El hombre que perdió un sueño podría encontrarlo en la calle de los sueños perdidos.
Volvería a arder el fuego interior bajo la triste capa de ceniza que lo cubría. Todo se manifestaría libremente. Se romperían, al conjuro del sueño aprehendido, las ataduras, los prejuicios, los impedimentos, lo que se oponía a su felicidad.
 
Y como Dios creó al hombre para que fuera feliz, todo le sería permitido para serlo. Hasta el egoísmo.
Todos los sueños existen. Existe el sueño de cada destino. El sueño que haría feliz al desdichado y que rompería la obstinación en el mortal fastidio del pesimista.
 
Hay que crear la calle de los sueños perdidos.
Muchos han perdido un sueño y se han acomodado a otro. Números equivocados del destino, se resignan con su suerte. Permutan un sueño por otro. El verdadero sueño, nuestro íntimo sueño, vital, existencial, ¿dónde está? Se fue, quizás, por una puerta falsa. Llegó a buscarnos cuando recién salíamos; se desvaneció en la bruma; cayó en una trampa o en una alcantarilla. Quien sabe dónde.
 
De este desencuentro del hombre y su sueño nació la irremediable congoja.
Lo que pudo haber sucedido y no sucedió.
¿Qué hay detrás del portal donde la madre anónima dejó abandonado a su hijo?
 
El postulante nunca pudo entregar su carta al ministro. El anciano mendigo no pudo hablar jamás con el director del asilo.
En esa estación no se detuvo el tren. Y allí estaba el sueño aguardando.
En ese puerto no se detuvo el barco. Y allí estaba el sueño aguardando.
 
El cómico trashumante perdió su mejor contrata.
El saltimbanqui...
El aventurero...
El presidiario...
El criminal...
El suicida...
El poeta...
 
Tal día, tal hora, ¿dónde estábamos?
La suerte nos llamó por nuestro nombre. No la escuchamos.
La suerte no llama dos veces.
 
Después, nos equivocamos de puerta. Llamamos y nos dieron con la puerta en la cara, como suele hacerse con los mendigos.
Quizás no debíamos haber perdido el tiempo buscando un sueño. Quizás el sueño viniera solo a nuestro encuentro.
 
Tarde ya gritamos nuestra desesperación inútil. Agitamos los brazos como el náufrago en la soledad del mar. Nadie acudió a nuestro llamado. Nuestra angustia fracasó en el silencio.
Hay que crear la calle de los sueños perdidos. El Rastro celeste. El entrecielo.
 
Allí encontraríamos nuestro sueño. Allí estarían, en exposición, los sueños fugitivos, los sueños intactos, los sueños usados, los sueños abandonados, frustrados, despreciados, olvidados.
Allí resucitaría el sueño. Palpitaría como una criatura recién nacida.
Todos los sueños existen. Existen los sueños que se realizan y los que se pierden y aún los sueños inconcretos.
La felicidad existe.
 
Un hombre ha perdido un sueño y no lo puede encontrar.
El rastro del sueño perdido lo lleva a una puerta cerrada. ¿Qué puerta es ésa?
Detrás de esa puerta quizás nos aguarde el sueño. Quizás nos hallemos nosotros mismos, de rodillas, o ese hermano menor que siempre nos acompaña.
Que no tiemble nuestra mano al llamar a esa puerta. Que no tiemble.
 

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

Luis Eduardo García (México, 1984)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y barba 

 

 

LO QUE NO SABEMOS DE LA LUZ

 

La hemos sentido
como una tela delicada
que nos cubre el cuerpo a medias.
También ha sido polvo
dentro de los ojos
y consuelo. El punto
que seguimos para no vagar
en zonas abisales. Una ola. Pero
jamás conoceremos
a qué sabe, qué es
lo que susurra, qué se siente
que te invada. Para nosotros
se quedará en la superficie. Los tratados, las
naturalezas muertas
solo hablan
de lo que no entendemos, del hilo
que no existe. De cómo
la más simple hoja, el tallo
más ligero
saben cosas que ni siquiera imaginamos.
…..

(Fuente: Daniel Freidemberg)

Claudia Dabi (Chivilcoy, Buenos Aires)

 

 

Puede ser una imagen de pájaro 

 

MENOS ES MÁS (2)

 

Las floristas asedian a los novios
Las teteras suspiran las perfectas esferas
Atarle un terciopelo a la cabeza
Semejante al blanco, casi como un negro
El pan de vidrio es una mujer 
 
En lugar de eso:
Las arcangélicas asedian a los vacuos
Las apariciones suspiran las perfectas singularidades
Atarle un divagante a la perplejidad
Semejante al amor, casi como un destiempo
El tedio de vidrio es la soledad 
 
Pero dónde
sin las floristas de la melancolía administrativa
sin los novios de la impaciencia lunar del vértigo
sin las teteras de la filosofía húmeda de la contemplación
sin las esferas de la incertidumbre del centro perdido de la idea
sin terciopelo de la solemnidad inútil del secreto
sin cabeza en la confusión pensativa del eco
sin blanco de la inocencia burocrática del argumento
sin negro de melancolía mineral cristalizado
sin pan de la trascendencia apelmazada y del hambre metafísica
y sin mujer de gravedad y torsión de la pulsión intuitiva 
 
Precisamente
cabe pensar
que en su ausencia reside
la belleza del mundo. 
 
 
          Sin prisa sin pausa
Chivilcoy, Buenos Aires, Argentina
 

Alberto Martinez-Márquez (República Dominicana, 1968)

 

 



HIPÓSTASIS DEL AMOR

 

bajo el microscopio
de la mirada
se revela
la transparencia
del sueño
tramando trampas
de verdades ufanas
y aquilatando
la alquimia festiva
de los soles muertos
en el centro mismo
del corazón
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VERSION CINEMATOGRÁFICA DE LA VIDA EN 4K

 

un grito en la niebla
destruye los sentidos
desatando la nostalgia
como acción ineludible
para borrar las fronteras
de todas las otredades
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RECETA DEL DEVENIR

 

tome un hálito de silencio destilado
aplíque por los contornos del olvido
agregue una exhalación de jamases
combíne con geometrías radicales
y mundos infinitos ya licuados
mezcle bien durante un equívoco
hasta obtener una masa de sospechas
espolvoree algo de cinismo ahumado
deje al azar en baño de espejos
cubra la superficie con torvas ilusiones
destape al cabo de un tiempo cero 
 
sirva a priori o a posteriori
 

 

De TRATADO SOBRE LA FUTILIDAD CATEGÓRICA  

Lina de Feria (Santiago de Cuba, 8 de agosto de 1945 - La Habana, 09 de marzo del 2026)

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas y árbol 

 

 

Es lo único 

 

.
hace una noche espléndida para morirse
los animales abandonaron sus tubos de agua
tratando de encontrar esos refugios
de que hablaba el cuerpo
no hallarán nada ni la sombra de sus orejas
no saben a dónde han marchado
como nosotros sólo llevan un poco de intuición
una necesidad de hallar lo cierto
odian el mismo panorama
huyen de las raíces sepultadas
de las palabras sin luces
se sabrá que también la hermosura nos reconoce
porque no está en un precepto
ni en un sitio fácil
tiene toda la condición de la tierra
está en el trazo amargo en la evasiva del temor
en la entrada a cines repentinos
tú y yo tenemos mundos más grandes
que este mundo
noches más largas que esta noche
estaba dicho que no habría lugar
y no lo hubo
que compraríamos jaulas vacías
y le pondríamos nombres a las calles ajenas
que también éramos gente de nunca
gente de resistir y así se hizo
estaban dichas todas las cosas
nos esperaba una prisión de animales salvajes
nuestra separación fue en el comienzo
cuando tu mano dio contra mi mano
como si fuera la cola de un pájaro
dando contra el cuello de una estatua
nos acercó una piedad sin horario
¿no te parece que esto es un mar sin origen
una mirada bajo el fuego un águila
hacia un fondo inexpugnable?
sabemos que el impulso es un despojo
que se gasta el discurso sobre los fondos simples de la tristeza,
estoy más reducida más ingenua cada vez
por favor sigue guardando hojas
en los bolsillos de tu abrigo
existes como un aire próximo
como los sobres que se despegan bajo el agua
es lo único
aunque hay algo vivo en todo
creo que nunca acabaré de comprender la vida
ni esta noche espléndida para morirse.
 
 
.
Lina de Feria Barrio fue una poeta cubana 🇨🇺

(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)