jueves, 16 de julio de 2026

Héctor Viel Rmperley (Buenos Aires, 21 mayo 1933–Buenos Aires, 26 junio 1987)

 

 

 


 

MES DE MARZO DE 1986

 

Pabellón Rosetto, larga esquina de verano, armadura de
mariposas: Mi madre vino al cielo a visitarme.
 
Tengo la cabeza vendada. Permanezco en el pecho de la Luz
horas y horas. Soy feliz. Me han sacado del mundo.
 
Mi madre es la risa, la libertad, el verano.
A veinte cuadras de aquí yace muriéndose.
 
Aquí besa mi paz, ve a su hijo cambiado, se prepara —en Tu llanto—
para comenzar todo de nuevo.
 
 
 

HOSPITAL BRITÁNICO

 

La muchacha regresa con rostro de roedor, desfigurada por no
querer saber lo que es ser joven.
 
Llevando otro embarazo sobre las largas piernas, me pide humildemente
fechas para una lápida. (1984)
 
 
 

HOSPITAL BRITÁNICO

 

¿Quién puso en mí esa misa a la que nunca llego? ¿Quién puso
en mi camino hacia la misa a esos patos marrones —o pupitres
con las alas abiertas— que se hunden en el polvo de la tarde sobre
la pérgola que cubrían las glicinas? (1984)
 
 
 

HOSPITAL BRITÁNICO

 

Voy hacia lo que menos conocí en mi vida: voy hacia mi cuerpo. (1984)
 
 
Hospital Británico (1986)
En: Alta marea. Muestra de la poesía argentina del siglo XX
Selección de Jorge Ariel Madrazo y Julio Salgado
Lima: FÓRNIX Revista de creación y crítica N°11 marzo 2012, pp. 157-158
 

(Fuente: Óscar Limache) 

Bella Ajmadúlina (Moscú, Rusia, 1937-2010)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas, flequillo, trenca y sobretodo 

 

 

UN CUENTO SOBRE LA LLUVIA

 

Desde la mañana la lluvia no me abandonaba,
—Oh, déjame —le decía yo groseramente.
Pero ella no cedía, fiel y triste,
me seguía como una pequeña hija.
La lluvia se pegó a mis espaldas, como un ala.
Yo la retaba
—¡Avergüénzate, mala!
Llorando te implora el quintero
—¡Vete a las legumbres y a las flores!
¿Qué quieres de mí?
El tiempo era pesado y seco.
La lluvia estaba conmigo, olvidando
al resto del mundo.
Los chicos bailaban en torno a mí,
como si fuera una máquina regadora.
Me ingenié para entrar en un café,
Me escondí en una mesa, detrás de un nicho.
La lluvia, cual un mendigo, se pegó a la ventana,
y quería llegar a mí a través del vidrio.
Salí otra vez, la mejilla fue castigada
con una bofetada húmeda,
pero en seguida, arrepentida,
la lluvia, triste y valerosa,
me lavó los labios con olor a cachorro.
Creo que mi apariencia era ridícula.
Me envolví el cuello con un pañuelo gris.
Y la lluvia me pellizcaba la oreja.
La sequía era tensa. Todo estaba seco.
Sólo yo me empapé.
 
 
_____________________
Traducción del ruso de Irina Astrau en "Zenda", 25 de abril de 2018. En la imagen, Bella Ajmadúlina (Moscú, Rusia, 1937-2010 / Lit.Ra)

 

(Fuente: Jonio González) 

Macedonio Fernández (Buenos Aires, 1874-1952)

 

 

Suave encantamiento 

 

    


 
 
 
 
     Profundos y plenos
Cual dos graciosas, breves inmensidades
Moran tus ojos en tu rostro
Como dueños;
Y cuando en su fondo
Veo jugar y ascender
La llama de un alma radiosa
Parece que la mañana se incorpora
Luminosa, allá entre mar y cielo,
Sobre la línea que soñando se mece
Entre los dos azules imperios,
La línea que en nuestro corazón se detiene
Para que sus esperanzas la acaricien
Y la bese nuestra mirada;
Cuando nuestro ser contempla
Enjugando sus lágrimas
Y, silenciosamente,
Se abre a todas las brisas de la Vida;
Cuando miramos
Las cenizas de los días que fueron
Flotando en el Pasado
Como en el fondo del camino
El polvo de nuestras peregrinaciones.
Ojos que se abren como las mañanas
Y que cerrándose dejan caer la tarde. 

[1904]

En  Martín Fierro, n° 14 y 15, 24 de enero de 1925


Foto: Popular, s/d

Nota del Ad.: El poema "Suave encantamiento" fue publicado por primera vez en la revista Martín Fierro ("la primera Martín Fierro") del poeta anarquista Alberto Ghiraldo, cuyos 48 números semanales aparecieron en Buenos Aires en 1904 y 1905. La "segunda Martín Fierro" recuperó el poema en el número doble 14 y 15 de 1925, con la siguiente introducción: 
"Páginas olvidadas
" Macedonio Fernández, ¿un precursor del ultraísmo? 
"Hace veinte años -época en que se cultivaba una poesía brillante, ruidosa, elocuente- publicaba Macedonio Fernández en el Martín Fierro de Alberto Ghiraldo, las composiciones 'Tarde' y 'Suave encantamiento'. Reproducimos esta, acaso anticipación de Borges, González, Lanuza, Nora Lange, Francisco Piñero, nuestros ultraístas.
"Verso libre, desdeñoso del ritmo silábico y la rima, pero grandemente eufónico. Poesía pura, recóndita, de acento misterioso. Hasta la casi ausencia de puntuación que caracteriza a los [ilegible, probablemente "nuevos"]. Pero, sobre todo, el amor a la imagen, en el [ilegible] de los ultraístas. He aquí la composición que se publicó el 14 de noviembre de 1904 en Martín Fierro, y que se cierra con un par de versos admirables, de esos que largo tiempo hacen soñar."

 

(Fuente: Otra Iglesia Es Imposible) 

José Pulido (Venezuela, 1945 / Reside en Génova)

 

 

 

 

 

COSAS PARA VER

 


Zarpas clavadas en lo que no es un árbol
Zarpas clavadas en lo que no parecía blandura
Dios mío, Dios mío ¿todo lo que hay te pertenece?
 
Mamá: ¿has visto a Dios? Pregunta la niña
apartando la vista del televisor
 
La madre orgullosa ante una pequeñez
que hace preguntas grandes
responde: Dios se siente, se piensa dentro de nosotros
no necesita que lo vean 
 
La niña replica:
Si no necesita que lo vean ¿por qué hizo los ojos?
 
La madre sonríe con ironía de bestia que padece ternura
y culmina el diálogo:
Gracias a los ojos puedes saber cómo es tu mamá 
 
Importante estar consciente de lo que eres
en el momento en que ya no puedes
ser lo que has deseado
 
Desear no alcanza, es insuficiente: se requiere crear
una pieza amada, una pieza de suma belleza,
una pieza de compasión y levantar una estructura
que valga por sí misma
aunque no formes parte de su realidad
solo debes formar parte de su hechizo
 
Puedes ser hembra, puedes ser varón
lo que permanece más allá de todo
es la creación que valga sin hacerte valer
Si eres capaz de hacer una obra que te supere
entenderás para siempre lo que no se dice
 
Antes de que la vida despliegue
su desarrollo en el cuarto de la infancia
donde toda represa anuncia su ruptura
las niñas conocen el miedo a la muerte y al amor
algo tan irresistible de ver en un video:
Un tigre aferrado al cuello de una jirafa

 

Marc Patin (París, Francia, 1919-Berlín, Alemania, 1944)

 

 

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TIERRA DECÍA LA MÁS BELLA

 

Tierra decía la más bella y sus ojos me miraban
Por la mañana sólo te tengo a ti
Tengo dos ojos que te ven y risas en torno de las risas
 
En la playa por la mañana un pájaro de noche insomne
Afila entre sus garras los cuchillos de arena
Un grupo de árboles se precipita
En la nieve de un espejo
Y estoy desnuda en ese espejo
Entre la hierba de mis piernas y de mis brazos
Entre la hierba de mis senos
 
El sol se alza en mis manos
Al oeste un gallo de arena se desmorona
Los diez dedos del río desnudan al río
 
Y detrás de la ventana y detrás de mí
Aquí estoy
En todo semejante
A todo lo que ves
***
12 de agosto de 1943.
 
 
_____________________
Marc Patin (París, Francia, 1919-Berlín, Alemania, 1944) fue uno de los fundadores del grupo neodadaísta Réverbères, y luego del grupo surrealista La Main à Plume, que unió la poesía surrealista con la resistencia al nazismo y del que formaron parte Robert Rius (fusilado en julio de 1944, por su participación en la Resistencia, junto con Jean Simonpoli, director de "Cahiers de Poésie", y Marco Ménégoz), Laurence Iché, Maurice Blanchard, Gerard de Sède, Léo Malet, Christian Dotremont y Noël Arnaud, entre otros. En 1942, publicó el libro de poemas "Femme magique". En 1944 fue arrestado por los nazis y deportado a Alemania, donde murió de neumonía. Dejó alrededor de ochocientos poemas, tres cuartas partes de los cuales aún permanecen inéditos. Su obra fue redescubierta por Guy Chambelland en 1991.
La traducción es de Miguel Ángel Frontán en literaturafrancesatraducciones.blogspot.
 

(Fuente: Jonio González) 

Vrginia Caramés (Buenos Aires)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y personas sonriendo 

 

 

DESFLORACIÓN

 

El traspié                   [Un desastre]
Los reflejos se fraccionan, la luz enloquece
-para acá-para allá-
El plano inmaculado se macula, se rompe.
La mosca embustera engaña al pez.
Picó. 
 
La mosca falsa, la estúpida mosca
y el cuerpecito frío y brillante se contonea furioso
-te engañaron-
Fue la mosca que rompió el plano de la superficie
Los círculos concéntricos / el embuste / la confusión.
La mosca liviana y burda, la no mosca,
ni cerca de una mosca,
eso,
apenas del peso de una mosca, que toca el plano,
el punto sobre el plano y
ahí la hecatombe confunde al pez
que pica, que se sacude,
que salpica, que.
La luz ociosa se descompone ahora
en tantas partes como fragmentos de agua se disparan
sin reglas. El agua ya está rota.
Habrá que esperar /
esperar a que muera el pez /
a que jalen del cordel /
a que salga. Que salga el pez,
la mosca,
el cordel
/ que al fin tiren
/ que termine.
Habrá que esperar que se calme / que no llueva.
 

 

(Fuente: Daniel Freidemberg) 

Li Yuansheng (Sichuan, China, 1963)

 

 

Li Yuansheng's poems published in Beijing Literature - iNEWS 

 

 

QUIERO PERDER EL TIEMPO CONTIGO

 

quiero perder el tiempo contigo; por ejemplo
agachar la cabeza, mirar los peces; por ejemplo
dejar que el té se enfríe, que su juego de sombras
se eche a perder; sí, abandonándolas
a su suerte, desperdiciar juntos
el atardecer; por ejemplo pasear,
charlar hasta que el cielo pierda las estrellas
 
quiero malgastar ese tiempo en que el viento sopla;
sentarme en un pasillo, mirar a la nada,
que se te pueble la mirada con las nubes
que cruzan, negras, del otro lado del cristal
 
ya he perdido el mundo (pasó por mí)
y cargo un cansancio como de no haber sido amado
pero mañana seguiré igual y seguiré
desperdiciando las abundantes miradas
de las flores; la vida debería
parecerse más a su belleza y a su absurdo,
a las pelis casi buenas a las muertes
y los amores desesperados
al precario silencio que nos traen
 
Quiero que nos desperdiciemos mutuamente
que echemos a perder los silencios breves y los largos sinsentidos,
matar contigo a ese anciano delicado: el universo; por ejemplo,
acercarnos hasta una barandilla,
agachar la cabeza, mirarnos
en el espejo del agua y que todo
quede abandonado y por la espalda
nos crecerán una alas largas y finitas
.....

por Munir Hachemi
con tres levísimos retoques míos  (Daniel Freidemberg)
 
(Fuente: Daniel Freidemberg)