jueves, 23 de abril de 2026

Lauren Mendinueta (Barranquilla, Colombia, 1977)

 

lauren-mendinueta 

 

COMO EN UN SUEÑO

 

Ya no tengo dónde volver.
Habito días horrendos.
He puesto mi casa sobre la luna.
Desde lo más alto,
desnuda e inconforme,
veo cómo avanzan sobre la matria
vientos asoladores.
No coseré mi boca,
no seré puntual,
no cubriré mi cuerpo.
He renunciado a la manta del miedo.
Aquel verano
fue como un mal sueño.
Vi imágenes aterradoras,
personajes grotescos,
monstruos del pasado
otra vez presentes,
y el latido del miedo
en mi corazón.
Para salvarme
los libros escalaron hasta mí.
Tantas palabras en mi lengua.
Palabras que no usaré jamás.
Voces que se comieron los ratones
con sus dientecitos afilados.
Ya no tengo dónde volver.
 
 
Un hueso casi invisible. Editorial Difácil, Valladolid, España 2025

 (Fuente: Adriana Hoyos)

Fabio Cardarelli (Córdoba, 1969)

 

 

Cuando los brazos de la tierra
suban a buscarme, dni 20288130, recordaré a Pedro, dni 19538759,
hablaremos de aquellas flores
que se abrían bajo el rocío cuando habitamos
la casa del molino, soplaré su nombre, recuérdalo
Ana, dni 21764932, que vivimos juntos el fragor de la infancia,
intentaras creer que no todo es
camino pedregoso moho ortigas
gas de estrellas fugaces
destellos de amor entre senderos, por entonces
habrá nacido Julia, dni 19733078, luego
Marcos, dni 20338170, y unos años después
Bernardo, dni 24256449,
 
serán, fueron, son
como abejas blancas posadas en
nuestros huesos vigorosos
 
burbujas
de luz
sobre tus blandos pechos
 
como vemos, todos merecemos filiación
orden
reglas
un número que nos ancle en el misterio
aprobar certezas
legitimar un alma
creer que estuvimos sobre esta tierra, pero
 
hay muertos que ya no crecen Carlos, dni 22764932,
cada mano aprieta el ramo pesado de la desolación
como un
oropel de promesas inválidas te fuiste te fuiste
tan diminuto
 
del pregón obtuso del párroco Juan, dni 6442991, nacía
como un glaciar la tibia duda, ¿oraba por nuestra fe? ¿por la fe de Pedro?, dni 19538759, ¿por la miel de tu arcón? ¿por el pan de todos?
¿por la memoria que como un sudario
quedaron translúcidos los rostros? ¿por el cansancio
de las almas? ¿por los náufragos que habitaban en
los cuerpos movedizos? ¿por
quien oraba? pero
 
hay muertos que no vuelven a nacer mi querido José, dni 21764442,
y es inteligente el dolor
 
sabe de quien alimentarse
 
todos merecemos ser reales
gozar entidad
tener destino
una letra un silbido a la distancia
un canto que nos llame desde cielos lejanos,
 
no el eco turbio de ese pueblo
cuando la casa del molino
nos mastica y traga, por eso
cuando los brazos de la tierra suban a buscarme,
dni 20288130,
estaré vestido
 
para la ofrenda.
 

Miguel Ángel Olivera (Montevideo, Uruguay, 1943)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de estudiar y texto que dice "ONdae elleón leon queruge el ruge que en mi paladar 周" 

 

23 DE ABRIL: DÍA DEL LIBRO...
DECLARACIÓN DE AMOR
 
 
yo
obrero gráfico
militante
del SAG
sindicato de artes gráficas
laburante de los turnos nocturnos de las imprentas
y
de los talleres cooperativos de la Comunidad de Sur
aprendiz del componedor/ los guiones/ los espacios
tipógrafo prolijo
hijo
de Bodoni y de Baskerville
linotipista
de vapores de plomo
y
un litro de leche por conquista sindical
maquinista
de minervas gloriosas
y
de planas majestuosas
dúctil trabajador
de rotativas monstruosas
y
de mimeógrafos clandestinos
y
de tipografías clandestinas
a salvaguarda de la policía…
yo
guillotinero/ cosedor/ engrampador
entapado
de resmas
y
de tinta
prestidigitador de las plegaderas de hueso
revolvedor de coleros de hierro
de cola de pescado caliente
encuadernador manual
armando a 4 manos
en la mesa de alzar a toda velocidad
pliego tras pliego
página tras página
de aquel 4º del 84 plegado en 16
partero del milagro más milagrero y santo:
traer un nuevo libro al mundo de las letras…
yo
comprador de libros
yo
librero
de la fraternidad Iguazú
y de la librería Ejido
yo
feriante de usados en la calle Paysandú
yo
lector
yo
bibliómano
bibliófilo
bibliotecario
del viejo sindicato de panaderos
-gloriosos anarcos agrupados en la antigua FORU…-
yo
editor
corrector
prologuista
yo
coleccionista
anticuario
acumulador de primeras ediciones
exégeta de las dedicatorias firmadas
fanático de los ex libris
rey de las ediciones príncipe
y
algunos incunables
y
algunos códices maravillosos
yo
comprador de enciclopedias
en cómodas cuotas mensuales
yo
cliente de Losada
adquiriendo todo su fondo editorial
que vinieron en 4 viajes de camioneta de la empresa
yo
ladrón de libros
-claro está-
en barreiro y ramos/ en mosca/en la querida librería atenea
yo
escritor manuscrito
poeta oral
yo
preso
(13 años debajo de una tapita de cocacola)
obsesivo lector de la cana
a un promedio de 1 libro por día…(¡!)
(las fraternas puertitas del irse…)
yo
que vivo aplastado
por 15 mil volúmenes en mis estanterías
yo
que tengo
70 títulos publicados
unos 14 inéditos
70 años escribiendo al pedo
yo
que acabo de saber
que mi último libro
(“EL LEÓN QUE RUGE EN MI PALADAR”)
se agotó en librerías
yo
voraz libroadicto
yo
“autor nacional”
yo
“poeta laureado”
yo
que soy
casi un libro
que atesoro
entre mis páginas amarillentas
rosas secas/ cabellos/ cintas de pelo
boletos/ programas de cine/ de teatro
entradas al ballet/ pasajes de ida (y vuelta)
breteles que han perdido su perfume
broches de sutién/ pedazos de bombachas
talones del estadio/ facturas de armerías
servilletas de bares y confiterías
manchas de lágrimas/ de sémen/ de sangre
sobrecitos dorados y vacíos de condones usados
siluetas acribilladas de polígonos de tiro
tristes fotografías blancoynegro
con los bordes dentados (viejas kodaks)
fotos carné/ retratos de 15
de pibas condiscípulas y amadas
y
de brujas que me volvieron desgraciado…
yo
que vivo
adentro de un libro
(porque afuera
uno se muere asfixiado de tanta mierda)
yo
que no salgo de entre sus hojas
que apenas soy un párrafo acaso no leído
casi un marcalibro en un folio olvidado
(yo
que he juntado cientos de señaleros de libros…)
yo
quizás
libro cerrado definitivamente
pego
un grito
-un gritito-
un rugido
-un rugidito-
apenas
un ruidito
y
me paso
con armas y bagajes y colmillos
(con las pocas armas y los pocos bagajes y los pocos colmillos
que me van quedando)
me paso
digo
yo
lo gruño
yo
declaro:
me paso al libro digital
decididamente
y
chau polilla
chau hongos de humedad
chau piojillos del papel
chau alimañas editoriales
chau porcentaje rapiñoso de las librerías
chau olvidos…!
yo
cumplo el sueño
el gran sueño
del poeta:
alcanzar “la nube” sin dejar de pisar la tierra…!
Click…!
 

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

Jorge Teillier (Lautaro, 24 de junio de 1935 - Viña del Mar, 22 de abril de 1996)

 

 

 

 

CUANDO YO NO ERA POETA 

.

Cuando yo no era poeta
por broma dije que lo era.
 
Yo no había escrito ningún verso
pero admiraba el sombrero alón
del poeta del pueblo.
 
Una mañana me encontré en la calle con mi vecina.
Ella me preguntó si de verdad era poeta.
Ella tenía catorce años.
 
Esa vez llevaba un ramo de ilusiones.
Después una anémona en el pelo.
La tercera vez un gladiolo entre los labios.
La cuarta vez no llevaba ninguna flor,
yo le pregunté el significado de eso a las flores de la plaza
que no supieron responderme.
 
Ella había traducido para mí poemas de Ferdinand von Saar.
Yo no le di nada a cambio.
No quería desprenderme ni de una hoja de cuaderno.
 
Sus ojos disparaban balas de amor calibre 44.
Eso me daba insomnio.
Me encerré mucho tiempo en mi pieza.
 
Cuando salí, la hallé en la plaza y no me saludó.
Volví a mi casa y escribí mi primer poema.

 

 

(Fuente: Ricardo Espinoza Lolas) 

Oliverio Girondo (Buenos Aires, 1891 - 1967)

 

 

Oliverio Girondo - El pentotal o qué 

 

 

¿Qué oficio es ser poeta? 

 

Los nervios se me adhieren
al barro, a las paredes,
abrazan los ramajes,
penetran en la tierra,
se esparcen por el aire,
hasta alcanzar el cielo.
 
El mármol, los caballos
tienen mis propias venas.
Cualquier dolor lastima
mi carne, mi esqueleto.
¡Las veces que me he muerto
al ver matar un toro!...
 
Si diviso una nube
debo emprender el vuelo.
Si una mujer se acuesta
yo me acuesto con ella.
Cuántas veces me he dicho:
¿Seré yo esa piedra?
 
Nunca sigo un cadáver
sin quedarme a su lado.
Cuando ponen un huevo,
yo también cacareo.
Basta que alguien me piense
para ser un recuerdo.
 

Jorge Teillier (Lautaro, 24 de junio de 1935 - Viña del Mar, 22 de abril de 1996)

 

 

 

 

 

En la secreta casa de la noche


Cuando ella y yo nos ocultamos
en la secreta casa de la noche
a la hora en que los pescadores furtivos
reparan sus redes tras los matorrales,
aunque todas las estrellas cayeran
yo no tendría ningún deseo que pedirles.
 
Y no importa que el viento olvide mi nombre
y pase dando gritos burlones
como un campesino ebrio que vuelve de la feria,
porque ella y yo estamos ocultos
en la secreta casa de la noche.
 
Ella pasea por mi cuarto
como la sombra desnuda
de los manzanos en el muro,
y su cuerpo se enciende como un árbol de pascua
para una fiesta de ángeles perdidos.
 
El temporal del último tren
pasa remeciendo las casas de madera.
Las madres cierran todas las puertas
y los pescadores furtivos van a repletar sus redes
mientras ella y yo nos ocultamos
en la secreta casa de la noche.
-Jorge Tellier
.
.
.

Para hablar con los muertos



Para hablar con los muertos
hay que elegir las palabras
que ellos reconozcan tan fácilmente
como sus manos
reconocían el pelaje de sus perros en la oscuridad.
Palabras claras y tranquilas
como el agua del torrente domesticada en la copa
o las sillas ordenadas por la madre
después que se han ido los invitados.
Palabras que la moche acoja
como a los fuegos fatuos los pantanos.
 
Para hablar con los muertos
hay que saber esperar:
ellos son miedosos
como los primeros pasos de un niño.
Pero si tenemos paciencia
un día nos responderán
con una hoja de álamo atrapada por un espejo roto,
con una llama de súbito reanimada en la chimenea,
con un regreso oscuro de pájaros
frente a la mirada de una muchacha
que aguarda inmóvil en el umbral.
-
.

Poema de invierno


El invierno trae caballos blancos que resbalan en la helada. Han encendido fuego para defender los huertos de la bruja blanca de la helada. Entre la blanca humareda se agita el cuidador. El perro entumecido amenaza desde su caseta al témpano flotante de la luna.
 
Esta noche al niño se le perdonará que duerma tarde. En la casa los padres están de fiesta. Pero él abre las ventanas para ver a los enmascarados jinetes que lo esperan en el bosque y sabe que su destino será amar el olor humilde de los senderos nocturnos.
 
El invierno trae aguardiente para el maquinista y el fogonero. Una estrella perdida tambalea como baliza. Cantos de soldados ebrios
que vuelven tarde a sus cuarteles.
 
En la casa ha empezado la fiesta.
Pero el niño sabe que la fiesta está en otra parte, y mira por la ventana buscando a los desconocidos que pasará toda la vida tratando de encontrar.
 
-Jorge Tellier
 

(Fuente: Literatura, arte, cultura y algo más) 

Alfonsina Storni (Suiza, 1892 - Mar del Plata, 1938)

 

 

 

 

¡ADIÓS!

 

Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!
 
Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán...
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás! 
 
¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad! 
 
¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van! 
 
¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...
-de llagas infectas- ¡cúbrete de mal!...
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán! 
 
¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más! ...
 
 
(Fuente: Alberto Romero)