martes, 3 de noviembre de 2026

Susana Thénon (Buenos Aires, 1935 – 1991).

 

 

Susana Thénon - golpearon... 


 


Ahora se abate la locura del poema

 

 

2

de cara a la pared
dibujan los ojos dan movimiento
amor y el salto al otro lado
es otro hueco          y toda la presencia
otra pared límite blando familiar
la mirada una casa para siempre
solas mesas tendidas
el mundo un paso y otro paso               otro paso

un canal donde atascarse con algunos cuchillos con algunos reinos negros con algunas novedades del silencio y del sol

 

3 

ahora se abate la locura del poema
sobre la calle en ruinas       donde fuimos
somos qué         bajo cifra mortal
aunque lloremos          por la boca por la mano
lágrima tan usada invisible
y en las ollas comunes
murmure el pan         su tétano sus ángeles

 

6

la gran serpiente abrazada al mundo
duerme        también tú duermes
yo duermo        puros de sonido
sonreímos contra         la desesperada y sola
entre las flores     no
(puedes) no (no puedes)            y del día
llueve sombra          amanecida tiemblas de
muerte         anterior a la muerte
duermo extraña al mapa de los mares         aquí leo
tu sueño       aquí ya no                          leo
tu risa lobo idioma blanco             yo descifro
no (no puedes no)
y ahora
cae la gota (bebe amor)
con un todo cielo de apretada locura

 

7

tu paso          nunca otro            y tu boca roída por el viento      criatura
individual     en un mundo de nombres
que ya apenas pronuncias       y que apenas te hieren
dulce materia              viva
en tierra enferma           criatura individual            entre flor y flor oscura
tu paso       nunca otro
y tu boca roída por el viento

 

12

el abrazo el abrazo en la tarde
qué inmortal he sido
y qué poco lastima el porvenir extranjero
esta piedra sin descanso           eras eterna todavía
eras lo último  y primero y nada
y nada sino         sol       tu mirada mi ceguera
sol para siempre ayer              y anochecimos
y el abrazo era el mar

la noche

 

 


NO

Me niego a ser poseída
por palabras, por jaulas,
por geometrías abyectas.
Me niego a ser
encasillada,
rota,
absorbida.
Sólo yo sé cómo destruirme,
cómo golpear mi cabeza
contra la cabeza del cielo,
cómo cortar mis manos y sentirlas de noche
creciéndome hacia adentro.
Me niego a recibir esta muerte,
este dolor,
estos planes tramados, inconmovibles.
Sólo yo conozco el dolor
que lleva mi nombre
y sólo yo conozco la casa de mi muerte.

 

 

-Del libro póstumo La morada imposible (Tomo I).

 

 

***

 

 

 

Susana Thénon

(Buenos Aires, 1935 – 1991). Fue una poeta, ensayista, traductora y fotógrafa argentina. Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires y contemporánea de Alejandra Pizarnik y Juana Brignozzi, perteneció a la denominada Generación del 60, aunque no perteneció a ningún grupo literario. Entre sus poemarios destacan: Edad sin tregua (1958), Habitante de la nada (1959), De lugares extraños (1967), Distancias (1984) y Ova completa (1987). Entre 1970 y 1982 no saldrá a la luz ningún nuevo libro ya que se dedica a la fotografía, pero sigue escribiendo. Su poesía póstuma sería compilada por María Negroni en La morada imposible I y II (2001).

 

(Fuente: tresorillas.com) 

Mario Meléndez​​ (Chile,​​ 1971)​​

 

 

Mario Meléndez​​ (Chile,​​ 1971)​​ ha publicado libros como​​ Vuelo subterráneo, El circo de papel, La muerte tiene los días contados, Esperando a Perec, Jardín de escombros​​ y​​ El mago de la soledad. En 2012 fija su residencia en Italia y al año siguiente recibe la medalla del Presidente de la República Italiana, concedida por la Fondazione Internazionale Don Luigi di Liegro. En 2015 es incluido en la antología​​ El canon abierto. Última poesía en español​​ (Madrid, Visor). En 2017 algunos de sus poemas aparecen traducidos al inglés en la revista​​ Poetry Magazine​​ de Chicago. En 2018 regresa a Chile para asumir como editor general de la Fundación Vicente Huidobro. En 2022, RIL editores publica su obra poética reunida bajo el título​​ Apuntes para una leyenda​​ y la antología​​ Réquiem para frutas suicidas. Actualmente dirige la revista electrónica y la editorial​​ Tres Orillas.​​ 

 

 Puede ser una imagen de texto

 

 

 

 

 

El Estigia es un río de semen

 

El Estigia es un río de semen / los náufragos​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ se masturban sobre sus tablas

pensando en el canto de las sirenas / en ninfas​​ 

que salen del fondo con el sexo en ayunas

El río se mueve con el vaivén de los cuerpos / con​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ el llanto de los ahogados

El barquero eyacula frente a una playa de espejos

se ofrece a cambio de monedas / de besos furtivos​​ 

las aguas se pudren bajo sus pies errantes​​ 

sus remos son falos que arrastran la nostalgia​​ 

su barca un motel que gime de abandono​​ 

un lecho de pétalos marchitos / un altar lleno​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de moscas

Caronte penetra las aguas con su barca / la noche​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ también abre sus piernas​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ y espera que llegue a la otra orilla

 

 

 

 

 

 

 

Será mi sombra que me desconoce

 

Bebo el agua del río con desesperación / con sed​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de lluvia​​ 

Alguien detrás de mí cambia el curso para que​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ no beba

Será mi sombra que me desconoce / Será ese​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ muerto que me espera​​ 

y que lleva mi rostro con una barba postiza

Bebo en la orilla a sorbos como una fiera que duda​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de sí misma​​ 

y el reflejo huye de mi sed hacia otro río de soledad

 

 

 

 

 

 

 

Ya es hora

 

Los viajeros se ven nerviosos / están todos en el bote​​ 

pero el barquero no parte / no se aprecian tormentas​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ ni ventiscas

el viento cabecea entre las rocas / la niebla se fue a​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ otro río

hay una paz que inquieta entre las olas / que asusta

El barquero se mantiene con los ojos perdidos​​ 

Ya es hora / le dice un tipo que semeja él mismo​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ pero más joven

Partiremos cuando las aguas hablen / responde Caronte

y lanza una moneda al aire para que el río decida

 

 

 

 

 

 

 

Un suicida siempre busca un río

 

Es verdad que cruzo a estas almas a la otra orilla​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ o es solo mi imaginación​​ 

y si el río es circular y siempre llego al mismo​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ punto

y si los muertos no quieren cruzar y los obligo con​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ mis remos

y si en vez de monedas son migas que alguien trajo​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de la última cena

y si no hubo otra orilla a donde llegar y estoy preso​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de mi delirio​​ 

y si este río es el Sena y el barquero se llama Celan

Un suicida siempre busca un río y viceversa / un río​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de secretos

para que el cuerpo no sea hallado / para que duerma​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ en el fondo​​ 

como la sombra de algún pez / como la sombra de​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ Caronte​​ 

que rema en otra barca por un río sin orillas

 

 

 

 

 

 

 

El barquero no mira hacia atrás

 

El barquero no mira hacia atrás​​ / rema con los ojos​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ perdidos

y solo escucha voces atormentadas / rumores que​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ trae la niebla​​ 

gritos de náufragos y ahogados / cantos de sirenas

Oye las vidas de quienes cambia de orilla y su gesto​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ se hace amargo

A veces llora y sus lágrimas se diluyen en ese mar​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de tinta verde​​ 

donde su rostro se ha reflejado tantas veces como​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ un sol desfigurado

Debes mirar hacia atrás / murmuran las aguas​​ 

Caronte solo mira hacia adelante / responde el viento

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ Atrás sólo hay rostros de sal

 

 

 

(Fuente: círculodepoesía.com) 

 






 

Roxana Miranda Rupailaf (Osorno, Chile 1982)

 

 

 

 

 

 

Quemaré el laurel en los rincones de la casa

 

en que nos consumimos.

Ahora sé que no volverá el movimiento

a los olores.

Recogeré los pelos de la alfombra.

No volveré a dormir sobre las sábanas

en que nos hicimos aguas

y salivas blancas de lamernos.

Quemaré el laurel en esta casa.

Con azúcar andaré quemando

las pieles y la carne.

Quemaré el laurel en los latidos

 

(Del libro Seducción de los Venenos, Lom 2008)

 

 

 

Me dejo peinar en el ensueño 

 

mal de ojo es esto

Pasmo de corazón dice mi orina

Agua de carmelitas untadas a la lengua

Punza la pena de los abandonados

Mal de ojo es esto

Falta tu líquido mezclado con mi orina

Mixtura de humores mi mal

Mal de ojos es

que me arranques los cabellos tras las sábanas.

 

(Del Libro Shumpall, Del Aire 2011)

 

 

 

Repito este mi rezo

 

por si vienes.

Aquí, frente a las olas me arrodillo.

Invoco tus cabellos anudados por la sal.

Espero a que aparezcas en la tercera ola niño-pez.

Que me trague el mar.

Que me lleven desnuda por la espuma.

Y allí, donde entre piedra venga arena.

Espero me ilumines en la tercera ola.

Ya sabes que son tres los arco iris derramados en el aire.

Ya sabes que me duermo entre las rocas esperando a que aparezcas.

Repito este mi rezo hasta que vengas.

Envuelto en esas algas que te crecen desde el sueño a la tristeza

 

(Del libro Shumpall, Del Aire 2011)

—-

Roxana Miranda Rupailaf (Osorno, Chile 1982): Ha publicado Las tentaciones de Eva (Chile, 2003); Seducción de los venenos (LOM Ediciones, Chile, 2008); Shumpall (Del Aire Editores, Chile, 2011) reeditado el 2018 por Pehuen Editores, Chile; Kopuke Filu (Pakarina, Perú, 2017); Trewa Ko (Del Aire Editores, Chile, 2017); Zewpé Mapu (Aparte, 2021) y Kewakafe (Provincianos, 2022). Premio a la artista de trayectoria, Región de los Lagos 2022, Premio de Arte y Cultura Víctor Jara 2023, Premio Municipal de Literatura de Santiago en dos oportunidades, por el libro  Shumpall 2012 y Kewakafe 2023.


(Fuente: Plenamar.acento.com.do)

 

Juan Jsé Rodinás (Ambato, Ecuador, 1979)

 

 

En ese desquiciadero de las cosas




Día 8 del esposo aburrido que come pan de dulce
(No hay galaxia para mí)

Sabía que no podíamos abrazar a nadie,
porque nosotros, las equivocaciones, no estábamos aquí.
La mano izquierda es una persona
sobre la cabeza de una botella muerta.
Soy alguien
y me acaricio la cabeza lacia con mi destapador.
El estómago hinchado es nuestra única belleza.
No es el esqueleto lo que hay ​​entre la ventana y los árboles amotinados.
Soy yo quitándole los pelos a una rata ciega:
es mi madre bajo la noche fría que se agranda en sus ojos,
en sus ojos ahorcados de luz en su chillido y estrella,
en el cajón donde solían ordenar los zapatos,
en el cajón donde las fotos eran postales de una guerrilla sicológica,
en el cajón donde toda belleza es el desorden.

Esa bruta juguetería pregunta por nosotros.

A su manera, nos educa, aunque jamás esté.

Día 9 del hombre aburrido que camina 2 kilómetros diarios
(No hay galaxia para mí a menos que tú existieras)

 

La perra enferma ladra porque otra perra enferma ladra.

Son los coros de los locos que han venido a reclamar su casa.

Yo reclamé la mía. Mudo de ventanas altas,
estoy abierto a todos los caminos (leal, eso así, a ninguno).

La perra enferma ladra porque otra perra enferma ladra.

En ese allí, en aquel “sin embargo”, en ese desquiciadero de las cosas,
mis locos narran su corazón de hueso, cal y salvia, minoría y miedo,

donde cada raíz pesa lo mismo que las nubes.
Algo de lejanía está en el núcleo de un eucalipto acariciado.

“Corteza” es mi nombre en tu mano.

Aquí, te invito a forcejear conmigo, a degradarme, a destruirme:

esas cosas que ocurren. 

Día 10 del hombre aburrido que rompe sus lentes cada mes y medio
(No hay galaxia para mí a menos que tú existieras, pero de una manera distinta)

1979 y avanzando hacia atrás, el día.

Una galaxia como mi padre sentado en el sofá de su no existencia.
Una galaxia como mi padre sentado en la silla de su consultorio médico.
Una galaxia como mi padre parado frente al púlpito de Cristo.
Una galaxia como mi padre vendiendo humo a sus pacientes.
Una galaxia como mi padre perdiendo su puesto de pastor por adúltero.

Sin embargo, como me dijo el abogado, éstas son falsas fotografías.

No hay padre, ni galaxia. Estoy en el centro de nada,
sentado ante la no cabeza de mi no padre, contándole mi vida, inspirándole huesos.

Ambos estamos libres de morir en cualquier momento.
Libres de ser destruidos. Libres de destruir y envenenar.

Pero no hacemos nada de eso. Nos quedamos quietos,
mientras las nubes sobre el mar nos cuentan una historia
que no podemos discutir, la única que podía ser nuestra,

la única que no existía,
la única que con que nada tenía que ver.

Día 11 del gluón que une la materia
(No hay galaxia para mí, a menos que no haya galaxia para ti)

Triste
si cuelga de mis dedos un títere amarillo,
si un pensamiento está sostenido con hilos de otros pensamientos,
si estoy en una fresa negra y soy una galaxia que nace,
si esta nostalgia ruda sabe a tierra y elegía,
si esta nostalgia es piedra de agua como la miel del hígado que sube hacia la lengua,
si esta nostalgia son autos japoneses regresando sobre la autopista del tiempo,
si esta nostalgia es el crepúsculo y una lluvia sobre un cielo negro y celeste y naranja,
si el paisaje es un hombre colgado con el cerebro en su mano derecha
y flores, y muchas flores en los ojos.

* Poemas pertenecientes a Galaxia de una elegía oscura, Cáceres, Ediciones Liliputienses, 2026. Este libro recibió el II Premio Internacional de Poesía Manuel Peña Sanz.


Autor

Juan José Rodinás

Ambato, Ecuador, 1979. Doctor en Estudios Hispánicos por la Universidad de Leeds. Sus últimos libros publicados son Cuaderno de Yorkshire (2018), Un hombre lento (2019) Yaraví para cantar bajo los cielos del norte (2019 y 2020), Fantasías animadas de ayer y alrededores (2021), El uso progresivo de la debilidad (2022). Ha obtenido importantes premios nacionales e internacionales, y reunido su trabajo en antologías personales como Los páramos inversos (2014), 9 grados de turbulencia interior (2014), Koan Underwater (2018) y Algoritmo para cambiar el flujo de los ríos (2023). Formó parte del comité editorial de la revista de poesía Ruido Blanco y ha sido editor de varios libros bajo ese sello. Actualmente se desempeña como docente en la Facultad de Artes de la Universidad Central del Ecuador.


(Fuente: periódicodepoesía.unam.mx)

 

Chantal Maillard (Bruselas, Bélgica, 1951)

 

 

 

 

 

YO NO SOY INOCENTE

 

Yo no soy inocente. ¿Lo es usted?
La realidad está aquí, desplegada.
Lo real acontece
en lo abierto. Infinito. Incomparable.
Pero el ansia de repetirnos
instaura las verdades.
Toda verdad repite lo inefable,
toda idea desmiente lo-que-ocurre.
Pero las construimos
por miedo a contemplar la enorme trama
de aquello que acontece en cada instante:
todo lo que acontece se desborda
y no estamos seguros del refugio.
 
Bien pensado, es posible que Platón
no sea responsable de la historia:
delegamos con gusto, por miedo o por pereza,
lo que más nos importa.
.....

(Fuente:  Ricardo Ruiz, vía Daniel Freidemberg))

 

Irma Pineda (Santiago Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, México, 1974)

 

 

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Cándida

 

Mi madre descifró para mis ojos
el lenguaje de las estrellas
Depositó en mis oídos los cantos de la gente nube
Me enseñó los signos de mi nombre
A usar el ajo en la comida
a medir el dulce y la canela
a evitar el limón cuando viene la regla
a no temer el crujido del techo de madera y teja
cuando la tierra tiembla
Ella resolvía las dudas
Pero nunca le pregunté a mi madre
cómo trascurre la vida
cuando los soldados se llevan al marido
Cómo se enfrenta lo cotidiano
con la incertidumbre tras los pies a cada paso
Con qué palabras se explica a los hijos
qué es “un desaparecido”
Con qué unidad se mide la ausencia
los días oscuros
Cómo nombrar de un solo golpe
las ciudades recorridas buscando un rostro
los espíritus consultados para tener indicios
de dónde encontrar a un desparecido
 
 
IRMA PINEDA
Santiago (Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, 1974) es una poeta mexicana en lengua zapoteca o diidxazá (zapoteco istmeño), traductora, docente, promotora y defensora de los derechos de los pueblos originarios.
 

(Fuente: Adriana Hoyos) 

Rufino

 

 

«Concurso de pubis»




 
 
 
 
Rhodope, Melite y Rhodoclea competían entre sí
     para ver cuál de las tres tenía la vulva más hermosa,
y me eligieron como juez. Y las tres diosas ilustres
     se levantaron desnudas, destilando su propio néctar.
Y de Rhodope brillaba entre sus muslos una preciosura
     como una rosa hendida por el fuerte Céfiro…
Y la de Rhodoclea era como un cristal, húmeda
     como una estatua recién tallada en el templo.
Pero yo, que bien sabía lo que padeció París por su fallo,
     al instante coroné a las tres como inmortales.



(Fuente: Descontexto)