lunes, 21 de septiembre de 2026

Juan Octavio Prenz (La Plata, 1932 - Trieste, 2019)

 

 



 
 
 
 
Cuentas claras

 
Un día más es un día menos.
 
Es decir
    que cada día es más
    y cada día es menos.
 
Por ende,
    no hay suma que no reste,
    no hay resta que no sume.
 
Queda,
    limpio como una aventura,
 
    el día.
 
Fuente: Cuentas claras, Juan Octavio Prenz, KOV, Belgrado, 1979.
  

Descubrimiento
 
Cuenta el Inca que las profecías
    sobre el arribo del dios blanco
no incluían el asombro
 
En otras latitudes,
el mismo Colón se había asombrado
de encontrar indios buenos
aunque no figuraban en sus profecías
 
Concluido el primer intercambio de asombros,
 
empezó la lucha
 
Fuente: Habladurías del Nuevo Mundo, Juan Octavio Prenz, Ediciones Rialp, Madrid, 1986. 
 

Magisterio
 
Se cuenta que Kenandé
célebre preceptor querandí
fue el primero en introducir la enseñanza
de la risa
entre sus discípulos
 
Explicaba cómo reír era algo más
que una mera educación bucodental
 
Por causa de la risa
los querandíes empezaron a perder guerras
Y cuantas más guerras perdían más reían
 
Con el tiempo también nuestros enemigos
terminarán por reír
pregonaba Kenandé
 
Impaciente y falto del sentido de la historia
el cacique Pehuancó ordena
 
atravesarlo con una lanza
 
Fuente: Habladurías del Nuevo Mundo, Juan Octavio Prenz, Ediciones Rialp, Madrid, 1986.
 
 
 
Concierto latinoamericano
 
La plaza es un horizonte
 
Con un par de grilletes y variadas cadenas
una lira que en realidad es una ventana
enrejada
un instrumento de cuero que sisea al viento
 
el músico polifónico inicia su concierto
ante el asombro popular
 
Dónde has aprendido tu arte
le preguntan
 
Fuente: Cortar por lo sano, Juan Octavio Prenz, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1987.
 
 
 
Elementos de botánica
 
Las plantas carnívoras (celebradas más por la
literatura que por la botánica)
no devoran a los seres humanos
 
Se trata en realidad de una especie que
posee órganos para atrapar sólo a los
 
insectos

Fuente: Cortar por lo sano, Juan Octavio Prenz, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1987.


Éxodo
 
Se emigra para volver (o no) y contar
la historia
 
Durante veinte años el hombre en soledad
envía a sus padres retratos de su mujer
y su hijo inexistentes
 
Ahora sólo quiere estar seguro
de que sus padres han muerto ya
 
Para que la historia quede intacta
 
Fuente: Cortar por lo sano, Juan Octavio Prenz, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1987.
 
 
Comedia de equívocos
 
Durante meses ensayan la obra
revolucionaria
 
Han elegido una sala de los suburbios
Ningún obrero debe faltar
La victoria está cerca
se lee en la pancarta
 
La lluvia golpea con fuerza
el fatigado techo de zinc
 
Hace dos horas que estamos aquí
No tiene sentido seguir esperando
 
La función se suspende por falta de
 
público
 
Fuente: Cortar por lo sano, Juan Octavio Prenz, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1987.
 
 
Diana
 
Toque de clarín al amanecer para despertar a
la tropa
 
Punto céntrico de un blanco de tiro
 
Nombre de muchacha argentina
 
Fuente: Cortar por lo sano, Juan Octavio Prenz, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1987.
 
 
Grupos sanguíneos
 
Las sangres se mezclan
 
Mi árbol hemológico (claro está: hasta
donde se sabe) se compone de glóbulos
germanos y eslavos
 
Atraído por el juego decidí mezclarlos
con otros
latinos e indígenas
(claro está: hasta donde se sabe)
 
El problema comenzó a interesarme ya en
la infancia cuando
incrédulo aún
vi por primera vez al
 
vampiro
 
Fuente: Cortar por lo sano, Juan Octavio Prenz, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1987.
 
 
La palabra justa
 
Mi padre venía de Istria, sus antepasados de Baviera
o ¿por qué no? de Cataluña.
 
En el 28 emigra a la Argentina, donde llama la atención
por su extraña lengua.
 
Sus palabras reconocen raíces alemanas, eslovenas,
serbocroatas, italianas, pero son otra cosa.
 
Todo el mundo lo comprende.
No se esfuerza por aprender el español
pero, obstinadas, las palabras se incorporan a él.
Desde entonces es posible reconocerle también
raíces hispánicas.
 
Dicen que es el único hombre
que jamás ha hablado una lengua.
 
En 1964 sale a gorjear su asombroso idioma
por las calles de Belgrado.
Como en La Plata o en Curuzú Cuatiá o en Trieste,
camina por los atardeceres, entra en las tabernas,
hace amigos, siempre alegre,
niño y feliz de vivir en un planeta
donde es tan fácil
 
comunicarse. 
 
Fuente: Poesía casi completa, Juan Octavio Prenz, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2022.
 
 
Historia intima
 
Mi padre era un hombre de grandes ojos celestes que amaba
a la gente, el buen vino, la pesca, los cigarrillos
negros y se alegraba de la dicha ajena.
 
Muchas veces vi sus grandes ojos disparados a lo alto
porque decía que cuando cae una estrella
muere un hombre
 
Su única acción pública fue
construir un sendero de piedra
por el cual pasaron generaciones de obreros
rumbo a la fábrica donde él dejó su
juventud y sus huesos.
 
Cuando murió, tenía los brazos sudorosos y doloridos
de sostener el cielo cada día.
 
Fuente: Poesía casi completa, Juan Octavio Prenz, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2022.
 
 
Formas superiores de salud
 
Es hora de aligerar el cuerpo.
 
El humo rondó con ganas por los pulmones
y anidó en el sitio exacto.
El vino (no podía ser de otro modo)
quiso correr por las venas
para que el cuerpo fuera una suma nueva.
 
También el amor hizo de las suyas
y terminó royendo huesos y desgastando la piel.
 
Ahora hay que excluir el humo, el azúcar, la carne, el pan,
algunos órganos (aquí corto porque la lista es larga).
Simplemente, llegó la hora de restar.
 
Algo quedará de tu cuerpo
(y esto forma parte de tu delicadeza)
como un discreto pretexto para el saludo final
de parientes y amigos.

 
Fuente: Poesía casi completa, Juan Octavio Prenz, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2022.

 
Juan Octavio Prenz nació en La Plata en 1932 y murió en Trieste en 2019. Pasó su infancia y adolescencia en Ensenada. En 1951, inició sus estudios de Letras en la Universidad Nacional de La Plata y, en 1962, luego de contraer matrimonio, partió con su esposa rumbo a Francia, Italia y Yugoslavia. Vivió en Belgrado entre 1962 y 1967. Este último año regresó a la Argentina para ejercer la docencia en las Universidades de La Plata, Tandil y Buenos Aires. En 1975, por razones políticas, emigró nuevamente a Belgrado, y, en 1979, se radicó definitivamente en Trieste, en cuya Universidad enseñó literatura hispanoamericana. También trabajó como docente en las Universidades de Belgrado, Ljubljana y Venecia. Es poeta, narrador, ensayista, crítico y traductor. Sus libros de poesía publicados son: Plaza suburbana (La Plata, Editorial Centro, 196l), Mascarón de proa (La Plata, Editorial Centro, 1967), Cuentas claras (ed. Bilingüe español-servo-croata, Belgrado, KOV, 1979), Apuntes de Historia (Concepción, Chile, LAR, 1986), Habladurías del Nuevo Mundo (Madrid, Editorial Rialp, colección Adonais, 1986), Cortar por lo sano (Buenos Aires, Libros de Tierra Firme, 1987), La Santa Pinta de la Niña María (La Habana, Casa de las Américas, 1992) y Hombre lobo (Concepción, Chile, Trilce, 1998). Su obra poética, además, fue reunida parcialmente en las siguientes antologías: Sreduvanje na smetkite (antologia en lengua macedonia, Skopije, Detska radost, 1995), Antología poética (Buenos Aires, Fondo Nacional de las Artes, 2003), Prostodusne malenkosti - Libertades mínimas (antología bilingüe esloveno-español, Grosuplje, Mondena, 2003), Antologia poetica (antología en italiano, Trieste, 2006) y Poesía casi completa (Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2022). Asimismo, en 1984, la Editorial Helikón de Belgrado dio a conocer una selección de sus poemas con el título Poslanice iz Novog Sveta (Envíos del Nuevo Mundo). Muchos de sus poemas también fueron traducidos a otras lenguas e incluidos en numerosas antologías. Entre las distinciones obtenidas, cabe destacar el premio Casa de las América en 1992 por La Santa Pinta de la Niña María. Como traductor de poesía yugoslava al español publicó varios libros en distintos países; entre ellos, Yugoslavia, España, Argentina, Chile, Perú, Venezuela y México. Una de sus últimas traducciones es el volumen 12 poemas, de Tone Pavcek, editado por Libros de la talita dorada en 2012. Su obra en prosa publicada incluye el libro de cuentos Carnaval y otros cuentos (Premio "Promoción literaria" de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, 1962), las novelas Fábula de Inocencio Honesto, el degollado (Faja de honor de la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires, Concepción, Chile 1990), El señor Kreck (Madrid, Losada, 2006) y Sólo los árboles tienen raíces (Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 2013), y los trabajos críticos Hispanoamericka knjizevnost (Historia de la literatura hispanoamericana, en serbocroata y en colaboración con Mario Goloboff, Belgrado, Editorial Prosveta, 1980) El Cid y Kraljevic Marko: una primera aproximación (Madrid, LAR, 1983) y Literatura española e hispanoamericana. Siglo XX (Ljubljana, edición de la Facultad de Filosofía, 1985).
 
Foto: Juan Octavio Prenz en 2013, junto al mural de homenaje realizado frente a su casa de Ensenada, en el Barrio Campamento. Fuente: http://campodemaniobras.blogspot.com/

 

(Fuente: lospoetasnovanalcielo.blogspot.com) 

Federico Schopf (Osorno, Chile, 1940)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

 

LA PIRA

 

En la pira que has erigido con sus retratos
vuelve a asomar con insistencia su rostro
y con insistencia vuelves a mirarlo
en espera de las frases que nunca te dijeron. 
 
Te afirmas en la realidad de las mesas
de tus botones que abrochas con lentitud
pero una sonrisa se obstina ante tus ojos
y cierras los ojos y ella te besa.
 
Te inquieta el fantasma que espera detrás de la puerta.
Una difusa claridad te advierte que ya es tarde
y una superficie sin límites espera tus pasos.
 
 
________________________
en "Desplazamientos", Trilce, Santiago de Chile, 1966. Véase también "Poesía joven de Chile", selección y prólogo de Jaime Quezada, Siglo XXI Editores, Ciudad de México, 1973. En la imagen, Federico Schopf (Osorno, Chile, 1940 / PoesíaSur)
 

 

(Fuente: Jonio González) 

Javier Velaza (Castejón, España, 1963)

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas y traje 

 

 

CATÁBASIS

 

Sales de casa huido de ti mismo. Necrópolis
de vivos, la ciudad te espía entre cipreses
y sospecha que buscas aquello que perdiste,
y no entiendes qué es. Y no te tiene lástima.
En medio del camino de la vida te sabe,
sin dirección. Te enfocan las luces del crepúsculo
y desfallecen. Pasas junto a la vieja iglesia:
los dioses han dejado de creer en nosotros
porque les dimos miedo. Te saludan,
con la mirada mate de la hulla,
tres almas enfundadas en sus cuerpos
insepultos: van al baile de máscaras.
En los parques el viento arremolina
portadas de periódico que informan
del fin del fin del mundo. ¿Qué canción
te sacará de allí, rota tu lira?
¿A qué rama aferrarte, si te hundieses?
En las sesiones golfas de los cines
se proyecta el futuro en versión
original, oferta dos por uno.
El diablo sabe que eres como él,
el más sabio de todos los idiotas,
el más audaz de todos los cobardes,
el más alegre de los hombres tristes,
y no puja por ti. En el Paradise
no permiten entrar con tus sandalias
de pecador. Y ya es la del alba,
y un día más esta ciudad te observa
de reojo volver despacio al purgatorio
de tu casa igual que regresan los héroes:
con las manos vacías de esperanza
y esta injustificable fe en el hombre.
.....

(Fuente: Daniel Freidemberg)

Anna Ajmátova (Odessa, 1889 - Moscú, 1966)

 

 

 

Anna Ajmátova - La tierra natal 

 




Veintiuno. Noche. Es lunes.
La capital, sus contornos, en la bruma.
¿Qué necio imaginó que existe
el amor sobre la tierra?
 
Entregados a la pereza y al tedio
todos le han creído y así viven:
acuden a sus citas, temen las despedidas
y entonan canciones de amor.
 
Pero algunos llegan a descubrir el secreto
y cae sobre ellos el silencio.
El mío fue un descubrimiento fortuito
y desde entonces vivo como enferma.
 
Petersburgo, enero de 1917
 
Trad. José Manuel Prieto González
 

(Fuente: Cecilia Pontorno) 

Pablo Ananía (Rosario, 1942)

 

 

 

 

𝐋𝐞𝐧𝐠𝐮𝐚 𝐞𝐬𝐜𝐥𝐚𝐯𝐚

 

 
Sé que se esperaba de mí oír
otro milagro, pero soy un ejemplar
impiadoso de misántropo, censor
inestable que cuestiona su propia
ceguera, el yo sin vocablos. Validé
lo inmóvil. Cerré mis ojos a la Nada,
al pensamiento puro. Aunque Dios,
mi dios, fue (era) alguien como yo,
paciente de la enfermedad, la muerte
y el desprecio. ¿Qué queda hoy
de todo él? Una habitación última
de roble en la que aún se oye su música.
No sus libros. Ni una sola imagen suya
tal como se había acostado sin que
nadie le acomodara las mantas. ¿Oyó
al final mi voz cuando le dije tu lengua
seguirá siendo esclava de mis ojos?

 

Daniel Quintero (Buenos Aires, 1957)

 

 

 

Ahí viene otra vez
la muerte con sus trapos
pide clemencia
la muy ingrata
que le quite el pelo
de la cara
que acomode
los huesos que carga
llega jadeando
como bestia
a la Luna
viene de noche
en ponzoña de sombra
deja su caricia
su orgasmo de tierra
le eyaculo mi bronca
cuando dice
quédate conmigo
me cansé de su sexo
de sus ruegos malditos
no la nombro mi madre
ni con la piel de testigo
ella pide siempre más
y yo no le hago
de hijo ni de hombre
que me tire si quiere
a mitad del camino
que me ponga si duda
entre los muertos
que olvido
ahí llega con su risa
de alaraca haciendo muecas
buscando perdón
se le nota en el pecho
su corazón de piedra
la mínima ternura
que una vez tuvo
cuando estaba
para otra cosa
su inclinado egoísmo
renguea a veces
dice por batallas
heridas que finge
dolor que simula
parece poeta
por la manera en que miente
parece humana
por como casi llora
yo sé que no hay remedio
a su canción de olvido
pero igual me opongo
a besarle la mano
/qué digo
si ni carne tiene
sus falanges entonces
sus uñas podridas
ahí viene puntual
como si fuera a misa
y cierto que puede
con todas las iglesias
una vez que se vaya
que me dé la espalda
acomodaré entre sus alas
una estaca de poesía
tan honda clavada
hasta el fondo de la vida.

 

Héctor Cattolica (Bragado, Argentina, 1933-París, Francia, 1993)

 

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de sombrero, sobretodo y calle 

 

 

SÉSAMO

 

Vivo entre cuatro paredes
protegido por mis colecciones
mas los días de París tienen noches implacables:
releo las noticias de la mañana
y tiemblo
(En los desiertos las piedras estallan)
Veo la luz sucumbir a la intemperie
o refugiarse allí donde mis ojos guardan memoria
allí donde siempre
alguien preguntará quién vive
Si nadie llama
mi oscuridad se quema hasta que alumbra
Y no soy iluminado. Soy lámpara:
no arrojo sombras sobre el camino de nadie
Estoy cercado por el que busca una salida
Soy expulsado por aquel que habita en mí
Ellos me dan que hablar con sus miradas
y yo les doy mi palabra
El poema es una puerta que se abre desde afuera
Golpeo hasta que abran.
 
 
 
_________________________
de "A falta de otra cosa" (Editorial Uno, Buenos Aires, 1960) en Alfredo Andrés, "El 60", Editores Dos, Buenos Aires, 1969. En la imagen, Héctor Cattolica (Bragado, Argentina, 1933-París, Francia, 1993 / Archivo Hebe Solves). Para más información sobre Cattolica, véase María Cristina Alonso, "Cattolica pero anarquisto. Un artista gráfico argentino en París", Municipalidad de Bragado, Bragado, s/f, edición digital en https://fdocuments.ec/.../cattolica-pero-anarquisto-un...
 

(Fuente: Jonio González)