martes, 27 de octubre de 2026

Fara Njaay (Senegal, 1989)

 

 

"La muerte no es el fin"

 


               
 
 
                      A Ibrahima Sall y Kiné Kirama Fall
 

No sé adónde ir
camino por la tierra como un extraño
perdido en el brumoso paisaje de la muerte.
Escucho en la tumba de mi alma
las voces lúgubres de mis ancestros
que partieron hace milenios
para nunca volver
la muerte cae sobre mis hombros
y yo, débil humano de ojos apaciguados
de mirada lánguida
sólo tengo el verso para hacer mi duelo
para llorar sin que mis lágrimas inunden mi rostro desnudo.
No amo ni la pena ni las despedidas ni el llanto
y si un día muero no vengas a llorar sobre
mi tumba
¿Y quién dice que estaré en ese hoyo
que cavarás para mí?
Por donde voy veo a la muerte seguirme
como mi propia sombra
¿Dónde están los muertos? ¿Qué es la muerte?
¿Por qué morimos?
mil preguntas, mil respuestas
mil especulaciones.
Pero la muerte no existe
y «los muertos no están muertos».
 
 

Fara Njaay, incluido en Círculo de poesía (México, 25 de mayo de 2025, trad. de Mariela Cordero).

 

(Fuente: Asamblea de palabras) 

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

                  "...el que esparce harina..."
                          Benito Pérez Galdós.
 
 
Fue una opípara velada.
 
El otoño de piel armiña
resbalaba alpino,
anudado a la llanura
y el sotobosque,
los cercos embestía.
 
"Ristorante Caval' d brons.
Preanotazione obbligatoria.
Riservazione una settimana prima.
(Solo 4 tavoli)"
 
Trufas, pastas del diavoletto,
fricassá, lechón ahí nomás carneado,
bagna cauda, brüss,
hongos, castañas, almendras,
vino volcánico de Hungría,
millones de liras la botella,
Barolo de las langas,
brandy francés,
whisky Alta Escocia,
fueron quince los postres
gemelos en gemidos,
refinados manteles bordes de oro,
qué sé yo,
etcétera.
 
La charla,
las suspensiones
y la definición,
contrarios vientos
amasados. 
 
"Tacuara",
la apertura electoral,
Joe Baxter,
el pende sin candor
coronel ladero de Onganía,
la voz de la sirena,
el reptante apicultor de Schönkopschen
difuminado en la historia chica,
yo del ganado a traspiés umbral.
 
Y de la moderna homeopatía,
allí, el asquerosito arte
del bibliotecario;
del teósofo gótico tardío,
allí, la corazonada que Mendelssohn
no lamentaría;
química mística
téngala en tormenta,
mi caballo reyuno
temeroso espanta
bultitos que menean
el sueño regular,
la insólita propina,
más botellas agasajo,
aquella planificación
para copar
el Policlínico Bancario,
los enlaces coquetos
con la izquierda
y los nazis de Morón,
los ajusticiamientos,
el auto que no arrancó,
las vergas de toro
que restallaban en la Federal
para expandir el conocimiento
y agudizar la memoria,
las noches por ahí.
 
Y la piedra
que se desintegra
en polvo,
y los anhelos matriarcales,
y las drogas que los muertos
no aprovechan,
y el élan vital
en la curvatura
del aire.
 
Agua,
sal y ajo,
tuétano y pez,
qué hago
en el oscuro día
del barroco siciliano.
 
 
Héctor Giuliano
- Inédito -

 

Martín Adán (Lima, Perú, 1908 - 1985)

 

 

 

 

 

POESÍA, MANO VACÍA

 

Poesía, mano vacía...
Poesía, mano empuñada
Por furor para con su nada
Ante atroz tesoro del día...
 
Poesía, la casa umbría
La defuera de mi pisada...
Poesía la aún no hallada
Casa que asaz busco en la mía...
 
Poesía se está defuera:
Poesía es una quimera...
¡A la vez a la voz y al dios!...
 
Poesía, no dice nada:
Poesía se está, callada,
escuchando su propia voz.
 
 

SOL

 

El sol brincó en el árbol.
Después todo fue pájaros.
 
Lejos, aquí, llovía
el cielo de tus manos,
un cielo pequeñito,
profundo, solitario.
 
Hora todo es distancia,
ceguedad, aletazo.
El sol tiene en el árbol
inquietudes de pájaro.
 
 
 

LA MANO DESASIDA - CANTO A MACHU PICCHU, fragmento.

 

¿Qué palabra simple y precisa inventaré
Para hablarte, Mi Piedra?
Que yo no me seré mi todo yo,
 
La raíz profunda de mi ser y quimera
¡Tú crees estar arriba, honda en tu cielo,
Y me estás tan enquistada en mi vida muerta!…
 
¡Ay, Machu Picchu, pobre rostro mío,
Mi alma de piedra,
Exacta y rompidísima,
Innumerable e idéntica,
 
Vuelo del alma mineral,
Esencia de conciencia de relabrada fuerza!…
 
¡Ay, Machu Picchu, hueso mío de presencia
Cuándo estarás de mí defuera!…

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

Francisco Garamona (Buenos Aires, 1976)

 

 

Velocidad del relámpago

 

Hasta que te aburras
y mires el cielo
oscuro del verano.
Hasta que sueñes
y veas una nube blanca
volverse rosa por el sol.
Hasta que sepas
por qué estabas aburrida
mirando a unos caballos
corriendo atrás de un alambrado.
Hasta que vuelvas
y al final yo también vuelva
y nos hablemos entre las raíces
de unos árboles
que quedaron descubiertas.
Hasta que pienses y sueñes
y vuelvas y yo vuelva
y miremos juntos más allá
de la nube que se aleja.
Porque me habías
enseñado tu tesoro
y llovía en la tarde
y palpitaba tu joya radiante
y el oro era agua
y el agua era fuego
y la ceniza viento
y vos me mostraste
tu corazón herido
como un gallo bebé
que sostenías en el pecho.
Y me mirabas alejándote.
Mientras yo me alejaba igual.
Los pastos largos se inclinaban
bajo el peso del aire
y ya vos te ibas yendo
y tus suecos levantaban
todo el polvo del camino
y entonces nada, eso.


(Fuente: José Ioskyn)

Pedro Burgos Montero (Puertollano, Ciudad Real, España, 1955)

 

 

No soy vegano
Ni comunista
Ni de derechas
Ni demócrata
Ni poeta con título
Ni filólogo
Ni maestro
Ni mecenas
Ni propietario
Ni machista
Ni religioso
Ni soy defensor
de lo que sea
Ni ataco
lo que sea
Ni pinto nada
Ni despinto.
No voy a firmar mi defunción
en ningún caso.
Pero me "defundo" desde
ahora
ante todos vosotros:
Profesores, profesionales, propietarios
y poetas pre/claros.
 

Daisy Zmora (Managua, Nicaragua, 20 junio 1950)

 

 

 

 


CANTO DE ESPERANZA

 

Algún día los campos estarán siempre verdes
y la tierra será negra, dulce, y húmeda.
En ella crecerán altos nuestros hijos
y los hijos de nuestros hijos…
 
Y serán libres como los árboles del monte
y las aves.
 
Cada mañana se despertarán felices de poseer la vida
y sabrán que la tierra fue reconquistada para ellos.
 
Algún día…
 
Hoy aramos los campos resecos
Pero cada surco se moja con sangre.
 
1968
 
En: … A puro golpe de amor. Seis poetas contemporâneas de Nicaragua (1989)
Selección, introducción y notas de María Eugenia López Brun
Managua: Casa de las Imágenes / Universidad Autónoma Metropolitana / Instituto Nicaragüense de la Mujer, 1989, p. 137
 

(Fuente: Óscar Limache) 

Francisca Aguirre (Alicante, España, 27 de octubre de 1930 - Madrid, 13 de abril de 2019

 

 

No hay ninguna descripción de la foto disponible. 

 

 

Nana del desperdicio

 

.
No sé muy bien cómo explicarles
lo que resulta ser un desperdicio,
porque lo grave de esta historia
es que nadie conoce realmente
eso que de forma extraña y muy precipitada
denominamos desperdicio.
En estos casos el bautizo es serio
porque sin darnos cuenta,
sin reparar siquiera en su importancia,
hemos considerado, apresurados,
de manera trivial y poco delicada,
que aquello que asían nuestras manos
aquello de tan difícil catalogación,
tan raro, tan absurdo,
que apenas si nos atrevíamos a nombrarlo, eso, precisamente, eso, sobraba en nuestro espacio.
Tal vez fuera un residuo de algo, un desperdicio propiamente dicho,
pero aquel resto, aquel aquello,
nos resultaba tan cercano, tan dolorosamente nuestro,
tan cargado de asombros y temores,
tan parecido a un pequeño animal doméstico,
que aguza las orejas para oír si lo llaman,
por si de pronto lo llamamos a nuestro lado,
porque, desde luego, en nosotros, existe un lado que lo necesita,
pero aquel desperdicio, aquel aquello,
no habíamos quedado en
arrumbarlo
entonces, ¿a qué viene esta preocupación por lo trivial?
Viene de la música. Viene del ritmo de nuestro desperdicio,
aquel aquello canta, tiene la melodía
de las cosas mínimas.
La canción de los restos.
¿No recuerdas que aquel aquello fue asombroso?
Aquel aquello dice: no prescindas de mí.
No me abandones.
La vida puede ser también un desperdicio.
.
De: «𝘕𝘢𝘯𝘢𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘥𝘰𝘳𝘮𝘪𝘳 𝘥𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘥𝘪𝘤𝘪𝘰𝘴»
(2008)
.
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)