sábado, 30 de mayo de 2026

Carlos Augusto Alfonso (Cuba, 1963)

 

 

Imagen de Carlos Augusto Alfonso - Ediciones de la linea imaginaria 

 

P

 

astoreo irracional

...se producirá mayor cantidad de pasto,
en la misma área, y por tanto se
alimentará un mayor número de cabezas.
André Voisin, Científico.

 

No sé mi alma
en qué hades del mundo está penando.
Pasto en silencio.

En mi cuartón, apacentado,
aprovecho los metro en redondo.
Como a nadie le importo,
me alejo de la estaca sin los metros de soga.
No crean que me escapo
(porque ya lo viví),
ya no soy un marcado, no soy un manierista,
que al salir de la escena sin el retraimiento
convierte inmolación en detalle de un cuadro.
Se amplía un sarraceno con su bastón de médula,
en la pradera me guía con ajenos cencerros.
Mi Trinidad de estómagos
son ahora el padre y el hijo del espíritu,
lo dijeron en silencio,
como a los desperdicios de las ideologías;
todo ese pienso líquido fue pensado por mí,
vertido en los ríos
por doncellas de viejos intereses,
matarifes de soplos en el pecho.
No sé ahora si mi alma resiste,
quien dijo conducirme no es otro que mi hermano.
Ya no doblan campanas en mi oreja,
porque sabe con quienes me han cruzado.

Cuando cierro los ojos los embisto,
pero me voy de lado.
Yo no sé si mi hambre,
es un hambre de alma,
yo no sé mi alma,
de qué hambre me engaña.
Siento a las consonantes
como los banderines,
que en su hierro caliente me penetran,
porque todos insisten en darme el pedigree,
oigo a las multitudes,
en estadios norteños del Pradesh.
Yo sé ahora mi alma de qué hades me engaña.
He limpiado de hierbas la redonda.
Al comerme los vitros de un libelo,
al mudarme de cuadro,
convertido en pastor,
he vuelto de la especie,
adentro,
muy adentro de la vaca sagrada.

 

 

V. el perro

 

Suena el timbre,
soy el perro de Pavlov,
que ha perdido sus días y sus noches,
buscando por reflejo lo que otros cazaron.

Suena el timbre
     y me busco,
     hay un olor distinto al de su miedo;
     hay nuevos homenajes,
     ya no pican las pulgas mis lunares,
     no salen a buscarme,
     mi paseo está en los sinsabores.

Suena el timbre
     y me engañan los no he sido,
     hay una luz de arriba,
     para una flor de hormona,
     para el hijo negado,
     para el cebo de asilo.

Suena el timbre
     y me asedian las voces de un recreo,
     la corriente es el coro,
     el actor, es la mano que me da la comida.
     Más tarde que temprano
     ensayan los músicos del foso,
     es una ceremonia sin maestro,
     un recuerdo de otro, hay un último día,
     hay un perro vecino,
     es un país entero.

Suena el timbre,
     me aclaman mis bacilos,
     y mi rabia expresa gustativa,
     nuevas inhibiciones.
     Hay un cambio de guardia,
     hay una nueva hora,
     lo sé por mi saliva.
     Me paro y soy más alto,
     ya no me dan entrada,
     porque saben que siempre
     regreso sin un pelo.

Suena el timbre,
     y creo que los llamo,
     sabios masturbadores,
     sentido por sentido.
     Un shock en la cabeza de mis antiguos amos
     no eran degenerados,
     y saben que los huelo.
     Ahí viene el corrientazo,
     ya oigo la escudilla,
     voy a morder la mano.

Suena el timbre,
     y creo que no puedo,
     trato de concentrarme,
     segregaré en silencio
     para ser lo que era:
     el peregrino Pablo,
     el peregrino Pablo
     persiguiendo a un cristiano,
     el peregrino Pablo convertido,
     el peregrino Pablo capturado,
el peregrino Pavlov, pendiente de la puerta.

 

 

(Fuente: festivaldepoesíamedellín.org) 

Carlos Augusto Alfonso (Cuba, 1963)

 

Imagen de Carlos Augusto Alfonso - Ediciones de la linea imaginaria 

 

 

 

"La corriente del niño"

 

                                                   ciertos informes indican que el niño puede volver.
                                                                         Del periódico, científico rasmusson.
 
 
 
claro que puede volver
el niño siempre puede volver
ora desgraciado ora pálido ora mandado a volver
he sabido de nubes condicionadas a quedarse antes
si el niño llora en cali en potosí en alabama
entre los filminutos de los empleados de la card vaid
desequilibrado ante los ojos del vio y no vio
más allá de su impacto económico
de su manera fija de proceder
como corresponde a zonas castigadas por disciplina
aguas tibias y calientes cocinando de lado la anchoveta
llevándose a miles a reforzar el ecologismo
a sentar base de reuniones interminables
navidad de natividades con qué cara puede uno presentarse ante la fao
y pedir ayuda
a mucho y le compran el traje al bengalí que firma
miles de protocolos en este mundo
los bancos de cereales cuenta abierta a la polinesia
claro que puede volver
claro que el niño puede volver siempre está volviendo el niño
que necesita para la natividad que no sea que no sea que
entre la virgen por una puerta salga la virgen por la otra
a intervalos de los sueros con un levín en la nariz
el niño mama repugnado de tragar aire
el niño muere mata y se ríe es válido
nos esperan congresos sobre la corriente del niño
por los días 24 hay también terror
las cosas quedan donde siempre paz y fertilidad
a qué hora abrió los ojos qué ángulo prefirió mirar
cómo se durmió
el niño siempre estará volviendo puntual
con su reloj del hambre.


Carlos Augusto Alfonso, incluido en Poesía cubana de los años 80. Antología (Ediciones La Palma, Madrid, 1994, ed. y selec. de Alicia Llarena).
 
(Fuente: Asamblea de palabras) 

 

Gilbert Keith Chesterton (Londres, 29 mayo 1874–Beaconsfield, 14 junio 1936)

 

 

 

 

PARA CUATRO GREMIOS

 

I. LOS VIDRIEROS 

 

A cada hombre su misterio
y un sólo oficio bastó,
el albañil nuestras colmenas
en gris o pardo curvó,
pero fundido en rosa y oro
su hogar le hicimos al sol. 
 
De tu alta casa, carpintero,
verde el cimiento danzará,
vivo con pececillos como llamas
si el viento sale a matar.
Mas con pintadas velas soportamos
de cada día el temporal. 
 
Los tejedores hacen nuestras ropas
y abrigos para cada cual;
andan las calles como tardas nubes;
mas nuestras manos tejerán
en escarlata o en dorado verde
del sol la veste jovial.
 
Por la insolente librea aplastados
del usurero y el señor,
desde la iglesia oscura, ved,
más de una vara encima del pendón,
cómo incendiamos el tabardo
del trompetero de Dios. 
 
(Traducción: Eliseo Diego, cubano)
 



FOR FOUR GUILDS:

I. THE GLASS-STAINERS
 
 
To every Man his Mystery,
A trade and only one:
The masons make the hives of men,
The domes of grey or dun,
But we have wrought in rose and gold
The houses of the sun.
 
The shipwrights build the houses high,
Whose green foundations sway
Alive with fish like little flames,
When the wind goes out to slay.
But we abide with painted sails
The cyclone of the day.
 
The weavers make the clothes of men
And coats for everyone;
They walk the streets like sunset clouds;
But we have woven and spun
In scarlet or in golden-green
The gay coats of the sun.
 
You whom the usurers and the lords
With insolent liveries trod,
Deep in dark church behold, above
Their lance-lengths by a rod,
Where we have blazed the tabard
Of the trumpeter of God.

En: Eliseo Diego
Conversación con los difuntos (1991)
México: Ediciones del Equilibrista, 1991, pp. 72-73

 

(Fuente: Óscar Limache) 

Manuel J. Castilla (Salta, 1918 - 1980)

 

 

 

 

 

LA CASA

 

Ése que va por esa casa muerta
y que en la noche por la galería
recuerda aquella tarde en que llovía
mientras empuja la pesada puerta,
 
ése que ve por la ventana abierta
llegar en gris como hace mucho el día
y que no ve que su melancolía
hace la casa mucho más desierta,
 
ése que amanecido, con el vino,
se arrima alucinado al mandarino
y con su corazón lo va tanteando,
 
ése ya no es, aunque parezca cierto,
es un Manuel Castilla que se ha muerto
y en esa casa está resucitando.
 

 

(Fuente: Richeliú Richeliú) 

Cristian Aliaga (Buenos Aires, 1962 - 2024)

 

 

 

 

Inserto la moneda y sale sangre



Inserto la moneda y sale sangre. Aprieto las teclas y sale sangre. 
Abro los grifos y sale sangre. Cierro los ojos y sale sangre. Leo los 
clásicos y sale sangre.
No es la enfermedad: es algo universal para exhibir bajo el sol del 
mundo.
Su color es indistinto entre los naturales de todos los continentes, y 
su aparición a borbotones o de a gotas da cuenta de la simetría de 
los finales que vienen, inhumanos
 

 

(Fuente: Daniel Rafalovich) 

Countee Cullen (Baltimore, EEUU, 1903 - Nueva York, 1946)

 

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AÚN PUEDO MARAVILLARME.

 

No dudo de que Dios es bueno, bien intencionado, buen tipo
Y así el se agacho a objetar lo que diría por qué
El pequeño topo enterrado sigue ciego,
Por qué la carne que lo refleja debe morir algún día,
Deja en claro la razón por la que Tántalo fue torturado
Es hostigado por el fruto voluble, declara
Si simplemente por capricho brutal condena a Sísifo
Subió penosamente por una escalera interminable.
Inescrutables sus caminos son e inmune
A la catequesis por una mente demasiado esparcida
Con nimios cuidados para entender un poco
Qué cerebro terrible obliga a su mano horrible.
Sin embargo, puedo maravillarme de esta criatura curiosa:
¡Para hacer un poeta negro, y le ordenó que cantara!.
 
 

INCIDENTE.

 

Una vez montando por el viejo Baltimore,
Con el corazón henchido , con la cabeza desbordada de alegría,
Vi a un ciudadano de Baltimore
Manteniendo fija la mirada en mí.
 
En ese entonces tenía ocho años y era muy pequeño,
Y no era ni un ápice más grande,
Y así le sonreí, pero él sacó
Su lengua, y me llamó: "Negro".
 
Vi el conjunto de Baltimore
De mayo a diciembre;
De todas las cosas que allí sucedieron
Eso es todo lo que recuerdo.
 
 
 

UNA NIÑA MORENA MUERTA. 

 

Con dos rosas blancas en sus pechos,
Velas blancas en cabeza y pies,
Una madonna oscura descansa en la tumba;
El Señor de la Muerte ha encontrado su dulzura.
 
Su madre empeñó su anillo de bodas
La amortajó de blanco;
Ella estaría tan orgullosa que habría bailado y cantado
al verse esa noche.
 
 
 

DE LA TORRE OSCURA.

 
                         (Para Charles S. Johnson)
 

No siempre sembraremos mientras que otros cosechan
El incremento del oro de la fruta pletórica,
No siempre con semblante, abyecto y mudo,
Que los hombres inferiores deben mantener a sus hermanos mezquinos;
No eternamente, mientras otros duermen
Vamos a engañar a sus miembros con la flauta dulce,
No siempre doblaremos a alguna bestia más sutil;
No fuimos hechos para llorar eternamente.
 
La noche azabache de cuyo seno mitiga la acritud,
Las estrellas blancas no son menos amorosas al ser oscuras,
Y hay brotes que no pueden florecer en absoluto
A la luz, pero se marchitan , en estado deplorable, y caen;
Así, en la oscuridad que oculta el corazón que sangra,
Y espera, y cuida de nuestras semillas agonizantes.
 

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

Marcos Freites (San Luis, Argentina, 1983 / Reside en California, EEUU)

 



CUATRO POEMAS



Un amigo con el que compartiste casa
pide bala para los chorros
y dice que la pobreza
es un problema de vagos.
Tiene una foto de perfil
con su hijo
en la cancha de Boca.
Te acordás cuando volvían de bailar
y paraban a comprar panchos
a la madrugada
en Avenida Lafinur.
El tiempo no mejora a las personas,
las va volviendo
más rancias y crueles.
El resentimiento
se les mete en los ojos.
Lo bloqueás
con una mezcla de asco
y de cansancio moral.
La amistad es una planta
que se pudre rápido
en este suelo de cemento.
Te quedás mirando
la pantalla negra del celular
que refleja tu cara,
sabiendo que vos
también debés ser
el monstruo
en el perfil de otra persona.
***************
 
 
Vivimos juntos en este monoambiente
como dos convictos.
Nos repartimos tareas
con la frialdad de un tribunal militar.
Yo lavo los platos
que vos ensuciás con desprecio mecánico,
Vos pagás la internet
que uso
para buscar otra vida en la pantalla.
Ya no nos quedan insultos nuevos
en el cajón de la mesa de luz.
La crueldad ahora es este silencio.
Nos miramos de reojo
mientras el televisor
destella una luz azul.
Somos dos extraños que conocen
perfectamente
sus peores zonas,
esperando que el otro cometa
el primer error de la mañana
para clavarle la aguja del reproche
hasta llegar al hueso.
***************
 
 
La chica que te gustaba en los dos mil
se operó la nariz
y se borró las pecas de los pómulos.
Ahora tiene esa cara uniforme
de las modelos de las clínicas privadas.
Parece una persona diseñada
por una computadora de oficina técnica.
Buscás su perfil nuevo en Instagram
con el morbo de un forense.
Ya no queda nada de la chica
que tomaba cerveza
en los recitales.
Esa belleza fue sacrificada
en el altar del consumo de masas.
El quirófano le sacó los rasgos
que adorabas en las noches de invierno.
Apagás la pantalla sintiendo
que el pasado también fue reescrito
por un cirujano que cobra en dólares
y no tiene memoria afectiva.
***************
 
 
Mirás las manos de tu padre
en tus propias manos.
Tienen los mismos nudillos secos
y el mismo tic nervioso.
Heredaste su frustración
pero no su capacidad de trabajo.
Él levantó una casa
con cimientos de hormigón armado,
vos apenas podés sostener
el alquiler de este monoambiente.
Te dejó sus herramientas
que vendiste por nada en el trueque
y ese odio silencioso
que estalla los domingos a la tarde.
El árbol genealógico
es un hacha clavada en la espalda.
Te mirás al espejo
mientras te afeitás a las apuradas
y te cortás el mentón
por puro desprecio biológico.
 

 

(Fuente: Oscar Vicente Conde)