viernes, 29 de mayo de 2026

Alfonsina Storni (Suiza, 1892 - Mar del Plata, 1938)

 

 

 

 

 

VOY A DORMIR

 

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, aéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.
Déjame sola: oyes romper los brotes...
 
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...
 
 
 

HUMILDAD

 

Yo he sido aquella que paseó orgullosa
El oro falso de unas cuantas rimas
Sobre su espalda, y se creyó gloriosa,
De cosechas opimas.
Ten paciencia, mujer que eres oscura:
Algún día, la Forma Destructora
Que todo lo devora,
Borrará mi figura.
Se bajará a mis libros, ya amarillos,
Y alzándola en sus dedos, los carrillos
Ligeramente inflados, con un modo
De gran señor a quien lo aburre todo,
De un cansado soplido
Me aventará al olvido.
Peso ancestral
Tú me dijiste: no lloró mi padre;
Tú me dijiste: no lloró mi abuelo;
No han llorado los hombres de mi raza,
Eran de acero.
Así diciendo te brotó una lágrima
Y me cayó en la boca... más veneno:
Yo no he bebido nunca en otro vaso
Así pequeño.
Débil mujer, pobre mujer que entiende,
Dolor de siglos conocí al beberlo:
Oh, el alma mía soportar no puede
Todo su peso.
 
 
 

¿QUÉ DIRÍA?

 

¿Qué diría la gente, recortada y vacía,
Si en un día fortuito, por ultrafantasía,
Me tiñera el cabello de plateado y violeta,
Usara peplo griego, cambiara la peineta
Por cintillo de flores: miosotis o jazmines,
Cantara por las calles al compás de violines,
O dijera mis versos recorriendo las plazas,
Libertado mi gusto de vulgares mordazas?
¿Irían a mirarme cubriendo las aceras?
¿Me quemarían como quemaron hechiceras?
¿Campanas tocarían para llamar a misa?
En verdad que pensarlo me da un poco de risa.
 
 
 

HOMBRE PEQUEÑITO

 

Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
Suelta a tu canario que quiere volar...
Yo soy el canario, hombre pequeñito,
Déjame saltar.
Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
Hombre pequeñito que jaula me das.
Digo pequeñito porque no me entiendes,
Ni me entenderás.
Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
Ábreme la jaula que quiero escapar;
Hombre pequeñito, te amé media hora,
No me pidas más.
Bien pudiera ser
Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
No fuera más que aquello que nunca pudo ser,
No fuera más que algo vedado y reprimido
De familia en familia, de mujer en mujer.
Dicen que en los solares de mi gente, medido
Estaba todo aquello que se debía hacer...
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
De mi casa materna... Ah, bien pudiera ser...
A veces a mi madre apuntaron antojos
De liberarse, pero se le subió a los ojos
Una honda amargura, y en la sombra lloró.
Y todo eso mordiente, vencido, mutilado
Todo eso que se hallaba en su alma encerrado,
Pienso que sin quererlo lo he libertado yo.


(Fuente: Henderson Espinosa)

Chantal Maillard (Bruselas, Bélgica, 1951)

 

 

 

El pozo. Tríptico de Siria

 

1

Alguien
se acerca a un pozo en busca
de agua
y extrae calumnias.
O no lo son y es
que el agua sabe así.

Alguien
se acerca a un pozo en busca
de agua. Abre
la boca.
Un hilo de saliva
enrojecida
se enreda en la polea.
 
 
2

Una mujer se acerca
a un pozo.
Descubre su pecho.
Se inclina. Presiona
el seno dolorido
y va la leche al agua.
La mujer se apoya en el brocal
y mira.
Mira dentro del pozo.
Busca un rostro pequeño.
No lo encuentra.
Se cubre. Se aleja.

Al día siguiente vuelve.
Descubre su pecho.
Canta.
Mira al fondo del pozo.
Se cubre. Se aleja.

Al tercer día vuelve
con algo oculto bajo un paño.
Se inclina sobre el pozo. Aparta
la tela con los dientes.
Deja algo caer.

Se lleva las manos
al torso ahora plano. Lo acaricia.
Canta.
 
 
3

Ulula el viento entre
las tejas
y en los orificios abiertos
por las balas.
Los cristales saltaron
como cuarenta liebres
asustadas.

Eterno es
el mal, dice el padre. El hijo
le coge de la mano.
Le lleva junto al pozo.
Sonríe.
Pero la vida no, dice.
El padre baja la cabeza. Entreabre
los labios
como para una frase. Vuelve
a cerrarlos. Sonríe.
Es cierto,
dice.

                                                                    2014

 

La sábana

Y alargas la mano
buscando donde asirte y encuentras
la sábana.

¿Qué desfile de rostros
será ante tu cama
el del último día?
Tal vez vengan a verte
aquellos que no amaste.
O tal vez estés sola
y te laven el cuerpo
manos que nunca
acariciaste.

Si al menos

pero no:
tan sólo es el tacto
de la sábana.

                                                                    2014

 

¿Quién te escucha?

Mira mis manos
le dices. Y él
de agitarse
de retorcer el labio y mirar
hacia otro lado.

¿Quién te escucha?
¿O es el texto del mundo
aquello que se desgarra?

Amigo, no hay amigo.
Ni a este ni al otro lado.
Lo que oímos es
el balanceo de las ramas
en el árbol del miedo.

                                                                    2014

 

* Poemas incluidos en Lo que el pájaro bebe en la fuente y no es el agua. Poesía reunida (2004-2020), publicada en 2022 por Galaxia Gutenberg. El Periódico de Poesía agradece al sello español estos adelantos.
 


Autor

Chantal Maillard

/ Bruselas, Bélgica, 1951. Poeta, ensayista y filósofa española. Ha obtenido, entre otros reconocimientos, el Premio Nacional de Poesía (España, 2004) y el Premio de la Crítica (España, 2007) de poesía castellana. Algunos de sus libros de poesía son Cual menguando (2018), Hilos (2007) y Matar a Platón (2004), que, junto con otros volúmenes, se reunieron bajo el título Lo que el pájaro bebe en la fuente y no es el agua (2022).

 

(Fuente: periódicodepoesía.unam.ms) 

Andoni Mendia (España)

 

 

UN POEMA DE ANDONI MENDIA EN BE KIND 

 





Autobús, 6:40



a G.O.



Ofrecía el día sus luces en pugna,

herida abierta en el espacio

en la que el autobús

como un carámbano

aparecía,

Caronte de los harenes de Morfeo

donde penetra uno en las filas de las sombras


El único habitante de la penumbra

maldito por los dedos de la aurora,

no duermo la noche falsa

y, por lo tanto, contemplo

los cambios diversos de la niebla,

el paisaje exterior de las hojas,

y tu sueño, cuerpo que me acompaña,

como quien contempla

los campos dorados en el desierto.


El ruido del tráfico te despierta:

la ciudad con el odio de los coches,

buenos días”, “puto frío”,

la parada y la desnoche.




Andoni Mendia

Be kind


poesía Tattoo

Vitrubio

 

                 (Fuente: Papeles de Pablo Müller) 

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947 / Vive en San Juan, Argentina)

 

 

¿Por qué se desplaza
la paupérrima
luz
en alas
y escaleras truncas?
 
Crédito - Inversión - Consumo.
Tokio - París - Panamá.
 
Del abigarrado mar
del cemento,
el petróleo,
el lloro humano,
planeta corto;
un día vivirá,
la obra de amor
no,
y sí
la violenta
adivinanza
del aire flaco
y el pulmón podrido.
 
Yayoi Kusama,
el campo
de veras en rendirse
tallado,
en Sotheby's
y Arkansas.
 
Hoy,
más parece justo
julio
en paredes para estampar
el punto seco y el mojado. 
 
¿Qué hacina el alma
del pez
y su viaje
a caballo de mástiles,
de atómicos temores
y arroyos que llevan
arsénico peliagudo?

- Inédito -

 

Pablo Ananía (Rosario, 1942)

 

 

 

 

DE: 'VIDAS IMAGINARIAS, AMORES EXTRAÑOS'

 
 

I. POETA INCÓGNITA
 

Hermosa, misteriosa petunia azul oscuro con
marcas internas como piel de serpiente moteada
con forma de trompeta, ideal para un chiquillo,
para sus labios de ángel fruncidos sombríamente.
Ella, casi marchita, a punto de caer, inclinada,
convocando a hormigas y abejas al apocalipsis.
¿Qué pecado demasiado insignificante el suyo
podría imaginarse para que llame así la atención
la vieja, hermosa y misteriosa petunia?
No sé quién escribió este poema. La autora
(supongo que es una mujer), tímida o vergonzosa
ante lo que considera sagrado, prefiere no decir
su nombre, conciente tal vez de que escribir es ir
de error en error. ¿Anhelará sólo ser recordada
en los sueños de desconocidos?
 
 
 

II. ADICTO
 

Tomamos un café en Port Angeles, una ciudad
algo olvidada del estado de Washington. Fue
cerca de la terminal del ferry, en Easy Street Coffee.
El iba y venía de Siracusa; allí vivía con su mujer,
Tess, una muy buena poeta. Me dijo que había
matado toda su vida antes para conocerla. Eso
es algo que aprendí sin aprender: en el cuerpo
llevás hasta el fin de tus días todo lo que le fuiste
metiendo. No tenés idea de lo que he pisoteado
para seguir vivo. Dentro de poco, antes de que
alguien se dé cuenta, me habré ido de aquí sin
saber lo que hice con tanto alcohol y cocaína.
Maryann, mi primera mujer, a la que no quise,
trató de evitar ese trance: cambiemos esta vida
por otra, hagamos de cuenta que somos felices.
Tess, en cambio, mira por ventanas que ya no
me pertenecen. Esa es una virtud de las poetas.
Ayer me dijo: Raymond Carver, te amé, te amé
mucho... antes de dejar de amarte.
 

(Fuente: Alicia Silva Rey) 

Fernando Tola de Habich (Lima, Perú, 24 de enero de 1941 - Barcelona, 28 de mayo del 2026)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y personas sonriendo 

 

 

CUANDO TÚ ESTÁS AUSENTE

 

.
en mis brazos la ciudad se duerme
cuando tú estás ausente
y sólo se escucha el zumbido lejano
de la distancia
y el llanto melancólico de los campanarios
meditando qué hacer
hasta que vuelvas otra vez
a murmurar tu voz junto a mis sueños
porque parece una broma triste
la soledad y la esperanza
y el caminar en otras calles
bajo la mirada y la sombra ajena de la gente
y todo entonces como una madre triste
que mide los días con las cartas
y los interminables recuerdos
mis libros y las paredes huyen
y solitario pienso como entonces
en las ciudades resplandecientes
que tú estarás mirando observando
y creo minuto tras minuto incansable que tú
estarás tal vez pensando regresar
para que todo vuelva a ser como antes
sumergidos en los brazos y las palabras
.
De: «𝘊𝘢𝘯𝘤𝘪ó𝘯 𝘥𝘦 𝘢𝘮𝘰𝘳» (1968)


(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)
 

Tuo SSu (China, 1939)

 

 


TREN

 

Completamente agotados, dormimos
profundamente, como una red
de pesca lanzada en la quietud del
mediodía, y después dormimos
totalmente envueltos en el tiempo.
Un sueño remanente de la
melodía de un matrimonio roto.
Nos buscamos por entre las
sombras de los cristales rotos de una
calle. Esclavos de ayer con
los pies libres. En vísperas de la
destrucción del mundo, nos
arrepentimos piadosamente. Si se
nos hubiera abandonado en
una brisa cálida, si estuviésemos
exiliados en un reino tan
pequeño como un andén ferroviario,
levantaríamos el ánimo,
presa de la autocompasión, y con
el reflejo en los ojos del
ilimitado alcance del amor, pero
nos vemos obligados a dejar
el polvo del invierno con un dolor
más sutil y en un vagón en
forma de caja vimos el tiempo
enrollarse, desplegarse y
enrollarse de nuevo. Dormimos y
las ruedas siguieron sin
cesar repitiéndose, hablando,
monótonas, en sueños y
el tren siguió avanzando con la
máxima velocidad del amor
y acariciando levemente la tierra.
 

*** 

 

Hay muchos tesoros escondidos en la poesía. Maravillosos poemas que nunca leeremos. Esta poeta china, por ejemplo, Tuo SSu, ni siquiera aparece en una búsqueda de google. ¿Cuantas poetas chinas conocemos? Sin embargo, las hubo, las hay, y muchas, desde antes de la "era cristiana". En una época escribían en secreto, y algunas quemaban sus poemas una vez escritos; tal era la persecución a cualquier actividad intelectual de la mujer, en la mayoría de las dinastías e ideologías imperantes. Hubo excepciones, como la Manchú, que celebraba las dotes artísticas e intelectuales dela mujer. Pero en general estas actividades estaban consideradas indignas para ese género. Muchos de estos estigmas fueron superados. Pero, como suele ocurrir, nuevas formas de marginación reemplazan a las antiguas. El ocultamiento, la falta de difusión, la puesta en segundo plano, son algunas de ellas.Tuo SSu es una poeta de la cual solo sé que nació en 1939. Como dije, ni siquiera Google la registra. Y no obstante...  (Alejandro Méndez Casariego)

 

(Fuente: Alejandro Méndez Casariego)