domingo, 15 de marzo de 2026

Ariel Williams (Trelew, Chubut, 1977)

 

 

 

 

(1997, VIAJE AL ANVERSO)

 

XIII
 
Estuvimos varias horas acariciando
el lomo de unas arañas tuberculosas,
pero no se tranquilizaban y no podían respirar
y se ahogaban con los estertores del miedo, luego de un vómito delicado y silencioso.
 
Las arañas no gritan.
 
Era un mundo de enfermedades tuberosas asolando la ahora pampa:
vacas arrolladas por los cuatro vientos
contra el borde de la tranquera.
No existe ahora más que un mar de pasto
donde las arañas no gritan
y donde las vacas son acorraladas contra el vacío.
(...)
 
 
 

(2003, LOMASOMBRA)

 

8
ahora soy por ahí también un hombre;
vi a unos hombres montar unos animales grandes,
relucientes, nerviosos, con caras largas extrañas;
arranqué del agua unos seres marrones como manos;
tragué, en un lugar cerrado y caluroso,
con unos hombres de caras turbias, un líquido fogoso;
hice vistas contra otro, con un cuchillo,
hasta que de golpe le cayó sangre del abdomen;
fui a un lugar donde unos hombres con olor dulce,
con la cara llena de pintura, casi no vestidos,
me recibieron,
y uno de ellos me dejó entrar en su panza
hasta que parecía que los dos temblábamos;
vi a un animal enorme del agua morirse
en la costa y dejar su olor triste;
una vez llegué a una casa donde unos seres gritones 
me quisieron comer
 
 
 

(2005, CONURBANO SUR)

 

I
haora todo ondo ondo ondo
como ayere sines barro
haora hata que no hay má jonde,
sólo toda unas materia de aondamiento.
porque el ruido de las hondura es glurc
como l'agua en quietú
que se des-Lisa d'una en una
antro sí.
(Porque ayere non viniera Lisa
netoce yo ahora tengo di trabaliare
en laingueniería dell dolore;
 
 
 

(2008, LOS FRONTERANTES)

 

2
ésa la madre que tiene las manos frías,
que corta la luz con los cuchillos de su estar,
trae cosas calientes cerca del rincón de mí,
sus sombras redondas; que sé
el Cararrápida las quiere,
le son blandas adentro, le traen
o quiere tenerlas como le baten los corazones
en los huesos:
yo miro cómo pasa la señora mañana
cómo arrastra sus cosas blancas por el piso
y la madera está como temblando
de que la pisaría la madre luz
 
 
 

(2011, DISCURSO DEL CONTADOR DE GUSANOS)

 

18
Soy esa mujer que pasó en la bicicleta. Con vestido verde y cara cansada. Soy el chico que abre la camisa de su novia. Para besarle las tetas. El hombre que prueba la resistencia de las ramas en una plaza vacía. Para tirar la soga y ahorcarse. La vieja que barre una vereda a la noche. La nena que se pinta por primera vez ante el espejo. El hombre serio y blanco y callado en su catafalco. El camionero que apaga el motor al borde de
la ruta. Y enciende la hornalla en la garrafa. La mujer que lo recuerda y lo desea en su cama. Sola
como sobre una balsa. Lenta. Soy el muchacho
que acaba de quedarse mudo. Soy la trapecista que descansa sobre una lona.
Porque me atraviesan pensamientos de una parte
a la otra.
 
 
 

(2014, NOTAS DE UNA SOMBRA)

 

3
Manejé a la luz de las estrellas. Colgaban sobre mí como astillas
quietas y frías de mica. A veces apagaba las luces del automóvil y
recorría la ciudad. Acelerando. Había fondas abiertas donde se podía
tomar vino o licor y seguir. No sé si buscaba la muerte o la vida.
Salía a la noche, al campo, a la ruta, a playas vacías. Aceleraba.
Las ruedas levantaban piedras del tamaño de una mano.
Si le pegaban a alguien, podían vaciarle la cara. No había nadie.
Tomaba ginebra. Volvía a la ciudad y entraba por las calles.
Hundía el acelerador en el vacío. Al desvestirme, sentía la camisa
empapada, como si me hubiera zambullido en un mar. 
 
 
 
 

(2016, LA RISA HUÉRFANA)

 

3
Entonces fui como un poblamiento, fui como un entrar en cuerpo.
Cuando llegué a mis ojos y vi las cosas del mundo,
me quedé bastante quieto por dos días,
veía el sol la tierra larguísima los árboles moviéndose verdes
¡los animales! ¡las otras personas! Cuando llegué a mis orejas
y escuché al mundo, me quedé silencioso por tres días,
y escuché el agua que goteaba el susurro de la brisa
el grito de unos pájaros y la voz humana,
la voz humana.
Ah, entonces llegué a mi piel y sentí la tibieza de la luz
la caricia de otras manos la aspereza de la ropa el frío,
metí mis manos en el agua y era como una piel fresca
envolviendo.
 
***
 
 
 
 
Ariel Williams, CÓMO SE INVENTA UNA ORFANDAD (antología).
Selección: Marcelo Daniel Díaz y Ariel Williams. Prólogo y entrevista: M. D. Díaz.
Miño y Dávila editores, Buenos Aires, 2024.
Colección Estaciones, dirigida por Carlos Battilana y Mario Nosotti.

 

(Fuente: Santiago Rebasa) 

María Belén Aguirre (Tucumán, 1977)

 

 

 

 

 
Zamba para olvidar
 


Cuando mi padre murió
mi madre nos suministró
varias dosis de alplazolam.
De esa manera pudimos
durante muchas semanas
emular al dormido.
Era lindo no estar.
Era lindo no soñar.
Era lindo no saber
si era de noche o de día.
Era lindo que todo
diera exactamente
lo mismo.
*
Cuando me desperté
por primera vez
salí al patio
y a media voz
canté
una zamba
que no sabía
que sabía.
Una
que él solía
especialmente
cantar cuando
estaba
ebrio.
Ahí supe
que hay cosas
que uno
aprende mejor
cuando nadie
se las enseña.
 
2016
 

(Fuente: Alicia Silva Rey) 

Fabio Cardarelli (Córdoba, 1969)

 

 

 

Dios es mujer, es innegable,
está pariendo la sangre de sus frutas
con cada amanecer estallan sus arterias
estimulan el sueño de los débiles
la niebla de la noche de invierno es su aliento
si juntamos sus partes aparecen
como cerros la blandura de sus pechos
la vaina de su cintura delicada
el sol en sus caderas nos advierte, es mujer, camina descalza dibujando
un cielo en cada ojo
crece derrumbando muros de huesos y puja y pare
y es innegable su afán
de protegernos
pone su esfuerzo algorítmico
en el verde pasto
donde caeremos
si juntamos sus partes vibrará un toro huérfano y herido
pero cuidado
cascabel suave y tembloroso en peligro
es mujer
no la toquemos la toquemos no la toquemos
de no para amarla
indagar su tibia leche
melodía bajo esta agua azul que respira
es mujer, cumple el eterno retorno y se esconde y sale
y se esconde y sale
y se esconde
no la toquemos
la toquemos
está pariendo
es innegable
 

Philip Levine (Detroit, Michigan, EEUU, 10 de enero de 1928 - Fresno, California, 14 de febrero de 2015)

 

 

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Ritos de Sepultura 

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Todos vuelven aquí para morir
como yo lo haré pronto. El lugar se siente bien
porque está medio muerto para empezar.
Incluso en una rara mañana de lluvia,
como esta mañana, con el cielo
bajo acumulando sus riquezas salvo
por algunas lágrimas fingidas,
el suelo duro no recibe nada. Hace seis años
Enterré las cenizas de mi madre al lado
de una joven lila que ahora es más alta que yo,
y metí un trozo de rosal en su tierra,
donde como todo lo demás no humano prospera.
Las pequeñas flores nunca se desplegaron;
lo que sea que sepan lo conservan para sí
hasta que la lluvia matutina
o el viento nocturno reduce los pétalos a nada.
Incluso el gato cercano que defeca diariamente
en los caminos para esconderse
en lo profundo de la maraña
de hierba malas se niega a ronronear.
Lo que sea que esté aquí está aquí
y en ningún otro lugar;
así que está bien terminar al lado la mujer
que me dio a luz,
para palear en la tierra lo que quede
y dejar sólo un nombre para quien quiera conocerlo.
Piénsalo, mi nombre,
que ya no es una porción de mí,
que ya no está inflado o golpeado;
que ya no se cuece en el rico abono de la memoria
o del más sencillo de los fragmentos de hueso, tierra,
arena para gatos, cenizas de madera,
las raíces del eucalipto
Que yo planté en el 73, un yo diminuto
que ya no toma nada, que ya no da nada,
y que es libre, al fin.
 
.
Philip Levine fue un poeta norteamericano 🇺🇸

(Traducción: Grover González Gallardo Poesía )
 
 
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Burial Rites / Philip Levine

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Everyone comes back here to die
as I will soon. The place feels right
since it’s half dead to begin with.
Even on a rare morning of rain,
like this morning, with the low sky
hoarding its riches except for
a few mock tears, the hard ground
accepts nothing. Six years ago
I buried my mother’s ashes
beside a young lilac that’s now
taller than I, and stuck the stub
of a rosebush into her dirt,
where like everything else not
human it thrives. The small blossoms
never unfurl; whatever they know
they keep to themselves until
a morning rain or a night wind
pares the petals down to nothing.
Even the neighbor cat who shits
daily on the paths and then hides
deep in the jungle of the weeds
refuses to purr. Whatever’s here
is just here, and nowhere else,
so it’s right to end up beside
the woman who bore me, to shovel
into the dirt whatever’s left
and leave only a name for some-
one who wants it. Think of it,
my name, no longer a portion
of me, no longer inflated
or bruised, no longer stewing
in a rich compost of memory
or the simpler one of bone shards,
dirt, kitty litter, wood ashes,
the roots of the eucalyptus
I planted in ’73,
a tiny me taking nothing,
giving nothing, and free at last.
 
 
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía) 
 

Julia Hartwig (Lublin, Polonia, 1921-Gouldsboro, EE.UU., 2017)

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y personas sonriendo 

 

SER

 

Ser en el pájaro que vuela
En el escualo que lleva en sus fauces a quien ha salvado
para seguidamente escupirlo con el debido respeto
Ser la chispa que hace arder la espesa cabellera de los robles
Ser los ojos del agua los Dedos de la arena
El flexible brazo de la llama
Que al inflamarse se enfría y al enfriarse calienta
Revivir lo que dejamos ahogarse bajo su propio peso
Desde la podredumbre tender la línea directa de la flor
Deshacerse en cenizas No decir adiós
 
 
 
________________________
en “Dualidad. Antología poética”, Vaso Roto, Madrid, 2013. Trad. del polaco, Anna Sobieska y Antonio Benítez Burraco. En la imagen, Julia Hartwig (Lublin, Polonia, 1921-Gouldsboro, EE.UU., 2017) por Rafal Guz
 

 

(Fuente: Jonio González) 

Tawfiq Zayyad. (Palestina, 1922 - 1994)

 

 

CON LOS DIENTES

 

Con los dientes.
Defenderé cada palmo de tierra de mi patria.
Con los dientes.
Y no aceptaré otro en su lugar.
Aunque me dejen
colgando de las venas de mis venas.
Aquí sigo.
Esclavo de mi afecto… A la cerca de mi casa.
Al rocío… Y a la frágil azucena.
Aquí sigo.
No podrán derribarme
todas mis cruces.
Aquí sigo. Teniéndoos… Teniéndoos… Teniéndoos…
En mi regazo.
Con los dientes.
Defenderé cada palmo de tierra de mi patria.
Con los dientes.
 
 
Puede ser un dibujo de pájaro carpintero y texto que dice "CUANDO TENGAMOS SED EXPRIMIREMOS LAS PIEDRAS. COMEREMOS TIERRA CUANDO TENGAMOS HAMBRE. PERO NO NOS VAMOS NI ESCATIMAMOS CEME AVAROS NUESTRA SANGRE FRAGANTE. AQUI TENEMOS UN PASADO, UN PRESENTE. UN FUTURO. AQUI PERMANECEREMOS TAWFIE ZAYYAD ZAYYADPOETAPALESTINO POETAPALESTINO" 
 
 
 
Tawfiq Zayyad es uno de los más grandes poetas palestinos. Nació en Nazareth en 1922.
"Si Jesús viviese hoy, no encontraría lugar donde instalar su carpintería", dijo refiriéndose a Nazareth, de la que fue alcalde hasta su muerte. Murió en un "accidente de auto" el 6 de julio de 1994.
 
Imagen: https://codigoscreativos.cl/
 
 
(Fuente: Una Antropóloga en La Luna) 
 

Nicomedes Santa Cruz (Lima, Perú, 4 junio 1925-Madrid, 5 febrero 1992)

 

 

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ABRAZO LATINOAMERICANO 

 

Mi cuate. Mi socio. Mi hermano.
Aparcero. Camarada. Compañero.
Mi pata. M'hijito. Paisano...
He aquí mis vecinos.
He aquí mis hermanos.
Las mismas caras latinoamericanas
de cualquier punto de América Latina:
Indoblanquinegros,
blanquinegrindios
y negrindoblancos;
rubias bembonas,
indios barbudos
y negros lacios.
Todos se quejan:
–¡Ah, si en mi país
no hubiese tanta política...!
–¡Ah, si en mi país
no hubiera gente paleolítica...!
–¡Ah, si no hubiese tanto militarismo,
ni oligarquía,
ni chauvinismo,
ni burocracia,
ni hipocresía,
ni clerecía,
ni antropofagia...
–¡Ah, si en mi país...!
Alguien pregunta de dónde soy.
Nací cerca del Cuzco,
admiro a Puebla,
me inspira el ron de las Antillas,
canto con voz argentina,
creo en Santa Rosa de Lima,
y en los Orishas de Bahía.
 
Yo no coloreé mi continente,
ni pinté verde al Brasil,
amarillo a Perú,
roja a Bolivia.
Yo no tracé líneas territoriales
separando al hermano del hermano.
 
–¡Ah, si en mi país...!
 
Poso mi frente sobre el Río Bravo,
me afirmo pétreo sobre el Cabo de Hornos,
hundo mi brazo izquierdo en el Pacífico,
y sumerjo la diestra en el Atlántico.
 
Por las costas de oriente y occidente
doscientas millas entro a cada Océano,
sumerjo mano y mano
y así me aferro a nuestro continente
en un abrazo latinoamericano.


(Fuente: Alberto Romero)