miércoles, 28 de octubre de 2026

Verónica Zondek (Santiago de Chile, 1953)

 

 

 

 

 

 

Soy la perra
la vaca
la serpiente
la tentación.
Soy la mula que se empecina
la galla loca que la empina
la perdición puta y la asesina.
Soy la guadaña
la más parida que pare en cualquier esquina
la que mata su carne suya
la que entrega su alma al diablo
la piel tibia de cualquier huevón
la sucia
y también
esa
que con un regalito cualquiera
prende su boca con sonrisas y
miren ustedes
sube y baja
baja y sube
sube y baja
baja y sube
y
no sé detiene.
 
Y tú
tú eres el macho
el puto macho cabrío
el chistosito del grupo
el que con toda' se la puede
el que nunca tiene culpa
el que...
qué duda cabe
saldrá adelante 
 
porque puta' que...
 
(¡sí, así andan diciendo to' os)
puta, que e' inteligente el chiquillo...!
 
Y también
(pa' aclararle' bien la película)
 
y por si lo han olvida' o
somo' do' en este cuento.
Dos.
Do' que despiertan al ritmo del deseo.
Dos.
Do' que buscan sin ton ni son
do' que anhelan saciar el novelón
acariciar e irse en volón
porque zumbido' intermitente'
cosquilla' en el bajo vientre
y mariposilla' que aletean
y suspiro' que cabecean.
 
Es que...
 
¿Le cuento una verdá' del porte de un buque?
 
No hay quien mire
ni quien escuche
ni quien responda.
 
Y quiero que sepan Uds
que la' pregunta' to' as
mastican polvo y sacan boas
 
Solo me queda entonces un abismo
un negro
un silencio
un filo mismo.

 

(Fuente: En Amor Arte) 

Anise Koltz (Ciudad de Luxemburgo 1928-2023)

 

 

He desaprendido la plegaria
ya no creo en Dios
 
Creo en el sol
en los árboles
en los cursos de agua
 
Me acuesto
cuando la mañana
despierta
 
Vivo la noche
con su silencio
sus pájaros nocturnos
 
Sola con el bosque
en frente de mí
me preparo a la vida
subterránea que se acerca
 

Arte: Egon Schiele
 

(Fuente: Lilian Silva G.) 

Elizabeth Bishop (EEUU, 1911 - 1979)

 

 

 

 

 

CANCIONES PARA UNA CANTANTE DE COLOR - IV 

 

¿Qué es eso que brilla en las hojas,
en las hojas sombrías
como lágrimas de alguien que solloza,
brillando, brillando en las hojas?
 
¿Es el rocío o son las lágrimas,
rocío o lágrimas,
aguantando allí años y años
como pesado rocío de lágrimas?
 
Después, ese rocío empieza a caer,
se desliza y cae.
Tal vez ni siquiera son lágrimas.
Mira, míralo rodar y caer.
 
Escúchalo caer sobre la tierra,
escucha, por todas partes.
No es un sonido triste,
golpeando, golpeando la tierra.
 
Míralo yaciendo allí como semillas,
como negras semillas.
Míralo echar raíz como la hierba,
todas las semillas que brillan echan raíz,
una raíz conspiradora,
 
¿y qué extraña flor o fruto
crecerá de esa raíz conspiradora?
¿Fruto o flor? Es un rostro.
Sí, un rostro.
En ese inhóspito y oscuro lugar
cada semilla se convierte en un rostro.
 
Como un ejército soñado
los rostros parecen
más oscuros, más oscuros, como un sueño.
Demasiado reales para ser un sueño.
…..

por Jeannette L. Clariond
 

(Fuente: Daniel Freidemberg) 

Juan José Hernández (Tucumán, 1931 - 2007)

 

 

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COMO JONÁS

 

Sí, en el oscuro vientre
de la ballena,
también yo, en este mundo
tragado por el tiempo:
carne y sueño que no elegí
(Jonás tampoco a su ballena)
con el temor de ser devuelto un día
al perdón, esa nada perdurable.
 

De "Otro verano, 1966)
 

(Fuente: Héctor Giuliano) 

Susana Thénon (Buenos Aires, Argentina, 1935-1991)

 

 

 

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PARA EL QUE AMÓ...

 

Para el que amó desde su encierro
las hojas últimas de un verano,
para el que solitario
se negaron los días y las noches
no hay lugar en un círculo perfecto.
El que busca una fuente no prevista
da con la fuente de la sed, con sus blasones
y vigilias de arena.
Augura y late para nadie el amor
en fortines aislados y carrozas,
en literas sin viento,
en estrechas proas desgobernadas.
Para el que sólo sabe de absoluto,
caminos,
no hay lugar en un círculo perfecto
 
 
 
_______________________________
en "De lugares extraños", Carmina, Buenos Aires, 1967. Véase también "Los nuevos", Josefina Delgado y Luis Gregorich, eds., Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1968. La imagen, Susana Thénon (Buenos Aires, Argentina, 1935-1991), por Anatole Saderman, y manuscrito del poema "Estatua" (Archivo IIAC-UNTREF)


(Fuente: Jonio González)
 

Francisca Aguirre (Alicante, España, 1930 - 2019)

 

 

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TESTIGO DE EXCEPCIÓN

 

Un mar, un mar es lo que necesito.
Un mar y no otra cosa, no otra cosa.
Lo demás es pequeño, insuficiente, pobre.
Un mar, un mar es lo que necesito.
No una montaña, un río, un cielo.
No. Nada, nada,
únicamente un mar.
Tampoco quiero flores, manos,
ni un corazón que me consuele.
No quiero un corazón
a cambio de otro corazón.
No quiero que me hablen de amor
a cambio del amor.
Yo sólo quiero un mar:
yo sólo necesito un mar.
Un agua de distancia,
un agua que no escape,
un agua misericordiosa
en que lavar mi corazón
y dejarlo a su orilla
para que sea empujado por sus olas,
lamido por su lengua de sal
que cicatriza heridas.
Un mar, un mar del que ser cómplice.
Un mar al que contarle todo.
Un mar, creedme, necesito un mar,
un mar donde llorar a mares
y que nadie lo note.
 
 
 
— Francisca Aguirre
Nació en Alicante, España, el 27 de octubre de 1930.
Nota: Hoy queremos reivindicar en Hermeneuta a la escritora española Francisca Aguirre (1930-2019), Premio Nacional de las Letras 2018. Tuvo que trabajar desde muy joven y eso le obligó a educarse de forma autodidacta, refugiándose en la lectura ante la difícil realidad que vivía. Aunque publicó su primer libro, “Ítaca”, en 1972, cuando tenía más de cuarenta años, su obra tardó mucho tiempo en recibir el reconocimiento que merecía. Nosotros, como muestra de su talento, ofrecemos este poema donde el mar se convierte en refugio y confidente: un lugar donde dejar atrás el dolor, llorar sin dar explicaciones y encontrar, quizá, una forma de alivio.
 

(Fuente: Hermeneuta. Revista cultural) 

Diego Maquieira (Santiago de Chile, 1951)

 

 

«El gallinero»




 
 
 
 
Nos educaron para atrás padre
Bien preparados, sin imaginación
Y malos para la cama.
No nos quedó otra que sentar cabeza
Y ahora todas las cabezas
Ocupan un asiento, de cerdo.

Nos metieron mucho Concilio de Trento
Mucho catecismo litúrgico
Y muchas manos a la obra, la misma
Que en esos años
Repudiaba el orgasmo
Siendo que esta pasta
Era la única experiencia física
Que escapaba a la came.

Y tanto le debíamos a los Reyes Católicos
Que acabamos con la tradición
Y nos quedamos sin sueños.
Nos quedamos pegados
Pero bien constituidos;
Matrimonios bien constituidos
Familias bien constituidas.

Y así, entonces, nos hicimos grandes:
Aristocracia sin monarquía
Burguesía sin aristocracia
Clase media sin burguesía
Pobres sin clase media
Y pueblo sin revolución. 




en La Tirana, Edición Tempus Tacendi, 1983








Contribución indirecta, pero pase claro a DscnTxt de Carlos Cociña






desde el Festival Internacional de Poesía de Santiago


 (Fuente: Descontexto)