domingo, 16 de agosto de 2026

Pablo Ananía (Rosario, 1942)

 

 

 

 

 

 

𝐀𝐥𝐯𝐞́𝐨𝐥𝐨
 
 
Era de escribir alvéolo: pequeña
cavidad, celda, reducto, lecho.
Resiste hoy allí, en su vientre,una
última pasión, espacio de la cosa
a la que se redujo su existencia,
oro su prosa. Véalo: vinoso mar
de la ilusión donde gestó poemas
para que su cuerpo bebiera infinita
mente 𝑖𝑙 𝑐𝑎𝑙𝑑𝑜 de Ungaretti. ¿Una
persona detrás del poema? ¿Uno
que desesperó hablando raramente
de dioses y alvéolos, conchas
vacías de almejas? Piénselo: un
amasijo de líneas arrojadas al
voleo, ondulaciones de los vapores
terrestres, ¿Quasimodo o Ungaretti?
¿Qué átomos irían a tener la fiebre
del cerebro egipcio? ¿Cuál rugiendo,
siseando, remontó la rigidez
de mi cuerpo, me concedió estas
formas envejecidas de cifrar
la maraña inescrutable
que genera la cosa? ¿Al
véolo?

 

José Carlos Becerra (Villahermosa, Tabasco, México, 21 de mayo de 1936 - Brindisi, Italia; 27 de mayo de 1970)

 

 

 

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Ritmo de viaje 

.

Este cuerpo que yo acaricio lentamente extendiendo la noche,
este cuerpo donde yo he penetrado en
mi propia distancia,
en mi sofocamiento de sombra.
 
Este vientre donde el amor abarca
a la noche,
estos senos donde la luz altera los signos,
este cuerpo al que ahora me entrelazo,
este cuerpo al que ahora me solicito.
 
Este cuerpo conmigo se traspone, se vence,
se lleva consigo a la noche y sus altares,
sus caminos ardiendo por su propia señal,
su oleaje, sus costas encendidas…
 
Esta mujer donde la noche descifra
sus juegos ocultos,
este amor al que no debemos llamar amor sino adentro de sus aguas.
Este amor, este amor,
este instante donde el infinito es la obra
de los que se aman,
de aquellos que llegan al estanque de cada caricia como buzos sagrados.
Este ritmo, este ritmo de viaje,
esta navegación entre la bruma,
todo lleva consigo su bandera extraviada,
 
su aurora boreal...
.
De: «𝘙𝘦𝘭𝘢𝘤𝘪ó𝘯 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘩𝘦𝘤𝘩𝘰𝘴» (1967)
.
 
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía) 

 

Norberto de la Torre (Ciudad de México, 1947)

 

 

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SELECCIÓN DE:
TANKAS
HAIKUS
GREHUERÍAS

 

TANKAS


1
El cielo sangra
con las lanzas clavadas,
de los magueyes.
De sus heridas nacen
las rutas del olvido.

2
Se agitan las
imágenes de azogue
en la retina;
como peces sin aire
en el sartén de arena.

3
Caminamos con
el peso de los muertos
en la espalda.
Las lápidas tapizan
ciudades y desiertos.

4
El universo
cabe en un sombrero
o en un vaso;
en la gota que tiembla
sobre un tallo de luz.

5
En el desierto,
un canto de sirenas
rasga el aire.
Las dunas escrituran
con sal su voz estéril.

6
Las hojas caen
al silencioso ritmo
de las lágrimas
y se vuelven raíces,
semillas y silencio.

7
Cada cien anos
las ciudades inventan
un terremoto,
esconden viejas ruinas
bajo las ruinas nuevas.

8
La bota muestra
cicatrices de tiempo
en el desierto,
con las marcas del poder
que hiere lo que toca.

9
En el otono
pequeno sol naciente:
la mandarina.
Y los azahares duermen,
tristes, en la memoria.

10
En las canadas
guarda su voz aneja
el zapatista.
También sus viejos dioses
y las huellas del tigre.

11
Un ejército
desfila silencioso
junto al río.
La corriente oculta
lágrimas de soldado

12
En la cantera
crecen las marcas tristes
de las pisadas,
son cicatrices de sal
que cubren las heridas.



HAIKUS


1
Las blancas luces
caían a cascadas
sobre el césped.

2
Las aves callan.
La jacaranda canta
con su follaje.

3
Buscas absurdas
palomas asoleadas
a media noche.

4
El toro pace
y observa al tiempo,
morir de tedio.

5
El viento llora
mientras busca su lecho
entre las hojas.
6
El sol calienta
la indolencia de las
flores silvestres.

7
Las aves vuelan
como lluvia de flechas
hacia sus tumbas.

8
Con hilos de sol
apenas suspendido,
el árbol tiembla.

9
La mariposa,
colorida y grácil,
es un gusano

10
Sangran las nubes
sobre la arena y
los espejismos.

11
Un desierto se
arrastra despacio, en
la escalera.

12
Rueda la luna
y el triste otono,
como los cardos.

13
Pétalos de luz,
fuego entre penascos:
en el desierto

14
Mujer de arena,
tu piel encierra sombras
y los infiernos.

15
Seguí tus ojos
como estela de luz
en el recuerdo.

16
En el silencio
de las manos unidas
surge el sexo.

17
Mi mano siente
un dulcísimo calor
sobre tu seno.

18
Son tus silencios
rebanadas de luz que
se te escapan.

19
Morimos siempre
que una voz de mujer
nos abandona.

20
La tarde lenta
fue tras el velo triste
de tu ausencia.

21
Anidan versos
en el regazo de la
mujer que suena.

22
Los políticos
construyen una ciudad
de vidrio roto.

23
El poder crece
en sentido contrario
al de los pasos.

24
Satán promete
coronas y tesoros.
La zorra duerme.

25
Entre mis manos
tengo un sol de maíz
hecho de llanto.

26
Una casa, es
la suma de palabras
y de olvidos.

27
Renazco siempre
al verter mi historia
sobre los versos.

28
El mundo gira,
como pompa de jabón
llena de ninos.

29
La casa vive
como efímera flor,
un solo día.

30
En esta calle
sólo se oyen retumbar,
los pasos viejos.

31
La ciudad se
construye con ladrillos
de voces muertas.

32
En la mullida
soledad de tu cama
inventas suenos.

33
El vaso roto
dispara un resorte
en la memoria.

34
Nuestra sombra se
esconde tras los pliegues
de un volado.

35
Mis manos tinen
con la sangre negra de
los poemas muertos

36
El nombre nace.
El ritual del bautizo
lo vuelve piedra.

37
Y los libros se
oxidan lentamente,
en sus estantes.

38
La soledad es
un gato silencioso,
en la azotea.

39
Tras la ventana
un rayo de silencio
dibuja sombras.

40
Con líneas de luz
el sol inventa tigres
en los jardines.

41
Las democracias
mueren, a veces, de un
voto en la sien.

42
Camina torpe
porque tiene un poema
en el zapato.

43
De madrugada,
espada mortal de luz
el hielo cae.

44
Vuelve la lluvia,
florecen los jardines
sobre las tumbas

45
La flor cobija
con sus pétalos suaves
un infinito.

46
El sol saluda
la promesa de lluvia
en el desierto.

47
Siete sílabas
esconden un instante
que se destruye.

48
En el invierno
provocan los incendios
las salamandras.

49
La lluvia cae,
en cada mandarina
un dragón nace.

50
Callan las aves
en el momento fatal
de los derrumbes.



GREGUERÍAS


1
La casa se llena de silencios del tamano de un segundo muerto.

2
Nadie llora, nadie se sorprende, todo sigue igual mientras el sol se muere.
3
Todas las ciudades han sido asediadas por galeones, incluso esta ciudad que no recuerda el mar pero tiene un poco de sal en la memoria.

4
Al final toda frase acabará sin carne, en la fosa común de los lugares.

5
Olvido y silencio describen la verdadera naturaleza de lo eterno.

6
Las formas literarias más frecuentadas son el plagio y la paráfrasis.

7
A partir de la muerte sólo quedan dos caminos: el olvido y la leyenda. Pero ésta es, en realidad, una de las formas del olvido.

8
A veces la democracia es un tormento tan sutil que ni el Marqués de Sade la hubiera imaginado como tal.

9
El insulto y la diatriba son síntomas de que la democracia está presente y trabaja a favor de su suicidio.

10
Quien juega con espejos corre el riesgo de perder su imagen.

11
Nada hay más patético y vulnerable que un hombre que pide una caricia, o un voto.

***************

Fuente: TEREBES ASIA ONLINE (TSO)

(Fuente: Oscar Vicente Conde)

Mosab Abu Toha (صعب أبو توهة, campamento de refugiados de Al-Shati, Gaza, Palestina, 1992)

 

 

 

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TRES POEMAS

 

No pudieron encontrar una camilla
para cargar tu cuerpo. Te​​ acostaron
sobre una puerta de madera
que hallaron bajo los escombros.
Tus vecinos: un muro que camina.
 
***
Salió de casa a buscar algo de pan para sus niños.
Solo la noticia de su muerte pudo volver.
No hubo pan.
Nada de pan.
La muerte se sienta entre los niños y come.
No necesitó​​ de​​ la mesa puesta​​
y tampoco del pan.​​ 
 
***
¿En qué estás pensando?
¿Estás pensando?
¿En qué?​​
¿Estás?
¿Sigues ahí?
¿Estás ahí?​​
________________________
 
 
en "Círculo de Poesía. Revista electrónica de literatura", año 18, n.º 924, mayo de 2025. Trad. de Alí Calderón. En la imagen, Mosab Abu Toha (صعب أبو توهة, campamento de refugiados de Al-Shati, Gaza, Palestina, 1992 / Democracy Now).
Mosab Abu Toha ganó el Premio Pulitzer por los ensayos publicados en el "New Yorker" sobre su experiencia bajo las bombas en el campo de refugiados de Yabalia (en el norte de Gaza). Ha recibido también el Palestine Book Award y el American Book Award. En 2023 fue detenido por el ejército de Israel cuando se dirigía hacia el sur de la Franja de Gaza para abandonar el enclave con su familia a través del paso fronterizo de Rafah. Tras ser interrogado durante varios días, fue finalmente liberado.

 

(Fuente: Jonio González) 

Rasul Gamzatov (Rusia, 1923 - 2003)

 

 

 

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A veces pienso que los soldados
que no volvieron de los campos de batalla
nunca fueron enterrados
sino que se convirtieron en grullas blancas.
Que desde aquellos tiempos tan lejanos
vuelan y nos llaman con su canto.
 
¿Tal vez por ello a menudo con tristeza
en silencio contemplamos el cielo?
Vuela y vuela la bandada sin descanso,
vuela en la niebla hasta que cae la tarde
y en su formación queda un espacio vacío,
acaso ese hueco es para mí.
Llegará el día y unido a la bandada
en esa bruma gris yo volaré.
 
Y desde el cielo, con el canto de las aves,
llamaré a todos los que en tierra abandoné.
A veces siento que los soldados
que no volvieron de los campos de batalla
nunca fueron enterrados
y se convirtieron en grullas blancas.
 
 
foto de Lepa Radic, partisana de 17 años asesinada por los nazis

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

W.S. Merwin (Nueva York ,1927 - Hawai, 2019)

 

 

 

 

 

EN CUALQUIER MOMENTO

 

Cuánto hace que está el día
cuando por fin lo miro
con el tiempo que me tomó
estar así quieto en él
ahora en la luz transparente
con el vuelo en las voces
el principio en las hojas
todo lo que recuerdo
pero antes de eso antes de mí
está el presente a la velocidad de la luz
en la distancia que soy
el que se queda tratando de alcanzarlo
viendo cada vez más rápido
de donde no salió nunca
antes de que no haya nada
la oscuridad pensando la luz
.....

por Sandra Toro
 

(Fuente: Daniel Freidemberg) 

Yi Lei (Tianjin, China, 1951 – Islandia, 2018)

 

 

habitación de soltera xi: velas de cumpleaños

独身女人的卧室 11: 生日蜡烛

 

  

son como estrellas. el techo,

un sistema solar autónomo.

el espacio es ilimitado, el universo

produjo a los humanos sin querer.

nacemos por casualidad.

la vida:

hay que atesorarla? o que se eche a perder?

tenerla bajo control? dejar que fugue?

 

dios nos da una orden: feliz cumpleaños

& el brindis estalla en carcajadas:

un año más cerca de la muerte.

el miedo es compartido & por eso

nadie tiene miedo

 

la juventud dura menos que una vela

& la llama languidece

& este dolor no es común es sólo mío &

 

tú al final no te mudaste conmigo

 

Traducción de Munir Hachemi 

 



 

Yi Lei (Tianjin, 1951 – Islandia, 2018). Hija de un obrero de la metalurgia y una costurera, Yi Lei se convertiría a finales de los ochenta en una de las figuras más importantes de la poesía china contemporánea. Creció en un edificio de trabajadores, en «un apartamento de ladrillo en el que vivíamos, en poco espacio, varias familias». Recibió su formación literaria de su tío, un empleado de una farmacéutica obsesionado con la literatura.

En 1966, a los quince años, durante la Revolución Cultural, su educación formal quedó detenida y la enviaron al campo. Allí se convirtió en periodista para el Ejército de Liberación. Hizo, entre otras cosas, radio. Después de la Revolución Cultural, cuando se reinstauró el sistema académico, estudió Escritura Creativa en la academia Lu Xun y Literatura China en la Universidad de Pekín. En 1991 se mudó a Moscú, donde pasó once años. Murió en 2018, durante un viaje a Islandia.

En 1987 publicó «habitación de soltera»., que fue un acontecimiento tectónico en el mundo literario chino, una pieza ambiciosa en la que un yo poético femenino habla de intimidad y de deseo con una voz propia y fuerte, sirviéndose de una forma que se aproxima a lo coloquial. Todo esto en un momento histórico en el que, en China, no era legal la convivencia fuera del matrimonio. Consta de catorce partes hiladas por un mantra: «& / tú al final no te mudaste conmigo».

«Habitación de soltera» recibió duras críticas del establishment literario y cultural chino. De hecho, el número de Literatura del Pueblo en que fue publicado fue secuestrado y destruido.

Nada de eso impidió que se convirtiera en un himno para les jóvenes poetas de finales de los ochenta. Hoy, el poema ha obtenido amplio reconocimiento y ha sido vertido a varias lenguas. La propia Yi Lei señaló, en vida, su voluntad de que el «tú» literario de la letanía del último verso de cada parte no se tradujera, en las lenguas que flexionan en género, por un tú masculino. A pesar de que el poema surge de una historia de amor real de la poeta, late en él –la propia Yi Lei lo confirmó– la jerarquía del deseo mismo por encima del objeto deseado. Es el canto de una mujer que desea, no tanto un poema de amor sino un poema al deseo, incluso un poema que desea; salir de su habitación, o quedarse, o follar, o bailar, o gritar, o fumarse un cigarro.

El poema tiene ecos de la propia biografía de Yi Lei, cuyo prometido murió de leucemia. Además, la poeta y su mejor amiga convirtieron una oficina al fondo de un pasillo en una especie de cuartito bohemio donde ponían música, invitaban a amigues y bailaban (la pintura de arriba es «El baño turco», que tenían colgada en la pared). Eso le valió un aviso de un cuadro local del Partido, por cosas como bailar, llevar pantalones o dejarse el pelo largo. En 2017, un año antes de morir, dijo en una entrevista: «ese es el tiempo absurdo del que provengo, esas son la tristeza y la rabia que alimentan mi poesía».

 

 

(Fuente: flornueva.substack.com)