lunes, 20 de abril de 2026

Ana-Maria Murariu (Rumanía, 2002)

 

 

"Es solo un mal día..."

 


 
 
 
«Es solo un mal día»
es normal que la palma de un padre toque el frágil cuerpo de una madre
donde papá golpea todo crece, eventualmente
hematomas han crecido en el cuerpo de mi madre
una especie de árboles sin ramas que mueren al cabo de un tiempo
solo las raíces permanecen ahí para siempre
es normal que salga el sol incluso si siempre llueve en tu calle
la lluvia siempre da riqueza en otoño
pero la lluvia de lágrimas destruye las cosechas,
el amor se pudre después de tantas lluvias
no puede llegar a parir otros amores
todo lo que puedes cosechar en otoño son arrepentimientos
raras veces puedes ver un hilo de esperanza
te lo arrebatas pensando que si puedes comértelo todo estará bien
pero se pone peor
te dices a ti misma
«Es solo un mal día»
pero tantos días malos se hunden hasta el fondo del corazón
sientes que el peso crece
te sientes hundido en el pasado
pero no hay nadie para salvarte
solo eres tú
y el pensamiento «es solo un mal día»
aunque en el fondo de tu alma sabes que es una miseria sin fin
 
 

Ana-Maria Murariu, incluido en Revista Kametsa (15 de julio de 2021, Perú).

 

(Fuente: Asamblea de palabras) 

Juan José Rodinás (Ambato, Ecuador, 1979)

 

 

2 poemas de Juan José Rodinás - Zenda 

 

 
Efecto invernadero
 
(no tengo paisaje pero mis huesos pesan cada mañana todavía)
G. decía “locura que no hay y le daba la vuelta a la lechuza”
 
(Era densa en muchas formas la calle bajo los últimos granizos).
Junto a la casa de realismo potencial en que te quise tanto.
 
Autobuses que bajan por la calle Gatto Sobral y jamás llegan.
Allí hago mi vida de caminante lento, escuchando a Indila.
 
Era densa en formas mi cara horrible, la bruta superficie del mundo.
Era densa la palabra NO en contra mía sobre canciones de Leonardo Favio.
 
Locura que NO hay: el corazón que late hiperbólicamente como caricatura.
 
El Corán para los pobres en las películas de Majid Majidi
y besos sobre el cuello de una mujer enferma
para que recuerdes que posees un cuerpo moribundo ahora.
 
Antes de Aznavour estuvo Brassens y antes Trenet, un piano.
Un niño asperger bajo la lluvia empujando canicas con los dedos
era “no te pongas a gritar lo que voy a decir”, llora.
 
El poema era un gesto desnudo: un listón para salto con pértiga.
Era “se viene la deconstrucción como antes se vino el comunismo”.
 
Varios ejercicios de más irrelevancia al aire libre, la vida, lo celeste.
Varios ejercicios para llorar la deconstrucción de tu alma.
 
Llora la muerte de Cristo danzante y hazle canciones para el paisaje muerto.
Flores, acacias, mujeres desnudas en el taller de una abstracción.
 
Flores, sopa, besos en el taller de jardinería versallesca para Luis XIV.
Ese dibujo la destrucción intraducible de una vida ordenada y exacta.
 
Los árboles menesterosos. Consuela a tu propia persona demolida.
Escribe la desgracia. Esa fotografía de una perra caniche que murió en una carretera.
 
Llévame como se esconde la cara del presidente. Llévame
como se esconde el día de las cosas que manchan y se caen. Llévame
como se esconde la destrucción intraducible y amarilla bajo una hoja de arce. 
 
La galaxia, la máscara, el poema con pelos, la calabaza negra.
La calabaza blanca, la calabaza máscara, un halcón invisible, las grosellas.
 
Desde este árbol soy debilidad en la lucha contra el árbol,
y el desmayo sobre el sacrificio de mis manos, llora,
y la cobardía frente al enemigo que me envuelve: llora, predice, grita
“soy desaliento contra la adversidad que soy y que sería”.
Sólo sobreviven en mí los seres inferiores.
 
¿Y dónde está ese cuerpo mío hablando su desgracia,
desconociéndose lo suficiente para gritar sin voz adentro de mi voz?
 
Mi piedra es, entonces, tu piedra y un juguete incomunicado bajo la lluvia.
Llóralo, descúbrelo. Entonces, ¿no veo mis dibujos?
 
Como esta ilustración que dice “no me dejes”,
no verás tu cabeza romperse como una botella de vidrio contra un muro.
 
¿Qué es esto? Un dibujo derrumbándose del mundo derrumbándose.
¿Qué es esto? Sería hermoso si pudieras hablar con alguien que pueda responderte.
¿Qué sería esto si fuera hermoso y pudiera responderme? ¿Qué sería?
 
Quizás pensaste que escribir esto era inteligente
(pero solo encarnabas el poder de otro, más fuerte y más gracioso)
 
¿No es evidente que el esqueleto de un puño
puede romper el concepto vertical de alguien, su cara preguntándose quién?
 
Tocar es la única palabra que orienta y despedaza. Por eso,
yo hablo siempre con un lengua equivocada,
elijo siempre una palabra tonta, soy el tonto que me habla eligiendo.
 
Así, empleo un “me sé todo para elevar los ojos”
y toco la mañana deshaciéndose en copos de nieve y de espuma tóxica.
 
Sobre la página en blanco, nubes de un libro deshuesado,
un objeto puro abriéndose como una pala entre tus manos, la tierra, los tejidos,
su ceniza, el fósforo brillante. Lo que no es del mundo es de la mente,
de una luz líquida donde ciertas palabras
no son un río ni una estación de tren sino algo que viene contra algo.
 
Algo que no es de este mundo embrutecido,
algo que no es la niña coja que grita en medio de la nada y un bosque de cerezos,
contra nuestros campos abiertos, un paisaje sonoro ametrallado,
una meditación debajo del paisaje, un árbol ceniciento.
 
Mamá, desordena, mi libro de la noche en esta galería sin ojos.
Ven, mamá, a este lugar, mamá, donde tu hijo no sabe arrojar piedras.
 
No tengo idea, ni este es mi nombre, si hay suficiente de nosotros
en lo que amamos agredir. Silencio. Abro el ojo de esta cifra melancólica,
mis ojos llenos de números, de cristales que van, vienen,
un mundo sobre un tazón de agua para llamar cielo a la bóveda astral
de este planeta desbordado. No tendré hijos sino pájaros (dicta un nombre).
 
Un cielo irredimible que no salva (dicta un nombre
como si nadie trenzara ese dibujo exacto, esa locura suave, dinámica,
 
esa pregunta hacia dentro de mí, en su distancia)
donde la realidad habla un lenguaje cansado
sobre el cual no tengo señorío (otros hablan por mí y se desarman para predecirme).
 
Un cielo donde mi nombre contesta quizás otras preguntas.
Nadie sabe la imagen de su fuerza. Su imagen destruida. 
 
Aquel lienzo cambiante. La visión del que sueña bajo el agua
un país donde las raíces responden a otro mundo más frío,
sostenido sobre una esperanza destrozada, en una estrella que pesa hacia delante. 
 
Hielo que arde más allá de una u otra voluntad perdida. Esperanza en lo simple,
pan donde lo que sigue deja seguir a lo va. Poema objeto. Poema bruto:
 
reconozco que esto no tiene demasiado sentido. Abrir como cerrar.
 
Abrir como cerrarse. Colocar la voz para la lengua (y así decirte
“hijo, ven, y escóndete, protégete”). 
 
Sé la holografía sobre el cielo,
pero sé mi dibujo sobre la letra muerta.

 

Susana Cella (Buenos Aires, 1954)

 

 

 

 

Qué

 

Ir a qué
Domados perfiles se imponen
en las ristras resecas del gran daño
o sea el humillar por gana suma
de despedazar rastro humano.
 
Ir a qué
Se redoblan tamboriles crepitando
delante de los faroles de puro genocidio
bien declarado y con secuencia continuo
lanceando la carne opresa en desnudo desabrigo.
 
Ir a qué
Al suelo hondo y puro donde cosecha se haría
para recoger cultivo con bandera suya y propia
hincada en el ofendido terreno donde la habitación se hacía.
 
A qué
A una tierra anegada de vísceras, restos óseos o ropitas
tiradas entre piedras, indigentes, con saña pulidas.
Por volver a los dulces trazos de colores y alegría
en un ingente espacio alimentado de vida.

 

Paul Celan Rumania, 1920 - Francia. 1970

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

 

ARGUMENTUM E SILENTIO

 
                                             Para René Char
 
 
A la cadena atada
entre oro y olvido:
la noche.
Ambos quisieron prenderla.
A ambos consintió en su hacer.
 
Pon,
pon también ahora allí lo que quiere
albear del crepúsculo junto a los días:
la palabra sobrevolada de estrellas,
sobrebañada de mar.
 
A cada uno la palabra.
A cada uno la palabra que le cantó,
cuando la jauría le atacó por la espalda -
A cada uno la palabra que le cantó y quedó helada.
 
A ella, a la noche,
lo sobrevolado de estrellas, lo sobrebañado de mar,
a ella lo logrado al silencio,
cuya sangre no cristalizó cuando el colmillo del veneno
traspasó las sílabas.
 
A ella la palabra lograda al silencio.
 
Contra las otras que pronto,
prostituidas por las orejas de los desolladores,
también trepan por el tiempo y los tiempos,
testimonia por último,
por último, cuando sólo cadenas resuenan,
testimonia por la que allí yace
entre oro y olvido,
hermana de ambos de siempre -
 
¿Pues dónde
alborea, di, sino en ella,
que en la cuenca de su río de lágrimas
a los soles sumergiéndose la semilla muestra
una y otra vez?
 
***
PAUL CELAN

De "Umbral en umbral" 1955
(Versión de José Luis Reina Palazón)
Obras completas - Editorial Trota 1999

 

(Fuente: Pedro Arturo Estrada) 

Anne Sexton (EEUU, 1928 - 1974)

 

Los ángeles caídos y otros textos 


Los ángeles caídos y otros textos - Anne Sexton
Anne Sexton. Fotografía de la autora © Ian Cook

 

 

Los ángeles caídos y otros textos




(Versión al español de Isaías Garde)




La poeta de la ignorancia

Tal vez la tierra flote,
no lo sé.
Tal vez las estrellas sean figuritas de papel
cortadas por una tijera gigante,
no lo sé.
Tal vez la luna es una lágrima congelada,
no lo sé.
Tal vez Dios sea una voz profunda
que un sordo oye,
no lo sé.

Tal vez no soy ninguna.
Es cierto, tengo un cuerpo
y no puedo escaparme de él.
Me encantaría volar lejos de mi cabeza,
pero sobre eso no hay discusión.
Está escrito en la tabla del destino
que permanezca acá, metida en esta forma humana.
Siendo ese el asunto,
quiero llamar la atención sobre mi problema.

Dentro de mí hay un animal
que me agarra el corazón,
un enorme cangrejo.
Los médicos de Boston
metieron mano.
Probaron con escalpelos,
agujas, gases venenosos y todo eso.
El cangrejo persiste.
Es un gran peso.
Yo trato de olvidarlo, me ocupo de mis cosas,
cocino el brócoli, abro libros cerrados,
me cepillo los dientes, me ato los zapatos.
Probé con la plegaria,
pero cuanto más rezo, más aprieta el cangrejo
y el dolor aumenta.

Una vez soñé,
tal vez fue un sueño,
que el cangrejo representaba mi ignorancia de Dios.
Pero ¿quién soy yo para creer en los sueños?

 

 

The Poet Of Ignorance

Perhaps the earth is floating,
I do not know.
Perhaps the stars are little paper cutups
made by some giant scissors,
I do not know.
Perhaps the moon is a frozen tear,
I do not know.
Perhaps God is only a deep voice
heard by the deaf,
I do not know.

Perhaps I am no one.
True, I have a body
and I cannot escape from it.
I would like to fly out of my head,
but that is out of the question.
It is written on the tablet of destiny
that I am stuck here in this human form.
That being the case
I would like to call attention to my problem.

There is an animal inside me,
clutiching fast to my heart,
a huge carb.
The doctors of Boston
have thrown up their hands.
They have tried scalpels,
needles, poison gasses adn the like.
The crab remains.
It is a great weight.
I try to forget it, go about my business,
cook the broccoli, open the shut books,
brush my teeth and tie my shoes.
I have tried prayer
but as I pray the crab grips harder
and the pain enlarges.

I had a dream once,
perhaps it was a dream,
that the crab was my ignorance of God.
But who am I to believe in dreams?

 

*

 

Fantasmas

Algunos fantasmas son mujeres,
ni abstractas ni blancas,
de tetas marchitas como pescados muertos.
No son brujas, sino fantasmas
que aparecen moviendo los brazos inútiles
como sirvientas negligentes.

No todos los fantasmas son mujeres,
he visto otros;
tipos gordos de vientres pálidos,
que ostentan sus genitales como trapos viejos.
No son diablos, sino fantasmas.
Uno de éstos se bambolea descalzo
sobre mi cama.

Pero eso no es todo.
Hay niños fantasmas.
No son ángeles, sino fantasmas
que giran como tazas de té color rosa
sobre las almohadas, pataleando,
mostrando sus culos inocentes, berreando
para Lucifer.

 

 

Ghosts

Some ghosts are women,
neither abstract nor pale,
their breasts as limp as killed fish.
Not witches, but ghosts
who come, moving their useless arms
like forsaken servants.

Not all ghosts are women,
I have seen others;
fat, white-bellied men,
wearing their genitals like old rags.
Not devils, but ghosts.
This one thumps barefoot, lurching
above my bed.

But that isn't all.
Some ghosts are children.
Not angels, but ghosts;
curling like pink tea cups
on any pillow, or kicking,
showing their innocent bottoms, wailing
for Lucifer.

 

*

 

La noche estrellada

Eso no me libra de sentir una terrible necesidad de -tengo que usar esa palabra- religión. Entonces salgo de noche a pintar las estrellas.
Vincent Van Gogh en una carta a su hermano.

 

El pueblo no existe
salvo allí donde un árbol de cabellos negros
se desliza como una mujer ahogada hacia el cielo caliente.
El pueblo está en silencio. La noche hierve en once estrellas.
¡Oh noche, noche estrellada! Es así
como quiero morir.

Se mueven. Todo está vivo,
incluso la textura de la luna, de hierros naranja,
que atrae a los niños, como un dios, desde su ojo.
La antigua serpiente invisible se traga las estrellas.
¡Oh noche, noche estrellada! es así
como quiero morir:

dentro de esa imparable bestia de la noche.
Absorbida por el gran dragón,
para desprenderme de mi vida, sin banderas,
sin vientre,
sin llanto.

 

 

The Starry Night

That does not keep me from having a terrible need of—shall I say the word—religion. Then I go out at night to paint the stars.
Vincent Van Gogh in a letter to his brother

 

The town does not exist
except where one black-haired tree slips
up like a drowned woman into the hot sky.
The town is silent. The night boils with eleven stars.
Oh starry starry night! This is how
I want to die.

It moves. They are all alive.
Even the moon bulges in its orange irons
to push children, like a god, from its eye.
The old unseen serpent swallows up the stars.
Oh starry starry night! This is how
I want to die:

into that rushing beast of the night,
sucked up by that great dragon, to split
from my life with no flag,
no belly,
no cry.

 

 *

 

Para el año de los locos

Una plegaria


Oh María, madre frágil,
escuchame, escuchame ahora,
aunque no conozca tus palabras.
El rosario negro con su cristo de plata
descansa, sin bendecir, en mi mano,
porque yo soy la incrédula.
Cada cuenta, redonda y dura, entre mis dedos,
es un pequeño ángel.
Oh María, permitime esta gracia,
este paso,
aunque yo sea tan desagradable,
hundida en mi pasado
y en mi locura.
Si bien acá hay sillas,
yo me tiro en el piso.
Solo mis manos están vivas,
al tocar las cuentas.
Tartamudeo palabra a palabra.
Una principiante; siento tu boca que toca la mía.

Cuento las cuentas como olas
que me martillan.
Me lastima su cantidad;
enferma, enferma en el calor del verano,
la ventana sobre mí
es la única oyente de mi ser incómodo.
Ella es la gran garantía, la aliviadora.
La dadora de aire,
al murmurar,
exhala desde sus amplios pulmones como un pez enorme.

Cerca, más cerca,
llega la hora de mi muerte
mientras me arreglo la cara, retrocedo,
me vuelvo inmadura y mi pelo se alisa.
Todo esto es la muerte.
En la mente hay un pasaje angosto que se llama muerte,
me muevo por allí
como a través del agua.
Mi cuerpo es inútil,
yace enroscado como un perro en la alfombra.
Ya se rindió.
Aquí no hay palabras, salvo esas que se entienden a medias:
“Ave María” y “Llena eres de gracia”.
Ahora penetro en el año sin palabras.
Noto la entrada rara y el exacto voltaje.
Existen sin palabras.
Sin palabras toco el pan,
y reparto el pan
sin hacer ruido.

Oh María, tierna doctora,
vení con polvos y hierbas
porque estoy en el centro.
Es exiguo y el aire es gris,
como en un baño de vapor.
Recibo el vino, como un niño recibiría leche.
Presentado en una copa fina,
redondeada y de borde delicado.
El vino es de tonos vivos, rancio y secreto.
La copa se alza por sí misma hasta mi boca,
y me entero de eso y lo comprendo,
solo porque ocurre.

Tengo miedo de toser,
pero no hablo,
miedo a la lluvia, miedo del jinete
que empieza a cabalgar dentro de mi boca.
La copa se inclina por sí misma
y me enciendo.
Veo dos líneas finas que bajan ardiendo por mi mentón,
me veo a mí misma como si estuviera viendo a otra.
Estoy partida en dos.

Oh María, levantá los párpados.
Estoy en el dominio del silencio,
en el reino del loco y del durmiente.
Hay sangre acá
y yo estoy sin comer.
Oh madre del útero,
¿vine solamente por la sangre?
Oh pequeña madre,
estoy en mi propia mente,
estoy encerrada en la casa errónea.

 

 

For The Year Of The Insane

A prayer


O Mary, fragile mother,
hear me, hear me now
although I do not know your words.
The black rosary with its silver Christ
lies unblessed in my hand
for I am the unbeliever.
Each bead is round and hard between my fingers,
a small black angel.
O Mary, permit me this grace,
this crossing over,
although I am ugly,
submerged in my own past
and my own madness.
Although there are chairs
I lie on the floor.
Only my hands are alive,
touching beads.
Word for word, I stumble.
A beginner, I feel your mouth touch mine.

I count beads as waves,
hammering in upon me.
I am ill at their numbers,
sick, sick in the summer heat
and the window above me
is my only listener, my awkward being.
She is a large taker, a soother.
The giver of breath
she murmurs,
exhaling her wide lung like an enormous fish.

Closer and closer
comes the hour of my death
as I rearrange my face, grow back,
grow undeveloped and straight-haired.
All this is death.
In the mind there is a thin alley called death
and I move through it as
through water.
My body is useless.
It lies, curled like a dog on the carpet.
It has given up.
There are no words here except the half-learned,
the Hail Mary and the full of grace.
Now I have entered the year without words.
I note the queer entrance and the exact voltage.
Without words they exist.
Without words on my touch bread
and be handed bread
and make no sound.

O Mary, tender physician,
come with powders and herbs
for I am in the center.
It is very small and the air is gray
as in a steam house.
I am handed wine as a child is handed milk.
It is presented in a delicate glass
with a round bowl and a thin lip.
The wine itself is pitch-colored, musty and secret.
The glass rises in its own toward my mouth
and I notice this and understand this
only because it has happened.

I have this fear of coughing
but I do not speak,
a fear of rain, a fear of the horseman
who comes riding into my mouth.
The glass tilts in on its own
and I amon fire.
I see two thin streaks burn down my chin.
I see myself as one would see another.
I have been cut int two.

O Mary, open your eyelids.
I am in the domain of silence,
the kingdom of the crazy and the sleeper.
There is blood here.
and I haven't eaten it.
O mother of the womb,
did I come for blood alone?
O little mother,
I am in my own mind.
I am locked in the wrong house.

 

*

 

Los ángeles caídos

Llegan hasta mi hoja
en blanco y dejan una mancha de Rorschach.
No lo hacen por maldad,
sino para darme una señal de
que me necesitan, como dijo una vez Aubrey Beardsley,
para forzar la cosa hasta que surja algo.
Torpe como soy,
lo hago.
Es que soy como ellos-
ellos y yo, salvados y perdidos,
rodando, como Humpty Dumpty,
alfabeto abajo.

Cada mañana los empujo de mi cama
y cuando se meten en la ensalada
revolcándose como perros
los saco uno por uno
tal como mi hija
separa las anchoas.
En mayo bailan entre los juncos,
hasta romperse los dedos de los pies,
riendo como peces.
En noviembre, el mes espantoso,
chupan la infancia de las frutas,
y las vuelven amargas e incomibles.

No obstante, me acompañan.
Agitan la vida.
Reparten su magia
como caramelos surtidos.
Van conmigo al dentista
y me protegen del torno.
También
van a clases conmigo
y les mienten a los alumnos.

Oh ángel caído,
compañero interior,
murmura algo sagrado
antes de que me lleves pellizcándome
hasta la tumba.

 

 

The Fallen Angels

They come on to my clean
sheet of paper and leave a Rorschach blot.
They do not do this to be mean,
they do it to give me a sign
they want me, as Aubrey Beardsley once said,
to shove it around till something comes.
Clumsy as I am,
I do it.
For I am like them -
both saved and lost,
tumbling downward like Humpty Dumpty
off the alphabet.

Each morning I push them off my bed
and when they get in the salad
rolling in it like a dog,
I pick each one out
just the way my daughter
picks out the anchovies.
In May they dance on the jonquils,
wearing out their toes,
laughing like fish.
In November, the dread month,
they suck the childhood out of the berries
and turn them sour and inedible.

Yet they keep me company.
They wiggle up life.
They pass out their magic
like Assorted Lifesavers.
They go with me to the dentist
and protect me form the drill.
At the same time,
they go to class with me
and lie to my students.

O fallen angel,
the companion within me,
whisper something holy
before you pinch me
into the grave.

 

**

  

Anne Sexton

Nacida en Newton, Massachusetts, en 1928 y fallecida en 1974 es, junto con Sylvia Plath, una de las voces más potentes de la llamada poesía confesional norteamericana. Recibió el premio Pulitzer en 1966 por su libro Live or Die. La condición femenina, la locura, y una filosa crítica social fueron temas recurrentes en sus textos, caracterizados por el uso magistral de la imagen y un humor amargo que les otorga una altísima tensión emocional. Anne Sexton se suicidó el 4 de octubre de 1974, inhalando monóxido de carbono del escape de su auto en el garage de su casa.

 

(Fuente: tresorillas.com) 

Juan Calzadilla (Venezuela, 1930 - 2025)

 

 

 

 

 

Poema Burocrático 

 

El camino se recorre a sí mismo.
No eres tú el que lo recorre.
Tú te recorres a ti mismo,
así transites de arriba abajo
dejando atrás linderos, cuerpos, orígenes.
No te hagas ilusiones pensando
que partes por regresas
que abres camino.
El tuyo comienza y concluye en ti mismo.
Y recorrerte es todo lo que haces.


(Fuente: Lilian Silva G.)

William Butler Yeats (Dublín, 13.06.1865- Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 28.01.1939),

 

 


 

 

versión de Hernando Valencia Goelkel.

 

 

¿QUIÉN SOÑÓ QUE LA BELLEZA PASA COMO UN SUEÑO?

 

¿Quién soñó que la belleza pasa como un sueño?

Por estos labios rojos, con todo su triste orgullo,

tan tristes ya, que ninguna maravilla pueden presagiar,

Troya se nos fue con destello fúnebre y violento

y murieron los hijos de Usna.

Desfilamos, y desfila con nosotros el mundo atareado

entre las almas de los hombres, que se despiden y ceden su puesto

como las pálidas aguas en su glacial carrera;

bajo estrellas que pasan, espuma de los cielos,

sigue viviendo este rostro solitario.

Inclinaos, arcángeles, en vuestra sombría morada:

Antes de que existierais y antes de que ningún corazón latiera,

rendida y amable permanecía junto a su trono;

la belleza hizo que el mundo fuera una senda de hierba

para que Ella posara sus pies errantes.