jueves, 27 de agosto de 2026

Amado Nervo (México, 1870 - 1919)

 

 

 

 

 

AZRAEL

 

Azrael, abre tu ala negra, y honda,
cobíjeme su palio sin medida,
y que a su abrigo bienechor se esconda
la incurable tristeza de mi vida.
 
Azrael, ángel bíblico, ángel fuerte,
ángel de redención, ángel sombrío,
ya es tiempo que consagres a la muerte
mi cerebro sin luz: altar vacío...
 
Azrael, mi esperanza es una enferma;
ya tramonta mi fe; llegó el ocaso,
ven, ahora es preciso que yo duerma...
¿Morir..., dormir..., dormir...? ¡Soñar acaso!
 
 

EL FANTASMA Y YO

 

Mi alma es una princesa en su torre metida,
con cinco ventanitas para mirar la vida.
Es una triste diosa que el cuerpo aprisionó.
y tu alma, que desde antes de morirte volaba,
es un ala magnífica, libre de toda traba...
Tú no eres el fantasma: ¡el fantasma soy yo!
 
¡Qué entiendo de las cosas! Las cosas se me ofrecen,
no como son de suyo, sino como aparecen
a los cinco sentidos con que Dios limitó
mi sensorio grosero, mi percepción menguada.
Tú lo sabes hoy todo..., ¡yo, en cambio, no sé nada!
Tú no eres el fantasma: ¡el fantasma soy yo!
 
 

REQUIEM

 

¡Oh, Señor! Dios de los ejércitos,
eterno Padre, eterno Rey,
por este mundo que creaste
con la virtud de tu poder;
porque dijiste: la luz sea,
y a tu palabra la luz fue;
porque coexistes con el Verbo,
porque contigo el Verbo es
desde los siglos de los siglos
y sin mañana y sin ayer,
requiem aeternam dona eis, Domine,
el lux perpetua luceat eis!
 
¡Oh Jesucristo, por el frío
de tu pesebre de Belem,
por tus angustias en el Huerto,
por el vinagre y por la hiel,
por las espinas y las varas
con que tus carnes desgarré,
y por la cruz en que borraste
todas las culpas de Israel;
Hijo del Hombre, desolado,
trágico Dios, tremendo Juez:
requiem aeternam dona eis, Domine,
el lux perpetua luceat eis!
 
¡Divino Espíritu, Paráclito,
aspiración del gran Iaveh,
que unes al Padre con el Hijo,
y siendo el Uno sois los Tres;
por la paloma de alas níveas,
por la inviolada doncellez
de aquella Virgen que en su vientre
llevó al Mesías Emmanuel;
por las ardientes lenguas rojas
con que inspiraste ciencia y fe
a los discípulos amados
de Jesucristo, nuestro bien:
requiem aeternam dona eis, Domine,
el lux perpetua luceat eis!
 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

Marcelo Silveira (Uruguay)

 

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas, barba, personas sonriendo y anteojos 

 

 

 

Poema cache IX

 

Dessspu és quéim porrta del despu és
tóda mi vidaeselayérrr
que
me
detie
ne’nel pā sā dō
 
dice Libertella que así dice el Polaco,
porque él elocuye picoteando contra el micrófono
como un pájaro sin luz.
Afirma Zamaute que el primer tango compuesto para el ludir del Polaco
 
lo dijo Vallejo
y un raro trasiego de aguas
trajo su dicción del Pacífico al Plata:
Vusco volvvver de golpe el golpe
El Polaco –escucha Oliverio, cuenta el otro–
es una escansión de barrio perdido en cualquier puerto del mundo
 
Busco volvver de golpe el golpe
y su prosodia se hace universal porque sólo busca
la pronunciación de unas cuantas palabras.
Fallo bolver de golpe el golpe
Y al tango triste y dulce al trilce tango Troilo
le puso aire y tiempo y pena –resume Zamaute–
y Astor ahora le pone fueye y gola Goyeneche
que se va haciendo una cueva donde hay diente encía
velo del paladar bordes de una herida
–concluye Libertella–.
 
Yhémm braeselállma dde lausente
yhémmm braeselálll mamííía
–Polaco canta–.
 
 
 

Poema cache XV

 

Cocoliches, jerigonzas,
germanías y lunfardos
y panlenguas y esperantos,
os convoco con las bocas
de ladinos trabalenguas;
así: “borriquín crespín,
es crespa la cola y crespa
la crin, borriquín crespín”.
 
Onomatopeyas, glíglicos,
los vesres enrevesados,
Pisístrato va cantando
vidalitas del camino.
 
Los relojes de Babel
confunden la sonería
de las horas de papel
que han sido y no todavía.
 
Mistagógicos lenguajes,
dialectales glosolalias
de la sombra y de las trazas
del idioma hierofante,
hábil rosarigasino,
con tu maña y tu criterio
pronuncio mi nombre prístino:
sum ego Olivegaserio.
 
 

Poema cache XVII

 

Piedra con piedra,
libro tras libro,
No a ti, Shih Huang Ti, te hablo,
voy deteniendo la muerte.
 
En tus hipérboles
soy sólo un clown solitario.
 
 

Poema cache XVIII

 

Ego mal parafraséole
de la Salve una paráfrasis
de Acuña Francisco que
se introduce en la sintaxis
como mi mano en su cuerpo,
entonces, vidalitá,
nos queremos.


(Fuente: Henderson Espinosa)
 

W. B. Yeats (Dublín, Irlanda,1865 - Roquebrune-Cap-Martine, Francia, 1939)

 

Dos versiones de un poema
de W. B. Yeats





I


Cuando vieja y canosa y soñolienta
Dormites junto al fuego, y este libro
Tomes, y leas lentamente, y sueñes
Con la clara mirada que tus ojos,
Hoy en sombras, tuvieron en un tiempo;

Cuántos amaron esa alegre gracia
De tus horas de dicha, y tu belleza
Con un amor fingido o verdadero;
Sólo uno ha amado tu alma peregrina
Y el dolor en tu cara que envejece;

Y al inclinarte hacia el llameante bronce,
Te dirás, con un dejo de tristeza,
Cómo el Amor se fue, y pasó las cumbres
De las montañas y escondió su rostro
En medio de una multitud de estrellas.


William Butler Yeats


*


II


Cuando vieja y canosa y soñolienta
Dormites junto al fuego, abre este libro
Y lee lentamente, mientras sueñas
Con la clara mirada que tus ojos,
Hoy en sombras, tuvieron en un tiempo;

Cuántos amaron esa dulce gracia
De tus horas de dicha, y tu belleza
Con un amor fingido o verdadero;
Sólo uno ha amado tu alma peregrina
Y el dolor en tu cara que envejece;

Y al acercarte al bronce que relumbra,
Murmura, con un dejo de tristeza,
Cómo el Amor se fue, y pasó las cumbres
De las montañas y escondió su rostro
En medio de una multitud de estrellas.


William Butler Yeats

[Versiones de Pablo Anadón.
Córdoba, 03/19-VIII-13]


*


When you are old


When you are old and grey and full of sleep,
And nodding by the fire, take down this book,
And slowly read, and dream of the soft look
Your eyes had once, and of their shadows deep;

How many loved your moments of glad grace,
And loved your beauty with love false or true;
But one man loved the pilgrim soul in you,
And loved the sorrows of your changing face;

And bending down beside the glowing bars
Murmur, a little sadly, how Love fled
And paced upon the mountains overhead
And hid his face amid a crowd of stars.


William Butler Yeats

(The Rose, 1893)

 

(Fuente: El trabajo de las horas) 

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

Ni la más justa
de las causas,
ni el adobe ventral
de comisariatos,
aduanas y registros,
ni la videncia o la ceguera,
ni las desventuras
o vinchucas
que matan a bebés
y madres canonizadas,
no toleran
la poesía piadosa
o la humillante aceptación
de la propaganda y sus grilletes,
y menos la turbiedad histórica
y sus pústulas adyacentes.
 
Horizonte y espejismos:
asteroides que se burlan
del planeta
y sus pretensas perfecciones.

 

Pablo Ananía (Rosario, 1942)

 

 

 

 

 

JUDAS

 

Se tensa en la cima del mundo
y acentúa la longitud de su cuerpo.
Tiene olor a otoño, a hojas quemadas,
y la mirada gitana de un cuervo
o quizás de los pájaros negros raros
de Stevens. Cae sobre mis espaldas
como una lluvia ligera, una brisa
o una pisada. No sabe si habrá otros
días, otro hombre. Tal vez ni siquiera
voces que le respondan con palabras.
¿Acaso maldice su destino? ¿Lo afecta
su mortalidad? Le puse varios nombres.
Lo llamé Góngora para mis adentros,
Mishu, Prometeo y también Iscariote,
no solo por su forma de zapallo.
¿Se entiende? El asiente y cumple
una orden que nadie le dio. Se fue.
No volví a verlo. ¿Quién, qué era?
¿Un anti yo? Negro y naranja
moteado. Saer dice en El Silenciero
que el gato fue intercesor del hombre
ante los dioses. Un facilitador
para que la chispa divina nos libere
de la prisión de la materia carnal.
No puedo asegurarlo. No volvi a verlo.
 

Kenji Miyazawa (Japón, 1896 - 1933)

 

 

 

Imagen de From Kenji Miyazawa to Studio Ghibli -The World View of a Children's Author (Streamed at the Japanese Film Festival Online 2024) 

 

 

 

NOCHE

 

Ya han pasado dos horas
y la sangre aún sale de mi garganta.
La noche de primavera en ciernes...
con sus árboles que respiran en silencio
vacíos de gente.
De todos los lugares aquí
la lección de la primavera,
donde boddhisattvas han ofrecido cien millones de vidas
y los muchos budas han cruzado al Nirvana.
He resuelto y decidido
que moriré en cualquier momento,
invisible esta noche a cualquier alma
me llevaré a mi mismo de la mano.
Y aún así, cuando la tibia
sangre nueva chorrea
la temo, indistinta... blanca.
 
 

SIN DEJARME VENCER POR LA LLUVIA

 

Sin dejarme vencer por la lluvia,
Sin dejarme vencer por el viento,
Sin dejarme vencer ni por la nieve ni por el calor del verano,
Con un cuerpo fuerte,
Y sin deseos,
Sin sentir nunca rencor,
Siempre con una sonrisa tranquila,
Cada día comer un poco de miso,
Cuatro bolas de arroz integral y un poco de verdura,
Sin dejar que nada sea
Para mi propio provecho,
Comprender a través de la correcta observación,
Y no olvidarlo,
En el bosquecillo de pinos que hay en el campo
Vivo en una pequeña cabaña con techo de paja
Si en el Este hay un niño enfermo
Voy allí y le cuido,
Si en el Oeste hay una madre cansada
Voy allí y cargo por ella el fardo de arroz,
Si en el Sur hay una persona que parece estar a punto de morir
Voy allí y le digo que no hace falta temer nada,
Si en el Norte hay una pelea o pleito
Les diré que como es algo trivial lo dejen
En tiempos de sequía derramar lagrimas
En el verano frío andar nervioso
Que todos me llamen marioneta inútil
Sin que nadie me halague
Sin que me cause ningún sufrimiento
Es en esto
En lo que me que yo me quiero convertir.
 
Alabado sea el Bodhisattva de la vía infinita
Alabado sea el Bodhisattva de la vía superior
Alabado sea el Buda Taho de todos los tesoros
Alabado sea el Sutra del Loto
Alabado sea el Buda Shakyamuni
Alabado sea el Bodhisattva de la vía de la pureza
Alabado sea el Bodhisattva de la vía del gozo
 
 
 

CELOSO DEL AMANECER

 

El cielo al amanecer está presto a derretir
el puro zafiro de un planeta con anillo
que chispotea, que refulge con noble luz
reuniendo la esencia de la nieve y el manganeso.
 
Hace sólo un momento las estrellas, extrañamente claras
proyectaban un río de azules parpadeos
a la pura profundidad del agua
en aquel firmamento de hielo
donde las olas crecían somnolientas
y el camino de vuelta, más allá, las seguía por la costa.
 
Ha llegado el segador
y me dice, aquí y ahora,
“Resulta que es perfectamente redondo
y tiene anillos, y siete lunas,
pero recuerda, está muerto, seco y muerto,
ve y compruébalo si no me crees!”
 
Pero no hay palabras que cambien mi deseo,
mi voluntad nacida del amor,
mi decisión de contemplar excéntrico
este exquisito amanecer.
 
Mi voluntad es firme, por encima de todo,
y aún sumergida en la más profunda perdición
… las cien capas y los enebros escarchados
dibujando en este instante
sábanas de un mar azul y antiguo…
 
Las estrellas aletean por vez última
como una especie de ave en extinción.
 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

Jorge Isaías (Los Quirquinchos, Santa Fe, Argentina, 1946 - Rosario, Argentina, 2023)

 

 

 

 

 

DEUDAS

 
Los míos nunca entraron a tallar en las historias.
Destriparon terrones en absolutos junios con heladas,
y dieron hijos con penurias fijas a la dureza de esta tierra.
Hubo arados con gaviotas. Hubo lentas trilladoras
junto a las trenzas rubias de mis tías
y el torso desnudo de tanto cosechero.
El sol del verano hacía fintas mientras tanto en sus cabezas.
Debo el poema. Debo la sangre que no derramé
y el sudor que me he guardado
y la pena de ver llegar a mi padre en un septiembre
con sangre sin batallas.
Lo vi llegar herido, con los brazos como rotas alas
pero una furia hecha brasa en las pupilas.
Debo el poema a los colonos comprando el pan
en la bolsa blanca de arpillera.
El agrio tabaco en latas de té Tigre.
Las calvas cubiertas con gorras amarillas.
Antes estaba la cocina a leña, el techo de cinc bajo tormentas del invierno, el café y el mate recibiendo a la mañana.
El cuaderno con estampas era cuadrado y grande
y encerraba al mundo en sus cuarenta páginas.
Después la lluvia de abril complicó todo:
hubo historias que recuerdo
y otros amores que me olvido, sin quererlo.
Hubo un tren que me trajo de repente,
arrancándome de cuajo, como fruta verde de diciembre.
Debo aún toda la distancia que me pone cada vez más viejo,
y me entristece.
.
Poema de “Crónica gringa”, Ediciones La Cachimba, Rosario, 1976-1990.

(Fuente: Juan Carlos Moisés)