sábado, 11 de abril de 2026

Jane Kenyon (Michigan, EE.UU., 1947-1995)

 

 

2 poemas 2 (II)


(*)
DOS DÍAS SOLA

Tú no estás aquí. Mantengo
el fuego encendido, aunque no hace frío,
alimentando la estufa hambrienta.
Leo el periódico de la tarde
mientras cinco generaciones
me observan por encima del hombro.

En la leñera
la oscuridad me rodea y penetra en mí.
El único sonido que escucho
es mi propia respiración. Quizás
ya no encaje aquí.
Nada me dice lo contrario.

TWO DAYS ALONE

You are not here. I keep
the fire going, though it isn't cold, 
feeding the stove-animal.
I read the evening paper
with five generations
looking over my shoulder.

In the woodshed
darkness is all around and inside me.
The only sound I hear
is my own breathing. Maybe
I don't belong here.
Nothing tells me that I don't.


(*) Ilustraciones de Eveline Tarunadjaja
DE OTRA MANERA

Me levanté de la cama
Con dos piernas fuertes.
Podría haber sido
De otra manera. Comí
Cereal, leche
Dulce, un melocotón
Maduro, perfecto. Podría
Haber sido de otra manera.
Llevé el perro cuesta arriba
Al bosque de abedules.
Toda la mañana hice
El trabajo que me gusta.

Al mediodía me acosté
Con mi compañero. Podría
Haber sido de otra manera.
Cenamos juntos
En una mesa con candelabros
De plata. Podría
Haber sido de otra manera.
Dormí en una cama
En una alcoba con cuadros
En la pared
Y planeé otro día
Exactamente igual a éste.
Pero un día, lo sé,
Será de otra manera.

OTHERWISE

I got out of bed
on two strong legs.
It might have been
otherwise. I ate
cereal, sweet
milk, ripe, flawless
peach. It might
have been otherwise.
I took the dog uphill
to the birchwood.
All morning I did
the work I love.
At noon I lay down
with my mate. It might
have been otherwise.
We ate dinner together
at a table with silver
candlesticks. It might
have been otherwise.
I slept in a bed
in a room with paintings
on the walls, and
planned another day
just like this day.
But one day, I know,
it will be otherwise.




DE OUTRO MODO

Usei a força das minhas duas pernas
para me levantar da cama.
Poderia ter sido
de outro modo. Comi
cereais - com leite
e doce - e um pêssego
perfeito e maduro. Poderia
ter sido de outro modo.
Subi a encosta com o cão
até ao bosque dos vidoeiros.
Durante toda a manhã
fiz o trabalho que adoro.

Ao meio-dia deitei-me
com o meu companheiro. Poderia
ter sido de outro modo.
Jantámos juntos
numa mesa com castiçais
de prata. Poderia
ter sido de outro modo.
Dormi numa cama
num quarto com quadros
nas paredes, e
planeei um novo dia
igual ao de hoje.
Mas um dia, eu sei,
será de outro modo.

(Traducción al portugués extraída de ACÁ)



Jane Kenyon 
(Michigan, EE.UU., 1947-1995)
de De otra manera, Pre-textos, Valencia, 2007
Traducción de Hilario Barrero

 

 

 

 

 

 

(Fuente: Emma Gunst) 

Golgona Anghel (Alexandria, Rumania, 1979)

 

 

Vine porque me pagaban

Vine porque me pagaban,
y yo quería comprar el futuro en cuotas.

Vine porque me hablaron de recoger cerezas
o de armas de destrucción masiva.
Pero sólo encontré cucos y cotilleos de feria,
ametralladoras de plástico, conejitos de Pascua y pulseras
de lata. 

A bordo, alguien habló de justicia
(no, no era Marx).
A bordo, hablaban también de libertad.
Cuanto más moríamos,
más libertad teníamos para matar.
Mataba porque estabas cerca,
porque los otros se habían quedado en la esquina del súper
hablando, debatiendo el asunto.

Con estas manos levanté el polvo
con que ahora cubro nuestros cuerpos.

Con estas piernas subí diez pisos
para así poder mirarte de frente.

¿Alguien se atreve aún a hablar de posteridad?
Yo sólo pienso en cómo regresar a casa;
y qué bonita me queda la esperanza
mientras presento en directo
la autopsia de mi gloria.


                              (traducción de Aníbal Cristobo)


(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)

 

viernes, 10 de abril de 2026

Mario Bojórquez (México, 1968)

 

 

Puede ser una imagen de texto que dice "Mario Bojórquez MEMORIA DE LO VIVIDO Poesía" 

 

 

Casida de la indolencia

 

I
Indolencia, te nombro,
esencia de mi carne
jardín caliginoso de adormecidos miembros
fuente fatal de toda la desdicha.
 
II
Oscurece el vapor de mil almendras vanas
el tiempo vuelve estéril semilla del deseo
todo lo que tú tocas, indolencia, consumido
de sí, nunca da fruto.
 
Humores de la sangre, negros humores contaminando
órganos y ansias; oleadas
oleadas que erigirán espumas, precipitadas redes
precipitadas en la baja marea.
 
Indolencia
te llama el que no tiene dónde
el que arrastra en su peso
todo vigor adúltero, toda nata explosiva
pero su sangre vacua, hincada en tu perfume
te idolatra y te teme.
 
III
Te invoco, lámpara de los insomnios
tañe tu flauta de espigados cristales
y en tu seno disuelto acoge al que te llama
será la hora de corceles uncidos bajo el rayo
elocuente de tu presencia amada.
Qué indolencia, perfumes
qué indolencia, secretos transitará
caminos para ensalzar sin nombre todo sueño,
todo ansiedad un cuerpo
recostado a lo largo de su larga miseria.
 
IV
Pero qué atroces vías
qué atroces las veredas de tu sangre
tundes bajo los huesos fláccidos
venas y corazones
inoculas humores en el bosque nervioso
pero no hay drenes, órganos,
para ti no hay ventosas;
la bilis se acumula en ventrículos álgidos
para ti no hay sangrías
los alvéolos, los ganglios, los meniscos
absorben las hieles los vapores
no hay para ti una cánula
ninguna sanguijuela.
 
 
Memoria de lo vivido
Mario Bojórquez
Cisne Negro Editorial
Tegucigalpa, 2026
@Frances Siman y Rolando Kattan, editores
 

Oliverio Girondo (Buenos Aires, 1891 - 1967)

 

 

Oliverio Girondo - El pentotal o qué 

 

Siesta 

 

Un zumbido de moscas anestesia la aldea.
El sol unta con fósforo el frente de las casas,
y en el cauce reseco de las calles que sueñan
deambula un blanco espectro vestido de caballo.
 
Penden de los balcones racimos de glicinas
que agravan el aliento sepulcral de los patios
al insinuar la duda de que acaso estén muertos
los hombres y los niños que duermen en el suelo.
 
La bondad soñolienta que trasudan las cosas
se expresa en las pupilas de un burro que trabaja
y en las ubres de madre de las cabras que pasan
con un son de cencerros que, al diluirse en la tarde,
no se sabe si aún suena o ya es sólo un recuerdo…
¡Es tan real el paisaje que parece fingido!.
 
 

 (Fuente: Sociedad Poética)

Francesco Petrarca. (Italia, 1304 - 1374)

 

 

 

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“HUYE LA VIDA Y NUNCA SE DETIENE” (RIMA 272)

 

                                                 Aproximación de José Emilio Pacheco 
 
 
 
Huye la vida y nunca se detiene,
y la muerte la sigue a grandes pasos,
y las albas igual que los ocasos atormentan al hoy y al día que viene.
Recordar y esperar son mi delirio.
 
La desesperación es mi morada.
Siento piedad de mí, fuerza desviada
que añade más dolor a mi martirio.
Sigo adelante, pues su rostro hermoso 
 
aún brilla para mí. Por otra parte,
miro el cielo turbado y tempestuoso,
destruidos mi puerto y baluarte;
 
a la deriva el barco en que zarpaba
y ya muerta la estrella que me guiaba. ~
————-
 
Publicado en «Diorama de la Cultura», suplemento de «Excelsior» en febrero de 1974.
D. R. ©️ Herederas de José Emilio Pacheco.
En la imagen: Francesco Petrarca.
 

 

(Fuente: José Emilio Pacheco - Textos a la deriva) 

Óscar Cerruto (Bolivia, 1912-1981)

 

 

 

"Casa de Lope"

 


                     
 
 
                        Parva propria magna
                        Magna aliena parva.

¿No he pisado antes este suelo?
¿No he sido yo el que ha plantado
junto al brocal del pozo
esa aspidistra?

Cuántas edades tiene
si fue mi mano
la que le dio vida
la formó
como obra de mi aliento.

Calle de los Francos
todavía
salobre de mis lágrimas
piedras de mis entrañas
dolidas
por diligencia
del agravio.

Ah vosotros fantasmas
más vivos que la vida
sostenidos
por su amor que os permite
bullir en aposentos
y braseros.

Qué solo estoy
Antonia Clara
qué amargo rey
con mis memorias
y este dolor
por ti humillados.

Los cuervos de la tarde
graznan ya en las torres
de las Trinitarias.
Campanadas
que la hora tiñe
de presagios.

Afanes de muerte me consumen
clamo
el eco me responde y con
mi propia voz
me desengaña.
No sangre
miedo por mis venas sangra.

Ya es noche
noche larga.
Artificios del mundo
ingratitudes
menos sois que soflama
de pavesa.
El hombre es nada
hombre solamente
aunque la fama a cumbres
de fulgor lo exalte
si el vejamen del vivir todo lo iguala.
 
 

Óscar Cerruto, incluido en El árbol y la piedra. Poetas contemporáneos de Bolivia (Monte Ávila editores, Caracas, 1986, ed. de Eduardo Mitre)

 

(Fuente: Asamblea de palabras) 

Daniel Freidemberg (Resistencia, Chaco, 1945)

 

 

De UN HILO NARANJA (2021)

-

XXIII
 
Primer o último sol
en la pizarra falsa
de las cúpulas
unos minutos antes
de lo oscuro, o después.
 
Como si se pudiera
tocar fondo,
desde el fondo
de la mar del mundo:
 
rugosidades
de la corteza del plátano,
 
un cientoquince en
amarillo y rojo
                     que pasa
(igual que pasa
–como dicen– todo),
 
letras
trazando el
horizonte,
 
flechas que indican
por dónde salir,
 
ese momento en
que una pantalla
se apaga o se enciende
 
y otra pantalla y
otra y
         no pasa nada,
lo que, al
plantársele a la luz,
                        da sombra,
lo que mueve el tacto.
 
 
XXIV
 
Lo que cede al tacto,
                   esa promesa
de que las cosas vengan a
                  decirte “estás”.
 
 
XXV
 
Cedió al tocarlo.
Pequeña altera-
                       ción que,
se supone, algo cambia.
 
 
XXVI
 
Cedió al tocarlo y
nada pasa.
Cedió al tocarlo
para que nada pase.