jueves, 30 de julio de 2026

Paul Verlaine (Francia, 1844-1896)

 

 

 

Paul Verlaine - Arte Poética 

 

 

Poemas saturnianos (1867) 

 

RESIGNACIÒN

 

Con el Ko-Hinnor (1) yo soñaba de niño,

Suntuosidad de Persia y del papado,

Con Sardanápalo, con Heliogábalo (2)

Creaba mi deseo, bajo techumbre de oro,

Entre perfumes y al son de la música,

Harenes infinitos, paraísos carnales.

Ahora, más calmado pero igual de febril,

Sabiendo que en la vida es preciso pactar,

Tuve que refrenar mi preciosa locura,

Sin resignarme, empero, lo bastante.

¡Sea así! Lo grandioso escapa a mi bocado,

Pero lejos de mí, con las heces, lo amable.

Hoy aborrezco igual a la mujer hermosa

Que a la rima asonante o al amigo sensato.

 

 

NEVERMORE

 

Oh recuerdo, recuerdo, ¿qué buscas? El otoño

Por un cielo impreciso hacía volar al tordo,

Mientras el sol lanzaba sus monótonos dardos

Sobre los bosques de oro donde silban los cierzos.

Ella y yo caminábamos, a solas y entre sueños,

Al viento de los sentires, los cabellos al viento.

Volviéndose hacia mí, con ojos conmovidos

“¿Cuàl ha sido tu día más pleno?”, preguntó

Su voz sonora y dulce, de fresco timbre angélico.

Le valió de respuesta mi discreta sonrisa.

Luego, lleno de unción, besé su blanca mano.

¡Qué fragancia transporta la floración primera!

¡Y cómo se propaga, en murmullo adorable,

el primer “sí” que brota de los labios que amamos!

 

 

TRES AÑOS DESPUÈS

 

Tras empujar la puerta angosta y poco firme,

Me he puesto a recorrer el pequeño jardín

Que, tibio, iluminaba el sol de la mañana,

Salpicando las flores con mojados destellos.

Nada ha cambiado. Estaba el pobre cenador

Cubierto por la parra y las sillas de mimbre…

Repetía el surtidor su argentino murmullo

Y el álamo, ya viejo, su sempiterna queja.

Como antes, las rosas palpitan, igual que antes

Se mecen en el viento los orgullosos lirios.

Familiar me resulta cada alondra que cruza.

Hasta hallé en su lugar la estatua de Veleda (3) 

Con desconchado yeso, al final de la senda,

Y envuelta en el insulso olor de la reseda.

 

 

LAXITUD

A batallas de amor, campo de pluma (4)

Góngora

 

¡Suavidad, suavidad y suavidad, mi amor!

Pon un poco de calma en tus locos transportes.

Incluso en lo màs alto de su goce, la amante,

El Tranquilo abandono de la hermana tendrá.

Sé lánguida. Acaricia, como si me durmieras,

Que tu mirada acune, igual que tus suspiros.

Mira: el celoso abrazo o espasmo obsesivo,

No valen lo que un beso lento, aunque engañador.

En tu áureo corazón, niña mía, me dices

Que la pasión mayo arbola su olifante.

¡Deja que trompetee a su gusto esa pobre!

Pon tu frente en mi frente y tu mano en mi mano,

Hazme mil juramentos, que romperás mañana,

Y hasta el alba lloremos, mi pequeña fogosa.

 

 

MI REITERADO SUEÑO

 

Tengo a menudo el sueño penetrante y extraño

De una desconocida a la que amo y me ama

Y que no es cada vez ni del todo la misma

Ni distinta del todo, y me ama y me comprende.

Porque ella me comprende y mi alma sin reserva,

Sólo para ella deja de plantearse enigmas,

Para ella. Y el sudor de mi pálida frente,

Sólo ella con su llanto acierta a refrescar.

¿Sus cabellos son rubios, endrinos o rojizos?

No lo sé. Ni su nombre, que es dulce y es sonoro

Como el de las amadas que la Vida exiló.

Su mirada es igual al mirar de una estatua,

Y su voz, tan lejana, grave y tranquila, tiene

Dejos de las que amé y se tragó la muerte.

 

 

A UNA MUJER

 

Te dedico estos versos por la piadosa gracia

De unos ojos, en donde ríe y llora un ensueño.

No quiero que rechace tu alma buena y pura

Estos versos que suben de mi angustia fatal.

Porque ¡ay! la pesadilla odiosa que me traba

No da cuartel y va, celosa, loca, airada,

Aumentando lo mismo que manada de lobos,

Colgada de mi suerte, empapada de sangre.

¡Ay! Sufro, sufro y sufro de tan horrible modo

Que el lamento primero del hombre Adàn no fue

Sino una mansa égloga, con el mío comparado.

Y tus preocupaciones, no serían mucho más

Que raudas golondrinas, volando al crepúsculo,

De un luminoso y tibio día de otoño, mi amor.

 

 

LA ANGUSTIA

 

Nada, Naturaleza, me conmueve de ti,

Ni la tierra nutricia, ni pastoriles ecos sicilianos

De color alborada, ni las pompas del día,

Ni la solemnidad enferma del ocaso.

Yo me río del Arte, del Hombre y su canción,

De versos, templos griegos, puntas en espiral

Que hacia el cielo vacío lanzan las catedrales,

Y con los mismos ojos miro al bueno que al malo.

No creo en Dios tampoco y reniego y abjuro

Del pensar, y respecto a esa vieja ironía

Del Amor, sólo quiero que no me lo menciones.

Asqueado de vivir y con miedo a la muerte,

Como navío al pairo, juguete de las olas,

Aparejo mi alma, rumbo a un naufragio atroz.

 

 

AGUAFUERTES

A Francois Copèe

MARINA

 

Bajo la mirada

De la luna fúnebre,

Palpita y palpita

El sonoro mar,

De pronto un relámpago

Brutal y siniestro

Cruza todo el cielo

En largo zigzag

Y el ronco oleaje

En saltos convulsos

Por los arrecifes

Ruge, viene y va

Y en el firmamento,

Con el temporal,

El trueno retumba

Formidablemente.

 

 

EFECTO NOCTURNO

 

Noche lluviosa. Un cielo que, lívido, recorta

Las negras siluetas de agujas y torres

En una villa gótica que disuelve la niebla.

Planicies. Y un cadalso con rígidos ahorcados,

Mecidos por el ávido pico de las cornejas,

Y bailando en lo oscuro gigas inenarrables,

Mientras sirven de pasto a los lobos sus pies.

Algunos matorrales de espinos y de acebo

Dibujando su horror a diestra y siniestra

Sobre el fuliginoso y abocetado fondo.

Y luego, comparecen tres pálidos cautivos.

Van descalzos, en medio de los fornidos guardianes,

Cuyas picas, cual lanzas al final de una verja,

Contra la lluvia dura y oblicua centellean.

 

 

PAISAJES TRISTES

A Catulle Mendès

PUESTAS DE SOL

 

Una débil luz

Por el campo vierte

Su melancolía

De soles ponientes.

La melancolía

Con su canción mece

Mi alma que se olvida

Con el sol poniente.

Y sueños extraños

Con sol de poniente,

Y rojos espectros

Sin pausa aparecen,

Y se van, lo mismo

Que tras las arenas

Los soles ponientes.

 

 

CREPÙSCULO DE UNA TARDE MÌSTICA

 

En la luz del Crepúsculo, el Recuerdo

Llamea y tiembla contra el horizonte

De la Esperanza y ésta retrocede,

Y cual empalizada se despliega

Muy sigilosa, donde el florecer

-Tulipanes y lirios, ranúnculos y dalias-

Se enreda por la verja, y ya circula

Con cierta ponzoñosa exhalación

De opulentos perfumes. Y tal mal

-Tulipanes y lirios, ranúnculos y dalias-

Anegando mi alma y mis sentidos,

Confunde, en paroxismo colosal,

El lento Atardecer con el Recuerdo.

 

PASEO SENTIMENTAL

 

Lanzaba el poniente sus rayos finales

Y mecía el viento pálidos nenúfares;

Los grandes nenúfares junto a los juncales

Lucían tristemente sobre el agua quieta.

Paseando mi pena, solitario erraba

Cercano al estanque, por el saucedal

En que la neblina fingía un enorme

Y desesperado fantasma lechoso

Que llorara con rumor de cercetas

Cuando se llamaban batiendo las alas

En los saucedales, donde erraba solo

Paseando mi pena; el denso sudario

De las sombras supo ahogar los finales

Rayos del poniente en pálidas ondas,

Entre los nenúfares, junto a los juncales,

Los grandes nenúfares sobre el agua quieta.

 

 

CANCIÒN DE OTOÑO

 

La queja sin fin

Del violín

Otoñal

Hiere mi corazón

Con su mayor repetida

Languidez.

Todo agitado

Y pálido

Cuando suena la hora,

Se presenta el recuerdo

De los días del pasado

Y lloro.

Y al viento aciago

Que me arrastra

Me entrego,

Aquí y allá,

Lo mismo que las hojas

Muertas.

 

 

CAPRICHOS

LA DALIA

 

Turgente cortesana, de sombría mirada

Que, como la del buey, se abre despacio,

Tu gran torso reluce como mármol reciente.

Flor grasa y rica, en torno a ti no flota

Aroma alguno y lo bello del cuerpo,

En mate, desarrolla sus notas impecables.

No sientes ni tu carne, ese sabor que, al menos,

Exhalan otras plantas para formar el heno

Y reinas como ídolo insensible al incienso.

Así es la Dalia, reina esplendorosa

Que sin orgullo alza su cabeza inodora

Y sosa entre jazmines incitantes.

 

 

1. Ko-Hinnor. Literalmente “montaña de luz” es el nombre de un diamante célebre por su dimensión y rareza que perteneció al Gran Mogol y hoy a la Corona Británica.

2. Sardanápalo y Heliogábalo. Respectivamente emperador romano que introdujo en su reino el culto asirio al sol, y rey asirio, célebre por su amor al lujo y a todos los excesos.

3. Veleda. Divinidad gala.

4. A batallas de amor campo de pluma. En castellano en el original francés y defectuosamente citado verso de Góngora.

 

Versión española de ANTONIO MARTINEZ SARRIÓN

Ilustrado por GEORGE BARBIER

Poemas saturninos/Fiestas Galantes. Madrid. Ediciones Hiperión. 2011. Págs. 17, 18, 19, 21, 22, 23, 24, 28, 29, 33, 34, 35, 38, 53.

 

(Fuente: La Mecánica Celeste) 

Mari Lamas (Buenos Aires)

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas 

 
 
 
EL PESO DE IGNORAR 
 

Un bombardeo y su explosión de muerte.
Una patera que no llega a destino.
La ordalía de miles de migrantes.
Un pueblo indefenso sitiado por el hambre.
Cadáveres entre ruinas sepultados sin registro de su historia.
La ignorancia desidiosa del dolor anónimo multiplica por millones el peso singular de las tragedias.
 

constantino mpolás andreadis (Buenos Aires)

 

 

 

 

 

POEMAS - 30


A JOSÉ EMILIO PACHECO


en la distancia lacónica

cuestión de esdrújulas

no era una cúpula de oro

no era una bóveda fúnebre

no era una central nucleoeléctrica

era tu cuerpo desnudo

junto al río de tu cuerpo desnudo

era tu cuerpo de oro

reflejado en el oro de tu cuerpo

eras vos

la distancia lacónica

eras vos

esa cúpula de oro

eras vos

esa bóveda fúnebre

eras vos

entrando en la muerte

eras vos

entrando y saliendo de la muerte

eras vos

el oro de la vida

la central nucleoeléctrica

la vida entrando en la muerte

entrando y saliendo de la muerte

viva

como tu cuerpo de oro

viva

como el oro de tu cuerpo

viva

como el río de heráclito el difunto

entrando

en tu cuerpo de oro

entrando y saliendo de tu cuerpo de oro

viva

como la luz

viva

como los ojos que te miran

no eterna

viva

no como una cúpula de oro

ni como una bóveda fúnebre

ni como una central nucleoeléctrica

sino

viva

sencillamente

llanamente

viva

como vos

como únicamente

como entre todas las otras

tan vivas y tan bellas como vos

y tan únicas

como vos

vos

la única

la más bella

la más viva

la más vos



(Fuente: LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM)

 

Lidia Mansilla Valenzuela (Chile, 1954)

 

 

"Al borde de la edad"

 


 
 
 
1
Ponte de pie, hunde en las raíces
la luz de la naturaleza
piensa a largo plazo, ve por las ramas
recuerda el lugar entre los seres vivos
que el diseño de tus hojas dé calor al humano.

Abraza con alegría los cambios de estación
cada uno produce su conveniente abundancia
que trompetas irisadas suenen en el viento
y atraviesen fronteras.

Quiero verte alborotando:
el brío y el comienzo de la floración,
el crecimiento y el regocijo del estío,
la conciencia de dejar ir las hojas en el otoño,
la lentitud y renovación serena del invierno.

Siente el viento y el sol
deleita los ojos entristecidos
de olvidos y pesares
mira la luna que deslumbra
en el misterio de la noche.

Busca alimento en las cosas buenas
placeres simples, tierra, aire fresco, luz,
bebe mucha agua y deja tus extremidades
balancearse y bailar en la brisa.

2
He llegado a la línea donde remata
la nostalgia
y la gota de llanto se trueca en piedra caliza
desde ahí la amapola
es delicada inmortalidad.

Hay espectros a los que uno tiene
ganas de asomarse,
como a un ventanal lleno de luz.

En el núcleo de todo arte
hay una añoranza primaria
para calmar malestares y dolores
hasta que la misma es declarada ilegal.

La nevisca del aliento
tiene grumos de épocas idas
escenas que se hundieron en la sombra,
es tu colorido brillante
y el dominio de serranías que calman
en el albor del que cavila.

¡Qué nos cuesta entregar
los umbrales de todas las puertas!
 
 

Lidia Mansilla Valenzuela, incluido en Liberoamérica (2 de enero de 2021).

 

(Fuente: Asamblea de palabras) 

Joaquín Giannuzzi (Buenos Aires, 1924 - Campo Quijano, Salta, 2004)

 

 

Joaquín Giannuzzi - Aniversario 


 

Cuando el mundo es puesto en duda 

 

Entre verso y verso se instala una pausa
donde el mundo es puesto en duda: entonces
pongo mi amarga cabeza a circular por el jardín.
Busco un rumor terrenal
a un costado de la escritura consciente.
Palpo un higo maduro, una dalia inclinada
por el peso del agua
hacia este oscuro planeta. No residen aquí,
en estos suaves, acuerdos, las negaciones
de la existencia, su sonido negro. Al pie del muro
un susurro de violetas, la humedad feliz
de la vida individual. Del otro lado
los días de la muchedumbre que alza los puños
poseída por un conocimiento decisivo. Estas cosas
han optado por sí mismas. Toman la tierra
por asalto, la fecundan con un sentido
que me estoy debiendo. Ahora suena un disparo:?
¿debo elegir? ¿Mentir en la oscuridad de mi habitación?
¿Cómo ser exacto? La época apresura su pánico
dentro de mi cabeza, allí
donde un aullido oscila oscuramente
de un extremo a otro de lo desconocido.
 

(Fuente: Cecilia Pontorno) 

Mary Ruefle (Pensilvania, EEUU, 1952)

 

 

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GÉNESIS

 

Oh, dije, esto será.
Y fue.
Oh, dije, esto nunca ocurrirá.
Pero ocurrió.
Y una niebla púrpura descendió sobre la tierra.
Las raíces de los árboles se apelotonaron.
El mundo se dividió en dos países.
Toda fotografía sacada por primera vez fue de gente.
Toda fotografía sacada por segunda vez no mostró a nadie.
Todas las niñas se llamaron Y.
Todos los niños se llamaron Entonces.
__________________
en "Dunce", Wave Books, Seattle, 2019. Versión de Jonio González. En la imagen, Mary Ruefle (Boston Review).
 
 

GENESIS

 

Oh, I said, this is going to be.
And it was.
Oh, I said, this will never happen.
But it did.
And a purple fog descended upon the land.
The roots of trees curled up.
The world was divided into two countries.
Every photograph taken in the first was of people.
Every photograph taken in the second showed none.
All of the girl children were named And.
All of the boy children named Then.
 

(Fuente: Jonio González) 

Enrique Sánchez Hernani .(Lima, Perú, 30 de julio de 1953)

 

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas 

 

 

EXÉGESIS DE LA REALIDAD CON ELLA AL COSTADO 

 

 

Lo dicho y no lo escondido
                                     lo que se disuelve
y no lo que permanece
el sueño agriado sobre la taza de leche matutina
otra fantasía más sobre esa montaña
de piedra
que flota malsana en el horizonte
y donde resuena la realidad que me invoca
las mentiras piadosas antes que la acción beatífica
la espera de los prodigios el bullicio
la fronda del jacarandá creciendo sobre
el muro
añadiéndole sangre al cielo matinal
donde te espero donde te encuentro
donde apenas te imagino toda vestida
de hilos
              resplandecientes
la irrealidad que todo lo sacude
como un temblor grado 8 en su mortal despliegue
o puede que hasta de 9 con su naturaleza muerta
con sus escombros
el derrumbe la caída
pues todo acaba con el derrumbe y
la fatalidad
                  de la medianoche
rodando en medio de una carretera vacía
pero sobre el cascajo monumental insisto:
debo soñar una realidad nueva
donde por fin aparezcas
y muestres tu inacabada pureza
                                                      esquiva
                                                                  poesía.
.
 
De: «𝘊𝘶𝘦𝘳𝘱𝘰 𝘥𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘰𝘳𝘥𝘦𝘯» (Poemario inédito)
Enrique Oswaldo Sánchez Hernani es un poeta peruano 🇵🇪

 

(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)