(Fuente: Óscar Limache)
(Fuente: Óscar Limache)
(Fuente: Pablo Anadón)
Todas las mentiras que me contaron esas
se las contaron antes a otras y así de
boca en boca masticadas
día tras día
por los siglos de los siglos.
Todas las mentiras que me contaron esas
son tantas que se fractura el hueco al recordarlas.
Se camuflaron en manos amigas esas
cojas atornillaban cabezas al suelo.
Tuvimos que empeñar muchos dientes
para arrancarlas.
Todas las mentiras que me contaron esas
han sido piedrecitas en los bolsillos.
Me dijeron que era tarde para todo.
Tarde para casarme a los 31
el vientre seco a los 33 para │ESA│
cosa de los hijos.
Tarde, muy tarde y menos mal
porque incubé tres. Tan tarde no
era.
Todas las mentiras que me contaron esas
sobre el amor también.
Me dijeron que era inquebrantable
y también me dijeron lo contrario. Al final
el amor ha hecho lo propio y
ha habido días para todo y para nadie.
De los partos solo me contaron horrores
dilataciones eternas
rajas infinitas
insufribles depresiones posparto pero
yo he vivido los partos más animales y tiernos
que jamás me contaron.
Todas las mentiras que me contaron esas
sobre la menopausia femenina
se las escuché a cuatro hombres cuarentones
sentados junto a mi mesa en un bar.
Hablaban de la sequedad de las mujeres y
la pérdida del apetito sexual.
Parece que sabían mucho de sexo. Del suyo.
Todas las mentiras que me contaron esas
sobre la dignidad ajena el
vas muy corta y
muy escotada y
tienes que vestir tu edad
no calzaron nunca mis pies.
Todas las mentiras que me contaron esas
sobre mujeres pasados los 60
v i e j a s // i n v i s i b i l i z a d a s
solo puede contarlas quien
no ha tentado la Vida.
Todas las mentiras que me contaron esas
tenían todas la misma intención
concederle al miedo el timón.
Desconfiad.
La mitad de la mitad. Incluso menos que nada.
Al ciempiés le sobran 99 patas.
Lourdes Vicente Bertolin. Birding. Ed. Huerga & Fierro, 2026 |
(Fuente: Voces del extremo)
El amor es la tierra más frágil
BLANCA VARELA
PEQUEÑAS zarpas de amor
me sujetan los pasos, zarcillos
de malas hierbas convierten la inmensidad
en este lomo doblegado de labriega
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DESDE su frente a sus pies
baja la sombra, una sombra de nube
augurando tormenta.
Baja
cada día, un tramo de su cuerpo.
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PRIMERO digo no
luego hablaste olvidado de mí.
Entré en tu indiferencia
y partimos
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VUELVE el parque Lezama
en el descuido invernal de los senderos.
El tiempo sin retorno aún da cabida
a la nostalgia.
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SU AMOR, su amado, había muerto
o era acaso su padre o su hijo.
Invadía tanto la ausencia
ya no podría decir cuál de ellos la vaciaba.
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LAS sirenas eran puro ruido
y ella anhelaba el silencio,
estar en paz consigo sin partir
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SI BAILARA en el brevísimo espacio
de una nota
si durara su tiempo
el tacto en mi cintura
y el roce apretara su agudo infinito
le dejaría besar mis alas
Cristina Grisolía
De piedra contra piedra
Animal sospechoso editor
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)
(Fuente: Jonio González)