ECOS
I
Cuando pude imaginar mi alma
pude imaginar mi muerte.
Cuando imaginé mi muerte
mi alma murió. Eso
lo recuerdo perfectamente.
Mi cuerpo persistió.
No prosperó, persistió.
El porqué no lo sé.
II
Cuando era aún muy pequeña
mis padres se mudaron a un pequeño valle
rodeado de montañas
en lo que llamaban la región de los lagos.
Desde el jardín de la cocina
se alcanzaba a ver las montañas
cubiertas de nieve, incluso en verano.
Recuerdo una clase de paz
que no volví a experimentar nunca.
Algún tiempo después, se me ocurrió
convertirme en artista
para darle voz a esas impresiones.
III
El resto os lo he contado ya.
Unos pocos años de elocuencia, y luego
un largo silencio, como el silencio en el valle
antes de que las montañas te devolvieran
tu propia voz en forma de voz de la naturaleza.
Ahora este silencio me hace compañía.
Pregunto: ¿De que murió mi alma?
Y el silencio responde:
Si tu alma murió, ¿de quién es la vida
que vives ahora y cuándo
te convertiste en esa persona?
Louise Glück
Averno
Traducción de Andrés Catalán
Visor
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)
(Fuente: Marcela Machado)
(Fuente: Hermeneuta, Revista cultural)
«Nos buscamos los dos. Ojalá fuera
este el último día de la espera».
JORGE LUIS BORGES
I
TENGO QUE HACERLO
Tengo que ir
lentamente
que se sepa
que he amado
toda forma
de matarte
II
Yo sé que sobrevive por tu espalda
no lo niegues ese frío intensísimo
tan pocas veces confesado incómodo
como una presencia extraña en la cama
o un cuchillo.
Javier Gil Martín
Seis poéticas con forma de crimen
Con ilustración de Enrique Cabezón
Pliegos del escorpión azul
(Fuente: Papeles de Pablo Nüller)
(Fuente: Lab De Poesía)
(Fuente: Jonio González)