jueves, 7 de mayo de 2026

Daniel Freidemberg (Resistencia, Chaco, 1945 / Vive en Buenos Aires)

 

 

MATERIALES

 

 
 
 
 

EL TRÁNSITO




Pública

Una mujer una clochard se
bañaba una mujer clochard
se bañaba en
            una fuente pública
clochard
            se bañaba a la luz
plena de la mañana
literal del planeta en
malla de baño a la
        mañana clochard
literal en la fuente
bañaba ella se bañaba en
malla de baño clochard 
dentro y fuera del 
tránsito en
la mañana
             bañábase
roja y verde pública.



Ser materia quiere

Paloma aplastada
por el fluir de las cosas
sobre materia negra inconmovible.
Ya no paloma, a ver si
            de una vez se entiende:
materia sucia orgánica
que habrá sido paloma
en otra instancia del fluir de las cosas,
que fluyen nomás
              y aplastan
cualquier materia que habrá sido paloma.
¿O qué hay, si no ese fluir 
o transitar 
           que aplasta?
Lo que aplastado así, a pesar de todo,
ser materia quiere
              y haber sido paloma,
volando o no en un aire
irrefutablemente material,
tan ser paloma ella, con plumas
y su respiración y etcétera.



Y llueve, claro, cómo no

Y llueve, claro, cómo no,
ya que el poema lo pide.
Hache dos O de veras baja
desde unos cielos donde no cupo Dios.
Llueve, por darle cualquier nombre, a
                la bajada del agua,
musicalísima, claroquesí, ella poemática,
lluviosa runfla de materia en mojarse,
gloriosa runfla de eso que ahora se da.
Manera más que ahí se da de ser mundo.
Llueve, ¿entendióse? ¿qué más quieren que diga?



Con tiza

Dibujado con tiza el corazón,
                   casi borrado,
no es corazón, pero lo fue.
¿Para qué cosa? ¿Por qué en esa pared?
¿Por obra y gracia de qué fuerzas?
¿Y el gordo que apila cajones? ¿Y el ruido del motor que 
arranca?
¿Y el jarro verde para poner las monedas?
¿Y el sol del borde de las hojas del plátano?
¿Y las historias que acá, donde
alguien con tiza dibujó un corazón,
hicieron de alguna manera sombra
antes aún del dibujo y después?

Desdibujadas también las historias.
¿Y las historias que van a venir?
¿Desdibujárase todo en la pasta
inocua, rancia, del aquienleimporta?
¿Los corazones en dibujo? ¿Los dedos en Ve?
¿Los finales de clase? ¿Las citas furtivas?
¿Las manchas de tinta? ¿Las velas que no arden?
¿El estallido tras el cuarto gol?

Trozos celestes de algo de loza, dispersos,
que ya no hay modo de volver a juntar.
¿desdibujáranse de su condición de trozos?
¿Las altas noches previas a resaca?
¿Y la nostalgia del paraíso perdido?
¿se perdió también?

¿La sangre derramada, los juramentos de amor?
¿Las correcciones puestas a último momento?
¿Las ocasiones que falta resolver? ¿Y las resueltas?



Ahí, en el tránsito

Carteles rotos, inscrip, trazos,
restos pacientes de algo espeso, 
lo estacionado, lo flamante, negocios
                    frustrados o no,
listas a paso firme de ganancias y pérdidas,
                    pérdidas, ganancias,
listas de cualquier cosa, obituarios,
cenizas no en viento,
                   cenizas nomás,
lo que tras de los vidrios 
                   llama, ¿para qué?
(no sé, ¿alguien sabe?), lo que
de este y del otro lado de los vidrios
cumple su rol, o no,
lo que se trama
o va tramándose, o
nomás se da,
            ahí en el tránsito,
que nunca va, a, gracias a Dios
            o a no sé qué, cesar.




AHORAS


No es el mismo el mundo
         antes o después
del ramo de rosas (rojas) en la mesa.



No forma parte de la escena, la horada,
el ulular de la sirena,
ahí, desde el brillo 
                   del día que crece.



Desde otra manera de estar en el mundo
vino, oscuro, el alguacil,
inmóvil, junto a la lámpara de la cocina.



No en una pantalla,
ni en un papel, ni en 
             la mente:
hojas que balancea el
aire de la mañana, acá.



Esa hoja que tiem-
         bla está ahí.



No sabe de los ojos
que se detienen en él, 
cuerpo semidesnudo entre las sábanas
bajo los grises de la primera luz.



“Es un mensaje”
pensé, cuando
se apagó la luz
en la escalera.
Y este era el
         mensaje:
“no hay mensaje”.



Picotea algo la tortolita, a la sombra
del peugeot rojo, estacionado junto al fresno.
Otra se mueve, reflejada
en la mampara de vidrio del balcón.



En cualquier momento
va a desprenderse
de la rama del fresno
            la gotita.



Entran y salen
del rayo de luz
y brillan
         por un instante
dos moscas.



La brasa del
cigarrillo, en
la oscuridad
de la ventana de enfrente
                 se apagó.



Las gracias que
quiero darle
por florecer
al malvón no le importan.



Plumita de 
paloma que,
ya sin paloma, 
baja
en el aire, despacio.



¿No tiembla un poco
la peonía
cada vez que la tocan,
en la lluvia, las gotas?

(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)


Daniel Freidemberg



Daniel Freidemberg. Poeta, crítico literario, ensayista. Nació en Resistencia, Chaco, en 1945, y vive en Buenos Aires. Entre otros libros de poesía, publicó Blues del que vuelve a casa, Lo espeso real, En la resaca, Un hilo naranja y Esa materia que se fuga. En 2025, publicado por la editorial Dilema, apareció en Madrid En vidrios rotos reflejos de sol, donde reúne la poesía producida entre 1973 y 2024. Además de una larga trayectoria en el periodismo cultural, tiene alrededor de un centenar de ensayos sobre poesía y literatura dispersos en revistas, prólogos y compilaciones de artículos. En 2014, la Biblioteca Nacional le otorgó el premio La Rosa de Cobre a la trayectoria poética.

 

(Fuente: La Biblioteca de Marcelo Leites) 

Leonardo Alezones Lau (Venezuela, 1983)

 

 

 

Poemas















 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
LOS AZULES DEL CAMORUCO

vi a jesús y olía a cigarro y colonia barata
su barba a medio crecer
pues llevaba hojas de afeitar
dentro de una botella de cartujo
llagado se lamentó por nosotros
ya que es propio del amor
querer a quienes nos ignoran
despacio hijo redimido del vicio
encontrarás el ala del ángel
volcada sobre cada mendigo
por si bastase proteger la locura
al genio que contó milenios
para hacer de su carne nuestro albergue


REFULGENCIA

innovaciones
en el patio de casa descansan artefactos
nunca pensados en bien de la poesía

hay ratas muertas que no se lleva el gato
por pavor a heredar algo del polvo
de quien hubo visto sangrar mi ombligo

cuando una manguera está rota
las aves vienen a mirarse
a falta de mar y su reflejo acérrimo

ahora les digo
que sobra un cañón para ahuyentarlas
de haber alguna posibilidad de cosecha


LAS PIEDRAS

mis piedras nunca fueron cinceladas
tampoco las que yacen tranquilas arrulladas por el río
quizá huecas
ya las de otros poetas se deshicieron
para ser preciso se trata de una piedra de lavar
hecha de uso
adonde vienen los pájaros a tomar descanso

mi piedra y yo hemos sido moldeados por golpes
con caídas que hacen más hondas las fecundidades del alma
todo el detergente no ha podido ahogar
ni dejar en blanco el pensamiento del amor
y la bendigo por cuantas veces sentó a la muerte
ahuyentándola con sólo su recuerdo


UN PASADO LLENO DE DUENDES

-corre o mejor elévate-
al fin te desharás
de ese pasado lleno de duendes

los mirabas correr
te increpaban en todas partes y les temías
profesabas un gran respeto al hablar de ellos
aunque con altanería los perseguiste
como si su oro llenándote la busaca del pantalón
te impidiera despegar de la tierra

3,1416
nadie recuerda un valor para el "cálculo" de la gravedad
ni para los renales

tus bigotes llenos de cocacola
eres un pez y un gato
en el pasado con los duendes
y papá pitufo te ha pedido que le regales la lata vacía
a cambio de permitir que bebas en su tasa
dejando un poco de ceniza

ahora lo sabrás
ella
la muerte      
es un hongo
que espumea dentro de cada uno


POR ILUMINADOS Y MORTALES

echarse tragos de agua oxigenada
por el arrebato de emborracharse
bebiendo colonia
no hace juego con el miedo a las hojillas
y a las requisas que hemos improvisado
una madrugada de domingo
cuando te aprestas a confesar
tus faltas a la eternidad
huyendo
oyendo como cantan los gallos del vecindario
y nos dejamos cantar
en la boca de un revolver
por iluminados y mortales


TRASLUZ

corre el diablo y lleva entre dientes el ángel que fue
la montaña de sus pieles
el corcel que teme a los lobos
disfrazado en seda de trapiche
porta en los ojos una negritud
que agranda por sobre toda majestad
cuando hiede su temblor en los candelabros
y la puerta es lo único entre él y los fuegos


PÉNDULO

el péndulo y el pájaro
frágiles en su oscilación
defienden al tiempo de la muerte
que pasa el filo de su hoz sobre nosotros
peor que una sombra al caminar
oigo altas cimas y sus flautas
encantando la hora

  
CASCARÓN

la yema
bebe del cascarón
es más que un sol parpadeante

es más que el brillo de un proyectil
entrada la noche
cuando el mundo se accidenta buscando anidar
llorando ríos de esperma
ofrecidos a lo inasible

no canta
no apaga velas llegado su destello

un crujido contra el plato
y le será imposible jactarse
de ser un ángel al que dios dará alas
antes que pulmones sin una gota de líquido


ARRIBO

amor de amargos y besos
nadie podrá apartarte
al esperar tu arribo
en la otra orilla
con santos en cada peñasco

la niña que amamantó
tan pronto como le permiten
la tibia y el peroné
cerca
(entre urinarios de gasolinera)

a veintiún mil leguas de los árboles
donde alguien grabó para ti
un corazón con sus nombres

fingiendo aquella forma de sentir
con él dentro de su boca


A MI MADRE CALVA

hacerle fiesta a la hija
tomar muestras de semen en su boca
da lo mismo que quitarle los ojos
como barbie
con su respectivo proxeneta
llamado marceau
la cura del AH1N1
la diplomacia en la imagen
el miedo en cada palabra
lo oculto bajo el manto
de una virgen
que promete pugnar el plástico
olvidando que su rodilla fue
para perros de mendigos
así te pido perdón madre mía
mientras quede cabello
algo donde poner rollos al peinar
y quitar el polvo de un espejo de bruja


POEMA PUNK

al poema sería beneficioso
romperle una silla en la espalda

por el canto de los imperdibles
colgados en la oreja insurgente

por los cardenales a cielo abierto
nacidos con cresta

y darle toda la anarquía y la desidia
cuando sean necesarias
para doblegar a quienes no lo merecen


TENGO ÍDOLOS

soy el poeta del hongo
ya llegué aquí
imito para aprender
¿existe o no la falsa humildad?

hubo un tiempo
en que me sentía menos
y me parece bien
si has conocido ese sentimiento
por un rato

golpeo los barrotes de mi celda
y nunca estuve encerrado

dato curioso
¿un hombre no es nada sin una posición política?
¿un hombre no es nada si no es explotable?
¿o si no explota a alguien?

por amor tuve el rendir pleitesía
aprendí más de los dibujos animados que de los hombres

valiente frase
un tiempo odié a los que idolatraron a ese gran trovador
“nunca conocí a un hombre sabio y si así fuera será mujer”

su muerte
me enseñó a entender el valor irónico de la vida
una vez que se convirtió en lo que combatía
eligió desaparecer

hubiera usado miel y hormigas para que fuera una dura tarea

tengo amigos
zombies de la droga homosexuales lésbianas sádicos
asexuales planetarios locos nazis racistas niggros vándalos punks
zambos estafadores ninfómanas infieles marginales holgazanes narcisos
nihilistas fanáticos religiosos atrofiados
clasistas ladrones celópatas llorones que se prostituyen
ah y también están los que se autoflagelan

me siento orgulloso de ellos
de mi parte basta el decir que no he hecho nada
y he pelado una naranja mientras fumo un cigarrillo


MÚSICA

yo que guardo la mirada de la lluvia
yo que vago desnudo en un candelabro
percibo la extraña música de las cosas
los pájaros que vienen a recibirnos
al pie de su árbol la ciencia se sobrepone
y es un tiempo callado en el rito del crecimiento
a veces pienso que el campo es el cuerpo de un labrador
que cuando despierta y jadea la campana en cada flor estremece
a veces veo oscuros peldaños y hormigas del sueño
desaparecidas en la misma lluvia
y el teatro de la naturaleza abre las puertas
así como un ave se nos encima
resisto este sueño y entiendo que la música nacerá
aunque ella dista de nosotros
algunos pájaros vienen de arder en su apareo
yo soy en la bolsa de dios un marsupial
un ser que se arrastra para sentir aquella diferencia
y los gritos las hélices el vientre de mi máquina
no hay aeroplanos este sueño es azul
como la persistencia de la sequía
cuando la lluvia escasee tendremos que mirarnos en el barro
¿qué extraña forma de nacer es ésta y de morir gota a gota?
acunados por las bacantes y los lobos fuimos haciendo espacio
ahora nos iremos a definir la inmensidad
he visto una hormiga divagar en un arrecife
con una de sus hojas a cuestas parece un buque de la ilíada
zarpemos sin rumbo fijo
el borrego de mis ojos está siendo degollado por las sales
irrumpiremos en un baile
tomaremos las puertas que no tienen cerrojos por donde mirar
finalmente queman a judas
y un caballo salta de las ventanas que crujen
al frotar su colmillo contra un fósforo de cabeza húmeda
es tiempo cuando todo comienza a crecer
será demasiado pronto y nos iremos a saludar al faquir
a despertar a los monstruos que viven en la otra orilla
tú ángel te ves tan cansado de existir
desde tu hacer inmortal
de no gozar de dichos simples placeres
el verano resquebrajaba su panza en la tierra de misterio
y tú estás sentado sobre la estela que dejó la última reina
en sus pasos de sangre marchados sobre el corazón
ábrete al lapidario invierno
y escucharás a las ranas conversar sobre cayenas
escucharás gibar los trigos en el cuerpo de la alondra
un chasquido un incendio escaleras arriba
y nuestro pequeño caracol adhiere sus pétalos a las nubes



LEONARDO ALEZONES LAU (Venezuela, 1983). Poeta y Artista Plástico, Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena 2002-2005. Es autor del poemario “Arcada” publicado dentro de la colección CADA DÍA UN LIBRO en el año 2007 como galardón en El Certamen Mayor De Las Letras y Las Artes Del Conac. “Amalivaca” en 2012 con Negro Sobre Blanco Editores. Parte de su obra está representada en revistas como Poesía (UC), Pez De Plata y Punto En Línea (UNAM). Actualmente trabaja en una serie de Pinturas Digitales.


(Fuente: alpialdelapalabra.blogspot.com)

 

Leonardo Alezones Lau (Venezuela, 1983)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de sonrisas 

 

 

FONDO PARA NINGUNA FORMA 

 

ciudad que burlas mi corazón
dándome a entender tu nacimiento
en el par de alas que renacen sobre una bala
grande es tu entendimiento del milagro
de esta soledad que llamamos estar vivos
danos bajo tu techo esa vida aciaga
de los animales descendidos a tu inmortalidad
ya volviéndote territorio
y ese juego de ángeles
a punto de devorarte
para ganar un cuerpo
de luz escindida
en el polvillo


(Fuente: El Poeta del Hongo)

José Alonso y Trelles (España, 1857 - Montevideo, Uruguay, 1924)

 

 

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LA GÜEYA 

 

Pulpero, eche caña,
Caña de la güena,
Yene hasta los topes ese vaso grande.
No ande con miserias.
 
Tengo como un juego
la boca de seca,
y en el tragadero tengo como un ñudo,
que me ahuga y me apreta
 
Deme ese guitarra…
¡Quien sabe sus cuerdas
no me dicen algo que me dé coraje
pa echar eso ajuera!...
 
Hoy de madrugada
yegué a mis taperas
Y oservé en el pasto mojao por•el sereno
Yo no sé que huellas.
 
¡Ni que ver! Que le chanto las cacharpas
al overo rabón y ayá enderiezo,
y si anda macaquiando la chiniya
 
me la cazo del pelo,
a filo de facón corto la trenza
y se la priendo al marlo de mi overo.
 
 
-----------------------------------------
 
«La apatía, una apatía musulmana nos consume y ha roto todos los vínculos sociales y tiende a producir el aislamiento egoísta y estéril. Vivimos envueltos en una atmósfera de glacial indiferencia que ha helado toda iniciativa de progreso... Embrazando el escudo y alta la visera, para que se sepa quienes somos, entramos en la lucha.
Nadie tiene por qué temernos; el que quiera evitar un mandoble no tiene otra cosa que hacer que cumplir sus deberes; para los buenos no han de faltar palabras alentadoras, como no han de faltar censuras para el que la merezca.»
 
José Alonso y Trelles en la presentación pública de El Tala Cómico, 18 de noviembre de 1894
 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

William Carlos Williams (Estados Unidos, 1883-1963)

 

 

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CONSAGRACIÓN DE UNA PARCELA DE TIERRA

 

Esta parcela de tierra
frente a las aguas de esta ensenada
está consagrada a la viviente presencia de
Emily Dickinson Wellcome [1]
que nació en Inglaterra, se casó,
perdió a su esposo y con
su hijo de cinco años
partió hacia Nueva York en un barco de dos palos,
fue arrastrada hasta las Azores;
derivó hasta los bancos de arena de Fire Island,
conoció a su segundo esposo
en una pensión de Brooklyn,
fue con él a Puerto Rico
dio a luz otros tres hijos, perdió
a su segundo esposo, llevó una vida difícil
durante ocho años en St. Thomas ,
Puerto Rico, Santo Domingo, siguió
a su hijo mayor a Nueva York,
perdió a su hija, perdió a su "niña",
se hizo cargo de los dos hijos del
hijo mayor de su segundo matrimonio
los crio -habían quedado
sin madre- peleó por ellos
contra la otra abuela
y las tías, los trajo aquí
verano tras verano, se defendió
de ladrones,
tormentas, sol, fuego,
de moscas, de niñas
que venían a husmear, de
la sequía, de malas hierbas, marejadas,
vecinos, comadrejas que le robaban las gallinas,
de la debilidad de sus propias manos,
de la fuerza creciente de
los chicos, del viento, de
las piedras, de intrusos,
de cismas, de sus propios pensamientos.
 
Ella removió esta tierra con sus propias manos,
dominó esta parcela herbosa,
maldijo a su hijo mayor
hasta que la compró, vivió quince años aquí,
alcanzó una soledad final y...
 
Si no puedes traer nada a este lugar
excepto tus huesos, ni te acerques.
 
 
 
______________________
1] Abuela de Williams. Nacida en Chichester, Inglaterra, llegó a Nueva York hacia 1860 con su hijo William George Williams. Allí conoció a su segundo marido, Benjamin Wellcome, un fotógrafo itinerante. Su casa estaba en West Haven, Connecticut. Murió en 1920 de un derrame cerebral.
de "Al Que Quiere! A Book of Poems" (The Four Seas Company, Boston, 1917), en "The Collected Poems: Volume I, 1909-1939", Christopher MacGowan y A. Walton Litz, eds., New Directions, Nueva York, 1986.
Versión de Jonio González. La imagen, de Gertrude Käsebier, 1902.
______________________
 
 
 

DEDICATION FOR A PLOT OF GROUND

 

This plot of ground
facing the waters of this inlet
is dedicated to the living presence of
Emily Dickinson Wellcome
who was born in England; married;
lost her husband and with
her five year old son
sailed for New York in a two-master;
was driven to the Azores;
ran adrift on Fire Island shoal,
met her second husband
in a Brooklyn boarding house,
went with him to Puerto Rico
bore three more children, lost
her second husband, lived hard
for eight years in St. Thomas,
Puerto Rico, San Domingo, followed
the oldest son to New York,
lost her daughter, lost her "baby,"
seized the two boys of
the oldest son by the second marriage
mothered them—they being
motherless—fought for them
against the other grandmother
and the aunts, brought them here
summer after summer, defended
herself here against thieves,
storms, sun, fire,
against flies, against girls
that came smelling about, against
drought, against weeds, storm-tides,
neighbors, weasels that stole her chickens,
against the weakness of her own hands,
against the growing strength of
the boys, against wind, against
the stones, against trespassers,
against rents, against her own mind.
 
She grubbed this earth with her own hands,
domineered over this grass plot,
blackguarded her oldest son
into buying it, lived here fifteen years,
attained a final loneliness and—
 
If you can bring nothing to this place
but your carcass, keep out.
 

 

(Fuente: Jonio González) 

Juan Manuel Roca (Medellín, Colombia, 1946)

 

 

 

 

 

DECÁLOGO DE ANTI-CONSEJOS

Y UN COLOFÓN DESENCANTADO

 


Leyendo un agudo y divertido decálogo de Darío Jaramillo Agudelo para escritores, que parece escrito con cicuta más que con tinta, me dieron ganas de entrarle al mismo asunto.
La verdad, resulta mejor desaconsejar que dar consejos:
 
 
1. No le importe ser obvio si se trata de asuntos irrefutables: no ceda al deseo de decir verdades nuevas sin permiso del sol. Recuerde lo dicho por uno de los hermanos Goncourt: “un cuadro colgado en un museo es probablemente lo que tiene que escuchar más tonterías en todo el mundo”. No dudemos entonces en decir que es raro que las neveras no mueran de hipotermia. (posible lección para escritores realistas).
 
2. Aunque usted no hable, y menos escriba en alemán, lea en su lengua a los hermanos Schlegell. Hay que leerlos en esa lengua aunque no se entienda. Cuando ellos dicen -otra pareja que hablaba en contubernio como los Goncourt-, “que un crítico es un lector que rumia” y que necesita varios estómagos, no los oiga. Atienda a su único estómago de mamífero humano. De cualquier manera el único estómago que debe interesarle de las vacas en su anhelo de convertirse en escritor, debe ser, sin lugar a dudas, el librillo.
 
3. Ojo a los devaneos de Homero: no es prudente recibir caballos de madera de parte de un griego. Si uno de estos mañosos griegos le habla de calendas, de tiempos inexistentes pues los muy sabihondos no tenían calendas, cúbrase de cera los oídos. Si alguno le explica una etimología, no lo escuche, o caerá en la trampa que le tiende y no volverá a escribir por andar investigando el origen remoto de las palabras. No corra detrás de la sombra de Helena a no ser que así se llame la vecina pelirroja que tiene los ojos de un azul de piscina. Confórmese con el desabrido vecindario.
 
4. No haga caso ni siquiera a sus padres literarios. Ellos lo negarán tres veces antes de que cante un gallo. En verdad usted es su padre, su madre, su hijo y usted mismo, como diría un rebelde al que enjaularon por desobediente en un sanatorio francés.
 
5. Una severa recomendación: no lea decálogos de más de 5 puntos. Si acaso, quincálogos. Pero también el manifiesto del pintor Fernando Oramas, un bicálogo de cuño anarco-patafísico que dice de la siguiente manera: Artículo Primero, haga lo que le venga en gana. Artículo Segundo, si no quiere no cumpla el artículo primero.
 
6. Gesualdo Bufalino apunta que los escritores contemporáneos en vez de leerse se espían. Mejor ni los lea ni los espíe. Mientras no lo haga seguirán siendo buenos escritores, hasta unos artistas ejemplares. Seguro. Si no los lee no se llevará ningún chasco. Usted verá.
 
7. Consejo solo para poetas: no les crea nada, ni poquito, a los maestros de la lírica. Si son grandes, son redomados mentirosos. Ni siquiera a Rilke o a Pessoa, fingidores de oficio.
 
8. Siembre en su huerto un espantapárrafos.
 
9. No escuche los consejos de seres desdichados que se viven disputando la gloria a codazos, mendrugos de baratijas y caretas de sabio. Si no recuerda de quién es una frase inquietante con la que quiere impresionar, no lo dude, diga que es de Borges. Es de buen tono citarlo en los salones del verano.
 
10. No atienda a este decálogo. Ni a ningún otro. También puede dejar de escribir y dedicarse a otros menesteres. Fuera de usted no se lo reprochará nadie.
 
 
 

UN COLOFÓN DESENCANTADO

(Ejercicios de misantropía)
 
 
Remar a contravía de la isla de los obedientes y sentir la alegría de verla cada vez más lejana. Navegar hacia atrás para irse alejando del punto de destino.
 
Oír con alivio el vocerío de la fiesta que se apaga al mover los remos hacia atrás.
 
Sentir la alegría del pájaro que a la vez es su nido.
 
Escuchar el monótono taconeo del escuadrón que en vez de desfilar hacia el enemigo marcha hacia atrás.
 
Aplaudir la bandada de ciclistas que se rehúsa a la meta.
 
Trazar el camino que conduce al regreso. 
 
Deshacer una a una las jugadas de la partida de ajedrez hasta quedar en veremos.
 
Comprar boleto en un tren que no aspire a tocar la lejanía, sonar la campana para despedir a los que acuden a saludarnos.
 
Todo con tal de no encontrar la manada que habla de la misma manera, que piensa de la misma manera, mata de la misma manera y camina en puntas de pies para no perturbar su limbo.