domingo, 9 de agosto de 2026

Daniel Quintero (Buenos Aires, 1957)

 

 

Poema en la Antología
"Yo vengo a ofrecer mi poema"
 
 

Mujeres de pollera

 

Las veo caminar de medio lado
como si tuvieran el sol
entre su pelo
trenzas atadas al cielo
y esa bronca de andar
mascando rabia y certidumbre
con la paciencia
que ningún dios les dio
les brota la lluvia desde el cuero
calle abajo entre las piedras
sal de acusi y lágrimas
dulce el color de los sombreros
las veo por Oruro
bailando entre comparsas
la verbena las nombra
en el carnaval del pueblo
bajan y suben de las minas
sus pies alcanzan
para tanto altiplano
cubren de ternura la geografía
la altura de la sangre
sus dichas más legítimas
suenan con la música
de cientos de bronces encantados
como ángeles recibidos
en este paraíso
yo las vi parir sus sueños
entre sus ropas de encaje
con sus hijos alzados
bajar del Potosí
con las venas hinchadas
al frío de una tarde
que las acariciaba
luciendo en la sonrisa
el brillo de toda la mañana
las escuché bien decir
en las ferias de El Alto
gritar sus viajes de sembradoras
y allá en las islas de aquel Gran Lago
santificar los astros
armar con juncos su fe a flote
la confianza de sus manos sueltas
ahora que las veo
me desamparo
entre las balas y la guerra
sufre en hilachas su whipala
un arcoíris de dejarlas quietas
sus polleras se expanden
y entre la niebla
la libertad acuna al niño
que duerme a sus espaldas.
 

José Lezama Lima (La Habana, Cuba, 19 diciembre 1910-La Habana, 9 agosto 1976)

 

 

 

 

 



PEZ NOCTURNO

 

La oscura lucha con el pez concluye;
su boca finge de la noche orilla.
Las escamas enciende, sólo brilla
aquella plata que de pronto huye.
 
Hojosa plata la noche reconstruye
sus agallas, caverna de luz amarilla
en coágulos de fango se zambulle.
Frío el ojo del pez nos maravilla.
 
Un temblor y la mirada extiende
su podredumbre, lo que comprende
ligera aísla de lo que acapara.
 
Aquel fanal se pierde y se persigue.
La espuma de su sueño no consigue
reconstruir la línea que saltara.
 
 
Enemigo rumor (1941)
 
En: Poesía completa
La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1985, p. 56
 

(Fuente: Óscar Limache) 

Emilio Armaza (Puno, Perú, 1911 - 1998)

 

 

Poesía Indigenista IV 

 

  
 
 
KANTUTA
 
 

KANTUTA, desde la aérea soledad del eucalipto
hasta la íntima pequeñez del guijarro
suena la dulce sugerencia de tu nombre
como un cacharpari
KANTUTA, te llamarían al amanecer todos los despertares
del universo
y yo te cantaría en el zenit
para que vaya hundiéndose en todos los sembríos
tu cuerpo y mi canto desnudos.
Y mi canto no tendría, más allá de tus brazos,
más allá del misterio de tus pechos,
y del milagro casi ritual de tus caderas
sino un hilillo débil tan flexible
como la metáfora de tu trenza.
Y también quiero saberte mía
porque quiero sentirte dominada
y habría de golpeare con toda mi energía de macho
pero no te golpearía así no más.
Te golpearía en el sembrío de la tierra para saberte surco
Y después de volcar en el cántaro de una noche de farra
Y colgando el pañuelo de mi amor en tus caderas,
bailaríamos,
con quenas y tamboriles,
ESTE HUAYNO DEL CIELO QUE ME QUEMA LA CARNE.

("FALO". Emilio Armaza Valdez).

 

(Fuente: joséportugalcatacora.blogspot.com) 

Yuri Pérez (San Bernardo, Chile, 1966)

 

 

 

Puede ser una imagen de texto 

 

 

ADIÓS MY LOVE

 

El día que me pudra sin haber dicho lo justo
A la luz de velas color mausoleo
Vendrás a tocar mi garganta de peste
Con la tristeza de una viuda hermosa
 
Querrás pulir mi nombre en tu boca
Y descubrir el eterno embrujo de la muerte
En la fosa donde los muertos se excitan
Intentarás adivinar el nuevo espesor de mi sangre
 
Irás a contemplar las tumbas de tus parientes
A los que nunca importé
Y de los cuales no supe más que eso
 
Me buscarás entre el zumbido de las moscas
Y te echarás cansada de intentarlo
Bajo el rosal más bello del cementerio
 
Desde la tierra de gusanos hambrientos
Leeré para ti el mejor poema ruso
Dormiré
Y te alegrarás de haberme perdido
 
 

PRIMER JARDÍN

 

Me voy feliz y desquiciado
Fui en ti el peor de los gusanos del río
Aposté la orfandad del corazón, vaca y brisa
A los fatales cantos de los vampiros en los álamos
 
Sé tu nombre y el riesgo fatal de tu sangre
Nuestro beso malo escupió entre alhelíes bárbaros
Dicha y desgracia
Por eso me alegro bajo esta horrorosa tormenta
 
Estoy en ti hasta la inevitable lluvia del puñal
Otros como yo o mejores pétalos de dulzura enferma
Levantarán tu cintura entre buitres y amapolas
Y dejarán bajo los nichos la orina fresca de tu patio
 
Sólo yo te he amado con infatigable tristeza
La furia de la escarcha sobre la luna echada en la faz de la muerte
El tonel de sangre que arrastra el mosquito hasta la tumba
Me condenan a la hoguera y al aburrimiento mortal de los puentes
 
Soy el insobornable Yuri Richard, tu espina de ceniza y sal
Entra en este poema como un dedo de nieve al agua
Ven al polvo del jardín, al hielo del pueblo
 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

César Seco (Venezuela, 1958)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas, personas haciendo artes marciales y sobretodo 

 

 

CASA DE ENFERMOS

 

1
La señora Luz los alista_
El viaje dura lo que un reflejo_
les unta su chispa aunque le duela_
una gota de agua escurre enseguida_
les guarda sus pocas pertenencias donde
no las vean_
Les persuade de que están en casa de quien ya vuela_
cómo limpia sábanas y puertas_
nos acoge para decir:
Se ha ido
 
2
Me convoca a jugar en el aro de candela/ pasa un árbol entre la puerta_
unas manos sordas, una piedra_
de un presente concluido a un ayer era_
mar de adentro y de afuera_
labio de decir silencio, hasta más nunca_
ya llego
 
3
Basta que la hoja palidezca y en ella
imprime la oscura_
el cielo de los enfermos, el cielo
de los libros.
Vivir es un rito, un rito es una lengua_
hablo y vivo una lengua_
Una línea de Hamlet: 'verde recuerdo la muerte sea'
trae a la cama otra:
'el tiempo es un niño que juega con los dados/
de una página de Heráclito a esta
 
4
Escuchemos en otra lo que Dostoievski pudo haber dicho en el lecho: 'En un instante no estaré. Adiós te dice este inocente y depravado mujik tomado por esposo.
El sentenciado a pólvora y perdonado casi al disparo. No olvides la sensualidad de los gusanos. Mira la rosa, mira el vaso de agua. Dentro de unos días podrá soplar el viento en los tablones. Recuerda la piedra, recuerda el trueno. Un punto de sangre en mi saliva. No pudo la sagrada y venirlo hacer este mal brote llamado enfisema'
 
5
Quiero decirlo con palabras propias de una plegaria_
'Señor, debes detestar a los suicidas?
Ellos se dejan en manos de Alejandra_
su desalojo es en los huesos_
Señor, tú debes conversar un segundo antes con los suicidas/
Tú debes abrir una sola cuando no hay más puertas
 
 
en Mantis. C.S. 2004. en Poemas selectos, 2026.
Fotografía: Laura Makabresku

 

Oscar Vicente Conde (Buenos Aires, 1947)

 

 

VIENTO

 

El viento trae los restos de los hombres
de todas las latitudes
los que no se animaron a amarse
los que ocultaron sus manos bajos los árboles
los que regaron con saliva la tierra
y luego con sus pies mendigos
arrastraron las miserias
 
esos mismos hombres que negaron a sus hermanos
blandieron banderas negras como signos de poder
miraron para otro lado como búhos distraídos
ocuparon espacios de otros
besaron las mejillas de los injustos
reniegan de su Dios
pero se ponen de cuclillas ante otros hombres
los que gozan con placeres ajenos 
 
el viento trae
furtivamente
el semen de las bestias que copulan en las sombras


 

Ewith Bahar (Yakarta, Indonesia)

 

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REUNIÓN

 

Yo, el atardecer temprano y el mar plateado
en una húmeda reunión meditativa
reviviendo la mítica y etérea memoria
de algo extraordinario
todas las piezas dispersas
remendadas a la perfección se convierten en dicha.
Yo, sentada en silencio
viendo desde
el perpetuo destello del pasado
venir como ráfaga del viento.
Una ola de emoción viene a salpicar mi cerebro
una lucha apasionada entre el gozo y la amargura
en esa batalla debo vencer todos los obstáculos, para estar cuerda.
Las olas que susurran, narran nuestra crónica
hacen de cada parte un movimiento continuo en ciclo
el mar voluptuoso refleja cada perla de dulzura
allí, tú y yo mezclados como arenas eternas.
 
 
 

UN MURO

 

Construí un muro y creé mi propio territorio
para vivir con mis propias reglas
comprendiendo la verdadera libertad.
Pero la vida no necesita un muro
y quiere que cada elemento
sea armoniosamente mezclado.
Si persisto en construir mi propio muro
para perseguir una libertad
una trampa llamada restricción
será una lujosa certeza
que me encerrará
lejos de la civilización
lejos de la vida.
 
***************
Traducción al español por Mariela Cordero
Fuente: Revista En la Masmédula
 

(Fuente: Oscar Vicente Conde)