jueves, 6 de agosto de 2026

Tada Chimako (多田智満子, Kitakiusho, Japón, 1930-2003 )

 

 

Puede ser una imagen de niños 

 

 

COLUMPIO

 

La ontogenia imita a la filogenia. Los niños que oscilan en los columpios reproducen a nuestros peludos ancestros tal y como eran, colgando de las lianas.
 
Para el niño que no puede manejar el columpio, aunque saque torpemente su derrière, doble las rodillas y sacuda sus brazos hacia atrás y hacia adelante, este juguete, hecho de tablas y cadenas, representa el mundo que no hará lo que él dice. Sin embargo, cuando el columpio finalmente comienza a moverse como el niño quiere, su rostro brilla con todo el orgullo y la alegría de un conquistador.
 
El verdadero deseo de los columpios no es sólo moverse pendularmente en forma de abanico, sino formar un círculo completo. Pero a pesar de que ese humilde estribo manchado por suelas de zapatos sueñe con trazar un círculo perfecto en el vacío, se balancea de adelante hacia atrás entre los límites de esa trayectoria de abanico.
 
Hay otro deseo aún más secreto que el columpio no puede justificar, pero que se mantiene constante: volar a lo largo de la tangente que atraviesa las profundidades de la bóveda celeste, guiado por la fuerza centrífuga.
 
Todavía sedientos de vuelo, los pies empujan hacia adelante, se extienden más y más, pero las manos sujetan firmemente las gruesas cadenas que conectan la periferia del mundo con su centro.
.
trad. de Megumi Kubo y Ernesto Hernández Busto
 

(Fuente: Jan de Jager) 

Óscar Cerruto .(La Paz, Bolivia, 13 de junio de 1912 - La Paz, 10 de abril de 1981)

 

 

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Cantar 

 
Mi patria tiene montañas,
no mar.
 
Olas de trigo y trigales,
no mar.
 
Espuma azul los pinares,
no mar.
 
Cielos de esmalte fundido,
no mar.
 
Y el coro ronco del viento
sin mar.
 
.
De: «𝘊𝘪𝘧𝘳𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘳𝘰𝘴𝘢𝘴 𝘺 𝘴𝘪𝘦𝘵𝘦 𝘤𝘢𝘯𝘵𝘢𝘳𝘦𝘴» (1957)


(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Henri Meschonnic ( Paris, 1932 – Villejuif, 2009 – Francia)

 

Mapping Voices, Not Poems: On Translating Henri Meschonnic, a Moving Target  – The Collidescope 

 

 

una línea

 

una línea
es solamente una
frase que se detiene después otra
la vida rima
con la vida
somos todos rimas vivientes
que intentan
terminar su frase
no hay
final para
decir
quizá sin saberlo
no somos más que las sílabas
de palabras que empezamos
pero nadie tiene la frase entera
el sentido son solamente fragmentos
de sentido que somos lo que
falta
para hacer la frase es en
el otro el otro el otro


Traducción Eduardo Uribe.

 

(Fuente: presentegriego.wordpress.com) 

Cecilia Pontorno Mainero (La Plata, 1979)

 

 

 

 

 

No hay más que un teatro para ciegos
Una inmensidad anónima entre platos del almuerzo
y un vino comprado con lo justo,
oyéndose el ruido de una silla mientras no hay
garantías ni recibos
a la hora de repetirse tanto.
 
En la ciudad un gran sol artificial ciega
a los autómatas que caminan por las calles,
mientras yo llevo una bolsa con pescado podrido.
Y sí, soy un animal de carga
capaz de encogerse de hombros ante una ilusión óptica.
Construyo mi ataúd para después venderlo y, así, comprar
cantidades oceánicas de objetos rotos.
Una y otra vez. 
 
¿Dónde viví ya esto?
/
En Morfina para los muertos.

 

Mari Lamas (Buenos Aires)

 

 

CENIZAS

 

               "Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos [...] 
                 y todo lo que realmente pasa me pasa a mí". (J. L. Borges).
 
 
Intentar un poema
es como prender
un cigarrillo. Feliz o triste
la circunstancia
y lo que resulte del intento,
eso no importa,
me gusta verlos consumirse
y consumarse.
Tabaco y papel borrando el tiempo,
cenizas que arden en silencio.
Aun dejándolos a medias
(en mi cabeza
y en el cenicero repleto de colillas),
con su hermenéutica oscura,
con volutas imprevisibles
surgiendo de una brasa incandescente,
poema y humo son chamanes.
Fumo y escribo de mi mundo
-que es escribir del mundo
y sus historias-,
pero hay días en que el dolor
me impide ver al dios
al que le rezo -ese inefable,
sin cánones,
al que yo llamo esperanza-
y nada espero de él,
nada le pido.
(Tremenda pesadumbre
que no haya nada que esperar
en la esperanza).
En esos días que parecen siglos
no hay sustento
ni mensaje a desbrozar
en las palabras
y fumo y el humo es sólo humo.
Los cigarrillos a medio consumir,
los versos de un poema inacabado,
son despojos sin alma,
incrédulos de dioses y chamanes.
 
Desarmados frente al horror
que no deja de afilar sus zarpas,
son sólo cenizas
que no llegarán a ser plegaria.
 

Robert Graves (Londres, 1895 - Mallorca, España, 1985)

 

 

CIEN POEMAS

 


 

 

 

A PRIMERA VISTA


«Amor a primera vista», dicen algunos, equivocando 
el descubrimiento del desamparo gemelo 
frente al enorme arrastre de la procreación.

Pero, ¿amistad a primera vista? Esto también 
engancha ferozmente al sorprendido corazón 
y las mejillas palidecen y se sonrojan luego.



AT FIRST SIGHT


«Love at first sight,» some say, misnaming 
Discovery of twinned helplessness 
Against the huge tug of procreation.

But friendship at first sight? This also 
Latches fiercely at the surprised heart 
So that the cheek blanches and then blushes.



SOLO CON TUS LABIOS

Esta mujer honesta, desafiada en el ocaso 
junto al portón del jardín, quizá bajo la luna, 
oliendo a madreselvas, se atrevió a negar 
su amor a un ardiente amante: sólo con sus labios, 
no con su corazón. No había cita previa, 
cogida de sorpresa, ¿qué más pudo decir?
Por los niños, fue venial la mentira;
«por los niños», luchó con su conciencia.

Pero una mentira mortal debe seguir antes del alba: 
desafiada como siempre en su propio lecho, 
le declara su amor a un esposo apremiante, 
no con su corazón, sólo con sus labios;
«por los niños», lucha con su conciencia,
«por los niños»—repentinamente se vuelve fría hacia ellos.



WITH HER LIPS ONLY


This honest wife, challenged at dusk 
At the garden gate, under a moon perhaps,
In scent of honeysuckle, dared to deny 
Love to an urgent lover: with her lips only,
Not with her heart. It was no assignation;
Taken aback, what could she say else?
For the children’s sake, the lie was venial;
«For the children’s sake,» she argued with her conscience.

Yet a mortal lie must follow before dawn:
Challenged as usual in her own bed,
She protests love to an urgent husband,
Not with her heart but with her lips only;
«For the children’s sake,» she argues with her conscience, 
«For the children»—turning suddenly cold towards them.



EL CLIMA DEL PENSAMIENTO

El clima del pensamiento pocas veces se ha descrito.
No es el terror de la escarcha caucasiana, 
ni ese cavilante calor hindú 
para el que un taparrabos y un plato de arroz 
alcanza hasta que llega el pestilento monzón.
Pero, sin invierno, la sangre se adelgazaría; 
o, sin verano, los hogares arderían demasiado.
En el pensamiento las estaciones coinciden.

El pensamiento tiene un mar al cual mirar, sin viajar;
colinas para quebrar el borde de un cielo blando,
que no deben escalarse en busca de un paisaje aún más blando,
pocos pájaros, lo bastante para los gusanos
cuyo destino no es volverse mariposas;
pocas mariposas, lo bastante para las flores
que son el lujo de un huerto henchido;
algunas veces, viento, en las chimeneas del atardecer;
lluvia en el techo del alba, en la mirada adormecida;
rayas de nieve en la cumbre de la colina, alimentando
el tierno arroyo a la entrada del valle
que reverdece el valle y parte los labios;
el sol, simple como un vecino del campo;
la luna, grandiosa, sin nubes que la adornen.



THE CLIMATE OF THOUGHT

The climate of thought has seldom been described. 
It is no terror of Caucasian frost,
Nor yet that brooding Hindu heat 
For which a loin-rag and a dish of rice 
Suffice until the pestilent monsoon.
But, without winter, blood would run too thin; 
Or, without summer, fires would burn too long. 
In thought the seasons run concurrently.

Thought has a sea to gaze, not voyage, on;
And hills, to rough the edge of the bland sky, 
Not to be climbed in search of blander prospect; 
Few birds, sufficient for such caterpillars 
As are not fated to turn butterflies;
Few butterflies, sufficient for such flowers 
As are the luxury of a full orchard;
Wind, sometimes, in the evening chimneys; rain 
On the early morning roof, on sleepy sight;
Snow streaked upon the hilltop, feeding
The fond brook at the valley-head
That greens the valley and that parts the lips;
The sun, simple, like a country neighbour;
The moon, grand, not fanciful with clouds.



LA PUERTA

Cuando ella entró súbitamente
pareció que la puerta no volvería a cerrarse,
ella ni siquiera la cerró—ella, ella—
el cuarto quedó abierto a un mar visitador
que ninguna puerta podía frenar.

Sin embargo, cuando al fin .sonrió, ladeando la cabeza
para decirme adiós,
allí donde antes sonrió,
había una puerta oscura cerrándose sin fin,
las olas se alejaron.


THE DOOR

When she came suddenly in
it seemed the door could never close again,
Nor even did she close it—she, she—
The room lay open to a visiting sea 
Which no door could restrain.

Yet when at last she smiled, tilting her head 
To take her leave of me,
Where she had smiled, instead
There was a dark door closing endlessly,
The waves receded.



ELLA CONFIESA SU AMOR MIENTRAS ESTA MEDIO DORMIDA

Ella confiesa su amor mientras está medio dormida, 
     en las horas oscuras,
        con medias palabras, en susurros: 
mientras la tierra se mueve en su sueño invernal 
     y hace germinar a la hierba, a las flores 
         a pesar de la nieve 
         a pesar de la nieve que cae.



SHE TELLS HER LOVE WHILE HALF ASLEEP

She tells her love while half asleep,
     In the dark hours,
       With half-words whispered low: 
As Earth stirs in her winter sleep 
    And puts out grass and flowers 
       Despite the snow,
       Despite the falling snow.



LA DIOSA BLANCA

Todos los santos la denigran, y todos los hombres cuerdos 
gobernados por la regla de oro del Dios Apolo, 
en menosprecio de la cual nos hicimos a la vela para encontrarla 
en regiones distantes donde más probablemente se halle, 
a quien por encima de todas las cosas deseábamos conocer: 
hermana del espejismo y del eco.

Fue una virtud no quedarse,
seguir nuestro obstinado y heroico camino
buscándola en la cima del volcán,
entre hielo apretado o allí donde la pista se había borrado
más allá de la caverna de los siete durmientes:
cuya ancha y alta frente era tan blanca como la de cualquier leproso,
cuyos ojos eran azules, con labios como bayas de fresno,
y el cabello de miel ondulante cubriendo sus caderas blancas.

Una verde savia primaveral agitándose en el bosque joven
se prepara a celebrar a la Madre Montaña,
cada pájaro cantor trinará un rato para ella;
pero a nosotros se nos ha dado, aún en noviembre,
la estación más cruel, tal agudo sentido
de su magnificencia desnuda
que olvidamos la crueldad y la traición pasadas,
sin importarnos dónde puede caer el próximo rayo.


THE WHITE GODDESS

All saints revile her, and all sober men 
Ruled by the God Apollo’s golden mean—
In scorn of which we sailed to find her 
In distant regions likeliest to hold her 
Whom we desired above all things to know.
Sister of the mirage and echo.

It was a virtue not to stay,
To go our headstrong and heroic way 
Seeking her out at the volcano’s head,
Among pack ice, or where the track had faded 
Beyond the cavern of the seven sleepers:
Whose broad high brow was white as any leper’s, 
Whose eyes were blue, with rowan-berry lips, 
With hair curled honey-coloured to white hips.

Green sap of Spring in the young wood a-stir 
Will celebrate the Mountain Mother,
And every song-bird shout awhile for her;
But we are gifted, even in November 
Rawest of seasons, with so huge a sense 
Of her nakedly worn magnificence 
We forget cruelty and past betrayal,
Heedless of where the next bright bolt may fall.




LA TIERRA SECRETA

Toda mujer de verdadera alcurnia posee 
una tierra secreta más real para ella 
que este pálido mundo exterior:

A media noche cuando la casa está silenciosa 
deja a un lado aguja o libro 
y la visita invisible.

Cerrando sus ojos, improvisa
un portón de cinco barras entre altos abedules,
salta por encima y toma posesión.

Luego corre, o vuela, o monta un caballo 
(un caballo llegará al trote a saludarla) 
y viajará donde ella quiera;

puede hacer crecer la hierba, incitar a los lirios 
a mudarse de botón a flor mientras ella mira, 
dejar que los peces coman de su mano.

Ha fundado ciudades, plantado arboledas 
y bendecido valles por arroyos que corren 
frescos a una bahía cerrada.

Nunca me atreví a interrogar a mi amada 
acerca del gobierno de su reino 
o su geografía,

tampoco la seguí entre esos álamos, 
a horcajadas sobre el portón, 
espiando en la niebla.

Sin embargo me ha prometido, cuando yo muera,
un albergue bajo su palacio personal
en un claro del bosque
donde crezcan las gencianas y los alhelíes
y podamos a veces encontrarnos


THE SECRET LAND

Every woman of true royalty owns 
A secret land more real to her 
Than this pale outer world:

At midnight when the house falls quiet 
She lays aside needle or book 
And visits it unseen.

Shutting her eyes, she improvises 
A five-barred gate among tall birches, 
Vaults over, takes possession.

Then runs, or flies, or mounts a horse 
(A horse will canter up to greet her) 
And travels where she will;

Can make grass grow, coax lilies up 
From bud to blossom as she watches, 
Lets fish eat from her palm.

Has founded villages, planted groves 
And hallowed valleys for brooks running 
Cool to a land-locked bay.

I never dared question my love 
About the government of her queendom 
Or its geography,

Nor followed her between those birches, 
Setting one leg astride the gate,
Spying into the mist.

Yet she has pledged me, when I die,
A lodge beneath her private palace 
In a level clearing of the wood 
Where gentians grow and gillyflowers 
And sometimes we may meet.


A JUAN EN EL SOLSTICIO DE INVIERNO

Sólo hay una historia, una historia sólo
que merezca ser contada por ti,
ya sea como bardo sabio o niño talentoso;
a ella pertecen todas las líneas o los objetos triviales
que estremecen con su brillo
las historias corrientes en que se extravían.

¿Es de árboles que hablas, de sus meses y virtudes, 
o de extrañas bestias que te acosan, 
o de pájaros que te croan la Triple Voluntad?
¿O es del zodíaco, de cómo gira lento 
bajo la Corona Boreal,
prisión de todos los reyes verdaderos que han reinado?

Agua al agua, arca de nuevo al arca,
de mujer otra vez a mujer:
que cada nueva víctima camine sin vacilar
el nunca alterado circuito de su destino,
trayendo doce semejantes como testigos
de su ascenso estrellado y su estrellada caída.

¿O es de la plateada belleza de la virgen, 
mitad mujer mitad pez?
En su mano izquierda lleva un membrillo frondoso, 
mientras con la derecha curva sonriente un dedo.
¿Cómo puede frenarse el rey?
Con realeza entonces cambia vida por amor.

¿O es de la inmortal serpiente incubada en el caos,
cuyos anillos contienen el océano,
dentro de cuyas fauces con espada desnuda salta,
y luego en agua negra, enredándose en los juncos,
batalla tres días con sus noches,
para ser arrojada junto a su playa de conchas?

Cae mucha nieve, los vientos braman cavernosos, 
ulula el búho desde el saúco, 
el miedo en tu corazón implora el cáliz de amor: 
dolor al dolor mientras las chispas se alzan.
El leño se queja y confiesa:
sólo hay una historia, una historia sólo.

Habita en su bondad, habita en su sonrisa, 
no olvides las flores
que el gran jabalí pisó en tiempo de la hiedra.
Su frente era cremosa como la cresta de la ola,
sus ojos gris-mar eran salvajes
pero nada se promete que no sea cumplido




TO JUAN AT THE WINTER SOLSTICE

There is one story and one story only 
That will prove worth your telling, 
Whether as learned bard or gifted child; 
To it all lines or lesser gauds belong 
That startle with their shining 
Such common stories as they stray into

Is it of trees you tell, their months and virtues 
Or strange beasts that beset you,
Of birds that croak at you the Triple will?
Or of the Zodiac and how slow it turns 
Below the Boreal Crown,
Prison of all true kings that ever reigned?

Water to water, ark again to ark,
From woman back to woman:
So each new victim treads unfalteringly 
The never altered circuit of his fate,
Bringing twelve peers as witness 
Both to his starry rise and starry fall.

Or is it of the Virgin's silver beauty,
All fish below the thighs?
She in her left hand bears a leafy quince;
When with her right she crooks a finger, smiling,
How may the King hold back?
Royally then he barters life for love.

Or of the undying snake from chaos hatched, 
Whose coils contain the ocean,
Into whose chops with naked sword he springs, 
Then in black water, tangled by the reeds, 
Battles three days and nights,
To be spewed up beside her scalloped shore?

Much snow is falling, winds roar hollowly,
The owl hoots from the elder,
Fear in your heart cries to the loving-cup: 
sorrow to sorrow as the sparks fly upward.
The log groans and confesses:
There is one story and one story only.

Dwell on her graciousness, dwell on her smiling,
Do not forget what flowers
The great boar trampled down in ivy time.
Her brow was creamy as the crested wave,
Her sea-grey eyes were wild
But nothing promised that is not performed.

(Del libro homónimo,
Lumen, 1981)

 

Robert Graves

(Traducción de Claribel Alegría y Darwin J. Flakoll)


Robert Graves nació en 1895 en Londres, Inglaterra y falleció en 1985 en Deyá, Mallorca , España. Poeta, ensayista y novelista inglés que combinó la ironía, el intelecto y el clasicismo, muy conocido por sus novelas de corte histórico. Durante la Primera Guerra Mundial, Robert Graves sirvió en Francia con los "Royal Welch Fusiliers". Precisamente el día que cumplía veintiún años es herido por la esquirla de una granada y es dado por muerto. Esa experiencia, que resulta suficiente para incorporarlo al grupo de poetas denominado por algunos críticos como "Los poetas de la guerra del 14", junto a Wilfred Owen y David Jones, es la que define ese sentimiento y esa aspereza de sus primeros poemas recogidos en Over the Brazier (1916) y Fairies and Fusiliers (1917). En 1926 fue nombrado profesor de literatura inglesa de la Egyptian University. En 1930 se traslada a Mallorca donde junto con la poetisa y novelista, especializada en temas helenísticos, Laura Riding, funda y dirige la Seizin Press. Retorna a Inglaterra durante la guerra civil española para, una vez finalizada ésta, instalarse definitivamente hasta su muerte en la isla balear. Antes de 1914, Graves comenzó su carrera como un poeta típico de la época georgiana, pero sus experiencias bélicas y las dificultades de su vida personal dotaron a su poesía posterior de una profundidad y un tono mucho más dolorosos. Sin embargo, se mantuvo fiel a la tradición, más que al modernismo, al priorizar la métrica y la claridad de significado en sus versos. Sus poemas de amor melancólicos son considerados entre los mejores de la literatura inglesa del siglo XX, junto con los de W. B. Yeats. En 1939 publica su primera colección completa de poesías, Collected Poems. Como poeta Graves siempre participó en las antologías de Georgian Poetry. La popular sencillez de sus primeros poemas irá derivando, con la influencia de Empson y Eliot y la incorporación de las doctrinas de Freud, la metafísica y la psicología, hacia un lenguaje más hermético e introspectivo. Sin embargo, en sus posteriores colecciones como Poems (1946), Poems and Satires (1951) y Poems (1953) se muestra menos intelectual y agrio y su actitud ante la vida se hace más objetiva, de mayor aceptación y generosidad. En esta línea están orientados Collected poems (1965) y los más recientes, Poems 1965-1968 (1968) y Poems (1970), breves y mezclados de desilusión y rejuvenecimiento. Graves destacó también el campo del ensayo y la novela histórica. Como ensayista ya es un clásico su estudio La diosa blanca (1948), tratado de mitología literaria donde Graves rastrea la relación existente entre la luna y la creación poética; este texto está a la altura de La rama dorada, de R. Frazer. Dentro de la misma modalidad ensayística está su polémico como monumental Los mitos griegos (1955). Tampoco hay que olvidar su labor como traductor, dentro de la cual es obligado mencionar sus memorables traducciones de El asno de oro, de Apuleyo, La Farsalia, de Lucano y Los doce Césares, de Suetonio. Debe resaltarse su faceta de autor de novelas históricas. Graves se dedicó a este tipo de novelas porque tenía que mantener a su familia y no podía hacerlo con sus obras en verso. En Yo, Claudio (I, Claudius) y Claudio el dios, ambas de 1934., Graves hace un retrato, bajo una visión muy particular, del primer período del Imperio Romano, desde el punto de vista narrativo de Claudio. En ambas se describe el ambiente de brutalidad, lujuria, violencia, superstición y arbitrariedad de la Roma del siglo I; esta descripción se hace con una voluntad desmitificadora y crítica, como ocurre en general en todas las obras de este tipo que Graves aborda. 

 

(Fuente: La biblioteca de Marcelo Leites) 

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

No pisé
los arcos solitarios
de las islas más bellas
que el terrestre infundio
afortunó,
donde sol y frutas
vaciaban
la noche y el sueño en la cara.
 
Chatos peñascos,
cenizas veladas,
no fidedignos
estos islotes
cubiertos de guano marino
y ampollas de arena.
 
Oh, cómo se llamaría
esa yegüita
dejada muerta,
torcido el hocico
y belfos salidos de un ojo. 
 
Dónde
el gentío todo,
ligero de lenguas
y tornadizo de cabeza,
¿dónde?
¿guarecido de la lluvia pobre
entre adobes bélicos
y relojes que anuncian
la nieve del aire?
¿dónde?
¿la certidumbre
que marca la saciedad vital
y la derrota del niño
que furioso despierta
ausente de pezones y trapos?
 
Este
mapa de estrellas australes,
oh,
extraviando
un país volado de lechuzas
y voces que en latín
desdichan la gracia.
Voces que permiten
leer la crueldad
que anida bajo techos
y lechos, casi perennes de sal.
 
Oh, la propiedad
traviesa de hallado palacio,
tan robo y muerte,
tan juntamente a extramuros
del mórbido mentón
de la injusticia,
y la matricia esclavatura
de dientes y babas
en albor de pascuas
y oscuridad de grutas.
 
Azache petulante,
oh, ráfaga del bronce invasor,
por cuanto sangre nueva
en sangre vieja,
borbollan secas.

- Inédito