viernes, 21 de agosto de 2026

Leonardo Alezones Lau (Venezuela, 1983)

 

 

 

 

 

 

 

LAURUS NOBILIS 

 

el pájaro que no requiere ordenar sus notas
es todo territorialidad
pero qué es del hombre
a qué orden debe su histrionismo
por ahora canto a la mano que guía
esa arremolinando luciérnagas en el portal
y otorgándoles sitio entre las estrellas
es la mano del maestro siempre en préstamo y ayuda
nos enseña más que palabras
a mí me ha enseñado además de oficio con alegría
a atestiguar como no siempre las generaciones se traicionan
¡ave césar! agradecimientos y églogas a tu juventud eterna
el pájaro de la poesía entre laureles te ofrenda salud


(Fuente: César Seco)

Eduardo Cote Lamus (Colombia, 1928 - 1964)

 

 

 Puede ser una imagen en blanco y negro de traje

 

 

 

Las hojas vuelven mi oído hacia los árboles
porque me voy deslizando bajo el ala de un sueño
hasta los días de la infancia en mi pueblo,
donde vivir era casi como soñar contigo. 
 
Te voy a contar algo de mi infancia, por ejemplo,
de cómo yo vivía comprendiendo el tiempo. 
 
Entonces tenía un calendario distinto:
Junio se llamaba viento
y por el cielo retoñaban las cometas
como estrellas silvestres; 
 
Mayo era las orquídeas porque Madre se volvía más tierna
cuando tomaba una flor entre sus pétalos;
Julio era el sol,
la luz que se dormía en el tacto; 
 
en agosto venían las grandes lluvias
y se desbordaba el río
que inundaba las semanas de septiembre;
de noviembre casi no me acuerdo
porque la niebla era tan espesa
que no dejaba ver los días:
alguien me dijo que era el mes de los muertos; 
 
Diciembre llegaba con una gran estrella
donde nacía un niño: 
 
en mi pueblo era llamado el mes de los niños;
allí terminaba el año
y comenzaba enero con una extraña alegría:
a mí me gustaba cómo sonreían las gentes por enero
—en un enero se murió una vaca que se llamaba Luna—;
Febrero era el mes de las siembras
porque Padre por ese tiempo olía a trigo
como si anticipara las espigas; 
 
de abril y marzo sólo recuerdo los crepúsculos
y yo decía que eran los pájaros del año; 
 
mas en octubre íbamos a mirar los cafetales
porque tenían besos como las muchachas grandes
y porque hasta el agua frutecía al pasar entre los huertos. 
 
Entonces era hermoso el año
porque el tiempo no existía. 
 
Y ahora,
que me dices tristemente tu tristeza,
te regalo mi infancia
como antes te regalé un diciembre
para que vayas, soñando entre tus manos,
repitiendo:
"no hay meses:
hay trigo, hay grutas, hay lluvia, hay río, orquídeas, alegría...
es una mentira el tiempo". 
 
Y te quedes dormida.
 
 

Nació en Cúcuta, Colombia, el 16 de agosto de 1928.
Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta al poeta Eduardo Cote Lamus (1928–1964), una de las voces más interesantes de la poesía colombiana de mediados del siglo XX. Su obra, marcada por una profunda preocupación por el paso del tiempo y la experiencia cotidiana, combina la reflexión intelectual con un lenguaje de gran riqueza imaginativa. Para la ocasión rescatamos este poco conocido, pero extraordinario poema, en el que regresa a la infancia y en donde los meses pasan a ser sensaciones, paisajes, aromas y recuerdos. Lo tomamos de “Antología” (2004)
 

(Fuente: Hermeneuta. Revista cultural) 

Eyra Harbar (Bocas del Toro, Panamá, 19 agosto 1972)

 

 

 

 



ALTA MAR 

 

Esclavo y amo son parte de la historia,
de la propiedad, del fisco, de la ideología,
de las plantaciones, de la captura y la trata,
de las castas, del rey, de los civiles y su libertad,
de la útil venta, del cimarronaje y del imperio,
del pelo cuscú, pelo malo, pelo duro,
pelo apretado, pelo negro, pelo vudú,
pelo afro en el barco negrero,
guineamen,
doscientos esclavos inmóviles por viaje,
horizontalmente cautivos,
sin alma, pobre alma, vencida alma,
sólo cadáveres en alta mar. 
 
 

CRUCE 

 

Sobreviviente lo llaman
al que atraviesa el infierno.
Paraíso quemado,
hogar en llamas.
En los pueblos borrados
sus fantasmas a nada pertenecen. 
 
 
Paraíso quemado (2013)
En: Nuestramérica es un verso. Antología poética 1968-1989
Compilación y epilogo de Zyanya Mariana
Lima: Fondo de Cultura Económica, 2022, p. 237 

(Fuente: Óscar Limache)
 

César Seco (Venezuela, 1958)

 

 

EL JARDÍN DE LAS DELICIAS 

 

Acaso sea el color.
Agua. Contorno. Gemido.
Los dedos hurgan. Las manos aprietan.
No hay más que el ahora.
La fruta madura expande su olor.
Hacerlo contigo
no es igual que hacerlo con otra.
Hacerlo con otra
no es igual que hacerlo contigo.
Follaje. Niebla. Orificio.
Se desvanece la piel.
La boca animal escancia la fresa
y la promesa es fondo de un lago.
Que haya pistilos vibrantes. Que los haya.
Cabalga cabalga caballo.
El 9, el 7, el 3.
Contorsiona jinete, anda, ve.
Trina pájaro. Bestia escupe miel.
Sumo lamido. Latido de pez.
Lo que hube de darte. Lo que pediste.
El cielo al revés.
 
 
Puede ser una ilustración de arpa 
 
 
en Bosquejo. C.S. 1 Edición. 2007. 2 Edición. 2023. en Poemas selectos, 2026.
Pintura: Tríptico El Jardín de las delicias, de El Bosco
 

Pablo Ananía (Rosario, 1942)

 

 

 

 

 

 

𝐆𝐞𝐧𝐞𝐚𝐥𝐨𝐠𝐢́𝐚
 
 
PROSOPOPEYA
 
Del torrente que cae, uno por uno: la noche
de Israel Ambash, el estropajo proyectado
por ojos, hermético, limpiador de raza que
aléjase ocultando el rostro bajo un sayal
de lana gruesa y bruma. Judea crítica,
oveja blanca, no aria: operística, genocida,
de memoria estrellada. Viviente en la hache
inicial clausurada del apellido. Aléjanse
las espirales temibles de los girasoles, imítase
el Olimpo, verjas, vivir que no se piensa: ni
una sola memoria en su alma. Ahí la barca
náufraga. No sé qué digo: actor, ramera en
un pisito de techo bajo y dormitorio angosto.
Amoroso y tibio acurrucado en la canción
desesperada, todo sin rima. Con un aire
de familia. Están a la vista. Reconózcanlos.
Comediantes, mimos, cuentistas y hechiceras.
Es mamá Kirsch, cereza, lirio, y vos -querido
Fito- los ojos grandes y azulinos, camarada,
salteador de caminos aunque no muy letrado.
Es Gamaliel, doctor en leyes, fisura mental,
cerebro leporino, habitué de tabernas
en las orillas del río aderezando putas
en los piringundines del bajo de Retiro.
Es el rey. David. El que guarda el dinero
de todos, en escena de traje y con su manfla,
esposa puñetera, amiga de un obrero cocedor
de ladrillos. Hombretón mentalmente fornido
con ese algo de latín apenas aprendido. De
𝑣𝑜𝑐𝑒 𝑡𝑟𝑜𝑛𝑖𝑡𝑢𝑎𝑛𝑠 y ojo derecho más alto que
el izquierdo. Otros hubo sin hiel, Gianni, Ricardo,
Fidel. Una vez pensé que me amarían. Rescaté:
mi planeta no se mueve en una órbita elíptica
ni hay un solo sol en el centro. Contemplen
el crecimiento del tallo recto de mi vida. Una
planta vista desde arriba: cuanto más se eleva,
cuanto más desea, más se debilita. Se retuerce,
se ahila. Desde su raíz, el estropajo hace
del lenguaje un nudo doble ciego.

 

Ana Brnardić (Zagreb, Croacia, 1980)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y personas sonriendo 

 

 

AERÓDROMO

 

En las alturas se hojean las páginas impresas del cielo
abajo un aduanero pide una huella digital
cuño del árbol genealógico
para el papel del visado turístico
Brilla en mi cara la luna amarilla, balcánica
se me olvidó apagarla al cruzar el océano
La familia de al lado tiene más experiencia
han escondido en sus mangas la triste pentatónica
y despliegan ante el oficial enormes cantidades
de sonrisas californianas
Tras la barricada, viejos sonrientes
con peinados de algodón de azúcar
me tienden la mano y me llevan al paraíso.
 
 
___________________________
trad. de Pau Sanchis en "Serie Alfa", n.º 59, septiembre de 2013. En la imagen, Ana Brnardić (Zagreb, Croacia, 1980) por Silvestar Vrljić.
 
 

AERODROM

 

U visini listaju se štampane stranice neba
Dolje carinik traži otisak prsta
pečat rodnog stabalca
na papiru za turističku vizu
U licu mi sjaji žuti balkanski mjesec
Zaboravila sam ga ugasiti iznad oceana
Obitelj pored mene ima više iskustva
Tužnu pentatoniku skrili su u rukav
Službeniku podastiru ogromne količine
kalifornijskog osmijeha
Iza barikade nasmiješeni starci
s frizurama od šećerne vune
pružaju mi ruke i vode me u raj


(Fuente: Jonio González)
 

Rafael Courtoisie (Montevideo, Uruguay, 22 de diciembre de 1958)

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas 

 

 

Los que no están 

 

.
           Para las almas los cuerpos valen oro.
Pero es un oro carnal,
de ruido tibio, un oro en trazos y fibras,
oscuro, más oscuro que la muerte
que lleva y devuelve las almas a su origen,
la muerte como un mar que las devora.
           Los cuerpos flotan.
Sin la muerte, un cuerpo es más grave
que su sombra. La muerte los levanta,
los madura, hace de los cuerpos un sueño
irrepetible en el que el deseo encuentra
materias claras para hacer la casa.
           La casa se levanta y se derrumba,
pero los trozos esparcidos son duras gotas
del agua del deseo, humedecen la vida
que les falta.
.
De: «𝘜𝘮𝘣𝘳í𝘢» (1999)
.
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)