martes, 23 de junio de 2026

Andrée Chedid (Egipto, 1920-2011)

 

 

"Discordancias"

 


 
 
 
 
Pronuncio:                               Tinieblas
Para decir mejor:                     Golondrina

Porque ellas se atraviesan
Enumero las murallas

Me estrecho contra la pizarra
Para cavarle poemas

Y me hundo en los remolinos
Para abrazar el instante.
 
 
 

Andrée Chedid, incluido en Diwan africano. Poetas de expresión francesa (Editorial Arte y literatura, La Habana, 1988, selec. y trad. de Rogelio Martínez Furé).


(Fuente: Asamblea de palabras)

 

Anne Stevenson (Cambridge, Reino Unido, 1933-Durham, Reino Unido, 2020)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

 

EL VIENTO, EL SOL Y LA LUNA

 

Durante semanas el viento ha estado hablándonos,
maldiciendo, suplicando, cantando como una persona.
No como una persona, sino como el ruido que haría un ser
en busca de un cuerpo y un nombre. El sol,
en su reluciente aurora, sale tarde y luego deslumbra
nuestros ojos y nuestros días, cruzando un horizonte de bronce
hacia un lecho color malva en el mar. La luz enciende las colinas,
aunque en la larga sombra de Moelfre *
el invierno no liberará la casa muerta junto al pantano.
Poner estas palabras sobre el papel tras la puesta de sol
altera la duración y la aspereza de la noche.
Junto al fuego, cuando el viento amaina, apenas si se habla.
Cada frase que desvelamos se mantiene íntegra. Fuera,
el frío visible, la terapia de la luz de la luna. 
 
 
 
______________________________
* Pueblo pesquero situado en la costa oeste de la isla de Anglesey, en el norte de Gales. En los comentarios, imagen de Moelfre hacia 1930. (N. del T.)
en "Poems 1955-2005", Bloodaxe Books, Hexham, 2005. Versión de Jonio González. En la imagen, Anne Stevenson (Cambridge, Reino Unido, 1933-Durham, Reino Unido, 2020 / Times Literary Suplement) 
 
 

THE WIND, THE SUN AND THE MOON

 

For weeks the wind has been talking to us,
Swearing, imploring, singing like a person.
Not a person, more the noise a being might make
Searching for a body and a name. The sun
In its polished aurora rises late, then dazzles
Our eyes and days, pacing a bronze horizon
To a mauve bed in the sea. Light kindles the hills,
Though in the long shadow of Moelfre
Winter won't unshackle the dead house by the marsh.
Putting these words on paper after sunset
Alters the length and asperity of night.
By the fire, when the wind pauses, little is said.
Every phrase we unfold stands upright. Outside,
The visible cold, the therapy of moonlight.
 

 

(Fuente: Jonio González) 

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

PARTE DIARIO

 

Hoy desperté
con algo que llaman
patria en la boca.
 
Y fueron
deseos,
engaños,
vapores,
eslóganes,
gritaderas,
pelotas de cuero trucho,
pasiones espantapájaros
que no lo son
pero que nutren
a los poderosos,
llamaradas que se extinguen
al contacto del aire,
rengueras,
cegueras,
peceras
y el amargor
del tiempo fugaz
la piedra sangrada,
de sacrificios
y pieles perladas.
 
No tengo razón
ni nadie la tiene,
sólo este sopor
criminal
que no cambia
y estos huesos
que se van agostando.
 
El que espera
no espera,
se come los mocos.

- Inédito -

 

Ana Cristina César .(Río de Janeiro, 2 de junio de 1952 - Río de Janeiro, 29 de octubre de 1983) .

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y personas sonriendo 

 

Chispa 

 
Abrí curiosa
el cielo.
Así, abriendo levemente las cortinas.
Yo quería entrar,
corazón ante corazón,
entera
o por lo menos moverme un poco,
con aquella parsimonia que distinguía
a los temblores llamándome
Yo quería incluso
saber ver,
y con un rotundo movimiento
como las olas
que me circundaban, invisibles,
abrazar con las retinas
cada pedacito de materia viva.
Yo quería
(sólo)
entender lo invisible
en lo levísimo que sobrevolaba.
Yo quería
asir de una brazada
lo infinito en luz que se mezclaba en mí.
Yo quería
captar lo imperceptible
en los mínimos momentos el espacio
desnudo y lleno
Yo quería
por lo menos mantener descerradas las cortinas
en la imposibilidad de tocarlas
Yo no sabía
que mirarse a sí mismo
era una experiencia mortal.
.
De: «𝘈 𝘵𝘶𝘴 𝘱𝘪𝘦𝘴» (1982)
(Traducción: Sandra Santos)



Fagulha .

Abri curiosa
o céu.
Assim, afastando de leve as cortinas.
Eu queria entrar,
coração ante coração,
inteiriça
ou pelo menos mover-me um pouco,
com aquela parcimônia que caracterizava
as agitações me chamando
Eu queria até mesmo
saber ver,
e num movimento redondo
como as ondas
que me circundavam, invisíveis,
abraçar com as retinas
cada pedacinho de matéria viva.
Eu queria
(só)
perceber o invislumbrável
no levíssimo que sobrevoava.
Eu queria
apanhar uma braçada
do infinito em luz que a mim se misturava.
Eu queria
captar o impercebido
nos momentos mínimos do espaço
nu e cheio
Eu queria
ao menos manter descerradas as cortinas
na impossibilidade de tangê-las
Eu não sabia
que virar pelo avesso
era uma experiência mortal.
 

(Fuente: Grover González Gallardo Poesía) 

Jorge Aulicino (Buenos Aires, 1949 - 2025)

 

Jorge Aulicino - En la casa de un muerto 

 

 

Juan L.



Cierta vez a Isaías o a otro poeta, pero lo cuenta
Jorge Isaías,
Juan L. Ortiz le pidió que cerrara los ojos, y luego que
identificara
los cantos de los pájaros circundantes, lo cual Isaías, hizo.
Y logró identificar calandrias, loros, tal vez un mirlo.
¿No escucha la alondra?, Juan L. dijo.
No, dijo Isaías, o el otro poeta.
Porque no hay alondras acá, Juan L. dijo.
Desde entonces, Isaías –o el otro poeta– reconocieron
el canto de las alondras en los poemas extranjeros.
Aquello fue un manifiesto, ¿verdad?,
de Juan L. Ortiz que hablaba de “las hadas de los leños”
pero no de alondras porque no las había a orillas del
río Paraná donde brillan las hadas en invierno
 
*
 

Patagonia

 

La lluvia sobre las paredes se volvía blanca.
–Nuestro país es políticamente retorcido, por eso da
la espalda
a este desierto –me dijo–;
y lo que oís ladrar es un zorro...
–Y da la espalda a un gran río
–dije–,
que es un desierto también,
pero ama la Cordillera, los lagos.
–Los visita –respondió– dos veces en la vida.
Y lo que oís ladrar es un zorro –repitió–.
No un perro.
 
*
 

National Geographic

 

Se pueden imaginar los antiguos animales
con garras de oso y colas de serpiente,
alas y dientes de sable,
pero los tigres siberianos y las grandes leonas
fueron los que reinaron realmente
sobre bosques y manadas.
Anduvieron sembrando terror
entre árboles nevados y pastizales
en la vieja práctica de la sobrevivencia,
que exige arte y concentración,
nada de dejarse estar o “qué amenazantes
las sombras en la ventana”.
 
*
 

Lev y los pájaros

 

Pájaros imaginarios pasan por la mente felina de Lev
mientras la luz fuerza el retroceso de la oscuridad.
Lev da vueltas por la mesa, la ventana crece frente a él
y la luz termina por hacerle presente un mundo
que ya había olido y dibujado en su mente;
los pájaros son reales ahora y están tan lejanos que
parecen solo movimientos en las partículas del todo,
mínimos desplazamientos de materia en una cornisa vieja.
Lev no los da por perdidos, sin embargo: acecha.
La guerra siempre está por comenzar para él.
 
*
 
Un profeta pasa en taxi por la calle Mario Bravo
Se abre desde la ventanilla una rara perspectiva:
media casa ha sido abolida, de la otra mitad
emergen tubos de ventilación, varios desde el techo,
dos desde una pared, horizontales.
Arriba de todo, las ventanas de un altillo
permiten la vista de los techos linderos, seguramente,
y del hueco ganado a la vieja casa:
un estacionamiento privado, sobre cuya pared inclina
una cabellera seca, negra, el árbol de la vereda.
Un milagro está por ocurrir.
Como que cientos de años civilizados se condensen
en una escena misteriosa que está por suceder.
Pero la calle retoma velocidad.
Arranca el taxi. Y por la ventilla desfilan fachadas taciturnas,
carteles banales de publicidad, grafitis de remolinos
y firmas falsas, un abecedario griego. Incluso, sumerio.
 
*
 
 

Gato en Stalingrado

 

Pasa como menos que un flash la imagen
en el documental
del gato en brazos de un soldado rojo,
los otros ríen, el gato
tiene esos ojos
simpáticos de gato
aunque un tanto aterrados
–no lo supimos, fue solo un segundo,
pero el gato celebrado por los soldados
del Ejército Rojo, oliendo
el olor a sangre y pólvora del abrigo
de quien lo sostenía entre sus brazos,
adoptado seguramente y de inmediato
como mascota, en esa escena de liberación,
era el auténtico, el vivo espíritu
sobreviviente, como si hubiese estado en otro lugar,
esperando junto a la única chimenea erguida
de otro Stalingrado, junto a pantuflas y brasas
desde hace siglos, fiera indemne,
compañía silente, gato salvado del desastre
en el que humanos comieron ratas y perros,
ateridos en la nieve
se mataron, fueron aplastados
por escombros y orugas de tanque,
para abrazar, finalmente,
un gato.
*
 
Fuera de lo general / Jorge Aulicino
Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Ediciones En Danza, 2023.

(Fuente: Alicia Silva Rey) 

Yolanda Soler Onís (Comillas, España, 1964)

 

 

2 poemas 2


s/d del autor


 
 
LECCIÓN DE GEOGRAFÍA

Aquí la tierra tiembla
al margen de los sismógrafos,
se agita cada noche suavemente
como si un rayo
la navegara estremecido.

Las fechas
se han ido borrando,
así los ríos que recuerdo
y los que no.

Al atardecer
regresan domésticos los rebaños.
Los animales que conozco
andan en manada,
como perros por Valparaíso,
con ellos beben sal en las maretas
retoños de otros
imposibles.

Y trota aquella loba
de cola espléndida,
la que diera su nombre a lo poblado,
guardándote la sombra.
Gata hoy entre las mesas, heredera
del rayo, cleptómana
responsable
de que la propiedad privada exceda
el territorio de las sábanas: ese tiempo
que el aire sueña latido, silencio,
galápago…
¿Quién apagó este galope
relanzándolo?

(en De los ríos oscuros, 2010)


LEZIONE DI GEOGRAFIA

Qui la terra trema
incurante dei sismografi,
trema ogni notte dolcemente
come se un lampo
agitato la navigasse.

Le date
sono andate svanendo
come i fiumi, che io li ricordi
oppure no.

Di sera
le greggi ritornano a casa.
Gli animali che conosco
si muovono in branco,
come i cani per Valparaiso,
bevono assieme il sale dalle pozzanghere
progenie di altri
impossibili.

E trotta quella lupa
con la coda folta,
lei che ha dato nome agli abitanti,
proteggendoti l’ombra.
Felina oggi negli altipiani, erede
del lampo, cleptomane
                              responsabile
che la proprietà privata ecceda
il territorio delle lenzuola: questo tempo
in cui l’aria sogna battito, silenzio,
galapago…
Chi ha spento questo galoppo
rilanciandolo?




Obra de Anna y Elena Balbusso



EL AMOR

Traía en la mirada y la edad la apariencia
de un ángel caído.

Junto a tu nombre más antiguo, la huella
que solía dejar el circo
en la hierba y en la constancia de lo efímero.

“He venido para quedarme”, dijo
al despedirse.

(en Mudanzas, 2001)

L'AMORE

Aveva nello sguardo e nell’età l’aspetto
di un angelo caduto.

Insieme al tuo nome più antico, l’impronta
che era solito lasciare il circo
sull’erba e nel persistere dell’effimero.

“Sono venuto per restare”, disse
mentre andava via.




Yolanda Soler Onís 
(Comillas, España, 1964)
Traducción al italiano de Francesca Marcozzi
para leer MÁS
su WEB

 

 

 

 

 

(Fuente: Emma Gunst) 

Yolanda Soler Onís (Comillas, España, 1964)

 

 

TEORÍA DE LO FÓSIL 

 




A veces lo efímero

la luz en la transparencia de los charcos,

el viento sobre las dunas,

la manada junto al lago helado...

A veces lo efímero hace de la arena piedra,

corazón del erizo,

mamut, bisonte,

ciervo de la mano en la roca.

Lo efímero a veces, parpadea

y se detiene.



Yolanda Soler Onís. En Voces del Extremo. Poesía y Emergencia. Ed. Acsal, 2026

 

(Fuente: Voces del extremo)