martes, 28 de julio de 2026

Teresa Ramos (Oviedo, España, 1961)

 

 

LOS POETAS MANCOS DE TERESA RAMOS EN NOTAS PREVERBALES

 






LOS POETAS MANCOS



A los poetas que nunca escriben

les salen bigotes en la noche peluda,

les ocurren cosas como, por ejemplo,

encontrar un cachorro de pantera

en el sueño.


A los poetas que nunca escriben

se les cae el pelo del pecho o del pubis

y una oficina de versos mudos enloquece.


A los poetas que nunca escriben

les viene la luz a pedir cuentas

y las calles los miran con tristeza.


A los poetas que nunca escriben

les destroza el tiempo y el silencio.


A los poetas que nunca escriben

no los florecen los sueños.




Teresa Ramos

Notas preverbales


Nautilus ediciones

 

(Fuente: Papeles de Pablo Müller) 

 

Pablo Ananía (Rosario, 1942)

 

 

 

 

 

BREVES

 

𝐹𝑟𝑎𝑔𝑚𝑒𝑛𝑡𝑜𝑠 𝑒𝑛 𝑡𝑟𝑎́𝑛𝑠𝑖𝑡𝑜
 
I.
Me acerqué a Gramsci con tanto cuidado
como lo hice con Marx. De la sabiduría
que concede el fuego cuando lame
las entrañas pasé al goce silencioso
de la poesía. El efecto Münchhausen.
Un caballo partido en dos derrama
en aguas su anatomía. No se contiene.
Es agua devastadora la plusvalía. 
 
II.
Allí vas, hombre calvo. ¿Creías estar al margen
del mundo natural? Allí, tu cabeza escalpada
sin habla ni juicio. ¿Qué rige tu escritura?
De tu oído no nace un nombre propio. Es
en otras partes del cuerpo donde echa raíces
la palabra. Vos sos vos y más. Ostra y conejo.
 
III.
Es en es. Es en fue.
Hay una verdad ayer.
Tengo el don de decir
que aun hoy no entiendo,
no entienden mi lenguaje
En sí, en no, en espera
no se sabe qué. Hablaré
de la estética de la poesía,
sorprenderé al hablar
de la abstracción, del lugar
donde cayó la piedra angular
que hace al lugar
de la arbitrariedad. Alguien
habrá que diga es.
Es un paréntesis.
Y nada más antes de morir.
 
IV.
Viento: soplá más fuerte contra mi casa
vieja y olvidada. Sacudí las ventanas
de mi mente, levantá la trampilla de la puerta
del perro y dejala caer una y otra vez
aplaudiendo. Quitale al olmo enfermo
de la plaza 25 de agosto las ramas podridas
y ejecutá, viento, bellas octavas sin rima.
Gritá en tu lenguaje algo sobre la tierra macerada
de la infancia y escribí. Escribí con humus
orgánico palabras que no existen en el idioma
castellano pero al oído denuncian: Seelenbangen!

 

Günter Grass (Alemania, 1927 - 2015)

 

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CONSUELO PARA ANNA

 

No tengas miedo.
Mientras llueva,
nadie notará
que tus muñecas lloran.
 
No temas.
He descargado el revólver,
todo el plomo es nuestro,
podemos llenar el reloj con él.
 
No tengas miedo.
Capturaré los ruidos,
los guardaré en cajitas
y los llevaré a correos.
 
No temas.
He disfrazado nuestros nombres.
Nadie sabrá cómo nos llamamos
cuando nos llamemos.
 
 

PRAGA DESPUÉS

 

Me olvidé de decírtelo.
Deberías habérmelo dicho.
Querías decirme.
Si te lo hubiera dicho.
 
Palabras extraviadas,
que se quedan al borde del andén.
Los que escucharon
han borrado la cinta.
No había nada en ella: sólo dolor de cabeza
y un amor destrozado con palabras.
 
 
_____________________
en "Cinco decenios", Alfaguara, Madrid, 2003. Trad. de Miguel Sáenz con la colaboración de Grita Loebsack. La imagen, de Josef Sudek. La foto de Grass, de Rafal Malko.
 

(Fuente: Jonio González) 

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

No soy
quien abrace al yo
que impone
Freud y sus lanceros. 
 
No soy
quien recolecte
cacas con palitas y sesiones.
 
No veo
al yo
que ha carcajeado
con manzanos,
prisiones técnicas
o ventanas
que arrojan querosén y pastillitas.
 
Aquí
un gatuperio,
una taxonomía de la psiquis
tan engreída como la otra,
aquella de los marsupiales y monotremas
que sirvió para una eficiente explotación
del planeta. 
 
A la basura papiros,
la piedra conductual
y la derrota de cuantos azules
que merodean
investidos neorreligiosos.

- Inédito -

 

Daniel Quintero (Buenos Aires, 1957)

 

 

Pobre iluso que creyó
que escribiendo poesía
se iba a ganar la esperanza
que cada verso derrotaría
el hambre la pobreza y la guerra
 
sin saber que el hambre
se terminaba con el pan
la pobreza con el oro
la guerra con más guerra
pobre tonto acostumbrado
a los buenos augurios
que toda poesía es hostil al capitalismo
que los poetas no mueren quedan encantados
que no hay fruta prohibida
ni paraíso que la reclame
 
infeliz haciendo sombra
Ingenuo subido a los árboles
inocente poniendo el pecho
amoroso ahogándose en la lluvia 
 
¿quién le habrá hecho creer
quién lo bautizó con agua del desierto
quién lo mando a perder
entre tanta baraja marcada?
 
ahora que ya es tarde
no valen las preguntas
ni siquiera valen las respuestas
solo el grito y los fantasmas
solo una cruz de madera cansada
solo los verbos de cenizas
solo la fe en los puertos
antes de que el silencio
vuelva la página y todo se olvide
y una vez más todo vuelva a comenzar.
 

Alfredo Saldaña (Toledo, España, 1962)

 

 

CUEVA 

 



 

 

Bajo la superficie

hay una mano abierta

que escucha

lo que unos ojos trazan

en silencio

sobre las estrías del tiempo.

 

Allí eres lo visible

entrando en lo invisible.



Alfredo Saldaña. Malpaís. Ed. La Isla de Siltolá, 2015

 

(Fuente: Voces del extremo) 

Jorge Medina Vidal (Uruguay, 1925-2008)

 

 

"Historia de amor"

 


 
 
 
Para brillar con idéntica luz los amantes se encierran,
porque no saben si el mundo ha terminado
su destino de lluvias y de niños,
o si el mundo es un No opuesto a la integridad
de sus deseos,
o si el mundo no existe y entonces conviene
apartarse de la nada.

No son el hombre y la muchacha nocturna
que buscan sótanos húmedos y oscuros para entrar y salir
furiosamente. La fruta caída entre los desperdicios
es tan sólo el memento de un estío pasado,
y de una tierra fabulosa
como las entrañas de un toro.
Pero el amor hace que los amantes sean vicarios
de potencias altísimas,
que los mueve a la ira, a romper la pepita de los gametos
ávidos de unidad,
a pisarlos después con asco
porque abren la senda a los números infinitos.

Los amantes necesitan encerrarse,
y cada uno de ellos, que se aman tanto,
cuando se encuentran solos en una ola o en un palacio
-penetrado de silencio- donde ninguna mano
puede violar la intimidad fastuosa,
comienzan a descubrir el tórax, su cintura,
la risa, la cabellera criada entre delicias
y se lamentan.
Sí, pide la historia del amor
el llanto. La risa como un grito retorna
a la garganta
y el gracioso la escucha sobrecogido
y ríe, sigue riendo ante su noche.

Qué ver sino los labios unidos. Luces idénticas
que poco a poco dejan de ser lo totalmente otro,
y en el cabello, en la cintura, sienten
que allá infinito
arroyo bajo el valle,
nada lo asible puro de la amada.

¿Adónde has visto luego que fueran los amantes?
¿ Se apartan y mientras uno habla
el otro llora?
O se dedican a la muerte
en ese día en que pensaron: «Las mariposas vuelan para nosotros».
¿Quieren burlarse del insigne fracaso?
Es por eso reconfortante saber que todavía se muere la juventud,
no llegados aquí, a la precisa madrugada,
preparada, en que el hastío los deja cínicos
o rompe el vuelo de su pensamiento.
Felices los necios y los sabios,
los engañados totalmente
que mueren en la fe primitiva,
y los que arengan con la conciencia de un gran fraude,
mirando más, mirando más.
 
 

Jorge Medina Vidal, incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selec. de Eduardo Milán, Andrés Sánchez Robayna, Blanca Varela y José Ángel Valente).

 

(Fuente: Asamblea de palabras)