domingo, 27 de septiembre de 2026

Arturo Borra (Rosario, 1972)

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas 

 

De TODO TANTO

 

Te fumigan, te desahucian, te enjaulan; culpable de tu miseria, te 
estiran los brazos, te arrojan al suburbio, te invitan a marcharte, te 
dicen «pan» y te dan hambre, dicen «derecho» y te fustigan, dicen
 «abrigo» y la escarcha te sorprende a medianoche, te parten los 
dientes, te saquean, dicen «dios» y crean tu infierno, muelen tus 
huesos y dicen «futuro», te prestan una pajarera, aprietan tus 
esperanzas, levantan tumbas para los suicidas, abren escuelas para 
las sirvientitas desorientadas, te enseñan el credo de la rendición, 
disciplinan tus añoranzas, ultrajan tus sueños, confinan tus movimientos, 
informan por la radio de tu muerte mientras te niegas a firmar tu 
certificado de defunción, te declaran ruina, te condenan a ser «nadie», 
a reconocerte «ninguno», a respirar bajo el asfalto o dejar que tu sacrificio 
sea su salvación.
 
Planifican el desastre –y vos respirando, a pesar de todo, buscando una hendija.
.....

 

(Fuente: Daniel Freidemberg) 

Luis O. Tedesco (Buenos Aires, 1941)

 

 

 

 


I
Disimulo, no hay yo para mi calce
ni quién en el remoto que me trajo.
Camino en el dequé de la apariencia,
la voluntá, recule negociable,
trama templos al fervor de la especie,
sagrarios que tinieblan el andar.
 
No hay luz, la oscuridá desaparece.
 
En el alto vaivén de la penumbra
nada me detiene, alguien no me espera,
alguien no espera lo que yo no doy,
no asoma de mi carne su deleite,
ni empalagoso su nutrir donaires,
inédito de imagen lo vaciado.
 
Ausentes como piélago sin verso,
yo con miyó se extrañan ciudadanos.
 
 
II
¡Ojo, señor! ¿No ve que me tropieza?
¿no tiene luz pa’ ver la sintonía?
Simulo, disimulo, me alfabeto,
se me idioma el sinser perseverante,
altivo mi desnudez, ni sombra soy,
tome lo que guste, vengo de racha,
transido de refugios, gujereado,
monaguiyo clemente mi cerebro
camino de su esencia el desencanto,
sin ton ni son sus pétalos de sangre,
el motivar macizo donde exhalo
tintura del dolor, cada palabra.
 
 
III
Qué da y toma, quién lustra con rastriyo
en mis contritos su aguijón de lastre,
                                           ese Otro, sigiloso devenir.
 
Agua negra de la noche, yamame…
 
 
IV
Sos especie, eso dice, maniatate,
manada mnemosine puro tajo,
archivá tus letargos sin aurora.
 
En refaloso barro me deslomo,
adjetivo pronombres vagabundos,
sin él sin yo sin somos sin cualquiera,
ya taimadas mis pautas inmortales,
sin alguien que alucine mi tardanza,
sin tañido el inope que me escribe
cuando el verso prodigia su templanza.
 
 
V
Soy lento pa’l despecho de mis cueros,
vivo abotonao en toga lugareña
sin ágora el sentir donde declamo
suturas en la rítmica morada.
 
Desde dentro el buraco yace mudo,
pasa la vida su balandra suave,
mi enrejao va de púa contra laire,
el que fui se está yendo, irreparable,
agónico de sangre su esqueleto,
me desierto de mí, de su apetito.
*****
En "Agua negra la noche"
 

 

(Fuente: Daniel Rafalovich) 

Belkis Cuza Malé (Guantánamo, Cuba, 1942)

 

 

 Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y personas sonriendo

 

 

 

YO, VIRGINIA WOOLF, DESBOCADA EN LA MUERTE

 

La soledad y el silencio nos expulsan
del mundo habitable,
¿qué ojos mirarán sin recelos
las aguas del río en que me pudro?
¿qué mendigo robará mi único cuerpo,
y para qué querrá disfrazarse de mujer?
¿durante cuántas noches seré el espíritu del pobre diablo
que acampa en Londres bajo la llovizna?
 
Reconstruyo el pecado.
Me lo sé de memoria.
Un día y otro día
apagan la lampara central,
cierran ruidosamente puertas y ventanas
y ya nadie ofrece recompensa por nuestra captura.
 
Un día y otro día,
el mundo se hace tan habitable
que ya no estamos en él.
 
Envejezco.
Bajo la máscara de gran dama subyugada
me estoy poniendo vieja,
no encuentro bella tu nariz,
tu curiosidad insaciable de silencio.
Pronto se irá el invierno para no volver,
o no estaré yo aquí para esperarlo.
 
Seré tan vieja que se reirán de mí,
que no entenderán nada,
que esperarán con ilusión mi muerte,
para cuando todo haya sido
cubrir los espejos,
arrastrar mi cuerpo por las escaleras,
maquillar mi nuevo rostro
y vestirme con el traje de novia
que han lavado secretamente desde antes.
 
No les daré gusto.
No voy a envejecer.
No voy a morir.
 
 
________________________________
en "Nueva poesía cubana", José Agustín Goytisolo, ed., Ediciones Península, Barcelona, 1970. En la imagen, Belkis Cuza Malé (Guantánamo, Cuba, 1942/Discogs)
 

(Fuente: Jonio González) 

Julia Salmerón Cabañas (Madrid, España, 1968)

 

 

 

 

 

CÓMO HACER DE GAZA UN RESORT

 

Ofensiva total,
Israel bombardea Gaza por tierra, mar y
aire.
Quinientos muertos,
el hospital Al Ahli arrasado.
Ataque a la infancia,
escuela en Yabalia bajo las bombas.
Navidad sangrienta en Gaza,
más de doscientos cincuenta asesinados.
Riesgo de genocidio,
la corte internacional alerta.
Nuevo asalto a hospital, el ejército
irrumpe en Nasser, miles son
desplazados.
Masacre de la Harina, ciento diez muertos
mientras buscaban comida.
Hambre extrema, la OMS alerta
de malnutrición severa.
Fosas comunes,
cientos de cadáveres hallados,
maniatados.
Zona “segura” bombardeada,
noventa personas asesinadas.
Epidemia en Gaza,
reaparece la polio.
Ayuda mortal, solo cuatro puntos
de reparto, allí también los matan.
Escuela atacada, cien muertos.
Niños y niñas. Cien.
Hambruna declarada,
medio millón muriendo de hambre.
Periodistas, récord histórico,
más de doscientos asesinados.
Desplazamiento total,
Gaza ha quedado inhabitable.
Colapso absoluto,
sin agua, sin comida, sin sanidad.
Setenta mil muertos.
Los vivos, todos desplazados.
Gaza.
El genocidio normalizado.
Gaza Riviera, el resort
sobre un pueblo exterminado.
Turismo de ensueño, frente al mar.
*
 
Julia Salmerón Cabañas
(Madrid, España, 1968)
 

(Fuente: Emma Gunst) 

Miguel Ildefonso (Lima, Perú, 1970)

 

 

 Imagen de Huanca, Miguel Ildefonso - Escritores.org - Recursos para ...

 

 

 

Cristo medía 1 mt. y 64 ctms. Y caminaba
por el Centro de Lima
eran las 3: 30 de la tarde — siempre eran
las 3: 30 de la tarde
Y él caminaba descalzo por Camaná
veredas quemadas por el sol
su piel ardía y era un extraño color para la temporada
pálido como colmillo de elefante
Cristo vivía como nosotros
del paso del aire del tabaco
de una canción en la rockola
dormía en la Plaza Francia
Y ahora cuando ya tengo su edad
y me enfrento
todos los días contra la ceguera
creo verlo todavía sobre cartones
durmiendo con los ojos abiertos
Cristo tomaba aguardiente,
era huraño y cuando hablaba
hablaba solo quizá porque los romanos ya no usaban escudos ni sandalias
Y el emperador no era de Occidente
Y nadie quería escucharlo
Y nadie quería creer
Y nadie era nadie nadie para lanzar la primera piedra
 
Cristo nunca escribió nada
fueron sus apóstoles los que me dijeron
que él era Cristo
pero yo nunca vi a ningún apóstol
Judas tal vez era el bodeguero
Pedro quizás vestido de verde caminaba también por el Centro
 
las cosas no parecen ser las mismas para nosotros
Y no porque era enero
Y yo estaba por cumplir los cinco años,
a esta edad tengo más preguntas
Y las pocas respuestas que poseo son mías:
Cristo medía 1 mt. y 64 ctms.
la cruz es Lima,
los judíos trabajan en los ministerios
 
el Emperador está en Palacio
preparando su discurso…
Y Magdalena? está en Magdalena?
(ella volvió al oficio y ahora es una próspera regente)
 
Cristo usaba barba
era flaco como John Lennon
Y jamás entraba a las iglesias
no sé si porque tenía vergüenza de su pobreza, de su mugre
 
o porque no lo dejaban entrar,
o simplemente porque la calle era su casa,
un día lo vi comiendo de la basura.
Y nunca más lo vi.

 

(Fuente: En Amor Arte) 

Luis Chaves (San José, Costa Rica, 1969)

 

 

16 poemas de Luis Chaves (Greatest Hits Revisited) 

 

 

 

Quinientos kilómetros sin hablar
no fueron suficientes para la iluminación.
En cambio, el paisaje en retirada
como los años venideros
y el raspado del viento
en el borde de las ventanas
parecían decir algo. O lo dijeron.
 
Llegar adonde íbamos
fue llegar adonde iban otros.
El plural es engañoso,
no lo es sin embargo el silencio
sostenido menos por voluntad que por
economía de recursos o por
una aerodinámica de la contemplación.
 
Estalló la pirotecnia de las nubes
cada fin de tarde; y la lluvia tibia
de ciertas noches alisó tu pelo
mientras veías desde afuera
habitaciones en las que alguien
encendía la luz.
 
Los menos afortunados
se conformaron con más.
 
Si nadie lo ha dicho todavía, es hora:
toda rama que cae del árbol
tiene forma de pájaro.


 

(Fuente: En Amor Arte) 

Pablo Ananía (Rosario, 1942)

 

 

 

 

 

𝐏𝐨𝐬𝐞𝐬𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬

 

No es un campo inviolable el de los pensamientos.
Elévense. Elévense. 𝐵𝑟𝑢𝑡𝑎 𝑝𝑎𝑟𝑜𝑙𝑎 -decía Pavese-
dicha por alguien que amaba su idioma...
pero nosotros, con nuestras mentes robóticas,
como exiliados en nuestras propias casas,
con la memoria y la razón nubladas, vimos
(vemos) la extinción de todo pensamiento
en este horno léxico. Hubo quienes tuvieron
la astucia de embozarnos. Sobre las tierras
huecas enroscaron las serpientes. Lenguas
secas de un río seco, agonizante. ¿Dónde
quedaron las voces, el aroma de la tinta,
los poetas, los pintores? Mi generación
ya está destruida: pero las cimas fueron
altísimas. 𝑀𝑜𝑟𝑡𝑎𝑙𝑒𝑚𝑞𝑢𝑒 𝑣𝑖𝑡𝑎𝑚 𝑐𝑢𝑚 𝑚𝑜𝑟𝑠
𝑖𝑚𝑚𝑜𝑟𝑡𝑎𝑙𝑖𝑠 𝑎𝑑𝑒𝑚𝑖𝑡, cuando la muerte inmortal
vació nuestra vida mortal lo comprobamos:
el ascenso fue aparente. No quedó heredad
de lengua. Se envilecieron las posesiones.
¡Todos fuimos suicidas, Alejandra! Un cráneo
funerario, un extraño minotauro de extremidades
desmesuradas que bajó a su tumba haciendo
alardes sobre terciopelos y diamantes.
No importan los nombres. Flujo y reflujo
entre ámame y hazme tuyo. En otro tiempo
se pensaba. ¿Pero quién sabe? ¿Habrá un lugar
donde el idioma sea el hablado y estar ahí
con los antiguos, sin dientes y sin mandíbula,
pero en un estado de somnolencia, agua estancada
evitando la extinción de lo que resta de memoria?