Semilla
Germinas en silencio
Rompes la tierra
Pequeña promesa
De vida que despierta
Raíz que se aferra
Tallo que se eleva
Hojas que saludan
El sol que te observa
Cada lluvia te besa
Cada viento te mece
Pequeña semilla
Que al mundo aparece
Palabra
Códigos que no se escriben,
Se llevan en la mirada,
En la lealtad del gesto,
En el silencio que respalda.
Hay quien vende humo
Y hay quien vende a su gente,
Pero el respeto real
No se compra ni se pierde.
Calles que enseñan duro,
Pueblos que guardan secretos,
Ciudades llenas de ruido
Y soledades por dentro.
Mejor ser palabra firme
Que sombra sin destino,
Mejor andar despacio
Que correr sin camino.
Francisco Javier Moreno Camarero. La Zurramba. Ed. Cimarrón, 2026
(Fuente: Voces del extremo)
(Fuente: Asamblea de palabras)
Al fin y al cabo ya estás harto de este mundo antiguo Ah torre Eiffel pastora esta mañana bala tu rebaño de puentes Estás cansado de vivir todavía en la época de griegos y romanos Hasta los autos más modernos te parecen antiguos Sólo la religión se ha mantenido nueva sólo la religión Se ha mantenido simple como el diseño de los aeropuertos Sólo tú oh Cristianismo en toda Europa no eres viejo Y el europeo más moderno de todos es usted Pío X Y a ti a quien escrutan las ventanas la vergüenza te impide Entrar esta mañana en una iglesia y confesarte Lees los prospectos los afiches los carteles que cantan en voz alta Es eso la poesía esta mañana y para la prosa están los diarios Están esos fascículos con aventuras policiales por monedas Miles de titulares diferentes y retratos de hombres importantes Vi una calle muy linda esta mañana cuyo nombre olvidé Nueva impecable era el clarín del sol Los jefes los obreros las hermosas secretarias Pasan por esa calle cuatro veces por día desde el lunes al sábado a la tarde Cada mañana gime tres veces la sirena Al mediodía ladra rabiosa una campana Las inscripciones en carteles y paredes los avisos Chillan como si fueran papagayos Y me encanta la gracia de esta calle industrial Queda en París entre la calle Aumont-Thiéville y la Avenida des Ternes Ahí la calle joven y no eres más que un chico A quien su madre viste sólo de azul y blanco Eres muy piadoso y con el más antiguo de tus amigos René Dalize Nada les gusta tanto como la majestad de las iglesias Ya son las nueve los faroles de gas languidecen Y ustedes salen a escondidas de su cuarto Van a rezar toda la noche a la capilla del colegio Mientras que eterna y adorable honda amatista Gira en redondo la inflamada gloria de Cristo Es el hermoso lirio que todos cultivamos La antorcha pelirroja que no apagan las ráfagas de viento El hijo pálido y bermejo de la doliente madre El árbol siempre verde de todas las plegarias Es la horca doble del honor y de la eternidad La estrella de seis puntas Es Dios que muere el viernes y que el domingo resucita Es el Cristo que sube a los cielos mejor que cualquier aviador Tiene el record mundial en ascensión Cristo pupila de los ojos Vigésima pupila de los siglos sabe muy bien cómo arreglárselas Y transformado en pájaro este siglo como Cristo se remonta por el aire Los diablos en su abismo levantan la cabeza para verlo Dicen que imita a Simón Mago de Judea Gritan que ya que tanto se afana por volar le digan el ladrón Los ángeles revolotean en derredor del bello acróbata Ícaro Enoch Elías Apolonio de Tiana Flotan alrededor del primer aeroplano Se hacen a un lado a veces para dejar pasar a los que llevan la Santa Eucaristía Los sacerdotes elevándose siempre alzan la hostia El avión aterriza finalmente sin cerrar sus alas Se llena el cielo entonces de millones de veloces golondrinas A todo vuelo llegan los cuervos los halcones las lechuzas Llegan desde África los ibis los marabúes los flamencos La famosa ave Roc de cuentos y poemas Planea con el cráneo de Adán entre sus garras la primera cabeza El águila a lo lejos chilla lanzándose en picada Llegan de América los delicados colibríes Llegan los pihis de China esbeltos y flexibles No tienen más que un ala cada uno y vuelan en parejas Y después llega la paloma espíritu sin mácula Escoltada por los pájaros arpa y los pavos reales de colas con ocelos El ave Fénix esa hoguera que se engendra a sí misma Por un segundo vela todo con su ardiente ceniza Abandonaron las sirenas sus fiordos peligrosos Y ahora llegan cantando dulcemente las tres Todas las águilas los pihis de China el ave Fénix Fraternizan con la máquina voladora Ahora caminas por París entre la muchedumbre solo Las mugientes manadas de colectivos pasan cerca La angustia del amor te aprieta la garganta Como si nunca más fueras a ser amado De vivir en los tiempos antiguos entrarías a un monasterio Tienes vergüenza cuando te sorprendes diciendo una oración Te burlas de ti mismo y como fuego del Infierno chisporrotea tu risa Los resplandores de tu risa doran el fondo de tu vida Es un cuadro que cuelga en un museo oscuro Y vas de vez en cuando a mirarlo de cerca Caminas por París y las mujeres están ensangrentadas Se trataba y quisiera no acordarme del fin de la belleza La Virgen rodeada de llamas me miró en Chartres Vuestro Sagrado Corazón me cubrió con su sangre en Montmartre Estoy enfermo de escuchar palabras bienintencionadas y felices Es una enfermedad oprobiosa este amor que me hace sufrir La imagen que te tiene poseído te hace sobrevivir al insomnio y la angustia Esa imagen que viene y que se va siempre está cerca Ahora estás a la orilla del Mar Mediterráneo Bajo los limoneros que florecen todo el año Vas a dar unas vueltas en bote con amigos Uno es de Niza hay otro de Mentón y dos son turbisinos Miramos con pavor los pulpos de las profundidades Y entre las algas nadan los peces símbolos del Salvador Estás en el jardín de una hostería en las afueras de Praga Y estás feliz hay una rosa encima de la mesa Y en lugar de escribir tu cuento en prosa estás mirando Cómo el escarabajo duerme en el centro de la rosa Con espanto te ves dibujado en las ágatas de Saint-Vit Estabas triste hasta la muerte el día que te viste ahí Parecías un Lázaro a quien cegara el día En el reloj del barrio judío las agujas se mueven al revés Y tú también retrocedes de a poco por tu vida Mientras subes hacia el Hradchin y la noche escuchando Cantar en las tabernas canciones regionales Aquí estás en Marsella entre sandías Aquí estás en Coblenza en el Hotel del Gigante Aquí en Roma debajo de un níspero japonés En Ámsterdam con una chica que te parece linda y es fea Ella se tiene que casar con un joven de Leiden Alquilan cuartos en latín cubicula locanda Me acuerdo bien pasé tres días ahí y tres en Gouda Estás en un juzgado parisino Te arrestan como si fueras un delincuente Hiciste viajes en los que sufriste o estuviste alegre Antes de descubrir la edad y la mentira Sufriste por amor a los veinte y los treinta Viví como un idiota malgasté el tiempo No te animas a mirarte las manos y quisiera llorar Por ti por la que amo y todo eso que te alejó espantada Con ojos lacrimosos ves a los pobres inmigrantes Creen en Dios rezan las mujeres dan el pecho a sus hijos Su olor se esparce por el hall de la estación Saint-Lazare Confían en su estrella como los reyes magos Espera ganar plata en el Río de la Plata Para volver a sus países tras de haber hecho fortuna Una familia lleva un edredón de color rojo como llevas tu corazón Ese edredón y nuestros sueños son también irreales Algunos inmigrantes se quedan y se alojan En cuchitriles de la calle Rosier o de la calle Ecouffes Los veo muchas veces cuando de noche salen a tomar aire por las calles Se mueven de manera extraña como fichas de ajedrez Sobre todo hay judíos sus mujeres llevan peluca Se sientan agotadas en las puertas de atrás de los negocios Ahora estás en un bar de mala fama acodado en la barra Tomándote un café barato entre los desgraciados Vas por la noche a un excelente restaurante Estas mujeres no son malas pero tienen problemas Todas hasta la más horrible han hecho sufrir a sus amantes Ella es la hija de un policía de Jersey Sus manos que yo nunca había visto son duras y agrietadas Las cicatrices de su vientre me conmueven Humillo ahora a una pobre jovencita al reír horriblemente mi boca Estás solo y está por empezar el día Empieza a oírse el tintinear de los lecheros por las calles Se va la noche como una hermosa Mestiza Es Ferdina la hipócrtita o Lea la cordial Y tomas este alcohol que quema como tu vida Tu vida que tomas como si fuera aguardiente Caminas hacia Ateuil quieres llegar a casa caminando Y ponerte a dormir entre tus ídolos de Guinea y Oceanía Son Cristos de otra forma otra creencia Son Cristos inferiores de oscuras esperanzas Adiós adiós Sol cuello cortado (traducción de Alejandro Crotto)
(Fuente: Eltrabajodelashoras.blogspot.com)
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