domingo, 19 de abril de 2026

Roberto Juarroz (Argentina, 1925-1995)

 

 

"Las formas nacen de la mano abierta..."

 


 
 
 
Las formas nacen de la mano abierta.
Pero hay una que nace de la mano cerrada,
de la más Íntima concentración de la mano,
de la mano cerrada que no es ni será puño.
El hombre se corporiza en torno a ella
como la fibra última de la noche
al engendrar la luz que coincide con la noche.

Quizá con esa forma sea posible
la conquista del cero,
la irradiación del punto sin residuo,
el mito de la nada en la palabra.
 
 

Roberto Juarroz, incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selec. de Eduardo Milán, Andrés Sánchez Robayna, Blanca Varela y José Ángel Valente).

 

(Fuente: Asamblea de palabras) 

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947)

 

 

Pena da el hombre,
pero más pena los animales.
 
¿Qué en esas fosas
de cadenas y palos,
qué de los perros
que murieron en silencio,
amarrados los hocicos
con alambre,
ardidos en uranio
y fósforo líquido
para probar
la tensión superficial
de las lagañas
que se descuelgan
de dolor nomás?
 
¿Qué de esos
estrambóticos
pederastas
en lechos babilónicos
perforando tripas
gallináceas
y carcajeando?
 
¿Qué del reino
mortal y mineral
y la nutria
desollada
y explorada
viva
con ganchitos taxidérmicos,
la ofensa
del hierro
y el potro del tormento
contra el toro
y la crueldad
de la textura poética?
 
¿Qué de esas dedicatorias
a dioses y selfies?
 

- Inédito -
 

Martín Adán (Lima, Perú, 1908 - 1985)

 

 

 

 

DOS DÉCIMAS de

LA ROSA DE LA ESPINELA (Lima, 1939)

-
 

CAUCE

 

Heme triste de belleza,
Dios ciego que haces la rosa,
Con mano que no reposa
Y de humano que no besa.
Adonde la rosa empieza,
Curso en la substancia misma,
Corro: ella en mí se abisma:
Yo en ella: entramos en pasmo
De dios que cayó en orgasmo
Haciéndolo para cisma.
*** 
 
 

BALA

 

¡Ven a gritar, el Poeta,
A claridad horrorosa,
Gritando como la rosa
Mirada de anacoreta!
Esa faz, lívida, quieta,
Es, a raíz del respiro,
La que mira, la que miro,
Mirándote, muda, mala,
Dios vivo, que cayó un ala,
Y no adivina del tiro.
.....


(Fuente: Daniel Freidemberg)

Matías José Morales (Talca, Chile, 1988)

 

 

 

1
adoran creaciones
ignoran al creador
 
2
se convierten
en creaciones
 
3
el creador
los ignora
 

Octavio Paz (México, 1914 - 1998)

 

 

 

 

Una vida sencilla 

 


Llamar al pan y que aparezca
sobre el mantel el pan de cada día;
darle al sudor lo suyo y darle al sueño
y al breve paraíso y al infierno
y al cuerpo y al minuto lo que piden;
reír como el mar ríe, el viento ríe,
sin que la risa suene a vidrios rotos;
beber y en la embriaguez asir la vida,
bailar el baile sin perder el paso,
tocar la mano de un desconocido
en un día de piedra y agonía
y que esa mano tenga la firmeza
que no tuvo la mano del amigo;
probar la soledad sin que el vinagre
haga torcer mi boca, ni repita
mis muecas el espejo, ni el silencio
se erice con los dientes que rechinan:
estas cuatro paredes? papel, yeso,
alfombra rala y foco amarillento?
no son aún el prometido infierno;
que no me duela más aquel deseo,
helado por el miedo, llaga fría,
quemadura de labios no besados:
el agua clara nunca se detiene
y hay frutas que se caen de maduras;
saber partir el pan y repartirlo,
el pan de una verdad común a todos,
verdad de pan que a todos nos sustenta,
por cuya levadura soy un hombre,
un semejante entre mis semejantes;
pelear por la vida de los vivos,
dar la vida a los vivos, a la vida,
y enterrar a los muertos y olvidarlos
como la tierra los olvida: en frutos...
Y que a la hora de mi muerte logre
morir como los hombres y me alcance
el perdón y la vida perdurable
del polvo, de los frutos y del polvo.


(Fuente: Literatura, arte, cultura y algo más)
 

Jorge Eduardo Eielson .(Lima, 13 de abril de 1924 - Milán, 8 de marzo de 2006)

 

 

 

 

Ceremonia solitaria en compañía de mí mismo 

 

 
Si entre esferas me acuesto
                                  Si entre esferas me despierto
Es porque tu sexo
                                  Es porque mi sexo
Se parece tanto al mío
                                  Se parece tanto al tuyo
Que no conozco nada
                                  Que no conozco nada
Más oscuro ni más tibio
                                  Más oscuro ni más tibio
Más redondo ni más puro
                                  Más redondo ni más puro
Un obelisco de dulzura
                                  Un abismo de ternura
Un animal escamoso en la mañana
                                  Otro suavísimo en la noche
Un corazón en cambio
                                   Un corazón
Significa sólo fuego
                                   Significa sólo fuego
Una pared de ceniza
                                   Entre tu cuerpo y el mío
Un fragmento de mejilla
                                   La redondez de tu ombligo
Una calavera que me espera
                                   Una calavera que te espera
Y yo que te pienso diverso
                                   Yo que te pienso diverso
Cada día me parezco más a ti
                                   Cada día me parezco más a ti
Que no te pareces a mí.
.
 
De: «𝘊𝘦𝘳𝘦𝘮𝘰𝘯𝘪𝘢 𝘴𝘰𝘭𝘪𝘵𝘢𝘳𝘪𝘢» (1964)
enciclopedia libre
Jorge Eduardo Eielson Sánchez fue un poeta peruano 🇵🇪


(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Jorge Boccanera (Bahía Blanca, 1952)

 

 

El oficio de la poesía y otros poemas de Jorge Boccanera 

 

 

Lugar

 

Lugar,
es el nombre del animal más grande de la tierra.
Hay quienes aprovechan su sombra y no saben que existe.
O beben su saliva y lo confunden con un río.
O duermen en los huecos que dejan sus pezuñas en la tierra
y piensan que la tierra es así.
Los exiliados cargan sus pedazos de tiempo.
Otros clavan zapatos en el barro.
 
Hay ciegos que cambiaron la vista por una certidumbre.
Algún dios carpintero que fabricaba muebles repite la sentencia:
“un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar”.
Pero los desaparecidos, ¿dónde están?
Todo es ajeno aquí.
Somos los extranjeros de un lugar que era nuestro.
 
El deseo escribe en un libro sin hojas.
Alguien se prende fuego envuelto en un secreto.
Hay quienes buscan que el amor les corrija la rabia.
Otros rezan, divisan un lugar después de este lugar.
Está el que desespera:
“Si ese animal ocupa tanto espacio, ¿por qué no puedo verlo?”
Unos pocos eligen atravesar un sueño para llegar a un sueño.
 
¡Ah, si el silencio dijera sus lugares!
Ahora, cada baldosa es un campo de caza.
En días por venir, alguien escarbará en las
preguntas hasta desenterrar un fémur, algún
diente de lo que fue un lugar.
Pero no en esta casa con un piso de viento.
Nadie se mueve aquí, es el gran día.
Reparten un desierto entre todos los hombres.

 

(Fuente: Lilian Silva G.)