Héctor Ciocchini (1922). Padre de María Clara, secuestrada y desaparecida en La Plata desde el 16 de septiembre de 1976. Premio Konex 1996. Profesor en Letras. Entre sus publicaciones se destacan: Temas de crítica y estilo (1960), Los trabajos de Anfión (1969), El sendero y los días (1973), Monstruos y maravillas (Con Luigi Volta, 1992) y Homenaje a John Keats (1995). Falleció en 2005.
Círculo de Poesía. Revista Electrónica de Literatura comparte algunos poemas de "Herbolario" (Torres Agüero, 1982). La reseña es de Laura Rosato. Gracias, Alí Calderón, por difundir la obra de este autor injustamente olvidado.
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Junto a las tierras de las demoliciones
las nuevas catacumbas, olor fluvial de túneles.
Aún no se ha disipado
la intimidad de cuartos y escaleras
que dibujan los muros.
La nueva fundación huele a brea
y en el carmín fosforescente parten
como adioses los barcos
grávidos del ancho aliento de la vida.
Se obstina entre alambradas la bella enredadera.
En su fresca salud
los obreros como árboles magníficos
banquetean con su pobre comida.
La luz color azogue los protege.
Un cónsul romano
se asoma por un postigo entreabierto.
Se recluye la majestad del nacimiento
y acepta el destino
de una nueva salud imperturbable.
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Todo está por decirse
porque unos dedos invisibles dibujan
con un pincel oscuro
la humedad, el íntimo secreto
de las plantas.
Quisiera tomarte de la mano
y desaparecer de todo recuerdo,
volver a la humedad de la tierra,
hundirme para siempre
en un delicado olvido vegetal.
Algunas finísimas ventanas nos vieron,
alguna última lumbre brilló
en una herrería abandonada
para que se incendiara
una luz que no conocemos.
Para que el ser que nos habita devorara
unos fosforescentes lodos;
y nos dijera que nuestra muerte camina
gozosa hacia un pueblo
de deslumbrante exploración.
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(Fuente: Diego Roel)
