domingo, 3 de mayo de 2026

Roberto Juarroz (Buenos Aires, 1925 1995)

 

 

 

 

ASÍ COMO NO PODEMOS...

 

Así como no podemos
sostener mucho tiempo una mirada,
tampoco podemos sostener mucho tiempo la alegría,
la espiral del amor,
la gratuidad del pensamiento,
la tierra en suspensión del cántico.
 
No podemos ni siquiera sostener mucho tiempo
las proporciones del silencio
cuando algo lo visita.
Y menos todavía
cuando nada lo visita.
 
El hombre no puede sostener mucho tiempo al hombre,
ni tampoco a lo que no es el hombre.
 
Y sin embargo puede
soportar el peso inexorable
de lo que no existe.


(Fuente: Alberto Romero)

Ana Nuño (Caracas, Venezuela, 1957)

 

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POEMA EN PROSA

 

en las entrañas del corazón están solando las calles del pueblo y la arena que cae en los relojes de arena heridos en la frente al caerse por la ventana sirve para secar la sangre que brota de los ojos asombrados que miran por el ojo de la cerradura por ver si el aire asfixiado por el hedor que se escapa de los orificios nasales de los papeles grasientos tirados al suelo o la música escondida debajo de las hojas de la vid no impide que la danza macabra borre de un plumazo la huella de las voces aferradas con las puntas de los dedos a los pedazos de pan remojados en orina un interior brillantemente iluminado recién solado chorreando sangre descansando sobre relojes de arena llenos de ojos visto por el ojo de la cerradura los caracteres de imprenta dispuestos sobre una hoja de vid borrando con sus plumas el olor a pan remojado en orina la luz suela con su sangre los relojes de arena del ojo de la cerradura con sus ojos borra de sus plumas el olor a pan remojado en orina la mezcla de colores solando los ojos de las plumas arrancadas del pan remojado en orina
.....
Pablo Picasso
por Ana Nuño
 

 

(Fuente: Daniel Freidemberg) 

Efraín Barquero (Piedra Blanca, 1931-Santiago de Chile, 2020)

 

 

 

 

 

UN POZO / UN ÁRBOL

 

Veo al mismo extraño en el jardín
detenerse ante un árbol
                                      acariciar su tronco
-el mismo que muere en mí cuando me voy muy lejos
-el mismo que me aguarda florido
                                                       entre la puerta y el pozo
-diciéndome que todos los caminos del hombre se parecen
que un extraño
                         es el sueño de un invierno muy largo
al olvidar el rincón donde nació
la mesa donde comió con los suyos.
Al olvidarlos
                    perdió como el hilo que une una vida con otra.
Y hoy camina por dentro de sí mismo
donde nunca se halla la puerta
                                                     dando vueltas
alrededor de un pozo sin fondo.
 
 
 

EL LUGAR / EL INSTANTE

 

Al hablarme de ese lugar
                                       me siente más cerca
con ese gozo secreto de verlo por fin en los ojos de otro.
Y saber que si él se muere antes
                                                       yo quedaré bajo su hechizo.
 
Desde ese momento me considera más que a un hermano
más que si nos hubiéramos bañado en el mismo río de origen
-el suyo que él conoce de fuente a desembocadura.
Porque yo oigo su rumor cuando me habla de ese lugar
a donde nunca vuelven los hombres
                                                               sino los hijos del hombre.
Desde ese momento él siempre se adelanta a mi paso
como si quisiera mostrarle lo que existió antes
de mi nacimiento
                            algo que yo veo ahora en sus ojos
cuando calla
                      cuando desaparece tras sus palabras.
 
 
 

LA DISTANCIA ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA 

 

Yo lo vi acercarse como si fuera un extraño
y cuando cruzaba sentí ese olor a niebla profunda
que envuelve a todos los viajeros
al encaminarse a su destino.
Yo sentí de nuevo ese primer impulso que nos hace ser hombres
cuando es invierno
cuando todo se cierra en torno
-quise romper el gran silencio de la tierra y el cielo.
El desconocido se volvió como si el eco de mis pasos
tropezara con los suyos
haciendo de todos los caminos
el único camino por donde los hombres se conocen.
Se detuvo
me miró como buscándome a través de los años.
Yo lo reconocí de inmediato después de ver
que la distancia entre el cielo y la tierra
era la misma de antes.
 

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

Pablo Seguí (Córdoba, 1973)

 

 

ATRIL

 

Gavilla el corazón,
que arde como las noches
en las que nada pasa: 
 
sólo ceniza gris,
y que se enfrió, y que huello,
enarenado pozo. 
 
(No hay hogar. Hay un líquido
blancuzco que se pierde
por entre las baldosas.)
 

Silvina Felice (Buenos Aires)

 

 

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Qué se puede esperar
cuando la palabra
se vuelve puño
mas que sangrar por la boca.
 
Las manos que escriben
deberían
coser el tajo
curar la herida
reparar lo roto.
 
Qué se puede esperar
cuando la palabra
se hace golpe
y cae
sobre el cuerpo desnudo del mundo.
 
 
Silvina Felice 2020
 

(Fuente: Grata palabra) 

Juan Gelman (Ciudad de Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 - Ciudad de México, 14 de enero de 2014)

 

 

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REGRESOS 

.
Así que has vuelto.
Como si hubiera pasado nada.
Como si el campo de concentración, no.
Como si hace 23 años
que no escucho tu voz ni te veo.
Han vuelto el oso verde, tu
sobretodo largísimo y yo
padre de entonces.
Hemos vuelto a tu hijar incesante
en estos hierros que nunca terminan.
¿Ya nunca cesarán?
Ya nunca cesarás de cesar.
Vuelves y vuelves
y te tengo que explicar que estás muerto.
.
De: «𝘝𝘢𝘭𝘦𝘳 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘯𝘢» (2002)
Juan Gelman Burichson fue un poeta argentino 🇦🇷


(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Claudia Dabi (Chivilcoy, Buenos Aires, Argentina)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro 

 

EQUIDISTANTE

 

El oído de hielo se trasmutará en ojo de aguja
cerradura inversa
la rosa de los vientos ha hecho esclarecer nuestras miradas
oiga su señoría la alegoría del carrusel estelar
sobre la cúspide del obelisco los caballitos de colores
catedral
las cebollas giran y se despliegan sus capas
y se desnudan las sábanas de la canción
más triste que limones
más solos que limón
llorarán por toda calle
los abriles aprimaveran encendidos su señoría cada pestaña desnuda de mi ser
y acariciaron corazón los esqueletos que aún respiran
el manantial
los dardos
los aposentos
hacia el trópico suavemente sutilmente
flotan la cama y el diablo
yo no quería partir seis hectáreas de tiempo
como una tostada
como espejos briosos asustados nocturnos
ni colgarme del agua de la luna menguante
hacia el granero
los caminos de luz
el alfiletero de las lluvias picantes
van hacia su convicto corazón de juguete
plástico que no está
pues no hay una existencia
solo hay un gran amor despavorido
quién dice
el aire es una trampa metafísica
los glóbulos se pierden
y los puertos cambian de lugar con cada beso
para gritar alrededor del sol su señoría
desovaron colores los cerrojos abiertos
difumina lunares la flor de la calma
habrá escalera
caracoles
ventanas
neuronas como anchoas
su señoría
no sepa cómo
desarrollé la equidistancia pasional.
 
            Sin prisa sin pausa
Chivilcoy, Buenos Aires, Argentina