
HORA TEMPRANA
Todavía duermo
y mientras tanto van sucediendo
cosas.
Blanquea la ventana,
la oscuridad grisea,
el cuarto emerge de un espacio
impreciso,
buscan en él apoyo titubeantes,
pálidas estelas.
Sucesivamente, sin prisa,
porque es una ceremonia,
clarean las superficies del
techo y las paredes,
se separan las formas,
una de otra,
el lado izquierdo del derecho.
Amanecen las distancias entre
los objetos,
pían los primeros destellos
en el vaso, en el picaporte.
No solo parece, sino que es
plenamente
aquello que ayer fue movido,
lo que se cayó al suelo,
lo que se encierra en los
marcos.
Solo los detalles
no han entrado aún en el campo
visual.
Pero atención, atención,
atención,
muchas cosas indican que
regresan los colores
y hasta el más pequeño objeto
recuperará el suyo,
junto con la tonalidad de la
sombra.
Es algo que rara vez me
sorprende, y debería.
Suelo despertarme en el papel de
testigo tardío,
cuando el milagro ya se ha
producido,
el día ya está hecho,
y lo alboreante magistralmente
transformado en
matinal.
Wislawa Szymborska
Poesía completa
Traducción de Abel Murcia,
Gerardo Beltrán y Katarzyna Moloniewicz
Visor
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)