domingo, 19 de abril de 2026

Jonio González (Buenos Aires, 1954)

 

 

ALBA

 

no tengo un lugar
en el que pueda estar
sola con sus recuerdos
la anciana que soy
 
—¿por eso amas
a quien te lleva
atada por la piedad
y la ignorancia
al agosto
conque sueñas?—
 
ni una historia
capaz de transformar
lo que veo:
entre un poema y otro
han dejado que muera
___________________
J. G., inédito
 

Rose Ausländer (Rosalie Beatrice Scherzer: Bucovina, Ucrania, 1901 - Alemania, 1988)

 

 

83 años del levantamiento del ghetto de Varsovia.
 
 
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NO VOLVIÓ AL HOGAR

 

Mi rubia madre
no volvió al hogar
Paul Celan
 
No volvió al hogar
la madre
 
jamás renunció
a la muerte
 
alimentada por el hijo
con leche negra
 
él retuvo la vida
que se ahogó
en la sangre de tinta 
 
Entre líneas calladas
la palabra aniquilar
reluciente
en el espacio vacío
 
 
___________________________
trad. de Teresa Ruiz Rosas y José Ruiz Rosas en "In nomine Auschwitz", Carlos Morales del Coso, ed., Citma-Última Línea, Málaga-Madrid, 2022. La imagen, combatientes de la Resistencia capturados durante el levantamiento del ghetto de Varsovia, Polonia, entre el 19 de abril y el 16 de mayo de 1943 (archivo National Geographic).
Rose Ausländer (Rosalie Beatrice Scherzer) nació en la Bucovina, actual Ucrania, en 1901 en el seno de una familia judía. Estuvo prisionera en el ghetto de Cernauti, donde conoció a Paul Celan, hasta su liberación por parte de las tropas soviéticas en la primavera de 1944. Murió en Düsseldorf, Alemania, en 1988.
 

(Fuente: Jonio González) 

Alicia Silva Rey (Quilmes, Buenos Aires, 1950)

 

 

 

 

 
Etimologías: rastrearlas,
—pensaba y distraídamente
descolgaba del árbol un coy.
El sapo apareció de pronto boca arriba,
blancuzco, yerto en la última claridad del jardín.
Está muerto —grité—; pisé un sapo.
 
El gran simulador, llevado por mi grito,
saltó sobre sí mismo y su barriga plana
se escabulló a los saltos—.
 

Fernando Cabrita (Portugal, 1954)

 

 

EPÍLOGO 

 



 

O amor permanece, mesmo quando se vai. Como o ar que

se respira e nos mantém vivos. Não o vemos, mas sentimo-lo,

percebemos a sua clara existência. Como o trenó que desce

a montanha, onde Marie, levada pelo arquiduque seu primo,

treme assustada enquanto ele lhe grita Marie, hold on tight1,

também o amor no seu zénite, no alto cume, deixará as marcas

da sua presença e da sua partida. Dali saímos, dali sairemos

outra e outra vez; e nunca saberemos aonde vamos. Sabemos

contudo que não há desamor. Mesmo quando passa, o amor

permanece – e é fresca a sombra do seu espírito, e amável

para sempre. Para sempre escutaremos o vibrar de asas desse

anjinho audaz, impenitente.

Podemos sobre ele escrever um poema. Ou trinta. Ou nenhum.

Mas em todos os poemas, escritos e por escrever, invariavelmente

pulsará o espírito do amor, neles a pairar como

um deus sobre os corações e as almas. Ainda que o poema fale

de guerra, de tristeza, de tragédia ou de perda, sempre e para

sempre adejará nele o amor o seu invisível voo. Ponto é que

o poema seja poema, não um desses estranhos balbucios pretensamente

agendados ao sabor das modas, esses tantos que

enchem e enxameiam o grande nada literário em que os tempos

são pródigos. Aí falhará o amor, ou será espúrio, menos

que débil, falso, impuro. Quem não ama, quem jamais amou,

incapaz é de sentir o poema, qual seja.

Amaremos até morrer. Amaremos quem alguma vez nos

amou, amaremos o vento, a paisagem, os difusos perfumes da

névoa, a distância que há para lá do mar. Amor como verdade,

como artista imorredoiro de toda a cor, como pátria que é ou

foi nossa um dia. A sua expectativa ou a sua recordação já se

nos impõem, ainda se nos impõem. Por igual a esperança, a

crença na sua realidade maior do que os sonhos.

A cada salto do trenó poderei dizer-te: Marie, Marie, os

teus olhos brilham como os horizontes, abraça-me, Marie,

hold me tight, talvez nos beijemos ao chegar ao sopé, talvez,

ninguém sabe, o mundo por vezes é obscuro e a sua escuridade

entristece os nossos sentimentos. Já viste a Lua? Por vezes

estremecemos ainda mas as ruas são outras já, os caminhos

desconfluíram, as cidades apagaram as suas luzes, aquelas

que supúnhamos acesas somente pela nossa e para a nossa

presença.

Eis pois o amor saltitando em nossas vidas a vida toda.

Ei-lo pois nos modos, nos sentimentos, nos olhares, nas melancolias.

Não me perguntes, Marie, escuta apenas. Melhor,

sente apenas. Pousará sobre nós as suas magníficas simples

asas, Marie. Por muito que seja vazia a terra, cruel Abril, percebê-

lo-ás nos silêncios inecessários, no gotejar dos dias, a

cada ressalto do trenó, Sentirás o seu sopro à chegada a cada

cais. Marie, Marie, hold on tight.

E ainda o sentiremos quando se separarem os que eram

unidos por algo maior que eles próprios, como se separaram

as águas e as terras e no entanto não vivem Terra sem Água

nem Água sem Terra; ou se separaram o Fogo e o Ar e todavia

permanecem no inevitável enlace para que sobrevivam,

um e outro. E se separaram os altivos seres que eram Luz e

Auge, when we two parted in silence and tears, half broken-

-hearted.2

E recordaremos para sempre esses dias e as coisas-palavras

que se foram com eles; e sempre para sempre permaneceremos

em tudo o que ficou.


                                                 2025, F. C.




EPÍLOGO


El amor permanece, incluso cuando te vas. Como el aire

que respiramos y que nos mantiene vivos. No lo vemos, pero lo sentimos,

percibimos su clara existencia. Como el trineo que desciende

de la montaña, donde María, llevada por su primo el archiduque,

tiembla de miedo mientras él le grita: «¡María, agárrate fuerte!».

Así también el amor, en su cenit, en la cima, dejará las huellas

de su presencia y su partida. De allí partimos, de allí partiremos

una y otra vez; y nunca sabremos adónde vamos. Sabemos,

sin embargo, que el amor no falta. Incluso cuando se va, el amor

permanece, y la sombra de su espíritu es fresca y hermosa

para siempre. Para siempre oiremos el aleteo de las alas de ese

ángel audaz e impenitente.

Podemos escribir un poema sobre él. O treinta. O ninguno.

Pero en todos los poemas, escritos y no escritos, invariablemente

el espíritu del amor palpitará, flotando en ellos como

un dios sobre corazones y almas. Incluso si el poema habla

de guerra, de tristeza, de tragedia o de pérdida, siempre y para siempre el amor se elevará en su vuelo invisible. La cuestión es que

el poema debe ser un poema, no uno de esos extraños balbuceos pretenciosamente

programados según los caprichos de la moda, esos tantos que

llenan y pululan en la gran nada literaria en la que los tiempos

son pródigos. Allí el amor fracasará, o será espurio, menos

que débil, falso, impuro. Quien no ama, quien nunca ha amado,

es incapaz de sentir el poema, sea cual sea.

Amaremos hasta morir. Amaremos a quienes nos amaron,

amaremos el viento, el paisaje, los perfumes difusos de la

niebla, la distancia que se extiende más allá del mar. El amor como verdad,

como un artista inmortal de todos los colores, como una patria que es o

fue nuestra algún día. Su expectativa o su recuerdo ya se impone

sobre nosotros, aún se impone. Igualmente la esperanza, la

creencia en su realidad, mayor que los sueños.

Con cada salto en trineo puedo decirte: Marie, Marie,

tus ojos brillan como el horizonte, abrázame, Marie,

abrázame fuerte, tal vez nos besemos al llegar abajo, tal vez,

nadie lo sabe, el mundo a veces es oscuro y su oscuridad

entristece nuestros sentimientos. ¿Has visto la luna? A veces

aún temblamos, pero las calles son diferentes ahora, los caminos

se han bifurcado, las ciudades han apagado sus luces, aquellas

que suponíamos iluminadas solo por nuestra y para nuestra

presencia.

Aquí está, pues, el amor saltando en nuestras vidas, toda nuestra vida.

Aquí está, pues, en los modales, en los sentimientos, en las miradas, en las melancolías.

No me preguntes, Marie, solo escucha. Mejor aún,

solo siente. Sus magníficas y sencillas

alas aterrizarán sobre nosotros, Marie. Por muy vacía que esté la tierra, cruel abril, la percibirás

en los silencios innecesarios, en el goteo de los días, con

cada sacudida del trineo. Sentirás su aliento al llegar a cada

muelle. Marie, Marie, agárrate fuerte.

Y aún la sentiremos cuando aquellos que estaban

unidos por algo más grande que ellos mismos se separen, como se separaron las aguas y las tierras,

y sin embargo la Tierra no vive sin el Agua,

ni el Agua sin la Tierra; o como se separaron el Fuego y el Aire, y sin embargo

permanecen en el abrazo inevitable para que puedan sobrevivir,

ambos. Y los seres orgullosos que eran Luz y

Cima se separaron, cuando ambos partimos en silencio y lágrimas, medio destrozados,

con el corazón roto.²

Y recordaremos para siempre aquellos días y las cosas —las palabras—

que los acompañaron; y por siempre jamás permaneceremos

en todo lo que queda.


2025, F. C.


Fernando Cabrita As Trinta Parábolas do Amor Imperecível. Colecção: On y va, Poesia. 2025

www.onyva.pt

 

(Fuente: Voces del extremo) 

Deryn Rees-Jones (Liverpool, Reino Unido, 1968)

 

 

Sé exactamente la clase de mujer de la cual me gustaría enamorarme (+1) 

 

Collage de Madelaine Buttini

 
 
 
 
SÉ EXACTAMENTA LA CLASE DE MUJER DE LA CUAL ME GUSTARÍA ENAMORARME
 

Si yo fuese un hombre.

Y ella no fuese yo, sino
Mayor y más seria y más triste.
Y sus ojos fuesen más amables;
Y sus pechos fuesen más generosos;
Los sutiles movimientos
De sus faldas color ciruela
Serían lo que rebosa de un verano de infancia.

Hablaría seis lenguas, ninguna de ellas la mía.

¿Y yo?  Yo no sería una amante exigente.
Mis dedos largos, con su permiso,
Desenredarían su cabello trenzado.
Y de vez en cuando, le pediría que baile para mí,
A medio vestir sobre las escaleras tocadas por la luna.

I KNOW EXACTLY THE SORT OF WOMAN I’D LIKE TO FALL IN LOVE WITH

If I were a man.

And she would not be me, but
Older and graver and sadder.
And her eyes would be kinder;
And her breasts would be fuller;
The subtle movements 
Of her plum-coloured skirts
Would be the spillings of a childhood summer.

She would speak six languages, none of them my own.

And I? I would not be a demanding lover.
My long fingers, with her permission,
Would unravel her plaited hair.
And I’d ask her to dance for me, occasionally,
Half-dressed on the moon-pitted stairs.



Obra "El cambio", de Carmen Mansilla

CALCIO

Porque amo la idea misma de tus huesos 
y de algún modo estás arraigada en el mío
te contaré sobre los siete años

que le toma al esqueleto renovarse a sí mismo,
por lo que de vez en cuando,
tenemos la posibilidad de ser una persona que es 

algo distinta a nosotras mismas;
y cómo el cuerpo, si carece de algo,
hará todo por conseguir el calcio que necesita–

para el corazón, el hígado, el bazo –
desde el hueso, que por cierto,
podría agregar, no es la estructura

sólida que quizás
supones, sino un tejido vivo que,
dicen los médicos una mujer de mi edad,

debiese nutrir atentamente con fruta,
ejercicio de pesas y suplementos
para evitar los peligros de una fractura cuando sea vieja;

y porque te amo diré también
cómo el apergaminado hueso despojado de piel 
merece una inscripción, capaz de retener

un registro detallado de una armada o un granero,
y cómo, si al decir de 
los faraones se conserva

envuelto en vendas de hojas de coca, tabaco,
sobrevivirá sobrevivirá hasta después de que todos 
nuestros libros e incluso palabras se tornen ingrávidas;

y quizás porque el peso de tu cabeza,
el modo en que amo el lento, dulce sentido de ti
la facilidad con la cual te calmas,

el cómo las estructuras carnosas que mantienen
tu esqueleto, tu cráneo, son fácilmente interrogadas
me recuerda cómo nuestras manos,

estrechadas por un momento, ahora, equivalen 
a todo lo que tengo;  cómo tu sonrisa incluso
mientras me destruye, mantiene la propiedad del hielo,

las líneas largas de la soledad
como una vida entera arada en la palma de la mano,
la eternidad de la nieve.

Versión de Verónica Zondek

CALCIUM

Because I love the very bones of you,
and you are somehow rooted in my bone,
I’ll tell you of the seven years

by which the skeleton renews itself,
so that we have the chance to be
a person, now and then, who’s

something other than ourselves;
and how the body, if deficient,
will bleed the calcium it needs – 

for heart, for liver, spleen – 
from bone, which incidentally,
I might add, is not the thorough

structure that you  might 
suppose, but living tissue which
the doctors say a woman of my age

should nurture mindfully with fruit,
weightbearing exercise, and supplements
to halt the dangers of a fracture when I’m old;

and because I love you I will also tell
how stripped of skin the papery bone
is worthy of inscription, could hold

a detailed record of a navy or a store of grain,
and how, if it’s preserved
according to the pharaohs,

wrapped in bandages of coca leaf, tobacco,
it will survive long after all our books,
and even words are weightless; 

and perhaps because the heaviness of your head,
the way I love the slow, sweet sense of you,
the easiness by which you’re stilled,

how the fleshy structures that your skeleton,
your skull maintain, are easily interrogated,
it reminds me how our hands,

clasped for a moment, now, amount
to everything I have; how even your smile
as it breaks me up, has the quality of ice,

the long lines of loneliness
like a lifetime ploughed across a palm,
the permanence of snow.

Signs Round a Dead Body, Seren, 1998 


Deryn Rees-Jones 
(Liverpool, Reino Unido, 1968)
de Signs Round a Dead Body, Seren, 1998 
en Poesía galesa contemporánea
Traducción y prólogo de Jorge Fondebrider, 
Pedro Serrano y Verónica Zondek, 
Leídos en OTRA IGLESIA ES IMPOSIBLE
en WIKIPEDIA
Nota del Administrador: Deryn Rees-Jones pasó gran parte 
de su infancia en la casa familiar de Eglwys-bach en el norte Gales 
y se define como escritora galesa.

 

 

 

 

(Fuente: Emma Gunst) 

Rosario Castellanos (México, 1925-1974)

 

 

"La velada del sapo"

 


 
 
 
Sentadito en la sombra
— solemne con tu bocio exoftálmico; cruel
(en apariencia, al menos, debido a la hinchazón
de los párpados);
frío, frío de repulsiva sangre fría.

Sentadito en la sombra miras arder la lámpara.

En torno de la luz hablamos y quizá
uno dice tu nombre.

(Es septiembre. Ha llovido).

Como por el resorte de la sorpresa, saltas
y aquí estás ya, en medio de la conversación,
en el centro del grito.

¡Con qué miedo sentimos palpitar
el corazón desnudo
de la noche en el campo!
 
 

Rosario Castellanos, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea  (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño, trad. de Mauro Armiño).
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras) 


 

Marcelo D. Díaz (San Luis, 1981)

 

 

Teoría de la pérdida

                                (a Mirta Rosenberg)


Suponía que sería de noche
cuando el hilo eléctrico de tu voz desapareció
atrapado en un auricular como de plata.
Decimos sujetos a interpretación.
¿Qué cambiará ahora si enciendo un reflector
entre dos ciudades separadas por mil kilómetros
para reafirmar una marca en el asfalto
parecida a un hombre sentado en la autopista
ensayando una llamada nocturna?
Digo, por ejemplo, somos el campo de fuerza
de un agujero negro o como la espera
a punto de sacudir la quietud de las rocas.
Voy hacia ti, hasta aquí llegamos. Hablo
del boomerang de los afectos extraños
que en su viaje de regreso nos trajo lejos.
 
 



 (Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)