
LA ESPERANZA ES ESA COSA CON PLUMAS
La esperanza es esa cosa con plumas
que se posa en el alma,
y entona melodías sin palabras,
y no se detiene para nada,
y suena más dulce en el vendaval;
y feroz tendrá que ser la tormenta
que pueda abatir al pajarillo
que a tantos ha dado abrigo.
La he escuchado en la tierra más fría
y en el mar más extraño;
mas nunca en la inclemencia
de mí ha pedido una sola migaja.
HOPE IS THE THING WITH FEATHERS
Hope is the thing with feathers
That perches in the soul,
And sings the tune–without the words,
And never stops at all,
And sweetest in the gale is heard;
And sore must be the storm
That could abash the little bird
That kept so many warm.
I’ve heard it in the chillest land,
And on the strangest sea;
Yet, never, in extremity,
It asked a crumb of me.
(Fuente: La Parada Poética)
(Fuente: Asamblea de palabras)
PREGUNTARÉIS: Y dónde están las lilas?
Y la metafísica cubierta de amapolas?
Y la lluvia que a menudo golpeaba
sus palabras llenándolas
de agujeros y pájaros?
Os voy a contar todo lo que me pasa.
Yo vivía en un barrio
de Madrid, con campanas,
con relojes, con árboles.
Desde allí se veía
el rostro seco de Castilla
como un océano de cuero.
Mi casa era llamada
la casa de las flores, porque por todas partes
estallaban geranios: era
una bella casa
con perros y chiquillos.
Raúl, te acuerdas?
Te acuerdas, Rafael?
Federico, te acuerdas
debajo de la tierra,
te acuerdas de mi casa con balcones en donde
la luz de junio ahogaba flores en tu boca?
Hermano, hermano!
Todo
eran grandes voces, sal de mercaderías,
aglomeraciones de pan palpitante,
mercados de mi barrio de Argüelles con su estatua
como un tintero pálido entre las merluzas:
el aceite llegaba a las cucharas,
un profundo latido
de pies y manos llenaba las calles,
metros, litros, esencia
aguda de la vida,
pescados hacinados,
contextura de techos con sol frío en el cual
la flecha se fatiga,
delirante marfil fino de las patatas,
tomates repetidos hasta el mar.
Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas,
bandidos con frailes negros bendiciendo
venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños.
Chacales que el chacal rechazaría,
piedras que el cardo seco mordería escupiendo,
víboras que las víboras odiaran!
Frente a vosotros he visto la sangre
de España levantarse
para ahogaros en una sola ola
de orgullo y de cuchillos!
Generales
traidores:
mirad mi casa muerta,
mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores,
pero de cada hueco de España
sale España,
pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallarán un día el sitio
del corazón.
Preguntaréis por qué su poesía
no nos habla del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?
Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver la sangre
por las calles!
(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)
Los animales viejos
Inmóviles, como ramas secas
al sol, los animales viejos.
Los veo caer, iluminarse
con un rayo antes de la tormenta. Caer
vaciando sus pulmones con
un soplo: lanzan
un aire negro que los quema por dentro.
Cuero mal preparado, ese cuerpo
no ha de llevarlos más: al
arroyo. A las estaciones
buenas.
No quieren, ni
saben pensar en redención. La muerte
no los hace diferentes, apenas
indefensos frente a las moscas y el
polvo. Miran
sin pestañear, pero nadie
los llama, ni elogia sus virtudes. Pasan
los días: por qué
la tierra habría de curarlos? Sería mejor
así? Si en el fuego
las patas se retuercen y
quiebran; cómo saber
que se encuentran a salvo?.-
Aníbal Cristobo fue un poeta, traductor y editor nacido en Lanús, Buenos Aires, en septiembre de 1971. Entre 1996 y 2001 vivió en Río de Janeiro, Brasil, donde publicó Teste da Iguana (1997), jet-lag (2002), Minaturas kinéticas (2005) y Minha vida como bactéria (2014). En Argentina publicó Krill (2002), Krakatoa (2012) y Una premonición queer (2016), y en España, La ruta de la tos (2018) y El descampado de las urracas (RIL Editores, 2024). Tradujo a diversos autores del inglés y portugués, entre ellos a Gonçalo M. Tavares, Fernando Pessoa, Rae Armantrout, Mary Jo Bang y Edward Hirsch. Pero si Aníbal era conocido por algo era por dirigir desde 2012 la editorial Kriller71, un proyecto fundamental en el ámbito de la poesía publicada en nuestro país durante los últimos años y también en el de la narrativa independiente con la colección Mula Plateada. Gracias a su trabajo, muchos lectores pudimos disfrutar de autores de múltiples nacionalidades traducidos e insertados por primera vez en España. Hablo de nombres estadounidenses como Matthew Dickman, Ron Padgett, Richard Brautigan, Heather Christle, Ted Berrigan, Gary Snyder, Frank O’Hara (del que solo había circulado hasta ese momento por las librerías españolas la mítica edición de Poemas a la hora de comer de DVD), Mary Jo Bang, Ben Lerner, Mary Ruefle o Robin Myers. Hablo también de brasileñas como Ana Martins Marques o Angélica Freitas o de portuguesas como Matilde Campliho por citar unos cuantos de forma rápida. Sigo: hablo del trabajo que hizo con libros de autores latinoamericanos imprescindibles, actuales, como Maricela Guerrero, y ya desaparecidos, como el de Antonio Cisneros. Por llevar a nuestras manos joyas literarias como Se vive y se traduce, ese hermoso diario sobre traducción, escritura y vida de Laura Wittner o ensayos en los que Mario Montalbetti apuntalaba algunas de las ideas más interesantes y destacadas del pensamiento literario, del lenguaje y su función en la propia concepción de “lo poético” en la actualidad. Hablo, en definitiva, de esa galaxia rica y particular que generó y que tanta falta hacía a este lado del océano, en la que la calidad de las traducciones brillaba, a menudo, por encima de las publicadas por el resto. Presentamos, a modo de pequeño homenaje, un poema del autor cuya muerte se confirmó en Barcelona el pasado martes 19 de marzo.
*****
(Fuente: Zenda libros)
(Fuente: Pablo Anadón)