viernes, 10 de julio de 2026

Enrique Butti (Argentina, Santa Fe, 1949)

 

 


Sobre los bailes

 

Yo, en cambio,
odio las fiestas con baile, dijo,
incluso de joven, cuando
no dejaba de bailar una pieza.
Las odio porque
nunca,
ni en la iglesia -vos sabes
que soy creyente-
ni en mis caídas depresivas
o en mis periódicos enclaustramientos
pienso tanto como durante un baile,
pienso en todo
con una lucidez
que me desconozco,
insoportable,
veo, pienso y veo,
y lo que veo y pienso
no es alegre,
aunque estemos bailando
esos sambas brasileños
que a vos te enloquecen.
En cada uno que miro
en cada bailarín, en cada invitado
veo que su destino
le presenta -le presentó o le presentará-
un momento
superior
a sus fuerzas.
Para algunos
será
el momento de la muerte
propia o de otros,
para algunos
ese momento ya pasó
y llevan la marca del espanto
mientras brincan
y ríen bailando un rock.
Y finalmente pienso en mí
y enumero -los enumeraba
ya de joven- mis espantos,
mis muchos espantos,
y deduzco que si son tantos
es porque todavía falta
aquél que los sepulte a todos,
y me estremezco
mientras doy vueltas
y me aplauden porque dicen
que bailo muy bien.
 
Y su interlocutor,
a quien le gustaba bailar,
replicó -no, no replicó,
aceptó el argumento y agregó-:
Es verdad que hay en el baile
una alegría grave
y ahora que lo pienso
es verdad
que en el baile personas y cosas
se manifiestan
con rara intensidad;
lo que yo creo descubrir
es lo que afirma
aquel poema precolombino
acerca de que las personas nacen,
echan una o dos flores y mueren.
Algunas llevan su flor enhiesta
-lirio, cala, orquídea,
o rosa entre espinas-
o arrastran la memoria
de un antiguo esplendor
o dejan adivinar
la aparición de un pimpollo
o están ahí
envejeciendo en la espera
y desesperando
de una posible esterilidad.
Aquel poema dice que no,
que no venimos a vivir sobre la tierra,
que venimos a soñar,
que somos como una planta
que nace, crece, da su flor,
marchita y muere.
Y claro, en ese extraño equilibrio
de seguir adonde arree la música
-che, que a mí también me aplauden
cuando bailo-,
en ese difícil equilibrio
de movernos como sólo nos movemos
en el momento de nacer
o en el momento de jugar o copular
o de la agonía quizás,
uno da un salto
y tira adelante los brazos
y abre los puños
como si lo que pudieran desparramarse
fuesen estrellas,
y entonces, ahí está, florece
cada cosa, cada bailarín,
prado o desierto de hielo.
Así que aunque te cueste
aunque tengas que fingir
que te brota un manojo de pétalos y lunas
en la punta de cada cabello,
me inclino, te ruego
que salgas
conmigo al ruedo.
 

(Fuente: Cecilia Pontorno) 

Ángela Álvarez Sáez (Madrid, 1981)

 

 

 

UN FRAGMENTO DE LOS RITOS FAMILIARES 

 






Mamá y papá se casaron jóvenes.

Te imaginé de bebé

dormida en los brazos

de tu madre.

Luego te veo

correteando por el piso

recién estrenado de tus padres.

La infancia era la comba

y el pueblo al que ibais

los fines de semana

por una carretera

plagada de amapolas.

El pueblo era el corral

con juguetes y gatos.

El pueblo era la abuela

y el abuelo

y los tíos y los primos

reunidos a la mesa.

El pueblo eran las moras

y la misa de los domingos.

Una noche escuché

que mamá decía algo

sobre las hijas.

Y papá gritaba.

Y mamá lloraba.

Y pensé en mis muñecas

atando nudos azules a su pelo.

Y vi el mar de los veranos.

Y esa noche soñé con una grieta

y con ciervos que salían

a borbotones de su hendidura.

Mamá y papá hablaban

y tú no entendías su lenguaje.

Sus palabras eran avispas

invadiendo el país de los limones.

Mamá y papá se querían tanto.

Los gritos salían

de un agujero

minúsculo que avanzaba

por tus manos y se abría por tu piel

creando arrecifes

por los que el amor reptaba

como una babosa verde.

De noche oías

la respiración de la casa.

Y cerrabas los ojos

para que no te llevara

el hombre del saco.

Llamabas a tu madre

de noche

y ella acudía a ti y sus brazos

eran un conjuro de paz.

[...]




Ángela Álvarez Sáez

Los ritos familiares


Prólogo de Sara Montaño Escobar


Lastura


                (Fuente: Papeles de Pablo Müller)

 

Juan Bañuelos (Tuxla Gutiérrez, México, 1932-Ciudad de México, México, 2017)

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas 

 

FRASES

 

Aguas que van hacia la vida,
crisálidas de roca
la tentación y la promesa
¿quién las resiste?
En el telar de aquellas aguas
a contraluz resplandecían las horas
como espadas bruñidas por la sangre.
¿Tiene el pedrusco el corazón del fuego
que guarda el pedernal?
 
¿El respiro del clavo en la madera
no suscita la imagen del martillo?
Qué extraño fruto somos.
El miedo es la mitad de la muerte.
Contra la felicidad de los amos,
contra el linaje de la usura,
los que espiamos dentro de nosotros
cercenando nuestro nombre,
hemos aprendido a ver
la imagen de nuestro semejante.
 
 
 
__________________________
en "El traje que vestí mañana", Plaza y Janés, Ciudad de México, 2000. En la imagen, Juan Bañuelos (Tuxla Gutiérrez, México, 1932-Ciudad de México, México, 2017 / Diario del Noroeste)
 

(Fuente: Jonio González) 

Gabriela Mistral (Chile, 1889 - EEUU, 1957)

 

 

«La copa»

 




 
 
 
 
Yo he llevado una copa
de una isla a otra isla sin despertar el agua.
Si la vertía, una sed traicionaba;
por una gota, el don era caduco;
perdida toda, el dueño lloraría.

No saludé las ciudades;
no dije elogio a su vuelo de torres,
no abrí los brazos en la gran Pirámide
ni fundé casa con corro de hijos.

Pero entregando la copa, yo dije
con el sol nuevo sobre mi garganta:
«Mis brazos ya son libres como nubes sin dueño
y mi cuello se mece en la colina,
de la invitación de los valles».

Mentira fue mi aleluya: miradme.
Yo tengo la vista caída a mis palmas;
camino lenta, sin diamante de agua;
callada voy, y no llevo tesoro,
¡y me tumba en el pecho y los pulsos
la sangre batida de angustia y de miedo! 



en Tala, 1938  











Contribución indirecta a DscnTxt de Héctor Monsalve


(Fuente: Descontexto)

 

Anne-Marie Derèse (Franière, Bélgica, 1938 )

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas, personas estudiando y personas sonriendo 

 

LA MUJER

 

La mujer se acuesta por amor,
por el niño y por la muerte.
 
El resto del tiempo
está de pie
en los labios
la melodía
del encantador de serpientes.
 
Está de pie ante
el tren que parte,
ante la puerta cerrada,
ante un fuego
que sólo ella ve.
 
Sus manos se crispan,
los espejos se deforman.
 
Mira a las mujeres
embarazadas
que arrastran hacia ese fuego
un poco de carne tierna.
 
 
 
___________________________
en "Visage volé à l'oiseau", Dieu Brichart, Ottignies-Louvain-la-Neuve, 1985. Trad. de Eduardo Conde. En la imagen, Anne-Marie Derèse (Franière, Bélgica, 1938 / EdA)
 
 

LA FEMME

 

La femme se couche pour l’amour,
pour l’enfant et la mort.
 
Le reste du temps,
elle est debout
avec sur les lèvres
la mélodie
du charmeur de serpents.
 
Elle est debout devant
le train qui part,
devant la porte fermée,
devant un feu
qu’elle est seule à voir.
 
Ses mains se crispent,
les miroirs se déforment.
 
Elle regarde les femmes
grosses d’enfants
qui entraînent vers ce feu
un peu de chair tendre.
 

 

(Fuente: Jonio González) 

Ricardo Rojas Ayrala (Buenos Aires, 1963)

 

 

"Nube Treinta y Cuatro"

 

 II: Protégeme de ti, amor mío,/ 

en los almuerzos muertos con cuchillos a la francesa,/ 

en los fogonazos del impertérrito ciberespacio./ 

Protégeme de ti, amor mío./ 

Cuídame de los espejos infelices con su impecable silencio,/ 

abandonados en el desván más alto del corazón. 

 

 

En "Nubes" 

 

(Fuente: Eduardo J. Espósito) 

José Carlos Sánchez-Lara (Cienfuegos, Cuba, 1969)

 

 

Microscópicas IV

 

 

PAPEL DE LIJA

Un hombre embarazó una mosca. Hoy se queja de sus vástagos. Dispone trampas por la casa. Los hijos son bolsas resistentes.

 

ELOGIO DE LA LEY

Al adentrar su llave se abría otra puerta. Nunca la elegida.

 

PARA UNA TEORIA DEL MISREADING 

Aquella vez, el poeta Homero se había sentado sobre un montículo de (calle) Collins. Sonó la puerta de un Mustang. Cinco pelirrojos preguntaron si era Billy Faulkner. ¿Por qué has escrito insultos contra Helena T? Y sin dar tiempo a teorías, lo ultimaron con un bate de baseball.

El sándwich de Homero concluyó picoteado por gaviotas grises, abundantes en la zona al final de Abril (que engendra lilas de las cosas muertas).

 

LOS OBESOS

Se pasan un tísico de oreja a oreja antes de cenar, deshollinan sus dientes con un mastín. Hacen el amor sobre un muro, recortado con tijeras por temor al vértigo. Cementerio de abdómenes: región flatuosa.

 

DISCURSO DEL MÚLTIPLE

Érase una vez un hombre, aunque finalmente era una hoja, un calcio, una butaca, mejor dicho, un plomo.

¿No hay acá una falla (grandísima) en la conducta, es decir, en la semántica?

 

TODA CIUDAD ES TROYA (O RAZÓN DE LA CRÍTICA, RAZÓN DE LA ESCRITURA)

Publicó un texto sobre K, dijeron parecía Piglia.

Publicó un texto sobre Piglia, dijeron parecía K.

Publicó un texto sobre sí-mismo, dijeron se creía Ulises.

Publicó un texto sobre Ulises, dijeron parecía Homero.

Publicó un texto sobre Homero, dijeron no leyó La Ilíada.

Publicó un texto sobre La Ilíada, lo encarcelaron por subversivo.

Publico un texto sobre jaulas, dijeron se creía Pound.

(Publicó este texto, dijeron parecía Monterroso).

 

ANTIGUO

Se sabe. Toda escalera es karma del hombre retorcido. En la tradición de oscuros pueblos, las escaleras fueron abolidas. Hombres-ratas permanecen.

 

LOS ELEMENTOS DE LA NOCHE

Cerrar la luz, apagar la puerta. No, imposible ubicar el lecho. Levantarse, prender la luz, cerrar la puerta. De puerta a luz, un metro cinco. Mover lecho hasta esa luz, aunque lejos de la puerta no. Mejor lecho entre luz y puerta. Con una mano apagar luz, con otra mano cerrar la puerta. Puerta que cerrada ya no cierra incluso. Un metro cinco, lo mismo entre puerta y luz. Del centro del lecho extender los brazos. Abrir la luz, obturar la puerta (narrativa anfibológica). Puerta que cerrada incluso aunque. Al prender luz, abrir la puerta. Al cerrar puerta, ibidem.  ¿Y el lecho? Se puede resolver, un metro cinco. Prender luz con definición de puerta. Apagar puerta al tiempo que la luz sin mover el lecho. Se puede resolver. Elongar cuerpo entre luz y puerta al centro del lecho que también es cama.   Izquierda, derecha, hombros. Después dormir, matar fatiga entre lecho y puerta, entre luz y lecho con ojos cortados por la L al tiempo que también la P. No incluir otro elemento como mesa con artesanía a un metro veinticinco de una cama que también es lecho. Se puede resolver. Lo ubicuo es clausurar la luz, prender (narratar) el lecho aunque la puerta.

 

INSOMNIA

Burroughs

Se amarraba los ojos con dos ámpulas. Una era azul, la otra prohibida.

 

LA VICTORIA DE NORUEGA, 899 A.C.

Un rey está junto a su perro. Los dos sobrevivieron al combate.  Cruenta fue la noche. Cabezas, picas y armaduras se ven desperdigadas sobre un campo.

“Nuestros actos forjan la historia”, dijo el Rey. “Historia es un conjunto de opiniones subjetivas siempre sujetas a revalorización, redefinición o culpa”, opuso el can.

 

DE INCORREGIBLES

Si por equívoco –la burocracia es implacable en ciudad-Klem– capturan al sibilino del Rumbo-No (espía buzo en ensenadas lingüísticas donde significantes coinciden con las muertes del leyente) defenestran a ambos, captor y prisionero, profiriendo la palabra Ur.

Años después, una curva de sangre circunda aquel recinto bajo alfeizar de ventana.

 

DIGRESIONES Y ELUCUBRACIONES DEL PROFESOR INVISIBLE

Pregúntaselo a Nietzsche. Los hombres inferiores construyen rascacielos. Los demiurgos no construyen nada. Nada es el espacio idílico donde el justo se acopla con su símil, la pantera.

 

REFLEXIONES DE MAYA HAKIN

El visitante nocturno, entra, se sienta en el suelo a llorar.

Habitó una vez en nuestra casa. Hoy es un fantasma con cara de rencor o zarigüeya. Huele tan mal como el primer día en que mi madre lo trajo a convivir a nuestro lado.

Aunque ha muerto –––jura mi madre mientras corre y empuña una tijera, dando gritos por la sala––– su fantasma (todavía) ronda la habitación de los objetos múltiples.

 

FONÉTICA

Los mudos se parten la lengua al pronunciar la palabra hipercartomonografía.

 

PARA UNA TEORÍA DE CIRCUNSTANCIA

El discípulo JC escribe un ensayo sobre el maestro RSM. El maestro lo desdeña.  “Lo laudatorio sin profundidad, es contrario al sentido del sendero”.

Tras décadas de estudio, el discípulo JC escribe un segundo ensayo. El maestro lo desdeña. “La obsesión por el reconocimiento se aparta con rigor del sendero. Residuos de impureza”.

El último día de su vejez, el discípulo escribe un tercer ensayo sobre el maestro RSM. Después se mata. El maestro lo desdeña. “El camino de la destrucción se desvía del satori. Obstruye toda enseñanza”.

Visto esto, el maestro RSM elige otro discípulo.

 

AEROPUERTOS I

Los de seguridad advierten algo raro.

Tal vez portas una bomba bajo el calzoncillo, y te van a registrar.  Estás contra pared. Olfateado por psicólogos. Por el recto te inoculan cables, detectores, microchips. Destrozan tu maleta, rompen las fotografías de tu madre. Por embudos te obligan a beber esa pasta azul.

Tú número coincide con el ojo de un fantasma.

 

ORIGEN DE LA LÍRICA

A un perro rabioso lo expulsan del lugar de Origen.  La enfermedad activa su reloj. Mide al tiempo en convulsiones. Se engulle un intestino. Observa a otros perros periféricos descuartizar un animal cianótico. Los estudia. Propósito el que tiene: lobomotizar al higienista. No destinado al gran festín, el can escribe su primer poema:

oh

oh

 des

  frac

tu

 rar

  

LA DEFENSA

Alberto Rauschenberg siempre fue normal, hasta que aquella noche del 13 de julio, entre el calor y el ruido, comenzó a observar las cucarachas. Brotaban tras los utensilios a gran velocidad. Se escabullían por rendijas del suelo. Reaparecían incontables sobre el flan de leche.

Alberto Rauschenberg mirando las cucarachas mientras el reloj crecía su velocidad. Las cucarachas entre los dedos de Alberto Rauschenberg, mirando sus ojos que discurren como un péndulo.

“Racimos”, dijo. “Racimos”, repitió. Y luego “Racimos”, 775 veces. Eso consta en el acta del jurado. Entonces, honorables ciudadanos, Alberto Rauschenberg se levantó sin pensar, entró en la habitación donde dormía su mujer, y le comió la cabeza.

 

LIMITES E INSURANCE

Por desesperación del ser, cosa kantiana, fracturamos lo social. Ya es tiempo de quemar tu casa.

 

ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL INFIERNO

–Lo que ocurrió su señoría fue que, al resbalar, caí encima de aquel miembro viril erecto.

–¿Cuántas veces?, preguntó el juez.

–Habrán sido unas 20 o 25 veces, durante la fatal noche, señoría.

–¿Consecutivas?

–Sí…

–Más alto, ordenó el jerarca.

–¡Sí, señor!, repitió la mujer con firmeza.

–Bien, dictaminó el régulo descargando con la masa un seco golpe, la declaro inocente. Y al reo, pagar multa de 10 000 dólares, y 6 años de prisión.

Acto seguido 15 guardias esposaron a un hombre.  Tras ponerle una capucha negra, lo sacaron por la puerta que decía LEY.

 

RENCUENTROS

No ser atropellado por un rinoceronte. Las calles multiplican estas máquinas. Si percibe alguno corra en dirección perpendicular al fin.

 

OBSERVATORIAS I

Viene un hombre, se sienta, lee el periódico. Viene otro hombre, se sienta, lee el periódico. Viene un tercero, se sienta, lee revista deportiva.

Se levanta el primer hombre, deja el periódico en el banco. Se levanta el segundo hombre, deja el periódico en el banco. Se levanta el próximo, deja revista sobre el césped.

El primero y el segundo entablan diálogos cerca del reloj del parque. El tercero se va y no dice nada.

 

MAGISTERIUM

La Rectora estimulaba sus clases de liturgia con una rama enchumbada en alcohol y hormigas. Con gesto zen, corría un borde de la braga hasta exponer el orificio. La punta hurgaba entre sus piernas.  Sorprendida por discípulo explicaba su doctrina, sin desatender el gajo.

 

RUTINAS DE UN MONAGUILLO

Cada mañana salgo de mi sueño. Desayuno y entro en mí. Después decido perseguirme. Todo el día tras mi sombra, tras mis dilaciones. Hasta que al fin doy conmigo, me arrincono y decido afrontarme. Saco la navaja, pero suena el carillón.

 

INSTRUCCIONES PARA UNA FIJACIÓN ORAL

Al hendir el epitelio de una dama china, bloquear su garganta con un libro para que no chille como algunas puertas.

 

OBSERVATORIAS III

Vino una vieja, se sentó. Vino otra vieja, se sentó. Vino una tercera vieja y no dijo nada.  Tampoco se sentó.

 


Imagen: George Grosz, 1917-18, The Funeral (To Oskar Panizza), oil on canvas, 140 x 110 cm, Staatsgalerie Stuttgart, Stuttgart.

 

(Fuente: bookishandcompany.com)