miércoles, 4 de noviembre de 2026

Mirta Rosenberg (Rosario, 1951 - Buenos Aires, 2019)

 

 

 

 

 

Si alguien querría ser una tortuga
sería yo:
hacer de una sección cónica
mi propia sede prehistórica
alojada en la espina dorsal.
 
Ser tortuga
tiene algo de ideal:
desde joven luce arrugas
y en sentido literal
se hace mayor con los años
-a más edad
más tamaño.
Post-matrimonial,
sin lazos familiares
después de desovar,
igual a todas y cada una,
naturalmente hija de la luna,
sin embargo
no hay cisma
entre ella misma y sus lares.
 
Entre tantos avatares,
para mí
que estoy en mí
-puro apremio sin molicie-,
poco cuenta que sea lenta
su marcha en la superficie:
eso
me haría durar
y capaz de entrar al mar,
-que cubre dos tercios del mundo-
sabiendo que si me hundo
gano velocidad.


(Fuente: En Amor Arte)

Alfredo Rescia (Leones, Córdoba)

 

 

 

 

 

 

Apartado
de toda estrella.
 
Fuera de eje
gira el planeta.
 
Dónde
las manos posibles.
 
Columpiamos
en un trapecio
sin redes.
 
Altos
en el vértigo.
 

Robert Browning (Camberwell, Surrey, 1812 - Venecia, 1889)

 




 
 
 
 
Soliloquio del claustro español
 

I.
Grr— ¡allá va el que tanto aborrezco!
Riega tus condenadas macetas, ¡hazlo!
Hermano Lorenzo, sangre de Dios,
Si el odio matara a los hombres, ¡el mío te mataría!
¿Cómo? ¿Que necesitas podar tu mirto?
Oh, esa rosa está primero—
¿necesita que llenen hasta el borde su mísero florero?
¡Que te consuma el infierno entre sus llamas!

II.
Nos sentamos juntos durante la comida:
¡Salve tibi! Debo escuchar
sabias conversaciones sobre el clima,
el tipo de estación, la época del año:
No fue muy abundante la cosecha de alcornoques:
difícilmente podamos esperar agallas, eso lo dudo:
¿Cuál es el término latino para ‘perejil’?
¿Cuál el nombre griego para diente de león
?

III.
¡Vaya! ¡Tendremos nuestra fuente bruñida,
guardada con cuidado en nuestra alacena!
Provistos de una cuchara flamante
y una copa cada uno,
enjuagadas como en el ritual
antes de que toquen nuestros labios agrietados―
¡Marcadas para nosotros con una L como inicial!
(¡Je-je! ¡Y en ese momento su lirio se quiebra!)

IV.
¡Santo, en verdad! Mientras la morena Dolores
se acuclilla con Sanchicha afuera,
al lado del convento, contando historias,
remojando en el tanque las trenzas
negro azabache, brillosas, gruesas como crines de caballo,
―¿no veo acaso el brillo de su mirada letal,
como la de un corsario bereber?
(Es decir, ¡si quiere mostrármela!)

V.
Cuando termina la refacción,
nunca apoya en cruz
cuchillo y tenedor, según recuerdo,
como lo hago yo, en alabanza a Jesús.
Yo ilustro la Trinidad
cuando bebo naranja aguada—
en tres sorbos contrariando al arriano;
¡mientras él se la bebe de un trago!

VI.
Oh, ¿y esos melones? ¡Si él es habilidoso
tendremos una fiesta! ¡qué agradable!
Uno va hasta a la mesa del Abad,
cada uno obtiene una tajada.
¿Cómo andan tus flores? ¿Hay alguna doble?
¿Puedes ver alguna que se parezca a la fruta?
¡Qué extraño! ―Y yo, además, con esfuerzo,
¡a escondidas las mantengo bien podadas!

VII.
Hay un magnífico texto en Gálatas,
abordarlo significa
veintinueve maldiciones diferentes,
una efectiva por si otra falla:
si me tropiezo con él a punto de morir,
tan seguro como que el Cielo existe,
lo revoleo y lo lanzo por el aire
hasta el Infierno, ¿un maniqueo?

VIII.
¡Oh, mi contaminada novela francesa
en papel gris y fuente tosca!
Solo dale una mirada, inclínate
de pies y manos bajo las garras de Belial:
¿Si doblo las páginas de la pobre
edicióndecimosexta por la mitad,
cuando él recoje sus ciruelas,
abro un cedazo y las meto adentro?

IX.
¡O si no, está Satán! ―uno podría arriesgarse
a venderle el alma, pero dejando
en el contrato una tara que él no advierta
hasta que, sin retorno,
¡quede aplastada esa acacia rosada
de la que estamos tan orgullosos!
Hy, Zy, Hine...¡Santo Dios, ya dan las vísperas!
¡Plena gratia Ave, Virgo!
¡Grrr―tú, cerdo!

En Dramatic Lyrics, 1842

Traducción de Silvia Camerotto


Soliloquy of the Spanish Cloister

I. Gr-r-r―there go, my heart's abhorrence! /Water your damned flower-pots, do! /If hate killed men, Brother Lawrence, /God's blood, would not mine kill you! /What? your myrtle-bush wants trimming? /Oh, that rose has prior claims /Needs its leaden vase filled brimming? /Hell dry you up with its flames! //II. At the meal we sit together: /
Salve tibi! I must hear /Wise talk of the kind of weather, /Sort of season, time of year: /Not a plenteous cork-crop: scarcely /Dare we hope oak-galls, I doubt: /What's the Latin name for ``parsley''? /What's the Greek name for Swine's Snout? //III. Whew! We'll have our platter burnished, /Laid with care on our own shelf! /With a fire-new spoon we're furnished, /And a goblet for ourself, /Rinsed like something sacrificial /Ere 'tis fit to touch our chaps― /Marked with L. for our initial! /(He-he! There his lily snaps!) //IV. Saint, forsooth! While brown Dolores /Squats outside the Convent bank /With Sanchicha, telling stories, /Steeping tresses in the tank, /Blue-black, lustrous, thick like horsehairs, /―Can't I see his dead eye glow, /Bright as 'twere a Barbary corsair's? /(That is, if he'd let it show!) //V. When he finishes refection, /Knife and fork he never lays /Cross-wise, to my recollection, /As do I, in Jesu's praise. /I the Trinity illustrate, /Drinking watered orange-pulp― /Inthree sips the Arian frustrate; /While he drains his at one gulp! //VI. Oh, those melons! If he's able /We're to have a feast! so nice! /One goes to the Abbot's table, /All of us get each a slice. /How go on your flowers? None double? /Not one fruit-sort can you spy? /Strange!―And I, too, at such trouble, /Keep them close-nipped on the sly! //VII. There's a great text in Galatians, /Once you trip on it, entails /Twenty-nine distinct damnations, /One sure, if another fails: /If I trip him just a-dying, /Sure of heaven as sure can be, /Spin him round and send him flying. /Off to hell, a Manichee? //VIII. /Or, my scrofulous French novel /On grey paper with blunt type! /Simply glance at it, you grovel /Hand and foot in Belial's gripe: /If I double down its pages /At the woeful sixteenth print, /When he gathers his greengages, /Ope a sieve and slip it in't? //IX./Or, there's Satan!―one might venture /Pledge one's soul to him, yet leave /Such a flaw in the indenture /As he'd miss till, past retrieve, /Blasted lay that rose-acacia/We're so proud of! Hy, Zy, Hine ... /'St, there's Vespers! Plena gratia/Ave, Virgo! Gr-r-r―you swine!


Ilustración: La tentación de San Antonio (detalle), c.1515, Hieronymus Bosch

 

(Fuente: Otra Iglesia Es Imposible) 

Arturo Capdevila (Córdoba, 4 de marzo de 1889 - Buenos Aires; 20 de diciembre de 1967)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro 

 

 

MAGIA NEGRA 

 

.
¡Atadla! ¡Desnudadla! ¡Sujetadle
los brazos con la propia cabellera!
¡Sujetadle los puños por la espalda!
¡Cerradle el nudo con sus mismas trenzas!
 
Machacad entretanto en el mortero
hasta que polvo imperceptible sea,
la antigua pasta... ¡Machacad de modo
que en un polvo infernal cuaje la mezcla!
 
Mientras esto se cumple, vieja maga,
no olvides a las cómplices estrellas.
Yo cuidaré del trébede maldito,
donde el incienso que enbrujaste humea.
 
Y cuando tú lo mandes, profetisa,
yo mismo entre las carnes traicioneras,
le marcaré el tatuaje, poco a poco,
conforme al rito de la magia negra.
 
La hechizaremos con tan grave hechizo
que una roja locura la enceguezca,
y con los ojos ciegos, desolada
por infinito horror cruce la tierra.
 
De modo tal que el sacrilegio horrendo
que así me libra a la tieniebla eterna,
sea el crimen más cruel que hayas cumplido,
¡sacerdotisa de la magia negra!
 
Que así la amo y así por su pecado
pierdo el alma en las hórridas tinieblas...
¡Sacerdotisa!... Sí... Nada me digas...
¡Sé que el octavo círculo me espera!
 
Pues yo mejor que tú sé de tus artes,
y mucho más que tú sé de tu ciencia...
Por eso, por tus signos te lo juro:
¡Ay de ti si la cábala te yerra!
.
De: «𝘌𝘭 𝘭𝘪𝘣𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘯𝘰𝘤𝘩𝘦» (1917)
.
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Circe Maia (Montevideo, 1932)

 

 

 

 

 

El medio transparente

 


Lo mejor sería no pensar demasiado
en ellas, las palabras. Ellas vienen
así o de otro modo y no es tan importante.
 
Vidrios, ventanas son y habría que limpiarlas
con cuidado, por eso. No pintarlas
-¿qué verías detrás?- y no adornarlas.
 
Por mirar el adorno en la ventana
no miraste hacia afuera.
El más breve vistazo
hubiera sido al menos suficiente
para mirar la luz del otro lado.
 
Si, esa luz de afuera
sobre un rostro que pasa.
 

(Fuente: Marcela Machado) 

Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 5 de marzo de 1922 - Ostia, Lacio, 2 de noviembre de 1975)

 

 

«El día de mi muerte»

 

 Versión de Juan Carlos Villavicencio





 
 
 
En una ciudad, Trieste o Udine,
por una avenida de tilos,
cuando en primavera 
las hojas cambien de color,
caeré muerto
bajo el sol ardiente,
alto y rubio,
y cerraré los párpados
dejando el cielo a su esplendor.

Bajo un tilo tibio de verde
me hundiré en la oscuridad 
de mi muerte que dispersa
a los tilos y al sol.
Jóvenes hermosos
vendrán corriendo por esa luz
que acabo de perder,
saldrán volando de las escuelas
con sus rizos cayendo sobre la frente.

Yo seré joven todavía:
vestiré una camisa clara
y mis dulces cabellos lloverán
sobre el polvo amargo.
Aún estaré caliente,
y un niño corriendo por el tibio
asfalto de la avenida
posará su mano
sobre mi vientre de cristal.



en La religión de mi tiempo, 1961



 (Fuente: Descontexto)

Xavier Abril (Lima, Perú, 4 noviembre 1905–Montevideo, Uruguay, 1 enero 1990)

 


 

 

ELOGIO DE LA LOCURA 

 

  La locura es mi constante existencia. Vivo de mi locura. La locura es mi clima. Por todas partes yo voy a la locura. 
 
  Un caballo blanco es mi locura. La carpa de un circo a donde no llega el tiempo, es mi locura. La trompa del elefante, además de un niño con miedo cerca del elefante, es mi locura. La butaca vacía de un teatro es mi locura. Y una playa con huesos de náufragos. 
 
  Soy una manera de la locura. La libertad de la locura. El fondo, si queréis, de la locura.
Sé que me aproximo a la vida perfecta de la locura. 
 
 

NOCHE 

 

Abstraído, solo, lejano, entre el sonido de la lluvia. Debo vérmelas con mi fantasma nocturno. Estoy cerrado entre las vigas de la noche. Se apaga mi garganta. Mis manos se alargan con el fuego. Yo que podría volver a nacer, me pierdo, caído de la voz, en el silencio. 
 
 

VOCACIÓN DE SOLEDAD 

 

Yo trabajo mejor en la oscuridad. Cuando no distingo el mundo. A pura soledad me es dable caerme, herirme sin sollozar. 
 
Las raíces del cielo se han profundizado en mi pecho. No sé verdaderamente qué distancia puede haber de mi oscuridad al cielo; de mi cuerpo auroral al Cosmos. 
 
Soy un primitivo y un santo. En el agua y el fuego hallo el origen de mi canto. 
 
No temo a la lengua de llama ardiente. 
 
Los ríos pasan lejanos por mi espíritu. 
 
El cielo me es desconocido en la medida que una mujer virgen. 
 
 

SENTIDO NUEVO DE LA CIUDAD

 

La ciudad ama su crimen pero lo condena. Ama la alegría de una clase pero la condena en el hombre más humilde. Ama al traficante de las mujeres que la ciudad sostiene. La ciudad es la Bolsa y el Panteón. Dos cosas serias de la ciudad, que siente únicamente lo que gana y lo que pierde.
 
Guía de sueño (1925-1928)
 
En: Poesía soñada (2006)
Lima: Universidad de San Martín de Porres / Academia Peruana de la Lengua / Fondo Editorial Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2006, pp. 137, 138 y 139
 

(Fuente: Óscar Limache)