miércoles, 8 de julio de 2026

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

Los pies
vuelan
sobre la cima
y muerden
el horizonte chato
del equilibrio frontal.
 
Lo explicado
despoja a las cosas
de su corazón y atractivo. 
 
La vida es
lo que no es.

- Inédito -

 

Louise Glück (EEUU, 1942 - 2023)

 

 

UN POEMA DE AVERNO 

 






ECOS



I



Cuando pude imaginar mi alma

pude imaginar mi muerte.

Cuando imaginé mi muerte

mi alma murió. Eso

lo recuerdo perfectamente.


Mi cuerpo persistió.

No prosperó, persistió.

El porqué no lo sé.



II



Cuando era aún muy pequeña

mis padres se mudaron a un pequeño valle

rodeado de montañas

en lo que llamaban la región de los lagos.

Desde el jardín de la cocina

se alcanzaba a ver las montañas

cubiertas de nieve, incluso en verano.


Recuerdo una clase de paz

que no volví a experimentar nunca.


Algún tiempo después, se me ocurrió

convertirme en artista

para darle voz a esas impresiones.



III



El resto os lo he contado ya.

Unos pocos años de elocuencia, y luego

un largo silencio, como el silencio en el valle

antes de que las montañas te devolvieran

tu propia voz en forma de voz de la naturaleza.


Ahora este silencio me hace compañía.

Pregunto: ¿De que murió mi alma?

Y el silencio responde:


Si tu alma murió, ¿de quién es la vida

que vives ahora y cuándo

te convertiste en esa persona?




Louise Glück

Averno


Traducción de Andrés Catalán


Visor


                  (Fuente: Papeles de Pablo Müller)

 

Adam Zagajewski (Lviv, Ucrania, 1945-Cracovia, Polonia, 2021)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

Autorretrato

 


Entre ordenador, lápiz y máquina de escribir
se me pasa la mitad del día. Algún día se convertirá en medio siglo.
Vivo en ciudades ajenas y a veces converso
con gente ajena sobre cosas que me son ajenas.
Escucho mucha música: Bach, Mahler, Chopin, Shostakovich.
En la música encuentro la fuerza, la debilidad y el dolor, los tres elementos.
El cuarto no tiene nombre.
Leo a poetas vivos y muertos, aprendo de ellos
tenacidad, fe y orgullo. Intento comprender
a los grandes filósofos -la mayoría de las veces consigo
captar tan sólo jirones de sus valiosos pensamientos.
Me gusta dar largos paseos por las calles de París
y mirar a mis prójimos, animados por la envidia,
la ira o el deseo; observar la moneda de plata
que pasa de mano en mano y lentamente pierde
su forma redonda (se borra el perfil del emperador).
A mi lado crecen árboles que no expresan nada,
salvo su verde perfección indiferente.
Aves negras caminan por los campos
siempre esperando algo, pacientes como viudas españolas.
Ya no soy joven, mas sigue habiendo gente mayor que yo.
Me gusta el sueño profundo, cuando no estoy,
y correr en bici por caminos rurales, cuando álamos y casas
se difuminan como nubes con el buen tiempo.
A veces me dicen algo los cuadros en los museos
y la ironía se esfuma de repente.
Me encanta contemplar el rostro de mi mujer.
Cada semana, el domingo, llamo a mi padre.
Cada dos semanas me reúno con mis amigos,
de esta forma seguimos siendo fieles.
Mi país se liberó de un mal. Quisiera
que le siguiera aún otra liberación.
¿Puedo aportar algo para ello? No lo sé.
No soy hijo de la mar,
como escribió sobre sí mismo Antonio Machado,
sino del aire, la menta y el violonchelo,
y no todos los caminos del alto mundo
se cruzan con los senderos de la vida que, de momento,
a mí me pertenece.
 
 
Versión de Elzbieta Bortkiewicz
 
Fotografía de la portada del libro ‘Luces y sombras de Adam Zagajewski’, Anna Czabanowska-Wróbel.

 

(Fuente: Marcela Machado) 

Maria Wine (Dinamarca, 1912 - 2003)

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas 

 

 

Fragmento de "No la que tú crees” 

 

Yo no soy obviamente la
que tú crees que soy
Soy una luciérnaga angustiada
que no alcanza su propia luz (…)
Soy un cachorro de gato
que ha huido a lo alto de una frondosa copa
y no baja
mientras la sombra de un pastor alemán
ande dando pasos de lobo al pie del árbol
Soy la intrépida miedosa
la alegre triste
y hago como tú
me engaño con verdades a medias.
Soy aceptablemente imposible en todas partes
 
No,
no soy realmente la
que tú crees que soy (…) 
 
Soy un obstáculo para mí misma
y para otros
pero también un gran salto
que hace que otros salten
Soy un balón
que se niega a que lo metan en la portería a patadas
Soy un gorrión
que atesora migas de pan para una comida de cisne
¡Yo soy eso en mi interior
que nunca surge de tu interior!. 
 
 
(Traducción: Francisco J. Uriz) 
 
— Maria Wine 
Nació en Copenhague el 8 de julio de 1912
Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta a la sueca Karla Maria Petersen Lundkvist, más conocida como Maria Wine (1912-2003). A los cuatro años su madre la abandonó en un orfanato, en donde sufrió maltrato, y aunque tiempo después fue adoptada por su tía, su situación apenas mejoró. Luego, se casó, iniciando una vida más feliz. Fue su marido quien la animó a escribir. Nosotros hemos elegido este gran fragmento porque refleja muy bien una de las ideas centrales de su poesía: la distancia entre la imagen que los demás tienen de nosotros y la complejidad de nuestro verdadero mundo interior. Lo tomamos de “Poesía Nórdica” (1999).
 

(Fuente: Hermeneuta, Revista cultural) 

Javier Gil Martín (España, 1981)

 

 

DOS DE LAS SEIS POÉTICAS CON FORMA DE CRIMEN 

 

 




«Nos buscamos los dos. Ojalá fuera

este el último día de la espera».

JORGE LUIS BORGES



I


TENGO QUE HACERLO


Tengo que ir

lentamente

que se sepa

que he amado

toda forma

de matarte



II


Yo sé que sobrevive por tu espalda

no lo niegues ese frío intensísimo

tan pocas veces confesado incómodo

como una presencia extraña en la cama

o un cuchillo.




Javier Gil Martín

Seis poéticas con forma de crimen


Con ilustración de Enrique Cabezón


Pliegos del escorpión azul


                (Fuente: Papeles de Pablo Nüller)

Víctor Coral Cordero (Lima, Perú, 1968)

 

 

Puede ser una imagen de árbol, montaña, niebla, masa de agua y césped 

 

HOMENAJE AL MOSNA - revisitado 

 

𝗩𝗮𝗿𝗶𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗿í𝘁𝗺𝗶𝗰𝗮𝘀 𝗮 𝗼𝗿𝗶𝗹𝗹𝗮𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗠𝗼𝘀𝗻𝗮
 
 
Aquí el agua discurre con pesadez, como piedra disuelta --ese es su color-- corriendo hacia abajo.
 
Me siento sobre una piedra blanca y redonda a escuchar el bramido del Mosna.
 
¿Por qué la diferencia entre el discurrir moroso y el ruido vivo del río?
 
¿Será que allá arriba las aguas golpean las rocas, sacuden ramajes inclinados sobre el agua como pulsados por una sed vegetal?
 
O tal vez dentro de las aguas hay una corriente invisible que truena por salir...
 
Como sea, aquí recuerdo a padre y el corazón incrementa su ritmo un 16% aproximadamente.
 
Otra velocidad y otro flujo que se suman a la escena fluvial.
 
Y el ritmo de vuelo del macá andino y del churrín adereza un posible mapa del movimiento natural.
 
¡Mañana templada de formas vitales, de vivencias brillantes impuras!
 
Pero también las nubes aportan; aquello del aire, de los cúmulus, stratus y cirrus, de las variedades sugerentes del blanco.
 
Nubes cuyo ritmo se manifiesta en la forma de darse a los ojos de esas majestuosas presencias.
 
Calidades del blanco en un lienzo de impulsivas claridades...
 
El Mosna, el Mosna moja los rudos pies de Chavín ("el del medio", según el diccionario ancashino) y se empoza un rato abajo, en los baños de Quercos.
 
[Y yo vine a leer a orillas de este río, y este río ha mojado mi libro y se lo ha llevado como si quisiera él también leerlo.]
 
No importa. Aquí me quedo tranquilo:
he podido leer el libro de los ritmos del Mosna. Ha sido un bello intercambio.

 

(Fuente: Lab De Poesía) 

Forugh Farrojzad (فروغ فرخزاد, Teherán, Irán, 1935-Bagheri Kamasaei, Irán, 1967)

 

 

 

Puede ser una imagen de loro 

 

 

EN LA OSCURIDAD

 

En la oscuridad
te llamé
Todo era silencio y una brisa
que se llevaba la cortina
En el cielo apagado
una estrella ardía
una estrella partía
una estrella moría
 
Te llamé
te llamé
Tenía en las manos
mi existencia toda
como un cuenco de leche
La azul mirada de la luna
chocaba con los cristales
 
La canción de la tristeza
ascendía como humo
de la ciudad de los grillos
como humo sobre las ventanas
se deslizaba
 
Toda la noche allí
en mi pecho
hubo quien jadeaba
de desesperación
quien se levantaba
quien te deseaba
y sus dos manos frías
volvía a rechazar
 
Toda la noche allí
de las ramas negras
se estuvo desmoronando una tristeza
hubo quien se enajenaba
quien te llamaba
El aire se derrumbaba sobre él
como una ruina
 
Mi pequeño arbol
amaba al viento
al errante viento
¿Dónde está la morada del viento?
¿Dónde está la morada del viento?
 
 
_________________________
en "Nuevo nacimiento", trad. de Clara Janés & Sahand, Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, Madrid, 2004. Véase también "Eterno anochecer. Poesía completa", Gallo Nero, Madrid, 2019. Ed. y trad. de Nazanin Armanian. En la imagen, Forugh Farrojzad (فروغ فرخزاد, Teherán, Irán, 1935-Bagheri Kamasaei, Irán, 1967 / Mehr News)
 
Obligada a casarse a los 16 años, madre a los 17, Forugh Farrojzad publicó su primer libro a los 19, por lo que fue repudiada por su marido, que consiguió la tenencia de su hijo. Perseguida por el régimen de Teherán (el del sha por entonces), en 1956 consiguió huir a Francia en 1956. Publicó varios libros más y fue directora de cine. Muere en 1967 en "extrañas circunstancias" (para evitar un vehículo que venía en sentido contrario se desvió y se estrelló contra un muro) cuando preparaba el papel de una obra teatral. La mayor parte de las fuentes implican en su muerte a los servicios secretos iraníes.
 

(Fuente: Jonio González)