A PRIMERA VISTA
«Amor a primera vista», dicen algunos, equivocando
el descubrimiento del desamparo gemelo
frente al enorme arrastre de la procreación.
Pero, ¿amistad a primera vista? Esto también
engancha ferozmente al sorprendido corazón
y las mejillas palidecen y se sonrojan luego.
AT FIRST SIGHT
«Love at first sight,» some say, misnaming
Discovery of twinned helplessness
Against the huge tug of procreation.
But friendship at first sight? This also
Latches fiercely at the surprised heart
So that the cheek blanches and then blushes.
SOLO CON TUS LABIOS
Esta mujer honesta, desafiada en el ocaso
junto al portón del jardín, quizá bajo la luna,
oliendo a madreselvas, se atrevió a negar
su amor a un ardiente amante: sólo con sus labios,
no con su corazón. No había cita previa,
cogida de sorpresa, ¿qué más pudo decir?
Por los niños, fue venial la mentira;
«por los niños», luchó con su conciencia.
Pero una mentira mortal debe seguir antes del alba:
desafiada como siempre en su propio lecho,
le declara su amor a un esposo apremiante,
no con su corazón, sólo con sus labios;
«por los niños», lucha con su conciencia,
«por los niños»—repentinamente se vuelve fría hacia ellos.
WITH HER LIPS ONLY
This honest wife, challenged at dusk
At the garden gate, under a moon perhaps,
In scent of honeysuckle, dared to deny
Love to an urgent lover: with her lips only,
Not with her heart. It was no assignation;
Taken aback, what could she say else?
For the children’s sake, the lie was venial;
«For the children’s sake,» she argued with her conscience.
Yet a mortal lie must follow before dawn:
Challenged as usual in her own bed,
She protests love to an urgent husband,
Not with her heart but with her lips only;
«For the children’s sake,» she argues with her conscience,
«For the children»—turning suddenly cold towards them.
EL CLIMA DEL PENSAMIENTO
El clima del pensamiento pocas veces se ha descrito.
No es el terror de la escarcha caucasiana,
ni ese cavilante calor hindú
para el que un taparrabos y un plato de arroz
alcanza hasta que llega el pestilento monzón.
Pero, sin invierno, la sangre se adelgazaría;
o, sin verano, los hogares arderían demasiado.
En el pensamiento las estaciones coinciden.
El pensamiento tiene un mar al cual mirar, sin viajar;
colinas para quebrar el borde de un cielo blando,
que no deben escalarse en busca de un paisaje aún más blando,
pocos pájaros, lo bastante para los gusanos
cuyo destino no es volverse mariposas;
pocas mariposas, lo bastante para las flores
que son el lujo de un huerto henchido;
algunas veces, viento, en las chimeneas del atardecer;
lluvia en el techo del alba, en la mirada adormecida;
rayas de nieve en la cumbre de la colina, alimentando
el tierno arroyo a la entrada del valle
que reverdece el valle y parte los labios;
el sol, simple como un vecino del campo;
la luna, grandiosa, sin nubes que la adornen.
THE CLIMATE OF THOUGHT
The climate of thought has seldom been described.
It is no terror of Caucasian frost,
Nor yet that brooding Hindu heat
For which a loin-rag and a dish of rice
Suffice until the pestilent monsoon.
But, without winter, blood would run too thin;
Or, without summer, fires would burn too long.
In thought the seasons run concurrently.
Thought has a sea to gaze, not voyage, on;
And hills, to rough the edge of the bland sky,
Not to be climbed in search of blander prospect;
Few birds, sufficient for such caterpillars
As are not fated to turn butterflies;
Few butterflies, sufficient for such flowers
As are the luxury of a full orchard;
Wind, sometimes, in the evening chimneys; rain
On the early morning roof, on sleepy sight;
Snow streaked upon the hilltop, feeding
The fond brook at the valley-head
That greens the valley and that parts the lips;
The sun, simple, like a country neighbour;
The moon, grand, not fanciful with clouds.
LA PUERTA
Cuando ella entró súbitamente
pareció que la puerta no volvería a cerrarse,
ella ni siquiera la cerró—ella, ella—
el cuarto quedó abierto a un mar visitador
que ninguna puerta podía frenar.
Sin embargo, cuando al fin .sonrió, ladeando la cabeza
para decirme adiós,
allí donde antes sonrió,
había una puerta oscura cerrándose sin fin,
las olas se alejaron.
THE DOOR
When she came suddenly in
it seemed the door could never close again,
Nor even did she close it—she, she—
The room lay open to a visiting sea
Which no door could restrain.
Yet when at last she smiled, tilting her head
To take her leave of me,
Where she had smiled, instead
There was a dark door closing endlessly,
The waves receded.
ELLA CONFIESA SU AMOR MIENTRAS ESTA MEDIO DORMIDA
Ella confiesa su amor mientras está medio dormida,
en las horas oscuras,
con medias palabras, en susurros:
mientras la tierra se mueve en su sueño invernal
y hace germinar a la hierba, a las flores
a pesar de la nieve
a pesar de la nieve que cae.
SHE TELLS HER LOVE WHILE HALF ASLEEP
She tells her love while half asleep,
In the dark hours,
With half-words whispered low:
As Earth stirs in her winter sleep
And puts out grass and flowers
Despite the snow,
Despite the falling snow.
LA DIOSA BLANCA
Todos los santos la denigran, y todos los hombres cuerdos
gobernados por la regla de oro del Dios Apolo,
en menosprecio de la cual nos hicimos a la vela para encontrarla
en regiones distantes donde más probablemente se halle,
a quien por encima de todas las cosas deseábamos conocer:
hermana del espejismo y del eco.
Fue una virtud no quedarse,
seguir nuestro obstinado y heroico camino
buscándola en la cima del volcán,
entre hielo apretado o allí donde la pista se había borrado
más allá de la caverna de los siete durmientes:
cuya ancha y alta frente era tan blanca como la de cualquier leproso,
cuyos ojos eran azules, con labios como bayas de fresno,
y el cabello de miel ondulante cubriendo sus caderas blancas.
Una verde savia primaveral agitándose en el bosque joven
se prepara a celebrar a la Madre Montaña,
cada pájaro cantor trinará un rato para ella;
pero a nosotros se nos ha dado, aún en noviembre,
la estación más cruel, tal agudo sentido
de su magnificencia desnuda
que olvidamos la crueldad y la traición pasadas,
sin importarnos dónde puede caer el próximo rayo.
THE WHITE GODDESS
All saints revile her, and all sober men
Ruled by the God Apollo’s golden mean—
In scorn of which we sailed to find her
In distant regions likeliest to hold her
Whom we desired above all things to know.
Sister of the mirage and echo.
It was a virtue not to stay,
To go our headstrong and heroic way
Seeking her out at the volcano’s head,
Among pack ice, or where the track had faded
Beyond the cavern of the seven sleepers:
Whose broad high brow was white as any leper’s,
Whose eyes were blue, with rowan-berry lips,
With hair curled honey-coloured to white hips.
Green sap of Spring in the young wood a-stir
Will celebrate the Mountain Mother,
And every song-bird shout awhile for her;
But we are gifted, even in November
Rawest of seasons, with so huge a sense
Of her nakedly worn magnificence
We forget cruelty and past betrayal,
Heedless of where the next bright bolt may fall.
LA TIERRA SECRETA
Toda mujer de verdadera alcurnia posee
una tierra secreta más real para ella
que este pálido mundo exterior:
A media noche cuando la casa está silenciosa
deja a un lado aguja o libro
y la visita invisible.
Cerrando sus ojos, improvisa
un portón de cinco barras entre altos abedules,
salta por encima y toma posesión.
Luego corre, o vuela, o monta un caballo
(un caballo llegará al trote a saludarla)
y viajará donde ella quiera;
puede hacer crecer la hierba, incitar a los lirios
a mudarse de botón a flor mientras ella mira,
dejar que los peces coman de su mano.
Ha fundado ciudades, plantado arboledas
y bendecido valles por arroyos que corren
frescos a una bahía cerrada.
Nunca me atreví a interrogar a mi amada
acerca del gobierno de su reino
o su geografía,
tampoco la seguí entre esos álamos,
a horcajadas sobre el portón,
espiando en la niebla.
Sin embargo me ha prometido, cuando yo muera,
un albergue bajo su palacio personal
en un claro del bosque
donde crezcan las gencianas y los alhelíes
y podamos a veces encontrarnos
THE SECRET LAND
Every woman of true royalty owns
A secret land more real to her
Than this pale outer world:
At midnight when the house falls quiet
She lays aside needle or book
And visits it unseen.
Shutting her eyes, she improvises
A five-barred gate among tall birches,
Vaults over, takes possession.
Then runs, or flies, or mounts a horse
(A horse will canter up to greet her)
And travels where she will;
Can make grass grow, coax lilies up
From bud to blossom as she watches,
Lets fish eat from her palm.
Has founded villages, planted groves
And hallowed valleys for brooks running
Cool to a land-locked bay.
I never dared question my love
About the government of her queendom
Or its geography,
Nor followed her between those birches,
Setting one leg astride the gate,
Spying into the mist.
Yet she has pledged me, when I die,
A lodge beneath her private palace
In a level clearing of the wood
Where gentians grow and gillyflowers
And sometimes we may meet.
A JUAN EN EL SOLSTICIO DE INVIERNO
Sólo hay una historia, una historia sólo
que merezca ser contada por ti,
ya sea como bardo sabio o niño talentoso;
a ella pertecen todas las líneas o los objetos triviales
que estremecen con su brillo
las historias corrientes en que se extravían.
¿Es de árboles que hablas, de sus meses y virtudes,
o de extrañas bestias que te acosan,
o de pájaros que te croan la Triple Voluntad?
¿O es del zodíaco, de cómo gira lento
bajo la Corona Boreal,
prisión de todos los reyes verdaderos que han reinado?
Agua al agua, arca de nuevo al arca,
de mujer otra vez a mujer:
que cada nueva víctima camine sin vacilar
el nunca alterado circuito de su destino,
trayendo doce semejantes como testigos
de su ascenso estrellado y su estrellada caída.
¿O es de la plateada belleza de la virgen,
mitad mujer mitad pez?
En su mano izquierda lleva un membrillo frondoso,
mientras con la derecha curva sonriente un dedo.
¿Cómo puede frenarse el rey?
Con realeza entonces cambia vida por amor.
¿O es de la inmortal serpiente incubada en el caos,
cuyos anillos contienen el océano,
dentro de cuyas fauces con espada desnuda salta,
y luego en agua negra, enredándose en los juncos,
batalla tres días con sus noches,
para ser arrojada junto a su playa de conchas?
Cae mucha nieve, los vientos braman cavernosos,
ulula el búho desde el saúco,
el miedo en tu corazón implora el cáliz de amor:
dolor al dolor mientras las chispas se alzan.
El leño se queja y confiesa:
sólo hay una historia, una historia sólo.
Habita en su bondad, habita en su sonrisa,
no olvides las flores
que el gran jabalí pisó en tiempo de la hiedra.
Su frente era cremosa como la cresta de la ola,
sus ojos gris-mar eran salvajes
pero nada se promete que no sea cumplido
TO JUAN AT THE WINTER SOLSTICE
There is one story and one story only
That will prove worth your telling,
Whether as learned bard or gifted child;
To it all lines or lesser gauds belong
That startle with their shining
Such common stories as they stray into
Is it of trees you tell, their months and virtues
Or strange beasts that beset you,
Of birds that croak at you the Triple will?
Or of the Zodiac and how slow it turns
Below the Boreal Crown,
Prison of all true kings that ever reigned?
Water to water, ark again to ark,
From woman back to woman:
So each new victim treads unfalteringly
The never altered circuit of his fate,
Bringing twelve peers as witness
Both to his starry rise and starry fall.
Or is it of the Virgin's silver beauty,
All fish below the thighs?
She in her left hand bears a leafy quince;
When with her right she crooks a finger, smiling,
How may the King hold back?
Royally then he barters life for love.
Or of the undying snake from chaos hatched,
Whose coils contain the ocean,
Into whose chops with naked sword he springs,
Then in black water, tangled by the reeds,
Battles three days and nights,
To be spewed up beside her scalloped shore?
Much snow is falling, winds roar hollowly,
The owl hoots from the elder,
Fear in your heart cries to the loving-cup:
sorrow to sorrow as the sparks fly upward.
The log groans and confesses:
There is one story and one story only.
Dwell on her graciousness, dwell on her smiling,
Do not forget what flowers
The great boar trampled down in ivy time.
Her brow was creamy as the crested wave,
Her sea-grey eyes were wild
But nothing promised that is not performed.
(Del libro homónimo,
Lumen, 1981)
Robert Graves
(Traducción de Claribel Alegría y Darwin J. Flakoll)
Robert Graves nació en 1895 en Londres, Inglaterra y falleció en 1985 en Deyá, Mallorca , España. Poeta,
ensayista y novelista inglés que combinó la ironía, el intelecto y el
clasicismo, muy conocido por sus novelas de corte histórico. Durante la
Primera Guerra Mundial, Robert Graves sirvió en Francia con los "Royal
Welch Fusiliers". Precisamente el día que cumplía veintiún años es
herido por la esquirla de una granada y es dado por muerto. Esa
experiencia, que resulta suficiente para incorporarlo al grupo de poetas
denominado por algunos críticos como "Los poetas de la guerra del 14",
junto a Wilfred Owen y David Jones, es la que define ese sentimiento y
esa aspereza de sus primeros poemas recogidos en Over the Brazier (1916)
y Fairies and Fusiliers (1917). En 1926 fue nombrado profesor de
literatura inglesa de la Egyptian University. En 1930 se traslada a
Mallorca donde junto con la poetisa y novelista, especializada en temas
helenísticos, Laura Riding, funda y dirige la Seizin Press. Retorna a
Inglaterra durante la guerra civil española para, una vez finalizada
ésta, instalarse definitivamente hasta su muerte en la isla balear.
Antes de 1914, Graves comenzó su carrera como un poeta típico de la
época georgiana, pero sus experiencias bélicas y las dificultades de su
vida personal dotaron a su poesía posterior de una profundidad y un tono
mucho más dolorosos. Sin embargo, se mantuvo fiel a la tradición, más
que al modernismo, al priorizar la métrica y la claridad de significado
en sus versos. Sus poemas de amor melancólicos son considerados entre
los mejores de la literatura inglesa del siglo XX, junto con los de W.
B. Yeats. En 1939 publica su primera colección completa de poesías,
Collected Poems. Como poeta Graves siempre participó en las antologías
de Georgian Poetry. La popular sencillez de sus primeros poemas irá
derivando, con la influencia de Empson y Eliot y la incorporación de las
doctrinas de Freud, la metafísica y la psicología, hacia un lenguaje
más hermético e introspectivo. Sin embargo, en sus posteriores
colecciones como Poems (1946), Poems and Satires (1951) y Poems (1953)
se muestra menos intelectual y agrio y su actitud ante la vida se hace
más objetiva, de mayor aceptación y generosidad. En esta línea están
orientados Collected poems (1965) y los más recientes, Poems 1965-1968
(1968) y Poems (1970), breves y mezclados de desilusión y
rejuvenecimiento. Graves destacó también el campo del ensayo y la novela
histórica. Como ensayista ya es un clásico su estudio La diosa blanca
(1948), tratado de mitología literaria donde Graves rastrea la relación
existente entre la luna y la creación poética; este texto está a la
altura de La rama dorada, de R. Frazer. Dentro de la misma modalidad
ensayística está su polémico como monumental Los mitos griegos (1955).
Tampoco hay que olvidar su labor como traductor, dentro de la cual es
obligado mencionar sus memorables traducciones de El asno de oro, de
Apuleyo, La Farsalia, de Lucano y Los doce Césares, de Suetonio. Debe
resaltarse su faceta de autor de novelas históricas. Graves se dedicó a
este tipo de novelas porque tenía que mantener a su familia y no podía
hacerlo con sus obras en verso. En Yo, Claudio (I, Claudius) y Claudio
el dios, ambas de 1934., Graves hace un retrato, bajo una visión muy
particular, del primer período del Imperio Romano, desde el punto de
vista narrativo de Claudio. En ambas se describe el ambiente de
brutalidad, lujuria, violencia, superstición y arbitrariedad de la Roma
del siglo I; esta descripción se hace con una voluntad desmitificadora y
crítica, como ocurre en general en todas las obras de este tipo que
Graves aborda.