lunes, 16 de febrero de 2026

Akiko Yanagiwara, conocida también como Byakuren ("Loto blanco") Yanagiwara (宮崎 燁子, Tokio, Japón, 1885-1967)

 

 

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CINCO POEMAS

 

En mis sueños de una noche de primavera
amigo y desconocido se parecen,
como en mi amor de juventud. 
 
**
En consideración a esta vida aburrida,
todo el día he dicho mentiras
y escuchado mentiras.
 
**
Sólo por un instante soñé
mientras dormitaba.
¿Ya han pasado cien años?
 
**
Yo estoy aquí.
¿Dónde está Dios?
Es de noche,
y las solitarias estrellan titilian.
 
**
El humo del incienso,
ascendiendo y formando ondas,
se diluye y desvanece.
Mi corazón se va con él.
 
 
 
_________________________
en "Fifteen Poets of Modern Japan", University of Washington, Seattle, 1928, ejemplar digital. Edición y traducción al inglés, Glenn Hughes y Yozan T. Iwasaki. Versiones del inglés al castellano, Jonio González. En la imagen, Akiko Yanagiwara, conocida también como Byakuren ("Loto blanco") Yanagiwara (宮崎 燁子, Tokio, Japón, 1885-1967 / tateshina-shinyu.com)
 
 
 

In my dreams of a spring night,
friend and stranger are alike,
as in my youthful love.
 
**
For the sake of this dull life,
all day long have I spoken lies
and listened to lies.
 
**
For a moment only did I dream
as I lay napping.
Have a hundred years passed by?
 
**
I am here,
where is God?
It is night,
and the lonely stars are twinkling.
 
**
The incense smoke,
Rising and wavering,
Thins and dissolves.
My heart goes with it.
 

 

(Fuente: Jonio González) 

Eugenio Montale (Génova, 12.10.1896 – Milán, 12.09 1981)

 

 





BARCAS SOBRE EL MARNE

 

 

Felicidad del corcho abandonado
a la corriente
que diluye a su alrededor los puentes reflejados
y el plenilunio pálido en el sol:
barcas en el río, ágiles bajo el verano
y un murmullo estancado de ciudad.
Ves a un tiempo los remos y el prado, si el cazador
de mariposas arriba con su red,
la arboleda sobre el muro donde la sangre
de drago se repite en el cinabrio.

Voces sobre el río, estampidos en las orillas,
o rítmico escandir de piraguas
en el ocaso que se filtra
entre las copas de los nogales, mas donde está
la lenta procesión de estaciones
que fue un alba infinita y sin caminos,
dónde la larga espera, cuál es el nombre
del vacío que nos invade.

El sueño es éste: un vasto,
un infinito día que refunde,
entre los diques, casi inmóvil, su resplandor,
y en cada recodo el buen trabajo del hombre,
el mañana velado que no horroriza.
Y otro era el sueño aún, mas su reflejo
inmóvil sobre el agua que huía, bajo el nido
del pendulino, aéreo e inaccesible,
era silencio altísimo en el grito
acorde del mediodía y una mañana
más larga era la tarde; el gran fermento
era vasto reposo.
Aquí…el color
que resiste es el de la rata que ha saltado
entre los juncos o, con su rociada de metal
venenoso, del estornino que desaparece
entre los vapores de la orilla.
Un día más,
repites. Oh, ¿qué repites? ¿Y adónde lleva
esta boca que hormiguea en un chorro
solo?
La tarde es ésta. Ahora podemos
bajar hasta que la Osa se ilumine.

(Barcas dominicales sobre el Marne, en carrera
en el día de tu fiesta.)

 

traducción de Horacio Armani 

 

(Fuente: Aire Nuestro) 

Wislawa Szymborska (Kórnik, Polonia, 1923-Cracovia, Polonia, 2012)

 

 

 

 

UN POEMA DE  POESÍA COMPLETA

 






LA ALEGRÍA DE ESCRIBIR




¿Adónde corre, a través del bosque escrito, esta

corza escrita?

¿A beber del agua escrita

que copiará su hocico como papel carbón?

¿Por qué levanta la cabeza, habrá oído algo?

Apoyada en cuatro patas prestadas por la verdad,

por debajo de mis dedos aguza los oídos.

Silencio, esta palabra también susurra sobre el

papel

y retira

las ramas causadas por la palabra «bosque».


Sobre la hoja blanca acechan para saltar

letras que puedan combinarse mal,

frases que acosan

y ante las cuales no habrá salvación.


Hay en una gota de tinta una reserva considerable

de cazadores que apuntan, con un ojo entrecerrado,

preparados para bajar por la empinada pluma,

para cercar a la corza, dispuestos a disparar.


Olvidan que esto no es la vida.

Aquí rigen otras leyes, negro sobre blanco.


Un abrir y cerrar de ojos durará tanto como yo

desee,

permitirá que lo divida en pequeñas eternidades,

llenas de balas detenidas en pleno vuelo.

Si lo ordeno, aquí no sucederá nada para siempre.

En contra de mi voluntad no caerá ni siquiera una

hoja,

ni se doblará una brizna de hierba bajo el punto de

una pezuña.


¿Existe pues un mundo

sobre el que tengo un dominio absoluto?

¿Un tiempo que ato con cadenas de signos?

¿Una existencia incesante a mis órdenes?


La alegría de escribir.

La posibilidad de perpetuar.

La venganza de una mano mortal.




Wislawa Szymborska

Poesía completa


Traducción de Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Katarzyna Moloniewicz


Visor

 

               (Fuente: Papeles de Pablo Müller) 

Yao Feng (China, 1958)

 

 

«Hospital»

Traducción de Miguel Ángel Petrecca
 




 
 
 
Cama desvencijada, flores de plástico 
sobre la mesa, no marchitas, llenas de polvo, 
los familiares rodeando con su llanto 
al muerto como con una pared

Detrás de la ventana se abren las flores del algodón, 
se reflejan en la ventana, como escupitajos de sangre

Comenzamos a ordenar sus pocas cosas: 
un cuaderno y un celular, un espejo, peine y sobretodo, 
zapatos y medicamentos: entre ellas un reloj Seiko 
que sigue haciendo sin pausa tictac





en Un país mental. 150 poemas chinos contemporáneos
Gog y Magog, 2023


(Fuente: Descontexto)



 

Li Liuyang (China, 1994)

 

 

"Ilusión"

 


 
 
 
Un coche corre bajo una fuerte tormenta.
Olvidarás la lluvia,
y sentirás
que este coche
está secando su propio cabello
 
 

Li Liuyang, incluido en Liberoamérica (10 de abril de 2021, trad. de Angela Tongxin Fan).
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras) 


 

Tito Lucrecio Caro (Pompeya, 98/Ercolano, 94-Roma, 50/55 a. de C.)

 

 

De la naturaleza de las cosas, IV,

1096-1120

 

Como el que siente sed soñando y no consigue
que las aguas apaguen el ardor de sus miembros
y busca manantiales pero se esfuerza en vano
y siente sed bebiendo en la mitad de un río,
así en el amor Venus engaña a los amantes
y aun presentes sus cuerpos no se pueden saciar
ni arrancan sus caricias nada a los tiernos miembros
al errar vacilantes en el cuerpo del otro.
Y finalmente cuando entrelazados gozan
de la flor de la edad y en el cuerpo se anuncian
los placeres y Venus intensamente siembra
el campo femenino, entonces mezclan ávidos
los cuerpos, las salivas de sus bocas, respiran
deseosos, se muerden, y es en vano: no obtienen
nada y tampoco pueden abrir ni entremezclar
un cuerpo con el otro. Porque eso pareciera
que pretenden, tan ávidos los fija en su red Venus
mientras la voluptuosa potencia del deseo
los derrite. Y al fin el ansia acumulada
se expulsa de los nervios: sobreviene una pausa
en el violento ardor. Pero enseguida el mismo
frenesí vuelve y vuelven ellos a perseguir
eso que buscan, sin encontrar la manera
de remediar su mal, y ciegos languidecen
consumiéndose a causa de su secreta herida.
 
Traducción de Alejandro Crotto 
 


TRADUCTOR INVITADO: ALEJANDRO CROTTO

Esta semana vamos a leer siete poemas en traducción del poeta, traductor y ensayista argentino Alejandro Crotto (1978). Ale fue mi primer gran amigo en la poesía. Nos conocimos ya no sé si en este milenio o el anterior –en 1999 o 2000–, en una clase de latín de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, donde quedamos sentados uno al lado del otro por azar. Los dos llevábamos una cantidad a todas luces exagerada de libros de poesía, que cada uno procedió a apilar sobre el pupitre que le había tocado. Al notar que éramos parte de una coreografía involuntaria, nos miramos, nos reímos y nos presentamos. Y si bien ese día la profesora tuvo que amonestarnos varias veces por interrumpir la clase con nuestro parloteo poético, que poco tenía que ver con el latín; y aunque luego los años nos llevaron por caminos distintos–, Ale y yo nunca dejamos de encontrarnos y de hablar el mismo idioma.

 

(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib) 

domingo, 15 de febrero de 2026

Sebastián Jaka (Buenos Aires)

 

 

387.
 
 
.
Flacos Galgos hambrientos ahí, junto al ruido.
.
¿Cómo vas a hacer con todas esas voces que te dicen que hay algo malo
en vos?
.
Siempre supiste que había algo malo en vos.
.
La poesía del infortunio pasó de moda y ya no sabés qué hacer.
.
Con tu infortunio.
.
Porque hay algo que está mal en vos, podés verlo en los ojos de la gente, en el espejo, en el espejo de los ojos de la gente.
.
Ellos lo saben, vos lo sabés.
.
Hay algo jodidamente malo.
.
Y apenas sos el síntoma.
.
.
En estas cosas pensás, mientras volvés a casa
entre la niebla.