sábado, 22 de agosto de 2026

Eugenio Mandrini (Buenos Aires, 1936 - 2021)

 

 

 

 

 

 

 

Estoy entre los que buscamos Aquello.
No somos muchos. Apenas unas almas ávidas
andando por los infiernos de esta tierra
que sin embargo va perdiendo la luz.
Estoy entre los que buscamos Aquello
que suele aparecer tras el torbellino de las visiones
o en los destellos de ciertos libros
de cólera y espuma: un lugar secreto imaginado
donde el tiempo aún no gastó sus primeros días.
Estoy entre los que buscamos Aquello.
No somos muchos y estamos locos (dicen)
porque sólo a los muertos les está dado entrar
a la dimensión de los grandes sueños,
tercamente locos (dicen) por querer saciar la sed
en la lengua de la verdad dado que ella es piedra muda.
Estoy entre los que buscamos Aquello.
A veces alguno lo augura y canta,
canta un himno todavía no escrito que habla
de hacer azul la sombra, olvido el llanto, sin trémolo
la jaula, inaudible la palabra vana,
hasta que una gota de penumbra apaga
el júbilo y los ojos.
Estoy entre los que buscamos Aquello,
que para algunos es la atracción del abismo,
para otros el único lugar bajo el sol
que ya no arde como entonces, y
para los que miran con un ojo ciego
y el otro desmesurado, la belleza que huye
y que no tiene fin.
Estoy entre los que buscamos Aquello.


 (Fuente: Marcela Machado)

A. R. Ammons (Whiteville, EEUU, 1926 – Ithaca, 2001)

 

 

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Antología bilingüe de A. R. Ammons, uno de los poetas estadounidenses más importantes del siglo XX, heredero además del mejor trascendentalismo norteamericano. El libro incluye algunos anexos, como una entrevista al autor realizada en 1994 en The Paris Review.

En Zenda reproducimos cinco poemas de Backyard (Auralaria), de A. R. Ammons.

***

 

EXPLORADOR

 

Si te fuerzan a dejar las orillas de la razón,
a deslizarte por las paredes
de abovedadas cuevas marinas
para adentrarte en la inerte, tímida claridad

del anochecer, allí donde las olas no osan romper,
en una reposada molienda coloidal,
rica en grano, lleva contigo una luz: lleva A = πr2,
lleva de Kepler las áreas iguales

en tiempos iguales: como aerolínea escoge L’Albatros
de Baudelaire: como marcas de profundidad
que te impulsen a volver, fija las palabras
de la regla de oro: da consistencia

a la noche de tu búsqueda con cúmulos
de luz antigua:
recuerda la sagrada gavilla, las mimbres
de la civilización, el santo

atadillo de los elementos: si para arrojar algo de luz
debes sumirte en el caos de la difusión, lleva una luz que proyecte,
que incite a esa oscuridad a recogerse: lleva A es a B

lo que A más B es a A: si para convertir en luz
la oscuridad, en bondad la maldad,
te fuerzan a dejar las orillas de la razón,
rememora nuestros principios, regresa y redescúbrelos.

***

LOS PEDAZOS DE MI VOZ

 

Los pedazos de mi voz han sido lanzados
allá lejos dije yo volviéndome a los setos
y a las zanjas que no se dejan ver
¿Dónde yacen esparcidos
los pedazos de mi voz?
El cono del cedro dijo  los añicos de lo que has sido
echaron a rodar

Mañana debo ir a los humedales
a mirar bajo las hierbas del pantano
y a los áridos desiertos
a la hora en que el viento desciende de la montaña
a preguntar al chacahuala qué vio pasar por allí
y a la serpiente de cascabel qué halló
por encima de las dunas movedizas
Debo recobrar todos los pedazos
y reconstruir en su totalidad el silencio

Mientras cruzo los campos en pos del gran sol
ante mis ojos emergen las colinas
la inagotable gran negrura del silencio y
sé que debo ir más allá de esas colinas y buscar
porque estoy hecho pedazos sobre la tierra–
tan poco ha quedado
para la silenciosa ofrenda de mi muerte

***

AUTONOMÍA

 

Si estoy viviendo sin ti es debido
a la terrorífica, descabellada
idea de que yo
no puedo vivir sin ti

la cual debo mitigar y reprimir,
porque no puede mi vida
merecerte, libre
en la flexibilidad de tus ataduras,

en el fortuito goce de la más
dulce de tus sumisiones
si en tu presencia me veo afligido
por lo que tu ausencia silencia:

para tenerte, me instruyo en el arte
de dejarte ir; qué terrible
entrar en posesión de esa ausencia
antes de que tu fragante presencia llegue a mí:

pero a pesar de estar viviendo
sin ti, seguramente
soy incapaz de vivir
sin ti: si te pienso

pierde gravidez
mi cuerpo,
llego a sentirme flotar,
cobran mis actos sentido, apenas si te pienso.

***

UN LUGAR DE LO MÁS AMENO PARA MORIR

 

Mientras agonizaba en un lugar de lo más ameno
eché un vistazo con las últimas luces
a las caderas y a las risueñas gargantas
que se movían al ritmo de la danza
y al vino    el delicioso vino
y girándome hacia la muerte dije yo te creía más considerada
La muerte, bochornosamente, empezó a tartamudear
de modo que tras leerle los labios
decidí largarme a una colina en Arizona
en cuyo suelo la felicidad y la muerte
confluían tan secretamente
que decidí tenderme y apoyar mi cabeza en un gran peñasco
A la mañana siguiente yo ya había muerto a excepción de unas pocas células periféricas
y los buitres
pendientes del banquete se posaron sobre mí
distraídos en una lúgubre charla
que en mis eternales oídos sonaba a música celestial

***

HIMNO

 

Si te hallo sé que tendré que desprenderme de esta tierra
y marchar sin tregua sobrevolando las marismas y los gansos salvajes de las bahías
y las colinas pobladas de esbeltos nogales
y los lagos volcánicos y cañones
atravesando las altas esferas en las que escasea el aire
más allá de oscuros cúmulos de nubes noctilucentes donde uno desea detenerse y observar
de lejos cada una de las irradiaciones y los destellos de luz más allá de donde la vista alcanza
para instalarme en la sobria desnudez de lo uniforme

Y si te hallo sé que habré de habitar por siempre esta tierra
inspeccionándolo todo con herramientas precisas y ojos terrenales
en contacto con los microvilli los sporangia y los más simples celentéreos
y orando por una célula nerviosa
con toda el alma de mis reacciones químicas
y descendiendo allí donde los ojos solo captan huellas

Tú eres en tu omnipresencia la parte y el todo
Tú eres la esencia de todo lo creado y su forma

Camino por la senda colina abajo donde el liquidámbar
rezuma ya savia primaveral a través de las hendiduras de su corteza
y veo sus grietas profundas y serpenteantes sin igual
un abismo para mi alma de hormiga que la recorre arriba y abajo
y si te hallo deberé encontrar el modo de penetrar en lo recóndito de tus inescrutables propósitos
y si te hallo me habré de unir aquí a otras tantas hojas caídas

—————————————

Autor: A. R. Ammons. Título: Backyard. Editorial: Auralaria.

BIO

Archibald Randolph Ammons (Whiteville,1926 – Ithaca, 2001) nació y creció en una granja familiar dedicada al cultivo de algodón y tabaco durante la Gran Depresión, época que marca su vida y que rememora asiduamente en su poesía. De hecho, la presencia de la Naturaleza se revela como una constante en su obra poética. Esa comunión con el medio natural es lo que evidencia, como advirtió Harold Bloom, amigo personal del poeta, su vínculo con la tradición del trascendentalismo estadounidense, especialmente con Walt Whitman y Ralph Waldo Emerson, así como su categoría de clásico, junto a autores como Robert Frost, Wallace Stevens, Ezra Pound o William Carlos Williams. Su modo de concebir el ejercicio poético hace de él un autor imprescindible y figura central en lo que bien podríamos llamar Grupo de Cornell. Con la publicación de Collected Poems (1972) obtuvo su primer National Book Award en 1973. En 1993 lo conseguiría de nuevo con Garbage.

 

(Fuente: Zendalibros.com) 

Daniel Martínez (Allen, Río Negro, Argentina, 1963)

 

 

Perros 

 















Perros en la noche


Perros en la noche
solo perros

el resto no dice nada
que se calle
hasta el último recuerdo

ustedes no
son la compañía que quiero
animales nocturnos que saben como yo
que hay más seres
que están del otro lado de la soledad
lejos como la distancia
hasta esta luna que aparece
iluminando todo
perdonando tanta oscuridad

perros en la noche
ladridos como puñales en la sangre
que corren lentamente
dolorosamente despacio

soy alguien
a pesar de todo
en este momento soy quién quiero ser
quien debo ser

quisiera morirme un día así

estoy vivo
al filo de la vida
atrapado
en un sueño extraño y misterioso
realidad cruda indomesticada
sin velos sin trampas
sin mentiras generosas
solo con la verdad posible
mordiendo cada minuto
abrazado por una vez
a la certeza de la existencia

un ruego
nada más que un ruego
que mi palabra silenciosa
este a la altura
de la música
de estos perros en la noche

[inédito]


---
Foto: Gentileza del autor
 
(Fuente: Otra Iglesia Es Imposible) 

 

Jim Moore (Decatur, EE. UU., 1943)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

 

 

REFLEXIÓN DE HOY: LA FELICIDAD

 

Al final,
lo único que importa es la luz y la oscuridad,
y aquello que no se ha completado entre ambas.
Mientras se mantenga lo bastante alejado, lo bastante
dentro de la habitación, él se siente bien, capta
el sentido de las cosas: cómo llegan y tienen que marcharse.
Pero el mar azul más allá de la ventana: siempre
le ha hecho esto, siempre lo ha incitado
a adentrarse en la felicidad más de lo que se creía capaz de soportar.
 
 
 
______________________
de "The Freedom of History" (1988) en "Underground. New and Selected Poems", Graywolf Press, Minneapolis, 2014. Versión de J. G. En la imagen, Jim Moore (Decatur, EE. UU., 1943) por Euan Kerr.
 
 

TODAY'S MEDITATION: HAPPINESS

 

In the end,
all that matters is light and dark,
and what's not finished between them.
As long as he stands back far enough, deeply
enough inside the room, he is fine, he gets
the point of things: how they come, then must go.
But the blue sea beyond the window: it has
always done this to him, always forced him
further into happiness than he thought he could stand to go
 

 

(Fuente: Jonio González) 

César Mermet (Malabrigo, Santa Fe, 1923 – Buenos Aires, 1978)

 

 

 

 

 

Nadador fugaz, pájaro negro

 

El agua huye del cuerpo que la surca,
se abre en canal melódico, concede
caricia al nadador, de cuerpo entero,
y en armónico olvido, repentina
cierra su huella en tersa, virgen luz,
cancela el suceder, concéntrico temblor disipa,
expulsa la memoria del intruso, cicatriza
impasible y celeste,
en plácida, verde, dulce calma,
otra vez víspera entera y ya por fin sin nadie.

Grande es el peso de otra vida
posada en la flexible rama blanca del cerezo.
Cimbra dócil la florida firmeza,
se curva, oscila, acepta, pero vuelve
a su invicto nivel en bailarín temblor,
y a la respiración libre y azul,
por donde negro pájaro se aleja
llevándose su sombra, su tenue demasía
de huésped excesivo.

 

(Fuente: presentegriego.wordpress.com) 

 

Anne Carson (Canadá, 1950)

 

 

 

FRAGMENTO DE ECONOMÍA DE LO QUE NO SE PIERDE LEYENDO A SIMÓNIDES DE CEOS CON PAUL CELAN 

 

 






Que Simónides ganara mucho dinero no es imposible. Disponemos de información pertinente sobre los salarios de principios del siglo V donde se sugiere que las artes verbales eran bien remuneradas en comparación con el resto. El escultor Fidias, por ejemplo, trabajó en la estatua criselefantina de la diosa Atenea en Atenas por cinco mil dracmas anuales, de los cuales tuvo que desembolsar, personalmente, el costo de sus trabajadores y el de producción. Y Heródoto nos habla de un bien cotizado médico cuyo sueldo anual era de seis mil dracmas mientras vivió en la isla de Egina, doce mil dracmas mientras vivió en Samos y diez mil dracmas mientras radicó en Atenas. El mismo monto, diez mil dracmas, fue lo que solicitó Píndaro por un solo ditirambo compuesto en honor a los atenienses. Mientras tanto, el sofista Gorgias pedía a cada uno de sus estudiantes diez mil dracmas por un solo curso de retórica y ganó suficiente dinero para mandar erigir una estatua de oro sólido de si mismo en el templo de Apolo en Delfos. Sócrates afirma que Georgias y Pródico «obtuvieron más ganancias por su sabiduría que cualquier otro artesano gracias a su destreza». Se estima que diez mil dracmas equivalían aproximadamente a veintiocho años de trabajo para un jornalero remunerado a razón de un dracma per diem.

El que Simónides dedicara su existencia a la avaricia resulta difícil de comprobar o descartar, ya que, pese a los siglos de habladurías unánimes acerca de su codicia, ninguna fuente conserva cifras o cuentas reales que sugieran cuán tacaño era, cuán rico se hizo o cuánto cobraba. Evidentemente, la codicia de Simónides era más objeto de rencillas en lo esencial que en los datos. Su esencia era la mercantilización de una actividad previamente recíproca y ritual, el intercambio de dones entre amigos.




Anne Carson

Economía de lo que no se pierde

Leyendo a Simónides de Ceos con Paul Celan


Vaso Roto Ediciones

 

                 (Fuente: Papeles de Pablo Müller) 

Jacques Ancet (Lyon, Francia, 1942)

 

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y anteojos 

 

 

MIRO LOS OBJETOS...

 

Miro los objetos: un libro,
la lámpara, una silla movida,
el día gris y su ventana, esas
cosas que me ha dejado tu presencia.
 
En medio de la habitación
se abre el vacío. Una blancura
donde estoy a mi pesar,
como preso en el hielo,
en un desorden de gestos petrificados.
 
¿Cómo hablar del amor sin el dolor?
Sin ver crecer bajo la luz
lo que no tiene dramas ni tinieblas:
un mundo, así de simple, como un cielo,
con calles, gritos de niños, con
todo lo que sería la vida 
 
pero sin ti,
sin el día en tu rostro,
el aire que se mueve cuando pasas:
sin nada.
 
 
 
_________________________
de "La chambre vide" (1995) en "La habitación vacía", Taller de Traducción Literaria, Universidad de La laguna, Tenerife, 1996. Trad. colectiva del Taller de Traducción Literaria de la Universidad de La Laguna. En la imagen, Jacques Ancet (Lyon, Francia, 1942 / Babelio)
 
 

Je regarde les objets : un livre,
la lampe, une chaise déplacée,
la fenêtre et son jour gris, ces choses,
que m'a laissés ta présence.
 
Au centre de la chambre
s'ouvre le vide. Une blancheur
où je suis malgré moi, comme pris dans le gel,
dans un désordre de gestes pétrifiés.
 
Comment dire l'amour sans la douleur ?
Sans voir grandir sous la lumière
ce qui n'a ni ténèbres ni drames :
un monde, simplement, avec un ciel,
avec des rues, des cris d'enfants, avec
tout ce qui serait la vie
 
mais sans toi,
sans le jour sur ton visage,
l'air qui bouge quand tu passes :
sans rien.
 

 

(Fuente: Jonio González)