sábado, 13 de junio de 2026

Maurice Blanchard (Francia, 1890-1960)

 

 

"Poetas de rapiña"

 

 


 
 
 
 
La mala intención le prestó boca de cuero y ojos que escupían azufre sobre ciertos objetos hasta entonces inanimados. Un plegamiento de la pradera hizo brotar vegetales de espejos con los que tropezaba todo lo despierto cortándose las arterias. Los animales de tiro murieron degollados por la propia imagen. Los saltamontes grises elevaron una barrera de espinas mientras las emparvadoras arrojaban los ramilletes del río por encima del arco roto.

Llegaron como ángeles pintados llevando en grandes soperas el vino de los inocentes.

El campo sobrante comenzó a escorar. La Eva del pórtico se inclinó, apoyando el damero de sus manos sobre un terrón de césped gris. Las flores hicieron explosión produciendo una llamita verde, y, gradualmente, hileras de arbustos se secaron de pie y se desvanecieron en una nube de cabelleras, negras y coloreadas, trenzadas o no, silenciosas o zumbando con todos los enredos del deseo.

Cuando, después de años de aprendizaje y espuma, la primer tormenta alcanzó la tierra del sueño, se abrieron cráteres ante sus pasos, cráteres de agua salada en los que nadaban los crustáceos de la fatiga, de la resignación, del amor. Y esa agua fértil era la memoria del sol. Los pájaros de alta mar construyeron allí sus nidos.

Intensa era su sed. Su voz de algodón se deslizaba por la nieve dejando el rastro de un hierro sobre el plumaje. Los usureros que los encontraban, mudos de estupor, tendían la mano para recibir la moneda de oro de un escupitajo, la punta de acero, o la pesada lágrima de estaño, fruto de un árbol que se denomina impaciencia. Su risa era la aurora boreal de un mundo coronado de sueños y resentimientos.
 
 

Maurice Blanchard, incluido en Antología de la poesía surrealista de lengua francesa (Fabril Editora, Buenos Aires, 1961, selec. de Aldo Pellegrini).
 
(Fuente: Asamblea de palabras) 

 

Bertolt Brecht (Augsburgo, 1898-Berlín Este, 1956)

 

 

 

 

 

CANCIÓN DE LA PROSTITUTA

 

1
Señores míos, con diecisiete años
llegué al mercado del amor
y mucho he aprendido.
Malo hubo mucho,
pero ése era el juego.
Aunque hubo Cosas que sí me molestaron
(al fin y al cabo también yo soy persona).
Gracias a Dios todo pasa deprisa,
la pena incluso; también el amor.
¿Dónde están las lágrimas de anoche?
¿Dónde la nieve del año pasado?
 
2
Claro que con los años una va
más ligera al mercado del amor
y los abraza por rebaños.
Pero los sentimientos
se vuelven sorprendentemente fríos
si se escatiman tanto
(al fin y al cabo no hay provisión que no se acabe).
Gracias a Dios todo pasa deprisa,
la pena incluso; también el amor.
¿Dónde están las lágrimas de anoche?
¿Dónde la nieve del año pasado?
 
3
Y aunque aprendas bien el trato
en la feria del amor,
transformar el placer en calderilla*
nunca resulta fácil.
Pero, bien, se consigue.
Aunque también envejeces mientras tanto
(al fin y al cabo no siempre se tienen diecisiete.)
Gracias a Dios todo pasa deprisa,
la pena incluso; también el amor.
¿Dónde están las lágrimas de anoche?
¿Dónde la nieve del año pasado?
.....

por Jesús Munárriz y Jenaro Talens
* Calderilla: moneda de poco valor. Lo que en Argentina llamábamos "chirolas".
 

(Fuente: Daniel Freidemberg) 

Pepe Suárez Jardón (Asturias, España, 1965)

 

 

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LOS NEUTROS 
 

Va marchando los neutros por la vida
sin más necesidad que la materia,
inventores del mal de la rutina
sin otra condición que las cadenas.
----
Asumen su papel en la oficina,
súbitos de la diosa competencia,
una religión donde cada día
van dejando la piel y la conciencia.
----
Caminarán los neutros sin medida
en pos del manantial de la riqueza,
una existencia rota por la envidia
adornará su faz insatisfecha.
----
Mesnadas de vasallos a la deriva,
herederos del odio y la miseria,
malditos asesinos genocidas
del arte del amor y la belleza.
---
Los neutros necesitan por sistema
cultivar la ambición más desmedida
en una sempiterna decadencia
de su clase social siempre en caída.
-----
No se mueven tampoco ni se apenan
por las causas humanas ni divinas,
los neutros con sus ídolos de cera
adoran el dinero por codicia.
----
Cuidado con los neutros de la tierra,
estirpe de panteras asesinas,
no te fíes jamás de su presencia,
son máscaras del alma más vacía.
 

Álvaro de Campos, Fernando Pessoa (Lisboa, Portugal, 1888 - 1935)

 

 

 

Fernando Pessoa (Alberto Caeiro) - Hoy me leyeron a San Franciso De Asís 

 

 

POEMA EN LINEA RECTA

 

Nunca conocí a nadie a quien le hubiesen roto la cara.
Todos mis conocidos fueron campeones en todo.
Y yo, que fui ordinario, inmundo, vil,
un parásito descarado,
un tipo imperdonablemente sucio
al que tantas veces le faltó paciencia para bañarse;
yo que fui ridículo, absurdo,
que me llevé por delante las alfombras de las formalidades,
que fui grotesco, mezquino, sumiso y arrogante,
que recibí insultos sin abrir la boca
y que fui todavía más ridículo cuando la abrí ;
yo que resulté cómico a las mucamas de hotel,
yo que sentí los guiños de los changadores,
yo que estafé, que pedí prestado y no devolví nunca,
que aparté el cuerpo cuando hubo que enfrentarse a puñetazos,
yo que sufrí la angustia de las pequeñas cosas ridículas,
me doy cuenta que no hay en este mundo otro como yo.
La gente que conozco y con la que hablo
nunca cayó en ridículo, nunca fue insultada,
nunca fue sino príncipe -todos ellos príncipes- en la vida...
¡Ah, quién pudiera oír una voz humana
confesando no un pecado sino una infamia;
contando no una violencia sino una cobardía!
Pero no, son todos la Maravilla si los escucho.
¿Es que no hay nadie en este ancho mundo capaz de confesar
que una vez fue vil?
¡Oh príncipes, mis hermanos!
¡Basta, estoy harto de semidioses!
¿Dónde está la gente de este mundo?
¿Así que en esta tierra sólo yo soy vil y me equivoco?
Admitirán que las mujeres no los amaron,
aceptarán que fueron traicionados -¡pero ridículos nunca!-
Y yo que fui ridículo sin haber sido traicionado,
¿cómo puedo dirigirme a mis superiores sin titubear?
Yo que fui vil, literalmente vil,
vil en el sentido mezquino e infame de la vileza.

Trad. Santiago Kovadloff

 

Fuente: Lilian Silva G.) 

Devara Dasimayya (Mudanaru, India, siglo X)

 

 



127

 

El fuego quema
pero no se mueve.
El viento se mueve
pero no quema.
Mientras el fuego no se une al viento
no puede dar ni un paso.
¿Saben los hombres
que lo mismo ocurre
con el saber y el hacer?
 
 
En: Basavanna, Devara Dasimayya, Mahadevikayya, Allama Prabhu
Cantos a Siva
Selección, traducción, notas y prólogo de Mirta Rosenberg
Barcelona: Editorial Astri, 2000, p. 83


(Fuente:Óscar Limache)

Fernando Pessoa (Lisboa, Portugal, 1888 - 1935)

 

 

 

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𝑬𝒍 𝒑𝒍𝒖𝒓𝒊𝒑𝒆𝒓𝒔𝒐𝒏𝒂𝒍 𝒆 𝒊𝒏𝒊𝒈𝒖𝒂𝒍𝒂𝒃𝒍𝒆 𝑭𝒆𝒓𝒏𝒂𝒏𝒅𝒐 𝑷𝒆𝒔𝒔𝒐𝒂 𝒆𝒔𝒕á 𝒅𝒆 𝒄𝒖𝒎𝒑𝒍𝒆𝒂ñ𝒐𝒔 𝒉𝒐𝒚. 𝑷𝒂𝒓𝒂𝒇𝒓𝒂𝒔𝒆𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒂 𝑩𝒐𝒓𝒈𝒆𝒔, 𝒑𝒐𝒅𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒓 𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒖 𝒐𝒃𝒓𝒂 —𝒆𝒏𝒐𝒓𝒎𝒆 𝒚 𝒗𝒂𝒓𝒊𝒂𝒅𝒂— 𝒆𝒔 𝒆𝒏 𝒔í 𝒎𝒊𝒔𝒎𝒂 𝒖𝒏𝒂 𝒗𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒍𝒊𝒕𝒆𝒓𝒂𝒕𝒖𝒓𝒂. 𝑪𝒐𝒎𝒑𝒂𝒓𝒕𝒐 𝒄𝒐𝒏 𝒖𝒔𝒕𝒆𝒅𝒆𝒔 𝒅𝒐𝒔 𝒔𝒐𝒏𝒆𝒕𝒐𝒔 𝒊𝒏𝒈𝒍𝒆𝒔𝒆𝒔 𝒕𝒓𝒂𝒅𝒖𝒄𝒊𝒅𝒐𝒔 𝒑𝒐𝒓 𝑱𝒐𝒓𝒈𝒆 𝑾𝒊𝒆𝒔𝒔𝒆.
 
 
V
¿Cómo pensar, o acercar pensar y acto,
Cuando la miserable urgencia diaria
Aprieta hasta el descuido derramado
A mi alma, del tiempo ansioso pasmada?
¿Cómo puedo encauzar mi mente a la obra
Por la que mi alma nació y yo hacer debo
Cuando un pensamiento pide cada hora
Que encaje ya en el afán de su hueсо?
La moneda que para alzar castillo
A mi Musa debí ahorrar -¡Gran Futuro!-
Disuelta está en la acción de hoyes urgidos.
Mendigo de infinito me descubro,
Como un fiel que a diario en su carne peca
Y por propio acto al paraíso aleja.
 
 
VII
Tus palabras ligeras me torturan:
Que todo el pensar muera con la muerte.
Y no es el creerte lo que me turba,
Sino que descreerte no se puede.
¿Lo que de mí ahora contiene estrellas
Será por estrellas sobrevivido?
Sería, así, injusto el Hado. Mas, ¿certeza
Hay que impida creer así en el Destino?
No encaja la conjetura en el mundo:
Los jirones de su idea lo cubren
O con su estofa forja un mundo iluso
Y sin ella su muerto engaño huye.
Así, a la larga, un pensamiento ocioso
Lleva a otro no ocioso, y falso, y a otro.
 
 
[Imagen: Fernando Pessoa en brazos de su madre.]
 

(Fuente: Lab De Poesía) 

Mei Yaochen (China, 1002 - 1060)

 

 

 

 «Al lado»

Versión de Carlos Manzano de la traducción de Kenneth Rexroth




 
 
 
Mis vecinos de la derecha tienen 
Un hijo joven que acaba de 
Empezar a salir por su cuenta. Mis 
Vecinos de la izquierda tienen 
Una hija que aún es virgen. En la densa
Sombra bajo la puerta está 
Muy oscuro, después de la puesta de 
Sol. ¿De quién es esa cabeza 
Que mira por encima de la pared?



en Cien poemas chinos, 1966




(Fuente: Descontexto)