domingo, 29 de marzo de 2026

María Paulina Medeiros (Montevideo, Uruguay, 1903 - 1992)

 

 

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Poema de las cosas

 

Pobres de las cosas, que no pueden hablar
y que a veces se nos caen de las manos,
como en un aviso.
 
Pobres de las cosas,
centinelas dormidos
en la garita de los sucesos.
 
Pobres de las cosas,
cegadas a puñados
con el mezquino barro de las imposibilidades,
musgosas de sombra,
distendidas por el misterio.
 
Pobres de las cosas,
por todos sus poros nauseadas
de su destino único,
llenas de telarañas de rutina
en el útil costurero de los anaqueles;
 
nacidas en la muerte
como tú en la vida;
boqueando estériles
el señuelo de su advertencia.
 
Pobres de las cosas,
resquebrajadas por la espera,
y mostrándose siempre corteses
a pesar de su dolor tenso,
que a veces gira sin órbita
y explota
contra el suelo.
 
Pobres de nosotros,
que nunca sabremos…
 
 
(Fuente: Henderson Espinosa) 
 

Raúl González Tuñón (Buenos Aires, 1905 - 1974)

 

 

Raúl González Tuñón - El entierro del títere 

 

 

LOS SUEÑOS DE LOS NIÑOS INVENTANDO PAÍSES

 

"Cuando paso frente a un local donde
exponen pinturas de niños, sigo de largo."
BATLLE PLANAS
 
Porque el niño conserva todos los libres bríos
de la invención, baraja sus monstruos increíbles
y sus enloquecidos ángeles.
La bárbara inocencia sin prejuicios de la primera pureza
y el espléndido caos, el delirio de la razón, la fantasía.
 
El niño es el primer surrealista.
 
Y crece, es hombre, y sigue viviendo mas no sabe
y quien lo lleva adentro así lo ignora.
A veces, de manera sutil, eso supongo,
en cada acto adulto la infancia nos vigila
—una voz, un suceso rotundo, familiar, una lámpara,
una paloma herida con mensaje—.
 
Todo hombre en el final minuto de su invierno
piensa en algo lejano cuando muere.
Y la muerte es el último país que el niño inventa.


(Fuente: La Parada Poética)

Paul Valet (nacido Georges Schwartz, Moscú, Rusia, 1905-Vitry-sur-Seine, Francia, 1987)

 

 

 

Puede ser una imagen de monumento 

 

HAY

 

Hay una parte de mí
Que no soy yo
 
Hay una grieta en mí
Que no puedo llenar
 
Hay una sombra inmensa
Que no puedo atravesar
 
Hay una página maldita
Que no puedo pasar
 
Varias confesiones se enfrentan
En mi última confesión
 
Varios rostros chocan
En mi último rostro
 
Varias miradas se buscan
En mi última mirada
 
Somos muchos
Los que ocupamos mi lugar
 
Los que devoramos las sobras
De mi última cena
 
 
 
__________________________
de "La parole qui me porte" (1965) en "La parole qui me porte et autres poèmes", Gallimard, París, 2020. Versión de Eduardo Conde. En la imagen, Paul Valet (nacido Georges Schwartz, Moscú, Rusia, 1905-Vitry-sur-Seine, Francia, 1987) en 1963 (Le Monde)
Paul Valet nació en Moscú (según algunas fuentes en Lodz, Polonia) en 1905, hijo de madre polaca y padre ucraniano, ambos de raíces judías. Pianista de concierto, en 1924, cuando se trasladó con su familia a Francia, abandonó su carrera musical para estudiar medicina. A mediados de los años treinta sus padres y su hermana regresaron a Polonia. En 1939, fue movilizado como médico. En 1940, tras la ocupación alemana, se trasladó con su esposa, Hala, y su hijo a la región de Auvernia. La pareja se unió a la Resistencia. Con el tiempo Valet se enteraría de que sus padres y su hermana habían sido deportados al campo de exterminio de Auschwitz, donde murieron. Publicó su primer poemario, "Pointes de feu", en 1948. También fue pintor y traductor de Ana Ajmátova y Joseph Brodsky.
 
 
 

IL Y A

 

Il y a cette part en moi
Qui n’est pas moi
 
Il y a cette faille en moi
Que je ne puis combler
 
Il y a cette ombre immense
Que je puis franchir
 
Il y a cette page maudite
Que je ne puis tourner
 
Plusieurs aveux s’affrontent
Dans mon dernier aveu
 
Plusieurs visages se heurtent
Dans mon dernier visage
 
Plusieurs regards se cherchent
Dans mon dernier regard
 
Nous sommes en très grand nombre
À occuper ma place
 
À dévorer les restes
De mon dernier repas
 
 
 
(Fuente: Jonio González) 
 

Romero Kio Saracho (Río Negro, Argentina)

 

 

Despierto/ Las vidas Woke, importan.



Aunque nacionalidad
nacionalismo/patria
son nociones
que no me importan
hoy quise hacerme
una ciudadanía
de nacimiento.
Si. Me dieron ganas.
Y listo. Hoy
me hice
Woke.
Ya no ando flojo
de papeles. Tengo
mi certificado
Woke. Soy
intensamente
legal.
Si te interesa el dato, soy
de Woke.
Nacido & Criado.
Un N&C Woke.
Y más.
Si te importa mi género
soy un puma/ Woke.
Y si te diera curiosidad mi estado civil
estoy/Woke.
Ocupación/ Woke.
¡Ah¡ ¡Perlongher! ¡Por qué seré tan Woke!
Ojos/ Woke.
Color de piel/ Woke.
Edad/ Woke. Soy
un verdadero Woke. Un Woke
pura raza. Mi árbol
genealógico
lo prueba.
Soy una Veri Woke Pipol.
Es que ser Woke
es mi virus
mental.
Mi cultura.
Mi epidemia.
Mi ideología de corte
colectivista.
Ser Woke es mi agenda.
Mi adoctrinamiento.
Mi debilidad
política.
¡Pero ah! ¡Perlongher
por qué
seré tan Woke!
Amenazo la tradición.
Los valores de la familia.
La propiedad.
Soy esa aberración llamada
justicia
social. Un gasto que otrxs
deben pagar.
La ignorancia
del rol de la condición
de transversalidad.
La impericia
para derivar la demanda de dinero
en equilibrio general
estático y dinámico.
Tengo nula
lógica de mercado.
Soy un burro. Tengo éxito
por insistidor.
Soy una discriminación
positiva.
Una distorsión
de las causas nobles.
Soy moral
productiva
estéticamente
inferior.
Soy un hielo en el Sahara.
Una práctica
abyecta. La cabeza
de una misma criatura.
El guion de los últimos
cuarenta años.
¡Por qué
seré tan Woke!
No sé abrazar
esas ideas
de libertad.
No quiero recuperar
la parte dorada.
Mi salida es lenta. No viajo
en deflación de dólares
ni salgo al mercado fácilmente.
Soy
la decadencia.
No represento el pico
de la especie humana.
Ni soy la tierra fértil
de la herencia grecorromana.
¡Por qué
seré tan Woke¡
Tengo una cantidad
artificial e infinita
de derechos positivos.
Distorsiono la idea
de la inmigración.
No escribo versos propios.
Persisto
en el error.
No puedo
disponer de mi cuerpo. Yo
no la veo.
Formo parte
de la invasión global
de rojitos.
¡Por qué seré
harto
re
chingón
basado Woke!
*
rks. enero 2025.
 

Alfred Lord Tennyson (Somersby, 1809 ― Lurgashall, 1892)

 

 

Puede ser arte 

 

AL MAR

 

¡Rompe contra tus frías rocas grises,
Rompe, restalla sobre ellas, Mar!
Yo, en tanto, intentaré que mi voz diga
Eso que en mí quiere aflorar.
 
¡Bien por el hijo de los pescadores,
Que grita mientras juega con su hermana!
¡Bien también por el joven marinero
Que con su barca en la bahía canta!
 
Y los navíos majestuosos van
A los puertos detrás de la colina…
¡Oh, pero el roce de una mano
Desvanecida, y esa voz perdida!
 
¡Rompe, restalla, rompe
Al pie de tus acantilados, Mar!
Pero la dulce gracia de aquel día
Muerto, ya nunca volverá.
 
 
ALFRED LORD TENNYSON
[Versión de Pablo Anadón.
Ranchos, 27-III-16
Para Olivia Dover]
*
 
 

BREAK, BREAK, BREAK…

 

Break, break, break,
      On thy cold gray stones, O Sea!
And I would that my tongue could utter
      The thoughts that arise in me.
 
O, well for the fisherman's boy,
      That he shouts with his sister at play!
O, well for the sailor lad,
      That he sings in his boat on the bay!
 
And the stately ships go on
       To their haven under the hill;
But O for the touch of a vanish'd hand,
       And the sound of a voice that is still!
 
Break, break, break
        At the foot of thy crags, O Sea!
But the tender grace of a day that is dead
        Will never come back to me.
 


 

Ian Anderson (Dunfermline, Escocia, 1947)

 

 

Jethro Tull My God Subtitulado 

 

 

My God

 

‘Gente, ¿qué han hecho?
lo han encerrado
en su jaula dorada.
Lo han obligado a
someterse a su religión
 
Resucitado de la tumba
 
Él es el Dios de nada
Si eso es todo lo que pueden ver
Ustedes son el Dios de todo
Él está dentro de ustedes y de mí’
 
 
 
(De ‘My God’, escrito y compuesto por
Ian Anderson –Dunfermline, Escocia, 1947–.
Es la séptima canción del álbum ‘Aqualung’
grabado por su grupo ‘Jethro Tull’ en 1971).
 

 

(Fuente: Hugo Asch) 

Jesse Lee Kercheval (Fonatainebleau, Francia, 1956 / Vive en EEUU)

 

 

Los que Max, de dos años, se acuerda de España

 

 

La cueva. También iglesias grandes. Pero, sobre todo

la cueva.

El nene que también se llamaba Max, que también esperaba

para ver la cueva.

El papá del otro Max que decía en chiste (en alemán) que a lo mejor
había chanchos en la cueva.

No había ningún chancho. Había un murciélago.

(En 1905, un campesino que buscaba guano para usar de fertilizante descubrió la cueva y también se encontró con algo más valioso que la caca de murciélago: los turistas).

El viejo que es el dueño de la cueva, que abrió la puerta de hierro, que hizo pasar a los dos Max, que prendió la linterna para alumbrarnos, que cerró la puerta detrás de nosotros. 

Las figuras en las paredes: ciervos, montañas, una yegua (embarazada), más ciervos.

Negras, rojas y amarillas.

(También calendarios, con marcas como las que hacen los presos para contar los días que les quedan).

En la cueva más profunda, un gran pez de agua salada (aunque el Mediterráneo está a cincuenta kilómetros, del otro lado de las cumbres escarpadas de la Serranía de Ronda), y adentro del pez grande, un pez chico, y adentro otro más chico,
y adentro el más chiquito de todos.

“Ése soy yo”, dice Max, señalando el más chiquito.

(Max, un pez en brazos de su papá, adentro de una cueva, adentro de una montaña en el sur de España, en la Tierra, en nuestro sistema solar, en una galaxia que algún astrónomo con sentido del humor o buen ojo para la metáfora bautizó Vía Láctea.

Ese día en España: una marca en la pared de una cueva a oscuras, un manchón en el calendario que nos representa bañados en la luz de la linterna en ese globo infinito de tiempo que insistimos en llamar “ahora”.)

“En la cueva”, dice Max, “hasta de día es de noche”.
 
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
  

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