SELECCIÓN DE:
TANKAS
HAIKUS
GREHUERÍAS
1
El cielo sangra
con las lanzas clavadas,
de los magueyes.
De sus heridas nacen
las rutas del olvido.
2
Se agitan las
imágenes de azogue
en la retina;
como peces sin aire
en el sartén de arena.
3
Caminamos con
el peso de los muertos
en la espalda.
Las lápidas tapizan
ciudades y desiertos.
4
El universo
cabe en un sombrero
o en un vaso;
en la gota que tiembla
sobre un tallo de luz.
5
En el desierto,
un canto de sirenas
rasga el aire.
Las dunas escrituran
con sal su voz estéril.
6
Las hojas caen
al silencioso ritmo
de las lágrimas
y se vuelven raíces,
semillas y silencio.
7
Cada cien anos
las ciudades inventan
un terremoto,
esconden viejas ruinas
bajo las ruinas nuevas.
8
La bota muestra
cicatrices de tiempo
en el desierto,
con las marcas del poder
que hiere lo que toca.
9
En el otono
pequeno sol naciente:
la mandarina.
Y los azahares duermen,
tristes, en la memoria.
10
En las canadas
guarda su voz aneja
el zapatista.
También sus viejos dioses
y las huellas del tigre.
11
Un ejército
desfila silencioso
junto al río.
La corriente oculta
lágrimas de soldado
12
En la cantera
crecen las marcas tristes
de las pisadas,
son cicatrices de sal
que cubren las heridas.
1
Las blancas luces
caían a cascadas
sobre el césped.
2
Las aves callan.
La jacaranda canta
con su follaje.
3
Buscas absurdas
palomas asoleadas
a media noche.
4
El toro pace
y observa al tiempo,
morir de tedio.
5
El viento llora
mientras busca su lecho
entre las hojas.
6
El sol calienta
la indolencia de las
flores silvestres.
7
Las aves vuelan
como lluvia de flechas
hacia sus tumbas.
8
Con hilos de sol
apenas suspendido,
el árbol tiembla.
9
La mariposa,
colorida y grácil,
es un gusano
10
Sangran las nubes
sobre la arena y
los espejismos.
11
Un desierto se
arrastra despacio, en
la escalera.
12
Rueda la luna
y el triste otono,
como los cardos.
13
Pétalos de luz,
fuego entre penascos:
en el desierto
14
Mujer de arena,
tu piel encierra sombras
y los infiernos.
15
Seguí tus ojos
como estela de luz
en el recuerdo.
16
En el silencio
de las manos unidas
surge el sexo.
17
Mi mano siente
un dulcísimo calor
sobre tu seno.
18
Son tus silencios
rebanadas de luz que
se te escapan.
19
Morimos siempre
que una voz de mujer
nos abandona.
20
La tarde lenta
fue tras el velo triste
de tu ausencia.
21
Anidan versos
en el regazo de la
mujer que suena.
22
Los políticos
construyen una ciudad
de vidrio roto.
23
El poder crece
en sentido contrario
al de los pasos.
24
Satán promete
coronas y tesoros.
La zorra duerme.
25
Entre mis manos
tengo un sol de maíz
hecho de llanto.
26
Una casa, es
la suma de palabras
y de olvidos.
27
Renazco siempre
al verter mi historia
sobre los versos.
28
El mundo gira,
como pompa de jabón
llena de ninos.
29
La casa vive
como efímera flor,
un solo día.
30
En esta calle
sólo se oyen retumbar,
los pasos viejos.
31
La ciudad se
construye con ladrillos
de voces muertas.
32
En la mullida
soledad de tu cama
inventas suenos.
33
El vaso roto
dispara un resorte
en la memoria.
34
Nuestra sombra se
esconde tras los pliegues
de un volado.
35
Mis manos tinen
con la sangre negra de
los poemas muertos
36
El nombre nace.
El ritual del bautizo
lo vuelve piedra.
37
Y los libros se
oxidan lentamente,
en sus estantes.
38
La soledad es
un gato silencioso,
en la azotea.
39
Tras la ventana
un rayo de silencio
dibuja sombras.
40
Con líneas de luz
el sol inventa tigres
en los jardines.
41
Las democracias
mueren, a veces, de un
voto en la sien.
42
Camina torpe
porque tiene un poema
en el zapato.
43
De madrugada,
espada mortal de luz
el hielo cae.
44
Vuelve la lluvia,
florecen los jardines
sobre las tumbas
45
La flor cobija
con sus pétalos suaves
un infinito.
46
El sol saluda
la promesa de lluvia
en el desierto.
47
Siete sílabas
esconden un instante
que se destruye.
48
En el invierno
provocan los incendios
las salamandras.
49
La lluvia cae,
en cada mandarina
un dragón nace.
50
Callan las aves
en el momento fatal
de los derrumbes.
1
La casa se llena de silencios del tamano de un segundo muerto.
2
Nadie llora, nadie se sorprende, todo sigue igual mientras el sol se muere.
3
Todas
las ciudades han sido asediadas por galeones, incluso esta ciudad que
no recuerda el mar pero tiene un poco de sal en la memoria.
4
Al final toda frase acabará sin carne, en la fosa común de los lugares.
5
Olvido y silencio describen la verdadera naturaleza de lo eterno.
6
Las formas literarias más frecuentadas son el plagio y la paráfrasis.
7
A partir de la muerte sólo quedan dos caminos: el olvido y la leyenda. Pero ésta es, en realidad, una de las formas del olvido.
8
A veces la democracia es un tormento tan sutil que ni el Marqués de Sade la hubiera imaginado como tal.
9
El insulto y la diatriba son síntomas de que la democracia está presente y trabaja a favor de su suicidio.
10
Quien juega con espejos corre el riesgo de perder su imagen.
11
Nada hay más patético y vulnerable que un hombre que pide una caricia, o un voto.
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Fuente: TEREBES ASIA ONLINE (TSO)
(Fuente: Oscar Vicente Conde)
(Fuente: Jonio González)
(Fuente: Henderson Espinosa)
(Fuente: Daniel Freidemberg)
独身女人的卧室 11: 生日蜡烛
son como estrellas. el techo,
un sistema solar autónomo.
el espacio es ilimitado, el universo
produjo a los humanos sin querer.
nacemos por casualidad.
la vida:
hay que atesorarla? o que se eche a perder?
tenerla bajo control? dejar que fugue?
dios nos da una orden: feliz cumpleaños
& el brindis estalla en carcajadas:
un año más cerca de la muerte.
el miedo es compartido & por eso
nadie tiene miedo
la juventud dura menos que una vela
& la llama languidece
& este dolor no es común es sólo mío &
tú al final no te mudaste conmigo
Traducción de Munir Hachemi
Yi Lei (Tianjin, 1951 – Islandia, 2018). Hija de un obrero de la metalurgia y una costurera, Yi Lei se convertiría a finales de los ochenta en una de las figuras más importantes de la poesía china contemporánea. Creció en un edificio de trabajadores, en «un apartamento de ladrillo en el que vivíamos, en poco espacio, varias familias». Recibió su formación literaria de su tío, un empleado de una farmacéutica obsesionado con la literatura.
En 1966, a los quince años, durante la Revolución Cultural, su educación formal quedó detenida y la enviaron al campo. Allí se convirtió en periodista para el Ejército de Liberación. Hizo, entre otras cosas, radio. Después de la Revolución Cultural, cuando se reinstauró el sistema académico, estudió Escritura Creativa en la academia Lu Xun y Literatura China en la Universidad de Pekín. En 1991 se mudó a Moscú, donde pasó once años. Murió en 2018, durante un viaje a Islandia.
En 1987 publicó «habitación de soltera»., que fue un acontecimiento tectónico en el mundo literario chino, una pieza ambiciosa en la que un yo poético femenino habla de intimidad y de deseo con una voz propia y fuerte, sirviéndose de una forma que se aproxima a lo coloquial. Todo esto en un momento histórico en el que, en China, no era legal la convivencia fuera del matrimonio. Consta de catorce partes hiladas por un mantra: «& / tú al final no te mudaste conmigo».
«Habitación de soltera» recibió duras críticas del establishment literario y cultural chino. De hecho, el número de Literatura del Pueblo en que fue publicado fue secuestrado y destruido.
Nada de eso impidió que se convirtiera en un himno para les jóvenes poetas de finales de los ochenta. Hoy, el poema ha obtenido amplio reconocimiento y ha sido vertido a varias lenguas. La propia Yi Lei señaló, en vida, su voluntad de que el «tú» literario de la letanía del último verso de cada parte no se tradujera, en las lenguas que flexionan en género, por un tú masculino. A pesar de que el poema surge de una historia de amor real de la poeta, late en él –la propia Yi Lei lo confirmó– la jerarquía del deseo mismo por encima del objeto deseado. Es el canto de una mujer que desea, no tanto un poema de amor sino un poema al deseo, incluso un poema que desea; salir de su habitación, o quedarse, o follar, o bailar, o gritar, o fumarse un cigarro.
El poema tiene ecos de la propia biografía de Yi Lei, cuyo prometido murió de leucemia. Además, la poeta y su mejor amiga convirtieron una oficina al fondo de un pasillo en una especie de cuartito bohemio donde ponían música, invitaban a amigues y bailaban (la pintura de arriba es «El baño turco», que tenían colgada en la pared). Eso le valió un aviso de un cuadro local del Partido, por cosas como bailar, llevar pantalones o dejarse el pelo largo. En 2017, un año antes de morir, dijo en una entrevista: «ese es el tiempo absurdo del que provengo, esas son la tristeza y la rabia que alimentan mi poesía».
(Fuente: flornueva.substack.com)