A ORILLA DE UN RÍO
AH, LOS CREPÚSCULOS DE ALLÁ...
AH, MIS AMIGOS, HABLÁIS DE RIMAS...
(Fuente: Henderson Espinosa)
(Fuente: Henderson Espinosa)
con Silvia Goldman
ELIGES un lugar del bosque
lo haces antes de comenzar
a pensar el poema
imaginas el bosque
hasta que los árboles
con sus raíces y troncos y ramas
se vuelven reales
hasta que nada en él
es imaginado
alargas el camino hacia el lugar
como si masticaras flores blancas
de acacia
memorias de lo real
que miras con ojos desorbitados
en tus pesadillas
sabes que el bosque existe
así que te detienes y lo contemplas
mientras subes la colina
con ese broche incandescente
que llamamos sol
en la base del cráneo
sientes la temperatura del cuerpo
en ascenso
tu estado de agregación
en peligro
respiras hondo
y echas a correr
hasta que tu mano toca
el primer árbol
crees que ha llegado el momento
de comenzar a pensar el poema
pero él se te muestra ya a medio hacer
(la tumba que has venido a cavar
busca alrededor su pedazo de tierra)
el poema
se ha estado pensando
desde el instante en que elegiste
el lugar del bosque
ahora se muestra impaciente
busca el camino hacia el sentido
cobra forma y su voz retumba clara
como un grito en una sala de disección
dice
un padre es un padre
y tú asientes
y dices
sí este poema es sobre un padre
sí este poema es sobre una tumba
donde enterrar el cuerpo de un padre
y mientras pronuncias la frase
brota un padre en cada árbol que miras
y se abraza al tronco
y tú puedes alargar la mano
y tocarlo
(por poco que intervengas
la tumba se cavará en el lugar adecuado
y en el tono adecuado)
el padre se desvanece
como un muñeco de nieve
el poema tirita de frío
es un paciente sedado
en un quirófano
que repite en voz alta
un padre es un padre
un padre es un padre
y su voz mece a una hija
que escribe un poema que es una tumba en un bosque
sincronizas tu voz
con el poema y dices
un padre que abraza a un árbol es un padre
un padre que se derrite como la nieve mientras abraza
a un árbol es un padre
un padre que escarba la tierra como un ciervo es un padre
y comprendes
que no es el padre ni la nieve ni el ciervo
quien acude al poema
que es el poema mismo
quien decide
cuándo el padre desaparece
cuándo la nieve se derrite
o si el ciervo asoma
que es el poema mismo el que hace
que las astas atraviesen los nombres
o que tan solo claven su punta en la vocal
de algún pronombre que agoniza
(no hay ni lugar ni tono adecuado
y la tumba se cava a sí misma en el único lugar posible)
como si quisieras demostrar que confías
en lo que el poema sugiere
te preparas por si el ciervo regresa
a patear las consonantes que cubren
la piedra y el musgo de la desmemoria
el poema encuentra su coherencia
y tú entras en este mismo verso
a hurtadillas
deslizas en la mano de esa hija
siempre extraviada en el bosque
el puñado de tierra que llevas contigo a todas partes
y escuchas cómo lo arroja
sobre el cuerpo del padre y murmura
este poema es una tumba
este poema es una tumba
este poema es una tumba
Corina Oproae
Cómo enterrar al padre en un poema
Tusquets
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)
Hermosas y cercanas a mi corazón son las montañas y colinas que se yerguen en la llanura de Kingston para adornar St. Andrew y se alzan hacia el cielo. Hermosas y puras son las nubes errantes que flotan a la tierra para darte su amor y sus caricias al quedarse dormidas en tus brazos mientras los delicados rayos rosas del sol cuando se pone te encantan con su hechizo Gratos y bendecidos los ojos de mi gente que pueden levantarse a mirar esta gloria impoluta, intocada por la mano del hombre. Alabado sea Él que pone ante nosotros este banquete de alegrías este festín de deleites que inspiran y bendicen cada hora de cada día.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
(Fuente: Descontexto)
CONJURO Y CONTIGO
Hoy me toca ser viento. Ten cuidado.
Refuerza tus ventanas con maderas y con golpes firmes.
Con las maderas dibuja la inicial de mi nombre.
Dicen que si lo haces arrojarás hacia la paz,
lejos del estremecimiento,
al portador del nombre que dibujas
con maderas apuntalando tus ventanas.
Dicen que no hay más eficaz conjuro
que enfrentar consigo mismo a quien ataca.
Dicen que es eficaz, pero no sirve.
Sabré encontrar resquicios
para llegar hasta tu pecho.
Y mañana me tocará ser agua.
Ten cuidado.
Porque mañana es muy probable
que nazca dentro de ti
una sed peligrosa y es verano.
DARLE A LA SANGRE
Darle a la sangre un ritmo.
Darle a la sangre voz y viento.
Darle a la sangre el golpe cierto de la sombra.
(Cuando juegues a estar solo
nadie saldrá a decirte
no lo estás,
estoy contigo,
aquí estamos sobre el pasto
mirando la luz herida
los dos)
Darle a la sangre voz y viento,
intemperie y sótano al mismo tiempo.
Darle a la sangre el ritmo de la plata derretida,
intervalos de gota y catarata
entre las venas y los huesos blancos.
Darle a la sangre paciencia
hasta hacer de la piel
una sombra que brille.
DEJA QUE EN TU SUEÑO
Deja que en tu sueño sucedan
imágenes del agua
en nombre de un alfabeto
que nadie más entienda.
Despierta en nombre
de la noche que acaba.
Mírame para quitarme
la ceguera.
Deja que caiga por amor al sol
la tela que te cubre.
Deja sólo las sombras
de tu cuerpo.
En el nombre del mar,
por un inmenso amor
al bosque que se mueve,
acércate desnuda.
Suelta en mi nombre tu cabellera recogida.
Muévete por amor.
ESCRIBIENDO EN GERUNDIO
Entre otras cosas
para enriquecerse con los otros, juntos,
al juntar las palabras y formar escaleras y puentes levadizos
que unan habitaciones desconocidas antes.
Para transitar por todas las resonancias posibles
y estropear los usos automáticos, buenos, del lenguaje.
Para ponerse sombras, y sobras, y redobles
debajo de las tapas craneana y torácica,
encenderse los centros y los flancos.
Para que la relatividad deje de ser teoría
y se aparezca Hegel en las noches.
Para perderle el miedo a los disfraces y a las voces distintas.
Al escribir el mundo se incorpora
y lo que parecía inorgánico se organiza y se tensa,
y los sentidos intensifican los radios de sus arcos perceptivos.
Escribir es también revolverse, entrecruzarse con los aspavientos
y abrir encrucijadas donde estaba el silencio enterradito y quieto.
Defenderse de lo definitivo, embriagarse, ver las fotos de lado.
Es cobrar importancia y malgastarla.
PASODOBLE
La vida es un pasillo estrecho
donde nos encontramos frente a frente.
Tu vientre contra el mío.
Yo trato de llegar
al sitio desde el que tú partiste.
Tú tratas de pasar,
para encontrar mi punto de partida.
Mis brazos cómo quieren ayudarte:
te empujan como el mar hacia mi espalda.
Tus brazos tratan de ganar orillas
cada uno por un lado de mi cuerpo.
Me agrando como el mar: tú te le opones
y la humedad te multiplica bosque
que sólo se atraviesa como incendio.
No cabemos los dos en este mundo
y nos vamos a otro largamente.
ENTRE TU SANGRE
Irse así, tras de ti para encontrarte
y encontrarte dormida
y encontrarse
con que en tu sueño apresas
al fantasma que te mira,
a la piedra lanzada hacia tu cara,
a la piedra que se disuelve
y vela desde dentro
el esquema asombrado
de tu sueño de arena,
de tu sueño de danza
en una playa oscura.
Saber que para quien alrededor
de ti camina
no hay caminos
ni atajos ocultos como flores en la nieve
y que entonces irse tras de ti,
de noche, entre tu sangre,
es hundirse en tu cuerpo lentamente,
es andar en el aire caminando,
es que tu boca despierte cada noche
para cada noche perderse nuevamente,
es salir a solas de tu cuerpo,
a mediodía y sin que tú lo adviertas,
para cada noche perderse nuevamente.
EPITAFIO
Y allí, bajo la tierra,
el árbol ramifica otro follaje,
dúctil y penetrante,
como dotado de una
voluntad de silencio.
No es el viento el que mueve
ese ramaje interno.
Es la humedad y es otra lentitud,
serpiente multiplicada y armoniosa
bajo la oscuridad compacta de otro cielo.
También ese bosque
caminaremos juntos.
**
Eduardo Casar
Nació en el Distrito Federal de México en 1952. Doctor en Letras por la Universidad Nacional Autónoma de México. Es profesor de tiempo completo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde tiene una antigüedad de 44 años. Ha publicado: Noción de travesía (poemas), ediciones Mester, en 1981; Son cerca de cien años (poemas), UNAM, 1989; Caserías (poemas), UNAM, 1993; Mar privado (poemas), Conaculta-Instituto de Cultura de Aguascalientes, 1994; Las aventuras de Buscoso Busquiento (cuentos para niños), en colaboración con Alma Velasco, Grijalbo-Conaculta, en 1994; Amaneceres del Husar (novela), Alfaguara, en 1996; Parva natura (poemas) Plan C editores/ Conaculta, en 2006; Habitado por dioses personales (poemas), Calamus/INBA, en 2006; Ontología personal (poemas), Conaculta, 2008; Grandes maniobras en miniatura (poemas), Gobierno del Estado de México, 2009, Para qué sirve Paul Ricoeur en crítica y creación literarias (teoría literaria), Universidad Iberoamericana, 2011; Unos poemas envozados (poemas), Colección Voz Viva de México, UNAM, 2012; Vibraciones a 500 metros, Parentalia ediciones, 2013. Fue profesor de la Escuela de Escritores de la SOGEM (Sociedad General de Escritores de México), durante 21 años. Condujo el programa Hacia el filo de la noche, en Radio UNAM, durante 5 años. Condujo el programa radiofónico Voces interiores, de Conaculta durante 13 años. Es co-conductor del programa de televisión “La dichosa palabra”, transmitido por el canal 22, desde hace 17 años. Es autor del guión de la película Gertrudis, filmada en 1990, dirigida por Ernesto Medina. Recibió, por un trabajo colectivo, el Premio Nacional de Ensayo Literario “José Revueltas”, en 1976. Recibió el primer lugar en el género de poesía en el Certamen Internacional de Literatura Letras del Bicentenario Sor Juana Inés de la Cruz, en 2009. Recibió el Premio Universidad Nacional 2015 en el campo de creación artística y e
(Fuente: tresorillas.com)