jueves, 6 de agosto de 2026

Jonio González (Buenos Aires, 1954)

 

 

CENIZAS DE LA RAZÓN 

 

sales riéndote en todas las fotos
como un imbécil
piensas ahora
cuando ya a nadie le importa
y la ceremonia de los días
es un murmullo
que atraviesa el olvido
de los invitados
 
—esperabas que el sendero
huyera del destino
pero se hunde en él
y no hay fuerza
capaz de remontarlo—
 
ábreles la puerta y acepta
aunque ya no lo recuerdes
el motivo de esas risas
deja de buscar brotes
en el árbol seco
___________________
J. G., inédito
 

Aníbal Sampayo (Paysandú, Uruguay, 1926 - 2007)

 

 

Imagen de Aníbal Sampayo 

 

 

GARZAS VIAJERAS

 

Garzas viajeras
Novias leves del azul
Con rumbo norte
Salpicando el cielo van
 
Y aquí mi río
Espejo muestra su vuelo
Como si fuera un pañuelo
Que enero lavando está
 
Hay un barquito
Que se hamaca sin cesar
Varias muchachas
Navegando por placer
 
Y allá a lo lejos
Canoa de pescadores
Son signos de sinsabores
 
Que distinto atardecer
Ya ve paisano
Yo anido entre pajonales
Pase si gusta
Compartir necesidades
 
Vida de pobre
De esperanza se sostiene
Doblando el lomo
Pa' que otro doble los bienes
 
Bandera al sol
El lienzo rubio del trigal
Se mece suave
En ondas de oro y al volver
 
Buchonas grises
Las torcazas en el río
Antes de buscar sus nidos
 
Van a su cauce a beber
Hay fiesta arriba
Allá
 
 
 

VEA PATRÓN

 

Patrón, esa sombra que tirita tras sus reses,
huella y harapos, comiendo a veces;
patrón, por sus intereses,
ahí va su peón
 
Patrón, esa sombra que levanta sus galpones,
sudor trenzado con otros peones;**
patrón, por sus ambiciones,
ahí va su peón.
 
Patrón, esa sombra carne al sol que le rotura,
con sueldo enano, su tierra oscura;
patrón, y que usté disfruta,
ahí va su peón.
 
Patrón, esa sombra, como un nuevo Cristo que anda,
piedra en el pecho, cruz en la espalda;
patrón, y tosiendo rabia,
ahí va su peón.
 
Patrón, una sombra y otra sombra hacen tormenta,
y el vendaval no tiene riendas,
patrón, no hay quien lo detenga;
ahí va su peón.
 
Patrón, si esa sombra en luz estalla y ve que avanza,
como una aurora, en su garganta,
patrón, se le vuelve daga,
ése es su peón.
 
 

RÍO DE LOS PÁJAROS

 

El Uruguay no es un río,
es un cielo azul que viaja.
Pintor de nubes: camino,
con sabor a mieles ruanas.
 
Los amores de la costa,
son amores sin destino,
camalotes de esperanza
que se va llevando el río.
 
Chuá, chuá, chuá, ja, ja, ja,
no cantes más, torcacita,
que llora sangre el ceibal.
 
Morenita lavandera,
biguacita de la costa,
enrollate la pollera,
ponete a lavar la ropa.
 
Tu madre cocina charque, *
tu padre fue río arriba
y vos te quedaste sola
lavando ropa en la orilla.
 
Canoíta pescadora,
aguantame el temporal,
si mis brazos no se cansan
remando te he de sacar.
 
Gurisito pelo chuzo,
ojitos de yacaré,
barriguita chifladora,
lomito color café.


(Fuente: Henderson Espinosa)
 

Tonino Guerra (nacido Antonio Guerra, Antarcangelo di Romagna, Italia, 1920-2012)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

 

MI CASA EN PENNABILLI

 

Ahora vivo aquí arriba
en una casa de montaña
y paso el tiempo con las hojas secas
y las pongo en fila sobre un escalón;
o voy a tocar esos hilos de agua
que saltan por una grieta entre las piedras
donde las truchas se acurrucan al fresco
y Silvestro las coge con las manos
como hacen los gatos con las mariposas-
También me gusta hacer cuentas
con una aritmética elemental:
dos y dos cuatro seis y seis doce
si compras siete huevos y se caen tres
al suelo, ¿cuántos te quedan?
O si no, trazo rayas en la arena
del patio, astas una tras otra
para recordar las piernas esbeltas
de otros tiempos y el aire
lleno de luciérnagas y la bicicleta
y el tirachinas, las cometas
y allá abajo cada mes de agosto
el mar que estaba tumbado detrás de las montañas de arena
como un animal bueno
bajo las caricias del amo.
Por las tardes me siento a ver el valle
y la montaña al fondo
con los sembrados que parecen trapos
tendidos al sol y las lindes
rojas de amapolas y puñados de casas
como nidos de golondrinas sobre la tierra
y la gente agachada trabajando
pequeña como polvo y yo sentado
con todas estas cosas en los ojos
y la memoria que se ha vuelto blanca
y sobre esta sábana de vez en cuando pasa
la voz de mi pobre madre
y el olor de los membrillos
que ella guardaba encima del armario.
 
 
 
________________________
en "Poesía completa", Universidad Popular José Hierro, San Sebastián de los Reyes, 2001, ed. y trad. de Juan Vicente Piqueras. En la imagen, Tonino Guerra (nacido Antonio Guerra, Antarcangelo di Romagna, Italia, 1920-2012) por Vahan Stepanyan.
Para más información véase www.associazionetoninoguerra.org
 
 
 

LA MIA CASA A PENNABILLI

 

 

 

Adesso abito quassù
in una casa di montagna
e passo il tempo con delle foglie secche
che le metto in fila sopra uno scalino;
o vado a toccare quei fili d’acqua
che saltellano giù da una fessura di sassi
dove le trote stanno accovacciate al fresco
e Silvestro le prende con le mani
come fanno i gatti con le farfalle.
Mi piace anche fare dei conti
con un’aritmetica elementare:
due e due quattro sei e sei dodici
se vai a comprare sette uova e tre cadono
a terra, quante ne restano sane?
O altrimenti faccio delle righe sulla sabbia
del cortile, delle aste una dopo l’altra
per ricordare la sveltezza
delle gambe di una volta e l’aria
piena di lucciole e la bicicletta
e la fionda, gli aquiloni
e laggiù per ogni Ferragosto
il mare che stava disteso dietro montagne
di sabbia come una bestia buona
sotto le carezze del padrone.
Il pomeriggio sto seduto a guardare
la valle e la montagna in fondo
con tutti i campi che sembrano stracci
ad asciugare al sole e ogni tanto le strisce
rosse dei papaveri, dei mucchietti di case
come dei nidi di rondini appoggiati a terra
e la gente piegata a lavorare
piccola come la polvere e io seduto
con tutta ’sta roba dentro gli occhi
e con la memoria che è diventata bianca
e su questo lenzuolo ogni tanto passa
la voce della mia povera mamma
e l’odore delle mele cotogne
che stavano in cima all’armadio.
 
 
(Fuente: Jonio González) 
 

Alberto García-Teresa (Madrid, España, 1980)

 

 

PARA NO CEDER A LA HIPNOSIS DE ALBERTO GARCÍA-TERESA CRÍTICA Y REVELACIÓN EN LA POESÍA DE JORGE RIECHMANN 

 

 






En cualquier caso, de entrada, Jorge Riechmann aclara que «los poetas no son ciudadanos especiales […]. Quizá lo que diferencia a un poeta sea la calidad de su atención, el empeño de vivir hasta el fondo» (1998a: 83). Por eso, manifiesta: «Casi nunca me olvido de que soy un ciudadano cuando escribo poesía» (1994b: contracubierta). Por tanto, se desautorizan y se rechazan las concepciones que le otorgan al poeta una posición superior al resto de los ciudadanos. El compromiso con la sociedad repercute en la escritura dado que «no hay una escisión entre el momento en que uno escribe poesía y toda esa otra dimensión política, social o ecológica» (Ferrari, 2006: 327). Al respecto de esa exigencia de trabajo que demanda Riechmann al artista, como a cualquier otro ciudadano, en los movimientos sociales, en las organizaciones políticas, resuelve que «hacer literatura no sustituye / las luchas sociales en las que no se estuvo» (1997a: 107).

En ese sentido, en consonancia con su oposición a una poesía instrumentalizada resalta la capacidad de generar pensamiento crítico antes que de ofrecer un discurso programático. Debido a ello,

lo que precisamos no son portaestandartes de no sé qué ejércitos combatientes, ni cruzados de la fe, sino compañeros que sepan leer (leer, sobre todo, el texto del mundo), que no cejen en su empeño de decir la verdad […]. Si hubiera que dibujarlo, en la mano llevaría la luz de una candela, más que ninguna bandera; y la irían apagando a trechos, para dar a sus potenciales seguidores la oportunidad de reflexionar por sí mismos, y decidir si continúan por el camino ya emprendido o cambian de rumbo o desandan lo andado (2008c: 67-68)

De ahí que sentencie que «el intelectual como ‘profesional del sentido’, como técnico de la interpretación de los cambios y de las permanencias, resulta tan indispensable hoy como ayer». Ese es el motivo por el cual critica a los «escritores que buscan deslumbrar al lector, en lugar de alumbrarlo» (2008c: 70, 257).




Alberto García-Teresa

Para no ceder a la hipnosis.

Crítica y revelación en la poesía de Jorge Riechmann


UNED arte y humanidades

 

                (Fuente: Papeles de Pablo Müller) 

Bárbara Grande (Huelva, España, 1992)

 

 

3 poemas de VÉRTIGO 

 






FUTURANDO

 

"Porque el amor te espera en la esquina,

y el dolor te espera en cualquier lado”

Andrés Calamaro

 

 

Me imagino en una terraza

al sur de aquella fría ciudad.

Con una taza de té en la mano,

calentándome los dedos

con el calor de la cerámica.

 

Me imagino de noche, necesitando aire,

porque la noche asfixia estando tan lejos.

Me imagino rodeada de no-geranios,

de no-golondrinas,

de gente rara y blanquecina con olor a rancio.

Me imagino en una era de sueños atascados,

recopilando material bello y horrible

del que cura y mata al mismo tiempo.

 

Me imagino que ya estaré dormida en aquella terraza,

en este momento, dentro de un año.

O tal vez, si hay suerte, estés tú allí, conmigo.

Sujetándome la taza mientras trato de dibujarte,

o de escribirte,

o de soñarte.

 




LA DUDA

 

Aún recuerdo 
cuando la taquicardia 
era una razón para quedarse.

Ya no se irme
ni sé si quiero volver.

 

 

 

EL HUECO

 

Déjame no existir contigo.

Enséñame a abandonarme 
en el vacío
y a irme a la ciudad 
donde los besos
ni se recuerdan, ni se olvidan.

Déjame no ser, 
para poder compartir 
este hueco infinito.

 

 

 


Bárbara Grande. Vértigo. Ed. La Isla de Siltolá, 2016

 

(Fuente: Voces del extremo) 

Daniel Rafalovich (Santa Fe, 1958)

 

 

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Bajo el laurel del patio
en la tarde calurosa
mirando los últimos gorriones
que se posan en los cables, las abejas que inspeccionan el malvón
y el árbol de pomelo.
Mi perro, jadeante, echado a mis pies
agradecido por la leve brisa que permite respirar
cuando baja el sol. Con la pequeña selva enmarañada a mis
espaldas.
Olvidado del mundo y de la gente, estoy.
Tratando de aprender o recordar viejas lecciones.
Limpiando de polvo y telarañas oxidados circuitos.
Un gato se acicala
sobre una vieja estructura de metal herrumbrado.
Un rincón de silencio sólo para mí.
No puedo detenerme en lo poco o mucho que he perdido
ni conjeturar sobre futuros
ni rutinas ni bonanzas ni miserias.
Prefiero quedarme aquí mirando el extraño color que toman las
cosas
con la última luz de la tarde.
 

(Fuente: Mónica Amaolo) 

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

 

Cuando
Krieger Vasena
aplicó
sus consabidas
medidas de ajuste
y austeridad fiscal,
yo era
un preclaro CEO
en las estaciones y trenes
del Roca.
 
Emprendedor como pocos:
diálogo fácil
y piernas raudas,
un punga
de aquilatados méritos,
tanto en cátedra,
currículum,
ejercicio de latrocinios
y sus derivados.
 
Bienhaiga pa'l ministerio.

- Inédito -