La música silenciosa de las cosas
(Fuente: Luis Felipe Pérez)
(Fuente: Luis Felipe Pérez)
(Fuente: Estela Zanlungo)
(Fuente: Presente Griego / Ricardo Ruiz)
Ahora viene abril y luego mayo.
Las horas se desdoblan
y el tiempo es más largo.
Se bifurcan los colores
y en el campo,
se abre el amor entre los árboles.
Camino por caminos que pisé antes.
La sinfonía de pájaros alegres,
que ahora cantan, cubren un misterio de música sacra.
Un largo rumor despierta al viento
y cierta tristeza canta.
Algunas tardes, ese viento, golpea mi cara.
Como si quisiera golpearme.
Un hondo dolor hiere mi carne
y el horror empieza a censurarme.
De lejos llegan noticias,
que hablan de muerte y hambre.
Pobre Palestina...
Un dolor me sube al corazón y al cerebro,
hoy bañado en vinagre.
Una lágrima rueda en mis mejillas
Y sufro esta tarde...
Francisco Álvarez "Koki". Acrobacia del abandono. Ed. La Fea Burguesía.
Collage de Ana Deacracia
(Fuente: Voces del extremo)
(Fuente: Asamblea de palabras)
En la colina donde estaba Troya
han excavado siete ciudades.
Siete ciudades. Seis más de la cuenta
para una sola epopeya.
¿Qué hacer con ellas, qué hacer?
Los hexámetros revientan,
un ladrillo sin relato asoma entre las grietas,
en el silencio de una película muda unos muros
derrumbados,
vigas carbonizadas, eslabones rotos,
jarros apurados hasta perder fondo,
amuletos de fertilidad, semillas de huertos
y cráneos tangibles como la luna de mañana.
Vamos sumando antigüedad,
cada vez hay menos espacio en ella,
inquilinos ilegales se abren paso a codazos en la
historia,
legiones de carne de espada,
reversos de anversos de Héctor al que igualan en
valor;
miles y miles de rostros individuales,
y cada uno de ellos, primero y último en el tiempo,
y en cada uno de ellos, un par de ojos nunca vistos.
Era tan llevadero no saber nada de eso,
tan enternecedor, tan desahogado.
¿Qué hacer con ellos, qué asignarles?
¿Algún siglo no muy poblado hasta ahora?
¿Cierto reconocimiento en el arte de la orfebrería?
Está claro que es demasiado tarde para el juicio final.
Nosotros, tres mil millones de jueces,
tenemos nuestros propios asuntos,
enjambres propios no articulados,
estaciones de tren, tribunas en estadios, desfiles,
calles, pisos y paredes en múltiples extranjeros.
Nos cruzamos eternamente en grandes almacenes
mientras compramos un nuevo jarrón.
Homero trabaja en la oficina de estadística.
Nadie sabe qué hace en casa.
Wislawa Szymborska
Poesía completa
Traducción de Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Katarzyna Moloniewicz
Visor
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)