miércoles, 1 de julio de 2026

Zhang Yuanyuan (Mongolia Interior, 1995)

 

 

pintura: baños públicos

浮世澡堂

  

entre la bruma se la ve más hinchada.

pasamos el verano entero rogándole al sol

que nos enseñe a protegernos de manchas y eccemas

a exponernos con la actitud precisa. las manchas

de moho atraviesan las paredes

como el olor que salpica de las botas

de goma de un pescadero

 

ella debe memorizar los nuevos precios.

llegó la veda: los peces nadan del mar al océano

y empieza el engorde. las mujeres nadan hasta su represa.

las habituales no dicen nada: conocen el camino

al paraíso de la segunda planta del mercado de pescado.

aquí hablamos desnudas, podemos prescindir de la vergüenza

 

trabaja. sus tetas caídas pendulean.

el guante exfoliante calibra la respiración de la piel

llegará incluso a aprenderse mi cuerpo

la grasa los lunares las escamas el caparazón.

no habrá llegado el otoño y mi pelo

ya habrá regresado al mar. como dice el refrán:

«la cocinera eviscera el pescado,

veremos quién la eviscera a ella»

 

me habla del tiempo. lleva un paraguas roto

que tapa su sombra. hace un año

hubo lluvias torrenciales; aún tiene agua

embolsada bajo los párpados

 

Traducción de Munir Hachemi

  



Zhang Yuanyuan (Mongolia Interior, 1995). Es doctora en literatura, crítica y poeta. Empezó a escribir a los trece años, influida por la poesía de Hai Zi. En la universidad participó activamente en grupos de poesía y empezó a leer a autores occidentales. Comenzó su trayectoria con una poesía más académica, digamos más «literaria». La obra que mejor representa esta etapa es la cerradura de la lengua. Cuando estaba en la universidad, tuvo que llamar a un técnico para que le arreglara la cerradura del cuarto. En sus propias palabras: «al tratar de explicar lo que le pasaba a la puerta, me di cuenta de lo pobre que era mi lenguaje. […]. Era como escribir poesía». Ahora cultiva una poesía de corte más cotidiano, en poemas más largos. Ese fue, precisamente, el tema de su tesis doctoral: los poemas largos. En sus propias palabras: «toda mi escritura será en adelante una búsqueda del poema largo, hasta que llegue a ese único poema que hay en mi mente».

En el poema que traduzco hoy hay varios juegos de palabras difíciles de traducir, una elección muy precisa de caracteres que hace que el campo semántico oscile entre lo humano y lo animal, entre lo mamífero y lo pez.  (Munir Hachemi)

Hasta donde yo sé, no se ha traducido ninguno de sus libros.

 

(Fuente: flornueva.substack.com)

Arseni Tarkovski (Elisavetgrad, Imperio Ruso, 1907 – Moscú, U.R.S.S., 1989)

 

 

El hombre tiene solo un cuerpo

 

El hombre tiene un solo cuerpo,
como una celda incomunicada,
el alma ya está harta
de esa envoltura apretada,
con los ojos y los oídos
de tamaño tan escueto,
con la piel -pura cicatriz-
que viste el esqueleto.
A través de la retina vuela
hacia el manantial del cielo,
hacia el eje helado,
hacia la carroza de pájaro,
y oye desde las rejas
de su prisión viviente,
el parloteo de bosques y prados,
la trompeta de los siete mares.
Es un pecado tener el alma sin cuerpo,
es lo mismo que un cuerpo sin camisa,
como si no tuviera ni obra, ni proyecto,
ningún designio, ni una sola línea.
Puros enigmas sin ninguna clave.
Pues, quién volvería hacia atrás
después de haber bailado
donde nadie bailaría jamás.
Y sueño con un alma diferente,
vestida de otra manera,
que arde, recorriendo siempre
el camino entre la timidez y la espera,
como una llamada seca, sin reflejo,
que corre al ras del suelo
y como un recuerdo, nos deja
el ramo de lilas en la mesa.
Corre, niño; no te apiades
de Eurídice desdichada,
echa rodar por el mundo
tu aro de cobre con una vara,
mientras, apenas audible
pero respondiendo a cada paso,
la tierra suena en los oídos
tan alegre y austera.


Traducción de Irina Bogdaschevski.

 

(Fuente: presentegriego.wordpress.com) 

Javier Galarza, (Buenos Aires, 1968-2022)

 

 

Dársenas 

 

 


 

 

Dársenas

(hoja de bitácora con proa a los abismos)

"o we will know, won't we?
the stars will explode in the sky
o but they don't, do they?
stars have their moment and then they die"
Nick Cave (Are you) The one that
I've been waiting for?

duele el blanco de la ropa doblada que guarda
todas las soledades
el algodón de la ropa que pliegas. tebas. te vas.

te vas sin mirar hacia atrás
(te convertirías en estatua de sal)
pequeñita contra el crepúsculo

DÁRSENAS. estoy perdido y voy a descontarle a
la muerte cada segundo sin tu cuerpo. 

MUELLES. no hay sino partires.

AQUÍ lo que sobrevivió al invierno
las copas de coñac los poemas los reproches
tu afición a las tablas contra el autismo de mi
retraimiento
tus cuentos eróticos y mis poemas de disolución
los ecos sensuales de tus loops
y las grietas en la madera
de mi guitarra
tu cuarto en la terraza con velas
y mis cicatrices de otra pelea

blues de taberna tus labios con patti smith y cigarrillos
con los cafés literarios y los enojos y las poetisas
muertas
tus tomos de michaux y mi brevario de sylvia plath

DÁRSENAS. tus besitos. luz de los barcos a lo lejos.
creo que no hay faros
no le creo al amor no le creas.

no nos estremecía estar tan juntos?
no nos asustaban nuestras mutaciones en la
oscuridad?
no nos teníamos?
no nos temíamos?

no fue el invierno más violento en años,
ahora,
recuerdas?

el gigantesco árbol derribado por la tormenta 
cortando la avenida
el café por la mañana, las noches de neil young y
vino barato
tu polvera de muñeca y mi estructura psicótica
tus tacos sobre los charcos y la niebla en mis ojos
tu book de perra y mis tabletas de pastillas
aquel parque a la entrada del otoño
y las hamacas que te retornaban niña hasta mis 
brazos

tus gemidos en la semipenumbra de un teatro vacío
en el invierno de las hospitalizaciones
la sala de espera y las galerías de arte
tu llanto, no poder abarcarte...
en paseos por las calles de las putas
o en unidad coronaria
¿hay algo que podamos salvar?

Yo invoco tu espalda, la perfecta geografía de
tus lunares como un cartógrafo desesperado
(tus piernas me guardaban del horror del mundo
el cosmos desmentía su error avisándome que estabas allí)
te devuelvo tus cosas pero me quedo sin nada

¿qué se siente estar parada en medio de la tormenta?
¿qué se siente mi amada?
(¿cómo olvidas
   cómo olvidas?)

DÁRSENAS. lejanía de querer. todos son lugares
para partir.
viajes ultraterrenos en las piernas de la noche

ahora qué será de las palabras
          qué será de las promesas

DÁRSENAS
abandono pueblos bajo la llovizna
nunca la lluvia tuvo otro color

__
te sostenía exhausta porque el abismo
bajo nuestro lecho era demasiado grande
te abrazaba muy fuerte porque temía que cayeras

¿es tan vasto el vacío que nos tiene?
¿se levantan los cuerpos de las ruinas del amor?

de Pequeña guía para sobrevivir en las ciudades, buenos aires, primavera 2001
poema de Javier Galarza, Buenos Aires, 1968-2022
diseño Gastón Pérsico, Buenos Aires, 1972

 

(Fuente: desibilasypitias.blogspot.com) 

Aitana Alberti (Buenos Aires, 9 de agosto de 1941 - La Habana, 30 de junio del 2026)

 

 

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LA RONDA DEL PADRE 

.

1
.
Yo nací junto a un río
no parecían hijas de Heráclito sus aguas
tan idénticas siempre a los retratos viejos
tan con los mismos ocres
y una bruma de sueños
 
Papá en las madrugadas convocaba
a sus muertos
Entraban silenciosos
los capotes colgantes de los huesos vacíos
Desde mi cuarto oía las voces apagadas
Qué querrían sus muertos?
Qué dolores narraban a la orilla del río?
 
A mi casa de niña
le cortaron las alas
la abrieron en canal
exhibieron sus vísceras
sobre un mantel en el mercado
Era una casa antigua
sencilla e inocente dentro de lo que cabe
 
Disimularon el frágil aplomo de sus muros
echaron al olvido las canciones
y mi pie ligerísimo abandonó
el secreto calor de las baldosas
saliéndose del cuadro poco a poco
 
Papá desde el umbral
de un espacio sin puerta nos decía
marchemos
sólo el camino es nuestro
 
Así fue amigos míos
el decursar de todo
 
Una patria llorada
Una casa perdida
Un eco de palabras
Los muertos
tantos muertos
 
y en el camino solo
 
.
De: «𝘓𝘢 𝘳𝘰𝘯𝘥𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘢𝘥𝘳𝘦» (2008)
Aitana Alberti León fue una poeta española - argentina 🇪🇦 🇦🇷


(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Jotamario Arbeláez (Cali, Colombia, 1940)

 

 

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UN PARAÍSO PARA LOS ATEOS


Para Lucía Estrada
Foto: Google
 
 
Uno sale a la vida sin rumbo fijo, y el primer camino que toma es el que no es,
el segundo camino es el que no anda
y el tercero el que a ninguna parte conduce.
Pero no importa, no nace uno necesariamente para echar pata.
 
He pasado sentado los mejores días de mi ya larga existencia escribiendo, leyendo, viajando o viendo películas,
y los días que he pasado acostado han sido los más felices con o sin coito.
En cambio los días que he pasado de pie o caminando tan sólo han terminado en cansancio. 
 
El único tiempo que no se pierde en la tierra es el que se pasa soñando.
En ese territorio sin piso donde todos hemos volado y donde pueden suceder todas las cosas.
Donde para ver la teatralización del absurdo que es la venganza del inconsciente contra la tiranía de lo lógico
no existen palcos de honor, lunetas, anfiteatros ni gallineros. Ni se necesitan binóculos. 
 
A pierna suelta voy a disfrutar de mi ensueño eterno.
Que ha consistido en soñar con doncellas desdoncelladas en esta nueva Jerusalén colombiana.
Esta vez para que estén atentas con los labios del corazón, al heraldo que viene en su carro de luces.
Como ya pasó por los siete infiernos se siente con el derecho de anticipar sobre la parda tierra su bien ganado paraíso para ir dejando la carne, antes de pasarse a soñar con los ángeles.
Para todas tiene un colchón de flores y su ardor amoroso como un roble que apunta al cielo.
Él ha sido tocado por los dedos de la divinidad a través de las palabras del ángel
para que deje testimonio de las páginas más hermosas que se han escrito sobre el papel más fino sobre la amada, que no fue solo una sino 300, como veremos en versículos próximos.
Él predica que la salvación se alcanza a través de los 7 orificios del cuerpo como ya lo había esbozado nadie menos que Apollinaire.
Él piensa que sólo con que te dejes mirar y lo mires estará consumada la primera punción del éxtasis místico.
No es ningún mistagogo, ningún enviado. Él es sólo una antena en la tierra del amor divino, como tuvo a bien revelarse en su canto el rey Salomón. 
 
Salomón no era ningún sabio, como lo confirman sus fallos.
En el célebre caso del recién nacido y las dos prostitutas que se lo disputaban algo me dice que la verdadera mamá era la otra.
Lo que era era un poeta erótico sublevado, el más alto que ha parido la tierra,
tanto que según versiones confiables en uno de sus versículos dice:
“Tu vulva es un cántaro / donde no falta el vino con especias”,
y en otro:
“Vuélvete, Sulamita, vuélvete / vuélvete, vuélvete para contemplarte”.
Dice el Zohar Teruma que Dios, después de pasar por los siete cielos donde ascendía para alejarse de la tierra y de los hombres
por los pecados de Adán, de Caín, de Enoc, de la generación de Babel, de la esclavitud en Egipto,
regresó a la tierra cuando tuvo noticia del Cantar de los Cantares, del rey que tenía tanta potestad sobre los demonios -merced al anillo con el nombre de Dios que le había puesto en el dedo el ángel Miguel-,
que los puso a cortar piedras para construir su templo, tabernáculo dedicado a Jehová, su dios por entonces.
Y quien no se limitó al tal Cantar, a Proverbios, Eclesiastés, Sabiduría, y a algunos Salmos, sino que, también inspirado por Dios, se supone,
escribió La llave menor o Clavicula salomonis, sobre cómo invocar demonios y ángeles,
el volumen más importante en las bibliotecas de los hechiceros y el que acabo de descubrir en la mía sin que recuerde haberlo comprado.
La sabiduría del rey más sabio y más mago y más rico y libidinoso de la historia lo llevó a terminar su vida entregado a cultos paganos
inculcados por las 300 esposas de su harem y las 700 huríes de su serrallo.
 
Tomé la determinación de celebrar esponsales imbuido por el Cantar de los Cantares del rey más rijoso de la Biblia,
En particular por sus expresiones “Me llamas esposo mío” y “la alegría que encuentra el marido con su esposa la encontrará Dios contigo”.
Me sedujo ese término, hacer gozar a Dios con uno como uno goza con su esposa. Qué placer más divino. Estaba ad portas de la conversión.
Y sucedió que la novia dijo no en ese trance –pero ese ya es otro cantar–
y me quedé con el libro de Salomón sobre las rodillas que se me van volviendo de gelatina.
Acudiré a la Clavícula para recuperar la firmeza de las rótulas. ¿Estaré desvariando, para variar?
He pensado, en el camino de mi conversión, que si Jesucristo no es Dios, no pierdo nada, ni vivo ni muerto, pues aun así, esa inexistencia me llena.
Y si lo es, y me voy con Él, tendré por delante una eternidad armoniosa,
mientras los que permanecen incrédulos se desvanecen en el Vacío.
Para contrarrestar la facilidad de este neopascaliano razonamiento, ¿no debería prometerse un Paraíso para los ateos? 
 
 
La montaña mágica, Marzo 11-2020
 

Kama Sywor Kamanda (Luebo, República Democrática del Congo, 11 noviembre 1952)

 

 

 



OH, SANGRE, TIEMPO ETERNO 

 

Invento tu presencia
Allí donde el espectro exorciza la muerte
Todo el África que danza es abrazada por los dioses
Y el sol despliega en mis caderas
Olas de voluptuosidad pasiones
Me encarno en tu éxtasis imaginario
Para desmitificar la soledad
Ni el sombrío cielo ni el agitado viento
Atemoriza mi corazón arrancado de las raíces del instante
Oh, sangre, tiempo eterno en el que la vida se renueva
Oh, civilización de transparencias
Oigo en la sabana
El canto de los niños
Confundido con el grito de las fieras, de los pájaros. 
 
(Traducción: Jorge Nájar, peruano)
 
L’étreinte des mots (1995)
En: Jorge Nájar
Poesía contemporánea de expresión francesa (2003)
Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2003, p. 269
 

(Fuente: Óscar Limache) 

Pablo Antonio Cuadra (Managua, Nicaragua, 1912-2002)

 

 

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ESTA ES LA CASA QUE HE PERDIDO

 

Esta es la casa que he perdido
habito en ella en sueños
y no quisiera hablar de ella después que todo ha sido consumado.
Mis hijos han edificado sus casas en Babilonia
y yo atravieso el desierto para pasar veladas con ellos
escuchando afuera, al borde de la puerta impotente
el ruidoso río de automóviles que filtra sus aguas turbias en el umbral.
Hablamos de esto y de lo otro en la apretada salita
como conspiradores bajo el sofocante
y ordenado itinerario de los relojes
porque todos trabajan, duramente,
invirtiendo su vida en el negocio de perderla
y llegan llenos de cifras como los carpinteros de virutas
fatigados de información. Entonces, si yo recuerdo
si fácilmente caigo en las viejas historias
si abro para ellos las puertas de la casa
abren los ojos y me reconfortan con su alegría
-piensan tal vez que es posible el retorno-
porque ellos vivieron, ellos nacieron y se criaron
en la casa que perdimos
en la vieja casa grande junto al río
donde yo vuelvo ahora
donde yo vuelvo siempre
apenas cae un poco de sueño en mis ojos vacíos. ​
 
 
______________________________
en "Esos rostros que asoman en la multitud", El Pez y la Serpiente, Managua, 1976. Véase también "Obra poética completa", 7 vols., Libro Libre, San José, 1983-1989. En la imagen, Pablo Antonio Cuadra (Managua, Nicaragua, 1912-2002 / Carátula)
 

(Fuente: Jonio González)