LA POESÍA HA CAÍDO EN DESGRACIA
La poesía ha caído en desgracia y las salamandras azules del mediodía entran en la ruina de sus vasijas ceremoniales con los ojos desorbitados por el sol de la muerte.
Toda necesidad ha desaparecido, la olorosa cebada en las alacenas vacías, el arca con las semillas de sésamo.
Todo lo que ha arrastrado el viento sobre la tierra húmeda había sido hermoso en la voz de mi padre, la suave hierba del dialecto y la agonía de los petirrojos en el avellano.
Ninguno de nosotros ha sido escogido por la verdad, otros fueron los días destinados a la belleza, otros los pasos del eremita que caminaba en la nieve, digno en la desolación como un árbol sagrado.
Hemos entrado en el silencio, ya no hay nadie tras los hayedos blancos, pero a veces el corazón todavía escucha los celestes cuclillos del invierno, el ruido vivo de la muerte frente a las ventanas cerradas.
Ahora, aún jóvenes, soportamos la mudez ante las jaulas de la sabiduría.
Juan Carlos Mestre. La desobediencia de las palabras. Bartleby Ed. 2024
(Fuente: Voces del extremo)

