miércoles, 9 de septiembre de 2026

Leonardo Alezones Lau (Venezuela, 1983)

 

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro 

 

 

HESSE 

 

no ser en la gota eso que marcha y mancha
el anhelo líquido de atravesar la tela
contar con la roca horadando
y la llave a punto de aislar
deshazte de esos deseos
¡piensa sordo desde los ojos!


(Fuente: El Poeta del Hongo)

Susana Thenon (Buenos Aires, 1935 - 1991)

 

 

Susana Thénon - golpearon... 

 

 

POEMA


                                   “Yo creo en las Noches”.
                                     R. M. Rilke
 
 
Ayer tarde pensé que ningún jardín justifica
el amor que se ahoga desaforadamente en mi boca
y que ninguna piedra de color, ningún juego,
ninguna tarde con más sol que de costumbre
alcanza a formar la sílaba,
el susurro esperado como un bálsamo,
noche y noche.
Ningún significado, ningún equilibrio, nada existe
cuando el no, el adiós,
el minuto recién muerto, irreparable,
se levantan inesperadamente y enceguecen
hasta morirnos en todo el cuerpo, infinitos.
Como un hambre, como una sonrisa, pienso,
debe ser la soledad
puesto que así nos engaña y entra
y así la sorprendemos una tarde
reclinada sobre nosotros.
Como una mano, como un rincón sencillo
y umbroso
debería ser el amor
para tenerlo cerca y no desconocerlo
cada vez que nos invade la sangre.
No hay silencio ni canción que justifiquen
esta muerte lentísima,
este asesinato que nadie condena.
No hay liturgia ni fuego ni exorcismo
para detener el fracaso risible
de los idiomas que conocemos.
La verdad es que me ahogo sin pena,
por lo menos he resistido al engaño:
no participé de la fiesta suave, ni del aire cómplice,
ni de la noche a medias.
Muerdo todavía y aunque poco se puede ya,
mi sonrisa guarda un amor que asustaría a dios.
 

(Fuente: Marcela Machado) 

Maya Abu Al-Hayyat (مايا أبو الحيّات, Beirut, Líbano, 1980,)

 

 

«Las madres organizan sus dolores de noche»

 

Traducción de Juan Carlos Villavicencio
 


 
 
 
Dolor en las articulaciones, niveles altos de azúcar,
enfermedades reumáticas,
un niño que faltó a la escuela por un resfrío:
las madres se sienten tristes por razones misteriosas,
como por la tristeza de otras madres
que se paran en las calles
sosteniendo fotografías de los rostros
bien cuidados de sus hijos
con patillas y bigotes,
esperando que las cámaras los plasmen
como a sus manos agrietadas también.
Madres que sostienen las vigas del hogar,
que abren las ventanas,
que ventilan las alfombras en sus tejados,
que expulsan las polillas del corazón
de los colchones abandonados
en caso de que llegue alguien de visita.
Las madres, que no estipulan
condición alguna para el regreso,
organizan sus dolores de noche
y lavan el cabello de sus hijas con aceite,
mientras que en la cama no dejan de dar vueltas.
Y cuando se quedan dormidas
roncan
y le dan un nombre y una voz a cada hogar.



(Fuente: Descontexto)





 

Ramiro de Mendonça (Buenos Aires)

 

 

TALA DEL ÁLAMO 

 

Te hiciste
alto
frondoso
 
Una tranquera te vio nacer a su lado
 
Mirás desde arriba con cierto desdén
cierta lástima
 
Una imagen triste la niebla
el arrebol
tu crecimiento
 
Te erguís frente a una zanja detenida
el agua sucia
el vado 
 
Los niños tironean sus tacuaras sin piedad
las ranas entregan
las tripitas en sus manos 
 
Falta un río
que te cruce y te supere
con su azul que marca el atlas
 
Como un puesto de avanzada militar
marcás el recuerdo, lo defendés del indio que ataca
sus flancos
 
No es fácil abrir ni cerrar la tranquera siendo niño
el ganado (o la única vaca de una familia numerosa)
escapa hacia las calles
o a los extensos caminos sin rectitud
cascote y manzanilla
 
Cada sensación es frágil
la cambiamos de un momento a otro
 
Los indios no entienden el valor de tus recuerdos
la memoria en tus anillos
gorda o flaca según el año
 
No entienden
por eso degollás la salvajuria con puñal insensible
 
Tu memoria avanza hacia el sur
hasta hacerse desierto
hasta no encontrar más enemigo que uno mismo
 
Un álamo es
si le falta el río o una autopista al menos
un árbol, ahí, solo
"cuánto falta
para que vengan y me talen
hastiados del recuerdo"
 
Hastiados de verlo tanto sin pensar en él
porque se impone
frente a sus deseos cotidianos:
levantar un paredón
una casa
un frente con rejas negras
 
La naturaleza nunca será un recuerdo
lo vomita, lo rechaza
 
Lo hace fuego a los pies de su árbol
Cada anillo del tronco
es reliquia de algo que no habla
 
¿Quién podría valorar tus años
sin haberte hecho la tala inminente?
 
Caés de a poco devorado
hermanos
primos
tíos
trepan como hormigas y te hieren
de a poco
desaparecés 
 
¿No es esa
la escencia del recuerdo
el fragmento
su continua caída dentro del presente?
 
Los niños te miran absortos
no saben volver a un recuerdo
 
El aire grávido les entra en el corazón
la tarde tiene un azul de sombra
 
El abuelo cuenta
agachado en el silencio
tus anillos rebanados
 
Los cuenta y no le alcanzan 
 
Los anillos
los años rebanados
como un misterio dentro tuyo
 
 
Ramiro de Mendonça, El verdor y la sombra no se callan, Ediciones El Cardo Azul, 2019.

 

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

 

en la turbulencia
del remolino
hurgándonos
las tripas
con un palito
 
seductores repollos
nabo autorizado
un flemón frutillar
 
alquitrán
que añora cebolla
carbono que no
 
concentración
multitudes
parques destrozados
allá en la mente agolpadas
 
bisturí
extirpa la alegría
del rancho
 
dar curso
dar leche
dar fuego
y fibra
a la eficiencia
la actitud
el pisotón al distraído
y la línea perversa
 
barrenar
machacar las arrugas
plancharlas de costado
de filo
y de frente plancharlas


- Inédito ,

 

James Laughlin (Pittsburgh, EE. UU., 1914-Norfolk, EE. UU., 1997)

 

 

 

 


EL ENLACE

 

El dormirse en los brazos
de alguien que se ama
tiene algo de sagrado:
algo que sobrevive
de un rito primitivo
es más que acurrucarse
como los animales
en días de tormenta
es un cuerpo un santuario
para el otro: el enla-
ce es un pacto de cara
hacia el futuro una alianza
que no debe romperse
ahora entra en contacto
la sangre con la sangre
y la respiración
con la respiración
como si fueran manos
tocándose, estrechándose.
 
.
Trad: Ezequiel Zaidenwerg
 

Estela Figueroa (Santa Fe, 12 de agosto de 1946 - Santa Fe, 11 de agosto del 2022)

 

 

 

 

 

Es mi fracaso.

 

A veces aparece en sueños.
A veces en el fragor del mediodía.
Se abre paso como una pequeña verdad.
Es el fracaso de mi vida.
 
No tiene nombres precisos.
No tiene fechas precisas.
No tiene largas ausencias
ni grandes acontecimientos
imposibles de olvidar.
 
Puso un látigo en mis manos.
Un caballo muerto de sed en mi puerta.
Y un pozo profundo en mi patio
colmado de piedras.

 

(Fuente: En Amor Arte)