miércoles, 4 de febrero de 2026

Domingo Alfonso (Cuba, 1935 - 2025):

 

 

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EL HOMBRE QUE SE REPARTE

 

Hay rastros de mí en el nitrógeno del aire,
en el órgano genital de algunas mujeres,
bajo la piel ondulante que ciñe la isla,
en viejas casas que dejaron de ser,
en pensamientos que duermen,
o son olvido, o una llama que arde muy bajo.
Estoy en el futuro de seres que me ignoran,
una partícula de mi vida reposa bajo la tierra,
bajo el mar,
en forma de saliva, de orina, de excretas;
yo, el difundido en miradas, en voces, en partes
                                                  infinitesimales
espero el minuto de repartir me totalmente.
 

 

(Fuente: Poetas cubanos) 

Cristina Peri Rossi. (Montevideo, 1941)

 

 

 

 

El arte de la pérdida

(Elizabeth Bishop)
 
 
 
El exilio y sus innumerables pérdidas
me hicieron muy liviana con los objetos
poco posesiva
Ya no me interesa conservar una biblioteca numerosa
(vanidad de vanidades)
ni colecciono piedras
botellas cuadros
encendedores
plumas fuentes —así se llamaban en mi infancia
las codiciadas e inasequibles estilográficas
Parker y Mont Blanc—
ni necesito un amplio salón para escribir
al abrigo de los ruidos de la calle
y de los ruidos interiores.
El exilio y sus innumerables pérdidas
me hicieron dadivosa
Regalo lo que no tengo —dinero, poemas, orgasmos—
Quedé flotando —barco perdido en altamar—
con las raíces al aire
como un clavel sin tronco donde enlazarse
El exilio y sus innumerables pérdidas
me hicieron dadivosa
Regalo lo que no tengo —dinero, poemas, orgasmos—
me dejó raíces al aire
como los nervios de un condenado
Despojada
desposeída
dueña de mi tiempo
Y con él tampoco soy avara:
sería ridículo pretender administrar
un bien desconocido.
 

(Fuente: Adela Cirillo)

Efraín Huerta (Silao, 1914-Ciudad de México, 1982)

 

 

 

 

¡Mi país, oh mi país!

 

Ardiente, amado, hambriento, desolado,
bello como la dura, la sagrada blasfemia;
país de oro y limosna, país y paraíso,
país-infierno, país de policías.
Largo río de llanto, ancha mar dolorosa,
república de ángeles, patria perdida.
País mío, nuestro, de todos y de nadie.
Adoro tu miseria de templo demolido
y la montaña de silencio que te mata.
Veo correr noches, morir los días, agonizar las tardes.
Morirse todo de terror y de angustia.
Porque ha vuelto a correr la sangre de los buenos
y las cárceles y las prisiones militares son para ellos.
Porque la sombra de los malignos es espesa y amarga
y hay miedo en los ojos y nadie habla
y nadie escribe y nadie quiere saber nada de nada,
porque el plomo de la mentira cae, hirviendo,
sobre el cuerpo del pueblo perseguido.
Porque hay engaño y miseria
y el territorio es un áspero edén de muerte cuartelaria.
Porque al granadero lo visten'
de azul de funeraria y lo arrojan
lleno de asco y alcohol
contra el maestro, el petrolero, el ferroviario,
y así mutilan la esperanza
y le cortan el corazón y la palabra al hombre―
y la voz oficial, agria de hipocresía,
proclama que primero es el orden
y la sucia consigna la repiten
los micos de la Prensa,
los perros voz-de-su-amo de la televisión,
el asno en su curul,
el león y el rotario,
las secretarias y ujieres del Procurador
y el poeta callado en su muro de adobe,
mientras la dulce patria temblorosa
cae vencida en la calle y en la fábrica.
Este es el panorama:
Botas, culatas, bayonetas, gases ...
¡Viva la libertad!
 
Buenavista, Nonoalco, Pantaco, Veracruz…
todo el país amortajado, todo,
todo el país envilecido,
todo eso, hermanos míos,
¿no vale mil millones de dólares en préstamo?
¡Gracias, Becerro de oro! ¡Gracias, FBI!
¡Gracias, mil gracias, Dear Mister President!
Gracias, honorables banqueros, honestos industriales,
generosos monopolistas, dulces especuladores;
gracias, laboriosos latifundistas,
mil veces gracias, gloriosos vendepatrias,
gracias, gente de orden.
Demos gracias a todos
y rompamos
con un coro solemne de gracia y gratitud
el silencio espectral que todo lo mancilla.
¡Oh país mexicano, país mío y de nadie!
Pobre país de pobres. Pobre país de ricos.
¡Siempre más y más pobres!
¡Siempre menos, es cierto,
pero siempre más ricos!
Amoroso, anhelado, miserable, opulento,
país que no contesta, país de duelo.
Un niño que interroga parece un niño muerto.
Luego la madre pregunta por su hijo
y la respuesta es un mandato de aprehensión.
En los periódicos vemos bellas fotografías
de mujeres apaleadas y hombres nacidos en México
que sangran y su sangre
es la sangre de nuestra maldita conciencia
y de nuestra cobardía.
Y no hay respuesta nunca para nadie
porque todo se ha hundido en un dorado mar de
dólares
y la patria deja de serlo
y la gente sueña en conjuras y conspiraciones
y la verdad es un sepulcro.
La verdad la detentan los secuestradores,
la verdad es el fantasma podrido de MacCarthy
y la jauría de turbios, torpes y mariguanos inquisidores
de huaraches;
la verdad está en los asquerosos hocicos de los cazadores
de brujas.
 
¡La grande y pura verdad patria la poseen,
oh país, país mío, los esbirros,
los soldadones, los delatores y los espías!
No, no, no. La verdad no es la dulce espiga
sino el nauseabundo coctel de barras y de estrellas.
La verdad, entonces, es una democracia nazi
en la que todo sufre, suda y se avergüenza.
Porque mañana, hoy mismo,
el padre denunciará al hijo
y el hijo denunciará a su padre y a sus hermanos.
Porque pensar que algo no es cierto
o que un boletín del gobierno
puede ser falso
querrá decir que uno es comunista
y entonces vendrán las botas de la Gestapo criolla,
vendrán los gases, los insultos,
las vejaciones y las calumnias
y todos dejaremos de ser menos que polvo,
mucho menos que aire o que ceniza,
porque todos habremos descendido
al fondo de la nada,
muertos sin ataúd,
soñando el sueño inmenso
de una patria sin crímenes,
y arderemos, impíos y despiadados,
tal vez rodeados de banderas y laureles,
tal vez, lo más seguro,
bajo la negra niebla
de las más negras maldiciones…
 
 
(Fuente: Henderson Espinosa) 

Ted Berrigan (EEUU, 1934 - 1983)

 

 


 

 

DOS POEMAS DE THE SONNETS (1964, 1967, 1982, 2000),  

 
 
Traducción de Lab De Poesía
 
 

POEMA A LA MANERA TRADICIONAL

 

Cada vez que Richard Gallup es desmembrado,
padres y maestros, y demonios bajo el mar,
Audenesque Epithalamiums! ella
envía a su conductor a casa y se queda conmigo.
 
¡Torneo, etcétera! Los
contrabandistas de Chevrolet se ponen malos. Convoco a mí
pensamientos tristes, silenciosos,
Opulentos, siniestros y fríos.
 
¿Será un hombre o una mujer en la bañera?
Y el grawk se hunde, y el zancudo desaparece,
y en lo alto del Puente de Brooklyn, solo, 
un feo ogro se masturba de oído:
 
De mi cariño, de mi cariño, de mi pipa y de mis pantuflas,
algo hay de benzedrina en la cama:
Y tan pero tan asiático, Richard Gallup
va a casa, coge su arma y llena de plomo a su padre.
 
***
 
 
LXXXVIII
SONETO FINAL 
 
 
                                               Para Chris 
 
 
¡Qué extraño desaparecer en un minuto! Un hombre
firma una pala y luego cava Todo
se Resume a escribir un nombre por día.
Alguien
está de cumpleaños y alguien se está casando
y alguien está contando un chiste mi sueño
es un árbol blanco sueño con el código del oeste
pero esta tosca magia aquí la abjuro y
cuando he requerido música celestial que aun ahora
hago trabajar para afinar mi sentido…
Este encanto aéreo es para que yo lo rompa
mi personal lo entierra a ciertas brazas bajo tierra.
Y más fuerte de lo que una plomada nunca sonó
ahogaré mi libro.
Son las 5:15 a. m. Querido Chris, hola.
 
 
𝐓𝐞𝐝 𝐁𝐞𝐫𝐫𝐢𝐠𝐚𝐧 (𝟏𝟗𝟑𝟒 - 𝟏𝟗𝟖𝟑) 𝐟𝐮𝐞 𝐮𝐧 𝐩𝐨𝐞𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐧𝐝𝐚 𝐠𝐞𝐧𝐞𝐫𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐟𝐚𝐦𝐨𝐬𝐚 𝐄𝐬𝐜𝐮𝐞𝐥𝐚 𝐝𝐞 𝐍𝐮𝐞𝐯𝐚 𝐘𝐨𝐫𝐤. 𝐒𝐞𝐠ú𝐧 𝐥𝐚 𝐦𝐨𝐧𝐮𝐦𝐞𝐧𝐭𝐚𝐥 𝐄𝐧𝐜𝐲𝐜𝐥𝐨𝐩𝐞𝐝𝐢𝐚 𝐨𝐟 𝐭𝐡𝐞 𝐍𝐞𝐰 𝐘𝐨𝐫𝐤 𝐒𝐜𝐡𝐨𝐨𝐥 𝐨𝐟 𝐏𝐨𝐞𝐭𝐬, 𝐓𝐁 𝐞𝐦𝐩𝐞𝐳ó 𝐚 𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐛𝐢𝐫 𝐩𝐨𝐞𝐬í𝐚 𝐞𝐧 𝐮𝐧 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨 𝐝𝐞 𝐜𝐫𝐢𝐬𝐢𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐢ó𝐧 𝐫𝐨𝐦á𝐧𝐭𝐢𝐜𝐚 𝐝𝐞 𝐚𝐮𝐭𝐨𝐫, 𝐮𝐧 𝐩𝐨𝐜𝐨 𝐚 𝐥𝐚 𝐬𝐨𝐦𝐛𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐢𝐝𝐞𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐁𝐚𝐫𝐭𝐡𝐞𝐬 𝐞𝐱𝐩𝐮𝐞𝐬𝐭𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐬𝐮 𝐟𝐚𝐦𝐨𝐬𝐨 𝐞𝐧𝐬𝐚𝐲𝐨 𝐝𝐞 𝟏𝟗𝟔𝟖, "𝐋𝐚 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐭𝐞 𝐝𝐞𝐥 𝐚𝐮𝐭𝐨𝐫".
𝐒𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐓𝐡𝐞 𝐒𝐨𝐧𝐧𝐞𝐭𝐬, 𝐬𝐮 𝐩𝐨𝐞𝐦𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐦á𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐧𝐨𝐭𝐚𝐝𝐨, 𝐂𝐡𝐚𝐫𝐥𝐞𝐬 𝐁𝐞𝐫𝐧𝐬𝐭𝐞𝐢𝐧 𝐝𝐢𝐣𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬 “𝐮𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐨𝐛𝐫𝐚𝐬 𝐦á𝐬 𝐟𝐫𝐞𝐬𝐜𝐚𝐬 𝐲 𝐝𝐞 𝐦𝐚𝐲𝐨𝐫 𝐢𝐧𝐬𝐩𝐢𝐫𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐩𝐨𝐞𝐬í𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐞𝐦𝐩𝐨𝐫á𝐧𝐞𝐚; 𝐫𝐞𝐢𝐧𝐯𝐞𝐧𝐭𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐯𝐞𝐫𝐬𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐬𝐮 é𝐩𝐨𝐜𝐚, 𝐓𝐡𝐞 𝐒𝐨𝐧𝐧𝐞𝐭𝐬 𝐞𝐬𝐭á 𝐫𝐞𝐩𝐥𝐞𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐩𝐨𝐬𝐢𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚”. 𝐉𝐨𝐡𝐧 𝐀𝐬𝐡𝐛𝐞𝐫𝐲, 𝐩𝐨𝐫 𝐬𝐮 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞, 𝐚𝐟𝐢𝐫𝐦ó: “𝐋𝐚𝐬 𝐩𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐁𝐞𝐫𝐫𝐢𝐠𝐚𝐧 𝐚 𝐦𝐞𝐧𝐮𝐝𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞𝐧 𝐥𝐥𝐞𝐯𝐚𝐫 𝐬𝐮𝐬 𝐢𝐝𝐞𝐚𝐬 𝐚 𝐮𝐧 𝐩𝐚𝐬𝐞𝐨 𝐦𝐮𝐲 𝐫á𝐩𝐢𝐝𝐨, 𝐝𝐞𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐫𝐞𝐠𝐫𝐞𝐬𝐚𝐧 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐚𝐬 𝐦𝐞𝐣𝐢𝐥𝐥𝐚𝐬 𝐬𝐨𝐧𝐫𝐨𝐣𝐚𝐝𝐚𝐬 𝐲 𝐞𝐮𝐟𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐮𝐥𝐦𝐨𝐧𝐞𝐬."
 

 

(Fuente: Lab De Poesía) 

Sebastián Salazar Bondy (Lima, 4 de febrero de 1924 - Lima, 4 de julio de 1965)

 

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Tres confesiones 

 

.
Es grato oírse llamar por su nombre
y ser amigo de otros hombres y otras mujeres
cuando retornan a la ternura
desde las islas en donde fueron confinados,
cada uno con su pesar, cada uno con su dicha,
cada uno ocupado con su tempestad,
altivo cada uno y sin embargo ardiente.
 
Es grato, por ejemplo, escuchar ésa voz o ésta
fluir sobre la mesa como un arroyo incesante
al pie de un vado donde la caravana se detiene.
Su caudal golpea nuestro pecho, resonante,
y lo colma de espumas, ondas y reflejos,
inmateriales dones de la vida que en secreto
alimenta su curso y se consume.
 
Devolver esa ofrenda, tender la mano
o el corazón
—la íntima paloma que levanta el vuelo
sobre las moradas de los hombres—,
nos hace más dulces, nos invita
a llevar al amigo consigo y darlo
siempre a los demás
en la menor palabra de esperanza o de perdón.
 
Esto es lo que celebro de la amistad,
lo que brilla en mi persona si alguien me llama
por mi nombre.
.
De: «𝘓𝘰𝘴 𝘰𝘫𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘳ó𝘥𝘪𝘨𝘰» (1953)
 
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Michel Houellebecq (Francia, 1956)

 

 

 

 


Últimos tiempos 

 

Habrá días y tiempos difíciles
y noches de sufrimiento
que parecen irremontables
en que lloramos tontamente
con ambos brazos sobre la mesa,
en que la vida, en suspenso,
se aguanta sólo por un hilo.
Amor mío,
te oigo caminar por la ciudad.
 
Habrá cartas escritas y rotas en pedazos.
ocasiones perdidas, amigos cansados,
viajes inútiles, desplazamientos vanos,
horas sin moverse bajo un tórrido sol.
 
Estará el miedo,
que me persigue en silencio,
que se acerca a mí,
que me mira de frente,
y su sonrisa es hermosa,
su paso lento y tenaz.
El recuerdo se encierra
en sus ojos vítreos.
Mi futuro se encuentra
en sus manos metálicas,
desciende sobre el mundo
como un halo de hielo.
 
Estará la muerte y tú lo sabes, mi amor,
estarán la desdicha y los días finales.
Nada se olvida nunca,
las palabras y los rostros
flotan alegremente hasta la última orilla.
Habrá una añoranza
y luego un imperturbable sueño.
 
 
 

UNA VIDA DE NADA

 

Yo ya me sentí viejo al poco de nacer;
Los demás luchaban, deseaban, suspiraban;
En mí no sentía más que una añoranza imprecisa.
Nunca tuve nada parecido a una infancia.
En la profundidad de ciertos bosques, sobre una alfombra de musgo,
Repugnantes troncos de árbol sobreviven a su follaje;
En torno a ellos se forma una atmósfera de luto;
En su piel ennegrecida y sucia medran los hongos.
Yo no serví jamás a nada ni a nadie;
Lástima. Vives mal cuando es para ti mismo.
El menor movimiento constituye un problema,
Te sientes desgraciado y, sin embargo, importante.
Te mueves vagamente, como un bicho minúsculo.
Ya apenas eres nada, pero, ¡qué mal lo pasas!
Llevas contigo una especie de abismo
Mezquino y portátil, levemente ridículo.
Dejas de ver la muerte como algo funesto;
De vez en cuando ríes; sobre todo al principio;
Intentas vanamente adoptar el desprecio.
Luego, lo aceptas todo, y la muerte hace el resto.
 
 
Michel Houellebecq. Poesía” (Edición bilingüe de Editorial Anagrama, Barcelona 2012)
 
 

 

(Fuente: Gabriel Cichini) 

Lucía Ocampo (Huancayo, Perú, 1957-Lima, Perú, 2001)

 

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POEMA

 

Sentir que se rompe el nudo del falso mundo
Sentirse solo
desvalido
sin un refugio
sentirse mal ante
murallas derruidas
-mundos por construir-
Sentir que se sale de algo
que ya no era lo adecuado al desarrollo
pero al dejarlo sentirse
abandonado y vencido.
 
Es la impotencia
la tristeza
y
la expectativa
del que destruye un mundo
para construir otro mejor
pero es el terror también
de no hacer las cosas
como debieran ser
que la base sea débil
no exista
que tus pueblos no estén habitados.
 
 
 
________________________
en "Hora Zero. Los broches mayores del sonido", Tulio Mora, ed., Fondo Editorial Cultura Peruana, Lima, 2009. Véase también, de Lucía Ocampo,"Todo significa sed", Pesopluma, Lima, 2023. En la imagen, Lucía Ocampo (Huancayo, Perú, 1957-Lima, Perú, 2001 / Instagram)
 
 
(Fuente: Jonio González)