miércoles, 16 de septiembre de 2026

Carlos Germán Belli (Lima, Perú, 15 setiembre 1927 - 2024)

 

 

 

Carlos Germán Belli – Encuentra tu Poema 

 


SEGREGACIÓN N.° 1 

 

(a modo de un pintor primitivo culto)
Yo, mamá, mis dos hermanos
y muchos peruanitos
abrimos un hueco hondo, hondo
donde nos guarecemos,
porque arriba todo tiene dueño,
todo está cerrado con llave,
sellado firmemente,
porque arriba todo tiene reserva:
la sombra del árbol, las flores,
los frutos, el techo, las ruedas,
el agua, los lápices,
y optamos por hundirnos
en el fondo de la tierra,
más abajo que nunca,
lejos muy lejos de los jefes,
hoy domingo,
lejos muy lejos de los dueños,
entre las patas de los animalitos,
porque arriba
hay algunos que manejan todo,
que escriben, que cantan, que bailan,
que hablan hermosamente,
y nosotros, rojos de vergüenza,
tan sólo deseamos desaparecer
en pedacitititos.
 
Poemas (1958)
 
 

OH HADA CIBERNÉTICA... 

 

Oh Hada Cibernética
cuándo harás que los huesos de mis manos
se muevan alegremente
para escribir al fin lo que yo desee
a la hora que me venga en gana
y los encajes de mis órganos secretos
tengan facciones sosegadas
en las últimas horas del día
mientras la sangre circule como un bálsamo a lo largo de mi cuerpo
 
Dentro & Fuera (1960)
 
 

ALGÚN DÍA EL AMOR… 

 

Algún día el amor
yo al fin alcanzaré,
tal como es entre mis mayores muertos:
no dentro de los ojos, sino fuera,
invisible, mas perenne,
si de fuego no, de aire.
 
¡Oh hada cibernética! (1962)
 
 

AMANUENSE

 

Ya descuajaringándome, ya hipando
hasta las cachas de cansado ya,
inmensos montes todo el día alzando
de acá para acullá de bofes voy,
fuera cien mil palmos con mi lengua,
cayéndome a pedazos tal mis padres,
aunque en verdad yo por mi seso raso,
y aun por lonjas y levas y mandones,
que a la zaga me van dejando estable,
ya a más hasta el gollete no poder,
al pie de mis hijuelas avergonzado,
cual un pobre amanuense del Perú.
 
El pie sobre el cuello (1964)
 
 
 

AUTORRETRATO CON APARIENCIA HUMANA 

 

No por las ondas, no, del fiel espejo,
mas sí del sueño en cuyas largas vías
cuánto increíbles vistas yo descubro
                 y certifico. 
 
Ahora al fin ni búho, olmo o risco,
que a costa mía fui mudado ayer,
para poder seguir, y no ser polvo,
                 en este mundo. 
 
Aunque tan solo fuere breve sueño,
aquellas trazas recupero humanas,
en el materno claustro recibidas
                 divinalmente. 
 
Porque heme en esta intempestiva vuelta,
si ya no en bulto de los otros reinos,
tampoco por fortuna no mondado
                 de cada miembro. 
 
Así no más en mientes (otra vez
Lo digo y la ilusión me basta toda),
que por azar vuelvo a mirarme ufano
                 bajo buen temple. 
 
¡Ah mayoral al fin tal mi gran padre!,
mayoral soy, y tras de mí se vienen
las virginales dulces mil ovejas,
                 que nunca tuve. 
 
En alabanza del bolo alimenticio (1979)
 
 
 

LA ESPERANZA

 

Un poquito siquiera de los años
que de aquí en adelante llegarán
en las frágiles alas del instante,
y así entonces por la primera vez
nunca más sumergido hasta ahogarse
en este mar de cosas materiales;
que si bien fugazmente como un rayo,
por fin sea caudillo de sus días
tal vez acá latiendo plenamente,
y cada paso sobre la corteza
con la venia del cielo generoso
reorientarlo al reino inmaterial
en pos de un gajo de la gaya ciencia,
aún hoy un confín inalcanzable,
¡pero mañana nunca ya en ayunas! 
 
En el restante tiempo terrenal (1990)
 
 
En: Los versos juntos 1946-2008. Poesía completa (2008)
Sevilla: Biblioteca Sibila / Fundación BBVA, 2008, pp. 25, 37, 52, 110, 189 y 360

 

(Fuente: Óscar Limache) 

Stephen Vincent Benét (EEUU, 1898 - 1943)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de niños y maderera 

 

 

 

LETANÍA EN CONTRA DE LAS DICTADURAS

 

 

Por todos los apaleados, por los cabezas rotas,
los desheredados, los simples, los oprimidos,
los fantasmas de la ciudad en llamas de nuestro tiempo...
 
Por los llevados en rápidos autos a las permanencias y
apaleados
allí por los muchachos listos, los muchachos de los puños
de caucho,
agarrados y golpeados mientras la mesa les corta los
lomos.
 
O pateados en la ingle y dejados, con los músculos
brincando
como una gallina descabezada en el piso del matadero.
Mientras traían al siguiente con los ojos mirando
despavoridos.
Por los que todavía decían “¡Frente Popular” o “¡Viva el rey!”
y por los que no eran valientes,
pero fueron apaleados de todos modos.
Por los que escupen sangrantes pedazos de dientes
en silencio en la sala,
duermen bien sobre piedras o hierro, aguardan el momento
y matan al guardia en el excusado antes de morir a su vez,
los de los ojos hundidos y la lámpara ardiendo.
Por los que ostentan cicatrices, los que cojean, por aquellos
cuyas tumbas anónimas se cavan en el patio de la cárcel
y se les nivela la tierra antes de amanecer y les echan cal.
Por los asesinados de una sola vez. Por los que viven
meses y años
soportando, alertas, esperando, yendo diario
al trabajo o a la fila del pan o al club secreto,
y viven entretanto, tienen hijos, meten rifles de contrabando
y los descubren y los matan al fin como ratas en una cloaca.
Por los que logran escapar
 
milagrosamente al destierro y a la vida errante, lejos,
por los que viven en cuartuchos de ciudades extranjeras
y recuerdan todavía la patria, los extensos gramales,
las voces de la infancia, la lengua, el olor del viento
entonces,
la forma de los cuartos, el café bebido en la mesa,
las lápidas con nombre donde ellos no serán enterrados
ni en ninguna en aquella tierra. Sus hijos son ya extranjeros.
 
Por los que hacían planes y eran líderes, y fueron derrotados,
y por aquellos, humildes y estúpidos, que no tenían plan,
pero fueron denunciados, pero se enfurecieron, pero
contaron un chiste,
pero no pudieron explicar, pero fueron despachados al
campo de concentración,
pero sus cadáveres fueron embarcados de vuelta en
sellados ataúdes,“Muerto de pulmonía”, “Muerto tratando de escapar.”
Por los cultivadores de trigo que fueron tirados junto a sus
propios manojos de trigo,
por los cultivadores de pan desterrados a los desiertos
cercados de hielo,
y su carne recuerda sus trigales.
Por los denunciados por sus propios maricas, horrendos
hijos,
a cambio de una estrella de pipermín y la alabanza del
Estado Perfecto,
por todos los estrangulados o los castrados o sólo muertos
de hambre
para formar estados perfectos; por el sacerdote ahorcado
con sotana,
el judío con el pecho aplastado y los ojos agónicos,
el revolucionario linchado por la Policía secreta;
para formar Estados Perfectos, en nombre de los Estados
Perfectos.
 
Por los traicionados por sus vecinos con quienes
estrechaban las manos,
y por los traidores, sentados en la incómoda silla,
con el sudor a chorros enredándole el pelo y los dedos
nerviosos
mientras dicen la calle y la casa y el nombre del hombre.
Y por aquellos que estaban sentados a la mesa en su casa
con la lámpara encendida y los platos y el olor de la
comida,
hablando tan quedo; cuando oyen ruido de autos
y golpes en la puerta y de prisa se miran los unos a los
otros.
 
Y sale la mujer a la puerta con cara rígida,
alisándose el vestido.
“Todos aquí somos buenos ciudadanos.
Creemos en el Estado Perfecto.
Y aquella fue la última vez
que Tony o Karl o el Chato vinieron a la casa
y la familia fue liquidada más tarde.
Fue la última vez.
Oímos los tiros en la noche;
pero al siguiente día nadie sabía lo que había sucedido,
y un hombre tiene que ir a su trabajo. Así que no lo vi,
por tres días, entonces, y yo ya al trastornarme,
y todas las patrullas en las calles con sus cochinos rifles,
y cuando volvió parecía borracho y lleno de sangre.
 
”Por las mujeres que lloran a sus muertos en la noche
secreta,
por los niños a quienes hay que enseñarles a no hablar,
niños envejecidos,
los niños escupidos en las escuelas.
Por el laboratorio destruido,la casa saqueada, el retrato cagado,
el pozo meado,
el desnudo cadáver de la Ciencia tirado en la plaza
sin que nadie levante la mano, sin que nadie hable.
Por el frío de la cacha del revólver y el fogonazo de la
bala,
por la cuerda que ahorca, las esposas que maniatan,
la ronca voz, metálica, que grita mentiras desde mil radios
y las tartamudas ametralladoras que responden a todo.
 
Por el hombre crucificado en las ametralladoras en cruz,
sin nombre, sin resurrección, sin estrellas,
su cabeza ennegrecida bajo el peso de la muerte y su
carne ya salada
con el olor de sus muchas prisiones —Juan Pérez, Juan Quídam,
Juan Nadie— ¡oh, rómpete la cabeza para dar con su
nombre!
Sin rostro como el agua, desnudo como el polvo,
deshonrado como la tierra que las bombas de gas
envenenan,
y bárbaro entre portentos.
Este es él,
este es el hombre que se comieron en la mesa verde,
poniéndose los guantes para no tocar su carne;
este es el fruto de la guerra, el fruto de la paz,
la madurez de la invención, el Cordero de ahora,
la respuesta que la sabiduría da a los sabios.
Y todavía está colgado y no muere todavía,
y todavía, en la ciudad de acero de nuestros días,
la luz se apaga y la sangre espantosa se desborda.
Creímos ya concluidas estas cosas, pero nos engañamos.
Creímos que, teniendo poder, teníamos también sabiduría.
Creímos que el largo tren llegaría hasta la plenitud de los
tiempos.
 
Creímos que la luz aumentaría.
Ahora el largo tren está descarrilado y los bandidos lo
saquean,
ahora el jabalí y el áspid tienen poder en nuestro tiempo.
Ahora la noche retrocede hacia Occidente y la noche es
espesa,
nuestros padres y nosotros sembramos dientes de dragón.
Nuestros hijos conocen y sufren a los hombres armados
 
 

Traducción: José Coronel Urtecho y Ernes Cardenal
Fotografía: Jesús Abad Colorado.
 

(Fuente: Lilian Silva G.) 

Laurice Schehadé (Alejandría, Egipto, 1908-París, Francia, 2008)

 

 

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DE ESTE MODO VINE...

 

De este modo vine
los muros tienen sed y es verano.
Cuántos sueños recorridos en país de desierto
el cielo ya no existe,
y súbitamente el mar vierte en mis venas una edad de agua.
De este modo vine
traído por el silencio,
¿cuántas infancias he perdido?
con los pies desnudos sobre la luna
muchachas tan hermosas bajo las lágrimas las considero
primas de un rostro.
De este modo vine
de allí donde la tierra es un ave castigada;
tiernamente, oh, memoria
te hablo de olvido.
 
 
 
________________
de "La fille royale et blanche" (1953) en "Constelación de poetas fracófonas de cinco continentes", ed. y trad. de Verónica Martínez Lira y Yael Weiss, Espejo de Viento, Ciudad de México, 2010. En la imagen, Laurice Schehadé (Alejandría, Egipto, 1908-París, Francia, 2008 / Dar Han-nahar)
 
 

AINSI JE SUIS VENU...

 

Ainsi je suis venu
les murs ont soif et c'est l'été.
Que de réves parcourus en pays de désert
le ciel n'existe plus,
et tout à coup la mer a glissé dans mes veines un âge d'eau.
Ainsi je suis venu
porté par le silence,
combien d'enfances ai-je déjà joué?
avec mes pieds nus sur la lune
si belles sous les larmes jeunes filles je vous crois
cousins d'un visage.
Ainsi je suis venu
de là-bas où la terre est un oiseau puni;
tendrement ô mémoire
je te parle d'oubli

 

(Fuente: Jonio González) 

Mario Ramos Obregón (España)

 

 

 

RATONES BLANCOS DE MARIO RAMOS OBREGÓN EN RUSOS BLANCOS TRABAJANDO DESESPERADOS EN TALLERES DE LA RENAULT 

 

 






EXCURSIÓN A LA VILLA MEDIEVAL / RATONES BLANCOS



Princesas noruegas murieron de melancolía en la corte extranjera

igual,

naves remontaron los trópicos con bestias extraordinarias en jaulas

que apenas sobreviven al viaje

Ensayos clínicos con roedores blancos en polígonos industriales


Un cuerpo se pierde

seiscientos noventa y seis años,

y sobre su tumba se hacen visitas guiadas para grupos escolares


Hasta aquí trajeron a la doncella para casarla

con este sol que ensaya todo el año para matar

Las guías educativas no estandarizan a qué edad se comprende la

[frase:

murió de melancolía a los veintiochos años


Mamá me cortó el pelo recto como el casco de un soldado para la

[excursión

y yo llevé los ojos grandes


Es importante vivir una vida entera solo para

enseñar a los niños la palabra melancolía


Un sepulcro de marfil de narval sobre el páramo seco de la meseta,

tres de cada diez ratones mueren en el desarrollo de un

[antidepresivo eficaz




Mario Ramos Obregón

Rusos blancos trabajando desesperados en talleres de la Renault


XL Premio Gerardo Diego de poesía 2024


Ediciones de la Diputación de Soria

 

                 (Fuente: Papeles de Pablo Müller) 

Daisy Zamora (Managua, Nicaragua, 20 de junio de 1950)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

 

Mensaje urgente a mi madre

 

Fuimos educadas para la perfección:
para que nada fallara y se cumpliera
nuestra suerte de princesa-de-cuentos
infantiles.
¡Cómo nos esforzamos, ansiosas por demostrar
que eran ciertas las esperanzas tanto tiempo
atesoradas!
Pero envejecieron los vestidos de novia
y nuestros corazones, exhaustos,
últimos sobrevivientes de la contienda.
Hemos tirado al fondo de vetustos armarios
velos amarrillentos, azahares marchitos
ya nunca más seremos sumisas ni perfectas.
Perdón, madre, por las impertinencias
de gallinas viejas y copetudas
que sólo saben cacarearte bellezas
de hijas dóciles y anodinas.
Perdón, por no habernos quedado
donde nos obligaban la tradición
y el buen gusto.
Por atrevernos a ser nosotras mismas
al precio de destrozar
todos tus sueños. 
 
 
Daisy Zamora (Managua, 20 de junio de 1950)[es una poeta nicaragüense. En 2023 ganó el Premio Casa de América de Poesía Americana.

 

(Fuente: Adriana Hoyos) 

Juan Carlos Mestre (Villafranca del Bierzo, España, 1957)

 

 

CAVALO MORTO


 


 

 

 

 

Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lêdo Ivo. Un poema de Lêdo Ivo es una luciérnaga que busca una moneda perdida. Cada moneda perdida es una golondrina de espaldas, posada sobre la luz de un pararrayos. Dentro de un pararrayos hay un bullicio de abejas prehistóricas alrededor de una sandía. En Cavalo Morto las sandías son mujeres semidormidas que tienen en medio del corazón el ruido de un manojo de llaves.

 

 

Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lêdo Ivo. Lêdo Ivo es un hombre viejo que vive en Brasil y sale en las antologías con cara de loco. En Cavalo Morto los locos tienen alas de mosca y vuelven a guardar en su caja las cerillas quemadas como si fuesen palabras rozadas por el resplandor de otro mundo. Otro mundo es el fondo de un vaso, un lugar donde lo recto tiene forma de herradura y hay una sola calle forrada con tela de gabardina.

 

 

Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lêdo Ivo. Un lugar que existe en un poema de Lêdo Ivo es un río que madruga para ir a fabricar el agua de las lágrimas, pequeñas mentiras de lluvia heridas por una púa de acacia. En Cavalo Morto los aviones atan con cintas de vapor el cielo como si las nubes fuesen un regalo de Navidad y los felices y los infelices suben directamente a los hipódromos eternos por la escalerilla del anillador de gaviotas.

 

 

Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lêdo Ivo. Un poema de Lêdo Ivo es el amante de un reloj de sol que abandona de puntillas los hostales de la mañana siguiente. La mañana siguiente es lo que iban a decirse aquellos que nunca llegaron a encontrarse, los que aun así se amaron y salen del brazo con la brisa del anochecer a celebrar el cumpleaños de los árboles y escriben partituras para el timbre de las bicicletas.

 

 

Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lêdo Ivo. Lêdo Ivo es una escuela llena de pinzones y un timonel que canta en el platillo de leche. Lêdo Ivo es un enfermero que venda las olas y enciende con su beso las bombillas de los barcos. En Cavalo Morto todas las cosas perfectas pertenecen a otro, como pertenece la tuerca de las estrellas marinas al saqueador de las cabezas sonámbulas y el cartero de las rosas del domingo a la coronita de luz de las empleadas domésticas.

 

 

Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lêdo Ivo. En Cavalo Morto cuando muere un caballo se llama a Lêdo Ivo para que lo resucite, cuando muere un evangelista se llama a Lêdo Ivo para que lo resucite, cuando muere Lêdo Ivo llaman al sastre de las mariposas para que lo resucite. Háganme caso, los recuerdos hermosos son fugaces como las ardillas, cada amor que termina es un cementerio de abrazos y Cavalo Morto es un lugar que no existe.


 

Juan Carlos Mestre. La desobediencia de las palabras. Bartleby Ed. 2024

 

(Fuente: Voces del extremo) 

Mónika Ferencz (Hungría, 1991)

 

 

"23° 26′S"

 


 
 
 
 
Contando los segundos de arco del Trópico de Capricornio
nuestro primer amor fueron cinco años de silencio vasodilatador.

Desde donde estamos parados, podemos ver un río pastando la tierra,
y el corsé alrededor de la cintura del cielo comienza a aflojarse,
haciendo que la única temporada confiable sea atemporal.
Bosque de narcisos cubiertos de nieve.
Balbuceo rojo lava.
Manzanas moradas en un melocotonero, maduras para recoger,
fosforescencia de las plumas de nailon de las aves.

Parece que, en este mundo, todo es posible.

Por eso es inimaginable
que podamos encontrar las alturas del consuelo
o pasar sin magulladuras.
 
 

Mónika Ferencz, incluido en Revista Kametsa (13 de agosto de 2021, Perú, trad. de Juana Adcock).
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras)