Pasaje
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Una muchacha se inclina
sus senos inquietos
sus nalgas desiertas
el tren pasa exhibiendo
sus vagones de carga
la silueta de los hombres
en los techos veloces
recoge la muchacha
algo que ha dejado
caer involuntariamente
una semilla redonda
un anillo un frasco de perfume
las curvas de su cabellera
las barcas en la arena
mecidas por los muchachos
que saltan en los mástiles
el tren es un flautista
corriendo apresurado
a la caída de la tarde
las nubes se ven por la ventana
descansa sus nalgas la muchacha
—los médanos, las barcas—
en donde saltan los muchachos
yergue sus senos agitados
y respira el olor del tren
que viene con el viento vespertino.
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De: «𝘝𝘢𝘯𝘢 𝘚𝘵𝘢𝘯𝘻𝘢, 𝘥𝘪𝘷á𝘯 𝘴𝘦𝘭𝘦𝘤𝘵𝘰» (1984)
(Fuente: Grover González Gallardo Poesá)