lunes, 10 de agosto de 2026

Lena Khalaf Tuffaha (Palestina, 1975)

 

 

«En caso de emergencia»

 

Traducción de Juan Carlos Villavicencio
 




 
 
 
 
para Musa Khalaf, nacido en 1938, en Jerusalén, Palestina

De esta manera abres la caja
cuando ya no estoy aquí.

La combinación podría ser una de estas:

1975
El año en que naciste

1967
El año en que perdimos el resto de nuestro país

1936
El año en que tu abuela se tragó sus monedas de oro
para esconderlas de los soldados

Así es como te mantienes
a salvo, guardando partes

de ti misma en cajas distintas.
Nunca le confíes
todo a nadie.

1949
El año en que murió mi padre

1977
El año en que los puestos de control te enseñaron
la diferencia entre tu nombre y tu pasaporte

1999
El año en que arrancaron el último de nuestros olivos
y el año en que el muro oscureció a Jerusalén

Así es como sabes que terminará:

Por la noche, las ventanas de la ciudad se convertirán en espejos,
una llave va recordar la forma de su puerta,

mientas las piedras de esta tierra
serán acurrucadas por manos más jóvenes que las nuestras. 



(Fuente: Descontexto)

 

Julio Trujillo (Ciudad de México, 1969 - Cornwald, Inglaterra, 2025)

 

La inmediatez de un orbe acalorado

por Pedro Donangelo - agosto 08, 2026 
 

La imagen muestra a un hombre adulto en un ambiente que parece ser una biblioteca o librería.  Está en primer plano, ocupando buena parte de la fotografía. Tiene el cabello oscuro, corto y peinado hacia atrás, con algunas canas visibles. Lleva anteojos de marco grueso y oscuro. Tiene barba corta y viste una camisa de color celeste/gris claro. Está mirando ligeramente hacia un lado y tiene una expresión sonriente y relajada. Al fondo se observan estanterías con libros, desenfocadas, lo que genera profundidad y hace que el rostro sea el centro de atención. La iluminación es cálida, especialmente en el fondo, y la fotografía tiene un aspecto natural y profesional. El encuadre es horizontal (aproximadamente 1110 × 589 píxeles).  En conjunto, transmite una sensación de cercanía, intelectualidad y simpatía, muy apropiada para una fotografía de presentación de un escritor, poeta, profesor o entrevistado.

 

 

Tango del miope    




Soy miope incluso cuando gasto gafas, 
porque olvidé el perímetro, 
porque me quedo con el centro de un volumen. 
 
Los empellones de la gente 
me transportan,  
y tan incierto es mi destino como un rostro lejano.  

De cerca veo mejor, 
pero mis ojos quieren la escritura 
de los pájaros. 

Mis ojos quieren de los árboles más altos
la nervadura de una hoja
transparente.

No sé por qué –y eso me angustia–
acudo siempre al mango del cuchillo,
nunca al filo.

Si al sol quería de niño dibujar
lo hacía representando
la inmediatez de un orbe acalorado.

Incluso con anteojos no distingo
la urdimbre de los días
que se acercan.

No puedo o no sé leer los argumentos
de una historia.
Soy un lector de actos.

Todos los días me desengaño un poco
al acercar frente a los ojos
algo que era mejor cuando era vago.



El acelerador de partículas



La última vez que nos besamos
recuerdo que pensé:
no sé contar las dimensiones
del espacio,
no sé medirme contra el cosmos pero intuyo
con esta risa íntima,
como guinándome a mí mismo el ojo,
mi fértil nadería,
mi espléndido guarismo ante una cifra kilométrica.
Y encima de esa idea que se fugaba
pensé también que nuestro beso ahí,
en ese instante,
era como un impacto de partículas
que hubieran circulado muchos años,
y tal vez muchos siglos,
en el imperio de la vastedad.
Como un átomo loco porque nada,
como un hombre perdido porque nadie
fijó jamás un límite a su estancia.
La vida era girar
en un inmenso túnel que llamamos mundo,
en un bello circuito desdeñoso
que no registra nuestros parpadeos,
nuestro suspiro vespertino un miércoles cualquiera.
Suelo poner las manos sobre el pasto,
en la banqueta,
pegado al tráfico de la ciudad,
para decir con todo el cuerpo: aquí,
como si deletreara
las coordenadas de ser yo,
como si diera pistas para que me hallaran
Y entonces ese beso,
y entonces esos labios en los míos,
en esa vuelta velocísima del mundo
en esa ciega circunvalación,
llegaron
o llegó, 
toparon con un átomo que igual
giraba locamente acelerado.
Duró un instante apenas,
una idea
que se construye conforme se fuga.
Eso pensé
la última vez que nos besamos.


JULIO TRUJILLO (1969, Ciudad de México / 2025, Cornwald, Inglaterra)
Fuente: Otra iglesia es imposible / Coordinación Nacional de Literatura 
Imagen en Sinembargo

 

(Fuente: El poeta ocasional) 

Alfredo Rescia (Leones, Córdoba)

 

 

 

 

 

RECADOS

 

6
Estuco
es el pregón de las potencias.
 
Hojas de otoño
sus máscaras.
 
Pueblos y pueblos.
Como olivas
en la almazara.
 
Basta
de día perdidos.
 
Oh, Marcia.
Tus besos
no se apagan
como mis palabras.
 
7
Ay, de la Roma
en llamas.
 
De la mano del emperador
nacen los incendios.
 
De sueños y días
florecen certezas.
 
Tras el inocente
para darlo a los leones.
 
Aplausos
para la lira del incendiario.
 
Avaricia
en las latitudes del fuego.
 
Ah.
¿Quién lo exprese
sobrevivirá a su palabra?
 
8
Arroja flores
al mar.
 
La verdad
es más arrolladora
que un río de montaña.
 
A punta de espada
se corre del Lacio
al poblador de provincia.
 
En nuestros silos
sus cosechas.
En nuestros toneles
su vino.
 
Nuestra
hasta la leña de sus inviernos.
 
Los banquetes regios
su mar de lágrimas.
 
Ninguna otra suerte
Marcia.
Que ser pulgas de la loba.
 
9
Y qué es el César.
 
El dedo índice.
 
El pulgar
de la muerte.
 
El odio
más allá de la ceniza.
 
Oh, Marcia.
Más que sus fiestas
brillan tus ojos.
 
10
Más poderosa
que una legión
es la usura.
 
Aunque
no ciñe corona
se sienta en el trono.
 
Y apaga los fuegos
que forjan
los mejores días.
 
Oh, Marcia.
Nada
me deshoje de tu mano.
 

Viviana Abnur (Buenos Aires, 1964)

 

 


por Pedro Donangelo 
 

Por tierra o por mar


6.     




Por tierra o por mar 
se llega al mismo punto 
al punto donde se encalla 
al punto donde se pierde 
por tierra o por mar 
también se silba 
se canta 
para espantar a los fantasmas 
de pie 
en la orilla todavía 
veo a mi padre fumar 
¿de qué se habla cuando se habla 
con el mar? 
 


SOLO quien nunca trepó a la cuerda 
quien nunca fue de veras 
trapecio mismo 
confunde 
la oscilación de un cuerpo semidesnudo 
sostenido por el aire 
con poesía 
un trapecista de cepa lo sabe
por eso
no se encomienda a los dioses
ni se persigna
antes de saltar
ocupa el breve tiempo que le queda
en secar bien su mano
con resina
entregará su humanidad
por un instante
al cruce meditado
de los cuerpos en la altura
el impulso es lo vital
lo sabe
respira hondo
y salta



Rash



Todo lo que sé de la muerte
lo aprendí de apuro
cuando te vi pasar en la camilla
a la terapia intensiva
yo era atea como vos
y solo vi
un cuerpo ajeno y liviano
pasar a la velocidad de la luz
y es que acaso vivimos confundidos
o solo somos luz y no otra cosa
porque supe de repente
en un instante
que vos en ese cuerpo
ya no estabas
te llevaban a Emergencias
como un trofeo de guerra
había prisa en los médicos por llegar
había prisa en la muerte
por huir del territorio
minutos antes pedías
que te trajeran un libro
minutos antes te abrazaba
y me decías
sos tan buena
después la luz que se cortó en el hospital
la puerta medio abierta
y yo que te espiaba pude ver
cómo te rodeaban de velas
vivo todavía
como en un cuento de Poe
alguien me abrazó y lloré
perdimos dijo el doctor
y supe de la muerte
que tiene apuro papá
y en el apuro es desprolija
porque algo se llevaba para siempre
lo supe
pero algo no
en ese cuerpo derrotado
vos no estabas




De: "Rash", Macedonia Ediciones, 2022

 

(Fuente: El poeta ocasional) 

Augusto Munaro (Buenos Aires, Argentina, 1980

 

 

 

Torre de basalto*

 

Augusto Munaro

En medio del lago se erige una torre de basalto. La edificación posee una forma cilíndrica, coronada por regias almenas. Su base presenta una inscripción conmemorativa que data de 1134. Esta tiene paredes de más de noventa centímetros de espesor, y el ingreso se realiza por una puerta de arco de medio punto, elevada, a la que se accede por una escalera de piedra adosada a la construcción original. Para llegar al islote se debe recurrir a un bote amarrado a un muelle flotante de madera. Entre los peñascos se divisa una austera vegetación marina que le otorga al sitio un aspecto inhóspito.

En su interior, y desde su base, cubriendo sus ocho metros de altura, figuran suspendidos pequeños espejos a modo de estantes ajustables. Cada soporte contiene series de cinco lacrimatorios. Los frascos —con un largo cuello y cuerpo de forma bulbosa— los hay de cristal, alabastro y terracota, dependiendo de su antigüedad. Son lágrimas de éxtasis, extraídas de múltiples mártires y eremitas cristianos anteriores a la persecución de Diocleciano: san Juan Bautista, san Esteban, santa Inés, san Sebastián, santa Bárbara; devotos que se inmolaron en nombre de Dios.

Los recipientes —estrictamente clasificados por orden alfabético— llevan sus nombres grabados en carmesí, los cuales están interconectados a través de un complejo de cañerías oculto por la mampostería, en disposición algorítmica. La red de tuberías de cobre, juntas y minúsculas válvulas, se encarga de recolectar todo el líquido santo de las botellitas; zigzaguea la estructura en sentido ascendente, desembocando —por goteo automático— en la cúspide, sobre una maceta donde crece, bajo palio, un olivo.

 

 

*Integra el volumen 7 misterios (Hipálage Editora).

 

 

 

Augusto Munaro (Buenos Aires, Argentina, 1980). Narrador, poeta, traductor, editor y periodista. Ha publicado más de cincuenta libros; los más recientes son: Pequeño museo de la historieta (2025), Black María (2025), 7 misterios (2026) y Un extraño amor (2026).

 

 

Puede ser una imagen de trompeta y texto que dice "Buenos Aires, Argentina. Augusto Munaro Torre de basalto" 

(Fuente: grafografxs.uaemex.mx) 

Zacharia Sall (Senegal)

 

 

Poesía africana

 

 
 
Mariela Cordero construye un dossier de poesía africana contemporánea, poesía africana de expresión francesa. Leemos aquí algunos poemas de Zacharia Sall (Senegal). Ha recibido distinciones como el Premio Simone de Carfort al Descubrimiento Poético 2024 y el Premio Léopold Sédar Senghor de Poesía.

 

 

 

 

Zacharia Sall es un poeta de origen senegalés que vive en Francia desde hace casi una década. Miembro de honor y miembro titular de la Academia Léopold Sédar Senghor, con sede en Italia, imparte clases de Letras Modernas y Humanidades en el Lycée du Nord de Mayotte. Su obra poética gira en torno a los espacios habitables, las fronteras, el exilio, los lugares lejanos y el alma humana. La alteridad es lo que le interesa en este arte de entretejer las palabras. Además, ha sido galardonado con varios premios internacionales, entre ellos el Premio Simone de Carfort al Descubrimiento Poético 2024 y el Premio Léopold Sédar Senghor de Poesía. Es uno de los invitados de honor del primer Foro Nacional del Libro organizado en octubre de 2025 por Senegal.

 

 

 

 

 

 

La mentira de las leyendas

 

Esta mañana, la libertad apenas suena como una bala perdida, canta con voz de sueño a​​ la hora de las dudas en mi corazón. Y el águila dormita en los aires al son de las notas de la serpiente. Y el hombre sueña con leyendas que no llegan a ser leyendas en la mente del poeta.​​ Las leyendas hablan de la​​ libertad en las revoluciones y las revueltas: un pueblo de luces​​ que saborea la sal de los discursos de sangre y sudor. Y más sangre y sudor aún. Y siempre​​ 

y de nuevo sangre y sudor. El rojo que se funde con la sal y el crepúsculo solitario.​​ Porque las leyendas solo saben hablar de la libertad entre las llamas y los ríos de sangre, y nunca en una cama donde el hombre habla con su reposo. Y nunca en un rincón donde el rojo no sea más que un color de arena.

Las leyendas siempre hablan de la libertad con una cabeza que cae. Y a veces, cuando el​​ corazón del hombre no se exilia en las comarcas de los pasos helados, cantan la libertad que hace huir a los emperadores como las mañanas de invierno sin mediodía. Porque la​​ ​​ libertad es siempre una victoria en boca de las leyendas.

 

¡Pero qué mentira! Las leyendas mienten siempre como niños culpables de su inocencia. Porque no saben describir la libertad con una pizca de nada: un hombre que consigue vivir sus fracasos como nadie, con la desidia de los indolentes a quienes nada perturba,​​ un hombre libre de ignorar el sentido de la libertad para vivir libre.

 

 

 

 

 

 

 

El infierno como silencio

 

Ayer

hiciste​​ la dicha de​​ tu padre y​​ de tu madre antes de conjugarte en cuatro nadas.

El pájaro ha perdido sus alas entre el silencio y la sombra. Camina como un​​ tullido.​​ La cabeza​​ llena de plumas arrancadas.

 

El tiempo se ha convertido en una línea recta para imitar la mirada de tu padre y el​​ pesar​​ de tu madre.

 

Aquí

nuestras emociones florecen de tristeza. Rosas negras que se marchitan apenas abiertas.​​ 

Caen​​ como las lágrimas de esos dioses decepcionados. Tan antiguos​​ como el sufrimiento.​​ 

Tan perdidos como los ángeles extintos.

 

Aquí

eres tú quien te conviertes en lo oscuro​​ de este cielo frágil. El abismo que habita el​​ porvenir.​​ El eclipse​​ que gira como la Tierra en lo más profundo de los sueños que nunca son sueños.

 

Aquí

el infierno es un silencio que estalla. La asfixia del niño que ya no llora. Y para​​ sobrevivir, fumamos poemas que nos embriagan de quimeras y utopías.

 

 

 

 

 

 

Soy yo…

 

Y soy yo quien da nombre a tus silencios nocturnos para habitar en tu corazón. Pero desde ayer lloras. El tiempo arrastra tus penas como si fueran sus horas. Desde ayer haces de tu cama un refugio. Y tus sábanas ocultan los aromas de tus tumultos. ¿En qué piensas cuando no piensas en nada? ¿Qué ves cuando tus ojos se abandonan por completo al insomnio? Tus párpados que soportan el cadáver del sueño. El incendio en lo profundo de tus luces nubladas. Y tu sombra que se une a los gestos despojados de su fluir. ¿Adónde quieres ir cuando no vas a ninguna parte? Mi alma se te ofrece incluso en tiempos de tinieblas: tu risa es su llave. Y me encierro en un caos cuando gimes. Si sufres, Amor, todo en mí se apaga y se funde con el crepúsculo.

 

 

 

 

 

 

Aquí estoy

 

Aquí estoy, lejos de las sabidurías con gestos infantiles,

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ ​​ lejos de los mitos que avivan

mis​​ crispaciones​​ al crepúsculo.

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ Aquí estoy, en las​​ comarcas​​ de las banderas de la

duda,

en las ciudades de horizontes que nacen en cada mirada

del​​ hombre.

 

Aquí estoy, buscando a cada instante adormecer mi presente

en un poema.

 

 

 

 

 

 

 

***

 

(Fuente: círculodepoesía.com) 


 

Reyna Domínguez. (San Juan, 1950-2021)

 

 

 

 

 

 

PARTO NATURAL

 

Charqueada
en piernas abiertas
Así se pare un hijo
-parto natural-
tiritando las carnes
en lucha con la muerte
entregada
aspirando dolor
que asquea y misteria
mirando a los ojos nos
realidad que es sueño
Charqueada
sin afeites, sin piedad de cosmético
desnuda
sin ni tanto de complacencia en gesto amable
con los dientes apretados
lastimados ya los labios
tragando empuñadura de espada
Así se pare
sola
como una perra
tirada a la boca de una noche oscura
profunda como la garganta de Dios
Dios es ahora la cadencia del gemir
la sobra del mundo
arrinconado, humillado a los pies de la piedra
que nos para la distracción del llanto
Así se da
respiración
a lo que desde la espesa bosquedad
desde el silencio polifónico
como las grandes obras inventadas
pedradas de la inmensidad
sideral cachetada
nos compensa
con el murmullo de existir.
 

De " Envivir"
Ediciones Vinciguerra, Bs. As. MMICX
 

(Fuente: Héctor Giuliano)