martes, 28 de abril de 2026

Fina García Marruz (La Habana, Cuba, 28 abril 1923–La Habana, 27 junio 2022)

 

 

 


 

CANCIÓN DE OTOÑO

 
¿Conoces tú el país?...
GOETHE
 
Repitamos con tono de balada muy vieja:
“Cómo volver allí, cómo volver”.
Puedo volver, amigo, al país más lejano.
Fácil sería ver la nieve y los ciruelos.
Pero enséñame, dime el intacto camino
que me llevó al lugar de nuestro encuentro.
Llévame a los hondos pasillos de la casa
en que estuvimos con frío aire de otoño.
¿Cómo volver allí, cómo volver?
Podemos caminar la tierra entera.
Cansados de buscar, preguntaríamos
 “¿Cómo volver allí, cómo volver
al lugar que está sólo a unos pasos
de aquí, conoces tú el camino?”
Allí nosotros solos, los fugaces,
entre el muro real, la tarde eterna,
estuvimos hablando de los libros
preferidos, oyéndonos las voces.
Cómo volver allí, cómo volver,
si ya el pasillo está lleno de polvo,
y he visto ya mi alma totalmente
y no entro en mí como en un parque oculto.
Más que un amor que no es correspondido
o el futuro que mira un moribundo,
lo imposible es la casa en que estuvimos,
y cómo a mí me sonaban tus palabras.
Cómo volver allí, cómo volver,
a imaginar siquiera lo que fuimos,
la extraña adolescencia, los encuentros,
y los juegos más graves que la frívola vida.
¡Oh y los muros estaban como un hecho
irrefutable, más allá del deseo
de mis ojos fugaces y distintos!
La casa, sí, sólo un amargo engaño,
era frágil, mortal como los sueños.
Nosotros, los fugaces, los despiertos
¿cómo podemos, di, volver allí?
Puedo volver, amigo, al país más lejano,
al país de la nieve y los ciruelos.
¿Mas adónde quedó tu traje oscuro,
tus palabras y el ruido del otoño?
Puedo mirar a la verdad, los ángeles.
¿Mas aquella mentira en que creímos,
con ácida pureza, en los días secretos?
Puedo soñar el sueño más distante.
¿Qué quedará más lejos que la tarde
que acaba de pasar, parque encantado?
¿Conoces tú el país en que se vuelve?
Y sin embargo escribo sobre su polvo “siempre”.
Yo digo siempre como el que dice adiós. 
 
 

VENDRÁ LA MUERTE

 

Vendrá la muerte a transformar el lila
reminiscente de tus trajes idos,
sorpresa será el césped conocido
y la taza en tu mano ya dormida.
 
Barroco el reverbero que encendía
la seda antigua de tu bata oscura,
no dorará el sonido y la dulzura
de las madrugadoras cucharillas.
 
Perderé tu manera de llamarme
que me hizo desear aún otro rato
en la tarde más fiel poder quedarme.
 
Y en traje nauseabundo y desasido
perderé la honda sombra, que no el árbol,
perderé lo que había ya perdido.
 
 

VARIACIONES SOBRE EL TIEMPO Y EL MAR

 
EL mar dice: soy viejo. Antes que el tiempo fuera
ya yo golpeaba sordo, brillaba y restallaba.
Me tiendo como un león o como la espada inservible
de un guerrero después de una batalla perdida.
 
Sostengo las devastadas murallas, las ruinas silenciosas.
Soy lo que no habéis visto y lo que habéis olvidado.
Vuestro cuerpo me toca sin saber que atraviesa
un órgano sin memoria, más distante que un astro.
 
Fuera de la esperanza y la desesperanza
miré la espuma fenicia y el olor de las comidas.
Recuerdo el comercio y el cambio como una rosa salvaje
y las palabras que oí como el tesoro que se hunde.
 
Antología poética (2002)
Selección y prólogo de Jorge Luis Arcos
México: Fondo de Cultura Económica, 2002, pp. 41-42, 44 y 66
 

(Fuente: Óscar Limache) 

Héctor Giuliano (Piamonte, Iralia, 1947 / Vive en San Juan, Argentina)

 

 

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Yo
no soy yo
ni la historia
de mi yo.
 
Ni soy en la Historia
o la historieta. 
 
Mi yo,
o su desconocida
presencia,
está aquí
por un instante,
y los otros
en la fractura de la ley
y la transmisión
de los enredos.
 
Aquellos
suspiros,
Circe,
que Freud Y Cía.
dieron en registrar
como uterina
llamada perdida.
 

- Inédito -
 

Myriam Moscona Yosifova (Ciudad de México, 11 de marzo de 1955)

 

 

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Robert Lowell: Muerte en Manhattan 

 

.
a orillas del Hudson
esperé
a una
mujer
que venía
de muy lejos
 
nadaba
en un espacio propio
como si fuera adentro de una nuez
 
nunca perdió
la horizontal
 
la nadadora
de aguas abiertas
venía desde el norte
 
al llegar a la isla
y presentir la muchedumbre
vomitó
en las espumas rojas
llenas de olor a vinagre
del puerto
venía pataleando
 
una pierna
era postiza
 
le di la bienvenida
con un gesto
invisible para ella
 
me latió fuerte el corazón
al verla aparecer
como pintada en acuarela
con tintes amarillos
y naranjas
 
ahora doy
la vuelta por la calle
once
subo a un taxi
no sé por qué
𝘨𝘰𝘰𝘥 𝘢𝘧𝘵𝘦𝘳𝘯𝘰𝘰𝘯 𝘭𝘢𝘥𝘺
el chofer
me cuenta que
el poeta robert lowell
murió en
su taxi
en 1977
 
el corazón
como una media
de nylon
se rasgó
 
iba a verse
con su segunda esposa
 
llegó muerto
a visitarla
 
el corazón
de robert spence lowell iv
quedó tieso
en el asiento trasero
donde voy sentada
 
cayó por un infarto
masivo
a unas calles del río Hudson
 
allí
donde vi llegar
a una mujer
nadando
en un espacio propio
como si fuera adentro de una nuez
lowell pidió
una muerte natural
sin dolor ilimitado
 
¿qué
somos
sino
el total?
 
y el total
¿qué es?
me hubiera gustado
leer
 
el poema
imposible
de lowell
sobre
su muerte
me hubiera gustado
asistir
a la mujer
que venía de tan lejos
agotada
 
ayudarla a desprenderse
de su pierna falsa
y sentarme
con ella
a mirar los rascacielos
.
De: «𝘓𝘢 𝘮𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘭𝘦𝘯𝘨𝘶𝘢 𝘪𝘯𝘨𝘭𝘦𝘴𝘢» (2020)


(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Langston Hughes (Joplin, EE. UU., 1901-Nueva York, EE. UU., 1967)

 

 

 

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SUEÑOS

 

Aférrate a tus sueños
porque si los sueños mueren
la vida es como un pájaro al que se le ha roto un ala
y no puede volar.
Aférrate a tus sueños
porque cuando los sueños desaparecen
la vida es un terreno árido
congelado por la nieve.
***
 
 

EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS

 
Traedme todos vuestros sueños,
vosotros, soñadores,
traedme todas las melodías
de vuestro corazón
para que pueda envolverlas
con el paño de una nube azul
lejos de los ásperos dedos
del mundo.
 
 
________________________
en "The Collected Poems of Langston Hughes", Arnold Rampersad y David Roessel, eds. Alfred A. Knopf, Nueva York, 1994. Versiones de Jonio González. En la imagen, Langston Hughes (Joplin, EE. UU., 1901-Nueva York, EE. UU., 1967 / Princeton University)
 


DREAMS


Hold fast to dreams
For if dreams die
Life is a broken-winged bird
That cannot fly.
Hold fast to dreams
For when dreams go
Life is a barren field
Frozen with snow.
***
 
 

THE DREAM KEEPER

 

Bring me all of your dreams,
You dreamer,
Bring me all your
Heart melodies
That I may wrap them
In a blue cloud-cloth
Away from the too-rough fingers
Of the world.
 

 

(Fuente: Jonio González) 

Elena Anníbali (Oncativo, Córdoba, 1978)

 

 

 


PASEO

 

madre me llevaba de la mano
por el terraplén oscuro
decía:
esa es la bomba de agua
el perro amarillo, ése, no lobo,
ahí las parvas
más allá el pajonal de las cluecas
 
decía:
nunca, a tu edad,
vi estas cosas
 
llegábamos hasta la capilla de los garzón
a ver
los altos vitrales del cristo
de la buena muerte
el áspero cuero de las iguanas
la ruta, siempre lejos
 
a la vuelta me daba
el pan de la tarde, cantando
los salmos preferidos
y una tristeza hermosa me cerraba la garganta
o quizá el polvo del camino
o dios, que entonces era
un potro negro
que despertaba el miedo
 
 

TABACO MARIPOSA

 

aprendí a fumar con rubén
enrollando tabaco mariposa en papel
de seda
 
lo hacíamos de noche
sentadosenunescalóndelacasilla
mientras a nuestrospies
sus lánguidos perros soñaban
con la sangre dulce de las liebres
en el monte cercano
 
a veces todo era oscuridad, salvo
su cara
iluminada brevemente por el fuego
como un animal
por los relámpagos
 
el día que se fue del pueblo
me dejó su radio
y los jabones partidos
que yo usaba pasándomelos
despacio
por el cuerpo 
 
con la última espuma disuelta en el agua
se fue, también, la memoria
y el deseo de él
una cosa fragante
y sutil
como los eucaliptos
cuando los moja la niebla
 
 
 

MAÑANA DE VERANO

 

a los siete, una mañana de verano,
me tiré al tanque desnuda
 
un verdín viejo y neblinoso
ocultaba los peces
breves y violentos
que fueron a morderme
los pies
 
hubo algo carnal en la manera
en que los dientes
y la sangre de todos
se mezcló
con la asfixia
con el miedo de la muerte
con el espasmo tembloroso
en que brillamos
 
***************
 
 
de su libro "tabaco mariposa" en reedición de Caballo Negro Editora,
"Si con algo debiera comprometerse el lenguaje –discurso, escritura, palabra, letra– es con la fuerza de la vida, su fatalidad. Y eso es lo que pasa en tabaco mariposa, lo que se vuelve brasa frente a las estrellas, al sol rabioso y lo descampado. (...) Un libro necesario, una apuesta feroz. Tabaco mariposa ocupa un clima bajo el cual sólo resta atreverse a la herida y quemar la cicatriz", escribió Alejandro Schmidt.
Fuente: Eterna Cadencia
 

(Fuente: Oscar Vicente Conde) 

Clara Cattarossi (Buenos Aires, 1999)

 

 

Poemas

 


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          



INDIVIDUACIÓN 



El inconsciente late en los ojos,
advirtiendo su inminente explosión 
que permitirá romper la cristalización
del Mundo. 

El yo se pierde, lentamente, en la masa que marcha
hacia lo que parece ser un horizonte de esperanza.

Pero llegan ahí, y van cayendo
de a uno
del borde de la tierra
a un caldo infernal
que con su vapor purgará
los llantos ahogados de una voz
que grita: “No puedo más”. 

Finalmente se resquebrajó la máscara,
y sus pedazos armaron un croquis
del arquetipo platónico: 
las almas deambulan 
entre los cráteres de un suelo divino
que demuestran que, al final,
nunca supimos nada. 

 

SER POETA EN TIEMPOS DE PENURIA


En la penuria de la Noche del Mundo, los poetas 
les preparan la cama a los dioses huidos. 
En cada canto, a la luz del día, 
buscan los rastros de Hércules, Dionisio y Cristo
invocando al éter en el fondo del abismo.

Así, como dijo Novalis,
a través de la poesía, 
los sacerdotes de Dionisio accederán
a los misterios de la Naturaleza
y conocerán el Alba de la penuria.

Mientras el mundo siga girando,
y la vida siga siendo,
los mortales cruzaremos, como una flecha,
a través de ese uróboro incesante
en la búsqueda del rastro de los dioses huidos. 


 PECES FUGACES 


Peces fugaces saltan sobre su techo
bajo la luz áurea del Manso.

Se asoman a la suerte de un espectador, 
los cazará con su mirada y,
en secreto, pedirá un deseo.

Por un breve segundo, lo mirará a los ojos
y pensará: “Los fugaces son ellos”. 


CLARA CATTAROSSI (Buenos Aires, 1999), está por recibirse de la carrera de Humanidades y Cs. Sociales por la Universidad de Palermo y es redactora para una revista de marketing. Escribe desde los 15 años gracias a la vehemente influencia de su abuela, profesora de lengua y literatura. Su obra poética ha sido publicada en varias revistas literarias, y también traduce. También difunde su trabajo periodístico en diversos medios digitales en los que trata temas como cultura, moda, música, derecho, etc. Sus redes sociales son @clachi_ y @claraoscurecida en Instagram y Twitter respectivamente.

 (Fuente: alpialdelapalabra.blogsspot.com)

Eliseo Diego (La Habana, Cuba, 1920 - México, 1994)

 

 

 

 

ASOMBRO

 

Me asombran las hormigas que al ir vienen
tan seguras de sí que me dan miedo
porque están donde van sin más preguntas
y aunque asomos de vida son perfectas
si minúsculas máquinas que saben
el dónde y el adónde que les toca
y a la muerte la ignoran como a nada
si no fuese tan útil instrumento
con que hacer de lo inerme nueva vida.
 
Pero aunque agrande su minucia viva
el azoro redondo en que las miro
y me apena que no se sepan nunca
tal como son en su afanarse oscuro
ya tan inmemorial como la Tierra
 
más me asombra mi pena y me convence
de que saberse el ser bien que la vale
aun cuando el precio sea tan alto como
el enorme silencio de allá afuera.
.....

 

(Fuente: Daniel Freidemberg)