miércoles, 21 de octubre de 2026

Serguei Esenin (Rusia, 1895-1925)

 

 

Puede ser arte 

 

 

NOCHE DE LUNA

 

¡Ah, qué noche! No puedo. Yo no puedo
Dormir, con esta luna y esta noche.
Es como si en el alma todavía
Tuviera el temple aquel, cuando fui joven.
 
Amiga mía allá en los muertos años,
No llames sólo un juego al del amor,
Deja mejor que el resplandor lunar
Baje a mi almohada y a mi habitación.
 
Así, pues, deja ahora que la luz
Bosqueje y desfigure mis facciones, ―
Que como no pudiste enamorarte,
Tampoco nadie olvida sus amores.
 
No podemos amar más que una vez.
Tal como un espejismo en vano encanta,
Tal como una pisada honda en la nieve,
Amiga, así también me eres extraña.
 
Yo lo sé, la verdad, también lo sabes,
Que en esta luz de luna azul y leve
Sobre ese encanto no hay ninguna flor,
Sobre ese encanto sólo escarcha y nieve;
 
Que nos quisimos hace mucho tiempo,
Que no eres mía, y tampoco tuyo soy,
Y somos, sin embargo, en todo iguales
Jugando al juego de este triste amor.
 
Pero ven, acaríciame y abrázame
Y bésame en ardor de arte sutil,
Para que sueñe siempre el corazón
Que esta luz y este amor no han de morir.
 
30 de noviembre, 1925
 
 
[Versión de Pablo Anadón.
Córdoba, 21-X-15]
 
*
 
 
Какая ночь! Я не могу.
Не спится мне. Такая лунность.
Еще как будто берегу
В душе утраченную юность.
 
Подруга охладевших лет,
Не называй игру любовью,
Пусть лучше этот лунный свет
Ко мне струится к изголовью.
 
Пусть искаженные черты
Он обрисовывает смело, -
Ведь разлюбить не сможешь ты,
Как полюбить ты не сумела.
 
Любить лишь можно только раз.
Вот оттого ты мне чужая,
Что липы тщетно манят нас,
В сугробы ноги погружая.
 
Ведь знаю я и знаешь ты,
Что в этот отсвет лунный, синий
На этих липах не цветы -
На этих липах снег да иней.
 
Что отлюбили мы давно,
Ты не меня, а я - другую,
И нам обоим все равно
Играть в любовь недорогую.
 
Но все ж ласкай и обнимай
В лукавой страсти поцелуя,
Пусть сердцу вечно снится май
И та, что навсегда люблю я.
 
30 ноября 1925
 
Сергей Есенин
[En la imagen:
Isaac Ilich Levitan (1860-1900),
"Crepúsculo. La Luna", 1899]

 

(Fuente: Pablo Anadón) 

Eunice Odio (San José, Costa Rica, 18 de octubre de 1919 - Ciudad de México, México, 23 de marzo de 1974)

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas 

 

 

Si pudiera abrir mi gruesa flor 

 

.
Yo no me dejaré humillar por las cosas irracionales:
 
penetraré lo que hay en ellas de sarcasmo
hacia mí;
 
haré que las civilizaciones y ciudades
se me rindan.
 
—Whitman
 
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre
no quiero acordarme.
 
—Cervantes
 
Anita andaba en el sueño
con zapatos de vigilia,
¡ay, Anita, por tus pies,
te van a negar el día!
 
—E.O.
.
Si pudiera abrir mi gruesa flor
para ver su geografía íntima,
 
su dulce orografía de gruesa flor:
si pudiera saltar desde los ojos
 
para verme, abierta al sol,
si no me golpeara de pronto, en la mejilla,
 
esta reunida sombra,
esta orilla de silencio
 
que es lo que ciertos pañuelos a la lágrima,
un aposento blanco, descubierto.
Si pudiera quedarme abierta al sol
como el sencillo mar;
 
y alta, recién nacida hija del agua,
creciera mi color al pie del agua.
 
¿Por qué no he de poder desnudarme los pies
en una casa en que los alfabetos ascienden
 
por el labio a la palabra, y en que duendes
de menta,
sirven té verde y florecida sombra?
 
Por qué no he de poder
desnudarme los pies en una casa
 
en que todos los días
un año desviste su estatura melancólica,
 
y en que la costa azul de un relicario
guarda el retrato de un vecino de mayo
que se ha ido.
 
Sin embargo,
no puedo desnudarme los pies en esta casa,
ni poner sobre la mesa el corazón.
 
Pero puedo abrirme como una flor,
y saltar desde los ojos para verme,
abierta al sol.
 
.
Junio 12, 1946 Granada, Nicaragua.
 
.
De: «𝘛𝘦𝘳𝘳𝘪𝘵𝘰𝘳𝘪𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘈𝘭𝘣𝘢» (1974)
.
Yolanda Eunice Odio Infante fue una poeta costarricense 🇨🇷

 (Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Mirta Rosenberg (Rosario, 1951- Buenos Aires, 2019)

 

 

 

 

Utilidad de la poesía a las tres de la mañana

 
Oscuridad. Un poco de silencio.
No hay viento. Ni llueve.
No ayuda la naturaleza
a hacer la hora
menos callada.
 
Con los ojos abiertos en la oscuridad
pienso rimas: de silencio
todo lo que reverencia;
de naturaleza su delicadeza
o su fortaleza, aunque nada
me da. La hora está vacía.
 
El ahora está vacío.
Si no viene la poesía,
no habrá nada.
El miedo vendrá.
 
 
Cuaderno de oficio. Bajo la luna. Buenos Aires. 2016. 

(Fuente: Griselda García)
 

Edna St. Vincent Millay (EEUU, 1892 - 1950)

 

 

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METERÉ EL CAOS EN CATORCE VERSOS

 

Meteré el Caos en catorce versos
y lo ataré; lo dejaré escapar
si tiene suerte; que se retuerza cual
tifón, fuego o demonio... Sus esfuerzos
 
quedarán en nada en los confines rectos
del dulce Orden, donde con sed carnal
guardaré su esencia y figura amorfa
hasta que en el Orden encuentre consuelo.
 
Lejos quedan los días de nuestro encierro,
su arrogancia, nuestra sumisión:
lo he atrapado. No es más ni menos
 
que algo sencillo falto de comprensión;
no lo forzaré a confesar los hechos.
Bondad solo daré a su corazón
 
(Traducción: Ana Mata Buil).
 
— Edna St. Vincent Millay
Falleció en Austerlitz, Estados Unidos, el 19 de octubre de 1950
Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta a la poeta y dramaturga estadounidense Edna St. Vincent Millay (1892-1950), una de las voces más reconocidas de la poesía norteamericana de su época. En 1923 recibió el Premio Pulitzer de Poesía. Tras el divorcio de sus padres, creció junto a su madre y sus dos hermanas, en una familia con dificultades económicas, pero en la que la literatura y la música ocuparon un lugar fundamental. La homenajeamos con este soneto, en el que convierte la poesía en una forma de dar orden al caos: contenerlo en unos versos, comprenderlo y, finalmente, transformarlo. Nos parece una gran forma de entenderla.
 

(Fuente: Hermeneuta. Revista cultural) 

Roberto Reséndiz (Zitácuaro, Michoacán, México, 4 de junio de 1954)

 

 

«Serenade»





 
 
 
Líquida permanece la semilla del recuerdo
gaviotas silenciosas
hogueras de San Martín
la agonía
el mortal abanico de los quince.

Su nombre
jamás oculta los sobresaltos de la arena
húmeda
desciende los veinticuatro escalones del infierno
las plegarias de su amante
recostado en el acuoso lecho de madera.

Serenade
usurpadora de un sueño inverosímil
abre los brazos 
para estar más indefensa
ante los minotauros de la cama
mueve el tronco
el cuello de serpentina blanca
los labios de adolescente invertebrada.

Después de todo
le quedan pocas noches al lado de la muerte
islas sin piedras de colores
estrellas de mar en la punta de la lengua 
un salmo para gritar 
el desamor
hasta quedarse ronca…



de Mujeres de luz, 2007


 

(Fuente: Descontexto) 

Ramon Llull (Palma de Mallorca, 1235 - Mediterraneo, 1316)

 

 

«Esperanza»

 

Versión de Juan Carlos Villavicencio




 
 
 
Cuando por la estrella al amanecer
se aparejan todas las flores 
y el sol multiplica su color

         de esperanza,

me visto de dulce
alegría, con la confianza
que en la Señora del amor siento;
y pido un confesor entonces,
me acuso a todos de ser un pecador,

         y que me ordene

reparar todo el daño
que de tal forma causé, pecando,
a aquellos que son siervos
de la Reina de las virtudes,
para que así reciba tal ayuda

         que a ningún pecado

quede yo compelido,
una vez que tan bien haya sido confesado.



en Medicina de pecat, 1300








D'esperança

Quan per l'estela en l'albor / e s'aparèllon tuit li flor / que el sol montiplic llur color // d'esperança, // mi vest alegrança / d'una douçor, confiança / que hai en la Dona d'amor; / e adoncs deman confessor, / a tuit m'acús per pecador, // e que ell me man // que reta tot lo dan / que hai donat gran, en pecant, / a cells que estan servidors / de la Regina de valors, / per ço que n'esper tal secors // que a null pecat // no sia obligat, / pus que en sia bé confessat.


(Fuente: Descontexto)

 

Paul Celan (nacido Paul Antschel, Czernowitz, Rumania, 1920-Paris, Francia, 1970)

 

 

Paul Celan - Griffin Poetry Prize 

 

 

HABLA TAMBIÉN TÚ

 

Habla también tú
sé el último en hablar,
di tu decir.
 
Habla-
Pero no separes el No del Sí.
Y da a tu decir sentido:
dale sombra.
 
Dale sombra bastante,
dale tanta
cuanta en torno de ti tú sabes extendida entre
medianoche y mediodía y medianoche.
 
Mira en torno:
ve cómo alrededor todo se hace viviente
¡En la muerte! ¡Viviente!
Dice la verdad quien dice sombra.
 
Pero se estrecha ahora el lugar donde estás:
¿Adónde ahora, despojado de sombra, adónde?
Asciende. Tanteante, asciende.
Te haces más sutil, más irreconocible, más fino.
 
Más fino: un hilo
por el que quiere descender la estrella
para abajo nadar, al fondo,
donde se ve brillar: sobre móviles dunas
de palabras errantes.
.....

por José Ángel Valente.
 

(Fuente: Daniel Freidemberg)