sábado, 7 de febrero de 2026

Pablo de Rokha (Licantén, 1894-Santiago de Chile, 1968)

 

PABLO DE ROKHA. GENIO Y FIGURA

 

 
 
 
 
*
 
El cadáver de Dios, furioso,
aúlla en mis entrañas.
(Pablo de Rokha)
 
*
 
 

GENIO Y FIGURA

 

Yo soy como el fracaso total del mundo, ¡oh, Pueblos!
El canto frente a frente al mismo Satanás,
dialoga con la ciencia tremenda de los muertos,
y mi dolor chorrea de sangre la ciudad.
 
Aún mis días son restos de enormes muebles viejos,
anoche “Dios” lloraba entre mundos que van
así, mi niña, solos, y tú dices: “te quiero”
cuando hablas con “tu” Pablo, sin oírle jamás.
 
El hombre y la mujer tienen olor a tumba,
El cuerpo se me cae sobre la tierra bruta
Lo mismo que el ataúd rojo del infeliz.
 
Enemigo total, aúllo por los barrios,
un espanto más bárbaro, más bárbaro, más bárbaro
que el hipo de cien perros botados a morir.
 
*
 
 

POEMA SIN NOMBRE

 

Como una gran niebla ardida
desde todas las distancias emergiendo
o lo mismo que el horizonte…
 
Te recuerdo y vienen piando
las hojas marchitas del atardecer,
hermana, amiga, esposa,
a cantar la tonada del viaje y las guitarras
en las cruces lluviosas de mi padecimiento.
 
Llegas desde la orilla de las congojas sumas
con la cara trizada de eternidad y cantos.
 
Mis pájaros de alambre triste
se ahogan en tus crepúsculos,
y yo gimo mamando nieblas.
 
Voy como los perros mojados
a la siga de tu recuerdo,
sujetándome las palabras.
 
Desde tu ausencia está lloviendo, mi hijita;
las rotas lágrimas
extienden una gran cortina de pájaros agonizantes
encima de mi sueño enorme;
y desde la abertura de las noches caídas
cantan los gallos humosos…
 
(El invierno te llena de canciones amarillas) .
 
Sé que todos los barcos que emigran van a fondear en tu corazón,
que las golondrinas saludan con su bandera azul,
la melancolía morena de tus actitudes deshojadas y vagabundas,
y voy edificando canciones
a la manera que grandes ciudades extranjeras.
 
¡Quién degolló las gaviotas claras de la alegría
debajo de los ríos eternos?…
¿Quién canta desde el Poniente, la canción de todas las tristezas?
¿Quién enluta de llanto la enrojecida soledad,
alargándola en lo obscuro, obscuramente obscuro,
extendiéndola en lo amargo amargamente amargo
como una gran cama de sangre tronadora y crepuscular
o una gran manta violenta?…
 
¡Ay! querida, el tiempo se ha parado como un águila en tu memoria.
 
Tú das al Universo este color rodante
y este rumor violeta cruzado de cigarras;
la inmensa bruma aquella viene de tus sollozos;
siento que se ha trizado la curva de la tierra
al peso colosal de tu pie entristecido.
 
Los cantos dorados del tiempo, o por mejor decirlo, los mundos
llovidos del tiempo
tiritan amontonados encima de mi angustia,
y una gran paloma negra se suicida en las arboladuras del occidente.
 
La pena cuadrada,
el dolor animal y rotundo, la llagadura horrenda de sentirse
¡medio a medio de la circunferencia!…
 
parado
¡medio a medio de la circunferencia!
Niña-Winétt!…
Y tu actitud de pájaro haciendo con besos la puntería a mi corazón.
 
*
 
 

CÍRCULO

 

Ayer jugaba el mundo como un gato en tu falda;
hoy te lame las finas botitas de paloma;
tienes el corazón poblado de cigarras,
y un parecido a muertas vihuelas desveladas,
gran melancólica.
 
Posiblemente quepa todo el mar en tus ojos
y quepa todo el sol en tu actitud de acuario;
como un perro amarillo te siguen los otoños,
y, ceñida de dioses fluviales y astronómicos,
eres la eternidad en la gota de espanto.
 
Tu ilusión se parece a una ciudad antigua,
a las caobas llenas de aroma entristecido,
a las piedras eternas y a las niñas heridas;
un pájaro de agosto se ahoga en tus pupilas,
y, como un traje obscuro, se te cae el delirio.
 
Seria como una espada, tienes la gran dulzura
de los viejos y tiernos sonetos del crepúsculo;
tu dignidad pueril arde como las frutas;
tus cantos se parecen a una gran jarra obscura
que se volcase arriba del ideal del mundo.
Tal como las semillas, te desgarraste en hijos,
y, lo mismo que un sueño que se multiplicara,
la carne dolorosa se te llenó de niños;
mujercita de invierno, nublada de suspiros,
la tristeza del sexo te muerde la palabra.
 
Todo el siglo te envuelve como una echarpe de oro;
y, desde la verdad lluviosa de mi enigma,
entonas la tonada de los últimos novios;
tu arrobamiento errante canta en los matrimonios,
cual una alondra de humo, con las alas ardidas.
 
Enterrada en los cubos sellados de la angustia,
como Dios en la negra botella de los cielos,
nieta de hombres, nacida en pueblos de locura,
a tu gran flor herida la acuestas en mi angustia,
debajo de mis sienes aradas de silencio.
 
Asocio tu figura a las hembras hebreas,
y te veo, mordida de aceites y ciudades,
escribir la amargura de las tierras morenas
en la táctica azul de la gran danza horrenda
con la cuchilla rosa del pie inabordable.
 
Niña de las historias melancólicas, niña,
niña de las novelas, niña de las tonadas,
tienes un gesto inmóvil de estampa de provincia
en el agua de asombro de la cara perdida
y en los serios cabellos goteados de dramas.
 
Estás sobre mi vida de piedra y hierro ardiente,
como la eternidad encima de los muertos,
recuerdo que viniste y has existido siempre,
mujer, mi mujer mía, conjunto de mujeres,
toda la especie humana se lamenta en tus huesos.
 
Llenas la tierra entera, como un viento rodante,
y tus cabellos huelen a tonada oceánica;
naranjo de los pueblos terrosos y joviales,
tienes la soledad llena de soledades,
y tu corazón tiene la forma de una lágrima.
 
Semejante a un rebaño de nubes, arrastrando
la cola inmensa y turbia de lo desconocido
tu alma enorme rebasa tus hechos y tus cantos,
y es lo mismo que un viento terrible y milenario
encadenado a una matita de suspiros.
 
Te pareces a esas cántaras populares,
tan graciosas y tan modestas de costumbres;
tu aristocracia inmóvil huele a yuyos rurales,
muchacha del país, florida de velámenes,
y la greda morena, triste de aves azules.
 
Derivas de mineros y de conquistadores,
ancha y violenta gente llevó tu sangre extraña,
y tu abuelo, Domingo Sánderson fue un HOMBRE;
yo los miro y los veo cruzando el horizonte
con tu actitud futura encima de la espalda.
 
Eres la permanencia de las cosas profundas
y la amada geografía llenando el Occidente;
tus labios y tus pechos son un panal de angustia,
y tu vientre maduro es un racimo de uvas
colgado del parrón colosal de la muerte.
 
Ay, amiga, mi amiga, tan amiga mi amiga,
cariñosa, lo mismo que el pan del hombre pobre;
naciste tú llorando y sollozó la vida;
yo te comparo a una cadena de fatigas
hecha para amarrar estrellas en desorden.
 
 
(Fuente: Mario Meléndez) 

 

Phillis Wheatley (Senegal, Africa,, 1753 - EEUU, 1784)*

 

 

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SOBRE SER TRAÍDOS DE ÁFRICA A AMÉRICA

 

Fue la misericordia la que me trajo desde mi tierra pagana,
le enseñé a mi alma ignorante a entender
que hay un Dios, que hay un salvador también:
no lo conocía ni lo buscaba, me redimió.
 
Algunos vieron nuestra raza azabache con ojos de desprecio,
"Su color tiene un tinte diabólico".
Recuerden, Cristianos, Negros, negro como Caín,
puleté y únete al tren angelical.
 
 
 

UN HIMNO AL CREPÚSCULO

 

Tan pronto como el sol abandonó el este central
el trueno repicó y sacudió la llanura celestial;
¡Esplendor majestuoso! desde el ala del céfiro,
exhala el perfume de la primavera en flor .
Suave murmullo de los arroyos, las aves renuevan sus notas,
y a través del aire su música flota mezclada
 
¡A través de todos los cielos qué tintes tan bellos se extienden!
 
Pero las glorias al oeste, el rojo en lo más profundo:
Así que muchos de nuestros pechos con cada resplandor virtud,
¡los templos de vida de nuestro Dios en la tierra!
 
Lleno de la gloria de aquel que da la luz,
y corre el azabache las cortinas de la noche,
que le permiten dormitar plácido, calmo, de su mente cansada,
en la mañana despierta más placentero, más compuesto;
así serán las labores de el día que comienza
más puro, másRESERVADO de los lazos del pecado.
 
Cetro de plomo de una noche que sella mis ojos soñolientos,
entonces cesa, mi canción, hasta que justo se hubiere erguido la Aurora.
 
 
 
 

IMAGINACIÓN

 

¡Imaginación! ¿Quién podría cantar tu poderío?
¿Y quién describiría la velocidad de tu carrera?
Elevándonos a través del aire para encontrar la radiante morada,
El empíreo palacio del tronante Dios,
Sobre tus alas aventajamos al viento,
Y dejamos atrás el rodante universo.
 
De estrella a estrella el ojo mental vaga,
Mide los cielos y recorre las regiones superiores;
Allí en un panorama abarcamos el magnífico todo,
O con nuevos mundos asombramos el alma infinita.
 
 
Versiones de Marcos Fingerit 
 
 
(Fuente: Henderson Espinosa) 


(*)  Fue la primer poeta de origen africano reconocida en EEUU, cuando aún era esclava. Phillips, es el nombre del barco que la llevó a América del Norte, y Wheatley el apellido de su comprador. Su verdadero nombre se desconoce.

 

Roque Dalton (El Salvador, 1935 - 1975)

 

 

 

 

 

EL SALVADOR SERÁ 

 

El Salvador será un lindo
y (sin exagerar) serio país
cuando la clase obrera y el campesinado
lo fertilicen lo peinen lo talqueen
le curen la goma historica
lo adecenten lo reconstituyan
y lo echen a andar.
 
El problema es que hoy El Salvador
tiene como mil puyas y cien mil desniveles
quinimil callos y algunas postemillas
cánceres cáscaras caspas shuquedades
llagas fracturas tembladeras tufos.
 
Habrá que darle un poco de machete
lija torno aguarrás penicilina
baños de asiento besos pólvora.


(Fuente: Alberto Romero)

Estanislao del Campo (Buenos Aires, 1834 - 1880)

 

 

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Tomé en casa el otro día
tan soberano peludo,
que hasta hoy, caballeros, dudo
si ando mamao todavía.
Carculen cómo sería
la mamada que agarré,
Que, sin más, me afiguré
que yo era el mesmo Gobierno,
y más leyes que un infierno
con la tranca decreté.
 
Gomitado y trompezando,
del fogón pasé a la sala,
con un garrote de tala
que era mi bastón de mando;
y medio tartamudiando,
y con el pelo en la frente,
a causa del aguardiente, / los ojos medio vidriosos,
y con los labios babosos,
hablé del tenor siguiente:
 
“Paisanos: –dende esta fecha
el contingente concluyo;
cuide cada uno lo suyo
que es la cosa más derecha.
No abandone su cosecha
el gaucho que haiga sembrao:
deje que el que es hacendao
cuide las vacas que tiene,
que él es a quien le conviene
asigurar su ganao.”
 
Vaya largando terreno,
sin mosquiar, el ricachón,
capaz, de puro mamón
de mamar hasta con freno;
pues no me parece güeno
sino que, por el contrario,
es injusto y albitrario
que tenga media campaña,
sólo porque tuvo maña
para hacerse arrendatario.”
 
“Si el pasto nace en el suelo
es porque Dios lo ordenó,
que para eso agua les dió
a los ñublados del cielo.
Dejen pues que al caramelo
Le hinquemos todos el diente,
y no andemos tristemente,
sin tener en donde armar
un rancho, para sestiar
cuando pica el sol ardiente.”
 
Mando que dende este instante
lo casen a uno de balde;
que envaine el corvo el Alcalde
y su lista el Comendante,
que no sea atropellante
el Juez de Paz del Partido;
que a aquel que lo hallen bebido,
porque así le dio la gana,
no le meneen catana
que al fin está divertido.
 
Mando, hoy que soy Sueselencia
que el que quiera ser pulpero,
se ha de confesar primero
para que tenga concencia.
Porque es cierto, a la evidencia,
Que hoy naides tiene confianza
ni en medida ni en balanza
pues venden todo mermao
y cuando no es vino aguao
es yerba con mescolanza.”
 
“Naides tiene que pedir
pase por otro Partido;
pues libre el hombre ha nacido
y ande quiera puede dir.
Y si es razón permitir
que el pueblero vaya y venga,
justo es que el gaucho no tenga
que dar cuenta a donde va,
sino que con libertá
vaya a donde le convenga.”
 
A ver si hay una persona
de las que me han escuchao
que digan que he gobernao
sin acierto con la mona;
sáquemen una carona,
de mi mesmísimo cuero,
sino haría un verdadero
Gobierno, Anastasio el Pollo,
que hasta mamao es un criollo
más servicial que un yesquero.
 
Si no me hubiese empinao
como me suelo empinar
la limeta, hasta acabar,
lindo lo habría acertado;
pues lo que hubiera quedao
lo mando como un favor
al mesmo gobernador
que nos manda en lo presente,
a ver si con mi aguardiente
nos gobernaba mejor.

 

 (Fuente: Henderson Espinosa)

Lena Pappá (Λένα Παππά, Atenas, Grecia, 1932-2025)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de monumento 

 

 

MI DIOS

 

Para quienes no lo han encontrado
Dios no es más
que una lejana amenaza de sombra.
 
Para cuantos lo han encontrado es una
brillante armadura,
fresca almohada en la fiebre profunda.
 
Para mí, sin embargo, que lo encuentro
y lo pierdo
-espada desnuda,
aroma inconsumible-,
 
para mí que lo encuentro y lo pierdo
continuamente
es una muerte permanente
en la esperanza.
 
 
______________________
en "Antología de la poesía griega", José A. Moreno Jurado, ed. y trad., Ediciones Clásicas, Madrid, 1997. En la imagen, Lena Pappá (Λένα Παππά, Atenas, Grecia, 1932-2025 / Docville)
 

 

(Fuente: Jonio González) 

Rosario Castellanos (México, 1925 - Tel Aviv, 1974)

 

 

«Lo cotidiano»

 




 
 
 
 
 
Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día;
este cabello triste que se cae
cuando te estás peinando ante el espejo.
Esos túneles largos
que se atraviesan con jadeo y asfixia;
las paredes sin ojos,
el hueco que resuena
de alguna voz oculta y sin sentido.

Para el amor no hay tregua, amor. La noche
se vuelve, de pronto, respirable.
Y cuando un astro rompe sus cadenas
y lo ves zigzaguear, loco, y perderse,
no por ello la ley suelta sus garfios.
El encuentro es a oscuras. En el beso se mezcla
el sabor de las lágrimas.
Y en el abrazo ciñes
el recuerdo de aquella orfandad, de aquella muerte.




(Fuente: Descontexto)

 

Robinson Jeffers (Pensilvania, EEUU, 1887 - 1962)

 

 

A brillar, república maldita

 

         Mientras Estados Unidos se asienta en el molde de su propia vulgaridad, y cuaja el imperio y se espesa
	y protesta, una burbuja apenas en medio de esa masa derretida, se revienta y suspira y la masa se endurece,
       y yo que con una sonrisa triste recuerdo que las flores se marchitan para dar paso al fruto, y que el fruto se pudre y se hace tierra. 
	Salido de la tierra; tras experimentar los regocijos de la primavera, la madurez y decadencia;
	para volverse casa de la madre.
	Que te apures en tu decadencia: no es digno de reproches; la vida es buena, sea obstinadamente larga o un repentino
	y mortal esplendor: los meteoros no son menos necesarios que las montañas: a brillar, república maldita.
	Pero a mis hijos les diría aléjense del centro más espeso; la corrupción
jamás ha sido obligatoria, si las ciudades yacen a los pies de la bestia, nos quedan las montañas. 
	Y muchachos, en nada sean tan moderados como en amar al ser humano, un astuto sirviente, un amo insoportable.
	Ésa es la trampa en la que se empantanan los espíritus más nobles, la que –dicen– atrapó a Dios cuando aún caminaba sobre la tierra.
 
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib 

Not Man Apart: Photographs from the Big Sur Coast. by Robinson Jeffers ...

(Los poemas de esta semana fueron seleccionados por Patricio Pron)