lunes, 27 de abril de 2026

Cristina Daian (Buenos Aires, 1951)

 

FLOR LITERAL

 



 
hubo uno bigbang

hubo uno bigbang, otra Hsichün y llegó Vallejo. y así otros 
siguieron y se unieron en cadena. 
¿habrá una gracia reservada al elegido? 
¿es el mal-decir de un ojo servil al paseo de la luna? 
¿a quién subyuga la imitación del rastro en la ceniza, 
el código sin fuego, la letra vacilante? 
¿y a qué dios pedirle el valor de una renuncia o el secreto? 
ningún santo responde. atisba un verso y agoniza. 
¿otro siglo sería más oportuno para la forma del hombre y 
su remesa ambigua? 
debería ser fácil y breve, como 
“salir de la nada a este bullicio; 
el último minuto se va ensordeciendo y 
pide una palabra que no deshonre”. 



miedo

miedo. de que no quede trazo / traza con silencio. témperas 
del temperamento / ardides del ardor /
perspectivas del espectro. qué demonios sulfurar 
del sufrir? buscan salideras los poetas del siglo y ven. 
versos que envejecen en la hermosura inicial, y otros 
naciendo siempre al último día. ser del tiempo y a fondo. 
ah, la existencia! la metáfora de la existencia, su acabóse, 
su querer! el lenguaje a tono con el lenguaje. relajarse con 
la cosita del coso o el coso de la cosita. o armarse  
con los revólveres de la ninfa. rompen las testas para dar 
en el blanco. sangran noches los montajes, las monturas 
de altos caballos. sueltan olimpos y quantum 
sobre una enredadera. muriendo 
como buscadores de oro en un río avaro. 
dan ganas de acariciar el dolor, de decir 
aquí está tu pepita, tu sueño dorado.



la poesía

la poesía, en la prosa o en el verso, 
en un relámpago de la mirada sobre un lienzo, una nube, 
sobre los restos gelatinosos de una espina de pescado, 
no cambia el mundo. es, el mundo: la aparición
del recluso, del torturado en la incesante vulgaridad 
de los días y de las tardes y de las noches. 
el encenderse de una antorcha entre los pliegues 
serviles y húmedos de la carne. el salto, el asalto, 
el dragado, la excavación. 
el pasaje del sedimento aceitoso de las razones 
al acto súbito, revelado. no gasta un minuto el estallido 
que da al aroma de las rosas. gasta techos gélidos, ratones, 
escozor. tiempo histórico, memoria.



exijo un límite 

exijo un límite. a las que se desmadran sin madre les digo: 
hasta aquí. llegaron lejos; no las pude parar pero esto se 
acabó. me bajan la cabeza y vienen al pie. al de cinco 
dedos y hueso sobresalido. al que patea la pelota, al 
descalzo, al bruto pie que se empolva intuyendo las 
huidas. no me traigan un arrozal, ni un cocotero de playa, 
ni un bosque a la brisa del mar. yo vivo en esta ciudad. 
aplíquense al territorio, bestias lengualargas. no se me 
mueven, no dan un paso más de la alcantarilla ni del 
jacarandá de la avenida. ladren como los perros, críen 
veneno de alta chusma. y ni hablar del sonambulismo por 
las medianeras, esa cosa fantasmagórica, felina, desacorde 
con la real realidad. y al brillo que ostentan de sólo 
pronunciarse se lo meten en el bolsillo. te voy a dar yo 
significante. van a hacer reverberar la tierra, como dios 
manda. la que pisa el pie. las voy a tener cortitas. 
lentejuelas
pa’l  carnaval.



las correspondencias

las correspondencias se van gastando, viejo poeta. 
los perfumes, la expansión de cosas infinitas. los símbolos 
se reducen como cabezas cortadas por los jíbaros.
los sentidos no tienen tiempo, no se detienen. 
ninguna materia trasciende la materia en la contemplación. 
acabados y solos. como el mundo. encapsulados como 
los eucaliptus y el mar. tendrías que tutelarnos Ángel 
en lo invisible, aquel del Niño desheredado.
quedamos pocos en el templo que se derrumba. 
los bosques se queman y la mirada de los árboles. los ecos 
y la oscuridad no caben en la certeza, 
en la forma dura, inconfundible, 
de cada palabra. ¿podrás sostener el hilo tembloroso
y maldito, 
sostenerlo 
como una copa de vino ante los insaciables? 



la voz se cansa de sí

la voz se cansa de sí, se aburre en imágenes, en formas de 
representación. espera que la tuerca gire sobre su eje. 
la tuerca es terca, empedernida, adiestrada. agonía. 
siempre el mismo agujero, el mismo torneado giro hacia 
la estancia estable. los mismos trozos de cal caída.
la repetición de la rotura, la tortura del tope invariable, 
los exactos centímetros de la perforación. y todo por 
un poco de belleza. y la misma musiquita. cruel metal. 
otra vez los pájaros, la palabra que intenta derrumbar 
las vigas, los pilares de un viejo edificio. los pájaros, abril,
las gotas siempre iguales de la memoria.

(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)
Cristina Daian


Cristina Daian en primera persona:
Nací en Villa Soldati, CABA, en 1951 y vivo actualmente en el barrio de Boedo. Egresé de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) con el título de Profesora en Letras. Participé de varios Seminarios de Psicoanálisis y de Cine y Psicoanálisis en la EOL (Escuela de Orientación Lacaniana). También participé de talleres de actuación en Timbre 4 (Claudio Tolcachir), Teatro El Cuervo (Pompeyo Audivert), Teatro Calibán (Norman Briski) y en el Centro Cultural del Teatro Gral. San Martín.

 

(Fuente: La bibilioteca de Marcelo Leites) 

Adélia Prado (Divinópolis,​​ Minas Gerais,​​ Brasil, el 13 de diciembre de 1935)

 

 

 


 

ANTES DEL NOMBRE

 

No me importa la palabra,​​ es algo cotidiano,
Quiero es el​​ espléndido​​ caos de donde emerge la sintaxis,​​
los sitios oscuros donde​​ nace el ‘de’, el ‘además’,​​
el ‘o’, el ‘pero’ y el ‘que’ esta incomprensible​​
muleta que me apoya.
Quien entiende el lenguaje entiende a Dios​​
cuyo​​ Hijo es el Verbo. Muere quien entiende.
La palabra es el disfraz de una cosa más seria, sordomuda,
inventada para ser callada.
En momentos de gracia, infrecuentísimos,​​
será posible atraparla: un pez vivo con la mano.
Puro susto y terror.
​​
(de Bagagem)
 
 

ANTES DO NOME

 

Não me importa a palavra, esta corriqueira.
Quero é o esplêndido caos de onde emerge a sintaxe,
os sítios escuros onde nasce o «de», o «aliás»,
o «o», o «porém» e o «que», esta incompreensível
muleta que me apoia.
Quem entender a linguagem entende Deus
cujo Filho é Verbo. Morre quem entender.
A palavra é disfarce de uma coisa mais grave, surda-muda,
foi inventada para ser calada.
Em momentos de graça, infrequentíssimos,
se poderá apanhá-la: um peixe vivo com a mão.
Puro susto e terror.
 
 

EL DÍA DE LA IRA

 

Las cosas tristísimas​​
el rolomag, el test de Cooper,
la carne flácida temblorosa entre los muslos,​​
desaparecerán​​ cuando suene la trompeta.
Nos alzaremos como dioses,
con la belleza de las cosas que nunca han pecado,​​
como árboles, como piedras,​​
justos y dignos de amor.
Cuando el ángel pase,
el huracán ardiente de su vuelo
secará las heridas,​​
las secreciones arrojadas de sus vasos y las lágrimas.
Las ciudades quedarán silenciosas, sin un vehículo:
sólo con los pies de sus habitantes
reunidos en la plaza, a la espera de sus nombres.
 
(de Bagagem)
 
 

O DÍA DA IRA

 

As coisas tristíssimas,
o rolomag, o teste de Cooper,
a mole carne tremente entre as coxas,
vão desaparecer quando soar a trombeta.
Levantaremos como deuses,
com a beleza das coisas que nunca pecaram,
como árvores, como pedras,
exatos e dignos de amor.
Quando o anjo pássaro,
o furacão ardente do seu voo
vai secar as feridas,
as secreções desviadas dos seus vasos
e as lágrimas.
As cidades restarão silenciosas, sem um veículo:
apenas os pés de seus habitantes
reunidos na praça, à espera de seus nome
 
 

SEDUCCIÓN 

 

La poesía me toma con su rueda dentada,​​
me obliga a escuchar inmóvil​​
su esdrújulo discurso.
Me abraza detrás del muro, levanta
la falda para que yo vea, amorosa y loca.
Pasa algo malo, le digo,
También soy hija de Dios,​​
me hace desesperar.
Ella responde pasando
su lengua caliente en mi pescuezo,​​
di palo, para calmarme,
di piedra, geometría,​​
se descuida y se pone tierna,
aprovecho para zafarme.
Yo corro ella también corre,
yo grito ella grita más,
siete demonios más fuerte.
Me agarra la punta del pie
y viene hasta la cabeza,
haciendo surcos profundos.
Es de fierro su rueda dentada.
 
(de Bagagem)
 
 

SEDUÇÃO

 

A poesia me pega com sua roda dentada,
me força a escutar imóvel
o seu discurso esdrúxulo.
Me abraça detrás do muro, levanta
a saia pra eu ver, amorosa e doida.
Acontece a má coisa, eu lhe digo,
também sou filho de Deus,
me deixa desesperar.
Ela responde passando
a língua quente em meu pescoço,
fala pau pra me acalmar,
fala pedra, geometria,
se descuida e fica meiga,
aproveito pra me safar.
Eu corro ela corre mais,
eu grito ela grita mais,
sete demônios mais forte.
Me pega a ponta do pé
e vem até na cabeça,
fazendo sulcos profundos.
É de ferro a roda dentada dela.
 
 

VENTANA 

 

Ventana, palabra linda
Ventana es​​ el batir​​ de las alas de la mariposa amarilla.
Abre hacia afuera las dos hojas de madera por capricho pintada, ventana provinciana, de azul.
Yo te salto hacia dentro y hacia afuera,​​ monto a​​ caballo en ti,
mi pie se tropieza en el suelo.​​ Ventana sobre el mundo abierta, por donde vi
​​ el casamiento de Anita esperando un bebé, a la madre
​​ de Pedro Cisterna orinando en la lluvia, por donde vi​​
a mi querer llegando en bicicleta y decir a mi padre:​​
mis intenciones con su hija son las mejores posibles.
Oh ventana con pestillo de madera, broma de ladrón,​​
tragaluz en mi alma,
ojo en mi corazón.
 
(de A sarça ardente)
 
 

JANELA

 

Janela, palavra linda.
Janela é o bater das asas da borboleta amarela.
Abre pra fora as duas folhas de madeira à-toa pintada,
janela jeca, de azul.
Eu pulo você pra dentro e pra fora, monto a cavalo em você,
meu pé esbarra no chão. Janela sobre o mundo aberta, por onde vi
o casamento da Anita esperando neném, a mãe
do Pedro Cisterna urinando na chuva, por onde vi
meu bem chegar de bicicleta e dizer a meu pai:
minhas intenções com sua filha são as melhores possíveis.
Ô janela com tramela, brincadeira de ladrão,
claraboia na minha alma,
olho no meu coração.
 
 

VITRAL

 

Una iglesia volteada para el norte.
A su izquierda un barranco, un camino de fierro.
El sol, a más de medio camino hacia el oeste.
Hay unos niños a la sombra.
Yo estoy ahí con el pie apoyado sobre el dedo grande,
la mano que pasé por el cabello,​​
a un cuarto de su camino hasta el muslo,​​
donde golpeará y regresará, avergonzado paso de ballet.
Todo latiendo a mis espaldas,
bueno como un acceso no provocado por el sexo.
La existencia pura.
 
(de O coração disparado)
 
 

VITRAL

 

Uma igreja voltada para o norte.
À sua esquerda um barranco, a estrada de ferro.
O sol, a mais de meio caminho para oeste.
Tem uns meninos na sombra.
Eu estou lá com o pé apoiado sobre o dedo grande,
a mão que passei no cabelo,
a um quarto de seu caminho até a coxa,
onde vai bater e voltar, envergonhado passo de balé.
Tudo pulsando à revelia de mim,
bom como um ingurgitamento não provocado do sexo.
A pura existência.
 
 

RUIN

 

Me​​ atrapo​​ compuesta:
las vísceras, el espíritu,
mi alma en disnea.
Ni una seta consigo pintar en el camino.
Oh tristeza, digo mirando mi libro.
Oh tontería.
Oh mierda,​​
polivalente, yo digo.
¿De qué me sirve tomar de la mano​​ al​​ poeta
y mandar para el frente de batalla feminista​​
a la mujer de mi amado,
si lo que me queda es un nudo,
una nueva arruga,​​
el recuerdo de un error abominable?
Todo indigesto.
Ni siquiera el rabo de la poesía,
el​​ hedor de vida
que a veces deja en el aire
su intestino grueso.
Oh Dios, digo llena de rabia,
golpeando el aire con mi golpeteo de fémina.
Oh. Ay. Ay ay ay…
¿Si lloviera o si yo quedara embarazada,
quién sabe?
A la salida de una ciudad desconocida
dos placas altas decían:
IBES…………………………ARIBIRI​​ un negro en el cruce
miraba atentamente hacia el fin de los tiempos.
Yo miro mi ojo fijo.
Como si no hubiera​​ cánticos ni monjes.
 
(de O coração disparado)
 
 

RUIM

 

Me apanho composta:
as vísceras, o espírito,
meu ânima em dispneia.
Nem uma seta consigo pintar na estrada.
Ô tristeza, eu digo olhando meu livro.
Ô bobagem.
Ô merda,
polivalentemente, eu digo.
De que me adiantou pegar na mão do poeta
e mandar pra frente da batalha feminista
a mulher do meu amado,
se o que me sobra é um nó,
uma ruga nova,
a lembrança da gafe abominável?
Tudo para encruado.
Nem ao menos o rabo da poesia,
o fedor de vida
que às vezes deixa no ar
seu intestino grosso.
Ô Deus, eu digo enraivada,
esmurrando o ar com meu murrinho de fêmea.
Ó. Ai. Ai ai ai…
Se chovesse ou eu ficasse grávida,
quem sabe?
Na saída da cidade desconhecida
duas placas altas apontavam:
IBES……………..ARIBIRI
Um preto no cruzamento
olhava atentamente para o fim dos tempos.
Eu olho meu olho fixo.
Como se não houvesse cantochão nem monges
 
 
 

DOLORES

 

Hoy me dio tristeza,
sufrí tres tipos de miedo
aumentados por​​ un​​ hecho irreversible:​​
ya no soy joven.
He hablado de política, de feminismo
de pertinencia de la reforma penal,​​
pero al final de los asuntos
sacaba del bolso mi pedacito de espejo​​
y se me llenaban los ojos de lágrimas:​​
ya no soy joven.
Las ciencias no me dieron auxilio,​​
ni tengo por definitivo consuelo​​
el respeto de los muchachos.
Fui al Libro sagrado
a buscar el perdón para mi carne soberbia
y ahí estaba escrito:
“Fue por la fe que también Sara, a pesar de su edad avanzada,
se volvió capaz de tener descendencia…”
si alguien me fijara, insistí todavía,
en un cuadro, en un poema…
y fueran objeto de belleza mis flácidos músculos…
Pero no quiero. Exijo el destino común de las mujeres en los​​
[tanques,
de las que jamás verán su nombre impreso y sin embargo
sostienen los pilares del mundo, porque hasta las viudas
[dignas
no​​ niegan​​ el matrimonio,​​ al contrario,​​ encuentran el sexo agradable,
condición para el normal placer de atarse una cinta en el​​
[cabello
Y barrer la casa por la mañana.
Tal esperanza imploro a Dios.
 
(de​​ Esta sede excessiva)
 
 

DOLORES

 

Hoje me deu tristeza,
sofri três tipos de medo
acrescidos do fato irreversível:
não sou mais jovem.
Discuti política, feminismo,
a pertinência da reforma penal,
mas ao fim dos assuntos
tirava do bolso meu caquinho de espelho
e enchia os olhos de lágrimas:
não sou mais jovem.
As ciências não me deram socorro,
nem tenho por definitivo consolo
o respeito dos moços.
Fui no Livro Sagrado
buscar perdão pra minha carne soberba
e lá estava escrito:
“Foi pela fé que também Sara, apesar da idade avançada,
se tornou capaz de ter uma descendência...”
Se alguém me fixasse, insisti ainda,
num quadro, numa poesia...
e fossem objeto de beleza os meus músculos frouxos...
Mas não quero. Exijo a sorte comum das mulheres nos
[tanques,
das que jamais verão seu nome impresso e no entanto
 
***************
Traducción al español: Indira Díaz
Fuente: Círculo de Poesía
Derechos de autor reservados
Adélia Luzia Prado Freitas nació en​​ Divinópolis,​​ Minas Gerais,​​ Brasil, el 13 de diciembre de 1935. Fue maestra.​​ Empezó a escribir en 1950. Publicó los poemarios:​​ Bagagem​​ (1976),​​ O coração disparado​​ (1978),​​ Terra de Santa Cruz​​ (1981),​​ O pelicano​​ (1987),​​ A faca no peito​​ (1988),​​ Oráculos de maio, Siciliano​​ (1999). Y los libros de prosa:​​ Solte os cachorros​​ (1979),​​ Cacos para um vitral​​ (1980),​​ Os componentes da banda​​ (1984),​​ O homem da mão seca​​ (1994),​​ Manuscritos de Felipa​​ (1999) y​​ Filandras​​ (2001).​​ En 1978 ganó​​ el Premio Jabuti de Literatura​​ por su obra​​ O coração disparado. En 2007 recibió el Premio de Literatura Infantil y Juvenil de la Academia Brasileña de Letras por su libro​​ Quando eu era pequena.​​ En 2014 el Gobierno de Brasil le concedió la Orden del Mérito Nacional y en 2024 fue laureada con el Premio Camões. La siguiente selección y traducción son de Indira Díaz.
Fuente: Círculo de Poesía
 

(Fuente: Oscar Vicente Conde) 

Laura Martínez Coronel (Melo, Uruguay, 1965 - San José, 2020)

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas, pelo rubio y personas sonriendo 

 

 

UN CÍRCULO DE TIEMPO

 

Después estará el fuego enmascarado en el frio de la ropa
Voy rumbo a la tarde con sus ciudades dormidas
llevo esos recuerdos desesperados,unos pocos aromas mientras abro
océanicos bastidores
con alma de subterráneo.
 
Queda poco tiempo para salir del túnel,estoy construida de rodillas que reptan
las luces provienen de la frente
con un ojo basta.
 
Un compositor de la paz cuida sus bemoles
espera circuncidado y absorto
lleva esas linternas azules
me muestra el mundo.
 
El resplandor innegable de la alegría sube lento mientras el humo de
las persianas
bajan
y toda la calle se ahoga con la soledad de los zapatos
que huyen de esos agrios rojos en el almanaque
 
Con una actitud razonable dispongo mi silueta en una esquina
en la puerta del hastío
no hago poemas de amor ,doy las buenas tardes al olvido
sobre mí se desploma un círculo del mundo
y este tiempo que es el único tiempo
tiene la historia encendida de los muertos en la guerra
cenizas dispersadas para el nunca luto de la eternidad
 
Ha pasado el mediodía y mi esqueleto con sus mucosas de amarga indiferencia
se acuesta sobre las sábanas rugientes
mientras lejos de la emperatriz los ojos cerrados por las enormes cuevas
dibujan abandono y soledad
 
Aún así
no estoy triste
hay mucha gente en la puerta de la cárcel con la comida helada y el
pecho apagado
hay una larga fila de pájaros inútiles
 
No cometeré el delito nada sencillo de desnacerme
lo que hacer en esta hora cuántica
obtengo el soplo del reloj,su mueca de tímpanos portátiles
verduga infidente
es hora de callar
 
Mañana en el seguro de las imposibilidades tendré un presagio.
Todos se levantarán escritos por mi mano.
En mi cuerpo a término crecerá la libertad.
 
 
 

EL SÚBITO RUIDO DE LA SAL

 

Quisiera ser la cabeza en la mano del amargo paredón no desmoronado
con todas las manchas de grafo de la historia
con sus pulmones abiertos de sangre muda
exhibiendo nidos mutilados en pétalos de odio.
 
Quisiera ser el niño en la canasta en el nunca rastro y sin retorno
la hoguera en los cinco dedos de las palabras
el tránsito cubierto de paralelas hondas
por donde huir con el vientre pálido y la máscara delgada impidiendo sonreír
convertirme en raudales de pájaros
ser montaña en ramilletes de globos dorados
ser el agua que dice
el frío que nace de los planetas embestidos por la luz
llenos de peces desorientados y corales ardientes.
 
Quisiera no verte,no descubrirte,no apoyarme sobre tus iniciales
no esperar de tus pies ni esos gestos ausentes
instalarme en tu vida como el desayuno inmóvil,poco sabroso pero nutrido de mí
contarte que soy una pradera herida que se extiende
un tentáculo de mordacidad dudosa
un archipiélago de ventanas circenses
ciertos malabaristas, algunos mimos desencantados, la trapecista ciega
caer desde la piedra ladrona de la especie
con algùn garabato de verdad desmedida
y encontrarme conmigo al filo del vez en cuando
 
No lo haré.
Viviré entre garras,latiendo
entre animales oscuros
viviré entre tormentas sembrando naves
seré tan terrestre como la vena enferma y el verde sabor de la humedad
de mí brotarán relojes y escaleras
un depósito de enjambres favorables
el súbito ruido de la sal
amante de guardianes en guerra
la altiva indigesta falsa humildad
esos cuentos que todos nos hacemos por dentro de la muerte
construyéndonos a merced de la ilusión
que es aun mágica
solo eso
una maltrecha bizarra inmodesta desilusión.

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

César Moro (Lima, Perú, 1903-1956)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro 

 

 

Abeja negra 

 

"Más bien buscar hacia el cisne
Y los blasones cruzados son espadas
Un puñal como almohada
Una lágrima eterna sobre la frente
Bajo el alto tocado
El silencio entre las flores que hacen signos
A la puesta del sol
Una golondrina cayendo verticalmente en un lago
La torre y las cortes de amor
El mar que irrumpe con espuma en los labios
El horizonte regular de una vida bajo la lámpara
Apagadas todas las luces es posible
Escuchar gemir el ave nocturna
En su oído".
 
 

(Fuente: Sociedad Poética) 

Paula Simonetti (Uruguay, 1989)

 

 

Dos Orillas

 


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             




EN BUENOS AIRES

de a poco recupero la costumbre

de poner una palabra detrás de otra

arriba de un papel arriba de una mesa

bajo la que duerme el perro aún

coordenadas de vida pequeña

más pequeña que el departamento

de la mujer sola que lo habita

y digo mujer y digo sola

por decir

en una ciudad de tantos rostros

o números ajenos

completamente incomprensibles

o veloces

nadie cuenta días para la revolución

parece invierno

cualquiera que se fue de su país

sabe que no es suyo y sabe

que el recuerdo es un patio soleado

al que no es posible regresar ileso,

por los nombres de las calles

el vértigo que dan las autopistas

deduzco qué día no habrá clases

las fechas patrias son enormes avenidas

que cruzo medio ahogada porque

hay que fumar menos te das cuenta

de a poco recupero el aire

dejo entrar al sol y observo al perro

nítido, distante, indiferente

Y limpio, ordeno lo pequeño

 
pongo una palabra detrás de otra.



EN MONTEVIDEO

nosotros tenemos un río del que decimos

es un mar

es bueno saber que tenemos el mar

porque el mar es una sensación

y aquello que sucede frente al mar

obtiene de él su transparencia

porque el mar es el mejor testigo

testigo del tiempo

de nuestro tiempo

porque el mar es como una madre

que no nos espera pero nos recibe

una madre en la que podemos entrar

una y otra vez

aunque no podamos

permanecer en ella

 
porque el mar es un lugar ambiguo


tan ambiguo

como una madre

PAULA SIMONETTI (Uruguay, 1989) Poeta y correctora de estilo. Licenciada en Letras, especialista en gestión cultural, maestrando en Sociología de la Cultura y en Escritura Creativa. Sus trabajos han integrado una serie de publicaciones y antologías, entre otras: “América Invertida: An Anthology of Younger Uruguayan Poets” (Estados Unidos), se han publicado en diversas revistas literarias a nivel internacional: Spoke (Estados Unidos), From the Fishouse (Estados Unidos), Modern Poetry in Translation (Inglaterra), Circulo de poesía (México), Luna Nueva (Colombia), Tierra Adentro (Secretaría de Cultura del Gobierno de México). Invitada a lecturas en múltiples congresos y eventos a nivel nacional e internacional. Obtuvo en el 2012 el Primer Premio de Poesía Joven Pablo Neruda, en el 2013 una mención en el concurso nacional organizado por la Intendencia de Montevideo, “Juan Carlos Onetti” por su libro En la boca de los tristes, en el 2015 obtuvo la beca FEFCA que otorga el Ministerio de Educación y Cultura en la categoría Letras. 


(Fuente: alpialdelapalabra.blogspot.com)

 

Natasha Tretheway (Gulfport, EEUU, 1966)

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y personas sonriendo 

 

ROTACIÓN

 

Como la luna aquella noche, mi padre—
un cuerpo distante, blanco y luminoso.
Qué pequeña era yo entonces,
mirando hacia arriba como desde la tierra oscura.
 
Distante, su cuerpo blanco y luminoso,
mi padre de pie en el umbral.
Mirando hacia arriba como desde la tierra oscura,
vi su silueta en una cortina de luz.
 
Mi padre de pie en el umbral
para velar por mí mientras sueño.
Cuando vi su silueta —en una cortina de luz—
él ya menguaba, volviéndose para partir.
 
Una vez veló por mí mientras soñaba.
Qué pequeña era yo. Por entonces
ya se volvía para partir, ya menguaba
como la luna aquella noche— mi padre.
 
 
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en "Thrall", Houghton Mifflin Harcourt, Boston, 2012. Versión de Jonio González. En la imagen, Natasha Tretheway (Gulfport, EEUU, 1966) porJohn Amis (The Cornell Daily Sun) ___________________________
 
 
 

ROTATION

 

Like the moon that night, my father —
a distant body, white and luminous.
How small I was back then,
looking up as if from dark earth.
 
Distant, his body white and luminous,
my father stood in the doorway.
Looking up as if from dark earth,
I saw him outlined in a scrim of light.
 
My father stood in the doorway
as if to watch over me as I dreamed.
When I saw him outlined — a scrim of light —
he was already waning, turning to go.
 
Once, he watched over me as I dreamed.
How small I was. Back then,
he was already turning to go, waning
like the moon that night — my father.
 

 

(Fuente: Jonio González) 

Miyó Vestrini (Nimes, Francia, 1938 - Caracas, 1991)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro 

 

Poema

 

Frente al dinosaurio de ojos pardos supe que
el retorno de mis antepasados se acercaba.
A su costado el anciano moribundo encendía
una hoguera de azufre.
Llovía
Apoyé mi mano sobre su boca húmeda de ternura presintiendo en la piedra
el paso de un cascabel infantil
y habló el dinosaurio de ojos pardos:
«Llévate la lluvia que apaga mi fuego ancestral y camina hacia el país de los eternos ahorcados.
El perro negro clavado en el centro de cuatro árboles
te hablará del hombre de tu única noche muerto
sobre la ebriedad de las puertas del mal cerradas»
Detrás del anciano moribundo sonrió mi abuelo
apretando contra sí su reloj de oro.
Sentí nostalgia por las doncellas misteriosas.
Todo había muerto.
A mis pies quedaba la herrumbre del dinosaurio
de ojos pardos y se acercaba inevitable,
el grito de mis antepasados.
A mis espaldas silbó un gato negro.
Era el ojo lunar de mi primer aullido frente al dolor.
 
 
Maracaibo, Abril 1956
Fotografía Enrique Hernández-D’Jesús
Serie Imagen y Palabras #Escritor #fotografía #Editores
 

(Fuente: Enrique Hernández-D’Jesús)