
REJA DEL LENGUAJE
Redondez de los ojos
entre los barrotes.
Animal centelleante
el párpado
rema hacia arriba,
libera una mirada.
Iris, nadadora,
nublada y sin sueños:
el cielo, de un gris corazón,
debe estar cerca.
Inclinada, en la boca de hierro,
la astilla echa humo.
Por el sentido de la luz
adivinas el alma.
(Fuera yo como tú.
Fueras tú como yo.
¿No estábamos parados
bajo un viento alisio?
Nosotros somos extraños).
Los azulejos.
Sobre ellos,
demasiado próximos, ambos
charcos de un gris corazón:
dos bocanadas de silencio.
.....
por Juan Carlos Villavicencio.
(Fuente: Daniel Freidemberg)


