jueves, 4 de junio de 2026

M.ª Carmen Ruiz Guerrero (Murcia, España, 1976)

 

 

DOS POEMAS DE BROCAL Y VORAZ

 






CADA NIDO DE PÁJARO

es un pequeño milagro,

como el hueco fértil de una mano

se despliega sobre el árbol

y lo hace cantar.

Tres nidos me nacieron en el vientre

con ramitas de vuelo. Fueron tres.

Dos pájaros juegan

entre las copas de los almendros,

cómplices del aire de flores rosadas.

Otro buscó la raíz, se burló del tiempo

y encontró en la tierra

su lugar de ave sin alas.

Dos pájaros vuelan con nombre

de piedra y de cielo.

Otro ni siquiera dejó que el plumaje

cubrieran su cuerpo.



―――――――――――



HOY ME CUESTA ESTAR ERGUIDA.

Supongo que no será la última vez,

se sucederán los días como se suceden

las noches, y se repetirán horizontales,

intermitentes.

Estoy bailando, tumbada. Solo yo lo sé;

son mis pies, que no se conforman,

y algo sin nombre en el resto del cuerpo,

vivo y rebelde y anhelante. Ni siquiera

he encendido la música. No hace falta.

Siempre ha sido fiel, constante

como un surtidor que recorre el tronco,

la sustancia química de contraste

invadiendo cada órgano y dándole luz.




M.ª Carmen Ruiz Guerrero

Brocal y voraz


La Garúa

              

                 (Fuente: Papeles de Pablo Müller) 

Julio Herrera y Reissig (Montevideo, Uruguay, 1875-1910)

 

 

«Fiat lux»






 
Sobre el rojo diván de seda intacta, 
con dibujos de exótica gramínea, 
jadeaba entre mis brazos tu virgínea 
y exangüe humanidad de curva abstracta…

Miró el felino con sinuosa línea 
de ópalo; y en la noche estupefacta, 
desde el jardín, la Venus curvilínea 
manifestaba su esbeltez compacta.

Ante el alba, que izó nimbos grosellas, 
ajáronse las últimas estrellas…
El Cristo de tu lecho estaba mudo.

Y como un huevo, entre el plumón de armiño 
que un cisne fecundara, tu desnudo 
seno brotó del virginal corpiño…



en Los parques abandonados, 1908



(Fuente: Descontexto)

 

Rosario de Acuña (España, 1850-1923)

 

 

"La marea (canción)"

 


                      
 
 
                      Ya se escucha en las orillas
                      el rumor de la marea,
                      vendavales de dolores
                      traen sus olas turbulentas.
Son lamentos y sollozos de incontables muchedumbres
que sufrieron el martillo bajo el yugo de la fuerza.
              Viene henchida de agonía...
                    ¡Ya se acerca!

                                           I
                      Es el grito del minero que sucumbe
asfixiado por el fuego en la entraña de la tierra,
siendo el lodo del abismo tenebroso su mortaja;
                    no dejando más que el hambre
                              por herencia.

                                           II
       Es el grito del que cae de una cumbre del palacio
jaspeando con su sangre el vestíbulo de piedra
donde luego, vanamente, clamarán sus pequeñuelos
                    cuando vayan mendigando
                              por las puertas.

                                           III
       Es el grito sin consuelo de la inmensa desventura
de la virgen que se vende, de la virgen que se entrega
fustigada en su abandono por el látigo del hambre,
                    y agobiada de cansancio
                              y de miseria.

                                           IV
       Es el llanto de amargura de la infancia sin amparo,
que tirita, escarchada por el hielo su cabeza,
disputando fieramente con los perros vagabundos
                    el mendrugo enmohecido
                              de la cena.

                                           V
       Son los ayes de los pobres, desvalidos viejecitos
que agotaron, trabajando como honrados, la existencia
y se mueren solitarios en rincón abandonado,
                    siendo escarnio de los hombres.
                              Su tristeza.

                                           VI
       Son los gritos de los seres humillados y vencidos
que formaron hondos mares con sus lágrimas de pena;
hondos mares tormentosos, de corrientes desbordadas,
                    donde rugen huracanes
                              y centellas.

                      Ya se escucha en las orillas
                      el rumor de la marea;
                      no habrá rocas, ¡ni aún las altas!
                      que resistan los embates de sus olas turbulentas.
                      ¡Viene henchida de agonías!
                      ¡Ya se acerca!...
 
 

Rosario de Acuña en Don Quijote (n.º 9, 18 de febrero de 1902), incluido en Romancero de mujeres poetas de la guerra de España (1936-1939) (Ediciones Espuela de plata, Sevilla, 2026, ed. de Serge Salaün).
 
(Fuente: Asamblea de palabras) 

 

Hernán Bravo Varela (México, 1979)

 

 

Club Náutico a cien metros

El caballo amarrado junto al río; 
el caballo amarrado al poste de una cancha
de vólibol, la hierba
hasta las patas; el caballo junto
al río es una yegua que pasta con su celo
de macho en la basura.

Relincharía el caballo,
mostraría su crin y se alzaría sobre
pañales sucios, cáscaras, pieles de papaya
y un balón desinflado; luciría un sudor
blanco y espeso;
relincharía, pero es un caballo
que pasta en la basura.

Sería un semental, pero tan sólo agacha
la cabeza. Da coces porque el río
sería un corcel, pero nunca hace olas;
porque, pudiendo ser los dos caballos,
uno es un río y otro está amarrado.
 

La muerte de su padre inspira dos obras de Hernán Bravo Varela

(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)

 

miércoles, 3 de junio de 2026

Gregorio Castañeda Aragón (Santa Marta, Colombia, 21 de febrero de 1884 - Barranquilla, 11 de agosto de 1960)

 

 

ELEGÍA DEL VIEJO MARINO 

 

.
El único paisaje que no ha muerto
en tus cansados ojos es el mar.
Andar caminos de la tierra fuera
llevar lejos, más lejos,
esa fatiga de ciudades tristes
que tanto pesa en tu fardel viajero.
 
Volver sobre la móvil agua amarga
—onda versátil, indecisa vela—
en el total azul de la aventura!
Pero, ya no será. Puños de tierra,
enemigas raíces, te clavaron
como espigón de barco, en la ribera.
 
Peregrinando en soledad de gentes,
con tu paso de pájaro cautivo
mides tu propia sombra. Tu cabeza
cuaja sal de los años. ¡Vientos secos!
¡Vientos! Y una nostalgia de intemperies,
de soles claros y de cielos buenos!
 
Mejor yacer en piélago ignorado
que recorrer tu mapa de quimeras,
de sueños que son sueños.
Húndete, inútil lobo, en la onda mansa
de una caleta. Acaba de quedarte
como un áncora vieja, abandonada!
.
De: «Mástiles al sol» (1940)
 

(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Allen Ginsberg (EEUU, 3 de junio de 1926 - 5 de abril de 1997)

 

 

 

 

 

BLUES DEL BANCO MUNDIAL

 

 
Trabajo para el banco mundial, sí, sí,
Mi sueldo eran cien mil de los verdes
Conozco mi economía Harvard mejor que tú
 
Nadie sabe que yo hago grandes planes
A los líderes de Madagascar les enseño a bailar
a leer estadísticas y usar calzoncillos a rayas
 
Las estadísticas emocionales no son mi trabajo
Hechos y números, no soy un atorrante
pero silvicultura y agricultura son un gran error
 
Este es nuestro plan para estabilizar tu moneda
Comercio internacional ahora o después
Sigue nuestro consejo lo agradecerás a tu creador
 
¿Qué tienes para exportar, qué materias primas?
Monocultura, diamantes, café, cereales
Véndelos en el mercado a las Multinacionales Imperiales
 
Te prestaremos dinero para aumentar tu producción
Páganos un interés anual, para tu propia seguridad
ajústate el cinturón, no pondremos objeciones
 
Tira algunos pequeños principios mínimos
el servicio de la deuda pago vuelve invencible el trato
Hay que poner dólares pero tu moneda es canjeable
 
Pon a la gente a trabajar la tierra del mercado mundial
tala todos los bosques, tendrás dinero líquido
o superautopistas rentables en lugar de selvas tropicales
 
Con granjas agropecuarias puedes exportar carne
Recorta servicios sociales y la ayuda a los pobres
Afligida, la gente de la selva emigra a las ciudades
 
Ajústate el cinturón vamos a dar un paseo por la costa
La producción aumenta, los precios siguen bajando
Madera en pasta carne en hamburguesa, café patas abajo
 
Aumenta la producción paga tu deuda al Banco Mundial
Al menos los intereses si es todo lo que puedes conseguir
Despuebla el Amazonas, no nos has pagado todavía
 
En una década devolverás todo el dinero
como servicio de la deuda, porque lo principal, ¡ay!
Te prestaremos más, pero no vendas caballo
 
Medidas de austeridad, sueldos más bajos,
Las aguas negras de la urbe son un terreno carnal
Los autobuses acaban arruinados en los lindes de la ciudad
 
corales y peces muertos residuos de las fábricas,
Los indígenas le tomaron el gusto al dólar yanki
Fondos de la banca suiza para dictadores en desgracia
 
La fauna muerta por la deuda de Costa Rica
Flora desconocida en la desembocadura del Boca Chica
Aves del Ecuador, ¿enfermas con los escapes tóxicos?
 
Disturbios por las bolsas de arroz extranjero
Arma a tu ejército de chicos con gases norteamericanos
Pide dinero prestado para tu carrera de armas propia
 
Familias trasladadas de las tierras fértiles a la selva
La gente de la selva en chozas al abrigo de turistas
¿bancarrota de divisas para los puristas del libre mercado?
 
Me acabo de retirar de mi empleo después de 20 años
en el Banco Mundial Central con la banda del dinero
asisto a las reuniones de AA no quiero morir idiota
 
Trabajé en Africa, las Américas, Vietnam
Bangkok también con los grandes del Banco Mundial
Ahora estoy retirado y me importa un cuerno
 
Camino por las calles de Washington solo de noche
El trabajo que hice, ¿estuvo malo bien?
¿Se cometieron graves errores sin que los vieran?
 
No era el trabajo de un burócrata como yo
comprobar el impacto de la política del Banco Mundial
cuando la deuda daba frutos en el árbol del dinero mundial
 
 
 

BUENA SUERTE

 

Tengo suerte de tener los cinco dedos en la mano derecha
Suerte de hacer pipí sin que me duela mucho
Suerte que los intestinos se muevan.
Suerte, duermo de noche en una cama de capitán, siesta a media tarde
Suerte de pasear por First Avenue
Suerte de ganar un par de cien mil al año
cantando Eli Eli, escribiendo lo que se me pasa por la cabeza, grabando ga;abatos primordiales,
enseñando en un colegio budista, sacándole fotos con la Leica a la parada del bus
por la ventana de mis ojos
Oigo sirenas de ambulancias, huelo ajo y orín, pruebo nísperos y lenguado,
camino descalzo por el piso del loft, algo insensibilizadas las plantas de los pies
Suerte que puedo pensar y que el cielo puede nevar.
 
 
 

ÉTER (Fragmento)

 

Cuatro nariguetazos y estoy hecho,
De calzoncillos en la cama,
algodón blanco en la mano izquierda,
arquetipo de degenerado,
gusto sangriento en la boca
de la Silla del Dentista,
música, eructos sonoros de la Eternidad
una lechuza con lentes borroneando papeles en la
fría oscuridad
 
Todo el tiempo el sonido en mis oídos
de los ómnibus abajo
-tos de paragolpes de taxis - chirrido de calles-
Risa y disparos de pistola produciendo ecos
en todas las paredes
goteras y tics de neón -la voz de Miríades
de pistoleros de la Sartén, de la Mente
todos los gorjeos que los grillos han creado
sonando contra mis oídos en el
instante antes de la inconsciencia
antes,
de la caída de lágrima en el ojo por venir,
el Miedo de lo Desconocido
 
Uno todavía no sabe si Cristo fue
Dios o Demonio
Buda tranquiliza más
¡Y sin embargo los experimentos deben continuar!

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

Pedro Julio Mir (República Dominicana, 1913 - 2000)

 

 

Puede ser un dibujo 

 

 

HAY UN PAÍS EN EL MUNDO

 

Hay un país en el mundo
colocado
en el mismo trayecto del sol.
Oriundo de la noche.
 
Colocado
en un inverosímil archipiélago
de azúcar y de alcohol.
 
Sencillamente
liviano,
como un ala de murciélago
apoyado en la brisa.
 
Sencillamente
claro,
como el rastro del beso en las solteronas antiguas
o el día en los tejados.
 
Sencillamente
frutal. Fluvial. Y material. Y sin embargo
sencillamente tórrido y pateado
como una adolescente en las caderas.
Sencillamente triste y oprimido.
 
Sencillamente agreste y despoblado
En verdad.
Con tres millones
suma de la vida
y entre tanto
cuatro cordilleras cardinales
y una inmensa bahía y otra inmensa bahía,
tres penínsulas con islas adyacentes
y un asombro de ríos verticales
y tierra bajo los árboles y tierra
bajo los ríos y en la falda del monte
y al pie de la colina y detrás del horizonte
y tierra desde el canto de los gallos
y tierra bajo el galope de los caballos
y tierra sobre el día, bajo el mapa, alrededor
y debajo de todas las huellas y en medio del amor.
 
Entonces
es lo que he declarado.
Hay
un país en el mundo
sencillamente agreste y despoblado.
 
Algún amor creerá
que en este fluvial país en que la tierra brota,
y se derrama y cruje como una vena rota,
donde el día tiene su triunfo verdadero,
irán los campesinos con asombro y apero
a cultivar
cantando
su franja propietaria.
 
Este amor
quebrará su inocencia solitaria.
Pero no.
 
Y creerá
que en medio de esta tierra recrecida,
donde quiera, donde ruedan montañas por los valles
como frescas monedas azules, donde duerme
un bosque en cada flor y en cada flor la vida,
irán los campesinos por la loma dormida
 
a gozar
forcejeando
con su propia cosecha.
 
Este amor
doblará su luminosa flecha.
Pero no.
 
Y creerá
de donde el viento asalta el íntimo terrón
y lo convierte en tropas de cumbres y praderas,
donde cada colina parece un corazón,
en cada campesino irán las primaveras cantando
entre los surcos
su propiedad.
 
Este amor
alcanzará su floreciente edad.
Pero no.
 
Hay
un país en el mundo
donde un campesino breve,
seco y agrio
muere y muerde
descalzo
su polvo derruido,
y la tierra no alcanza para su bronca muerte.
 
¡Oídlo bien! No alcanza para quedar dormido.
Es un país pequeño y agredido. Sencillamente triste,
triste y torvo, triste y acre. Ya lo dije:
sencillamente triste y oprimido.
 
Procedente del fondo de la noche
vengo a hablar de un país.
Precisamente
pobre de población.
Pero
no es eso solamente.
 
Natural de la noche soy producto de un viaje.
Dadme tiempo
coraje
para hacer la canción.
 
Plumón de nido nivel de luna
salud del oro guitarra abierta
final de viaje donde una isla
los campesinos no tienen tierra.
 
Decid al viento los apellidos
de los ladrones y las cavernas
y abrid los ojos donde un desastre
los campesinos no tienen tierra.
 
El aire brusco de un breve puño
que se detiene junto a una piedra
abre una herida donde unos ojos
los campesinos no tienen tierra.
 
Los que la roban no tienen ángeles
no tienen órbita entre las piernas
no tienen sexo donde una patria
los campesinos no tienen tierra.
 
No tienen paz entre las pestañas
no tienen tierra no tienen tierra.
.......
 
 
Miro un brusco tropel de raíles
son del ingenio
sus soportes de verde aborigen
son del ingenio
y las mansas montañas de origen
son del ingenio
y la caña y la yerba y el mimbre
son del ingenio
y los muelles y el agua y el liquen
son del ingenio
y el camino y sus dos cicatrices
son del ingenio
y los pueblos pequeños y vírgenes
son del ingenio.
 
Es verdad que en el tránsito del río,
cordilleras de miel, desfiladeros
de azúcar y cristales marineros
disfrutan de un metálico albedrío,
y que al pie del esfuerzo solidario
aparece el instinto proletario.
 
Pero ebrio de orégano y de anís,
y mártir de los tórridos paisajes
hay un hombre de pie en los engranajes.
Desterrado en su tierra. y un país,
en el mundo,
fragrante,
colocado
en el mismo trayecto de la guerra.
 
Traficante de tierras y sin tierra.
Material. Matinal. Y desterrado.
.......
 
 
Quiero ver su amargura necesaria
donde el hombre y la res y el surco duermen
y adelgazan los sueños en el germen
de quietud que eterniza la plegaria.
 
Donde un ángel respira.
donde arde
una súplica pálida y secreta
y siguiendo el carril de la carrera
un boyero se extingue con la tarde.
 
Después
no quiero más que paz.
Un nido
de constructiva paz en cada palma.
 
Y quizás a propósito del alma
el enjambre de besos
y el olvido.


(Fuente: Henderson Espinosa)