viernes, 26 de junio de 2026

Robert Kroetsch (Canadá, 1927 - 2011)

 

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Sonando el nombre

 

En este poema, mi madre no está muerta.
El teléfono no suena aquella
mañana de octubre de mi decimocuarto año.
La voz anónima en el teléfono...
 
No dice: «Llama a Arthur al teléfono».
Nuestro jornalero, hijo de un vecino, tranquilo,
modesto, un hombre de las colinas ribereñas
cerca de nuestra granja, no se aparta del teléfono.
 
No dice, como si quisiera enfatizar la hora: «
Tu madre murió a las diez». Mi hermana y yo
no nos miramos, no sonreímos,
asegurándonos mutuamente (para siempre) que las palabras son
pura farsa.
 
En este poema, mi madre no está muerta;
está en la cocina, terminando las
conservas de octubre. Yo estoy ayudando en la cocina.
 
Lavo los pepinos. Mi madre me pide
que vaya a recoger eneldo. Los patos están migrando.
Olvidé cerrar la puerta del jardín
 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

Leonardo Gustavo Ruiz (Barinas, Venezuela, 1959)

 

 

«Pasa el tiempo, despacio…»





 
 
 
Pasa el tiempo, despacio,
su azaroso revés, su contrafuerte.
Vuelve el espacio a tiempo,
pero se queda cada vez.
El cambio de la muerte o de la vida
le son indiferentes, en verdad.
El sol despacio en la ventana abierta.




en Despacio el sol en la ventana abierta, 2013


 

(Fuente: Descontexto) 

Roberto Juarroz (Argentina, 1925-1995)

 

 

"Hemos abierto todas las ventanas..."

 


 
 
 
Hemos abierto todas las ventanas,
hacia afuera y también hacia adentro.
Hemos intentado atravesar todas las puertas,
abiertas o cerradas o inventadas.
Hemos oído o leído todas las palabras
y las hemos escrito casi todas.
Hemos mirado casi todos los rostros,
también los dados vuelta.
Hemos callado todos los silencios,
hasta el silencio de aquello que no existe.
Y al no encontrar el centro del llamado,
nos hemos retirado a esperar.

Pero en la espera había otros materiales
y hemos forjado nuevas puertas y ventanas,
y rostros y palabras y silencios,
armando poco a poco un mundo diferente,
por encima o debajo
o tal vez al costado del otro.
Y después de fundar hasta desiertos
y no encontrar el centro del llamado,
nos hemos retirado otra vez a esperar.

Pero no hay silla o lecho o promontorio
que pueda soportarnos esta espera,
como no hay rama o sarmiento o tronco alguno
que pueda sostener mucho tiempo ningún fruto.

Y hemos buscado entonces el centro del llamado
aquí en el centro mismo de la espera,
aunque esta decisión significara
renunciar a todo movimiento,
abdicar casi de la vida.

Y al no encontrar así tampoco
el centro del llamado,
no sabemos como siempre adónde hay que acudir
y además no sabemos continuar esperando.

Sólo nos queda una sospecha:
nosotros mismos somos el llamado.
 
 

Roberto Juarroz, incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selec. de Eduardo Milán, Andrés Sánchez Robayna, Blanca Varela y José Ángel Valente).


(Fuente: Asamblea de palabras)

 

Ekaitz Ruiz de Vergara Olmos (Bilbao, España, 1997)

 

 

GÁLATA MORIBUNDO DE EKAITZ RUIZ DE VERGARA OLMOS

 






Gálata moribundo



Hermanos, escuchadme: todo el reino de Pérgamo

no sería bastante para reducir mi angustia:

la de pertenecer a una estirpe

profanadora de templos.

Mañana,

cuando amanezca, todos estos fuegos

se habrán extinguido; los cuerpos (entre ellos,

los vuestros) los habrá cubierto el fango,

las hojas las habrá barrido el viento

y de nosotros quedará tan solo

la expresión de dolor tallada en piedra

por nuestros enemigos.

Y que no os inquiete esto, hermanos.

Es privilegio de muy pocos hombres

encarnar el declive de su raza:

solo la destrucción y la muerte permiten

la fijación de un destino heroico

en esta trama que entretejen siglos

y siglos de discordias.


Este imperio será presa de otro imperio,

que a su vez lo será de muchos,

y uno

habrá solo que mire al orbe frente a frente,

como ante un igual,

pero aquel no será ya de este mundo:

alguien verá el rostro insospechado

de las cosas terrenas

y un hombre será al mismo tiempo un dios.

Y entretanto la sangre, corriendo oscura y fría

(como la vuestra aquí hoy, oh, hermanos),

remontará el cauce de la historia

hasta reencontrarnos en este día infausto,

porque la vida es menos fuerte que la corriente.


Así es como debe ser y así

debemos celebrarlo.




Ekaitz Ruiz de Vergara Olmos

Gálata moribundo


Premio Nacional de Poesía Joven Grande Aguirre 2026


Ya lo dijo Casimiro Parker

             

                  (Fuente: Papeles de Pablo Müller) 

Claudio Rodríguez (Zamora, España, 30 de enero de 1934 - Madrid, 22 de julio de 1999)

 

 

Alto jornal

Dichoso el que un buen día sale humilde
y se va por la calle, como tantos
días más de su vida, y no lo espera
y, de pronto, ¿qué es esto?, mira a lo alto
y ve, pone el oído al mundo y oye,
anda, y siente subirle entre los pasos
el amor de la tierra, y sigue, y abre
su taller verdadero, y en sus manos
brilla limpio su oficio, y nos lo entrega
de corazón porque ama, y va al trabajo
temblando como un niño que comulga
mas sin caber en el pellejo, y cuando
se ha dado cuenta al fin de lo sencillo
que ha sido todo, ya el jornal ganado,
vuelve a su casa alegre y siente que alguien
empuña su aldabón, y no es en vano.
 

Hay un suspiro donde ya no hay aire (Claudio Rodríguez) – A DESMANO

(Fuente: Ezequiel Zadenwerg Dib) 

jueves, 25 de junio de 2026

Oliverio Girondo (Buenos Aires, 1891 - 1967)

 

 

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INVITACIÓN AL VÓMITO

 

Cúbrete el rostro
y llora.
Vomita.
¡Sí!
Vomita,
largos trozos de vidrio,
amargos alfileres,
turbios gritos de espanto,
vocablos carcomidos;
sobre este purulento desborde de inocencia,
ante esta nauseabunda iniquidad sin cauce,
y esta castrada y fétida sumisión cultivada
en flatulentos caldos de terror y de ayuno.
 
Cúbrete el rostro
y llora...
pero no te contengas.
Vomita.
¡Sí!
Vomita,
ante esta paranoica estupidez macabra,
sobre este delirante cretinismo estentóreo
y esta senil orgía de egoísmo prostático:
lacios coágulos de asco,
macerada impotencia,
rancios jugos de hastío,
trozos de amarga espera...
horas entrecortadas por relinchos de angustia.
 
 
________________________
de "Persuasión de los días" (1942) en "Obras completas", Losada, Buenos Aires, 1968. En la imagen, J. Milei e Isabel Díaz Ayuso, dos incitadores al vómito.
 

(Fuente: Jonio González) 

Daria Menicanti (Piacenza, Italia, 1914-Mozzate, Italia, 1995)

 

 

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EPIGRAMA X (Ascendientes: Farinata degli Uberti) *

 
 
Lo que se dice una mujer de bien,
toda de una pieza. Ahí está, espera
perpendicularmente sentada
a una mesita. Ordena lo que quiere,
tranquila y clara. Sabe lo que quiere.
(Yo terminaré en el habitual café)
La blanca redonda lisa cara no
la han arado de arrugas los conflictos,
remordimientos dolientes de la edad.
"Estás muy bien" me siento, mirándola.
Y ella inmóvil: "Oh, me defiendo."
"Pero ¿de quién -querría preguntarle-,
de quién?"
 
 
 
_____________________
* Farinata degli Uberti: Orgulloso jefe del partido gibelino, su torso aparece erguido en un sepulcro ardiente en el Canto X de "Infierno" de la Divina Comedia de Dante Alighieri (N. de T.)
trad. de Jorge Aulicino en "El segundo Novecento: Poesía italiana contemporánea", Ediciones En Danza, Buenos Aires, 2020, ebook. La imagen, Daria Menicanti (Piacenza, Italia, 1914-Mozzate, Italia, 1995)
 
 
 

EPIGRAMMA X (Ascendenti: Farinata degli Uberti)

 

Quando si dice una donna perbene
tutta di un pezzo. Eccola lì che aspetta
perpindicolarmente seduta
a un tavolino. Ordina quel che vuole
tranquila e netta. Sa quello che vuole.
(Io finirò con solito caffè)
La bianca tonda liscia faccia non
l'hanno arata di rughe i conflitti
rimorsi dolenti dell'età
"Stai molto bene" mi siedo guardandola.
E quella immobilmente: "Oh, me difendo."
"Ma da chi -vorrei chiederle -
da chi?"

 

(Fuente: Jonio González)