miércoles, 24 de junio de 2026

Paul Celan (Paul Anczel; Chernivtsi, Rumanía, 1920 – París, 1970)

 

 

Puede ser arte 

 

𝑷𝒂𝒖𝒍 𝑪𝒆𝒍𝒂𝒏 𝒚 𝑳𝒂 𝒊𝒔𝒍𝒂 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒎𝒖𝒆𝒓𝒕𝒐𝒔 
 
 
El cuadro que pueden ver adjunto a este texto se titula La isla de los muertos y fue pintado por el artista suizo Arnold Böcklin, a fines del siglo diecinueve. Existen varias versiones del cuadro. Una de ellas la tuvo Hitler en su refugio, el famoso Kehlsteinhaus. Otra versión afirma que nada menos que Lenin tenía un cuadro en su habitación. Y es sabido que Freud tenía una reproducción en su colección personal. Actualmente hay varias versiones de esta pintura en diversos museos europeos. 
 
Este cuadro inquietante, con evidente carga simbólica, ha inspirado a diversos artistas hasta la actualidad. El arquitecto Tony Garnier construyó una réplica del cuadro cerca de un lago francés. El músico Sergei Rachmaninoff compuso un poema sinfónico en base a la pintura de Bocklin. Conozco por lo menos tres grupos de rock experimental que han creado versiones sonoras de esta obra. En la película Dead Silence (2007), de James Wan, el protagonista llega a un paraje que reproduce la imagen del cuadro. 
 
En Literatura, Strindberg usó el cuadro para la escena final de su famosa Sonata de los espectros. Paul Celan, por su parte, escribió un poema titulado "Hacia la isla" (Inselhin) inspirado en la famosa pintura. Comparto con ustedes el poema en la versión de José Luis Reyna Palazón. 
 
 
 
𝐇𝐀𝐂𝐈𝐀 𝐋𝐀 𝐈𝐒𝐋𝐀 
 
 
FRUNCIDOS DE NOCHE
Para Hannah y Hermann Lenz.
 
Fruncidos de noche
los labios de las flores,
cruzados e intrincados
los fustes de los abetos,
agrisado el musgo, estremecida la piedra,
despiertas al vuelo infinito
las chovas sobre el glaciar:
 
éste es el lugar donde
hacen alto los que hemos alcanzado:
 
ellos no nombrarán la hora,
no contarán los copos,
no seguirán las aguas hasta la presa.
 
Están separados en el mundo,
cada uno en su noche,
cada uno en su muerte,
desabridos, destocados, con la escarcha
de lo Cercano y lo Lejano.
 
Pagan la culpa que dio alma a su origen,
la pagan a una palabra,
que existe sin razón, como el verano.
 
Una palabra - ya sabes:
un cadáver.
 
Lavémoslo,
peinémoslo,
volvamos su ojo
hacia el cielo.


(Fuente: Lab De Poesía)
 

Jorge Teillier (Lautaro, Chile, 24 de junio de 1935 - Viña del Mar, 22 de abril de 1996)

 

 

 

 

 

OTOÑO SECRETO

 

Cuando las amadas palabras cotidianas
pierden su sentido
y no se puede nombrar ni el pan,
ni el agua, ni la ventana,
y ha sido falso todo diálogo que no sea
con nuestra desolada imagen,
aún se miran las destrozadas estampas
en el libro del hermano menor,
es bueno saludar los platos y el mantel puestos sobre la mesa,
y ver que en el viejo armario conservan su alegría
el licor de guindas que preparó la abuela
y las manzanas puestas a guardar.
 
Cuando la forma de los árboles
ya no es sino el leve recuerdo de su forma,
una mentira inventada
por la turbia memoria del otoño,
y los días tienen la confusión
del desván a donde nadie sube
y la cruel blancura de la eternidad
hace que la luz huya de sí misma,
algo nos recuerda la verdad
que amamos antes de conocer:
las ramas se quiebran levemente,
el palomar se llena de aleteos,
el granero sueña otra vez con el sol,
encendemos para la fiesta
los pálidos candelabros del salón polvoriento
y el silencio nos revela el secreto
que no queríamos escuchar.
 
 
 

CUANDO TODOS SE VAYAN

 

a Eduardo Molina Ventura
Cuando todos se vayan a otros planetas
yo quedaré en la ciudad abandonada
bebiendo un último vaso de cerveza,
y luego volveré al pueblo donde siempre regreso
como el borracho a la taberna
y el niño a cabalgar
en el balancín roto.
Y en el pueblo no tendré nada que hacer,
sino echarme luciérnagas a los bolsillos
o caminar a orillas de rieles oxidados
o sentarme en el roído mostrador de un almacén
para hablar con antiguos compañeros de escuela.
 
Como una araña que recorre
los mismos hilos de su red
caminaré sin prisa por las calles
invadidas de malezas
mirando los palomares
que se vienen abajo,
hasta llegar a mi casa
donde me encerraré a escuchar
discos de un cantante de 1930
sin cuidarme jamás de mirar
los caminos infinitos
trazados por los cohetes en el espacio.
 
 

DESPEDIDA

 

…el caso no ofrece
ningún adorno para la diadema de las Musas.
                                                          Ezra Pound
 
Me despido de mi mano
que pudo mostrar el rayo
o la quietud de las piedras
bajo las nieves de antaño.
 
Para que vuelvan a ser bosques y arenas
me despido del papel blanco y de la tinta azul
de donde surgían ríos perezosos,
cerdos en las calles, molinos vacíos.
 
Me despido de los amigos
en quienes más he confiado:
los conejos y las polillas,
las nubes harapientas del verano,
mi sombra que solía hablarme en voz baja.
 
Me despido de las virtudes y de las gracias del planeta:
los fracasados, las cajas de música,
los murciélagos que al atardecer se deshojan
de los bosques de casas de madera.
 
Me despido de los amigos silenciosos
a los que sólo les importa saber
dónde se puede beber algo de vino
y para los cuales todos los días
no son sino un pretexto
para entonar canciones pasadas de moda.
 
Me despido de una muchacha
que sin preguntarme si la amaba o no la amaba
caminó conmigo y se acostó conmigo
cualquiera tarde de esas en que las calles se llenan
de humaredas de hojas quemándose en las acequias.
 
Me despido de una muchacha
cuyo rostro suelo ver en sueños
iluminado por la triste mirada
de trenes que parten bajo la lluvia.
 
Me despido de la memoria
y me despido de la nostalgia
—la sal y el agua
de mis días sin objeto—
 
y me despido de estos poemas:
palabras, palabras —un poco de aire
movido por los labios— palabras
para ocultar quizás lo único verdadero:
que respiramos y dejamos de respirar.

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

Vesna Goldsworthy (nacida Vesna Bjelogrlic, Belgrado, Serbia, 1961, reside en Reino Unido desde 1986)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

SE QUEDA TAN QUIETO Y ESPERA

 

Me quito las gafas
Antes de que las líneas de tinta de sus extremidades
Emerjan de la multitud
Antes de que la sonrisa cierre sus ojos
Bajo el reloj de Waterloo
A medio camino entre
Un Giacometti y una figura de porcelana
Está tan delgado y espera
Sin embargo, yo soy la frágil, la tan suturada
Esta vez, ¿nos vamos...?
Su pregunta se filtra en la salida del tren de las cuarenta y dos
Por miedo a llegar temprano
Soy yo la que llega tarde
Quien da los últimos pasos
Como alguien que nunca ha caminado
Pero ¿cómo estás?, pregunto
Y le tomo la mano un instante
En lo que espero que se sienta como un apretón de manos
No nos tocamos
Después
No nos tocamos
 
 
 
_______________________
en "The Angel of Salonika", Salt Publishing, Cromer, 2011. Versión del original en inglés, Jonio González. En la imagen, Vesna Goldsworthy (nacida Vesna Bjelogrlic, Belgrado, Serbia, 1961, reside en Reino Unido desde 1986 / University of Exeter)
 
 

HE STANDS SO STILL AND WAITS

 

I take my spectacles off
Before the ink lines of his limbs
Emerge from the crowd
Before the smile closes his eyes
Below the clock at Waterloo
Half way between
A Giacometti and a Meissen Chinaman
He stands so thin and waits
Yet I am the fragile, the much sutured one
This time, shall we ...
His question bleeds
Into the departure
Of the one forty two
For fear of being early
I am the one who is late
Who takes the last few steps
Like someone who hasn't walked before
But how are you, I ask
And hold his hand for a moment
In what I hope feels like a handshake
We do not touch
Thereafter
We do not touch

 

(Fuente: Jonio González) 

Jorge Teillier (Lautaro, Chile, 24 de junio de 1935 - Viña del Mar, 22 de abril de 1996)

 

 

 

 

DUNAS 

 

.
              No saben que están muertos
              los muertos como nosotros
              no tienen paz.
                                         Vittorio Sereni
 
 
 
Ya desaparecieron las muchachas
entre las dunas.
Hermanos, hay que encender el fuego
con la leña traída
por los hermanos de Pulgarcito.
(Ellos no saben que el padre
los va a llevar a morir al bosque).
Mañana no habrá nada que comer,
hermanos, seamos felices:
llegó la medianoche y aún estamos vivos.
Nadie ha venido todavía
a echar abajo nuestras puertas.
Un avión espía el oleaje.
Los amigos yacen bajo el epitafio
de la espuma
efímero como sus anhelos.
Los armonios de los cactus no los olvidan
y entonan su réquiem para ellos.
Un motociclista de negro los acalla.
Las gaviotas gritan como almas en pena
y ni al verano se le permite un último deseo
antes de ser condenado a muerte.
.
De: «𝘗𝘢𝘳𝘢 𝘶𝘯 𝘱𝘶𝘦𝘣𝘭𝘰 𝘧𝘢𝘯𝘵𝘢𝘴𝘮𝘢» (1978)
Jorge Octavio Teillier Sandoval fue un poeta chileno 🇨🇱


(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Laura Ramos (Avilés, España, 1996)

 

 

UN FRAGMENTO DE PASAN COSAS BELLÍSIMAS

 





10



DESDE BABEL, siete mil cien lenguas tratan de desvelar el nombre exacto de las cosas. El cómputo es aproximado; a los seres bípedos les gustan las certezas. Matematizarlo todo. Eso explica los pinceles. Es una cosa curiosa que unas seis mil trescientas noventa sean habladas por apenas cien mil hablantes, o menos. Hay lenguas mamut y lenguas horquilla. La palabra horquilla es una cosa curiosísima, también. Y la palabra mamut. Esta es la palabra mamut en otras lenguas: mamont, mammoth, maimatha, mamaihh. Esta es la palabra horquilla en otras lenguas: çangal, rab rawag, kāntā, forc. Es exactamente a esto a lo que me refiero cuando digo que hay leguas mamut y lenguas horquilla. Las lenguas se dividen antropocéntricamente, en familias. Es una cuestión que descubrieron comparando el canto rodado de una vasija. Algunas vasijas se resbalaron en las manos de los lingüistas. De ahí viene también la palabra cacho. Existen unas diecisiete que se van ramificando como un eucalipto asolando la tierra. La composición de la tierra varía tanto como la composición del idioma. Desde Babel, exactamente, hasta este momento; me gusta hacer énfasis crónico (crónico y cronológico significan prácticamente lo mismo). O tal vez en este momento haya más familias. O tal vez en este momento haya más divorcios. Esta estadística no es diferente al terreno que nos ocupa; de las familias a veces surgen lenguajes nuevos. Mueren otros. La clasificación de lenguajes propicios para el amor contempla un millar de subgrupos. Yo hablé unos cuantos en su momento. Ahora soy bilingüe pasiva. En Luque, las gentes hablan guaraní. El guaraní es una lengua de la familia macro-tupí; una lengua mamut en el XVI, una lengua horquilla en el XXI. Es prácticamente imposible saber cuándo se originó, cuántos cientos de años han ido resbalando los fonemas nasales extrañísimos (plana, labializada, palatalizada); ni tan siquiera puedo escucharlos con mis tímpanos. Pensaba en tu garganta como la estructura exacta de un andamio. Yo solo tengo ojos jesuitas en el asunto. Cuando me cuentas que ibas al colegio enganchado en unos asideros peligrosísimos sacando la cabeza, el cuerpo entero, por la puerta del autobús. Y cerebro jesuita. Cuando me hablas de la basura quemada y el coche gigante que te regalaron por Navidad. Y boca jesuita. Cuando me miras me dices rohayhu. Me gustaría tener tímpanos para verte. Estoy condenada a verte con los ojos. Repites: ha chembopy’aguapy. Me pides que lo pronuncie. Pero yo no tengo andamios en la garganta. Yo no puedo. Hablar esa lengua con la que nombras los matices cítricos de tu infancia.


(ANTES DE QUE COMENZARA EL RELATO DEL AGUA, dos personas se sentaron en el borde del océano).


Por mucho que lo quieras, el agua ha de mantenerse siempre contenida entre los límites de un pozo cavado en la superficie de la tierra. Lo único que hemos hecho los humanos ha sido aplicar la mímesis y ponerle un contorno, sacar los agujeros como si arrancásemos de la huerta tubérculos preciosos de patata. Una diosa controla la materia. Este es el borde del océano.


¿Me has traído aquí, poeta, para escribir mi silencio sobre el agua?




Laura Ramos

Pasan cosas bellísimas


Isla Elefante

 

                 (Fuente: Papeles de Pablo Müller) 

Diane Di Prima (Nueva York, 1934- San Francisco 2020)

 

 

ODA A KEATS

 


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

                                                                                                                                                                           
Si hubieras vivido más allá de tus escasos 26 años
vos, también, habrías llegado a eso que es como un muro—
que la belleza que observaste fue adquirida
a un precio demasiado alto
incluso en aquellos días:
las tejedoras, Irlanda, la miseria en calles oscuras
la tierra desgarrada
las ricas tierras fértiles abandonadas 
chozas reproduciéndose como hongos
hogares para los niños de los pobres.

De los cuales yo soy una.
De los cuales vos sos otro.

Seremos, realmente, bienvenidos en Millbrook
en las grandes residencias de campo
cuyas molduras se desintegran, los paneles de madera
                                                                 /están rayados
por lápices  y las horquillas para el cabello en las manos
                                                   /de los niños de los pobres
Seremos, realmente, bienvenidos a los frutos de la tierra

Jirones, retazos de terciopelo y satén, trozos de viejos cristales,
                                                                               /la opulencia 
Restos de una cultura rota, vos también, incluso entonces
lo habrías percibido en el caso de haber vivido más años.

Y habrías gritado, como algunos gritamos ahora, ¡Limpien!
limpien la tierra de toda la basura maloliente de las chozas
limpien las grandes casas antiguas de las hordas bárbaras
que duermen sobre colchones en todos sus pisos
que en este momento están quemando en los hogares
antiguas sillas españolas con altos respaldos 
quienes se agolpan en las playa ocultando el rostro del mar
vos diciendo tus oraciones sobre las prímulas, colgando
                                                                 /a Shakespeare
en la isla de Wight, justo vos, el hijo del lacayo—
¿Sabías vos quienes nos seguirían cuando abrimos la puerta
para internarse en la opulencia, y soñar entre estas cortinas? 
¿Y somos responsables? ¿Sí, y ante quién?


 
(Versión Patricia Ogan Rivadavia-Esteban Moore)


DIANE DI PRIMA (Nueva York, 1934- San Francisco 2020) Poeta, dramaturga, editora, docente, fotógrafa y artista plástica. En 1955 entrevistó diariamente durante dos semanas a Ezra Pound (“il miglior fabbro, T.S. Eliot dixit), detenido entonces en el St. Elisabeth’s Hospital, con el fin de analizar su poética.  Asimismo inició un intercambio epistolar con Lawrence Ferlinghetti y Allen Ginsberg. Coeditó junto a Amiri Baraka (Leroy Jones) la revista literaria The Floating Bear (1961). Por textos publicados en la misma que fueron considerados obscenos, fue arrestada por el FBI. Fundó el Teatro de poetas de Nueva York y desarrolló diversos proyectos editoriales. En 1967, con sus hijos a cuestas, recorrió en una Kombi Volkswagen su país en un viaje de 32.000 kilómetros, realizando lecturas de poesía en discotecas, bares, frente a comercios, universidades y galerías de arte. En 1968 se muda a San Francisco, donde trabajó varios años en el Programa de Poesía en las Escuelas, estudió zen con el maestro Susuki y fundó el Instituto de Artes Mágicas y de Sanación cuyo objetivo era estudiar las tradiciones espirituales de Occidente.  Publicó más de una treintena de volúmenes de poesía siendo sus Cartas revolucionarias y Loba sus libros más difundidos. Ferlinghetti sostuvo que Loba entroniza nuevamente a la mujer, salvo que en esta ocasión, a diferencia del pasado, lo logra ella misma.
En 2009 fue Poeta Laureada de la ciudad de San Francisco.


(Fuente: alpialdelapalabra.blogspot.com)

 

Claudio Rodríguez (Zamora, España, 30 de enero de 1934 - Madrid, 22 de julio de 1999)

 

 

Cielo

Ahora necesito más que nunca
mirar al cielo. Ya sin fe y sin nadie,
tras este seco mediodía, alzo
los ojos. Y es la misma verdad de antes,
aunque el testigo sea distinto. Riesgos
de una aventura sin leyendas ni ángeles,
ni siquiera ese azul que hay en mi patria.
Vale dinero respirar el aire,
alzar los ojos, ver sin recompensa,
aceptar una gracia que no cabe
en los sentidos pero les da nueva
salud, los aligera y puebla. Vale
por mi amor este don, esta hermosura
que no merezco ni merece nadie.
Hoy necesito el cielo más que nunca.
No que me salve, sí que me acompañe.
 

Claudio Rodríguez, el poeta de la luz

 (Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)