sábado, 2 de mayo de 2026

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947)

 

 

El Tuco Sarratea
en rueda
de anís turco
y tela egipciana:
manoteo
rastrojos deslenguados
y
pellizco átomos
con guantes de box.
 
Mi vejez
que la vida
no lucía
con calma.

- Inédito -
 

Martín Adan (Lima, Perú, 1908 - 1985)

 

 

 

 

 

Escrito a ciegas

(Carta a Cecilia Paschero)
 
 
¿Quieres tú saber de mi vida?
Yo sólo sé de mi paso,
De mi peso,
De mi tristeza y de mi zapato.
¿Por qué preguntas quién soy,
Adónde voy?... Porque sabes harto
Lo del Poeta, el duro
y sensible volumen de mi ser humano,
Que es mi cuerpo y vocación,
Sin embargo.
 
Si nací, lo recuerda el Año
Aquel de quien no me acuerdo,
Por que vivo, porque me mato.
 
Mi Ángel no es el de la Guarda.
Mi Ángel es el del Hartazgo y Retazo,
Que me lleva sin término,
Tropezando, siempre tropezando,
En esta sombra deslumbrante
Que es la Vida, y su engaño y su encanto.
 
Cuando lo sepas todo...
Cuando sepas no preguntar...
Sino roerte la uña de mortal.
Entonces te diré mi vida,
Que no es más que una palabra más...
La toda tuya vida es como cada ola:
Saber matar.
Saber morir.
Y no saber retener su caudal,
Y no saber discurrir y volver a su principio,
Y no saber contenerse en su afán...
 
Si quieres saber de mi vida,
Vete a mirar al Mar.
¿Por qué me la pides, Literata?
¿Ignoras acaso que en el Mundo,
Todo de nadas acumuladas,
 
De desengrandar infinitudes,
No si no un trasgo
Eterno, sombra apenas de apetito de algo?
 
La cosa real, si la pretendes,
No es aprehenderla sino imaginarla.
Lo real no se le coge: se le sigue,
Y para eso son el sueño y la palabra.
¡Cuídate de su atajo!
¡Cuídate de su distancia!
¡Cuídate de su despeñadero!
¡Cuídate de su cabaña!
 
¿Quién soy? Soy mi qué,
Inefable e innumerable
Figura y alma de la ira.
No, eso fue al fin... y era el principio,
Antes de donde el principio principia.
Soy un cuerpo de espíritu de furia
Asentada de aceda ironía.
No, no soy el que busca
El poema, ni siquiera la vida...
Soy un animal acosado por su ser
Que es una verdad y una mentira.
 
¡Es tan simple mi ser, y tal ahogo,
Con punzada de nervio y carne!...
Yo buscaba otro ser,
Y ése ha sido mi buscarme.
Yo no quería ni quiero ya ser yo,
Sino otro que se salvara o que se salve,
No el del Instinto, que se pierde,
Ni el del Entendimiento, que se retrae.
 
Mi día es otro día,
Algún no sé dónde estarme,
A dónde no sé ir en mi selva
Entre mis reptiles y mis árboles,
Libros y cementos
Y estrellas de neón,
Mujeres que se me juntan como la pared
y como nadie... o como madre,
Y el recién nacido que sobre mí llora,
Y por la calle
Toda las ruedas
Reales y originales.
Así es mi vida cabal,
Hasta la última tarde.
 
El Otro, el Prójimo, es un fantasma.
¿Existe el aire,
Donde te asfixias y recreas
Respirando, tu cuerpo inane?
¡No, nada es sino la sorpresa
Eterna de tu mismo reencontrarte
Siempre tú los mismos entre los mismos muros.
 
De las distancias y de las calles!
¡Y de los cielos estos techos
Que nunca me ultiman porque nunca caen!
Y no alcancé al furor de lo divino,
Ni a la simpatía de lo humano.
Lo soy y no lo siento ni así me siento.
 
Soy en el Día el Solitario
Y el absoluto en la Zoología si pienso,
O como carnívoro feroz si agarro.
¿Soy la Creatura o el Creador?
¿Soy la Materia o el Milagro?
¡Qué mía y qué ajena tu pregunta!...
¿Quién soy? ¿Lo sé yo acaso?
 
¡Pero no, el Otro no es!
¡Sólo yo en mi terror o en mi orgasmo!
 
¡Y con todos mis sueños resoñados,
Y con toda la moneda recogida,
Y con todo mi cuerpo, resurrecto
Tras cada coito, ciego, vano, sin pupila!...
 
¡Cuando no seas nada más que ser,
Si llegas a la edad de la agonía!...
¡Cuando sepas, verdaderamente,
Que es ayuntamiento de muerte y vida!...
¡Entonces te diré quién soy,
Seguro, sí, que ya sin voz, Amiga!
 
Que se curan con hierbas eficaces
Los puros animales que te hablan
Allá, entre piedras inmateriales
El mundo real y la ciencia humana,
Donde, con una pelota
Los muchachos aparentes hediondos gozaban.
Sí, la vida es un delirio así, y sin embargo,
En esa vida no estuvo mi nada,
Ninguna, pero real, pero celeste o volcánica.
 
¡Qué tarde llega el Tiempo
A su punto de olvido o de sensibilidad!
Viene arrastrando, como el aluvión,
De cúmulo, de suelo, de humanidad.
 
Que se curan con hierbas eficaces
¡Cuán inesperado y desesperado cualquier ya,
Todo yo que cae con el Tiempo
Desde nunca siempre y para siempre jamás!
¡Qué madrugada eterna no dormida
Lo del revolverme en el hacer y en el pensar!
 
La Soledad es una roca dura
Contra la que arroja el Aire.
Está en cada pared de la Ciudad,
Cómplice, disimulándose.
Me arrojo o me arrojo, sin cesar
Yo soy mi impedimento y mi crearme.
 
La Poesía es, Amiga,
Inagotable, incorregible, ínsita.
Es el río infinito
Todo de sangre,
Todo de meandro, todo de ruina y
arrastre de vivido...
¿Qué es la Palabra
Sino vario y vano grito?
¿Qué es la imagen de la Poética
Sino un veloz leño bajo un gato írrito?
Todo es aluvión. Si no lo fuera,
Nada sería lo real, lo mismo.
 
El Amor no sabía
Sino tragarse su substancia
Y así la Creación se renovaba.
Todo me era de ayer, pero yo vivo;
Y a veces creo, y a la Vez me amamanta.
 
No soy ninguno que sabe.
Soy el uno que ya no cree
Ni en el hombre,
Ni en la mujer,
Ni en la casa de un solo piso,
Ni en el panqueque con miel.
 
No soy más que una palabra
Volada de la sien,
Y que procura compadecerse
Y anidar en algún alto tal vez
 
De la primavera lóbrega
Del Ser
No me preguntes más,
Que ya no sé...
 
Supe que no era lo que no era, no sé cómo,
y toda era
Hasta la cosa de mi nada.
Y fui uno no sé cuándo,
Persiguiendo, por entre numen y maraña
Dentro de ella, yo, nacido y flaco, ya con
todas las armas,
Yo por todo paso que me hacía,
A ello persiguiendo... a la palabra
A cualquiera,
A la madriguera o a la que salta.
 
Si mi vida no es esto
¿Qué será la vida?... ¿Adivinanza?...
Que me dé tiempo el Tiempo, a más del suyo,
Y yo me reharé mi eternidad;
Lo que me falta,
Porque la eché... me estuvo un momento demás.
¿Sabes de los puertos encallados,
Del furor y del desembarcar,
Y del cetáceo con mojadísimo uniforme,
Que no nada y cae ya?
¿Sabes de la ciudad tanta,
Que no parece ciudad,
Sino cadáver disgregado,
Innumerable e infinitesimal?
 
Tú no sabes nada;
Tú no sabes sino preguntar,
Tú no sabes sino sabiduría
Pero sabiduría no es estar
Sin noción de nada, sino proseguir o seguir
A pie hacia el ya.
/
Poema completo leído por el autor:
La transcripción de este extenso poema (casi 200 versos) se corresponde con la edición de El timonel, Lima, 1961. Se aprecian algunas diferencias con respecto a la lectura del autor.
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El poeta "Martín Adán" había escrito en 1931:
"Al ímpetu o voluntad inicial, que es lucidez, criterio, designio, sucede en el poeta un tiempo y un estado que bien puede llamarse cloquera. No hay aquí plena conciencia acaso, pero sí extrema vida. El poeta tiene el ojo rojo y calienta el huevo de la maravilla. Es un tiempo inhumano o humanísimo, como prefiere el atento. Es un tiempo animal, y esto basta. Es tiempo de beodez en el rincón. Es tiempo de antojo, tiempo de cenestesia. Es el tiempo sacro en el que la realidad perecedera, la humanidad, se salva, se refuerza y se echa, por fin, a picotear en la gusanería del mundo".
 

(Fuente: Cecilia Pontorno) 

Khairi Mansour (Jordania, 1945 - 2018)

 

 

«Un día»

Versión de Juan Carlos Villavicencio
 



 
 
 
¿De qué arco brotó este día
flecha de plata
que se hundió profunda en nuestras cinturas
que nos inclina hasta el atardecer
esperando que caiga la noche… desde el otro lado?


(Fuente: Descontexto)


 

Armando Almánzar Botello (Santo Domingo, República Dominicana, 1956)

 

 

CAÑERÍA DE DESAGÜE (Poema en prosa)

«¡No a la Barrick Gold! ¡No al engranaje infame que ahora gruñe, viola, tortura y descuartiza el cuerpo de la Tierra sufriente y consternado! El oro verdadero está en el alma. En el discreto misterio del paisaje apofático... aguardando...» Armando Almánzar-Botello 

«En el agua depravada de las cisternas otros bebieron la locura y la muerte.» Jorge Luis Borges

«Según el matizado posicionamiento ético y teórico del pensador francés Felix Guattari, articulado en los conceptos vertidos en su obra “Las tres ecologías”, se hace necesario, en el contexto planetario actual con su diversidad compleja de interacciones, impulsar procesos de recomposición de las prácticas sociales e individuales de acuerdo con tres rúbricas o instancias que son consideradas complementarias por el pensador francés compañero filosófico de Gilles Deleuze: la ecología social, la ecología mental y la ecología medioambiental en sentido estricto, colocadas dichas disciplinas bajo la égida estratégica y ético-política de una “ecosofía caósmica” que tome en cuenta las relaciones entre hombre, “caosmos”, técnica, máquinas y nueva justicia social, junto a los factores que posibilitan un desarrollo económico sostenible.»  © Armando Almánzar-Botello: Fragmento de “Filosofías contemporáneas de producción agrícola”, en Revista “El exportador dominicano”, enero-febrero 2002, número 119, página 35

     Por ARMANDO ALMÁNZAR-BOTELLO

     A la memoria del psicólogo y epidemiólogo dominicano E. Antonio De Moya (Tony) 1949-2014

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     Todo poema es ahora una cisterna... Cuentan las crónicas que un día remoto fue río, lago, torrente, fluencia... Hoy, en nuestro mundo gris emparedado en miedo, en antropofagia nueva, en codicia larvada, en oscuros códigos binarios, el poema es agua cavilante y discreto rumor en las represas.

     Con letras flotando el soñar inaudible, con trágicos animalitos muertos, agua de cisterna es el poema contraído, pero siempre agua niña palpitando de misterio, neutra, mínimamente limpia, insondablemente pura si queremos disfrutarla —fresca, visionaria, desnuda— en nuestras mesas desiertas.

     El agua dormida y secreta que reposa en los estanques, como en el arte de Escher, sirve a los hombres honestos para poblarles la sed de imágenes imposibles, para encenderles la foto anterior a la conciencia y al origen del Universo, para diseminar en los labios, en el paladar y en el alma, una dosis de justicia y de antiguos misterios.

     Y es mayor el puro ardor de su deseo sagrado, en estos tiempos aleves de las Corporaciones Transnacionales cuando la magia se pervierte en criminal “clarividencia”: ¡desocupar con discreción y aprisa la vergüenza mercurial de los retretes!

     ¡Oh aporética época oscura, en la que debiera brillar el agua filantrópica de los ríos con más valor místico, pragmático y humano, que todo el inconstante oro tangible del mundo! ¡Ay, Cazador de Agua!

     Hasta los ricos necesitan el agua para poder saltar con indiferencia a sus piscinas atónitas. Y un día lo dijo Céline: ¡los ávidos empresarios y los militares de alta graduación, adoran las flores y necesitan agua fresca para regar sus jardines!

     ¡Oh, terribles inversores, exportemos, desarrollemos la floricultura transgénica!

     ¿Pero dónde, dónde está el poema, que lo busco y no lo encuentro?

     El poema en esta página está rodando por el suelo. La poesía no vale nada.

     ¿La poesía no vale nada?...

     Entre tanto, amigo Pessoa, “por callejas casi irreales de tan angostas y podridas”, “los pobres sobrellevan su hábito de dolor”, y el pan, el agua, el aire, amigo Auden, no son suficientes todavía para las bocas y las manos, y hoy languidecen, taciturnos, el cuerpo y el pensamiento.

     ¡Oh canallas empresarios indolentes! ¡Oh malignos arribistas gobernantes! Visionario preguntaba Hölderlin: ¿Para qué poesía en tiempos de miseria, para qué la poesía en tiempos de ladrones?

     “Esta canción estaba tirada por el suelo”, cantó en el sueño metafísico y su trópico de fósforo, el poeta Franklin Mieses Burgos, quizá sin sospechar lo terrible que vendría: la transgenia textual imprevisible.

     Contrabando de códigos, órganos y textos: ¡política de apropiación de insignias, el poema falso! Espurio por ajeno y proferido en otros labios. Agua Magna robada por insignes banqueros a los nadie: ¡A la gente! ¡A nosotros! ¡A los mortales!

     ¿No es cierto, de nuevo, viejo insulso poeta? ¿No doy en clavo dulce  —como quien dice agua—, antipoeta Parra?

     Misión-Visión del Enemigo Malo: ¡Vaciarnos la cisterna! Des-prestigiar al Estado Nacional, presti-digitar lo Privado, comerciar con el paisaje, con la política y los cargos, comprar conciencias, reciclar, embotellar, esclavizar un agua mercantil entristecida en cañerías y bestiarios de desagüe. Servirla encorsetada, corrompida de otro modo más inicuo, en las mesas rituales de asesinos y plutócratas. ¡Oh aviesas cañerías del desagüe fraudulento!

     El agua limpia brilla por su ausencia como Dios en la teología apofática. Pero no. ¡Recóndito animal es el agua zoomórfica, en verdad hierofanía inapropiable!

     ¡Oh, agua lustral y pagana del río caudaloso, de la fuente y la cascada! Todo corrompido por el Monoteísmo de las Multinacionales.

     El hombre rico postmoderno en verdad ya no se baña; chapotea en su propia fraudulencia irreflexiva: albercas de ignominia y orgías de jacuzzi. Contamina con desechos y ambición todo el planeta, aumenta cada día el número de pobres y pretende encerrar lo numinoso en un bolsillo.

     Y “cabalístico” el Ser almuerza bien su ontología guerrera y su caviar y tiene siempre mal aliento: el humo, la bomba, la muerte y el Complejo Financiero-Militar... Pero no importa: faltriqueras llenas de agua, corazón contento... ¡de las transnacionales del “agua encarcelada”! ¡Si es que tiene corazón un generoso ecologista magnate cibernético!

     Predica en un desierto el sacro Libro de Agua —testimonio de agudos zahoríes hermeneutas—, y denuncia un falso vuelo de pájaros podridos en fatal entendimiento.

    ¡No a la Barrick Gold! ¡No al engranaje infame que ahora gruñe, viola, tortura y descuartiza el cuerpo de la Tierra sufriente y consternado! El oro verdadero está en el alma. En el discreto misterio del paisaje aromático... aguardando... 

     La vieja y asesina Plusvalía se desnuda, esfinge sin glamour. Imperio: Muerte. Inicua se masturba sus Narcisos de nuevo en los reflejos: el fulgor aurático de la mercancía bebe, negocia, contamina el agua con la marca: su frío y turbio desamor constante. Disfrazada de inocencia roba, engaña, oculta lo más puro del río en los espejos... ¡La vieja y asesina Bestia Ciega!

     Pero el agua sensitiva del poema intacto se resiste; su cuota de olvido y dolor en las cisternas se resiste. El agua reflexiva, no simplemente cartesiana —aunque sí artesiana en la surgencia— combate a las legiones de demonios: Corporaciones Transnacionales de la Muerte.

     Ella, el agua libre, pura, impura, del sentir originario reverente, irreverente, generosa derramándose más allá de las fronteras, sosteniendo precario su equilibrio aquí en tu vaso, retornará siempre alegre —con su rítmica, lúcida insurgencia—, a castigar con la dura piedad a los culpables, a lavar quizás de infortunios la cara del planeta —sus mundos múltiples posibles—, a brindar compasión a la sed del viajero en los acueductos públicos, a reflejar lucidez en la mirada limpia de quien nos pueda todavía leer, sin enturbiarla...

     ¡No a la Barrick Gold! ¡No al engranaje infame que ahora gruñe, viola, tortura y descuartiza el cuerpo de la Tierra sufriente y consternado! El oro verdadero está en el alma. En el discreto misterio del paisaje apofático... aguardando...

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© 2010. Armando Almánzar Botello. Santo Domingo, República Dominicana.

Otros blogs en los que figura este mismo texto: 

Blog Cazador de Agua

Blog epistheme

Blog Lo que no se me ha perdido

Copyright © Armando Almánzar Botello. Reservados todos los derechos de autor. Santo Domingo, República Dominicana.

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OTROS BLOGS DE ARMANDO ALMÁNZAR-BOTELLO:

Cazador de Agua                   

Tambor de Griot

ARMANDO ALMÁNZAR-BOTELLO ES MIEMBRO DE LA “RED MUNDIAL DE ESCRITORES EN ESPAÑOL”, REMES

Copyright © Armando Almánzar Botello. Reservados todos los derechos de autor. Santo Domingo, República Dominicana.

IMÁGENES:

     1) Maurits Cornelis Escher (17 Junio 1898 – 27 Marzo 1972): “Tres mundos”

     2) Imagen lograda con microscopio electrónico de bacterias que neutralizan los efectos dañinos de los derrames de petróleo en las aguas.

 

(Fuente: Almánzarbatalla.blogspot) 

Joel Julio García (República Dominicana, 1984)

 

 

MUÑECAS DE GUERRA

 

(La Romana, 2 de mayo de 2026)
 

Hay niñas
cosidas
a sus muñecas.
Hay niñas
con el hierro que les come los jardines.
El cielo es un velo de soberbia
y ha muerto un ángel de espanto.
Hay niñas imitando el invierno
de las muñecas.
Uñas de metal les han roto
el sueño de las trenzas.
Se van del bosque de la humareda.
Se van de la flor de su sangre.
Quedan sobre la piedra
zapatos sedientos de llanto.
Queda el polvo,
el silencio,
como único nombre del mañana.
 
 
 
Puede ser una imagen de cuero y zapatos brogue 
 

Silvia Delgado Fuentes (Sopelana, Bilbao, España, 1968)

 

 

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HAY QUE PARAR EL MUNDO

 

Tenemos que parar el mundo hasta conseguir que la codicia pague con su vida este delirio.
Tenemos que pararlo, es urgente, los muertos se amontonan en desiertos, en selvas, en patrias sin tierra. Se amontonan fríos con las balas incrustadas en la nuca, en la frente, en la espalda.
Se amontonan los cuerpos reventados de trabajo, reventados de miseria, reventados de la violencia que a todas horas nos gobierna.
Hay que parar el mundo, no dentro de un rato, no mañana, no cuando llegue la primavera, hay que pararlo ahora mismo.
Detener la sangre que cada segundo se derrama.
Hay que pararlo, como sea.
Incendiando las palabras viejas, disparando a bocajarro desobediencia,
bombardeando sin descanso verdad sobre todas las cabezas.
Hay que pararlo ahora mismo para que no haya más asesinos en serie camuflados entre el oro y las armas.
Para que no haya traficantes de carne humana.
Para que no haya gobiernos matones.
Hay que parar el mundo, joder.
Hay que pararlo.
*
Silvia Delgado Fuentes
(Sopelana, Bilbao, España, 1968)
Fotografía de #AgathaKatzensprung
 

(Fuente: Emma Gunst) 

César Vallejo (Santiago de Chuco, 16 de marzo de 1892 - París, 15 de abril de 1938)

 

 

César Vallejo, el poeta que pronosticó su propia muerte - Infobae 

 

 

LX



Es de madera mi paciencia,
sorda, vegetal.
 
Día que has sido puro, niño, inútil,
que naciste desnudo, las leguas
de tu marcha, van corriendo sobre
tus doce extremidades, ese doblez ceñudo
que después deshiláchase
en no se sabe qué últimos pañales.
 
Constelado de hemisferios de grumo,
bajo eternas américas inéditas, tu gran plumaje,
te partes y me dejas, sin tu emoción ambigua,
sin tu nudo de sueños, domingo.
 
Y se apolilla mi paciencia,
y me vuelvo a exclamar: ¡Cuándo vendrá
el domingo bocón y mudo del sepulcro;
cuándo vendrá a cargar este sábado
de harapos, esta horrible sutura
del placer que nos engendra sin querer,
y el placer que nos DestieRRA!
-------------------
Fuente: Trilce.
 
(Fuente: Feria virtual del libro de Cajamarca, Perú)