Cortejo mínimo II
llevaban su cortejo
en las tardes y en las noches nunca
al alba que enloquece las almas
que transforma la brea roja en sangre
que apasiona los nardos nunca
al alba que prohíbe el sesgo
llamado cuerpo
la navaja llamada beso blanco:
llevaban su cortejo casi a solas
con las copas del marrasquino del
viejo armario del vaso de Dubrovnik
y el caminar en el monte
ella obsesionada en su deseo
él sosteniéndola /leve penacho de roble en primavera/
ella creía en un corazón ardiente
creía especial el amor de un corazón ardiente
daría cualquier cosa por un poco de corazón ardiente
como a una alhucema él la sostenía
llevaban su cortejo de vestido de seda
/la saluda desde lejos desde
la carretera roja/
(promesa de corazón ardiente):
sería un refugio de mirada efímera
sería como el comienzo de una llama
Angkor Thom
¿Y para qué volver?
¿Por qué camino?
aún le dije/ a mi alma:
«permanece tranquila» mientras
el tren penetraba en lo verde/ verde espeso
dejando atrás atisbos
de matas/ templos gigantes
piedras grises parasitadas por la selva
bordadas
en bajorrelieves de combates
de danzas de divinas apsaras:
todo flotaba
envuelto en una calma de ceniza
era la despedida
de una civilización apenas entrevista
absorbida por los sentidos
sospechada por la conciencia
abandonada por el riesgo de muerte
se percibía un aroma amargo/ acre/ a hierbas/ a rojo cinabrio
minerales viejos/ una música
de hilos de agua/ de cascadas
vibraciones de agua de estanques
de animales peligrosos
de adioses
pensamientos controlados : «permanece tranquila
así en la luz/ como en la sombra»
centellea el tren
entre las matas
avanza
con ritmo furioso
no volverá atrás
corre/ en un solo sentido
en tu contra/ a favor del tiempo
rosa de este mundo
hija de la noche:
te acercas/ a tu casa de la estrella
azul/ sobre campo de arroz
nada que temer
la selva en derredor
la que arde
aún por la belleza del lugar
tanto arde
que va enajenada/
hasta los ríos/ escuchando
en el estanque imperial de los lotos magenta
el roce de la seda/ de agua profunda/ pensamiento
espiral de la piedra sagrada
del templo antiguo que regresa
al tierno brillo
temblada
destellante en el agua profunda
de pronto ha vuelto a quemar
en su quemadura/ la nieve/
para dormir de nuevo con la maleza
que la invade.
Teresa Amy, de Cuaderno del Sudeste.
(Fuente: Henderson Espinosa)