domingo, 30 de agosto de 2026

Emily Dickinson (Amherst, Massachusetts, 10.12.1830 – 15.05.1886)

 

 

Emily Dickinson - La gloria es eso radiante y trágico... (J1660) 

 

 

CANTARON LOS GRILLOS...

 

Cantaron los Grillos
y dieron Puesta al Sol
y los Obreros de a uno terminaron
de Remendar el Día-
La abeja había sido borrada de la escena
Ya distante como una Orden cumplida
Y tan dudosa como un Reporte acerca
De las Multitudes del Mediodía-
 
El Pasto bajo cargado de Rocío
El Ocaso inclinado como los Forasteros
Sombrero en Mano, cortés y nuevo
Para quedarse, o irse tal vez-
 
Una Inmensidad llegó, como un Vecino-Contratar Control Plagas
Una Sabiduría sin Rostro y sin Nombre-
Una Paz, como Hemisferios en Casa
Y así, se hizo de Noche-
.....

por Isaías Garde

(Fuente: Daniel Freidemberg)
 

Humberto Constantini (Buenos Aires, 1924 - 1987)

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas, barba y reloj de pulsera 

 

 

 

SUELE SUCEDER

 

Suelo morirme a las mañanas,
justamente a la hora de guardar
el Escarabajo de oro
en el portafolios
cuando el andén de Constitución
recibe los últimos boqueos de mi subterráneo
y el reumatismo que ya me perdió el respeto
me palmea confianzudamente la rodilla
al levantarme.
Suelo morirme a las mañanas,
casi sin odio le digo no va más
a tanta cosa ardiente que me brota.
¿De dónde?
Y un dos un dos
el viejo embozalarse molinete,
el viejo insomnio trepando pasamanos.
Un dos un dos.
Un poco de fatiga y la bufanda
y la piel de aguantar
hasta el dedo del jefe en mis papeles,
y me muero,
acudo al Equanil,
recuerdo deudas,
me grito pobre tipo
y ya me estoy tocando la calvicie
y ya salgo a comprar bicarbonato,
me doy un tironcito a la mortaja y chau,
me quedo muerto.
Pero ocurre que a veces,
a veces porque sí,
por primavera,
por cuento,
por salir o por muchacha
me vuelvo inteligente solidario,
sé de pronto quién soy, dónde piso,
se me viene un pasado a la memoria
y me nace un futuro en la garganta,
crezco en el tiempo y me circulo entero.
Y ya me nace la palabra hombre
y el prodigio de ser hasta el zapato
de puro estar cambiando el universo
creyéndome y creyendo,
creyéndome y creyendo
cuando le planto un “no” como una casa al jefe,
al comisario, a Jesucristo.
Cuando me doy en Cacho para siempre
haciendo lo que hago, cosas, cuentos,
pateando la tristeza, alborotando,
dando mi piel caliente,
mis dos manos.
Éste soy yo venga una copa y cante
qué tanto fin de mes ni tanta cuenta,
sí, el hermanito Zeus me hace la seña del as
y voy matando,
y voy matando sombras,
degollando muñecos de aserrín que dicen
dónde nos lleva este sufrir sufriendo
y hasta cuándo,
hasta cuando me saquen a tirones
de esta ciudad que es hembra
y me responde que todo el aire es canto
y voy cantando y entonces sí,
entonces sí, compadre, resucito,
siento mis pies que pisan y prometen.
Se me va el reuma,
el hígado,
el resfrío,
ando de Constantini hasta los pelos,
digo gran puta lo que soy viviendo,
le aprieto la cintura a Buenos Aires,
le hago un hijo de sangre,
canto y cuento
y salgo a caminar con tanta vida
con tanta cosa ardiente aquí en el pecho.
-

 (Fuente: Alejandro Szwarcman)

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, España, 1898-camino que va de Víznar a Alfacar, España, 18 de agosto de 1936)

 

 

Fábula y rueda de tres amigos

 

Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.
 
Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,
abrieron los toneles y los armarios,
destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro.
 
Ya no me encontraron.
¿No me encontraron?
No. No me encontraron.
 
Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados.
 

(Fuente: Henderson Espinosa)
 

W. H. Auden (York, Reino Unido, 1907 - Viena, Austria, 1973)

 

 

 

 

 

La Ley, según los jardineros, es el sol,
La Ley es aquella
que hay que obedecer
hoy, mañana, ayer.
 
La Ley es la sapiencia de los viejos:
chillan y refunfuñan los impotentes abuelos;
con voz tipluda los nietos dicen:
La Ley es los sentidos de la juventud.
 
La Ley, dice el cura con su cara de cura
explicándole a los laicos,
La Ley son las palabras de mi devocionario,
mi púlpito y mis torres son La Ley.
 
La Ley, dice el juez desde su solio,
hablando claramente y con severidad,
La Ley, como antes había dicho,
La Ley, como supongo ya saben,
La Ley, si otra vez me permiten explicarlo,
La Ley es La Ley.
 
Aún así, los sabios observantes de la ley escriben:
La Ley no es ni equívoca ni justa,
La Ley sólo es los crímenes
castigados en tiempos y lugares,
La Ley es la ropa que los hombres usan
en cualquier parte, en un tiempo cualquiera,
La Ley es Buenos Días y Buenas Noches.
 
Otros dicen, La Ley es nuestro destino;
otros dicen, La Ley es el Estado;
otros dicen, otros dicen
ya no existe La Ley,
La Ley se ha ido.
 
Y dice siempre la escandalosa turba
tan terrible, tan gritona:
La Ley somos nosotros;
y siempre, suavemente, el suave idiota:Yo soy
La Ley.
 
Si nosotros, amada, sabemos que no sabemos
más que ellos sobre la ley,
si yo, no más que tú,
sé lo que debemos hacer y lo que no
y que todos concuerdan
alegre o tristemente
en que la ley es
y en que todos lo saben,
y entonces pensando que es absurdo
definir a la Ley con alguna otra palabra,
a diferencia de muchos otros hombres
no puedo decir La Ley es… otra vez;
no menos que ellos podemos suprimir
el universal deseo de adivinar
o abandonar nuestra propia posición
a una condición despreocupada.
No obstante yo puedo, al menos, confinar
tu vanidad y la mía
a la tímida proposición
de una tímida similitud,
que, con todo, propondré:
que es como el amor yo digo.
 
Como el amor ignoramos por qué o dónde
como al amor no podemos someterla
ni evadirla
como al amor la lloramos con frecuencia
como al amor rara vez la conservamos.


(Fuente: En Amor Arte)
 

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

 

Por la muerte,
y no el arrebato.
 
Por el provecho,
y no la copa
que hiere la garganta.
 
Por el que
ara y cosecha,
y no por la confiscación
del creyente.
 
Por la gota
rehén del aire,
y no la mar enfurecida.
 
Alta potestad,
espontánea región,
lícita la ruta inesperada,
esperado el olfato vano,
copioso el Ararat,
martirio de millones.
 

- Inédito -

 

María Gutiérrez (Tenerife, 1957)

 

 

2 poemas de CON PERMISO DEL CIELO 

 

 





oh señor omnipotente

por qué contienes tu ira ciega

por qué reprimes las plagas

las pestes inmundas

sanando las pústulas

del pecado

                       

ahora

de qué moriremos

pues




FUSIÓN

 

allí donde la luz se abraza con su sombra

y el cielo se diluye entre las hayas

en aquella roca frente al universo

allí

contemplando el barranco

encontré la senda

marrón     verde     azul     blanca

la fronda que oculta el agua al firmamento

los lomos plateados de los riscos torrenteras

brezo     nube     cernícalo     piedra

aspiré y de repente se me abrió el pecho

quebraron las fronteras

mis raíces

principio y fin

latir

fundidas a la tierra

expandirme

un estallido

en el aire

infinito

dios

 yo




María Gutiérrez. Con permiso del cielo. 2026


 

                     (Fuente: Voces del extremo) 

Ángel Cerviño (Lugo, España, 1956)

 

 

Puede ser arte de texto 

 

 

ACQUA ALTA

 

/.../ el que habla está fuera de sí / entregado por completo a su 
privación / / inmueble amenazado de demolición / edificio que 
hunde sus cimentos en un barrizal de sentido / Venezia del signo / 
palafito del alma / ciénaga que se abastece de espanto por 
capilaridad / embebidos de sombra los pilares para el tremolar del 
tendal en la 'altana' / / solo una voz / una voz omnipresente /
anterior a la palabra / que toma a su cargo el estatuto de lo 
inestable / se extiende hasta más allá del horizonte como un 
océano alborotado / inquieto / toujours recommencée / moviéndose 
en todas direcciones / sin límites / sin obstáculos / / olas como 
sílabas cambiantes agitadas por el viento / texto / destello / luz que 
se quiebra en los poliédricos reflejos del habla / salmo que se 
resuelve en cristales / espumas de las crestas / / voz interior que el 
callar no empaña / mar nocturno donde tirita el pensamiento / las 
palabras / olas negras / chap / chop / chap / chop / chapotean / 
escamas rieladas de un monstruo insomne / soltero / arquea el 
lomo / desaparece en silenciosos remolinos / oscuro sobre oscuro / / 
piedra arrojada al estanque / mandala afásico del final del verano / 
aliento entrecortado del barrio / / voz desubicada al borde del 
canto / suelta amarras / echa las raíces al vuelo / voz que despierta 
en su lecho de barro /.../
 
MELTEMI