miércoles, 21 de octubre de 2026

Paul Celan (nacido Paul Antschel, Czernowitz, Rumania, 1920-Paris, Francia, 1970)

 

 

Paul Celan - Griffin Poetry Prize 

 

 

HABLA TAMBIÉN TÚ

 

Habla también tú
sé el último en hablar,
di tu decir.
 
Habla-
Pero no separes el No del Sí.
Y da a tu decir sentido:
dale sombra.
 
Dale sombra bastante,
dale tanta
cuanta en torno de ti tú sabes extendida entre
medianoche y mediodía y medianoche.
 
Mira en torno:
ve cómo alrededor todo se hace viviente
¡En la muerte! ¡Viviente!
Dice la verdad quien dice sombra.
 
Pero se estrecha ahora el lugar donde estás:
¿Adónde ahora, despojado de sombra, adónde?
Asciende. Tanteante, asciende.
Te haces más sutil, más irreconocible, más fino.
 
Más fino: un hilo
por el que quiere descender la estrella
para abajo nadar, al fondo,
donde se ve brillar: sobre móviles dunas
de palabras errantes.
.....

por José Ángel Valente.
 

(Fuente: Daniel Freidemberg) 

Rachel Tzvia Back (Buffalo, EE. UU., 1960)

 

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y personas sonriendo 

 

 

VIVO EN LAS RUINAS DE PALESTINA...

 

Vivo en las ruinas de Palestina
Lenta en el denso hablar
rápida en el contestar
antigua en la rabia
agostado
miedo
 
En las ruinas de una tierra
a través de una noche
encendida
Por una sola
visión chamuscada
y otra
chispa sola
Acunada en el cierre de una mano achicharrada
cincelada en sueño pétreo
llevada a lo largo de la historia
A través de lo oscuro debajo de nuestros pies
desnudos
Extraños todos
En las ruinas de Palestina
 
 
 
___________________
en “Prometeo. Revista de poesía”, nº 81-82, julio de 2008. Versión de Omar Pérez. La imagen: Rachel Tzvia Back (Buffalo, EE. UU., 1960) por Stephane Chaumet.

 

(Fuente: Jonio González) 

Anne Ranasinghe (nacida Anneliese Katz, Essen, Alemania, 1925-Colombo, Sri Lanka, 2016)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

 

HOLOCAUSTO 1944 (a mi madre)

 

No sé
en qué extraña y lejana tierra
te enterraron;
ni qué duros vientos del norte
soplan entre los rastrojos,
los secos y duros rastrojos
sobre tu tumba.
¿Y pensaste en mí
aquella mañana de diciembre azul como la escarcha,
cargada de nieve y gélida,
mientras caminabas desnuda y temblorosa
bajo el cielo plomizo,
en ese último instante
en que supiste que era el final,
el final de nada
y el comienzo de nada,
¿pensaste en mí?
Oh, te recuerdo, mi más querida,
recuerdo tus pálidas manos extendidas
en la antigua bendición,*
tus ojos luminosos, brillantes
sobre las velas,
entonando la bendición
Bendito sea el Eterno...
Y en eso reside el sufrimiento,
el sufrimiento y el horror
de que a fin de cuentas no hubo martirio
sino sólo futilidad—
la futilidad de morir
el final de nada
y el comienzo de nada.
Lloro rojas lágrimas de sangre.
Tu sangre.
 
 
__________________________________________
en "Holocaust Poetry", ed. Hilda Schiff, ed., St. Martin’s Press, Nueva York, 1995. Versión de Jonio González. En la imagen, Anne Ranasinghe (nacida Anneliese Katz, Essen, Alemania, 1925-Colombo, Sri Lanka, 2016)
* Referencia a la plegaria sobre las velas del Sabbath, tradicionalmente pronunciada por la madre de la familia.
Anne Ranasinghe nació en el seno de una familia judía. En 1939 sus padres la enviaron a Inglaterra, a casa de una pariente. A los pocos meses estalló la Segunda Guerra Mundial, pero ella no conocería el destino de su familia —su confinamiento en el ghetto de Lodz y su muerte en el campo de exterminio de Chelmno— hasta muchos años después. Establecida en Sri Lanka en 1949, estudió periodismo, formó una familia y en 1971 publicó su primer poemario "And the Sun That Sucks the Earth to Dry", al que seguirían otros once. Recibió la Orden del Mérito de la República Federal Alemana. (The Sunday Times)
 
 

HOLOCAUST 1944

 

I do not know
In what strange far off earth
They buried you;
Nor what harsh northern winds
Blow through the stubble,
The dry, hard stubble
Above your grave.
And did you think of me
That frost-blue December morning,
Snow-heavy and bitter,
As you walked naked and shivering
Under the leaden sky,
In that last moment
When you knew it was the end,
The end of nothing
And the beginning of nothing,
Did you think of me?
Oh I remember you, my dearest,
Your pale hands spread
In the ancient blessing
Your eyes bright and shining
Above the candles
Intoning the blessing
Blessed be the Lord....
And therein lies the agony,
The agony and the horror
That after all there was no martyrdom
But only futility -
The futility of dying
The end of nothing
And the beginning of nothing.
I weep red tears of blood.
Your blood.

 

(Fuente: Jonio González) 

Epifanio Mejía (Colombia, 1838-1913)

 

 

Medellín visto desde el Pan de Azúcar 

 

Dedicados a mi amigo J. M. Rodríguez

 

Es una tarde apacible,

Tan fresca, limpia y serena

Cual la primera azucena

Que brotó en el bello Edén.

El sol siguiendo su curso

Muestra sus rayos brillantes

Y en su centro de diamantes

Gotas de sangre se ven.

Por los anchurosos cielos,

Vagan las celestes nubes,

Como alas de querubes

Dispersas sobre la mar,

La brisa en sus blancas alas

Va conduciendo el aroma

Que de la flor de la loma

Tomó festiva al pasar.

Mil ojos llenos de gozo

Miran un valle florido,

Por los placeres mecido,

Mecido por el amor.

Un Edén, un Paraíso,

Hermoso jirón del cielo

Que Dios arrojó a este suelo

Para alivio del dolor.

Eso eres tú, rica tierra

De Colón, flor deliciosa,

Los perfumes de esa rosa

Eso eres tú, Medellín.

Por ti entonaré mi canto;

Por ti pulsaré mi lira,

Porque mi alma no suspira

Mecida allá en tu jardín.

Por ti que guardas los goces

Más puros y verdaderos;

Por ti que arrullas luceros

Bajo el ala del placer.

Son tus hermosas mujeres

De América las estrellas;

Vírgenes, puras y bellas

Como la primer mujer.

Sus labios son las corolas

De las más fragantes rosa

Y en sus mejillas hermosas

Sólo hay tintes de pudor.

Cada cual lleva en su pecho

De caridad la azucena;

Cada cual vive serena

Bajo el árbol del honor…

De aquí de este inmenso cerro

Yo contemplo tus llanuras:

Miro tus frescas verduras

Como esmeraldas lucia.

Y en cada flor que la tierra

Brota para darte grano

Mis ojos ven un arcano,

¿Sabes cuál? –Tu porvenir-.

De aquí miro tus arroyos

Como lucientes diamantes,

Como las aguas brillantes

Que Dios le mandó al Jordán

Y ese río silencioso

Que sin detenerse rueda,

Cual blanco fajón de seda

Tendido en la inmensidad.

Me arrepiento, me arrepiento

De haber osado cantarte,

De haber querido pintarte

Sin colores ni pincel.

Bardos tienes que inspirados

Te regalarán cantares,

Te regarán de azahares

Tus campos, limpio vergel.

1857

Obras completas. Primera parte. Caldas. Corporación Universitaria Lasallista. 2009. Págs. 181-182.

 

(Fuente: La Mecánica Celeste) 

Alicia Silva Rey (Quilmes, Argentina, 1950)

 

 

 

Señales de advertencia en ofidios 

 



 
 
 
[Notas sobre un jardín en crisis] 1

Yo quería inventar.
¡Todo estaba inventado! 

serpientes, veneno, coloración, sonido, 
futurología, debates, jet lag

Todo estaba en las antiguas permutaciones,
en los conceptos mismos
de exterminio y salvaguarda
y consunción de una presa:
la delgadez, la anchura, el reverbero,
una coloración distintiva, 
olores o sonidos,  
un sistema conductual de defensa 
secundariamente adquirido.

La peligrosidad de una presa precede 
al desarrollo de la señal de advertencia.
¿ La peligrosidad de una presa precede 
al desarrollo de la señal de advertencia?

Todo estaba inventado,
sellado, inventariado:
la biosfera, los amuletos, el vino, 
la tierra plana, las larvas, 
las dominaciones, el fervor,
las presas peligrosas crípticas y conspicuas,
los depredadores que aprenden 
a evitar más fácilmente a las conspicuas.

Yo quería inventar no sólo el psicoanálisis,
no sola;

no sólo las artes comparadas,
no sola;

no solo la selección de parentesco 
(no sola) 
en la que las interacciones mutualistas 
entre individuos emparentados 
modifican la frecuencia genética 
para la clasificación de las señales 
de carácter honesto.

Yo quería inventar
no sola: 
la señalización, los códices, los códigos,
la imprenta, el software, los hardware
cualquier tipo de señalización:
el color en las serpientes de coral
u otra, estratégicamente costosa
en el sentido de requerir
gasto de producción o mantenimiento
como el cascabeleo en crótalos

o bien
una combinación de ambos tipos de señalización,
digamos, la intensidad de la coloración 
en ranas arlequines. 

Todo estaba inventado.

¡Nada quedaba ya por inventar!

Todo a punto
para el aprendizaje memorable
por parte del depredador.

Todo a punto de estallar, procrear,
intervenir modificadores de experiencia, 
a punto, insisto, de malversar
la eficacia de un sistema
por ejemplo:

¿qué hacer ante 
la inmadurez o
la inmunidad co-evolutiva 
entre un depredador,
la intensidad de la señal de advertencia
y la variabilidad de grado
entre toxicidad o peligrosidad de las presas?

¡Todo estaba inventado!

las cucharas bermellón, los crespones,
las cabinas aeroespaciales, 
la radiación intramolecular,
la experiencia predatoria y psicológica de un depredador
y con ello la credibilidad de una señal, 
¿no cierto?

2022

[inédito]



Más poemas de Alicia Silva Rey en Otra Iglesia Es Imposible, Op. Cit., El Placard, El Poeta Ocasional, La Ficción del Olvido
---
Foto: Alicia Silva Rey / Facebook
 
(Fuente: Campo de maniobras)

 

Raquel Moreno Robles (España)

 

 

 ¿ABRIRÁS? 

 

 







llamo a tu puerta

sin las alhajas que otros me han impuesto

contigo

ante ti

para nosotras

no hay más que la infancia compartida



llamo a tu puerta

ábreme

tomemos la merienda

seamos confidentes en la profundidad de tu casa


llamo a tu puerta

con la humildad de quien vuelve

con el agradecimiento de quién se sabrá consolada

con la seguridad de que será abrigada


estamos aquí

solo una puerta nos separa

¿abrirás?




Raquel Moreno Robles

¿Abrirás?


La Única Puerta a la Izquierda

 

(Fuente: Papeles de Pablo Müller) 



 

T. S. Eliot (Estados Unidos, 1888-Londres, 1965)

 

 

"El Boston Evening Transcript"

 

 


 
 
 
Los lectores del Boston Evening Transcript
se mueven en el viento como un maizal maduro.

Cuando el atardecer se apresura en la calle con desmayo,
despertando en unos el apetito de la vida
y a otros dándoles el Boston Evening Transcript,
subo las gradas y toco el timbre, volviéndome
cansado, como uno se volvería a decir adiós a La Rochefoucauld,
si la calle fuese el tiempo y él al final de la calle,
y digo: “Prima Harriet, aquí está el Boston Evening Transcript”.
 
 

T. S. Eliot, incluido en Antología de la poesía norteamericana (Fundación editorial El perro y la rana, Venezuela, 2007, selec. de Ernesto Cardenal, trad. de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal).

(Fuente: Asamblea de palaabras)