sábado, 18 de julio de 2026

Óscar Hahn (Iquique, Chile, 1938)

 

 

 

 

 

 

REENCARNACIÓN DE LOS CARNICEROS 

 

               Y salió otro caballo, rojo: y al que estaba
               sentado sobre éste, le fue dado quitar de
               la tierra la paz, y hacer que los hombres
               se matasen unos a otros.
                                                   San Juan, Apocalipsis
 
 
Y vi que los carniceros al tercer día,
al tercer día de la tercera noche,
comenzaban a florecer en los cementerios
como brumosos lirios o como líquenes. 
 
Y vi que los carniceros al tercer día,
llenos de tordos que eran ellos mismos,
volaban persiguiéndose, persiguiéndose,
constelados de azufres fosforescentes. 
 
Y vi que los carniceros al tercer día,
rojos como una sangre avergonzada,
jugaban con siete dados hechos de fuego,
pétreos como los dientes del silencio. 
 
Y vi que los perdedores al tercer día,
se reencarnaban en toros, cerdos o carneros
y vegetaban como animales en la tierra
para ser carne de las carnicerías. 
 
Y vi que los carniceros al tercer día,
se están matando entre ellos perpetuamente.
Tened cuidado, señores los carniceros,
con los terceros días de las terceras noches.
.....


(Fuente: Daniel Freidemberg)
 

Daniel Bellón (Cádiz, España, 1963 / Vive en Canarias)

 

 

Tres poemas de “Notas de voz, soldado Yanes, rescatadas de una microtarjeta de memoria” 

 




 

 

Cuando me desperté

una mañana después de un sueño

intranquilo

 

me encontré convertido

en un monstruoso

insecto.

 

Respiré hondo y recordé

que me había quedado dormido

con el equipo de combate

puesto.

 

Mi mono negro de kevlar,

mi exoesqueleto,

mi casco con sus ojos

de visión digital,

mis garras negras

afiladas.

 

Tal vez si sí me haya vuelto un gran insecto.

Un tipo nuevo de hormiga guerrera.

Un soldado del siglo XXI.


 

En nuestro ejército

todos somos iguales

 

y a nadie se le niega

el derecho a una muerte

noble o a una muerte.

 

Seas hombre /mujer /trans,

lo que quieras

siempre que aceptes ser

de los que matan juntos.

 

Una vez dentro del equipo

de combate tu sexo

da igual,

se cae

disuelto en el sudor.

 

Y dan igual tus sueños

tus querencias

tus fantasías

porque al poco

de estar

con nosotros

 

solo hay pesadillas.

 


 

Creo

que se me está acabando el tiempo.

 

Toda mi unidad la componemos veteranos

y creo haber detectado una pauta:

 

no gustamos,

los veteranos.

 

No gusta

saber lo que hemos visto

ni gusta

nuestra profesional

desconfianza

que detectan en los mensajes que cruzamos

y que sabemos que escuchan,

ni el conocimiento que acumulamos.

 

Nuestra obsolescencia está programada

y uno de estos días -—lo he visto antes-—

nos mandarán a una misión sin vuelta.

 

Tal vez

habría

que al fin

perder

el miedo

a que el miedo

nos señale

quién es

el enemigo

verdadero






“La balada de los drones y otros poemas de la Gran Transición” de Daniel Bellón (ediciones El Transbordador, 2021)

 

(Fuente: Voces del extremo) 

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

CEDE LA EXIGENCIA GRIS
A LA ERRÓNEA CLARIDAD DE LAS COSAS
 
 
 
Rama de sauce
en la boca.
 
Un cielo
de tréboles
en el agua magallánica
espanta pájaros
de rostros crecidos.
 
Alguien
saja un limón de oro
con daga de plata.
Solloza.
 
Oriente son montañas
y huemules que respiran
la gran dicha vital,
y a la vez se ahueca el viento
como una campana
que tañe la tierra.
 
Tan herido el sol,
simetría
y vecindad de ríos
precursores en la Araucanía.
 
Y Bach,
fruto dual,
con la persistencia
de sus ángeles
no cabe
en esta austeridad gloriosa.


- Inédito -

 

 

 

Halyna Kruk Lviv, Ucrania, 1974)

 

 

En tiempos de Armagedón, la ansiedad es inevitable 

 

 

La imagen muestra un retrato en blanco y negro de una persona captada desde un ángulo de tres cuartos, con la mirada dirigida hacia la izquierda, fuera del encuadre. Su expresión es serena y reflexiva, con los labios suavemente cerrados y un gesto relajado que transmite calma e introspección.  Tiene el cabello oscuro, liso y de longitud media, peinado con una raya lateral que enmarca el rostro. Lleva unos pequeños pendientes y viste una bufanda de tejido grueso enrollada alrededor del cuello, junto con una chaqueta acolchada de abrigo, lo que sugiere un clima fresco.  El fondo aparece completamente desenfocado (efecto de poca profundidad de campo), permitiendo que toda la atención recaiga en el rostro. La iluminación es suave y uniforme, resaltando los rasgos faciales sin generar sombras marcadas. La elección del blanco y negro aporta un carácter sobrio, elegante y contemplativo a la fotografía.  En conjunto, se trata de un retrato de estilo documental o editorial, de composición sencilla y equilibrada, que pone el énfasis en la expresión y la personalidad de la persona retratada más que en el entorno que la rodea.

 

 

Refugio antiaéreo     


Sueño con un refugio antiaéreo en los albores de mi memoria, 
el único vestigio de las clases de entrenamiento militar en la escuela.     
     
“No habrá más guerras”, nos dijo el profesor. 
“Pero cada uno de ustedes debe tener en cuenta lo siguiente: 
en caso de una explosión nuclear, 
o si se utilizan armas de destrucción masiva, 
o si ocurre cualquier otro percance, 
deben ir al refugio evitando el pánico, 
llevando sólo lo necesario y nada más; 
necesitarán ropa de abrigo si la guerra se alarga hasta el invierno: 
no hay calefacción en el refugio, ¿saben?” 
“¿No hará calor allí de todas formas?”, se escuchó un comentario ingenioso    
         
desde la última fila. En cuanto a usted, Maestro Grinovets, nadie sabe si lo dejarán entrar.
No habrá espacio para todos;
   
los suministros de comida y agua serán limitados…
Estoy seguro de que
En tiempos de Armagedón, la ansiedad es inevitable.

¿Cuántas personas serán pisoteadas en el último refugio antiaéreo?

No me imagino cómo tomará Dios una decisión…

¿Una entre diez mil?

¿Una entre un millón?

¿Y qué hay de los errores aritméticos?

Espero que no se discrimine a la gente

por su sexo, raza o religión;

Quiero creer que…

¿Cuántas bocanadas de aire les bastarán
hasta que aparezca el deus ex machina?

“Cada clase sigue a su mentor”,

nos dijo el profesor.

“Y repito,

nada de correr por los pasillos entre las literas.
Deberían guardar sus etiquetas con sus nombres en los bolsillos del pecho.
Los nombres deben escribirse con pulcritud;

tu letra no sirve, Fedechko…

¿Para qué etiquetas? —Yo también me lo pregunto…

Quizás sean

para los ángeles
que se llevarán las almas
(porque nadie sobrevivirá),

para los ángeles con vestiduras blancas bordadas con cruces rojas

(¿y medialunas rojas?)

para los ángeles, para que sepan cómo dirigirse a ti, mi pequeña…


 

Una mujer llamada Esperanza
жінка на ім’я надія

Llovió durante cuatro meses seguidos
derribando cosechas, pisoteando huertos
Llegaron como nuevos reclutas
regando diligentemente mientras podían los arbustos del camino
para frenar su marcha hacia una guerra extranjera

y ninguno de nosotros sabía
dónde estaba realmente la zona de guerra
nadie comprendía la verdadera magnitud de las pérdidas
cuando una mujer llamada Esperanza vino a animarnos
no tenía intención de morir

Cada persona, nos dijo, lleva su propia guerra
y un arma
a la que se aferrarán hasta el final,
y la victoria es una puta; no le importa dónde se encuentre
pertenece a cualquiera

y escuchamos un trueno salir de su garganta
mientras nos cantaba extraños ejercicios de marcha y canciones de cuna
cada gota de su saliva un bálsamo
que contiene el veneno del amor

porque toda mujer, advirtió, conoce este tipo de Amor
que la abate, le mete el cañón de una pistola en la boca
y no la mata: Después, la lluvia la atraviesa,
tropa tras tropa
diluyendo la sangre

 

 бомбосховище

сниться мені бомбосховище на околиці пам’яті,
останнє вціліле зі шкільних уроків воєнки
– більше війни не буде, – казала нам вчителька,
але кожен із вас, діти, мусить затямити:
у разі ядерного вибуху,

застосування зброї масового враження
чи іншого казусу
слід спускатися в бомбосховище, уникаючи паніки,
брати лише необхідне, нічого зайвого:
теплі речі, якби війна затягнулась до холоду –
в бомбосховищі, знаєте, діти, не вмикають опалення
– а хіба там і без того не буде гаряче? –
кидав хтось із задньої парти дотепну репліку
– а тебе, Гриновець, взагалі не відомо чи пустять ще,
всім не вистачить місця,

запаси води та харчів обмежені…
вже знаю:
при тому армагедоні не вдасться уникнути паніки
скількох буде затоптано
при вході до останнього бомбосховища?
не уявляю, як ти, Боже, робитимеш вибірку –
кожен десятитисячний?
кожен мільйонний?
а похибка?
вірю, що обійдеться без дискримінації
за статтю, расою, віросповіданням
хочеться вірити…
скільки ковтків повітря кожному з них вистачить,
доки вони чекатимуть свого deus ex machina…
– кожен клас, – казала нам вчителька, –
тримається свого наставника,
і ще раз повторюю – не ганяти в проходах між нарами,
мати при собі в нагрудній кишені бірочку з іменем,
написану каліграфічним,
а не таким, як у тебе, Федечко, почерком…
навіщо? – дивуюся досі
напевно, для того, щоб ангели,
які виноситимуть душі (бо ніхто ж насправді не виживе)
щоб ангели в білих одежах з червоним хрестом
(і півмісяцем?)
щоб ангели знали, як до тебе, малий, звертатися…




чотири місяці поспіль ішли дощі
витоптуючи посіви збиваючи садовину
йшли як новобранці,
старанно поливали придорожні кущі,
затягували, як могли, свій похід на чужу війну.

і ніхто з нас не знав,
де насправді знаходиться зона бойових дій
і не уявляв реальних масштабів втрат.
та для підняття духу до нас прибилась жінка на ім’я надія,
яка взагалі не збиралася помирати.

у кожного чоловіка, повторювала, своя персональна війна
і нагріта зброя в руках,
за яку він готовий триматись до скону,
а перемога – їй все одно з ким
вона як курва вона
не належить нікому

і ми слухали, як у горлі її перекочуються громи,
коли вона нам співала свої дивні похідні й колискові,
і в кожній краплі її дезинфікуючої слини
була отрута любові

бо в кожної жінки, казала вона, буває така любов,
яка ставить її на коліна, засовує дуло до рота
і – не вбиває. І тоді йдуть крізь неї дощі,
за ротою рота
і вимиває кров…



HALYNA KRUK (1974, Lviv, Ucrania)
Fuente: Círculo de poesía
Enlaces: La maja desnuda
Imagen en Meridian Czernowitz

 

(Fuente: epoelpoetaocasional.blogspot.com) 

Pedro Serrano (Montreal, Canadá, 1957)

 

 

Tuscania 

 

5

El sol pega en la cocina, juega
con las sonrisas ladeadas y desmañadas
de platos y tazas.
Cerrados los visillos
la luz irrumpe en la oscuridad como metralla.
En el reflejo, como un cuadro de Sisley
tiembla la iglesia de San Pietro.
La falsa acacia cuida al viento, cubre al sol
y a todo ruido que se acoja en su fronda
monumental. Al fondo el valle,
sus otros ruidos y humos,
su descompuesta placidez.

 
 
 
 
En Desplazamientos. Candaya, Barcelona, 2006
 
 
(Fuente: Otra Iglesia Es Imposible) 

 

Amelia Biagioni (Gálvez, Argentina, 1918-Buenos Aires, Argentina, 2000)

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas 

 

LLUVIA

 

Llueve porque te nombro y estoy triste,
porque ando tu silencio recorriendo,
y porque tanto mi esperanza insiste,
que deshojada en agua voy muriendo.
 
La lluvia es mi llamado que persiste
y que afuera te aguarda, padeciendo,
mientras por un camino que no existe
como una despedida estás viniendo.
 
La lluvia, fiel lamido, va a tu encuentro.
La lluvia, perro gris que reconoce
tu balada; la lluvia, mi recuerdo.
 
Iré a estrechar tu ausencia lluvia adentro,
a recibir tu olvido en largo roce:
que mi sangre no sepa que te pierdo.
 
 
 
________________________________
en "Sonata de soledad", Castellvi, Santa Fe, 1954. En la imagen, Amelia Biagioni (Gálvez, Argentina, 1918-Buenos Aires, Argentina, 2000 / Clarín)

 

(Fuente: Jonio González) 

Maurice Blanchard (Francia, 1890-1960)

 

 

"Doy un golpe de arco"

 


 
 
 
 
La memoria nació de un bastonazo. El templo fue profanado por los que trabajaban con las manos, por los que trabajaban con los pies. Y se hizo la mañana, y se hizo la noche para los que tienen hambre, para los que sueñan y para los que tienen razones del corazón.
Yo me pongo a salvo. Tomadlo como queráis: el milagro está allí, detrás de la puerta. Después de la guerra vino la guerra y hoy sigue la guerra, que es la lucha sin cuartel de los cocodrilos bajo la bóveda craneana. Destrozan por todas partes las imágenes de seda y oro, tienen sueños de bondad, marchan sobre los pájaros. ¡Y qué silencio!
 
 

Maurice Blanchard en Le monde qui nous entoure (1951), incluido en Antología de la poesía surrealista de lengua francesa (Fabril Editora, Buenos Aires, 1961, selec. de Aldo Pellegrini).
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras)