Nacer contigo
Con tus manos firmes,
Conoces el peso del tiempo y de la sangre,
Del trabajo antiguo en noches largas,
Cuando la vida nace entre tus palmas.
Llevan la huella de mil madrugadas,
De secretos guardados en silencio,
Y ese amor que no pide palabras.
La Amistad
No se pide: llega.
Es pacto sin palabra,
Semilla sin siembra.
Abraza en silencio,
Acude en la pena,
Sonríe en la dicha.
Miradas que leen versos,
Verdades que laten
Detrás de cada palabra.
Se guarda sin cadenas,
Camina sin medida,
Permanece en el tiempo.
Compañera
No eres propiedad,
Ni etiqueta heteropatriarcal.
Tú no eres de nadie,
Eres algo más.
Caricia con ternura,
El abrigo cuando hace frío.
La respuesta en escucha activa,
La luna en la noche,
El sol en el día.
Sin etiquetas marcadas,
Respetando la libertad.
Una relación sana.
Abrazo que arropa la espalda,
Un te quiero sin palabras,
Respetando las pausas.
Linda, libre y salvaje:
Para que todo valga.
Francisco Javier Moreno Camarero. La Zurramba. Ed. Cimarrón, 2026
(Fuente: Voces del extremo)
(Fuente: Asamblea de palabras)
Miralos, alma mía; son en verdad horrendos, muñecos, parecieran; vagamente ridículos; extraños y terribles, igual que los sonámbulos, apuntan no sé a dónde sus tenebrosas órbitas. Sus ojos que la chispa divina ha abandonado aún se alzan al cielo, como si escrutaran el horizonte; y nunca los vemos, soñadores, inclinar la cabeza abrumada hacia el suelo. Atraviesan así la negrura infinita, hermana del silencio. ¡Oh ciudad! Mientras vos cantás, reís, gritás, en torno de nosotros, rendida ante el placer hasta la atrocidad, yo me arrastro como ellos, pero más aturdido me pregunto: ¿Qué buscan los ciegos en el Cielo?
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
(Fuente: Festival Internacional de poesía de Bs.As.)