viernes, 20 de marzo de 2026

Carlos Ramírez Vuelvas

 

 

La música silenciosa de las cosas 

 

He visto largas filas de electricistas
sin trabajo marchando
en silencio, con fuego en las manos
bajo el cielo sepulcral de marzo y nadie
fue capaz de responder ninguna pregunta
ni controlar la mirada famélica del animal hambriento que
recorría enfebrecido la ciudad
Mientras Michael Jackson agonizaba
víctima de sí mismo
lustros siglos antes en busca del escenario
donde perdía pedazos de su cuerpo
que todo mundo comía
devoraba a tarascadas
como un pecado original   una hostia   una culpa
que tragan para que así desaparezca
 
A la mañana siguiente casi nos sorprendió la noticia 
de que más mujeres brotaban muertas
en el traspatio de Estados Unidos de América
pero guardamos con tanto estoicismo
la costumbre a la migraña de tal mañana
tanto la costumbre a la migraña
 
que las farmacéuticas
le inventaron nombres diferentes a la ignominia
que nos fascina
 
En esos días mi mujer y yo no sabíamos nada
porque nos amamos tan sinceramente
que no era necesario
tener nombre   o cama   o ventana abierta
Yo era el hijo favorito de ella y ella
de todas mis hijas la más consentida y simple
como las llamas que alumbran la noche
más mortal de marzo
                                 nuestro amor encendía
inútilmente
                                 20 mil manos destinadas al vacío
La prensa dijo:
                       es el día 9 del décimo mes del año noveno del
siglo XXI."
 _
 

(Fuente: Luis Felipe Pérez) 

María del Carmen Kril (Buenos Aires)

 

 

Puede ser una ilustración 

 

CANCIÓN DE CUNA

 

Se llevaron la cuna,
no hay más niños para ese sueño.
Un día la pinté de blanco
con muñequitos que colgaban
como de un puente.
Las sábanas sedosas estampadas
tenían perfume del niño
antes de irse.
 
Todos juntos dormimos esa noche
amontonados
sin miedo pero tristes
esperando
a quien llevara ese momento.
Pero no hay nadie.
Todos se fueron con él,
no se sabía dónde
ni su nombre.
Balanceándonos
con una vieja canción de cuna,
las sábanas sedosas
nos envolvieron.
 
Maria Kril
 

 

(Fuente: Estela Zanlungo) 

Donald Justice (Miami, EE.UU., 1925-Iowa City, EE.UU., 2004)

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas y anteojos 

 

 

VAGO RECUERDO DE INFANCIA 

 

Fue al final del día—
inmensas y lejanas nubes
en el cenit que se oscurecía
al final del día.
Las voces de mis tías
se oían a través de una ventana abierta.
En un árbol alto el canto irascible de un pájaro se mezclaba
con las voces de mis tías.
Yo estaba jugando solo,
atrapado en una especie de sueño
fingiendo con palos y ramitas
que jugaba allí solo
en el polvo.
Y dentro de la casa se encendió una lámpara
que proyectó una frágil geometría dorada
sobre el polvo.
Las sombras vinieron a envolver
el gran sicomoro encantado.
Era el final del día.
Las sombras vinieron a envolverlo.
 
 
 
___________________________
en "New and Selected Poems", Alfred A. Knopf, Nueva York, 2003. Versión de Jonio González. En la imagen, Donald Justice (Miami, EE.UU., 1925-Iowa City, EE.UU., 2004 / National Book Foundation )
 
 
 

VAGUE MEMORY FROM CHILDHOOD

 

It was the end of day-
Vast far clouds
In the zenith darkening
At the end of day.
The voices of my aunts
Sounded through an open window.
Bird-speech cantankerous in a high tree mingled
With the voices of my aunts.
I was playing alone,
Caught up in a sort of dream,
With sticks and twigs pretending,
Playing there alone
In the dust.
And a lamp came on indoors,
Printing a frail gold geometry
On the dust.
Shadows came engulfing
The great charmed sycamore.
It was the end of day.
Shadows came engulfing.
 
 
 
(Fuente: Jonio González) 
 

Ismaíl Kadaré, (Gjirokastër, 1936 – Tirana, 2024 – Albania)

 

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Exorcismo



 

¿Qué era ese vago resplandor como de la otra vida?
¿Por qué un fuego pareció engendrar otro fuego,
aunque helado, y dentro del gemido,
qué fue esa especie de queja?
Aéreas máscaras se proyectaban aquí y allá
como llamas en busca de un rostro en que posarse.
¿Por qué una mujer se incorporó gritando en sueños:
“me estoy quedando estéril”?
Y ¿qué risa era aquella
que se rasgó por dentro
y desplomó como ruina?
 
Otra vez vagan en busca cada cual de su cabeza,
angustiados por no hallarla. ¿Dónde, dónde? ¿Cuál?
En la llanura invernal quedará flotando su congoja.
 
Troya resucitaba.
Y Grecia se estremeció de angustia.
Los hombres de Estado se reunieron.
Por todas partes cundió la alarma.
El ejército estaba alerta. La policía. Los filósofos.
Las cárceles y los diplomáticos.
Todo estaba a la espera.
 
Se debatió largo tiempo qué partido tomar.
Se abrieron los archivos,
las crónicas antiguas fueron consultadas.
Hasta que al fin se halló la solución:
llamar a lo aedos
para calmar los ánimos, amputar Troya.
Separar Troya de Grecia
como se extirpa un tumor,
para salvar a Grecia.
Y así se hizo.

Traducción Ramón Sánchez Lizarralde.
 

 

(Fuente: Presente Griego / Ricardo Ruiz) 

Francisco Álvarez "Koki" (España, 1957)

 

 

DOLOR DE PALESTINA 

 




 

Ahora viene abril y luego mayo.

Las horas se desdoblan

y el tiempo es más largo.

Se bifurcan los colores

y en el campo,

se abre el amor entre los árboles.

Camino por caminos que pisé antes.

La sinfonía de pájaros alegres,

que ahora cantan, cubren un misterio de música sacra.

Un largo rumor despierta al viento

y cierta tristeza canta.

Algunas tardes, ese viento, golpea mi cara.

Como si quisiera golpearme.

Un hondo dolor hiere mi carne

y el horror empieza a censurarme.

De lejos llegan noticias,

que hablan de muerte y hambre.

Pobre Palestina...

Un dolor me sube al corazón y al cerebro,

hoy bañado en vinagre.

Una lágrima rueda en mis mejillas

Y sufro esta tarde...

 

 

Francisco Álvarez "Koki". Acrobacia del abandono. Ed. La Fea Burguesía.  

Collage de Ana Deacracia

 

(Fuente: Voces del extremo) 

Sahar Ajdamsani (Irán, 1996)

 

 

 

"Cielo"

 


 
 
 
 
 
Deberías ser la medianoche de abril
tú lo eres
Embriaguémonos con el aroma de los azahares primaverales,
Yo seré tu abrazo,
Y sea el viento que dispersa tu perfume corporal en el aire
Y seré yo quien huela apresuradamente el aroma de tu cuerpo,
Ya no quiero nada en el mundo
El cielo, mi paraíso y el mejor lugar para mí es
ahí, ese momento y ese estado de ánimo
 
 
 

Sahar Ajdamsani, incluido en Revista Kametsa (24 de agosto de 2021, Perú).

 

(Fuente: Asamblea de palabras) 

Wislawa Szymborska (Prowent, Polonia, 1923-Cracovia, 2012)

 

 

UN POEMA DE POESÍA COMPLETA

 






CENSO




En la colina donde estaba Troya

han excavado siete ciudades.

Siete ciudades. Seis más de la cuenta

para una sola epopeya.

¿Qué hacer con ellas, qué hacer?

Los hexámetros revientan,

un ladrillo sin relato asoma entre las grietas,

en el silencio de una película muda unos muros

derrumbados,

vigas carbonizadas, eslabones rotos,

jarros apurados hasta perder fondo,

amuletos de fertilidad, semillas de huertos

y cráneos tangibles como la luna de mañana.


Vamos sumando antigüedad,

cada vez hay menos espacio en ella,

inquilinos ilegales se abren paso a codazos en la

historia,

legiones de carne de espada,

reversos de anversos de Héctor al que igualan en

valor;

miles y miles de rostros individuales,

y cada uno de ellos, primero y último en el tiempo,

y en cada uno de ellos, un par de ojos nunca vistos.


Era tan llevadero no saber nada de eso,

tan enternecedor, tan desahogado.


¿Qué hacer con ellos, qué asignarles?

¿Algún siglo no muy poblado hasta ahora?

¿Cierto reconocimiento en el arte de la orfebrería?

Está claro que es demasiado tarde para el juicio final.

Nosotros, tres mil millones de jueces,

tenemos nuestros propios asuntos,

enjambres propios no articulados,

estaciones de tren, tribunas en estadios, desfiles,

calles, pisos y paredes en múltiples extranjeros.

Nos cruzamos eternamente en grandes almacenes

mientras compramos un nuevo jarrón.

Homero trabaja en la oficina de estadística.

Nadie sabe qué hace en casa.




Wislawa Szymborska

Poesía completa


Traducción de Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Katarzyna Moloniewicz


Visor

               (Fuente: Papeles de Pablo Müller)