sábado, 24 de octubre de 2026

Francisco Pino (Valladolid, España, 1910-2002)

 

 

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Y LA VIDA

 

Y la vida, la vida es un instante
mas cual millones de mayos perdura,
cae pronto y se levanta
pronto. No es un olvido.
 
Quien ve amanecer ve lo bastante:
una luz, el rocío,
ese Dios que ahora calla
dentro. No es un olvido.
 
Un instante lo es todo si oscurece.
Quien ve oscurecer contempla como
la muerte de una rosa que no muere
nunca. No es un olvido,
 
es un rostro que ciego ve una flor.
 
 
__________________________
en "Cuaderno salvaje", Hiperión, Madrid, 1983. En la imagen, Francisco Pino (Valladolid, España, 1910-2002 / Círculo de Bellas Artes)

 

(Fuente: Jonio González) 

André Cruchaga (Nueva Concepción, Chalatenango, El Salvador, 2 de mayo de 1957)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas, barba y anteojos 

 

 

DURANTE UNOS INSTANTES FLOTO EN EL ESTANQUE 

 

.
Durante unos instantes floto en el estanque de tu sombra, soy mendigo
de la espera, derribando sarcófagos con pétalos de rosas muertas.
En mis ojos sostengo el taladro del tiempo, el tiempo en colibríes muertos,
el tiempo adentro de mis zapatos.
Pero también la tinaja del pinar donde guardamos nuestros delirios,
aquellos que en el lecho nos parecían tormenta de hortensias,
o simplemente una yesca que nos servía para escribir nombres.
He fumado solitario el alma de la noche y masticado el humo que recorre
mi cara; en tu piel húmeda se vuelve largo e irrenunciable el viaje.
En esta contienda soy guerrero en tu cuerpo: bosque adentro,
penetra la carne del conocimiento, nada más que para concluir en la tierra
y las piedras aromadas por nuestras ropas desasidas.
Sobre mi corazón flota el piano de tu pecho y el vientre ahogado en una sonata
de maduras enredaderas.
Con tanta luna ardemos en el estanque.
Un arañar los sueños cada noche.
Hay un trino de desesperación.
Un tren de estrellas.
La memoria.
.
De: « «𝘓𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘳𝘦𝘴𝘪𝘴𝘵𝘪𝘮𝘰𝘴 𝘢 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘯𝘶𝘮𝘣𝘳𝘢» (2026)
.
 
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía) 

Ignacio Uranga (Bahía Blanca, 1982)

 

 

NO HAY, NO QUEDA, ACÁ, NADA

 


 
 
 
 
EL ELLA REAL



Nihil aut de gemina elegeia: funus 


Después de todas las teorías, Carolin 
literarias, después de todos los 
movimientos de avanzada, ahora, septiembre 
dos mil seis, ahora, que la litera-
tura no existe, ahora, que el poema se nos vuel-
ve tan íntimo, porque, repito 
hoy, ahora, la lit no existe, elijo el poema 
para construir, así en la forma 
como en el fondo, este signo, estético, que 
muestra la nada que hay, hoy, en sus prin-
cipios, lo imposible que se vuelve el verso 
para arar con el lenguaje la re-
presentación, Carolin, de tus ojos, fe-
roces, por ejemplo, regresando 
mansos, al presente, de las drogas; un a-
gravio, una imprudencia, un ultraje, el tu-
yo, Carolin, dejarme, así, como si nun-
ca, así, como si nada, así, como 
hoy la lit, de suerte tal que deba, en nuestros 
tiempos, recurrir a esto, lo que, ahora 
septiembre, dos mil seis, no es, meramente, más 
que, de momento, cicatriz, recuer-
do, esto que, hoy, no es, repito, ahora, septiembre, nue-
ve, dos mil seis, cuando la lit no exis-
te, y yo me lo apropio para, con la forma 
decir, también, no hay, no queda, acá, nada





de rerum natura, libro III, vs.1040 - 1086


Dormido aun de ojos abiertos, gastado en 
sueño el tiempo -y viviendo, sin embargóte 
es ya casi muerte la vida [...]: nada detiene 
esta asfixia de contemplar fantasmas: pade-
ciendo va -sin des-cubrir la causa- de 
interminable angustia ahogado sobre el 
oleaje de un total extravío el cora-zón 
desquiciado [...]. Pudiera el hombre, así 
como evidencia que en lo íntimo la carga 
soporta, develar también las causas de que 
en el pecho se afirme una como enorme 
mole de mal: no pasaría así como en lo real 
deja verse la vida: sin saber cada quien qué 
desea para sí, una incontenible fuerza por 
cambiar de sitio lo arrastra, como si del peso 
pudiera despojarse. Hastiado de encierro 
súbitamente se aleja y regresa en busca de 
paz: precipitado corre como si ante lo 
inminente llevase auxilio a techos con fuego: 
pero tocado una vez el umbral [...], en busca 
de olvido abandona al sueño sus ojos, o bien 
mira desesperadamente de nuevo la ciudad.
De este modo cada quien huye de sí mismo 
{hoc se quisque modo fugit), pero esta huida 
es imposible: a dis-gusto cada uno a sí mismo 
está adherido y se odia [...]: nadie retiene 
la causa del malestar. [...] (quizá) conocer cómo 
es la naturaleza de lo real [...]: temblar sin 
interrupción ante la inminencia de tanta 
incertidumbre. Por qué siendo áspera nos 
captura una tan intensa necesidad de vida?
Susurra la muerte una voz: el límite [...].
Damos siempre, quedándonos, vueltas en el 
mismo sitio, y no brota por seguir viviendo 
ningún nuevo placer. La presencia ausente de 
lo amado pareciera estar por sobre todo; pero 
cuando nos ha acaecido deseamos con ardor 
otra cosa siempre y una insaciable sed de 
vida sostiene en el pecho el aletear. Pura in-
certidumbre lo que la suerte arrastre en el futuro 
lo que el acaso nos traiga y qué salida nos urja




MATERNA



un coral de arrecife en el miocardio, quie-
bra mi corazón mío, el tuyo es lejos, fuera 
del cauce natural de las crestas por la luna: 
estúpida luna tuya empolvada sobre el vidrio: 
picaste ese cielo a vaciar implorado por Auden 
ingrato Wystan Hugh: qué hará la infancia 
sin luceros: desmonta sol y mar la escuela literaria: 
hubo acá el tamborileo sordo, la exhumación: 
importaron nada en absoluto los aviones ni 
pensamos escribir mensajes en lo alto: 
doble tajo, oscuro de noche, abierto del alma




ENTONCES DANIELA



IX

tanto cemento cada vez, no hay cielo a ver: 
en cada ojo tuyo, Daniela, reparaba por vez: 
pasará también, ya verás, un día tu belleza: 
en dos está cortado todo lo que te quería


XIII

ya ves: la luna y su halo 
a la derecha ahora tapados 
por ese edificio, no están más 
dejaron de verse, Daniela: 
igual vos, pero hace mucho


XXXI

“estoy —dice— flotando sobre 
el hongo de Hiroshima”: dice 
también: “veo arremolinarse las 
humanas miserias”, adjetivando 
a la francesa: vos, Daniela, formabas 
tristemente, parte de ese remolino



LIII

tan pequeña tu espalda, Daniela: 
tal tus manos, tal cual tu corazón


XLIX

tan felices parecían 
aunque no estuvieran 
estando incluso juntos 
ya juntos para siempre


CI

amaba tu olor particular 
y era sólo un común olor 
a quien usa, sobre fuego 
aceite de cocina, sin ventilación 
en un departamento


LV

aunque rieras como una idiota 
eras hermosa, aunque idiota al fin:
pero tanta ilusión tenía, Daniela


CC

disociativos polvos para creer que eras algo 
cuando ya eras mucho más incluso que algo: 
pasará también lo perfecto de tu rostro: lo hoy 
perfecto, Daniela, de tu rostro: vendrá el sol 
después, te lo aseguro, el sol viene cada día




XCV

la noche casi entrada la mañana en que dormiste acá 
y antes, Daniela, de cerrar fuerte los ojos dijiste, semi-
dormida cielo, bajo aquel cielo en que había estrellas: 
estrellas de verdad, luna y, quizá, halo, porque ese cielo 
era de verdad: en aquel tiempo estábamos bajo otro cielo 
concreto, pero también había otros: yo lo tocaba con 
las manos, vos no consumías, dijiste, hacía una semana: 
parecías en guerra: empezaba, como un presagio, otro cielo



XXIX

entre otras cosas, el amor que me diste 
-si me diste, Daniela, algo semejante-
alguien dijo, en la canción que canto, 
en nosotros canta sino lo que amamos 
del modo que sea, y cantamos entonces 
aquello que, acaso, del modo en que pudo 
nos amó entonces: si entre otras cosas te canto 
eso quiere decir, Daniela, lo que estoy diciendo


CCCXXVII

no es que quiso, no pudo, y dio entonces largas 
al uso del amor, y en mí fundó la esperanza así 
del que espera a quien deja para mañana todo 
obligándome a vivir, con esto, sin ella, cada día




AL GRAVE APARECER DE LO QUE SER AHÍ



lo que alguien dijo días atrás: aquello 
que tiene un comienzo en el tiempo 
tiene también un final en el tiempo: 
habrán de terminarte, habrán de 
terminarnos: por encima de las cosas 
en adelante posiblemente comunes: 
estos tiempos, este tiempo que está 
aquí, ahora: pronunciarnos: la alevosía 
la acechanza, la suspensión del juicio 
los problemas de existencia: pudo haber 
más que una idea entre nosotros: los 
imperativos condicionales, los interdictos 
la significación sin contexto, las cóncavas 
naves negras, el distanciamiento biológico 
distinguir la imagen de los sueños, reflejos 
sobre el agua, la palabra insidiosa, el efecto 
siniestro del abandono: ningún niño debe 
ser abandonado, el abandono técnico: la 
recursividad, la incertidumbre, la contra-
dicción, la posibilidad mayor a la palabra: 
intentar decir de nuevo lo que fue mal dicho 
las decepciones: en consecuencia, todo aquello 
en que no cumplí lo que significa el amor 
la clara confusión y la aparente, la estructura 
formal del pensamiento, el ejercicio teórico: 
de la teoría a la sustancia, los accidentes: 
el término intermedio que el amor supone 
el ministerio del amor, sus atributos, los 
atributos no comunicables, y es que hemos 
visto triste el amor de esta manera: la suspensión 
de nuestra ética, tu ética y la mía suspendidas: 
bienaventurados los que se preguntan si hay
un camino de regreso: no abandonarás 
como otros han abandonado ciertamente 
no hablarás en tus adentros, no dirás 
reflejos sobre el agua, no odiarás los sueños 
no murmures ahora ni mañana, no te estés 
de espaldas a la vida ni en doble corazón: 
no levantarás el odio, la guerra, no suspenderás 
la compasión, la misericordia, no escondas 
tu rostro, no administres la verdad, no cultives 
el desprecio, lo frágil de la vida, la vida frágil: 
no te sea indiferente el sufrimiento, no 
te pronuncies ante una esperanza: y he aquí 
que cuando todo sea nada, cuando ninguno 
quiera recordar este tiempo, el reconocimiento 
de la pérdida, esta liturgia del mundo biológico 
las cosas que la vida se lleva: me regresaría 
el amor: nuestra hija no vuelva a morir

(Del libro homónimo, 
Pararadiso,2026)

Ignacio Uranga


Ignacio Uranga (Bahía Blanca, 1982) Es Licenciado en Letras por la Universidad Nacional del Sur. Publicó El ella real (2009), a-letheia/ramalaje (Premio ediciones En Danza, 2012), ramalaje (Perú, 2012), Materna (México, 2013; Argentina, 2013; Brasil, 2016 ed. Bilingüe portugués-español), Lo, parcialmente, hasta entonces dicho (Puerto Rico, 2013); entonces Daniela (Brasil. 2014, ed. Bilingüe portugués-español; reedición en Argentina, 2017); al grave aparecer de lo que ser ahí (Premio Fondo Nacional de las Artes, 2021).


(Fuente: La biblioteca de Marcelo Leites)

 

Natalia Litvinova (Gomel, Bielorrusia, 1986 / Reside en Argentina)

 

 

 

 

 

AMARILIS, DEIDAD, FLOR

 

campesina glorificada por Virgilio
si Títiro, el pastor
se olvidó de los nísperos
las cabras y el jolgorio estival
por derramar en la campiña
cantos de amor a vos
¿cómo no voy a confesarme
para que me escuches?
Amarilis, el deseo que siento
es elástico
un cardo en la tormenta
frenético y loco
como un buey que ve a su hembra
acariciada por el río
 
 

NO CREO EN UN DIOS

 

sino en muchos
mitad hombres
mitad mujeres
con cabeza de ciervo
o cuerpo de caballo
y cuando suena la música
se empiezan a travestir
en laurel
en cisne
no me gusta
el dios sin rostro
todo mirada
párpado abierto
buscándose
en mis ojos
como un Narciso
 
 
 

SI ME INSULTAN

 

voy a reconstruir una flor áspera
pétalo a pétalo
en la boca de los agresores
voy a entreabrir sus labios
para darles un pezón de espinas
que chupen el tallo
y se deleiten con dolor
si los insultos crecen
en las bocas de los hombres
yo me encargaré
de que eructen azahar
después les pediré perdón
a las flores
 
 
 

ARROJÉ UNA PEONIA POR LA VENTANA

 

volví a mirar y estaba en el florero
tiré a la basura viejas cartas de amor
y una nueva apareció bajo la puerta
me deshice de los vestidos que vivieron más que yo
y la casa se llenó de polillas
estoy a punto de lanzar la flecha
más importante de mi vida
¿se clavará en mí?
 
 

AMARILIS, ANTES DE CONOCERTE

 

mi alma era un cerezo en flor
viniste montada en la tormenta
rompiendo los postigos
y ahuyentando a las garzas
mis pétalos se escondieron
en el pelo de las espigadoras
que corrían campo a través
con semillas en el escote
di besos en sus nucas blancas
las bendije
para que Zeus no las hiriera
en sus cabellos de centeno
me envolví y cerré los ojos
hasta nacer
**************
 
 
de su libro Amarilis (La Bella Varsovia, 2025
Natalia Litvinova es poeta, editora en Llantén y traductora de poesía rusa. Nació en Bielorrusia en 1986 y vive en Buenos Aires, donde imparte talleres de poesía. Ha publicado varios poemarios, entre los que destacan Todo ajeno (Vaso Roto, 2013), Siguiente vitalidad (La Bella Varsovia, 2016), Cesto de trenzas (La Bella Varsovia, 2018), La nostalgia es un sello ardiente (La Bella Varsovia, 2020), Soñka, manos de oro (La Bella Varsovia, 2022) y Amarilis(La Bella Varsovia, 2025). Con su primera novela, Luciérnaga (Lumen, 2024), ganó el Premio Lumen de Novela. Su obra ha sido publicada en Alemania, Francia, España, Chile, Brasil, Colombia y Estados Unidos.
Fuente: Zenda Libros
 

(Fuente: Oscar Vicente Conde) 

Delmira Agustini (Monteideo, Uruguay, 1886 - 1914)

 

 

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DE "ELEGÍAS DULCES"

 

I

Hoy desde el gran camino, bajo el sol claro y fuerte,
Muda como una lágrima he mirado hacia atrás,
Y tu voz de muy lejos, con un olor de muerte,
Vino á aullarme al oído un triste "¡ Nunca más !"
 
Tan triste que he llorado hasta quedar inerte...
¡ Yo sé que estás tan lejos que nunca volverás !
No hay lágrimas que laven los besos de la Muerte...
- Almas hermanas mías, nunca miréis atrás !
 
Los pasados se cierran como los ataúdes,
Al Otoño, las hojas en dorados aludes
Ruedan... y arde en los troncos la nueva floración...
 
-...Las noches son caminos negros de las auroras...-
Oyendo deshojarse tristemente las horas
Dulces, hablemos de otras flores al corazón.
 
II
Pobres lágrimas mías las que glisan
A la esponja sombría del Misterio,
Sin que abra en flor como una copa cárdena
Tu dolorosa boca de sediento !
 
Pobre mi corazón que se desangra
Como clepsidra trágica en silencio,
Sin el milagro de inefables bálsamos
En las vendas tremantes de tus dedos !
 
Pobre mi älma tuya acurrucada
En el pórtico en ruinas del Recuerdo,
Esperando de espaldas á la vida
Que acaso un día retroceda el Tiempo !...
 
 
 

LA BARCA MILAGROSA

 

Preparadme una barca como un gran pensamiento...
La llamarán "La Sombra" unos, otros "La Estrella".
No ha de estar al capricho de una mano ó de un viento:
Yo la quiero consciente, indominable y bella !
 
La moverá el gran ritmo de un corazón sangriento
De vida sobrehumana; he de sentirme en ella
Fuerte como en los brazos de Dios ! En todo viento,
En todo mar templadme su prora de centella !
 
La cargaré de toda mi tristeza, y, sin rumbo,
Iré como la rota corola de un nelumbo
Por sobre el horizonte líquido de la mar...
 
Barca, alma hermana; hacia qué tierras nunca vistas,
De hondas revelaciones, de cosas imprevistas
Iremos?... Yo ya muero de vivir y soñar...
 
 

EL VAMPIRO

 

En el regazo de la tarde triste
Yo invoqué tu dolor... Sentirlo era
Sentirte el corazón ! Palideciste
Hasta la voz, tus párpados de cera,
 
Bajaron... y callaste... y pareciste
Oír pasar la Muerte... Yo que abriera
Tu herida mordí en ella - ¿ me sentiste ? -
Como en el oro de un panal mordiera !
 
Y exprimí más, traidora, dulcemente
Tu corazón herido mortalmente,
Por la cruel daga rara y exquisita
De un mal sin nombre, hasta sangrarlo en llanto !
Y las mil bocas de mi sed maldita
Tendí á esa fuente abierta en tu quebranto.
 
¿ Por qué fuí tu vampiro de amargura ?...
¿ Soy flor ó estirpe de una especie obscura
Que come llagas y que bebe el llanto ?

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

Néstor Mux (La Plata, 1945).

 

 

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"Al despertar, día tras día" 

 

Al despertar, día tras día, abrimos la ventana
para comprobar que los dueños de la tierra
todavía no la han destruido del todo.
 
Acariciamos los animales
que protegen el descanso de los nuestros
mientras el agua hospitalaria
de la pava y el mate recibe condescendiente
a estos modestos poetas de provincia.
 
La razón apenas entreabierta, entonces,
el cuchillo de ardor en el estómago
y la cáscara fastidiosa de los sueños
no dejan de recordarnos que sin porvenir
la palabra -como la vida- es difícil.
 
Sin embargo con la cautela de los náufragos
nos acercamnos a las máquinas de escribir
y en el espacio sin límites
de la hoja en blanco, creemos escuchar
un silencio poblado de temblores,
una música que insiste
hundida en un territorio de promesas.
 
 
Néstor Mux. De su libro "Poemas" (1985)

 (Fuente: Adrián Ferrero)

Daniel Rafalovich (Santa Fe, 1958)

 

 

 

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..........................DÈJA VU
 

.
Aquella noche esperaba verlo a Alí
frente a algún partenaire de circunstancias.
No recuerdo el resultado
aunque lo infiero.
Bien, sentí el llamado irresistible
del sueño.
Una ópera muda reclamando
mi consenso.
Entonces allí estuve, sé que estuve
cruzando un puente endeble
sobre un abismo ciego.
Cargado de armaduras, de metales,
rituales medievales,
figuras repetidas en libros de colegio.
Ese vacío, esa certeza
revelando mi pasado indiscutible.
Al fin la Selva Negra.
¿Qué misión habré cumplido aquella noche?
¿Qué bárbaro conjuro
me devolvió al sillón presente?
Un trago de agua helada,
todo en orden.
En el bosque queda algún presagio,
el rescoldo,
la manera del silencio..
 

(Fuente: Rubén Vedovaldi)