En cualquier caso, de entrada, Jorge Riechmann aclara que «los poetas no son ciudadanos especiales […]. Quizá lo que diferencia a un poeta sea la calidad de su atención, el empeño de vivir hasta el fondo» (1998a: 83). Por eso, manifiesta: «Casi nunca me olvido de que soy un ciudadano cuando escribo poesía» (1994b: contracubierta). Por tanto, se desautorizan y se rechazan las concepciones que le otorgan al poeta una posición superior al resto de los ciudadanos. El compromiso con la sociedad repercute en la escritura dado que «no hay una escisión entre el momento en que uno escribe poesía y toda esa otra dimensión política, social o ecológica» (Ferrari, 2006: 327). Al respecto de esa exigencia de trabajo que demanda Riechmann al artista, como a cualquier otro ciudadano, en los movimientos sociales, en las organizaciones políticas, resuelve que «hacer literatura no sustituye / las luchas sociales en las que no se estuvo» (1997a: 107).
En ese sentido, en consonancia con su oposición a una poesía instrumentalizada resalta la capacidad de generar pensamiento crítico antes que de ofrecer un discurso programático. Debido a ello,
… lo que precisamos no son portaestandartes de no sé qué ejércitos combatientes, ni cruzados de la fe, sino compañeros que sepan leer (leer, sobre todo, el texto del mundo), que no cejen en su empeño de decir la verdad […]. Si hubiera que dibujarlo, en la mano llevaría la luz de una candela, más que ninguna bandera; y la irían apagando a trechos, para dar a sus potenciales seguidores la oportunidad de reflexionar por sí mismos, y decidir si continúan por el camino ya emprendido o cambian de rumbo o desandan lo andado (2008c: 67-68)
De ahí que sentencie que «el intelectual como ‘profesional del sentido’, como técnico de la interpretación de los cambios y de las permanencias, resulta tan indispensable hoy como ayer». Ese es el motivo por el cual critica a los «escritores que buscan deslumbrar al lector, en lugar de alumbrarlo» (2008c: 70, 257).
Alberto García-Teresa
Para no ceder a la hipnosis.
Crítica y revelación en la poesía de Jorge Riechmann
UNED arte y humanidades
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)
FUTURANDO
"Porque el amor te espera en la esquina,
y el dolor te espera en cualquier lado”
Andrés Calamaro
Me imagino en una terraza
al sur de aquella fría ciudad.
Con una taza de té en la mano,
calentándome los dedos
con el calor de la cerámica.
Me imagino de noche, necesitando aire,
porque la noche asfixia estando tan lejos.
Me imagino rodeada de no-geranios,
de no-golondrinas,
de gente rara y blanquecina con olor a rancio.
Me imagino en una era de sueños atascados,
recopilando material bello y horrible
del que cura y mata al mismo tiempo.
Me imagino que ya estaré dormida en aquella terraza,
en este momento, dentro de un año.
O tal vez, si hay suerte, estés tú allí, conmigo.
Sujetándome la taza mientras trato de dibujarte,
o de escribirte,
o de soñarte.
LA DUDA
Aún recuerdo
cuando la taquicardia
era una razón para quedarse.
Ya no se irme
ni sé si quiero volver.
EL HUECO
Déjame no existir contigo.
Enséñame a abandonarme
en el vacío
y a irme a la ciudad
donde los besos
ni se recuerdan, ni se olvidan.
Déjame no ser,
para poder compartir
este hueco infinito.
Bárbara Grande. Vértigo. Ed. La Isla de Siltolá, 2016
(Fuente: Voces del extremo)
(Fuente: Mónica Amaolo)