sábado, 21 de febrero de 2026

Betina Edelberg (Buenos Aires, Argentina, 1921-2010)

 

 

 Puede ser una imagen de texto que dice "IMPOSTURAS por Betina BerinaEdelberg Edelborg EMECE"

 

CONTRAPOSICIONES

 

Me llamo esta cara que me precede
y un nombre
y una voz más allá que no es la mía.
Me llamo
mañana tengo que levantarme temprano
y no me alcanza el tiempo.
Ir y venir,
otra vez irme
-esa tristísima impresión de renuncia,
de estar yéndose de todas las cosas-,
y de pronto un amigo.
Pero también soy
algún sueño que me dibuja,
la noche
que me pesa hasta tropezar con mi piel,
el blanco sol de invierno
despertándome a la dulzura.
Soy
cada última esperanza,
el minuto ansiosamente perdido
-de pronto demorarse a pesar de-,
el ocio aunque breve,
recordar flores, hojas, algún momento,
lo que acaso pueda salvarme
de una ciega costumbre,
de los inevitablemente muebles
que se organizan y dibujan esta casa
con la apariencia de para siempre.
Alguien,
a veces pienso que ya todos
sienten esto mismo,
y no sé cómo encontrarlos
-no sé dónde están-,
aunque existen y un día huyen.
Pero hay que volver,
repetir pacientemente lo mismo,
pensar que así debe ser:
estrechar manos, entregar saludos, sonreír,
atravesar la palidez de ciertas fechas,
cartas de mi mayor consideración...
Quizás aquel hombre veloz por la vereda,
un hombre acompañado de alguna pared,
un hombre perdido en una hilera de hombres,
asomado a una ventana, a veces al río,
un hombre que mira vagamente hacia arriba...
Me entrego a este mundo
que me llama de algún modo,
que me clasifica,
me adorna
y destruye
sin preguntarse:
¿Qué ocurre detrás de una cara?
 
 
 
______________________________
en "Imposturas", Emecé, Buenos Aires, 1960. En la imagen, Betina Edelberg (Buenos Aires, Argentina, 1921-2010 / Friends of Borges)
 

 

(Fuente: Jonio González) 

Luis Benítez (Buenos Aires,​​ 1956)

 

 

 

 

 

 

Lo que para estar, no está

 

Poesía no eres tú,

No lo es nadie.

Lo que el verso

Atrapa de lo inefable

Apenas sombra es,

Asomo, rasguño, aire.

No está aquí, sin duda,

Ni lo estará cuando

Estos trazos envejezcan,

Porque el tiempo no agrega,

Sólo quita lo que el presente

Creyó que era inmutable.

No se puede decir poesía

Porque es lo impronunciable:

Su lengua balbucea, a veces,

En la sospecha de una frase

Que, al volver, buscándola,

Resulta inencontrable.

Última frontera, confín

De un mundo que no conoce

Las palabras, pero que gusta

De montarse en ellas

Y pasar al nuestro

Por hacer fulgurar, sólo un instante,

Su relámpago en la mano,​​ 

Mientras su rayo lo descarga lejos

Y de aquel trueno, en el papel,​​ 

Burlón, apenas su silencio queda.

   

  

 

Sombra terrible cada tiempo

 

Siempre Aquiles debe morir

Para ser Aquiles y no el otro

Que en sus talones anduvo postergado.

Siempre los griegos vencer en Salamina,

A su pesar los persas donar en las Termópilas

La gloria a los bravos de Leónidas:

Época alguna piensa en lo que dice

Ni dice cuanto piensa.

 

A fin de cuentas

Lo demuestra el siglo:

Civilización y barbarie

Son lo mismo.

 

 

 

Papiros en la orilla

 

Alto, muy alto en esos ya pocos matorrales

Que hoy el descuido arranca o el remo abate

Sólo para abrirse camino hasta la calle,

Él y yo nos encontramos por primera vez.

Yo, un resultado de su gracia;

Él, humilde benefactor entre sus fibras.

De ese tallo sereno y seguro de sí mismo

Surgieron balbuceos, gritos y sentencias,

El decir insistente de los muertos

Dedos de los dos Plinios, la obsesión

De Aristóteles por todos y cada uno​​ 

De los seres y las cosas, la certeza inmortal

Que una y otra vez vio cambiar Heródoto,

La sorna de Aristófanes, cuanto quedó​​ 

De los sucesivos Homeros y mucho más

Que el fuego, el odio y la ira consumieron.

Cuántos matorrales han ardido por su solo

Pecado, el de ser bibliotecas.

En mi mano temblaba entre sus páginas

Su también delicado descendiente,

Ignorante de la presencia de su ancestro

Pero también a sabiendas de su origen verde

Y convencido de pervivir, como el papiro antiguo.

Como la memoria es frágil, como la memoria eterna.

 

 

Luis Benítez es autor de 45 libros de poesía, ensayo y narrativa publicados en Argenti­na, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, México, Rumania, Suecia, Venezuela y Uruguay. Según la londinense​​ Ars Notoria Magazine​​ es una de las voces más destacadas de la poesía argentina contemporánea y referente del género a nivel latinoamericano.​​ Recibió numerosos premios literarios en América Latina, Europa y Asia.​​ 

 

(Fuente: círculodepoesía.com) 

 

 

 



 

Ida Vitale (Uruguay, 1923)

 

 

«Amor muy platónico»





 
 
 
Ama el sol. No puede vivir sin sol. Huye de él. Sabe que en la otra acera, donde está la casa abrumadoramente blanca, está también el oasis bajo la encina, por un tiempo medido, mientras no llegue el otoño a salvarlo de la desintegración con que el verano lo amenaza. Parcelas de grajos, pese a su negror que parece a prueba de todo, de pronto ya no resisten. Cristalizadas, se fracturan, libran a su suerte la materia verde, que se organiza bajo distintos nombres, menos perecederos que ella. Sucesivos espejismos centellean y se apagan, quebrando las variables distancias en el camino que Byobu se hubiera propuesto recorrer, sí, de no estar obligado a detenerse en el cobijo de la sombra dulcísima, para desde allí espiar ese sol, ante el cual se siente abrumado, sin el cual no sabría vivir.



en El abc de Byobu, 2004






Fotografía original de Daniel Mordzinski

(Fuente: Descontexto)

 

Soleida Ríos (Santiago de Cuba, Cuba, 1950)

 

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y personas sonriendo 

 

 

ÚLTIMO REZO PARA LOS OJOS DEL TRAIDOR

 

 

No existirán los pasos que llegaron a la puerta
no existirá la mano que no toque o empuje
y abra la hoja clarísima
no existirá la voz
como un pez será mudo
como un pez vivirá bajo las aguas
aquel arroz que iba a su boca ya cesó
hilo de cobre será por donde pase el trueno y
tienda una música ronca un sol cortado en dos
 
como una vez los grandes animales se perdieron
como una sola vez las raíces del árbol
fueron pobladas por el humo del fuego fatuo
y por el diente de la hormiga
así se irá puliendo en el camino aquella sombra
aquella sombra el gesto de una mano que fue
con cinco dedos con sus cinco sentidos
con su nombre y su cuchara ardiente
era dirán
en su ojo fijo ya no hay sueño.
 
 
__________________________
en "El libro roto", Ediciones Unión, La Habana, 1994 / "El libro roto. Poesía incompleta y desunida", La Palma Ediciones, Madrid, 2003. En la imagen, Soleida Ríos (Santiago de Cuba, Cuba, 1950 / Proyecto Literal)
 

(Fuente: Jonio González) 

Sebastián Jaka (Buenos Aires)

 

 

787

.
.
Unos metros antes de llegar a la rotonda
.
bajo la velocidad
.
les hablo bajito, los reto, los llamo por
.
nombres inventados, pintita, rayón, caleidoscopio.
.
Ellos me miran con ojos lejanos, bañados de una niebla ausente,
como si por unos segundos hubiesen olvidado
su calidad de galgos.
.
Y ahí entiendo que los galgos no tienen un problema conmigo.
.
Solo quieren correr y morder
.
algo que vienen haciendo
.
desde que el galgo es galgo.
.
.
De un lado de la avenida hay galgos.
.
Del otro lado, también.
.
A veces un galgo cruza la ruta y de inmediato pasa a ser de la banda que ayer
era su enemiga
y se mordisquea con sus excompañeros
como si aquellos no fueran también galgos y
como si no los conociera.
.
Entrada la noche, en las horas muertas
.
cada tanto pasa una Hilux o una Amarok y se carga alguno
.
lo deja despanzurrado en el medio de la ruta y no se detiene.
.
Los de las Hilux o las Amaroks no piensan en galgos.
.
No al menos lo suficiente como para quitarles el sueño.
.
Yo sí, yo pienso en galgos, y en Amaroks
y en Hiluxs.
.
Cuento galgos y Amaroks y Hiluxs como quien cuenta
ovejas
para poder dormir.
 

Raymond Queneau (Francia, 1903 - 1976)

 

 

 

 

EL HOMBRE DEL TRANVÍA

 
 
Este hombre que anda por la noche a lo largo del muelle
A lo largo del Sena entre Asnières y Corbevoie
Este hombre cuya sombra a cada instante huye
Sigue su camino derecho y su curvada vía
A este hombre le duelen los pies – la miseria
Y el cansancio encorva su espalda
Este hombre baila en cada uno de sus pasos
 
Largos como noches de invierno
Desde hace una hora el tranvía está detenido
Este hombre mide los kilómetros
Por el espesor de sus suelas
 
Camina de noche por esta calle
Su amante una muchacha poco respetable le espera
Tirada en el arroyo y de crueldad nutrida
Y su tiempo se mide en su cuarto insaciable
 
Que aloja ahora al hombre del tranvía
Por la mañana con los ojos muy tristes debe huir
 
Y volver a tomar el camino hacia el depósito sonoro
Y mientras la muchacha duerme aún en el catre
Él suspira qué dulce es sentirse amado.
 
 
 
 

UN POEMA ES MUY POCA COSA.

 

Un poema es muy poca cosa
Apenas algo más que un ciclón en las Antillas
Que un tifón en el Mar de la China
Un temblor de tierra en Formosa
Una inundación del Yang Tse Kiang
Que ahoga a cien mil chinos de golpe
 
¡Zas!
 
No eso no da siquiera tema para un poema
Es muy poca cosa
Nos divertimos mucho en nuestro pequeño pueblo
Vamos a edificar una nueva escuela 
 
Vamos a elegir nuevo alcalde y cambiar los días de mercado
Estamos en el centro del mundo ahora estamos cerca del río
…océano que corroe el horizonte
Un poema es muy poca cosa.

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

Magda Portal (Barranco, Perú, 1900-Lima, 1989)

 

 

 

 

𝐐𝐮𝐞 𝐭𝐫𝐚𝐬𝐩𝐚𝐬𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐀𝐧𝐝𝐞𝐬 𝐬𝐮𝐬 𝐦𝐮𝐫𝐚𝐥𝐥𝐚𝐬…
 
 

Que traspasen los Andes sus murallas
viejas de tiempo y de tragedia
que crucen los caminos de los Incas
que recorrió Túpac Amaru
los ríos tumultuosos
los valles y las altas sierras
que hiendan los oídos de los pueblos
arrinconados en su inercia
y se estremezca la raíz profunda
a la sangre del Perú su raza
Hay que decir palabras como puños
en mitin de protesta
palabras como piedras
palabras como flechas
Alzadas a los cielos
semejarán banderas desplegadas
agitadas o tensas
y se oirán en el rugir del viento
por encima del mapa del Perú
y sobre el mar y más allá
señalando la ruta de los hombres
por los senderos nuevos
 

 

(Fuente: Lab De Poesía)