Tal vez
te escriba una carta,
día de junio. Querido cinco de junio:
estás todo de verde, de tantos
verdes y de un verde
total, sombras de árbol sobre
briznas de pasto y sombras
de briznas de pasto. El aire
se llena de ruido de motor
de cortadora de césped. El gato
aparece en la entrada
con un conejito muerto
en las fauces. El sol
es caliente, la brisa
es fresca. Y de golpe
en todo ese verde
florecen las lilas,
inmensas y exquisitas
en forma, color
y perfume. Las rosas
tienen más brotes
que nunca. No hay
flores. Pero pronto.
Día de junio, tenés
tu propia perfección:
muy verde como para
despedirte. Verde,
quedate
un ratito.
(traducción de Laura Wittner)(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)

No hay comentarios:
Publicar un comentario