El artesano
Yo soy aquel que ayer nomás batía
el verso mugre y la canción ranera.
El que casi amasija a una mechera
que el mate cebó con agua fría.
El que quilombizó la taquería
la vez que cayó en cana en la tercera,
cuando escribió en una pared fulera:
¡Quevedo volverá! La Poesía...
El trompa y el peonacho de la rima,
el que apiló palabras a destajo,
el que en la viola fue bordona y prima.
Y al fin de su jornada de trabajo
siente que el mundo se le viene encima
y canta un mundo que se viene abajo.
Diógenes Jacinto Giribaldi, Daniel Giribaldi (Buenos Aires, 1930-1984), Bien debute y a la gurda, Torres Agüero, Buenos Aires, 1985
el verso mugre y la canción ranera.
El que casi amasija a una mechera
que el mate cebó con agua fría.
El que quilombizó la taquería
la vez que cayó en cana en la tercera,
cuando escribió en una pared fulera:
¡Quevedo volverá! La Poesía...
El trompa y el peonacho de la rima,
el que apiló palabras a destajo,
el que en la viola fue bordona y prima.
Y al fin de su jornada de trabajo
siente que el mundo se le viene encima
y canta un mundo que se viene abajo.
Diógenes Jacinto Giribaldi, Daniel Giribaldi (Buenos Aires, 1930-1984), Bien debute y a la gurda, Torres Agüero, Buenos Aires, 1985
(Fuente: Otra Iglesia Es Imposible)

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