lunes, 31 de agosto de 2026

Fayad Jamis ( Zacatecas, México, 1930 -- La Habama, Cuba, 1988)

 

 

«En un barquito de papel»




 
 
 
 
En un barquito de papel va a naufragar el cielo gris de la tarde
barquito cargado de caramelos de mutilados y bandidos
Eso ocurrirá en el estanque del Jardín de Luxemburgo
cuando un anciano se siente a leer su periódico
Lástima que los avaros los cuarteles permanezcan en la tierra
las estatuas de Grandes Generales las estatuas de Reyes
los fabricantes de ataúdes
Sobre la tierra donde las cañas y el trigo relampaguean.

Tú no vendrás a decirme vámonos ya es hora
o he ahí la espuma negra y rosada del naufragio
Nuestros huesos deben esperar
que las crisálidas los cubran
aquí en este mundo de ventanas rotas
Las corbatas fueron inventadas para ahorcar
los perros no han venido sólo para ladrar
sino para ver en las tinieblas
 
De cada naufragio salta una roca
para el mundo por venir



21 de mayo de 1952



(Fuente: Descontexto)

 

Mariana Amato (Buenos Aires / Reside en EEUU)

 

 



ASTILLAS

 

Las personas desplazadas
sabemos que la tierra natal
es arena movediza,
un sueño que vuelve
apenas en destellos
a los que nos aferramos
sin ver que al tirar de sus hilos
destejemos lo poco que queda
de su dibujo siempre cambiante,
irregular.
En "Recuerdos de un viaje a Lituania",
Jonas Mekas deja que la luz
de esos destellos hable
su lengua descompuesta.
Los rostros familiares se reencuentran
con su juego cromático
de semejanzas y diferencias
en torno a una mujer
ajada y persistente como una piedra.
Por la mañana, la familia entera desayuna
frente a una mesa redonda de madera
tan maciza que parece
atraer el mundo hacia su centro.
Las astillas dispersas del destierro
olvidan por un momento su fractura
en ese desayuno circular.
Los comensales hablan, ríen.
No sé qué comen
salvo que en cada plato
hay un huevo blanco.
 
 

ENTRE ELIPSE Y ELIPSIS

 
La fórmula geométrica del huevo
comienza y termina
con un signo de pregunta.
El huevo habita en la intersección
entre elipse y elipsis.
Elipse:
grafía de la sugerencia.
Elipsis:
el huevo es la ostensible
omisión del origen.
“Haya luz”:
la única interrupción posible
del círculo vicioso
entre huevo y gallina,
entre causa y consecuencia,
es la creación.
De la nada:
la luz
fue la primera creación terrestre.
El huevo es la detención
imposible del tiempo
en un silencio de calcio.
La fórmula geométrica del huevo
comienza y termina
con un signo de pregunta.
 
 
 

EN EL PATIO

 

Aquí están
un niño y tres niñas
alrededor de su madre
con sus ropas de salir
primaverales
mirando hacia este lado de la cámara
su punto ciego
donde esperamos
el abuelo Pedro, mamá, la tía,
mi hermano, yo, los primos;
donde espera el poema
hecho de nuditos que el futuro florece.
Aquí están bajo el sol
en el patio de la casa chorizo
donde la abuela lituana
le pasaba huevos sobre los ojos a mi abuela
rodeados de plantas
y de sombras de plantas
cayendo sobre las superficies
como animales cansados
o babosas oblicuas lamiendo las paredes.
El tiempo sella su pasaje
en esos dibujos oscuros
que se ciernen sobre la familia retratada:
diagonales esquivas que se deshacen
unas en otras,
espadas que afilan sus lenguas turbias
sobre la cabeza benévola de mi bisabuela,
ramitas erizadas
borrachas de sábado y primavera,
la sombra del toldo una piscina de negrura
horadando la tarde.
Y sobre todas las cosas
la luz del sol ofrenda su tibio vaivén
y su caricia incendia a esta profana familia
inmortalizada sonriéndole al futuro
día a día, año a año
hasta que un día los ojos de la abuela
sólo ven sombras.
 
 

UN CUADRO DE MATISSE 

 

En la pared de ese cuarto en tránsito,
junto a la cama de los abrigos,
había un cuadro de Matisse.
Ni claro ni oscuro,
el fondo azul fundía día y noche,
cielo y mar, desgarro y éxtasis.
Una amalgama salpicada de estrellas
que también eran pájaros o islas
pero por sobre todas las cosas
eran agujeros clavados
en el corazón de una caída.
De esa red de vacíos
pendía una silueta negra:
una sombra bailando contra el viento,
acariciando casi enamorada
el aire del descenso hasta el final.
En su pecho un círculo rojo,
alfiler florecido al calor del sol.
A mí me daba miedo ese cuadro.
 
 

LA MEMORIA DE LA CARNE

 

Mi abuelo se apagó muy lentamente
y hasta el último minuto, cuando ya no era más
que una amalgama de huesos y tejidos,
algo en él se negaba a morir.
Había perdido casi todo lo humano.
Ya no sabía hablar, y quién sabe
qué entendía de lo que decíamos,
si nos escuchaba.
Apenas caminaba,
con pasos imposiblemente cortos,
como un Aquiles emperrado en ahondar,
hueco a hueco,
la distancia infinitesimal entre él
y la tortuga, entre él y la meta.
Miraba siempre un horizonte
guardado como un pliegue dentro de sus ojos.
Comía sin parar,
la boca entreabierta y concentrada en su tarea,
una ventana
al precario presente de los sentidos.
No sé qué mecanismo, desnudo y riguroso,
se obstinaba en vivir.
La memoria de la carne
pulsaba, anterior a las palabras.
En esta foto de su juventud también se ve:
una alegría obscena, descarada,
brillándole en los dientes y apretando,
desde dentro, la camisa.
***************
Fuente: Ditroika Revista de Poesía
 

(Fuente: Oscar Vicente Conde) 

Javier Calderón Luna (Sevilla, 1997)

 

 

Padre tú conoces
todas las técnicas de pesca
yo pecador
quisiera ser
pescador de nombres
echar las redes al fondo del mar
y sacarlas llenas de palabras
que vengan a ayudarme más poetas
porque son tantas que mis redes se rompen 
 
una vez pescador quisiera también
las dotes del pescadero
limpiar el nombre de significado
desescarnar el significante
y sacar dos lomos limpios de espinas 
 
padre quédate tú con las espinas
enséñame después
a devolver con vida los peces al mar.

 

(Fuente: En Amor Arte) 

Daniel Quintero (Buenos Aires, 1957)

 

 

 

Puede ser una imagen de pesca, anzuelo y caña de pescar 

 

 

 

Resistir
como cemento
la casa
materna
las veredas
tachos
de basura
orinar
la madrugada
que los
perros
ladran
si se
escribe
demasiado
que no hay
lectores
verbos
crueles
que lo
único que
te
queda
es la
poesía
y seguí
escribiendo
así
y vas a
ver
lo que
te
va
a pasar
ingratitudes
sobran
latitudes
también
viajo
viejo
ya
subo
las cumbres
hueco
los fondos
malcrio
a mis
vecinos
todos
reaccionarios
uno peor
que
otro
se van
sin
decir
nada de
las cosas
como
morir
un poco
debajo
de
este
exprimidor
donde
sale jugo
de pomelo
frío
el blues
del
espanto
dales sol
y te
comerán
la luz.
 

Alfredo Rescia (Leones, Córdoba)

 

 

 

 

 

 

Otra es la noche
que miramos.
 
Tienen otro tiempo
las estrellas.
 
Y extrañamos
los viejos astros.
 
Han caído cielos.
 
Tormentas
que aturden nuestra cabeza.
 
Y entre siniestros
de cajas negras,
 
buscamos
los días azules
que huyeran hacia él corazón
 

Pablo Delgado (Córdoba, 1978)

 

 

«Detenidos desaparecidos»

 




 


 
 
No confundan.
Nosotros fuimos naturaleza muerta 
en el territorio de Chile.
Allegados permanentes 
y cruzados de amor bajo las espigas.
Nos hacíamos el injerto para sabernos, 
pero la piel nos acusaba.

Rozadas las muñecas al fervor del gentío, 
nada nos era candoroso, ni siquiera nuestras sombras
que de ti y de mí nos buscaban.

Fuimos proclives en la hora nuestra, 
hasta silabarios de tantas preguntas nos prodigaron 
para seguir de poste en poste, 
de muro en muro, como suponiendo 
que tanta fábula era necesaria.

Lo fortuito era devastado y las consignas 
resignadas al diluvio en la cavidad del estadio, circo, 
manusterio o fogón en el recinto donde fuimos 
coludidos a marchar al son de las fisgas 
que basaron nuestros cuerpos.

Se supo al fin, nos llamaron por nuestros nombres.
M254, H247.
Libres por falta de méritos.




en Revista La Mancha 15/UNO, julio 2010



(Fuente: Descontexto)

 

Pia Tafdrup (Copenhague, Dinamarca, 29 de mayo de 1952)

 

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas 

 

 

La mano de mi madre 

.

Me baño en la quieta luz de una gota
y recuerdo cómo llegué a ser:
Un lapicero puesto en la mano,
la fresca mano de mi madre sobre la mía, cálida.
- Y así nos pusimos a escribir
entrando y saliendo de corales,
un alfabeto submarino de arcos y puntas,
de caracoles espirales, de estrellas marinas,
de blandientes tentáculos de pulpos,
de grutas y formaciones rocosas.
Letras que con sus cilios se abrían paso
vertiginosamente entre lo blanco.
Palabras como lenguados aleteando
y enterrándose en la arenav o anémonas oscilantes con sus cientos de hilos
en un quieto y único movimiento.
Frases como cardúmenes
que se hicieron de aletas y ascendían
y también de alas que en compás
se agitaban,
palpitando como mi sangre que a tientas
golpeaba estrellas contra el cielo nocturno del corazón;
fue cuando vi que su mano había soltado
la mía,
que yo hacía mucho, escribiendo, me había desasido de ella.
.
De: «𝘓𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘣𝘢𝘭𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘛𝘢𝘳𝘬𝘰𝘷𝘴𝘬𝘪» (2006)
(Traducción: Tomas Boberg y Renato Sandoval)
 
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía) 

José Emilio Pacheco. (México, 1939 - 2014)

 

 

 

 

 

LA ENREDADERA 

 

Verde o azul, fruto del muro, crece;
divide cielo y tierra.
Con los años
se va haciendo más rígida, más verde,
costumbre de la piedra, cuerpo ávido
de entrelazadas puntas que se tocan,
llevan la misma savia, son una breve planta
y también son un bosque;
son los años
que se anudan y rompen;
son los días
del color del incendio;
son el viento
que través del otoño
toca el mundo,
las oscuras
raíces de la muerte
y el linaje
de sombra que se alzó en la enredadera. ~
.....

 

(Fuente: Daniel Freidemberg) 

Eugenio Montale (Génova, Italia, 1896 - Milán, Italia, 1981)

 

 

 

 

 

FELICIDAD ALCANZADA...

 

Felicidad alcanzada, por ti
se camina en el filo de una espada.
Para los ojos eres tenue resplandor vacilante,
para los pies, rígido hielo que se quiebra;
y así no te toque quien más te ama. 
 
Si llegas a las almas invadidas
de tristeza y las aclaras, tu mañana
es dulce y turbadora como
los nidos de las molduras.
 
Pero nada paga el llanto del chiquillo
a quien se le escapa el globo entre las casas.
.....

por Javier Sologuren


(Fuente: Daniel Freidemberg)
 

Pablo de Rokha (Licantén, 1894-Santiago de Chile, 1968)

 

 

 

 

 

Niña de las historias melancólicas, niña...

 

Niña de las historias melancólicas, niña,
niña de las novelas, niña de las tonadas
tienes un gesto inmóvil de estampa de provincia
en el agua de otoño de la cara perdida
y en los serios cabellos goteados de dramas.
Estás sobre mi vida de piedra y hierro ardiente
como la eternidad encima de los muertos,
recuerdo que viniste y has existido siempre,
mujer, mi mujer mía, conjunto de mujeres,
toda la especie humana se lamenta en tus huesos.
Llenas la tierra entera, como un viento rodante,
y tus cabellos huelen a tonada oceánica,
naranjo de los pueblos terrosos y joviales,
tienes la soledad llena de soledades,
y tu corazón tiene la forma de una lágrima.
Semejante a un rebaño de nubes, arrastrando
la cola inmensa y turbia de lo desconocido,
tu alma enorme rebasa tus huesos y tus cantos,
y es lo mismo que un viento terrible y milenario
encadenado a una matita de suspiros.
Te pareces a esas cántaras populares,
tan graciosas y tan modestas de costumbres;
tu aristocracia inmóvil huele a yuyos rurales,
muchacha del país, florecida de velámenes,
y la greda morena, triste de aves azules.
Derivas de mineros y de conquistadores,
ancha y violenta gente llevó tu sangre extraña,
y tu abuelo, Domingo de Sánderson, fue un hombre;
yo los miro y los veo cruzando el horizonte
con tu actitud futura encima de la espalda.
Eres la permanencia de las cosas profundas
y la amada geográfica, llenando el Occidente;
tus labios y tus pechos son un panal de angustia,
y tu vientre maduro es un racimo de uvas
colgado del parrón colosal de la muerte.
Ay, amiga, mi amiga, tan amiga mi amiga,
cariñosa lo mismo que el pan del hombre pobre;
naciste tú llorando y sollozó la vida;
yo te comparo a una cadena de fatigas
hecha para amarrar estrellas en desorden.

 

(Fuente: Lilian Silva G.) 

Goliarda Sapienza (Catania, Italia, 1924-Gaeta, Italia, 1996)

 

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

 

SE HA CUMPLIDO…

 

Se ha cumplido. Ha concluido. Ha terminado.
Se ha consumado el incendio. Se ha detenido.
Se ha cerrado el círculo petrificado.
El tiempo se ha detenido. Se ha consumado
el delito. Se ha quemado
el recuerdo. El ansia ha cesado.
Un manto de lava ha murmurado
cada cráneo cada órbita vaciada.
cada boca en el grito ha sellado.
Se ha cerrado el círculo. Nada osa atravesar
el silencio de lava. Las hormigas
giran en torno a la hoguera apagada enloquecidas.
 
 
____________________
trad. de Carlos Vitale en su blog de poesía italiana viasole.blogspot . En la imagen, Goliarda Sapienza (Catania, Italia, 1924-Gaeta, Italia, 1996. Escritora, actriz y partisana, durante la ocupación nazi de Roma fue miembro de la brigada Vespri con el seudónimo Ester Caggegi) por Angelo Maria Pellegrino, 1949 (Archivo Sapienza-Pellegrino)
____________________
 
 

È COMPIUTO…

 

È compiuto. È concluso. È terminato.
È consumato l’incendio. S’è fermato.
S’è chiuso il cerchio pietrificato.
Il tempo s’è fermato. È consumato
il delitto. S’è bruciato
il ricordo. L’ansia è cessata.
Una coltre di lava ha mormorato
ogni cranio ogni orbita svuotata.
Ogni bocca nel grido ha sigillato.
S’è chiuso il cerchio. Niente osa varcare
il silenzio di lava. Le formiche
girano intorno al rogo spento impazzite.
 

(Fuente: Jonio González) 

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

 

"Two illustrated volumes,
in the Book of Psalms,
the timeless poetry of the 1611."
 
Y el niño
con mocos
y rodillas rajadas
y la Kalashnikov
que sostiene apenas. 
 
"I have the heart
and stomach of a king."
 
Azufre,
envolvente gramática
hinchada con la bosta
del embuste.
De unos y otros,
ungüento falaz.
 
¿Qué querrán
esos buitres
que sobrevuelan bajito
casi temporales?
 
Amapolas afganas,
gentiles deshuesos,
merca pal mundo,
aserrín en agua de fuego.

- Inédito-

 

Pablo Ananía (Rosario, 1942)

 

 

 

 

 

POEMA

 

¿Cuál es el único paisaje capaz
de hacerte sentir? ¿Qué da
sentido lírico a tu escritura?
¿Una posesión, una fe oscura,
dejarte llevar por un sonido?
Nudillos rotos, palpitación
de pianos: ese paisaje. Mónica
que se aparta el pelo oscuro
de la frente y todo estalla.
La homeomería: tu sangre
hecha con gotas de sangre
de tu padre, su asilo psiquiátrico,
la puerta clausurada que daba
al jardín de tu familia,
los granos de altramuz
que a Góngora extasiaban,
lupines ordinarios en tu patria.
No mucho más en el santuario.
Todo está en todo. No preguntes
qué es el amor. Llega tarde o nunca
si el que escribe registra solo
conceptos. Un poeta mediocre,
que condujo alguna vez un DKW
sabe que sólo una sustancia sutil,
invisible, un torbellino de éter,
genera el movimiento, hace el poema.
 

Yi Lei (Tianjin, China, 1951 – Islandia, 2018).

 

 

habitación de soltera xiii: pensar

独身女人的卧室 13: 想

 

  

todo mi tiempo libre es para pensar

de una forma concreta: paseando entre cuatro paredes

 

me sumerjo en la experiencia

cambio el verbo «pasar» por «obtener»

tejo alucinaciones con los retales

de cosas que no pasaron

pienso en lo que no puedo

en lo que no me atrevo a decirte

en las leyes subterráneas

que miran impotentes & pienso

en la red & en la flecha en cómo

erraron el tiro

 

dejemos que vayan libres

quiero pedir la visa para mudarme

al reino de las cosas ideales aunque

me preocupa la sobrepoblación &

 

tú al final no te mudaste conmigo

 

Traducción de Munir Hachemi 

 



Yi Lei (Tianjin, 1951 – Islandia, 2018). Hija de un obrero de la metalurgia y una costurera, Yi Lei se convertiría a finales de los ochenta en una de las figuras más importantes de la poesía china contemporánea. Creció en un edificio de trabajadores, en «un apartamento de ladrillo en el que vivíamos, en poco espacio, varias familias». Recibió su formación literaria de su tío, un empleado de una farmacéutica obsesionado con la literatura.

En 1966, a los quince años, durante la Revolución Cultural, su educación formal quedó detenida y la enviaron al campo. Allí se convirtió en periodista para el Ejército de Liberación. Hizo, entre otras cosas, radio. Después de la Revolución Cultural, cuando se reinstauró el sistema académico, estudió Escritura Creativa en la academia Lu Xun y Literatura China en la Universidad de Pekín. En 1991 se mudó a Moscú, donde pasó once años. Murió en 2018, durante un viaje a Islandia.

En 1987 publicó «habitación de soltera»., que fue un acontecimiento tectónico en el mundo literario chino, una pieza ambiciosa en la que un yo poético femenino habla de intimidad y de deseo con una voz propia y fuerte, sirviéndose de una forma que se aproxima a lo coloquial. Todo esto en un momento histórico en el que, en China, no era legal la convivencia fuera del matrimonio. Consta de catorce partes hiladas por un mantra: «& / tú al final no te mudaste conmigo».

«Habitación de soltera» recibió duras críticas del establishment literario y cultural chino. De hecho, el número de Literatura del Pueblo en que fue publicado fue secuestrado y destruido.

Nada de eso impidió que se convirtiera en un himno para les jóvenes poetas de finales de los ochenta. Hoy, el poema ha obtenido amplio reconocimiento y ha sido vertido a varias lenguas. La propia Yi Lei señaló, en vida, su voluntad de que el «tú» literario de la letanía del último verso de cada parte no se tradujera, en las lenguas que flexionan en género, por un tú masculino. A pesar de que el poema surge de una historia de amor real de la poeta, late en él –la propia Yi Lei lo confirmó– la jerarquía del deseo mismo por encima del objeto deseado. Es el canto de una mujer que desea, no tanto un poema de amor sino un poema al deseo, incluso un poema que desea; salir de su habitación, o quedarse, o follar, o bailar, o gritar, o fumarse un cigarro.

El poema tiene ecos de la propia biografía de Yi Lei, cuyo prometido murió de leucemia. Además, la poeta y su mejor amiga convirtieron una oficina al fondo de un pasillo en una especie de cuartito bohemio donde ponían música, invitaban a amigues y bailaban (la pintura de arriba es «El baño turco», que tenían colgada en la pared). Eso le valió un aviso de un cuadro local del Partido, por cosas como bailar, llevar pantalones o dejarse el pelo largo. En 2017, un año antes de morir, dijo en una entrevista: «ese es el tiempo absurdo del que provengo, esas son la tristeza y la rabia que alimentan mi poesía». (Munir Hachemi)

 

(Fuente: flornueva.substack.com) 

 

Isidora Scarlazetta (Chile, 2000)

 

 

"Menguante"

 


 
 
1

Si la sal generara un cosmos
Tres esferas se dibujan
para tenerte
Mirarás para que te mire
Llorarás para que te llore

No me sentaré a sacarme los ojos
No tragaré tierra con gusanos

Moriré sin pelaje
Ni plumas ni hambre,
Seré simple y asquienta.
No me sentaré a verte
__________________olvidarme
prefiero ahogarme en esta historia.

Yazgo dopada de inconsciencia
Sigue en transe______mi cerebro______elevándome

Me uno con los dioses.
________________elijo mi destino.
En mis sueños
le hago el amor a la muerte
Y a ti a veces.


2

Hay veces que no despierto
en mi cuerpo
Regreso arañando las paredes
ellos saben dónde tocar,
me retienen para que no escape
asfixiándome por el deseo.
El sol
toca mi desnudez,
se balancea recorriendo
tu piel seca
evaporada.
Mientras canta la brisa
Menguante-
He sentido puertas quebrarse
rasguños en mi espalda
seducción en mi cuello
ninguno
como tus ojos
 

Isidora Scarlazetta, incluido en Liberoamérica (2 de enero de 2021).
 
(Fuente: Asamblea de palabras) 

 

Luis Felipe Fabre (Ciudad de México, 1974)

 

 

Trailer 1

Una chica desaparece en circunstancias misteriosas: otra
chica desaparece y luego
otra

y otra y otra y otra y otra y otra: no

hay motivos de alarma, explica
el jefe de la policía: según las estadísticas,
es normal que en México algunas chicas desaparezcan. Pero

una noche, un cuello, un alarido, unos colmillos ensangrentados:
hubo testigos:

¡las chicas han vuelto!:

una linterna que se enciende en medio de la oscuridad
sólo para iluminar el terror: una estampida de murciélagos:

¡las chicas han vuelto!:

rosas dentadas, tarántulas de terciopelo, rojas bocas del infierno:
son las mujeres vampiro

que del crimen, la muerte y el olvido han vuelto
como el karma, como
los remordimientos han vuelto, sedientas
de sangre y de venganza.

Las chicas han vuelto: una película de Luis Felipe Fabre.

Las chicas han vuelto: próximamente en cines.
 

Poeta griego arcaico – Producciones IMER

(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)

 

domingo, 30 de agosto de 2026

Emily Dickinson (Amherst, Massachusetts, 10.12.1830 – 15.05.1886)

 

 

Emily Dickinson - La gloria es eso radiante y trágico... (J1660) 

 

 

CANTARON LOS GRILLOS...

 

Cantaron los Grillos
y dieron Puesta al Sol
y los Obreros de a uno terminaron
de Remendar el Día-
La abeja había sido borrada de la escena
Ya distante como una Orden cumplida
Y tan dudosa como un Reporte acerca
De las Multitudes del Mediodía-
 
El Pasto bajo cargado de Rocío
El Ocaso inclinado como los Forasteros
Sombrero en Mano, cortés y nuevo
Para quedarse, o irse tal vez-
 
Una Inmensidad llegó, como un Vecino-Contratar Control Plagas
Una Sabiduría sin Rostro y sin Nombre-
Una Paz, como Hemisferios en Casa
Y así, se hizo de Noche-
.....

por Isaías Garde

(Fuente: Daniel Freidemberg)
 

Humberto Constantini (Buenos Aires, 1924 - 1987)

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas, barba y reloj de pulsera 

 

 

 

SUELE SUCEDER

 

Suelo morirme a las mañanas,
justamente a la hora de guardar
el Escarabajo de oro
en el portafolios
cuando el andén de Constitución
recibe los últimos boqueos de mi subterráneo
y el reumatismo que ya me perdió el respeto
me palmea confianzudamente la rodilla
al levantarme.
Suelo morirme a las mañanas,
casi sin odio le digo no va más
a tanta cosa ardiente que me brota.
¿De dónde?
Y un dos un dos
el viejo embozalarse molinete,
el viejo insomnio trepando pasamanos.
Un dos un dos.
Un poco de fatiga y la bufanda
y la piel de aguantar
hasta el dedo del jefe en mis papeles,
y me muero,
acudo al Equanil,
recuerdo deudas,
me grito pobre tipo
y ya me estoy tocando la calvicie
y ya salgo a comprar bicarbonato,
me doy un tironcito a la mortaja y chau,
me quedo muerto.
Pero ocurre que a veces,
a veces porque sí,
por primavera,
por cuento,
por salir o por muchacha
me vuelvo inteligente solidario,
sé de pronto quién soy, dónde piso,
se me viene un pasado a la memoria
y me nace un futuro en la garganta,
crezco en el tiempo y me circulo entero.
Y ya me nace la palabra hombre
y el prodigio de ser hasta el zapato
de puro estar cambiando el universo
creyéndome y creyendo,
creyéndome y creyendo
cuando le planto un “no” como una casa al jefe,
al comisario, a Jesucristo.
Cuando me doy en Cacho para siempre
haciendo lo que hago, cosas, cuentos,
pateando la tristeza, alborotando,
dando mi piel caliente,
mis dos manos.
Éste soy yo venga una copa y cante
qué tanto fin de mes ni tanta cuenta,
sí, el hermanito Zeus me hace la seña del as
y voy matando,
y voy matando sombras,
degollando muñecos de aserrín que dicen
dónde nos lleva este sufrir sufriendo
y hasta cuándo,
hasta cuando me saquen a tirones
de esta ciudad que es hembra
y me responde que todo el aire es canto
y voy cantando y entonces sí,
entonces sí, compadre, resucito,
siento mis pies que pisan y prometen.
Se me va el reuma,
el hígado,
el resfrío,
ando de Constantini hasta los pelos,
digo gran puta lo que soy viviendo,
le aprieto la cintura a Buenos Aires,
le hago un hijo de sangre,
canto y cuento
y salgo a caminar con tanta vida
con tanta cosa ardiente aquí en el pecho.
-

 (Fuente: Alejandro Szwarcman)

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, España, 1898-camino que va de Víznar a Alfacar, España, 18 de agosto de 1936)

 

 

Fábula y rueda de tres amigos

 

Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.
 
Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,
abrieron los toneles y los armarios,
destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro.
 
Ya no me encontraron.
¿No me encontraron?
No. No me encontraron.
 
Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados.
 

(Fuente: Henderson Espinosa)
 

W. H. Auden (York, Reino Unido, 1907 - Viena, Austria, 1973)

 

 

 

 

 

La Ley, según los jardineros, es el sol,
La Ley es aquella
que hay que obedecer
hoy, mañana, ayer.
 
La Ley es la sapiencia de los viejos:
chillan y refunfuñan los impotentes abuelos;
con voz tipluda los nietos dicen:
La Ley es los sentidos de la juventud.
 
La Ley, dice el cura con su cara de cura
explicándole a los laicos,
La Ley son las palabras de mi devocionario,
mi púlpito y mis torres son La Ley.
 
La Ley, dice el juez desde su solio,
hablando claramente y con severidad,
La Ley, como antes había dicho,
La Ley, como supongo ya saben,
La Ley, si otra vez me permiten explicarlo,
La Ley es La Ley.
 
Aún así, los sabios observantes de la ley escriben:
La Ley no es ni equívoca ni justa,
La Ley sólo es los crímenes
castigados en tiempos y lugares,
La Ley es la ropa que los hombres usan
en cualquier parte, en un tiempo cualquiera,
La Ley es Buenos Días y Buenas Noches.
 
Otros dicen, La Ley es nuestro destino;
otros dicen, La Ley es el Estado;
otros dicen, otros dicen
ya no existe La Ley,
La Ley se ha ido.
 
Y dice siempre la escandalosa turba
tan terrible, tan gritona:
La Ley somos nosotros;
y siempre, suavemente, el suave idiota:Yo soy
La Ley.
 
Si nosotros, amada, sabemos que no sabemos
más que ellos sobre la ley,
si yo, no más que tú,
sé lo que debemos hacer y lo que no
y que todos concuerdan
alegre o tristemente
en que la ley es
y en que todos lo saben,
y entonces pensando que es absurdo
definir a la Ley con alguna otra palabra,
a diferencia de muchos otros hombres
no puedo decir La Ley es… otra vez;
no menos que ellos podemos suprimir
el universal deseo de adivinar
o abandonar nuestra propia posición
a una condición despreocupada.
No obstante yo puedo, al menos, confinar
tu vanidad y la mía
a la tímida proposición
de una tímida similitud,
que, con todo, propondré:
que es como el amor yo digo.
 
Como el amor ignoramos por qué o dónde
como al amor no podemos someterla
ni evadirla
como al amor la lloramos con frecuencia
como al amor rara vez la conservamos.


(Fuente: En Amor Arte)
 

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

 

Por la muerte,
y no el arrebato.
 
Por el provecho,
y no la copa
que hiere la garganta.
 
Por el que
ara y cosecha,
y no por la confiscación
del creyente.
 
Por la gota
rehén del aire,
y no la mar enfurecida.
 
Alta potestad,
espontánea región,
lícita la ruta inesperada,
esperado el olfato vano,
copioso el Ararat,
martirio de millones.
 

- Inédito -

 

María Gutiérrez (Tenerife, 1957)

 

 

2 poemas de CON PERMISO DEL CIELO 

 

 





oh señor omnipotente

por qué contienes tu ira ciega

por qué reprimes las plagas

las pestes inmundas

sanando las pústulas

del pecado

                       

ahora

de qué moriremos

pues




FUSIÓN

 

allí donde la luz se abraza con su sombra

y el cielo se diluye entre las hayas

en aquella roca frente al universo

allí

contemplando el barranco

encontré la senda

marrón     verde     azul     blanca

la fronda que oculta el agua al firmamento

los lomos plateados de los riscos torrenteras

brezo     nube     cernícalo     piedra

aspiré y de repente se me abrió el pecho

quebraron las fronteras

mis raíces

principio y fin

latir

fundidas a la tierra

expandirme

un estallido

en el aire

infinito

dios

 yo




María Gutiérrez. Con permiso del cielo. 2026


 

                     (Fuente: Voces del extremo)