jueves, 27 de agosto de 2026

Jorge Isaías (Los Quirquinchos, Santa Fe, Argentina, 1946 - Rosario, Argentina, 2023)

 

 

 

 

 

DEUDAS

 
Los míos nunca entraron a tallar en las historias.
Destriparon terrones en absolutos junios con heladas,
y dieron hijos con penurias fijas a la dureza de esta tierra.
Hubo arados con gaviotas. Hubo lentas trilladoras
junto a las trenzas rubias de mis tías
y el torso desnudo de tanto cosechero.
El sol del verano hacía fintas mientras tanto en sus cabezas.
Debo el poema. Debo la sangre que no derramé
y el sudor que me he guardado
y la pena de ver llegar a mi padre en un septiembre
con sangre sin batallas.
Lo vi llegar herido, con los brazos como rotas alas
pero una furia hecha brasa en las pupilas.
Debo el poema a los colonos comprando el pan
en la bolsa blanca de arpillera.
El agrio tabaco en latas de té Tigre.
Las calvas cubiertas con gorras amarillas.
Antes estaba la cocina a leña, el techo de cinc bajo tormentas del invierno, el café y el mate recibiendo a la mañana.
El cuaderno con estampas era cuadrado y grande
y encerraba al mundo en sus cuarenta páginas.
Después la lluvia de abril complicó todo:
hubo historias que recuerdo
y otros amores que me olvido, sin quererlo.
Hubo un tren que me trajo de repente,
arrancándome de cuajo, como fruta verde de diciembre.
Debo aún toda la distancia que me pone cada vez más viejo,
y me entristece.
.
Poema de “Crónica gringa”, Ediciones La Cachimba, Rosario, 1976-1990.

(Fuente: Juan Carlos Moisés)
 

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