EULALIA
Soy Eulalia pero me llaman Rosa la Bruja,
hacía magia,
ayudaba a conquistar con una vela rosa
y a recuperar el amor con el hechizo de la madera
o con el embrujo de la luna,
aumentaba la pasión con los secretos marinos de los caracoles
que batía en la marmita de mis embrujos,
evitaba la nostalgia
con perlas de éter y polvo de estrella
y usaba el ajo macho contra los malos espíritus y contra la infidelidad;
utilizaba la loción de fruta verde para el dinero,
la amarilla para el oro
y la transparente para el sexo;
hacía limpias contra la mala suerte
con rosas hervidas y carbón de leña roja
mezclándolo todo con agua pura de lirios.
En mi consultorio de luna levantaba los ánimos,
alejaba las dudas y las malas patrañas,
adivinaba el futuro, el presente y el pasado
y hacía feliz a la gente con mis buenos presagios.
Con mi gato malo que se llamaba Sam
paseábamos todas las noches en la moto colorada de mi risa
tirando tarros contra las paredes
para asustar a los desvelados
y hacerle propaganda al negocio.
Desde que me dijeron que las brujas no existen,
vendo biblias.
En: Antología de la poesía colombiana (1997)
Selección y prólogo de Rogelio Echavarría
Bogotá: Panamericana Editorial, 2011, pp. 654-655
(Fuente: Óscar Limache)
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