LAMENTO POR EL SUR
.
La luna roja, el viento, tu color
de mujer del Norte, la llanura de nieve...
Mi corazón está ya en estas praderas,
en estas aguas anubladas por la niebla.
He olvidado el mar, la grave
caracola que soplan los pastores sicilianos,
las cantilenas de los carros a lo largo
de los caminos
donde el algarrobo tiembla en el humo
de los rastrojos,
he olvidado el paso de las garzas
y las grullas
en el aire de las verdes altiplanicies
por las tierras y los ríos de Lombardía.
Pero el hombre grita en cualquier parte
la suerte de una patria.
Ya nadie me llevará al sur.
Oh, el Sur está cansado de arrastrar muertos
a la orilla de las ciénagas de malaria,
está cansado de soledad, cansado
de cadenas,
está cansado en su boca
de las blasfemias de todas las razas
que han gritado muerte con el eco
de sus pozos,
que han bebido la sangre de su corazón.
Por eso sus hijos vuelven a los montes,
sujetan los caballos bajo mantas
de estrellas,
comen flores de acacia a lo largo
de las pistas
nuevamente rojas, aún rojas, aún rojas.
Ya nadie me llevará al Sur .
Y esta tarde cargada de invierno
es aún nuestra, y aquí te repito
mi absurdo contrapunto
de dulzuras y furores,
un lamento de amor sin amor.
.
De: «𝘈𝘨𝘶𝘢𝘴 𝘺 𝘵𝘪𝘦𝘳𝘳𝘢𝘴» (1930)
.
(Traducción: Carlo Fabretti)
.
(Fuente: Grover Gpnzález Gallardo Poesía)
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