Mi edad es esta guerra
que llaman tercera
soledad entre pólvora derramada
sin sentido eso de cambiar
el odio que no pudimos remediar
de tres
número indivisible
como propuso el catolicismo
entre padre hijo y espíritu
esta guerra caliente ahora
al menos abandonó
su hipocresía de cine
su parte feroz y conspirativa
soy un viejo más
que tropieza con la alfombra
y se salva porque sí
soy la sombra de un bombardeo
trágico e indispensable
busco orden entre decretos
que no hace más
que hundirnos
vuelvo con lo mismo:
LA VEJEZ ES UNA ISLA DESIERTA
y yo habitante parido en el abandono
refloto sobre esta cabecera de playa
combate entre la caricia de mi madre
ni el amor ni el espanto
esta guerra de tercera edad
se configura y establece:
una bala más y es toda la derrota.
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