DE TRANSICIONES Y DECEPCIONES
|
E |
so que llaman transición española es un cristal
que se estudió en las facultades de políticas
y que, jóvenes generaciones, más tarde, reventaron.
Un traje del emperador, un constructo de miel
una pompa de jabón, una flor en la cloaca.
Eso que llaman transición española es
la suma de quienes dejaron de latir
perdieron un ojo, fueron enterrados en vida
fueron físicamente doblegados.
La suma de quienes sobrevivimos
con la boca seca y la tensión en las escápulas
con la necesidad de agruparnos constantemente
para consolar y refundar.
Un inmenso magma, cuerpos y alientos
eternos perdedores de una causa invencible
a contracorriente, poniendo la enésima mejilla
dejando jirones en horas laborables
para cambiar un país desde abajo
el que nos negaban desde arriba.
En medio, algunos soñamos
una farmacia libre de sus ataduras rancias
un profesionalismo nuevo
una farmacia vinculada a una demanda
social, científica, ontológica
cimentada en el medicamento
que trabaja para sus pacientes
y no para sus cuentas corrientes.
Una farmacia vinculada con éxito
al sistema sanitario público
como nórdicos y anglosajones.
Parecía posible, parecía justo, parecía necesario.
Sin embargo
lo tenían claro los dueños del cotarro
los que parten la pana. Había eslabones
de acero indestructible, el lucro de sus hijos
una lampedusiana permanencia
sus colegios, sus cooperativas, sus academias
sus facultades de farmacia cooptadas
soldadesca, oligarquías, continuidad
maquinarias para hablar sin descanso
de la atención farmacéutica y, así
no ponerla nunca en práctica.
En medio, algunos de nosotros
construimos una farmacia hospitalaria
para un nuevo siglo, allí donde pudimos
donde nos dieron cucharada los pioneros
a pesar de iluminados ególatras
simples sinvergüenzas
corruptos que extrajeron jugos
a pesar de acomodados y temerosos, una masa
de abstracción social aspiracionista
a pesar de la industria farmacéutica.
Una farmacia hospitalaria posible entre tanta miles.
Bernardo Santos. Farmacia hospitalaria. La Imprenta, 2026
(Fuente: Voces del extremo)

No hay comentarios:
Publicar un comentario