jueves, 13 de agosto de 2026

Alejandra Cortina Cué (Madrid, 2006)

 

 

Mi pecado entró disfrazado de cautela.
No se anunció con fuego ni decreto.
Se filtró.
Ablandó la médula
y aprendió mi nombre antes de que yo aprendiera su hambre.
Me pudrió despacio, con ternura,
hasta que mis huesos dejaron de ser estructura
y se volvieron depósito.
 
Avaritia non satiatur
 
La avaricia nunca se sacia.
Yo tampoco.
 
Aprendí pronto a no esperar.
La esperanza gasta sin pruebas.
Entendí que todo lo que recibo
debo guardarlo, por defensa.
 
Todo lo que recibo, lo acumulo.
Todo lo que toco, lo mido.
Todo lo que amo, lo inventario.


(Fuente: En Amor Arte)

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