Me paseo por ahí con ideas contradictorias. Premoniciones
de soldados de la pingüe evidencia.
Los rescates marean. La propiedad engaña.
Acá es donde aparece la menstruación.
¡Vengan a mí, desnudos submarinos! Donde lleva
esta historia, la belleza no es refinamiento.
El pasado lo vio con claridad: puerta negra, dos tragaluces.
Quería más y menos a la vez.
El silencio no enjaula, ni siquiera
cuando elegís estar solo.
Cuando se acaba el día con esos esqueletos
que alguna vez nos publicaron.
Las ventanas francesas son harto periodísticas. La metáfora
es cosa de moléculas. Y con la revuelta no se juega.
La nevada pedía que entendieran sus claves más profundas.
Una erección esperadísima por el Espíritu Santo.
En algún lado, dentro del colmillo de la lluvia.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
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