Centrar la visión
requiere un equilibrio.
Mi ojo derecho perdió su humor
y no enfoco bien.
Después de la cirugía,
mi ojo izquierdo quedó sin apoyo
en el otro lado del eje.
A lo lejos las plantas
se desdibujan,
hacia abajo las baldosas
parecen moverse.
Es transitorio, me alientan.
Con un ojo solo se podría seguir
pero mi ojo turbio
me dice que insista con él
que el deterioro es un misterio
que la debilidad es una entrega,
una rendición.
Un amigo de cuando vivía en otro país
se sacaba los lentes por costumbre
frente al paisaje nevado
y contaba que veía maravillas.
La luz como una materia
vaciándose a baldes
sobre las cosas.
(Fuente: En Amor Arte)
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