DEJA QUE CREZCA EL FUEGO
Deja que crezca el fuego aquí en la frente
Y que sobre este polvo del camino
Siga su andar la planta penitente.
Aquí estuvo y pasó lo peregrino.
En todas estas cosas puede verse
Que unas son levadura y otras vino.
Si ahora mi mosto empieza a removerse
Deja que vibre mi canción de hierba
Y arda un instante lo que va a perderse.
Mientras lo grande su quietud conserva
Que alce la brizna su temblor creciente
Y acoja a la belleza que la enerva.
Mientras la pulsación esté latente
Que abra la flor su gloria pasajera
Y no se vuelva muda la simiente.
Deja que el tiempo se deslice y pase,
Aunque con su guijarro abra una herida,
Que nos espere todo lo que yace
Y que siga quemándonos la vida.
VAN LOS NIÑOS DESCALZOS
Bajo las golondrinas van los niños descalzos:
Son un presagio breve en medio de la tarde.
Alto camino de olas se pierde en el espacio,
Hay un rastro de sombra…
Despedazando el viento van los niños descalzos,
(Cómo pesa la tarde,
Y cómo pesa el frío
De esos pies).
Posiblemente cerca esté ardiendo un crepúsculo,
Pero no puede verse,
Porque sobre los párpados
Se agolpan las miradas oscuras de los niños,
Con su carga de sales,
Con su cristal quebrado,
Y el contacto ardoroso de su llanto encendido.
Arriba crece el canto de todas las bandadas,
Pero no puede asirse,
Porque sobre las manos
Se sienten muchas manos que van hacia la tierra.
Son dedos de los niños con afán de raíces,
Es el barro sombrío,
Lo gris, lo silencioso,
Lo que aprisiona el miedo,
Caracolas alzando mareas de tristeza.
Bajo las golondrinas corre un tropel de voces,
Y de manos heridas, y de pies sobre el lodo.
Van los niños descalzos…
¡Ah, tambor por qué suenas!
Van los niños descalzos…
¡Ah, clarín por qué cantas!
Por qué pregonan gloria, por qué hablan de futuro?
Por los niños descalzos,
Por los niños desnudos,
No veo la mañana ni puedo oír la aurora.
Cuando no hay esperanza se ha perdido el camino,
Cuando un pueblo desangra las bocas de los niños
Mancha sus propias huellas
Y mata su destino.
Van los niños descalzos
¡Cómo tiembla el sendero!
Van regando la sombra con su alquimia de juegos.
Arriba pasan siempre las mismas golondrinas,
No hay un pájaro nuevo que nos anuncie el alba,
Y allí sobre la tierra donde pasan los niños
Sólo queda,
Tendida,
La cicatriz del día.
TIEMPO DE RECORDAR
Tiempo de recordar: Arena ardida
de nuestro tiempo actual en que se siente
el flujo de la onda ya perdida.
Agua de ayer que besa luz presente,
mar que nos va siguiendo en cada paso
y llega al hoy y está a la vez ausente.
Vino que se versó del antiguo vaso,
que en un instánte viene a recogerse
y a madurarse bajo un nuevo ocaso.
Ángel de un alba que hoy no puede verse,
que se apagó en infierno o paraíso
y en nuestro tiempo actual vuelve a encenderse.
(Fuente: Henderson Espinosa)
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