Únanse
Únanse
Únanse los locos
Amense los unos a los otros
Construyan por su cuenta
las familias amorosas
que les fueron negadas.
Amense no por temor a la soledad,
sino por desprecio al odio
Abracen a los otros locos
como si a sí mismos se abrazaran
Sostengan con cuentos y canciones
la memoria,
nárrense con ternura
pero con responsabilidad
el terror que le dio cuerpo
a sus tristezas, no por saborear
la fruta amarga del rencor,
más apenas para no convertir
el propio horror en tristeza ajena.
Únanse los locos.
Construyan sus ciudades,
sus casas en árboles,
sus bibliotecas.
Levanten santuarios para su locura.
Erijan templos en honor al Dios
del Delirio, que todo lo ve,
y que todo lo puede.
Amense como jamás les han amado
Amense con la imaginación,
con amor que nunca vieron,
porque el amor es intuitivo.
Protejanse entre locos,
los locos sean la carne
que rodea al corazón debilitado.
Tenganse piedad,
tenganse paciencia,
tenganse, tenganse,
tenganse los locos.
Amense
que de tanto amar
puede uno perdonar lo que le falta,
la caricia negada,
la acusación de fragilidad,
la pesadilla de la memoria.
Denle los locos una oportunidad
a la fe con la que sus maestras pobres
les mostraron el mundo.
Cuiden a otros locos como ustedes,
ofrezcanles los ojos,
las manos,
las orejas,
la cama,
la casa,
un lugar en la mesa,
los mejores cubiertos,
un colchón en el suelo.
Amense como locos,
los locos, como si fueran
a morir mañana
O mejor aún,
como si por fin mañana
pudiéramos los locos
comenzar a vivir.
(Fuente: En Amor Arte)
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