habitación de soltera xiii: pensar
独身女人的卧室 13: 想
todo mi tiempo libre es para pensar
de una forma concreta: paseando entre cuatro paredes
me sumerjo en la experiencia
cambio el verbo «pasar» por «obtener»
tejo alucinaciones con los retales
de cosas que no pasaron
pienso en lo que no puedo
en lo que no me atrevo a decirte
en las leyes subterráneas
que miran impotentes & pienso
en la red & en la flecha en cómo
erraron el tiro
dejemos que vayan libres
quiero pedir la visa para mudarme
al reino de las cosas ideales aunque
me preocupa la sobrepoblación &
tú al final no te mudaste conmigo
Traducción de Munir Hachemi
Yi Lei (Tianjin, 1951 – Islandia, 2018). Hija de un obrero de la metalurgia y una costurera, Yi Lei se convertiría a finales de los ochenta en una de las figuras más importantes de la poesía china contemporánea. Creció en un edificio de trabajadores, en «un apartamento de ladrillo en el que vivíamos, en poco espacio, varias familias». Recibió su formación literaria de su tío, un empleado de una farmacéutica obsesionado con la literatura.
En 1966, a los quince años, durante la Revolución Cultural, su educación formal quedó detenida y la enviaron al campo. Allí se convirtió en periodista para el Ejército de Liberación. Hizo, entre otras cosas, radio. Después de la Revolución Cultural, cuando se reinstauró el sistema académico, estudió Escritura Creativa en la academia Lu Xun y Literatura China en la Universidad de Pekín. En 1991 se mudó a Moscú, donde pasó once años. Murió en 2018, durante un viaje a Islandia.
En 1987 publicó «habitación de soltera»., que fue un acontecimiento tectónico en el mundo literario chino, una pieza ambiciosa en la que un yo poético femenino habla de intimidad y de deseo con una voz propia y fuerte, sirviéndose de una forma que se aproxima a lo coloquial. Todo esto en un momento histórico en el que, en China, no era legal la convivencia fuera del matrimonio. Consta de catorce partes hiladas por un mantra: «& / tú al final no te mudaste conmigo».
«Habitación de soltera» recibió duras críticas del establishment literario y cultural chino. De hecho, el número de Literatura del Pueblo en que fue publicado fue secuestrado y destruido.
Nada de eso impidió que se convirtiera en un himno para les jóvenes poetas de finales de los ochenta. Hoy, el poema ha obtenido amplio reconocimiento y ha sido vertido a varias lenguas. La propia Yi Lei señaló, en vida, su voluntad de que el «tú» literario de la letanía del último verso de cada parte no se tradujera, en las lenguas que flexionan en género, por un tú masculino. A pesar de que el poema surge de una historia de amor real de la poeta, late en él –la propia Yi Lei lo confirmó– la jerarquía del deseo mismo por encima del objeto deseado. Es el canto de una mujer que desea, no tanto un poema de amor sino un poema al deseo, incluso un poema que desea; salir de su habitación, o quedarse, o follar, o bailar, o gritar, o fumarse un cigarro.
El poema tiene ecos de la propia biografía de Yi Lei, cuyo prometido murió de leucemia. Además, la poeta y su mejor amiga convirtieron una oficina al fondo de un pasillo en una especie de cuartito bohemio donde ponían música, invitaban a amigues y bailaban (la pintura de arriba es «El baño turco», que tenían colgada en la pared). Eso le valió un aviso de un cuadro local del Partido, por cosas como bailar, llevar pantalones o dejarse el pelo largo. En 2017, un año antes de morir, dijo en una entrevista: «ese es el tiempo absurdo del que provengo, esas son la tristeza y la rabia que alimentan mi poesía». (Munir Hachemi)
(Fuente: flornueva.substack.com)

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