NOCHE
Ya han pasado dos horas
y la sangre aún sale de mi garganta.
La noche de primavera en ciernes...
con sus árboles que respiran en silencio
vacíos de gente.
De todos los lugares aquí
la lección de la primavera,
donde boddhisattvas han ofrecido cien millones de vidas
y los muchos budas han cruzado al Nirvana.
He resuelto y decidido
que moriré en cualquier momento,
invisible esta noche a cualquier alma
me llevaré a mi mismo de la mano.
Y aún así, cuando la tibia
sangre nueva chorrea
la temo, indistinta... blanca.
SIN DEJARME VENCER POR LA LLUVIA
Sin dejarme vencer por la lluvia,
Sin dejarme vencer por el viento,
Sin dejarme vencer ni por la nieve ni por el calor del verano,
Con un cuerpo fuerte,
Y sin deseos,
Sin sentir nunca rencor,
Siempre con una sonrisa tranquila,
Cada día comer un poco de miso,
Cuatro bolas de arroz integral y un poco de verdura,
Sin dejar que nada sea
Para mi propio provecho,
Comprender a través de la correcta observación,
Y no olvidarlo,
En el bosquecillo de pinos que hay en el campo
Vivo en una pequeña cabaña con techo de paja
Si en el Este hay un niño enfermo
Voy allí y le cuido,
Si en el Oeste hay una madre cansada
Voy allí y cargo por ella el fardo de arroz,
Si en el Sur hay una persona que parece estar a punto de morir
Voy allí y le digo que no hace falta temer nada,
Si en el Norte hay una pelea o pleito
Les diré que como es algo trivial lo dejen
En tiempos de sequía derramar lagrimas
En el verano frío andar nervioso
Que todos me llamen marioneta inútil
Sin que nadie me halague
Sin que me cause ningún sufrimiento
Es en esto
En lo que me que yo me quiero convertir.
Alabado sea el Bodhisattva de la vía infinita
Alabado sea el Bodhisattva de la vía superior
Alabado sea el Buda Taho de todos los tesoros
Alabado sea el Sutra del Loto
Alabado sea el Buda Shakyamuni
Alabado sea el Bodhisattva de la vía de la pureza
Alabado sea el Bodhisattva de la vía del gozo
CELOSO DEL AMANECER
El cielo al amanecer está presto a derretir
el puro zafiro de un planeta con anillo
que chispotea, que refulge con noble luz
reuniendo la esencia de la nieve y el manganeso.
Hace sólo un momento las estrellas, extrañamente claras
proyectaban un río de azules parpadeos
a la pura profundidad del agua
en aquel firmamento de hielo
donde las olas crecían somnolientas
y el camino de vuelta, más allá, las seguía por la costa.
Ha llegado el segador
y me dice, aquí y ahora,
“Resulta que es perfectamente redondo
y tiene anillos, y siete lunas,
pero recuerda, está muerto, seco y muerto,
ve y compruébalo si no me crees!”
Pero no hay palabras que cambien mi deseo,
mi voluntad nacida del amor,
mi decisión de contemplar excéntrico
este exquisito amanecer.
Mi voluntad es firme, por encima de todo,
y aún sumergida en la más profunda perdición
… las cien capas y los enebros escarchados
dibujando en este instante
sábanas de un mar azul y antiguo…
Las estrellas aletean por vez última
como una especie de ave en extinción.
(Fuente: Henderson Espinosa)
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