No
leo a Ovidio
en cuanto
lo que se dice
de Ovidio.
Dísticos
como frágil
herencia elegíaca,
meros pretextos.
Finjo
la analogía,
la sospecha,
el derrumbe,
la canalla suposición,
la fecunda viuda
del volver a ellas.
Incrimino
mis ojos,
hago piel
un sentido contario;
imperiales
fueron Propercio,
Virgilio
y Horacio,
las punitivas leyes
contra el adulterio,
la decaída severidad,
l'ansia dell'esplorazione,
i segreti della propia anima.
Me llamaré
a repudio:
aquella acusación
del padre que no lo era
y del hijo
deliberado
en su silencio;
no me leeré
manuscrito
a su cupido
pleno
a las puertas de palacio
sensorial
mañanero.
- Inédito
No hay comentarios:
Publicar un comentario