RECADOS
11
A quien es.
A quien soy.
No lo dejan ser.
Mas
Arado el corazón
como Cartago.
El sueño
sigue ardiendo.
Oh, Marcia.
El amor
que atraviesa los siglos
está poblado de cantos.
12
Regresa Marcia.
Los días
tierra de amargas hierbas.
Y en las noches
el vino con especias,
trae sueños
que se repiten
como las lluvias de diciembre.
¿Deberé pensar
en un soplo de los dioses?
Oh, Marcia.
Mi corazón
es una tea en llamas.
Por qué
tienes que partir
como las aves.
Como ellas
te haces lejana.
13
Quién
desata los nudos.
Quién
en el ahora,
tiene en su mano
la hoja verde
y su ceniza.
Acaso el sueño
es la luz
de un Dios sin nombre.
Alta
es su palabra.
Los renglones torcídos
nuestras voces.
Ah.
Tu boca encienda.
Quien
sin ayer ni mañana,
mira
la rosa viva,
y su yerta ceniza.
14
Lo dice Roma.
No habrá
indulgencia en la espada.
Escarmiento
a quien mire
más allá de su sombra.
Ay,
de quien
siga los pasos de Espartaco.
Vía Apia.
Vía Cruces.
Oh, Marcia.
El sueño más grande
es no tener cadenas.
15.
Grito del sur.
Blancos pañuelos.
Amargo
como las aguas del Tirreno
el venidero día.
Las altas nieves
del dolor.
El cuerpo
pozo de tormento.
A cara o cruz
por un sueño.
Oh, Marcia.
Algo en mi corazón
se hiela como los trigales.
El precio
de todo
fue todo
16
Cómo callar.
Sopla el tramontano
entre los pinos.
Y aviva
las brasas de los sueños.
Oh, Marcia.
No sea en vano
el llamado de los horizontes.
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