lunes, 22 de junio de 2026

Eduardo Milán (Uruguay, 1952)

 

 

 

 

 

LA MEMORIA ES UNA LLAMA...

 

La memoria es una llama
que habita la casa de uno,
dos, tres, los que quieras
que habiten tu casa interna.
Hay dos casas: una interna
y una externa, esta última
es la fachada que detiene los ojos
y la lluvia. Es una llama encendida
que no se apaga. Puede no dejarte vivir.
Dentro de ti es alimento no siempre en buen estado.
Fuera es una fogata. Cuando la memoria sale
en general sale mal: prende fuego en los pinos,
en los techos, en la antenas, y, si hay azoteas,
ahí. En la cordillera está en calma,
impávida la llama,
su memoria ceremonial sumida en sí misma.
Cuando sale bien incendia lo incendiable
la presencia de la llama y su ausencia,
ambas fundidas en una, fulgurante
memoria de lo que no se cumplió.
 

(Fuente: Daniel Freidemberg) 

Víctor Coral Cordero (Lima, Perú, 1968)

 

 

 

TRES OBJETOS, TRES POEMAS

 
𝗨𝗻 𝗯𝗿𝗮𝗾𝘂𝗲
 
Todo empieza con una mesa y acaba
con una perspectiva asesinada: mantel
rojo, una mandolina, una carta, un anteojo,
los rayos del sol son ahora rayones, grafitis
desmañados rodeando todo. El fondo
de escalones y tapices se cierne sobre
la imagen principal, y al mismo tiempo
acoge y determina su ámbito.
Anne Carson dijo que quieres usurpar
por completo el objeto; el orden falso,
la perspectiva adulona de lo mediano
no te sirven para nada, Braque, buscas
el objeto auténtico, pleno. Ahí radica
tu maravilla, tu fulgor; ahí también
tu rigurosa y brillante derrota. 
 
 
𝗖𝗿á𝘁𝗲𝗿𝗮
 
Una gorgona en cada voluta,
los colores de siempre: negro,
marrón, ocre Y tu sobria belleza
a dos puntos de ser hosca.
¿Acercaré mis labios a tu borde
para aspirar el perfume
del negro vino del ayer?
Crátera, tu volumen, tu patencia
es el mejor disfraz: tu escape feliz.
 
 
𝗧𝗼𝗺𝗮 𝘂𝗻 𝗴𝘂𝗶𝗷𝗮𝗿𝗿𝗼
 
Una canción también es un objeto;
cambia a lo largo del tiempo, pero
no en lo esencial. De su núcleo
sonoro se desprenden sentidos
como las raíces de un árbol surgen
del tronco; con frecuencia untamos
sus notas, sus melismas, con agrios
y quedos recuerdos –a veces con
fogonazos de una infancia feliz…
Sí, toma un guijarro (mejor al ritmo
de la voz de Greg Lake) y sopésalo,
ausculta su textura, redúcelo a fina
arena si deseas. Nada podrá parar
su viaje casi eterno de la imagen
al sonido; es decir, a la memoria.
¿Qué objeto es más real entonces:
el basto guijarro o la bella canción?
 

 

(Fuente: Lab De Poesía) 

Rubén Vedovaldi (Rosario, 1964)

 

 

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ACCIDENTES INCIDENTALES 

 

Muchos autos y motos mueren en accidentes de hombres
Dicen accidente de auto o moto
pero es de hombres 
 
Muchos aviones o barcos mueren en accidentes de hombres,
Dicen accidente aéreo o accidente de avión
o marítimo
pero es de humanos
 
Los hombres son capaces de apuñalar a otro
y echarle la culpa al puñal
 
Los poetas morimos de accidentes prosódicos u ortográficos
pero la culpa no es de los poetas
es del lenguaje
.
 

Liliana Ancalao (Comodoro Rivadavia, Chubut, 1961)

 

 

yo he visto a los chulengos


.
yo he visto a los chulengos en manada
iluminados por la luna
cuando aparecen ellos
el invierno se entrega
cubierto de pelusas y de lana
he visto el aire estremecido entre sus ancas tibias
y a la libertad y a la ternura
galopando con ellos
sueltas
por la tierra
he visto creo
más de lo que merezco:
he visto a los chulengos desde lejos
yo presiento que he de andar más todavía
quién sabe cuánto
hasta vencer el miedo de acercarme hasta ellos
para medirme en sus ojos tan profundos de espacio
y aceptar el milagro de un silencio de nieve
que desprenda la costra los últimos abrojos
si resisto es posible que me permitan ellos
sumergirme en sus ojos ingenuos infinitos
estaquearme un instante
en el centro del tiempo
ser la libertad ser la ternura
galopando con ellos
sueltos
por la tierra
 

(Fuente: Sabrina Barrego) 

Ralph W. Emerson (Boston, Estados Unidos, 1803-Concord, Estados Unidos, 1882)

 

 

 

 

 
 
Todas las cosas, infatigablemente,
sueñan con escribir su propia historia.
Sigue la sombra al guijarro y al planeta,
la roca desprendida garabatea en la montaña,
el río seco deja su cauce en la tierra,
el animal sus huesos, el helecho y el pez
su modesto epitafio en el carbón,
la gota que cae
esculpe en la arena y en la piedra,
ni el más leve pie
posa sobre las losas del camino
sin que deje constancia de su paso.
Toda acción del hombre
mancha de nuevo un papel nunca en blanco,
el aire está lleno de voces que nos llaman,
el cielo de señales que miramos sin ver,
todo en la tierra
es memoria que quiere ser palabra,
no hay ceniza en el viento,
caminante en la noche,
fugaz estela bajo la solitaria luna,
moneda sin valor, árbol sin hojas,
que no cuente una historia
a quien sepa mirar,
a quien sepa escuchar.
 

(Fuente: José Luis García Martín) 

Sheema Kalbasi (شیما کلباسی‎‎, Teherán, Irán, 1972)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y personas sonriendo 

 

NADA

 

Nada es todo lo que soy,
Nada que colma a la nada,
Cerrando las puertas,
Abriendo una anexa hacia un espacio vacío,
Nada surge salvo otra guerra.
 
Las bombas, luces que ciegan y Damasco,
Ardiendo después de Teherán. Hermanas que gritan desesperadas,
Hermanos indecisos ante las armas de los infieles. No ocurre nada,
Pero los niños mueren, y los periodistas filman a contrarreloj.
 
Nada viene después de la nada salvo yo,
Me arrodillo, lloro por nada,
y aun así los estorninos no arden mientras vuelan.
 
No pasa nada. Camino por Central Park,
Prácticamente nada, y la zona de exclusión aérea es
Sólo nada, pero la garganta se desliza sobre la garganta,
Las balas salen disparadas y gotea la sangre. Aquí no pasa nada,
Pero escribo para evitar que la nada colme a la nada. 
 
 
______________________
en "Echos in Exile", P.R.A Publishing, Augusta, 2006. Trad. del farsi al inglés de la propia autora. Versión del inglés al castellano, Jonio González. En la imagen, Sheema Kalbasi (شیما کلباسی‎‎, Teherán, 1972 / Instagram) 
 
 

NOTHING

 

Nothing is all I am,
Nothing overloading nothing,
Closing the doors,
Opening an extra into an empty space,
Nothing ensues but a further war.
 
The bombs, lights that blind and Damascus,
Burning after Tehran. Sisters calling in despair,
Brothers ambivalent to the arms of infidels. Nothing happens,
But children die, and journalists are filming for a deadline.
 
Nothing comes after nothing but I,
Kneel, cry for nothing,
and still the shepherd birds do not burn in flight.
 
Nothing happens. I walk by the Central Park,
Next to nothing, and the no-fly zone is
Just nothing yet throat slides over throat,
Bullets shoot and blood drops. Here nothing happens
But I write to keep nothing from overloading nothing.

 

(Fuente: Jonio González) 

Marília Garcia (Río de Janeiro, 1979)

 

 

ELEGÍA,  DE EXPEDICIÓN: NEBULOSA 

 






[3. elegía ]


emmanuel hocquard define elegía

como un género poético

que expresa tristeza y melancolía

elegía” viene de elegos : canto de duelo

él diferencia entre elegía clásica

y la elegía inversa : en la clásica

el sujeto nostálgico excava en el pasado

en busca de elementos para poder lloriquear

el elegíaco inverso invoca la memoria

para traer algún elemento al presente

recoge fragmentos

intentar rehacer el pasado


interfiere en lo que encuentra proyectando hacia adelante (futuro)


también excava en la memoria

pero quiere encontrar pedazos de frases de palabras

de enunciados

para escribir un canto de duelo

parte del pasado y comienza a tomar notas

hasta que de pronto encuentra alguna cosa

que puede ser decisiva

¿sería posible excavando las raíces

transformar el pasado?


Según él la elegía es un género poético

y no una forma

y podemos usar la forma que queramos al hacer una elegía

por ejemplo una lista:


george perec escribió un libro llamado

je me souviens / me acuerdo

en que lista memorias:


me acuerdo…


me acuerdo…


me acuerdo...


al recordar algo

¿sería posible pegar en un mapa

dos días diferentes?


―――――――――――



[14. el sonido de las raíces ]



mi recorrido termina

el día en que conocí el trabajo

operación tutoia

de fernando piola


en 2007

piola propuso a la comisaría que queda en la calle tutoia

hacer un “trabajo paisajístico” en el jardín

sería un trabajo que duraría un periodo de varios meses

porque había que tratar el jardín plantar y esperar


piola quitó parte de las plantas del jardín de la comisaría

y plantó en su lugar semillas de especies

con hojas rojizas


a medida que las plantas fueron creciendo y saliendo de la tierra

las hojas fueron apareciendo:

y el contorno del edificio donde antiguamente funcionaba

el doi-codi fue quedando todo rojo

el edificio parecía sumergido en la sangre que había sido

derramada allí

piola hizo que el rojo pasara por la raíz


y después crecer y subir hasta salir a la luz del día


este trabajo es una especie de elegía inversa

porque obtienen sentido de la memoria

que pasa a formar parte del presente

y de lo que vemos


la memoria entra por los ojos y vemos


allí la elegía inversa no es apenas

un género poético

sino también político


cuando leí sobre este trabajo

decidí ir otra vez hasta la higuera de la calle tutoia

quería ver las hojas rojas del trabajo de piola


y pensar en los fantasmas de la higuera en medio del rojo


llegué allí y me quedé mirando hacia abajo

examinando las raíces del árbol

después me agaché pegué mi oído al suelo

y conseguí oír un ruido constante

un sonido sordo y continuo


¿sería el ruido del tiempo?


¿las raíces moviéndose lentamente

y rompiendo el asfalto?

las fibras ópticas cargando imágenes nombres

de desaparecidos audios archivos


fibras de vidrio transportando lenguaje


durante un tiempo

me quedé con el oído pegado al suelo

prestando atención

hasta que vi un amigo mío

el músico gabriel xavier

viniendo en mi dirección


no sé por qué estaba pasando por ahí

en ese momento


lo saludé rápidamente

pero continué como estaba

escuchando ese ruido sordo


entonces

gabriel se acercó

se agachó junto a mí con un micrófono

que pegó al suelo y usó para grabar el sonido

nos quedamos allí parados escuchando


hasta que sentimos que el suelo se estremecía


en ese momento oí

una voz susurrando una frase

una única frase rítmica

y cerré los ojos para estar segura


[fragmentos de ENTONCES BAJAMOS HACIA EL CENTRO DE LA TIERRA]




Marília Garcia

Expedición: Nebulosa


Traducción y prólogo de Aníbal Cristobo


Kriller71 ediciones


                 (Fuente: Papeles de Pablo Müller)

 

Alberto Laiseca (Rosario, 1941 - Buenos Aires, 2016)

 

 

Alberto Laiseca - Pequeño gorrión 

 

Pequeño gorrión

 

Mi amada no conoce jaulas;
va y vuelve cuando se le ocurre.
No te cantaré cuando te hayas ido,
pequeño gorrión salvaje.
Te canto ahora que me amas.
 

(Fuente: Griselda García) 

Leopoldo María Panero (Madrid, 16 de junio de 1948 - Las Palmas de Gran Canaria, 5 de marzo de 2014)

 

 

«Glosa a un epitafio (Carta al padre)»

 




 
 
 
 
 
And fish to catch regeneration
SAMUEL BUTLER

Solos tú y yo, e irremediablemente
unidos por la muerte: torturados aún por
fantasmas que dejamos con torpeza
arañarnos el cuerpo y luchar por los despojos
del sudario, pero ambos muertos, y seguros
de nuestra muerte; dejando al espectro proseguir en vano
con el turbio negocio de los datos: mudo,
el cuerpo, ese impostor en el retrato, y los dos siguiendo
ese otro juego del alma que ya a nada responde,
que lucha con su sombra en el espejo-solos,
caídos frente a él y viendo
detrás del cristal la vida como lluvia, tras del cristal asombrados
por los demás, por aquellos Vous etes combien? que nos sobreviven
y dicen conocernos, y nos llaman
por nuestro nombre grotesco, ¡ah el sórdido, el
viscoso templo de lo humano! 
                                                Y sin embargo
solos los dos, y unidos por el frío
que apenas roza brillante envoltura
solos los dos en esta pausa
eterna del tiempo que nada sabe ni quiere, pero dura
como la piedra, solos los dos, y amándonos
sobre el lecho de la pausa, como se aman 
                                                                 los muertos
«amó», dijiste, autorizado por la muerte
porque sabías de ti como de una tercera persona
bebió dijiste, porque Dios estaba (Pound dixit)
en tu vaso de whiski
amo bebió, dijiste, pero ahora espera
¿espera? y en efecto la resurrección
desde un cristal inválido te avisa
que con armas nuestra muerte florece
                                                           para ti que sólo
sabías de la muerte. Aquí
¿debajo o por encima?
                                    de esta piedra
tú que doraste la sobrenatural dureza y el
dolor sobrenatural de los edificios desnudos
                                                                      ¿en qué perspectiva
–dime– acoger la muerte?
                                       en la mesa de disección
tú que danzaste
                           enloquecido en la plaza desierta
                                                                               tropezando
hiriéndote las manos en el trapecio del silencio
en pie contra las hojas muertas que
se adherían a tu cuerpo, y contra la hiedra que tapaba
obsesivamente tu boca hinchada de borracho,
                                                                         danzas, danzaste
sin espacio, caído, pero
no quiero errar en la mitología
de ese nombre del padre que a todos nos falta,
porque somos tan sólo hermanos de una invasión de lo imposible
y tus pasos repiten el eco de los míos en un largo
corredor donde
                        retrocedo infatigable, sin
jamás moverme
                         ¡ah los hermanos, los hermanos invisibles que florecen,
en el Terror! ¡Ah los hermanos, los hermanos que se defienden
inútilmente de la luz del mundo con las manos,
que se guardan del mundo por el Miedo, y cultivan en la sombra
de su huerto nefasto la amenaza de lo eterno, en
el ruin mundo de los vivos! ¡Ah los hermanos,
                                                                           y el ave,
el ave que vuela sobre el mundo en llamas, diciendo sólo
a los mortales que se agitan debajo, diciendo
sólo: ABISMO, ABISMO!
                                           Abismo, sí, tibia guarida
de nuestro amor de hermanos, padre.
                                                          ¡Pero tan solos!
¡Tan solos! Fantasmas que hace visible la hiedra
–como hiedramerlín como niñadecabezacortada como
mujermurciélago la niña que ya es árbol–
                                                                 crecen hojas
en la foto, y un florecer te arranca
de los labios caníbales de nuestra madre Muerte, madre
de nuestro rezo
florecen los muertos florecen
unidos acaso por el sudor helado
muerto de muchas cabezas hambrientas de los vivos
te esperamos ave, ave nacida
de la cabeza que explotó al crepúsculo
ave dibujada en la piedra y llena
de lo posible de la dulzura, de su sabor
ajeno que es más que la vida, de su crueldad
que es más que la vida
                                    ¡ira
de la piedra, ira que a la realidad insulta,
                                                              que apalea
a la cabaña torpe de la mentira con verbos
que no son, resplandecen, ira
suprema de lo mudo!
                                 (te esperamos
en la delgada orilla de lo que cae, en el prado
nocturno que atraviesan lentos
los elefantes
                     percibís el frío
                                             la
                                             conspiración de las algas,
                                             gelatina, escamas, mano
que sobresale de la tumba
manos que surgen de la tierra como tallos
surcos arados por la muerte,
cabezas de ahorcados que echan flor:
                                                      decapitados que dialogan
a la luz decreciente de las velas,
                                                 ¡oh quién nos traerá la rima
la música, el sonido que rompa la campana
de la asfixia, y el cristal borroso
de lo posible, la música del beso!
                               De ese beso, final, padre, en que desaparezcan
de un soplo nuestras sombras, para
asidos de ese metro imposible y feroz, quedarnos
a salvo de los hombres para siempre,
solos yo y tú mi amada
aquí, bajo esta piedra.




Fotografía original de Cèsar Malet



(Fuente: Descntexto)



 

Joaquín Giannuzzi (Buenos Aires, 1924 – Campo Quijano, Salta, 2004)

 

 

Joaquín Giannuzzi - Tres fotografías en el pasado 

 

 

Ni ángel ni rebelde 

 


No arriesgó nada
no practicó la irreverencia
no mordió el sexo del paraíso
no padeció la pesadilla de vivir
no aulló por falta de demonios en el vientre
no enturbió el agua de ninguna academia
no gozó la locura de la realidad
no destruyó su propia fisiología
no reveló lo insensato de la sensatez
no orinó ni escupió ni eyaculó fuera de foco
no hizo de la palabra la enemiga total
no metió ningún dedo en la llaga
de ninguna cosa hizo destino
no tuvo miedo de sí mismo
no metió mundo ni absoluto en sus venas
no arrulló entre sus brazos una bomba ni siquiera pacífica
no tuvo pensamiento ni ademanes ni colores militantes
no se encamó con el monstruo de sí mismo
no hizo del vacío una utopía
no amó ni para nacer ni para morir
no telefoneó al otro mundo, no arrojó
bocanadas de sangre sobre el orden y el lenguaje.
Fue correcto adecuado municipal y obvio
o sea una buena persona en el peor sentido de la palabra.
 
 
Del muro de Gustavo Grosso
 

(Fuente: Cecilia POntorno) 

Clementina Suárez (Honduras, 12 de mayo de 1902 - 1991)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

COMBATE 

 

Yo soy un poeta,
un ejército de poetas.
Y hoy quiero escribir un poema,
un poema silbatos
un poema fusiles.
Para pegarlos en las puertas,
en las celdas de las prisiones
en los muros de las escuelas.
 
Hoy quiero construir y destruir,
levantar en andamios la esperanza.
Despertar al niño,
arcángel de las espadas,
ser relámpago, trueno,
con estatura de héroe
para talar, arrasar,
las podridas raíces de mi pueblo.
 
 
— Clementina Suárez (12 de mayo de 1902 - 1991), fue una poeta hondureña. La primera mujer de Honduras en publicar un libro de poesía.
 

(Fuente: Oficio de Poeta) 

Claudio Rodríguez (Zamora, España, 30 de enero de 1934 - Madrid, 22 de julio de 1999)

 

 

Lo que no es sueño

Déjame que te hable en esta hora 
de dolor con alegres 
palabras. Ya se sabe 
que el escorpión, la sanguijuela, el piojo, 
curan a veces. Pero tú oye, déjame 
decirte que, a pesar 
de tanta vida deplorable, sí, 
a pesar y aun ahora 
que estamos en derrota, nunca en doma, 
el dolor es la nube, 
la alegría, el espacio, 
el dolor es el huésped, 
la alegría, la casa. 
Que el dolor es la miel, 
símbolo de la muerte, y la alegría 
es agria, seca, nueva, 
lo único que tiene 
verdadero sentido. 
Déjame que con vieja 
sabiduría, diga: 
a pesar, a pesar 
de todos los pesares 
y aunque sea muy dolorosa y aunque 
sea a veces inmunda, siempre, siempre 
la más honda verdad es la alegría. 
La que de un río turbio 
hace aguas limpias, 
la que hace que te diga 
estas palabras tan indignas ahora, 
la que nos llega como 
llega la noche y llega la mañana, 
como llega a la orilla 
la ola:  irremediablemente.
 



(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)

 

Eunice Odio (Costa Rica, 1919-1974)

 

 

 

"Posesión en el sueño"

 


 
 
 
 
Ven
Amado

Te probaré con alegría.
Tú soñarás conmigo esta noche.

Tu cuerpo acabará
donde comience para mí
la hora de tu fertilidad y tu agonía;
y porque somos llenos de congoja
mi amor por ti ha nacido con tu pecho,
es que te amo en principio por tu boca.

Ven
Comeremos en el sitio de mi alma.

Antes que yo se te abrirá mi cuerpo
como mar despeñado y lleno
hasta el crepúsculo de peces.
Porque tú eres bello,
hermano mío,
eterno mío dulcísimo.

Tu cintura en que el día parpadea
llenando con su olor todas las cosas,
tu decisión de amar,
de súbito,
desembocando inesperado a mi alma,

Tu sexo matinal
en que descansa el borde del mundo
y se dilata.

Ven
Te probaré con alegría.

Manojo de lámparas será a mis pies tu voz.

Hablaremos de tu cuerpo
con alegría purísima,
como niños desvelados a cuyo salto
fue descubierto apenas, otro niño,
y desnudado su incipiente arribo,
y conocido en su futura edad, total, sin diámetro,
en su corriente genital más próxima,
sin cauce, en apretada soledad.

Ven
Te probaré con alegría.

Tú soñarás conmigo esta noche,
y anudarán aromas caídos nuestras bocas.

Te poblaré de alondras y semanas
eternamente oscuras y desnudas.
 
 

Eunice Odio, incluido en Altazor. Revista electrónica de literatura (1ª época, año 3, agosto 2021, Chile).

 

(Fuente: Asamblea de palabras) 

Edwin Andrés Rendón (Colombia, 1981)

 

 

Tratado de trastornos mentales (Colección Pippa Passes, 2026)

 

 

Edwin Andrés Rendón (Colombia). Profesor de literatura, poeta y directivo docente. Doctor en Educación, con Posdoctorado en Administración Educativa. Magíster, Especialista y Licenciado en Literatura. Su trayectoria ha estado vinculada a la enseñanza de la literatura, la educación para la paz y la construcción de propuestas pedagógicas desde el territorio.
En 2016 fue reconocido por el Ministerio de Educación Nacional de Colombia, en la Noche de la Excelencia, como uno de los mejores maestros de Lengua Castellana del país. En 2017, 2019 y 2023 recibió reconocimientos de la Secretaría de Educación de Antioquia por sus experiencias significativas. En 2018 obtuvo el Premio Nacional al Docente BBVA. En 2023 fue distinguido por la Gobernación de Antioquia con la Medalla al Mérito Presbítero Miguel Giraldo Salazar, por su contribución excepcional a la educación. En 2024 fue finalista del Premio Educativo Nicanor Restrepo Santamaría.
Ha sido ganador, en varias ocasiones, de Estímulos del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia y del Ministerio de Cultura.
Entre sus libros se destacan: El poema es un camino a casa y otros poemas (2020), Informe sobre la belleza (2019), Cocuyos (2017) y Poética del territorio (2014). Algunos de sus textos han sido traducidos al inglés, francés, portugués, italiano, alemán, hebreo y rumano; su obra pedagógica y literaria ha sido presentada en ciudades como Medellín, Bogotá, Santiago de Chile, Nueva York, San Juan de Puerto Rico, San Salvador, Buenos Aires, Montevideo y Madrid, entre otras.

 

 

Cuando el silencio pisa hojas secas

¿Cómo explicar el peso de una brizna de hierba?
¿Cómo contar el tormento de una gota de rocío?

Pequeñas preocupaciones se convierten en monstruos,
el mundo se siente como papel de lija contra la piel.

La angustia es una ventana rota
por donde entra un frío cortante.

La lluvia cae como un griterío sobre el techo.
La gente duerme mientras yo desmenuzo el tiempo.

Escucho hojas secas aplastadas bajo la bota de Dios.

 

Realidades astilladas

La casa me devuelve cien cuartos distintos.
En el pasillo alguien dice mi nombre como si ya hubiera
                                                                                        muerto.

Los recuerdos se parten y de cada pedazo sale otro miedo,
camino por el cuarto y siento que piso dos lugares a la vez.
Mi rostro se apoya en el espejo y lo deja herido.

El pueblo mueve sus tejas como párpados nerviosos,
las casas repiten apellidos borrados.
Fantasmas de la razón maúllan en mi cabeza…

El amor golpea la ventana
con la misma mano del miedo.

 

El arte de escribir con guillotina

Junto los días con grietas
y con ellos cerceno la piel del poema.

Los recuerdos son máquinas de cortar,
la memoria espera el golpe…
Cada verso nace con un grito en la boca.

El poema cae al suelo,
pero sus palabras siguen moviéndose.

 

Tratado sobre el arte de caer

Soy el arquitecto de la torre desde donde caigo.
El día amanece con versos que no alcanzo a escribir.
La zozobra llega antes y me guarda el puesto.

Busco una salida
y termino en otro cuarto sin ventanas.
La ansiedad es un perro viejo y violento,
no necesita razón para morder.

Respiro como quien empuja una puerta cerrada por dentro.
La poesía es la navaja que todavía conservo.

 

 

 


EDWIN ANDRÉS RENDÓN
Tratado de trastornos mentales
Buenos Aires Poetry, 2026
68 pp.; 13,34 cm x 20,32 cm.
ISBN 9786316688514
Poesía Colombia

 

(Fuente: Buenos Aires Poetry)