CONFESIÓN
(Fuente: Óscar Limache)
(Fuente: Óscar Limache)
Una fotografía de Carlos Ayesta
(Fuente: Daniel Freidemberg)

II
(ropas)
la toalla donde dejo mi rostro
encontrarse con el tuyo anterior
sudor contra tu aroma
allá habrán de entenderse
como señales o distancias
marcadas en la ropa
para que existas
sea.
XCI
toda poesía es hostil al capitalismo
puede volverse seca y dura pero no
porque sea pobre sino
para no contribuir a la riqueza oficial
puede ser su manera de protestar de
volverse flaca ya que hay hambre
amarilla de sed y penosa
de puro dolor que hay puede ser que
en cambio abra los callejones del delirio y las bestias
canten atropellándose vivas de
furia de calor sin destino puede
ser que se niegue a sí misma como otra
manera de vencer a la muerte
así como se llora en los velorios
poetas de hoy
poetas de este tiempo
nos separaron de la grey no sé qué será de nosotros
conservadores comunistas apolíticos cuando
suceda lo que sucederá pero
toda poesía es hostil al capitalismo
Los poemas seleccionados pertenecen al libro “Cólera buey”, Editorial Seix Barral.
(Fuente: Aire nuestro)
(3)
Ya me es indiferente en qué lenguaje
no seré comprendida.
Marina Tsvietáieva
XXV.
mientras tanto espero
que palabras se decanten
sobre la hoja en blanco
y la escritura incesante
acabe este u otro poema
XXVI.
bajo las persianas
para no quemarme los ojos
cierro la puerta
para alejar a todo el mundo
leo poemas traducidos
para presuroso abandonarlos
XXVII.
mientras tanto observo
mi ánimo desmoronarse
mi alma partirse
en mil esquirlas
de vidrio y abandono
al modo de vasos
lanzados contra la pared
XXVIII.
un antiguo reloj
reposa en una mesilla
mientras espera su parada
los segundos marchan
a cámara lenta
cuando se detenga
mi corazón se partirá
y no sabrá adónde ir
XXIX.
la angustia habita
los rincones de la casa
huésped permanente
pero no convidada
lo oscuro avanza por un túnel
de la incertidumbre
a falta de un acto de voluntad
XXX.
lo que queda
tras el silencio
es el anhelo del viento
en la extensión del desierto
XXXI.
bajo la llanura
yace latente
un callado augurio
de dolor y pesadumbre
XXXII.
ese cuerpo abandonado
se ovilla con mantas
esperando que la noche
avance hacia la nada
XXXIII.
no hay nada por lo que seguir
no hay lucha ni huida
todo en el presente
tan solo rendición
sin armas ni firmas
XXXIV.
de dónde llega
esta inaudita calma
que se derrama
como un océano
sobre mí y mis horas
XXXV.
alejado de todos los seres
alejado del mundo
alejado de uno mismo
solo queda un desierto
sobre el que sopla
el viento ante la ausencia
XXXVI.
a veces las palabras
no acuden a la cita
el papel se deshace
en copos de nieve
la tinta se desploma
goteando en el suelo
Enrique Arias Beaskoetxea. inéditos
pintura japonesa sobre papel del siglo XVIII titulada "Hielo agrietado" por Maruyama Ōkyo.
(Fuente: Voces del extremo)
HIJOS DE LA ÉPOCA
Somos hijos de la época,
la época es política.
Todos tus asuntos, los nuestros, los vuestros,
asuntos diurnos, asuntos nocturnos,
son asuntos políticos.
Quieras o no quieras,
tus genes tienen un pasado político;
la piel, un tono político;
los ojos, un aspecto político.
Lo que dices tiene ecos
y lectura lo que callas,
de cualquier forma, políticos.
Hasta yendo por el bosque
son políticos tus pasos
sobre una base política.
Los poemas apolíticos son políticos también,
y arriba brilla la luna,
un objeto no lunático.
Ser o no ser, esa es la cuestión.
Qué cuestión, respóndeme, mi amor.
Una cuestión política.
No es necesario siquiera que seas un ser humano
para cobrar una importancia política.
Basta que seas petroleo,
forraje o materia reciclada.
O una mesa de debates sobre cuya forma
se discutió varios meses:
¿en cuál negociar sobre la vida y la muerte?
¿en una redonda o en una cuadrada?
Y mientras, ha muerto gente,
han muerto animales,
han ardido casas,
se han perdido campos de cultivo,
como en tiempos remotos,
y menos políticos.
Wislawa Szymborska
Poesía completa
Traducción de Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Katarzyna Moloniewicz
Visor
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)
El nombre del autor es lo primero que se pierde; con obediencia siguen luego el título, el argumento, el desenlace trágico, y la novela misma, que de pronto no recordás haber leído, ni siquiera la oíste mencionar, como si, uno por uno, los recuerdos que tenías hubieran decidido retirarse al hemisferio sur de tu cerebro, a un pueblito pesquero sin teléfonos. Hace ya mucho que te despediste de los nombres de las nueve musas, y que hizo la valija la ecuación cuadrática, e incluso ahora, mientras memorizás el orden de los planetas, hay algo más que se te está escapando, una flor típica, la dirección de un tío, la capital de algún país remoto. Lo que estás intentando recordar, sea lo que sea, no lo tenés en la punta de la lengua, tampoco está escondido en lo profundo de tu cuerpo. Se fue flotando por un río oscuro de la mitología, cuyo nombre empieza con la letra L, si la memoria no te engaña, a vos, que también vas rumbo al olvido, donde te encontrarás con otra gente que ya no sabe nadar ni andar en bicicleta. Por eso, en medio de la noche, te despertás para buscar la fecha de una batalla célebre en un libro. Y por eso la luna en la ventana parece haber salido de un poema de amor que alguna vez supiste de memoria.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib