lunes, 1 de junio de 2026

Tristán Solarte (Bocas del Toro, Panamá, 1 junio 1924–Ciudad de Panamá, 24 febrero 2019)

 

 

 




CONFESIÓN

(A la memoria de VICENTE HUIDOBRO)
 
 
Yo vi las esferas
yo toqué el 10 absoluto
y mis manos se mancharon de eternidad
El silencio me expatrió del mundo
ahora puedo escuchar a los muertos en la paz simétrica 
de los necrocomios 
 
Yo sé el volumen exacto de infierno que hay en cada tumba
y el porvenir de cada estrella
Los huracanes me consultan las fechas de los naufragios
y hay signos de hielo en mis labios
Conozco nombres y rostros que me callo entornando los párpados
Puedo decir la posición exacta de la tierra
y marcar las fronteras del espacio
o explicar cómo se le caen los arcoíris al sol
Sé cuál es el pecado mortal del mar y su castigo
En noches de oscuridad sin fin saco al viento mi fantasmómetro. 
 
Éste soy yo señoras y señores
Ahora despreciadme huid de mí
Crucificadme en el fondo de un río
Que yo renaceré al tercer día de vuestra muerte.
 
 
Voces y paisajes de vida y muerte (1950)
En: Selena Millares
Poesía centroamericana y puertorriqueña. Antología esencial (2013)
Madrid: Visor Libros, 2013, pp. 421-422 
Tristán Solarte, seudónimo de Guillermo Sánchez Borbón
 

(Fuente: Óscar Limache) 

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947 / Vive en San Juan, Argentina)

 

 

 

Todo poema
sospechoso es. 
 
O apariencia,
o extensión
o vacío.
 
Quien escribe,
y destaco la vulgaridad
del acto,
se va de ojos
y nalgas,
ya que la palabra
es vaporización
y entero capricho
que fomenta
la mano que borra
y el horizonte de placas.
 
Quien lee,
si es que lee,
no lee
o agita algo
que oscureció
o alegró
el aire
 
de su propio aire.
Quien lee
repasa la viejísima
voz de Babilonia,
pero no como un marfil
preciosamente regalado.
 
Lee la fluencia
que se desbarata
en el primer rengón
y brota
torcida en el segundo.
 
Y se olvida,
olvida lo sensible
y lo sucio pensado
como un incesto
de carne o nube.
 
Pero no.


- Inédito -
 

José Pulido (Venezuela, 1945)

 

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas, multitud y texto 

 

 

ALLANAMIENTOS



Policías alimentados
con crímenes
en nuestras impunes dictaduras
hacen allanamientos para robar
 
Una madre pare en su casa
niño a medio salir
los policías allanan ese hogar
entran a la habitación
ponen caras de que huele pésimo
 
policías, parturienta, niño
a punto de nacer
nunca citarán a Shakespeare
lo vivirán
por eso abuso del poema
y dejo caer ante las narices
de los policías
“Algo podrido hay en el reino de Dinamarca”.
 
Exigen a la madre
que entregue todo
ella solo atina a señalar
la mesita de noche
donde guarda unas sortijas
y unas aspirinas 
 
Los policías quieren esposar al niño
que todavía no nace por completo
tienen que esperar a que nazca y llore
para llevarlo secuestrado
 
Después, cuando ella pague el rescate
le entregarán un niño
de aspecto diferente
pero como los policías ejecutan
cantidad de allanamientos parecidos
confunden los niños
y las madres ya no tienen deseos
de discutir
 

Una fotografía de Carlos Ayesta  

Pablo Ananía (Rosario, 1942)

 

 

CRIPTOGRAMA

 

Donde la luz se vuelve avara y la conciencia
-por error, miedo o memoria- se confina sin
júbilo en libros propios… donde lo que fuera
su existir secreto es ahora solo imagen
sin sonido interior, todo aquello que se creyó
dominio de lo innombrable, se deshizo
con el tiempo. Lo que ayer se significaba
como un hilo ardiente que pretendía ser
lengua cáustica -el camino: notas lingüísticas,
criptogramas, invasión hasta el fondo de la cueva
del ser-, se transformó en manía decorativa.
El espacio de la cosa a la palabra es una jungla
fisurada por abismos: mente borrosa, mal escrita.
.....
 

(Fuente: Daniel Freidemberg) 

Daniel Quintero (Buenos Aires, 1957)

 

 

 

La democracia no puede gatillar por la espalda
ni fugar millones en tres meses
tampoco correrle fuego a medio país
ni meter al pueblo en fosas comunes
la democracia no puede
hundir sus propias naves
derramar la leche y las manzanas
ni pensar en distraer a los hambrientos
con carnavales filigranados
la democracia no puede
autoflagelarse
masturbarse en público
armar una antología de secretos
vendarse los ojos
echarse a dormir como si nada
por eso crea
una eficaz bolsa de colostomía
para que nadie advierta
que con el menor esfuerzo
está defecando.
 

José Pulido (Venezuela, 1945)

 

 

EL PRIMER PRINCIPIO

 


Suave bandada martirizada sin distancias
pájaros borrándose quisieron conocer
la primera gota madre embarazada de océano
pájaros comunes no existen, pájaros es un reino
se fueron y llegaron hasta la única lágrima
sudor, rocío de piedra de un desierto infectado de luna 
 
Como no había un inicio todavía, una segunda gota
se reflejó en la primera, la tercera se desbordó
en cuadros de ajedrez plenos de nubes invernales
y así continuaron peligrosamente
multiplicando transparencias en el vacío
hasta que escucharon el principio de las aves
y se formó una ola que parió diez y cada una de las diez
parió veinte: gravidez gestando matemáticas
en concubinato con el infinito
 
Las aguas bramaban anunciando “Tenemos un alevín”
¿qué es un alevín? preguntó uno de los pájaros iniciales
allá arriba encima, azules sobre azules apareados éteres
y en medio de la nada, el mar ya adulto alojado en los ojos
de la primera Venus, dijo: un pez
 

 

Juan Gelman (Bueno Aires, 1930 - Ciudad de México, 2014)

 

 



   

II
(ropas)


la toalla donde dejo mi rostro
encontrarse con el tuyo anterior
sudor contra tu aroma
allá habrán de entenderse

como señales o distancias
marcadas en la ropa
para que existas

sea.

XCI

toda poesía es hostil al capitalismo
puede volverse seca y dura pero no
porque sea pobre sino
para no contribuir a la riqueza oficial

puede ser su manera de protestar de
volverse flaca ya que hay hambre
amarilla de sed y penosa
de puro dolor que hay puede ser que

en cambio abra los callejones del delirio y las bestias
canten atropellándose vivas de
furia de calor sin destino puede
ser que se niegue a sí misma como otra

manera de vencer a la muerte
así como se llora en los velorios
poetas de hoy
poetas de este tiempo

nos separaron de la grey no sé qué será de nosotros
conservadores comunistas apolíticos cuando
suceda lo que sucederá pero
toda poesía es hostil al capitalismo

 

 Los poemas seleccionados pertenecen al libro “Cólera buey”, Editorial Seix Barral. 

(Fuente: Aire nuestro) 

Enrique Arias Beaskoetxea (Bilbao, España, 1958)

 

 

 

12 poemas de PENUMBRA 

  



(3)


Ya me es indiferente en qué lenguaje

no seré comprendida.


Marina Tsvietáieva



XXV.


mientras tanto espero

que palabras se decanten

sobre la hoja en blanco

y la escritura incesante

acabe este u otro poema




XXVI.


bajo las persianas

para no quemarme los ojos

cierro la puerta

para alejar a todo el mundo

leo poemas traducidos

para presuroso abandonarlos




XXVII.


mientras tanto observo

mi ánimo desmoronarse

mi alma partirse

en mil esquirlas

de vidrio y abandono

al modo de vasos

lanzados contra la pared




XXVIII.


un antiguo reloj

reposa en una mesilla

mientras espera su parada

los segundos marchan

a cámara lenta

cuando se detenga

mi corazón se partirá

y no sabrá adónde ir



XXIX.


la angustia habita

los rincones de la casa

huésped permanente

pero no convidada

lo oscuro avanza por un túnel

de la incertidumbre

a falta de un acto de voluntad




XXX.


lo que queda

tras el silencio

es el anhelo del viento

en la extensión del desierto




XXXI.


bajo la llanura

yace latente

un callado augurio

de dolor y pesadumbre




XXXII.


ese cuerpo abandonado

se ovilla con mantas

esperando que la noche

avance hacia la nada



XXXIII.


no hay nada por lo que seguir

no hay lucha ni huida

todo en el presente

tan solo rendición

sin armas ni firmas





XXXIV.


de dónde llega

esta inaudita calma

que se derrama

como un océano

sobre mí y mis horas




XXXV.


alejado de todos los seres

alejado del mundo

alejado de uno mismo

solo queda un desierto

sobre el que sopla

el viento ante la ausencia




XXXVI.


a veces las palabras

no acuden a la cita

el papel se deshace

en copos de nieve

la tinta se desploma

goteando en el suelo

 

 

 

 Enrique Arias Beaskoetxea. inéditos

pintura japonesa sobre papel del siglo XVIII titulada "Hielo agrietado" por Maruyama Ōkyo.

 

(Fuente: Voces del extremo) 

Osvaldo Aguirre (Colón, Santa Fe, 1964)

 

 

 

 

 

LA HERENCIA

 

El viaje fue cansador
y la medicación
previa al desayuno
la dejaba abombada
un buen rato,
pero estuvo orientada
en tiempo y espacio
y tenía una expresión
de indiferencia,
como si no valiera la pena
fastidiarse con las personas
que la sometían a ese ajetreo,
como si los camilleros
fueran sus pajes
y la ambulancia un trineo
real. Directo al quirófano
fue la orden del cirujano.
Ahora descansa en el cuarto
donde la recibí, perdida
por la anestesia,
por el estrés de la situación.
Nada que no sea normal.
Pero me reprocha
la demora en llegar
al hospital, y esa queja
se mezcla con la historia
de una mujer
que le revuelve la ropa
y la acusa de robarle
un interesado
en la colación de grado
del magisterio, en el Normal
de San Nicolás, cincuenta,
sesenta años atrás.
La enfermera no se da cuenta
o es cómplice, y ella insiste
con que la desconocida
le recrimina, la insulta,
y es una injusticia,
hasta que se olvida
y trata de dormir.
Me quedo a su lado
con la televisión encendida
y la cena que no ha probado.
Soy su heredero y tengo
una forma parecida de mirar
el mundo y el mismo orgullo
de una memoria intacta,
sin llegar al delirio. Por ahora.
Por ahora. Me reconozco
en esa mujer incapaz de moverse,
de hacer sola lo más mínimo,
ofendida por el trato que recibe,
y sé que heredar
es contraer una deuda
antes que suceder a alguien
o parecerse más o menos.
Un ruido la sobresalta,
está segura de lo que tiene
ante la vista desde la cama,
pero no sabe cómo interpretar
lo que sospecha más allá.
¿Es aquella mujer que atraviesa
el salón hecha una furia,
el escándalo de la graduación?
Le parece que viene la lluvia
y presta atención, le parece
que se levanta viento,
le parece que cae piedra
y se preocupa
como si estuviera
en el campo y la ventana
con rejas diera al patio
de rosas y azucenas,
como si aquello no fuera
tiempo pasado. Allá vamos,
ella con sus fantasmas
y yo con mi legado.


(Fuente: Daniel Rafalovich)
 

Wislawa Szymborska (Prowent, Polonia, 1923-Cracovia, 2012)

 

 

 

UN POEMA DE WISLAWA SZYMBORSKA EN POESÍA COMPLETA

 






HIJOS DE LA ÉPOCA




Somos hijos de la época,

la época es política.


Todos tus asuntos, los nuestros, los vuestros,

asuntos diurnos, asuntos nocturnos,

son asuntos políticos.


Quieras o no quieras,

tus genes tienen un pasado político;

la piel, un tono político;

los ojos, un aspecto político.


Lo que dices tiene ecos

y lectura lo que callas,

de cualquier forma, políticos.


Hasta yendo por el bosque

son políticos tus pasos

sobre una base política.


Los poemas apolíticos son políticos también,

y arriba brilla la luna,

un objeto no lunático.

Ser o no ser, esa es la cuestión.


Qué cuestión, respóndeme, mi amor.

Una cuestión política.


No es necesario siquiera que seas un ser humano

para cobrar una importancia política.

Basta que seas petroleo,

forraje o materia reciclada.


O una mesa de debates sobre cuya forma

se discutió varios meses:

¿en cuál negociar sobre la vida y la muerte?

¿en una redonda o en una cuadrada?


Y mientras, ha muerto gente,

han muerto animales,

han ardido casas,

se han perdido campos de cultivo,

como en tiempos remotos,

y menos políticos.




Wislawa Szymborska

Poesía completa


Traducción de Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Katarzyna Moloniewicz


Visor

 

                  (Fuente: Papeles de Pablo Müller) 

Verónica Volkow (México, 1955)

 

 

"Jardín"

 


 
 
 
Hay en mi jardín rosas que deshojan
un corazón abierto al descampado.
Así es la flor,
su desnudez es magia.
Le pido a la rosa me guarde,
en la fragilidad, secretos dones
y a la espina me otorgue la humildad
y sus manos precisas.

Pido un techo que no tape, que recuerde al cielo
y una ciudad que es nueva siempre
porque no agota sus caminos,
y le pido al río su fluir,
su muerte en el instante
que también es vuelo.
 
 

Verónica Volkow, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).

(Fuente: Asamblea de palabras)

 

Billy Collins (Nueva York, EEUU, 1941)

 

 

Olvido

El nombre del autor es lo primero que se pierde;
con obediencia siguen luego el título, el argumento,
el desenlace trágico, y la novela misma, que de pronto
no recordás haber leído, ni siquiera la oíste mencionar,

como si, uno por uno, los recuerdos que tenías
hubieran decidido retirarse al hemisferio sur de tu cerebro,
a un pueblito pesquero sin teléfonos.

Hace ya mucho que te despediste de los nombres de las nueve musas,
y que hizo la valija la ecuación cuadrática,
e incluso ahora, mientras memorizás el orden de los planetas,

hay algo más que se te está escapando, una flor típica,
la dirección de un tío, la capital de algún país remoto.
Lo que estás intentando recordar, sea lo que sea, no
lo tenés en la punta de la lengua,
tampoco está escondido en lo profundo de tu cuerpo.

Se fue flotando por un río oscuro de la mitología, cuyo nombre
empieza con la letra L, si la memoria no te engaña,
a vos, que también vas rumbo al olvido, donde te encontrarás
con otra gente que ya no sabe nadar ni andar en bicicleta.

Por eso, en medio de la noche, te despertás para buscar la fecha
de una batalla célebre en un libro.
Y por eso la luna en la ventana parece haber salido
de un poema de amor que alguna vez supiste de memoria.
 
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib 

Billy Collins — The Poets Corner