martes, 30 de junio de 2026

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

El paraguayito
patitas peladas
siembra
arcilla explosiva
en botes,
campamentos
y emboscadas.
 
Del hombre al exterminio
un solo dominio. 
 
Siéntese
sobre los muertos y los pelucones,
señor arreglado
que viene del Reyno Floreal y Sangre,
vara doblada
de ángeles mestizos.
 
Sonrosado coraje,
labios plenos
en aquella mestiza sensualidad
criminal que brama.
 
Triple Alianza:
azúcar abanico de papel
maíz picado por gorgojo,
tabaco, la arroba en romana,
las costillitas de a 6 reales.

- Inédito -

 

Margarita Bustos Castillo (Chile)

 

 

«En la marea de los días»




 
 
 
Entro al Blue Mind 
a sus cantos azules
en hipnótica respuesta
la voz que habita antes de la palabra 
para enfrentarnos a lo que en nosotros 
no tiene nombre
                             
                              el agua en movimiento 
crea geométricos patrones
que se repiten a diferentes escalas 
hacia el silencio de lo abierto.

Sentirnos al fin como pez en el agua, 
agua viva porque el mar responde 
con una fuerza vertical
                                          que iguala el peso 
                                          de tu propia historia

Porque el tiempo es un cauce sabio
y el lenguaje del mar en su vaivén 
retornándonos al útero del mundo

revela cómo todo vuelve a su cauce.




en Hay un mar en mí, Orbytal Editores, 2026


(Fuente: Descontexto) 

Mauricio Rosencof (Florida, Uruguay, 30 de Junio de 1933)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y sombrero 

 

 

140
 
Y si este fuera
mi último poema,
insumiso y triste,
raído pero entero,
tan solo una palabra escribiría:
Compañero.
 
 
109
 
Nunca más
taladra
el graznido
nunca más
ventana
cielo
rocío.
Nunca más
maúlla
la alpargata
estéril
eco
y quejido
nunca más.
 
 
14
 
El silencio
era un pozo.
Ningún ruido lejano
aleteaba ese día
sin cigarros
ni luz.
Día de muertos.
Unas gotas
cascotearon
el techo frío;
el tiempo
su tiempo,
afuera,
aún latía.
 
Te acordás
 
¿Te acordás, Ñata,
del Parque Rodó?
La noche rondando
los faroles
silenciosa,
y en un banco
acurrucados
vos y yo
¡Se esfumaron
tantas cosas, Ñata!
Y eso... Eso no.
 
***
 
Mauricio Rosencof (Florida, 30 de junio de 1933) es un escritor, dramaturgo, novelista, poeta y periodista uruguayo.
Fue dirigente del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros. Nació en el seno de una familia judía polaca. En 1931 su padre Isaac se vio obligado a emigrar a Uruguay por causa del virulento antisemitismo de la Polonia de la época. Un año después vinieron su esposa y su hijo Leibu. En 1933 nació Mauricio. La mayor parte de su infancia la vivió en el barrio Palermo.
Su apellido y sus nombres fueron cambiados de: Rajzla a Rosa, Rosenkopf a Rosencof, Leib a León o Leonel, y Marcos o Moishe a Mauricio. Su hermano Leibu falleció de meningitis a los 16 años, cuando Mauricio era niño.
Fundador de la Unión de Juventudes Comunistas y dirigente del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros (MLN-T), en 1972 fue detenido y torturado con José Mujica y Eleuterio Fernández Huidobro. Tras el golpe de Estado de 1973 fue declarado «rehén» junto a ocho reclusos más. Permanecer en ese estado suponía la muerte inmediata si algún acto exterior amenazaba la seguridad de las Fuerzas Armadas. Tras doce años de cárcel, fue liberado en 1985 al terminar la dictadura e instalarse el nuevo parlamento que aprobó una consensuada ley que dejaba en libertad a los presos políticos.
En 2005 fue designado Director de Cultura de la Intendencia de Montevideo, cargo que ocupó hasta 2020. Es columnista de la revista semanal Caras y Caretas.
 
 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

José Antonio Mazzotti (Lima, Perú, 22 de marzo de 1961 - Boston, Massachusetts, 5 de septiembre del 2024)

 

 

 

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TRES POEMAS DE JOSÉ ANTONIO MAZZOTTI. 
EL primero es de su primer poemario, Poemas no recogidos en libros (1981). 
El siguiente es de Sakra Boccata (2006) y el último de Apu Kalypso / palabras 
de la bruma (2015).
 
 
 

A un joven poeta activista

 

No me hables
de la Realidad, a mí
hundido en cien batallas,
diez cantinas, una cárcel y tres parques cuatro veces al año. No me digas
cómo lavar las paredes de Lima,
ni cómo darles vuelta a los relojes de la Catedral.
Si a veces me sorprendes
cargando un libro de poemas, no
me lo reproches: el oficio
exige mil respuestas para cada caminata
y Lima tiene más veredas que tu espesa cabellera.
No me hables
de la Realidad, por Dios, no me la pintes
de negro o rosa o verde o marquesinas.
Cuida tu verbo, que es tu carne, cuida el piso
en que también caminas:
 
métete la realidad en el poema.
***
 
 

Sakra Boccata

21
 
Huele el viento a espuma del Atlántico
La sombra se articula como un rumor extranjero
De campanadas al compás del río
Una extraña picazón le raspa los pies a la ciudad
El Ciego deambula
Preguntando por el otro es el tiempo
    de los Vientos Árticos
Y el Hada Cristalina que toca con su vara erecta
Cuanto en piedra en barro en polvo
Se le tiende y lame
Es el tiempo de la alfombra mágica del último rosal
     el que aún tiene
La yema relumbrante de las cortaduras
Las pasiones secretas y las interrumpidas
Las miradas profundas que por un instante
Arrojan su deseo por la lengua
Es el tiempo es el tiempo —el Hada proclama—
Pidiendo que le rasguen las propias vestiduras
Con las arañas de un pincel
 
Así
Mirábanle y mirábanse alterados
Cubierto el mundo de doradas hojas de crujidos
Y colas acolchadas reventando
 
En la punta las flores encarnadas
Y al centro las agujas retorciéndose
***
 
 

13

Cochas

 

Dedo de río cabalgando sobre la gamuza
Paisaje en miniatura de la vía láctea
Hasta aquí he llegado para buscar en tu
Barriga nebulosa el batracio de luz
 
Quiero mirar sus aletas estirando rocío
Airear su ignorancia de milenios por donde
Se pisa el silencio de estar en esta bola
Mirando los luceros hasta encontrar un signo
 
De pronto una sirena se levanta del fondo
Los cabellos se le erizan de hermosura azul
Los ojos se le erectan como dos orquídeas
Ardiendo en la sombra de su tímida calma
 
Ella seduce al viajero como una lluvia la balsa
Lo lleva por castillos de amatista adonde no
Puede llorar para salvarse y se quema
Abandonado como un huérfano en la noche
 
En ese laberinto yanamayu se presenta
Señora de las boas de los fondos limosos
Allí lamen su escama las perlas de los peces
Y le abren paso ante la gruta dentada
 
Ella te habita como el alma la montaña mágica
Como una bocanada de aire puro los pulmones
Como la inercia de la ola que no encuentra
Consuelo entre las piedras de la playa dorada
 
Estruja tus tobillos de placer infinito lamiendo
Las comisuras de los dedos líquidos que soba
En su camino sinuoso que se escurre en la noche
Como el ave en el aire o el hombre en la hembra
 
Así desapareces en la bruma encendiendo cien ojos
El cielo toca por primera vez la hondura infinita
Goza la gloria tu ligera turbulencia que sólo dice
Las letras del vacío cuando ya eres un recuerdo
 

 

(Fuente: Lab De Poesía) 

Jonio González (Buenos Aires, 1954)

 

 

SI SE ARROJA LA MONEDA

 

recuerda la vez que fuiste un ave
a fuerza de mentir
(de soñar también
o eso quisiste creer)
lo conseguiste
a poca altura
es cierto
pero te miraban con asombro
te señalaban incluso
se detenían
y te señalaban:
 
un pie sobre la cuerda floja
y allí abajo la pasión
la zarpa y el colmillo
________________
 
 
J. G, en "Historia del visitante", Ediciones En Danza, Buenos Aires, 2019.

 

Blas de Otero (Bilbao, España, 15 de marzo de 1916 - Majadahonda, 29 de junio de 1979)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de texto que dice "B Blaws de Otero www.trianarts.com BlandeOte wWW." 

 

LA TIERRA 

 
.
Un mundo como un árbol desgajado.
Una generación desarraigada.
Unos hombres sin más destino que
apuntalar las ruinas.
 
                                     Romper el mar
en el mar, como un himen inmenso,
mecen los árboles el silencio verde,
las estrellas crepitan, yo las oigo.
 
Sólo el hombre está solo. Es que se sabe
vivo y mortal. Es que se siente huir
—ese río del tiempo hacia la muerte—.
 
Es que quiere quedar. Seguir siguiendo,
subir, a contramuerte, hasta lo eterno.
Le da miedo mirar. Cierra los ojos
para dormir el sueño de los vivos.
 
Pero la muerte, desde dentro, ve.
Pero la muerte, desde dentro, vela.
Pero la muerte, desde dentro, mata.
 
...El mar —la mar—, como un himen inmenso,
los árboles moviendo el verde aire,
la nieve en llamas de la luz en vilo...
.
De: «Á𝘯𝘨𝘦𝘭 𝘧𝘪𝘦𝘳𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰» (1950)
.

(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Victoria Chang (Detroit, EE. UU., 1970)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro 

 

 

CAMPOS VERDES

 

Se suponía que debía
regresar a los campos todos los días.
No he vuelto allí
desde que nací. Algunas noches huelo
un humo que imagino que es
Dios llamándome, pero cuando
lo sigo sólo hay una cuerda
de tender la ropa con media vida colgada
de ella, secándose al sol.
 
***
 
 

A FINALES DE LA PRIMAVERA

 

¿La primavera empieza a entristecerse
en abril o en mayo? Cada primavera
la chica aparece una vez
en la casa blanca que hay detrás de la mía.
Se abre la ventana.
La chica camina de un lado a otro, el teléfono pegado a la oreja.
Un día levanto la vista,
la chica se ha ido, la ventana está cerrada,
y vuelvo a morir.
 
 
 
____________________________
en "The Trees Witness Everything", Copper Canyon Press, Port Townsend, 2022. Versiones de Jonio González En la imagen, Victoria Chang (Detroit, EE. UU., 1970) por Jay L. Clendering.
 
 

GREEN FIELDS

 

I was supposed to
return to the fields daily.
I haven’t been there
since birth. On some nights, I smell
smoke that I think is
God calling me, but when I
follow, there’s just a
clothesline with half a life clipped
on it, drying in the sun.
 
***
 
 

LATE SPRING

 

Does spring start grieving
in April or May? Once each
spring, the girl appears
in the white house behind mine.
The window opens.
The girl paces, phone to ear.
One day I look up,
the girl is gone, window closed,
and I go back to dying.
 

 

(Fuente: Jonio González) 

May Sarton (Wondelgem, Bélgica, 1912 - York, Maine, EE. UU., 1995)

 

 

May Sarton - Otra vez el Fénix 

 

 

AHORA ME CONVIERTO EN MÍ 

 


Ahora me convierto en mí. Está
llevando tiempo, muchos años y lugares;
Me disolvieron y agitaron,
usé la cara de otra gente,
corrí como loca, como si el Tiempo estuviera ahí,
tremendamente viejo, gritando su advertencia,
"Apurate, o te vas a morir antes de-"
(¿Qué? ¿Antes de alcanzar la mañana?
¿Antes de que esté claro el final del poema?
¿O de amar a resguardo entre los muros de la ciudad?)
Ahora a quedarme quieta, estar ahí,
¡Sentir mi propio peso y densidad!
La sombra negra en el papel
es mi mano; la sombra de una palabra
mientras el pensamiento da forma a quien la forma
cae pesadamente sobre la página, se deja oír.
Ahora todo se funde, ocupa su lugar
del deseo a la acción, de la palabra al silencio,
Mi trabajo, mi amor, mi cara, mi tiempo
reunidos en el gesto intenso
de crecer como una planta.
Despacio como fruta que madura
fértil, se separa y siempre se agota
y cae pero no agota a la raíz,
así es el poema, puede dar,
crece en mí para volverse el canto,
hecho para y por el amor.
Ahora hay tiempo y Tiempo es joven.
Oh, en esta sola hora vivo
toda yo y no me muevo.
Yo, la perseguida, que corría como loca,
me quedo quieta, quieta y ¡detengo al sol!
 
Traducción Sandra Toro

(Fuente: Marcela Machado)
 

Henri Michaux (Bélgica, 1889 - Francia, 1984)

 

Puede ser un gráfico de texto 

 

MUERTE DE UN PÁJARO

 

Era de un color magnífico: un carpintero.
Le disparé con mi carga de plomo.
Pareció vacilar, luego cayó sobra una gran hoja de palmera.
Lo tomé en mi mano. Era así: dorado, negro, rojo.
Lo toqué extendí sus alas, lo examiné larga y detenidamente: 
estaba intacto.
Debió haber muerto del susto.
 
 
(Fuente: https://buenosairespoetry.com/.../muerte-de-un-pajaro.../)
 

Lourdes Vicente Bertolin (Valencia, España, 1962)

 

 

Jaulas 

 

 




 

Las jaulas son como las matrioskas rusas

donde parece que hay una

aparecen

infinitas inesperadas robustas ocultas

otras cuantas.

 

Desde un afuera

te piensas ajeno a los barrotes del otro pero

entonces te descubres

puliendo la tuya. Hay cierto principio en

aprender a nombrar.

 

son jaulas

las jaulas del miedo

las jaulas de la carencia

las jaulas de la ignorancia

las jaulas de los celos

las jaulas del desarraigo

las jaulas de la pereza

las jaulas de la rabia

las jaulas de la envidia

las jaulas de la mediocridad

las jaulas del éxito

las jaulas de la soberbia

las jaulas del narcisismo

las jaulas de la precariedad

las jaulas del desamor

las jaulas de la violencia

las jaulas de la frustración

las jaulas de la invisibilidad

 

las jaulas son siempre jaulas

por no olvidar la de la mente

que desnuca las alas

cegando al ojo el asombro

 

Observamos lastimosamente a los pájaros enjaulados pero

¿y si fueran ellos

los que nos observan incrédulos

en las nuestras?

 


Lourdes Vicente Bertolin. Birding. Ed. Huerga & Fierro, 2026

 

(Fuente: Voces del extremo) 

Rainer Maria Rilke, (Praga, 1875-Val-Mont, Suiza, 1926)

 

 

Gata negra 

 






Un fantasma, aunque invisible, es aún un espacio
donde tu vista puede golpear, resonando; pero aquí
entre este espeso pelaje negro, tu más dura mirada
será absorbida y desaparecerá completamente:

como si fuera un loco delirante, cuando nada ya
puede aliviarlo, que acomete contra la noche oscura
aullando, golpea la pared acolchada, y siente
la ira amainando hasta calmarse.

Ella parece esconder dentro de sí todas las miradas
que le han posado, para poder observarlas
como a un público, amenazante y taciturna
y enrollarse a dormir con ellas. Pero casi de pronto

ella mueve su cara hacia la tuya, como si despertara;
y sobresaltado, te ves pequeño,
dentro del ámbar de sus órbitas
suspendido, como un insecto de una especie extinguida.


Versión: Marina Kohon y Andrés Rimondi


Schwarze Katze

Ein Gespenst ist noch wie eine Stelle, 
dran dein Blick mit einem Klange stößt; 
aber da, an diesem schwarzen Felle 
wird dein stärkstes Schauen aufgelöst:

wie ein Tobender, wenn er in vollster 
Raserei ins Schwarze stampft, 
jählings am benehmenden Gepolster 
einer Zelle aufhört und verdampft.

Alle Blicke, die sie jemals trafen, 
scheint sie also an sich zu verhehlen, 
um darüber drohend und verdrossen 
zuzuschauern und damit zu schlafen. 
Doch auf einmal kehrt sie, wie geweckt, 
ihr Gesicht und mitten in das deine: 
und da triffst du deinen Blick im geelen 
Amber ihrer runden Augensteine 
unerwartet wieder: eingeschlossen 
wie ein ausgestorbenes Insekt.
 

Rainer Maria Rilke, sommer 1908, París. Der neuen Gedichte anderer Teil, Insel Verlag, 1935

---
Ilustración: Vigil, 1948, Adolph Gottlieb

 

(Fuente: Otra Iglesia Es Imposible) 

Víctor M. Díez (España, 1968)

 

 

"No es carne todo lo que reluce..."

 


 
 
 
No es carne todo lo que reluce.
Cuerpos flotando en la anestesia
como árboles heridos que arrastrasen sus raíces
por la carretera.
Uno los ve flamear desde el mirador
y espera que salgan a respirar al día
y vuelvan a zambullirse.
Hay una noria de los quehaceres
llena de dientes absurdos que resuenan
en las sienes y en los tobillos.
Papeles, trapos que mueve el aire, seres transparentes
bajo el agua transparente.
La noche los reúne con su escobón de estrellas
y el establo revienta en el amarillo carnoso
de una bombilla.
 
 

Víctor M. Díez en El hambre invisible, incluido en Nayagua. Revista de poesía  (nº 40, diciembre de 2025, Fundación Centro de Poesía José Hierro, Getafe).

 

(Fuente: Asamblea de palabras) 

Salem Jubran (Palestina, 1940 - 2011)

 

 

«Un humano colgado / 1964»

 

Versión de Juan Carlos Villavicencio




 
 
Uno de los juguetes que apareció en el mercado israelí
fue el de un «árabe ahorcado».

 
 
¡Un cuerpo humano colgado
es el juguete más llamativo
la más dulce diversión expuesta 
para los niños en el mercado!
No, ya no quedan
se agotó hace días
no lo busquen, ¡dile a tu hijo
que hace días se agotó! 

Oh, espíritus de aquellos
muertos en los campos de concentración nazi –
el ahorcado
no es un judío en Berlín.
El ahorcado es un árabe
como yo, uno de mi pueblo
ahorcado ahora por tus hermanos,
¡ahorcado por los nazis camuflados
de Sión!

Espíritus de las víctimas
de los campos nazis –
¡Si sólo supieran!
¡Si sólo supieran!



(Fuente: Descontexto)

 

Alejandro Céspedes (Asturias, España, 1958)

 

 

APORÍA DE ALEJANDRO CÉSPEDES EN EL LENGUAJE DE LAS COSAS MUDAS

 






APORÍA I


¡Cuanto más repugnante es el mundo más fascinante es el yo!

TZVETAN TODOROV8



«Los problemas no son tales dijo Wittgenstein,

sino perplejidades. Los poemas se resuelven

y las perplejidades se disuelven»9.

Entonces…, viejo Ludwig, ¿la vida es un problema

o una perplejidad que se licúa?

Vivimos y escribimos para encontrar respuestas

atados a la rueda del destino.

Somos puertas abiertas y cerradas

a la vez, tan simultáneamente

que resulta imposible distinguirnos.

Esos umbrales son entrada y freno.

El primero se incendia,

el segundo se hiela.

Los dos, en cada estado, son absolutamente impenetrables.


En todo proceso nunca podremos ver lo que es visible

sino precisamente lo que desaparece.

Lo escrito y lo borrado intercambian sus formas.

El virus a la vista lo contamina todo,

lo que está y lo que falta apareciendo

pero desintegrándose al unísono,

gritando su vacía en todas partes.


La mirada contempla esto que lees,

el impacto del tiempo, el deterioro,

pero es ciega a su propio suceder,

solo ve sus efectos y sus logros

que al tiempo, en cualquier caso,

le resultan del todo indiferentes.


En ese carrusel de lo invisible

donde el sarcasmo juega en cada vuelta

con aquello que fuimos y escribimos

una perplejidad irresoluble

nos plantea el problema de estar vivos:

las puertas que se cierran y se abren

ante unos ojos que ya no saben verlas,

los renglones que ceden en su propio hemistiquio

por querer desdecirse.

La muerte es simultánea con la vida,

un falso mecanismo, ese desdoblamiento

que producen las puertas al girar en sus ejes.

Una de ellas se incendia

mientras la otra se hiela.

Y las dos consumiéndose tan recíprocamente

se vuelven transparentes,

se disuelven igual que esta escritura.

Tal vez como dijera William Godwing,10

«Las cosas invisibles son las únicas realidades».


Se abren ante mí cientos de puertas

y todas menos una dan acceso a los féretros

que esperan la carcoma de un verso descompuesto.

Escribir es un juego sin solución alguna,

el problema reside en conocer sus reglas,

lo mismo que en la vida.

En ese carrusel de lo invisible soy una paradoja.

El «yo» gira en el gozne de sus transformaciones.

Ni siquiera el lenguaje enfermo del delirio

de sus metamorfosis nos salva del vacío.


Dentro del espejismo de esa nada

soy la perplejidad que me disuelve:

dos hermanos siameses separados

por un vidrio irrompible

sin que ninguno vea lo que hay al otro lado.

Sin que ninguno de los dos escuche

la lengua en la que nos hablan todas esas cosas mudas.


¡Cuántas veces las palabras

heredan la orfandad de las ideas!




APORÍA II


Todo lo riguroso es insignifiante

RENÉ THOM



«Los problemas se resuelven

y las perplejidades se disuelven».

Pero si el desconcierto que nos ha producido la aporía

se vuelve irresoluble, ¿qué haremos con aquello

que nos deja en las manos?


El tiempo, que al principio solo es una ilusión,

se hace al final la roca contra la que chocamos.

Es él quien certifica las heridas.

Creamos a Zenón: «La vida es una sucesión concatenada

de estados en reposo», el terco sumatorio

de imágenes estáticas en un cinematógrafo

al que alguien requisó la manivela.

¿El resultado?, una suma finita de puntos detenidos

que flotan sobre un río congelado.

¿Y cómo no entenderlo?

Vivimos en los nudos de las perplejidades

porque existir no es más que una aporía.

La tarea consiste en desenmascarar esas contradicciones

y aceptar, cada día, que en tu curvo trayecto

vas a encontrar mil metas antagónicas,

que despertar perplejo ante lo conocido

es admitir lo opuesto como parte esencial de lo que somos

y también, muchas veces, desechar lo que une.


Las preguntas no existen para buscar respuestas.

Cualquier interrogante tiene el mismo sentido

que nuestra propia vida, es un ente en sí mismo,

no necesita nada que lo justifique.

Tanto dolor nos deja un calvario añadido

al que nunca sabemos poner nombre.

Nada se puede hacer contra el desordenarse de las cosas.


Vivir no es revolver la paradoja

ni disolverse en ella, amigo Wittgenstein,

sino hallar certidumbre en la aporía.

El fin no es resolver su antagonismo,

es mejor aceptar sus consecuencias,

igual que en nuestra vida.


Todo lo que es riguroso acaba pereciendo

por su insignificancia.




APORÍA III


La modernidad comienza con la búsqueda de una Literatura imposible.

ROLAND BARTHES11



¿Existe en ese territorio del silencio

un espacio donde la vida cede

su sitio a la perplejidad?

¿Dónde van a anidar las pequeñas preguntas

que nos hacemos todos, incapaces

de asumir la inexistencia?

La verdad se atrinchera en el conflicto,

pero la muerte vive en lo seguro

y encuentra un yacimiento de verdades eternas.

Las preguntas no existen

para la vanagloria de las contestaciones.

Solo las cosas inútiles tienen respuestas sencillas.

Toda pregunta ahonda en una zanja,

pero al final del día sobre cada respuesta

vuelve a caer la tierra de la noche.


«Todos los libros son un solo libro dice Borges12,

cada generación reescribe en el dialecto de su época

lo que ha sido escrito ya».

El problema no reside en saber qué hay que decir

ni en buscar la materia emocional que dé soporte al poema,

sino en hallar formas nuevas para insistir otra vez

en eso que no se puede dejar de seguir diciendo.


Palabras desechadas se amontonan sobre unas escombreras

donde hasta los adverbios se ornamentan

con el triste verdín de la humedad.

Hongos, musgos y líquenes que viven de las sombras

y medran en las cosas estancadas.




Alejandro Céspedes

El lenguaje de las cosas mudas


Ediciones Liliputienses




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8 La literatura en peligro. Barcelona. Galaxia Gurenberg. 2009 (p.37)

9 Sobre la metafísica, Wittgenstein pensaba que los problemas filosóficos se debían a la incomprensión de la lógica de sus postulados expresados mediante nuestro lenguaje. Una vez descubiertos los errores en el uso de esas expresiones lingüísticas, (por su inadecuación para nombrar «lo importante», lo místico y todos los abstractos términos que se mueven a su alrededor), se comprueba cómo los problemas de la metafísica se deben a un mal uso del lenguaje. No eran pues problemas genuinos, sino pseudoproblemas.

10 William Godwing. Mandeville.

11 El grado cero de la escritura. Siglo XXI. 2012 (p.34)

12 Borges en diálogo: Conversaciones de Jorge Luis Borges con Osvaldo Ferrari. Grijalbo. Buenos Aires. 1985

 

                (Fuente: Papeles de Pablo Müller)