DUNAS
.
No saben que están muertos
los muertos como nosotros
no tienen paz.
Vittorio Sereni
Ya desaparecieron las muchachas
entre las dunas.
Hermanos, hay que encender el fuego
con la leña traída
por los hermanos de Pulgarcito.
(Ellos no saben que el padre
los va a llevar a morir al bosque).
Mañana no habrá nada que comer,
hermanos, seamos felices:
llegó la medianoche y aún estamos vivos.
Nadie ha venido todavía
a echar abajo nuestras puertas.
Un avión espía el oleaje.
Los amigos yacen bajo el epitafio
de la espuma
efímero como sus anhelos.
Los armonios de los cactus no los olvidan
y entonan su réquiem para ellos.
Un motociclista de negro los acalla.
Las gaviotas gritan como almas en pena
y ni al verano se le permite un último deseo
antes de ser condenado a muerte.
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De: «𝘗𝘢𝘳𝘢 𝘶𝘯 𝘱𝘶𝘦𝘣𝘭𝘰 𝘧𝘢𝘯𝘵𝘢𝘴𝘮𝘢» (1978)
Jorge Octavio Teillier Sandoval fue un poeta chileno 
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)
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