CUANDO LAS VACACIONES ACABAN PARA SIEMPRE
Será extraño
darnos cuenta, al final, de que no podían durar
para siempre
(la voz tan segura nos había dicho una y otra vez
que nada cambiaría),
y recordar, también,
porque para entonces todo habrá terminado, cómo eran
las cosas, y cómo desperdiciamos el tiempo
como si no hubiera nada que hacer,
cuando de pronto
el clima cambió, el aire altivo se volvió
insoportablemente pesado, el viento
asombrosamente mudo
y nuestras ciudades como cenizas,
y descubrir, también,
lo que nunca sospechamos, que era algo así como el verano
en su máximo esplendor, excepto porque las noches
eran más cálidas
y las nubes parecían brillar,
y, aun así,
porque no habremos cambiado mucho, nos
preguntaremos
qué va a ser de las cosas, y quién quedará para
empezar
todo de nuevo,
e intentaremos, de algún modo,
aunque incapaces todavía, entender por qué
todo salió tan terriblemente mal; por qué
nos estamos muriendo.
.....
por Nicole Brezin y Martín López-Vega
(Fuente: Daniel Freidemberg)
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