En cada calle hay gente
que duerme a la intemperie
abren su pecho arrancan el corazón
y lo usan de almohada para que
cada latido acompañe
las ovejitas que cuentan
se cubren con el estómago vacío
un hígado de mal funcionamiento
intestinos que se retuercen por el hambre
kilómetros de venas y arterias
una circulación favorable
a todo tipo de sangre
con suerte no les robarán las zapatillas
con suerte ningún perro los meará
con suerte la policía
no les dará de bastonazos
duermen al amparo del blanqueo apto
con el que la ciudad levanta
las casas que no tienen
las camas que les faltan
la cocina que no calienta para ellos
pero duermen con la esperanza
de que un día despertarán en Alemania:
una Alemania liberada
por el Ejército Rojo.
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